[Reportaje]
Con solo un 22% de mujeres trabajando en el sector de la inteligencia artificial, la brecha de género amenaza con perpetuar la desigualdad en este sector. En Canadá, María Becerra y Natalia Muñoz utilizan esta nueva tecnología, transformando los obstáculos en una oportunidad de liderazgo y equidad.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard, las mujeres adoptan las herramientas de IA a un ritmo 25% menor que los hombres.
Foto: Getty Images / Vithun Khamsong
Esa falta de representación y presencia de las mujeres en el campo de la Inteligencia Artificial (IA), añade un nuevo nivel de complejidad que amenaza con ampliar la división digital y perpetuar estereotipos si las mujeres no toman los espacios que les corresponden en diseño, desarrollo y uso diario.
Según el Foro Económico Mundial, actualmente solo el 22% de los profesionales en el sector de la IA son mujeres. Además, un estudio de la Universidad de Harvard encontró que las mujeres adoptan las herramientas de IA a un ritmo 25% menor que los hombres.
En un artículo publicado por la Universidad de Ottawa, en el marco de la serie Voces Emergentes Globales en Inteligencia Artificial y Sociedad, la necesidad de diversificar es respaldada por investigadores que advierten sobre el creciente riesgo de "automatizar la desigualdad".
Aunque Canadá implementó las Evaluaciones de Impacto Algorítmico (nueva ventana)para promover la transparencia y mitigar los sesgos en las decisiones automatizadas, el artículo señala que estas herramientas estáticas no bastan por sí solas. Para evitar que la tecnología reproduzca prejuicios históricos, es imperante adoptar metodologías feministas y garantizar la participación de equipos diversos desde el diseño inicial de los algoritmos.
Notable disparidad
La experiencia de María Becerra ilustra los efectos de esa brecha. La ingeniera colombiana residente en Canadá desde hace siete años y creadora de AI Ladies Lounge, conoce esa realidad de primera mano. Al asistir a diversos foros y reuniones de tecnología, notó de inmediato ese desequilibrio de género. .
“Hay un gap, una brecha enorme, en la cantidad de mujeres que asisten a conferencias del sector tecnológico. Y cuando voy a eventos vinculados a la IA el número [de mujeres participantes] es es mucho más deprimente", explicó en entrevista con RCI.

De origen colombiano e ingeniera de profesión, María Becerra hace un paralelismo entre la IA y la llegada de la calculadora: no se puede frenar la tecnología, sino aprender a usarla de forma inteligente.
Foto: Cortesía / María Becerra
De acuerdo con Becerra, quien vive en Toronto, Ontario, esta falta de participación comienza desde la juventud, agravada por la escasez de referentes femeninos que inspiren a las nuevas generaciones.
Si las niñas ven que el sector está lleno de hombres, muchas no se sienten cómodas entrando en ese mundo. Hacen falta modelos a seguir.
Becerra también señaló el factor miedo que muchas mujeres experimentan al momento de adoptar herramientas de inteligencia artificial. Ese temor puede surgir tanto de la sensación de estar haciendo "trampa" al utilizarlas, como de la idea de estar "alimentando la máquina" que, en un futuro cada vez menos lejano, podría contribuir a la desaparición de ciertos empleos.
Para superar la resistencia y ese miedo a que las máquinas reemplacen el pensamiento humano, el enfoque de María Becerra es claro: "lo que me ha funcionado es reemplazar el temor con conocimiento, porque muchas veces el temor se origina en la falta de conocimiento sobre el tema".
Feminismo e IA
Natalia Muñoz, comunicadora de origen chileno y consultora de mercadeo digital radicada en Mississauga, en la provincia de Ontario, también refleja este esfuerzo por democratizar la inteligencia artificial.
Como creadora de la comunidad "Anatomía digital", ha integrado la IA en absolutamente todos los procesos de su negocio y busca enseñar a otras emprendedoras a hacer lo mismo.
Según ella, la baja adopción femenina tiene raíces sociales vinculadas al machismo, agregando que lo que denomina como "autosabotaje", que es esa voz interior constante que indica a las mujeres el "no puedo o no debo", lo que la convierte en el mayor obstáculo para la participación y la innovación.

