Fabrizio Mejía Madrid
"Fue esta misma red de mafiosos texanos y panistas la que tejió la historia de que Morena y no ellos eran los huachicoleros fiscales".

En estos días, cuando se habla de las presiones de Estados Unidos a México se habla de que, detrás, están “los intereses estadunidenses”. Pero, ¿cuáles son esos intereses? Creo que, en primer término, hay que revisar qué pasa con la injerencia desde Texas. Lo digo porque muchas de las cosas malas que le pasan a México últimamente vienen de ahí. Sin más, les hago una lista de memoria: Cabeza de Vaca, la alambrada con púas en el Río Bravo, las casas como presuntos sobornos de los gobernadores de Acción Nacional, el Baker Institute de Claudio X. González, el huachicol fiscal, el acuerdo con Maru Campos para que la CIA entrara ilegalmente a actuar en Chihuahua, los intereses de la Shell que siempre representa el exembajador Ken Salazar, y un largo etcétera. Cuando hablamos de “intereses estadunidenses en México” también estamos hablando de intereses privados de políticos muy relevantes de Acción Nacional. Vean si no.
El tema del huachicol fiscal es quizás el más delicado. Es un negocio entre las petroleras, transportistas, y autoridades de Texas y los narcos y algunos panistas, que despoja al Estado mexicano de siete mil millones de dólares al año. El negocio estriba no sólo en el precio del combustible a ambos lados de la frontera, sino en no pagarle a México los impuestos por importarlo. El Cártel Jalisco Nueva Generación pasa el diésel y la gasolina robados en México hacia Texas. Antes acostumbraban pasar por la Tamaulipas de Cabeza de Vaca. Una vez en Texas, falsificaban la documentación para hacerlos pasar por aceites de coche, pasan por Brownsville, Misión, Nuevo Laredo, Eagle Pass, y McAllen, para introducirlos de nuevo a México y venderlos sin pagar impuestos. Esos son los siete mil millones de dólares sin aportar. Se trata de una evasión fiscal ligada a gasolineras en Jalisco, Guanajuato, Michoacán, que pertenecen al esquema entre texanos y narcos mexicanos. En Houston, los criminales estaban detrás de la empresa de venta de combustibles, Ikon Midstream de Rhett Kenagy, y de fletes Mefra, de capital también mexicano. En México, Soma Transportes, propiedad de Óscar Juaridini Silva, Jomedí Logistics y Ahavat Logistics, de Refugio Ruiz Villagómez. El matrimonio de James y Kelly Jensen, por su parte, recibían el combustible robado a Pemex en Houston y lo vendían ahí. Otras empresas texanas armaron un transporte por ferrocarriles con las compañías Ingemar, Lambrucar, Industriales Fundentes y Belar Fuels. La primera, Ingemar, es propiedad en un 49 por ciento del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, una figura histórica de Acción Nacional.
