6/15/2009

Periodistas pal café.....




Julio Hernández López: Astillero


Entre el estrépito de las estructuras institucionales cayendo a pedazos, y el hedor inocultable de la corrupción política tan extendida, ha aparecido una modosa discusión sobre las tonalidades instrumentales que podría adoptar el muy civilizado recurso del voto. Hartos del ente ajeno que forman la política y los políticos, algunos ciudadanos habrían encontrado una manera llamativa de modificar positivamente el horror cotidiano (como los productos maravilla que anuncian en la tele en la madrugada): el voto anulado en la urna para demostrar a los muy desatentos, insensibles, irresponsables y corruptos representantes populares que ha llegado la hora de que se vuelvan atentos, sensibles, responsables y honestos, ¡todo mediante el poderosísimo mecanismo llamado voto (justamente a tres años de que se cometió el fraude electoral que ha sumido a México en la actual noche trágica del calderonismo, cada vez más necesitado de que los ciudadanos detesten el ejercicio electoral y político para así poder asentar su estrategia de autoritarismo militarizado)!
La rápida propagación de la idea del voto nulo ha sido posible, desde luego, mediante la apertura de compuertas mediáticas que sólo pueden operar los mismos que cierran el paso a las discusiones de fondo, trascendentes, verdaderamente transformadoras. Así ha sido posible que, en una teledictadura cada día más cínica, de pronto se viva una presunta explosión primaveral de libertad de pensamiento y de crítica política (sólo en el tema del voto nulo, desde luego). Los jilgueros electrónicos que durante casi tres años han justificado el fraude electoral y han sido manipuladores cómplices de las trastadas felipistas ahora se vuelven fieros opositores, implacables defensores de las libertades y anuncian y promocionan la panacea anulatoria de moda. Ciudadanos que apoyaron al felipismo no aceptan el error histórico y la responsabilidad política que les corresponde, pero se refugian en el expediente global de que los políticos, todos, han fallado, y pretenden castigarlos por parejo. Pero lo cierto es que cada vez hay menos resquicios para lo electoral (lo político) y que, como aquí se ha expresado antes, el sueño verde olivo del comandante Calderón es la instauración de un estado de excepción que le permita castigar disidencias, aplastar oposiciones y manejar el país a partir de los soldados en las calles y las televisiones en las casas.
La propagación del fuego anulatorio ha contado, desde luego, con una pradera bastante seca. La política y las elecciones están en su punto más bajo, luego del fraude de 2006 y ante las evidencias de que este año están peor que nunca los mecanismos de organización, control y corrección de los procesos electorales (el IFE, el tribunal electoral federal, la fiscalía para delictos electorales, por citar casos deplorables). Y las plantillas de candidatos a diputados federales, y gobernadores y diputados locales en ciertos estados, parecen hechas para alentar al suicidio cívico al más valiente de los votantes, además de la corrupción extrema que muestran los partidos y sus dirigentes. La opción lopezobradorista de votaciones diferenciadas también ha hecho agua, revueltos los selectos perredistas buenos de algunas demarcaciones del Distrito Federal y Tabasco con las planillas del petismo-convergente de buenos por conocer, que por lo pronto sólo ofrecen destellos individuales, pero poca consistencia general.
Pero, a pesar de todos esos ingredientes de fácil combustión, es necesario evitar el simplismo y las trampas. El voto en sí mismo no es el problema, pues sabido es que será violado, manipulado o cuando menos desatendido; tampoco está en la mira real la manera en que se conformarán los poderes públicos, pues sabido es que la próxima Cámara de Diputados tendrá una mayoría dominante que formarán los cuadros del panismo calderónico, del priísmo manlio-peñista y de los chuchos confesamente colaboradores, y que, en su lista de asuntos por resolver, la venidera legislatura buscará regresar al tema de la más amplia privatización petrolera (Chente ya anda en campaña abierta), de la profundización de las pretensiones autoritarias (que enfrenten en mejores condiciones jurídicas las posibles revueltas sociales) y la aprobación de endeudamientos y rescates por la crisis económica.
El punto verdadero de discusión es, debería ser, el del verdadero color que se le dé a la acción cívica y política y, dentro de ella, al voto específico en las elecciones en puerta. Bien harán quienes ante la falta real de propuestas atractivas decidan anular el voto activamente, como también actuarán de manera aceptable quienes decidan apoyar a determinado candidato o partido. La diferencia entre el voto blanqueado y el voto con colores partidistas es la manera como se defenderá cada opción y la manera en que se luchará, más allá del espejismo de las elecciones sabidamente fraudulentas de origen (si no fuera por otra causa, nomás por el uso faccioso de recursos públicos y por el flujo de dinero oscuro), para defender y reformar al país. El futuro de la vida pública nacional no pasará por las urnas (no ha pasado) ni los resultados electorales lo determinarán (no lo han determinado), sino por la capacidad de movilización y respuesta de la sociedad ante los abusos criminales de la clase política que ha secuestrado el ánimo cívico y la posibilidad de participación restauradora. Pero esa clase política y esas instituciones continuarán haciendo lo mismo que hasta ahora mientras los ciudadanos continúen sólo en la queja y la condolencia, criticando sin organización y cayendo en las trampas circunstanciales del color de su voto o de la anulación de una opción que, en lo esencial, está sabidamente anulada. Luchar a fondo, más allá de las urnas y contra la podredumbre política, es el único color posible en esta hora aciaga, hágase lo que se haga, en lo inmediato, con una papeleta devaluada y unos comicios desfondados.



