Escrito por Paola Piña

.- Ciudad
de México.- Olimpia Coral Melo, defensora por los derechos digitales,
exigió a la Fiscalía General del Estado de Zacatecas investigar la red
de más de 2 mil agresores sexuales que operan en grupos de Telegram y
WhatsApp, desde donde difunden contenido íntimo sin consentimiento y
ejercen posiblemente trata de personas con fines de explotación sexual.
Cimacnoticias
documentó la existencia de estos grupos el pasado 1 de septiembre luego
de que mujeres de Zacatecas salieran a manifestarse en contra de lo
sucedido. La agencia de noticias documentó la protesta y, en entrevista
con una de las organizadoras, esta señaló que, a pesar de que acudieron a
la Fiscalía estatal para entregar pruebas incriminatorias, los
funcionarios no procedieron con la investigación, argumentando que
debían ser las víctimas quienes interpusieran la denuncia.
La
manifestante explicó que ha logrado mantener comunicación con algunas de
las jóvenes afectadas, quienes le confiaron sentir miedo incluso de
salir de sus casas después de la difusión de su intimidad sin
consentimiento. Una de ellas aseguró haber sido señalada por miembros de
su propia familia al enterarse de que su intimidad circulaba en dichos
grupos.
Frente a la violencia sexual digital que arremete contra
las mujeres en Zacatecas, Olimpia Coral Melo recordó que estos hechos
constituyen un delito tipificado por la Ley Olimpia y que deben ser
sancionados conforme a la ley. “La responsabilidad es de los agresores y
no de las víctimas”, enfatizó.
Lo
que ocurre en Zacatecas no es un hecho aislado, sino una práctica que
persiste: “Los agresores se siguen manteniendo activos; las violencias
que cometen son una forma de demostrar el poder que creen tener sobre
nuestros cuerpos e intimidad, validando un machismo que nos ve como
objetos y no como sujetas de derechos”.
Tal y como advirtió Coral
Melo, estos hechos recientes no son los únicos registrados. De acuerdo
con el más reciente reporte anual Violencia sexual digital contra las
mujeres en México, elaborado por el Frente Nacional para la Sororidad
(FNS), en Zacatecas se habían contabilizado 463 carpetas de
investigación por este delito.
La situación se replica en todo el
país. Los estados con mayor número de casos son: Ciudad de México
(2,682), Querétaro (2,556), Puebla (1,095), Aguascalientes (776),
Quintana Roo (649), Guerrero (205), Campeche (145), Chiapas (127),
Sonora (91), Nayarit (42) y Tlaxcala (10).
Violencia patriarcal en Zacatecas
Frente
a estos hechos, Olimpia Coral Melo, en representación de las defensoras
digitales, además de la exigencia al Gobierno del Estado de Zacatecas
de investigar y actuar sin revictimizar, hizo un llamado a las
instituciones públicas, privadas y educativas para que implementen
verdaderas herramientas de prevención y orientación en educación
digital. Subrayó que la mayoría de los agresores son jóvenes:
“No nacieron machistas, se hicieron machistas, y esa circunstancia puede revertirse”.
Sin
embargo, también es importante subrayar que en Zacatecas son las mismas
autoridades quienes ejercen violencia contra las mujeres. Un ejemplo
fue la manifestación de 2024, en conmemoración del Día Internacional de
la Mujer (8M), que concluyó con una represión violenta por parte de la
policía estatal. En videos difundidos en redes sociales se observó a
elementos antimotines agrediendo a las manifestantes con gas
lacrimógeno.
Ante las acusaciones, los policías involucrados
intentaron justificar sus acciones, asegurando que lo que aparecía en
los videos no eran gases lacrimógenos, sino extintores usados para
“defender” monumentos de actos de iconoclasia.
Las imágenes y
testimonios, no dejaron duda de las agresiones físicas contra mujeres,
muchas de ellas menores de edad, quienes fueron violentamente llevadas
al callejón de Las Campanas, entre los edificios del Palacio de
Gobierno, donde fueron despojadas de sus pertenencias y amedrentadas.
Violencia sexual digital
De acuerdo con el reporte anual Violencia sexual digital contra las mujeres en México,
publicado por el Frente Nacional para la Sororidad (FNS) en septiembre
de 2024, este tipo de violencia constituye una forma de violencia de
género vinculada al ejercicio de la sexualidad mediante el uso de la
tecnología. Es, en parte, consecuencia de la virtualidad, que ha
transformado la manera en que las personas interactúan entre sí.
Las
principales víctimas son niñas y mujeres, y las modalidades incluyen:
producción no consentida de material íntimo sexual; difusión de
contenido íntimo sin autorización; robo o usurpación de identidad con
fines de explotación sexual; acoso digital; grooming; sextorsión;
amenazas; acecho; ofrecimiento de servicios sexuales no autorizados; e
incluso la alteración de imágenes con inteligencia artificial para su
venta con fines sexuales.
El FNS advierte que las consecuencias
para las víctimas no se limitan a la exposición de su intimidad. Pueden
implicar pérdidas económicas y patrimoniales, además de exponerlas a
otras formas de violencia. En el ámbito de la salud mental, son
frecuentes los sentimientos de vergüenza, culpa y miedo, así como
trastornos de ansiedad, depresión, paranoia, delirios de persecución e,
incluso, ideación suicida.
¿Cómo actuar ante este tipo de violencia?
En
su comunicado, Olimpia Coral Melo compartió una serie de
recomendaciones en caso de detectar grupos donde se ejerza violencia
sexual digital.
En primer lugar, señaló que es fundamental
documentar toda evidencia: fotos, enlaces, conversaciones, URL,
identidades de los agresores y cualquier dato que pueda servir a la
investigación y denuncia.
También advirtió sobre la importancia de
no interactuar con los agresores, ya que esto podría darles
visibilidad, poner en riesgo las pruebas o exponer a las víctimas a
otras formas de violencia digital, como el ciberacoso.
Finalmente,
enfatizó que, en caso de conocer a alguna víctima, no se debe alarmarla
ni asustarla. La información debe transmitirse con sensibilidad y
cautela, ya que la violación a la intimidad sexual digital es un hecho
muy delicado que causa estragos difíciles de procesar. “Violan tu cuerpo
a través de estas imágenes sin siquiera tocarte. Y no tener tacto
podría provocar en las víctimas un shock emocional”, concluyó la
activista.