Pero ahí no acaba la red de políticos. Cuando gobernaba Tamaulipas García Cabeza de Vaca, el Gobierno estatal armó una red aduanal paralela a la del gobierno federal. Se le conoció como el Mini-SAT y era una mafia del Gobernador para extorsionar transportistas y dejar pasar o no a los que introducían el combustible ilegal desde Texas. Con asiento en Corpus Christi, Texas, la empresa Belar Fuels, era la que mandaba el combustible para que lo transportara la empresa de Ruffo. Hay que recordar que Cabeza de Vaca pertenece al grupo de Felipe Calderón: sus asesores, Roberto Gil Zuarth y el difunto Javier Coello Trejo, recibieron 48 millones a su despacho directamente del gobierno de Tamaulipas. Hoy, Gil Zuarth es el abogado de Maru Campos, Gobernadora de Chihuahua e implicada en la injerencia ilegal de la CIA en México. Hay que recordar, también, que Acción Nacional puso en primer lugar de su lista de pluris para la Cámara de Diputados al impresentable Cabeza de Vaca para que gozara de su fuero constitucional. Tanto el Tribunal como el Instituto Electoral le negaron la inscripción por sus órdenes de aprehensión por lavado de dinero y porque vive en Texas con doble nacionalidad, y no pudo acreditar su domicilio en México. Hay que recordar, también, que fue esta misma red de mafiosos texanos y panistas la que tejió la historia de que Morena y no ellos eran los huachicoleros fiscales. Para ello se ayudaron de un periódico digital que duró un día de existencia, The Dallas Chronicle. Ahí se publicaron unos supuestos estados de cuenta bancarios en paraísos fiscales de Islas Caimán y Bermudas que eran de Sergio Carmona, el llamado Rey de Huachicol y, de ahí, hasta las transferencias de 20 millones de dólares para el hijo del actual Gobernador de Tamaulipas. Los medios mexicanos citaron a su “fuentes internacionales”, y trataron de que Américo Villarreal no llegara a ganar la elección que finalmente ganó por Morena. Héctor de Mauleón en El Universal le dio vuelo a esa siembra de desinformación, validó como buenos unos cables de la Embajada de Estados Unidos con esa misma letanía, y acabó desmentido por el mismísimo Ken Salazar. De Mauleón, para que lo ubiquen, es el mismo de la falsa entrevista de Monsiváis de la semana pasada contra López Obrador. De Mauleón trabaja para TvAzteca, en el canal que Salinas Pliego tomó por la vía armada el 27 de diciembre de 2002 y en Latinus de la familia de Roberto Madrazo. Hasta aquí dejo el tema del huachicol, un delito que cometen texanos y panistas en una red de intereses que trata de afectar usando a los medios de comunicación para proyectarle a Morena el crimen que ellos cometen y que está acreditado en investigaciones judiciales, no en el Dallas Chronicle. Pero, claro, la estrategia de Gil Zuarth, sea con Cabeza de Vaca, sea con Maru Campos, es decir que se trata de persecución política. Vaya.
El segundo tema que interesa en estos días ligado con Texas es sobre una universidad, la de Rice, en Houston. Todo empieza con una donación de 7.5 millones de dólares a la Universidad Rice. Como es la mayor cantidad de dinero que han recibido de una sola persona en su historia, deciden homenajear al donante poniéndole su nombre al Centro USA-México: ahora se llama Claudio X. González. Está dentro de un organismo del PRIAN dentro de la Universidad que se llama Instituto Baker. Hace unos días publicó una entrevista con Emilio Álvarez Icaza que se llama: ¿Puede Somos Mx revitalizar la democracia mexicana?” Por si usted no recuerda ---y es comprensible--- qué es “Somos Mx”, es el nuevo membrete de Lorenzo Córdova, Acosta Naranjo, y Emilio Álvarez Icaza que competirá por su registro en la Elección de 2027. Así es de serio ese Instituto Baker.
Pero unos días antes del bautizo de su centro de estudios como Claudio X. González, el Baker había publicado un ensayísimo catedrático y sistema decimal para ---según ellos--- demostrar que el gobierno de la 4T era terrorista. Les leo el párrafo final para que se den una idea del anti-mexicanismo detrás del centro de Claudio X. González: “¿Debería considerarse a México un Estado hostil? No es una pregunta fácil de responder. Sin embargo, está claro que los actos descritos anteriormente respaldan la creciente convicción de que la administración de López Obrador colabora con delincuentes en México, en gran detrimento de los intereses de Estados Unidos. El Cártel de Sinaloa es uno de los dos cárteles que producen y exportan fentanilo a Estados Unidos y, dado que López Obrador ha mostrado personalmente deferencia hacia los cárteles y sus líderes, sus acciones ponen de manifiesto un peligro claro e inminente para los estadounidenses”. Y para demostrar “la deferencia” de López Obrador al Cartel de Sinaloa se refiere ---¿no lo imaginan?--- a la vez que saludó a la mamá del Chapo. De verdad, toda una nueva clase de rigor académico de esta Universidad en Houston. Este texto está firmado por un exagente de la DEA, Gary J. Hale, cuyo LinkedIn tiene una foto con el general Michael Hayden, exdirector de la CIA con George W. Bush. Hale era el director de la DEA en Panamá cuando Estados Unidos invadió ese país para secuestrar al Presidente, Manuel Antonio Noriega. Hale apoyó públicamente la idea de que Estados Unidos atacara Sinaloa con drones. Ese es quien firma el ensayísimo del Centro Claudio X. González.