Encuentro celebrado en las oficinas de PwC, organizado conjuntamente por Lovable y la organización sin fines de lucro AI Ladies Lounge. Fundada por María Becerra en diciembre de 2024, esta comunidad impulsa el uso de la inteligencia artificial y el desarrollo de carreras tecnológicas entre mujeres.
Foto: Cortesía / María Becerra
"Las mujeres tenemos esta vocecita en nuestra mente que nos dice que no podemos, que es difícil, que es complejo". Sin embargo, resaltó que los beneficios operativos de adoptar la IA son innegables para las emprendedoras.
Hoy día yo puedo hacer cosas que antes me hubiera tomado semanas o quizá meses hacer.
A pesar del gran avance tecnológico, la experta en mercadeo digital, recalcó que el factor humano es y seguirá siendo irreemplazable.

Natalia Muñoz, comunicadora de profesión, creó una comunidad, Anatomía digital y es consultora de mercadeo en línea. Asegura que utiliza la IA en todos los procesos de su negocio, pero advierte que ella siempre tiene la última decisión.
Foto: Cortesía / Kahli Dorantes
"La inteligencia artificial hoy día tiene neuronas [...] pero le falta el cerebro en sí, le falta el controlador, y ese controlador somos nosotros", afirmó.
Por ello, ve a estas plataformas simplemente como una herramienta a su favor. "Todo lo que creo con la inteligencia artificial es una amplificación de mí, no es otra persona, es una amplificación de mí, es como si fuera yo, pero con múltiples manos y brazos y cabezas extras".
Pasando a la acción
Para canalizar ese conocimiento y tratar de desarmar los temores colectivos, María Becerra fundó en diciembre de 2024 la organización sin fines de lucro AI Ladies Lounge, una iniciativa que realiza eventos presenciales mensuales en Toronto y sus alrededores, la mayoría de ellos gratuitos.
El propósito central de este proyecto -donde las latinas ya representan el 15% de las asistentes- es fomentar el aprendizaje práctico y la experimentación directa.
Basada en la filosofía de "aprender, compartir, construir y crecer", esta iniciativa busca que las participantes se familiaricen sin intermediarios con las herramientas tecnológicas, logrando así reemplazar el miedo inicial por conocimiento, despertando el entusiasmo de las mujeres ante las nuevas posibilidades.
Becerra considera que la respuesta de algunas instituciones educativas suele ser la prohibición debido a la falta de formación adecuada. Lo compara, de hecho, con la llegada de la calculadora: no se puede detener el avance tecnológico, sino que es necesario aprender a utilizarlo de manera inteligente. Como ejemplo, cita iniciativas pedagógicas donde los estudiantes analizan textos generados por IA para desarrollar su pensamiento crítico.

Impulsando la equidad digital: latinas en Canadá fomentan la adopción de la IA a través de la práctica y la experiencia interactiva.
Foto: Radio-Canada
En esa misma línea, AI Ladies Lounge colaboró recientemente con la Universidad de Toronto para capacitar a grupos subrepresentados en herramientas de programación simplificada (soluciones low-code), con el fin de hacer la tecnología más accesible.
De cara al futuro cercano, la comunidad ya tiene programados dos eventos presenciales y gratuitos en Toronto. El primero, organizado en conjunto con She learns AI, se llevará a cabo el 25 de mayo en el BMO de Mirvish Village, en el marco de la Toronto Tech Week.
Este encuentro consistirá en un panel enfocado en el talento, donde diversas mujeres relatarán cómo incursionaron en el sector tecnológico y cómo han utilizado la inteligencia artificial para alcanzar puestos de liderazgo.
Posteriormente, el 24 de junio, realizarán una reunión en las oficinas de la compañía de servicios financieros Deloitte. Allí se prevé una conversación con ejecutivas del banco canadiense Royal Bank (RBC), orientada a seguir fortaleciendo el aprendizaje y el desarrollo de redes de contactos entre las asistentes.
A medida que latina-canadienses como María Becerra y Natalia Muñoz trabajan para educar, empoderar y derribar barreras de género, culturales y técnicas en Canadá, el camino hacia la equidad digital avanza, aunque es un trabajo en permanente construcción.
Frente a la Inteligencia Artificial, una innegable revolución tecnológica que define el presente, queda en el aire una pregunta crucial: ¿se llegará a cerrar la brecha de género en el uso de esta nueva herramienta?
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