Pero hay más. En un informísimo reciente sobre las negociaciones del Tratado comercial Canadá-Mexico-Estados Unidos se lee: “El giro de México bajo los presidentes López Obrador y Sheinbaum hacia un modelo de gobernanza más centralizado y de partido único ha debilitado el Estado de derecho. Este retroceso institucional ha erosionado la confianza de muchos inversores extranjeros preocupados por la estabilidad a largo plazo y la seguridad jurídica”. El que lo firma, David A. Gantz, es un emérito de la Universidad de Arizona que se refiere al hundimiento y casi desaparición del PRIAN como un asunto del “modelo de gobernar centralizado” y no porque no ganan votos ni de sus tías del whattsapp. Y, a pesar de que la inversión extranjera directa a México, ha tenido récords históricos en 2024, 2025 y en el primer trimestre de 2026, el emérito habla de “erosión de la confianza” y señala, además, sus insidias de que China está detrás, siendo que los inversores son sus propios compatriotas, Alemania, Japón, y Brasil. También tienen toda una gama de ensayísimos sobre energías limpias pero no crea usted que hablan de que Pemex contamina sino que dicen que lo que contamina es el monopolio del Estado mexicano sobre sus productos del subsuelo. No en balde el Instituto Baker está financiado, entre otros, por la British Petroleum. También constituyen su primer círculo de donadores, Walmart, Ricardo Salinas Pliego, Kimberly Clark de los Claudios, Mabe, La Moderna, sí la de las sopas de codito, y Nearshoring Company con sede en Brownsville, Texas.
A este honorable instituto han asistido también destacadas figuras del mundo de la academia como serían los agentes de la DEA y los boinas verdes que invadieron Panamá: Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Federico Döring, ambos del PAN. Hasta aquí dejo a esta pobre Universidad Rice.
Mi último tema, dejando de lado las mansiones que Seguritech le ha otorgado a los gobernadores de Querétaro y Guanajuato en zonas residenciales de Texas, es el acuerdo con su Gobernador, Greg Abbott, que acabó metiendo a Maru Campos en problemas judiciales. Sabemos que los agentes de la CIA estaban comandando una unidad híbrida en la Sierra Tarahumara porque se accidentaron y murieron, pero el acuerdo entre Texas y Chihuahua fue mucho más lejos. Según el acuerdo, Maru dejó instalar cámaras de reconocimiento facial y biométricos que envían los datos del otro lado de la frontera. Eso viola el derecho a la privacidad de los mexicanos. Es decir, para todo fin práctico, la policía fronteriza de Texas empieza en Chihuahua. Maru también aceptó endurecer su política contra los migrantes diciendo que Chihuahua no es un santuario y que los migrantes de otros lados sólo pueden transitar rumbo a su destino, no buscar un empleo en su estado y, por si fuera poco, su plan es sustituir los albergues para estas personas sin papeles, en centros de detención con vistas a expulsarlos del estado. Hay que recordar que Greg Abbott es el mismo que, violando los tratados con México, mandó a la guardia texana a instalar mallas y boyas con navajas de acero en la frontera y en el río, de tal manera que cortara los cuerpos de quienes trataban de ingresar sin papeles. A eso le llamó “su derecho de autodefensa de la invasión extranjera”.
Todo esta red de mexicanos de ultraderecha y texanos está comprometida con las petroleras, los huachicoleros fiscales, la actuación inhumana contra los migrantes, y la autorización de las agencias de trabajar en territorio mexicano como si fuera una estrella más. De ahí salen, también, las acusaciones de Narco-Estado. De ahí salen las condenas a la recuperación de Pemex. De ahí salen, también, las actividades ligadas al crimen organizado de los dos lados de la frontera. De ahí salen, en fin, los primeros panistas nacidos en Texas.
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