Enrique Galván Ochoa: Dinero
Este fin de semana El Chapo Guzmán compartió titulares de primera página en The Wall Street Journal, el principal diario financiero del mundo, con grandes personalidades: el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu; el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner; la estrella del golf Lee Treviño; Carol Bartz, superejecutiva que acaba de ser promovida a un puesto clave de Yahoo y, desde luego, con el presidente Obama. El diario dedicó al capo un reportaje de más de cuatro mil palabras, ilustrado con numerosas fotografías. Quizá nunca en la historia reciente un personaje mexicano había recibido tamaña atención. Los autores –David Luhnow y José de Córdoba– comparten con la opinión pública mundial una idea que está en la mente de muchos mexicanos: su éxito e invisibilidad se deben a la protección que recibe de funcionarios del gobierno. Enseguida algunos párrafos:
“Cuando niño, el señor Guzmán era tan pobre que vendía naranjas para ganarse unos centavos para subsistir. Ahora tiene 52 años y ha levantado un imperio y una fortuna personal que lo han colocado en el número 701 de la lista de titanes de la revista Forbes.
“El señor Guzmán fue subestimado antes. En 2005, el entonces procurador de Justicia, Daniel Cabeza de Vaca, aseguró que ‘ya se había retirado del negocio de las drogas’. A principios de 2007, el actual procurador, Medina Mora, dio también por descontado que estaba fuera de las operaciones
“Otro factor: se cree que el señor Guzmán ha corrompido al número suficiente de oficiales de las fuerzas de seguridad y del Ejército para recibir tips que le permiten evitar su captura.
“Muchos mexicanos creen que esencialmente fueron oficiales de la prisión los que le permitieron escapar. Es difícil conocer qué fue lo que realmente sucedió, en parte porque las grabaciones de las cámaras de vigilancia de esa noche fueron borradas. Jorge Tello, uno de los principales oficiales de seguridad de aquel tiempo, había visitado la prisión el día de la fuga, después de que habían corrido rumores de que el capo podría escapar. Aun así, el señor Guzmán logró fugarse después de la visita. El señor Tello, quien no respondió a nuestras preguntas –de los reporteros de TWSJ– es ahora el principal asesor del presidente Calderón en la guerra contra las drogas.”
Sin comentarios. Sólo un refresco para la memoria: la fuga tuvo lugar en el primer mes del sexenio de Fox. Saquen sus propias conclusiones.
Se hacen bolas
En su desesperación por librar de responsabilidades a la prima poderosa (también dicen que es sobrina), los funcionarios encargados de tramitar el asunto se andan pisando los callos. El infaltable procurador Medina Mora dice que existen evidencias de que desde el año 2005 se detectaron irregularidades en la seguridad de la guardería ABC. Exhibió como mentiroso al director del IMSS, David Karam, quien había afirmado que dos semanas antes del incendio se hizo una revisión y el reporte indicó que funcionaba a la perfección. Si no fueran personajes ligados al PAN y al PRI los dueños de la guardería y demás presuntos responsables, el gobierno panista ya hubiera enviado hasta tanques de guerra a detenerlos.
Don Beltrone: Pemex
Sin alcanzar todavía la resonancia que llegaron a tener las conferencias de prensa de los lunes del nunca olvidado líder de la CTM, Fidel Velázquez, sigue don Beltrone enviando cada domingo un comentario por Internet sobre temas del momento. Éste es el que recibí ayer en mi buzón: al referirse a las declaraciones de Felipe Calderón sobre la urgencia de erradicar prácticas de favoritismo, corrupción y asignación indebida de contratos en Pemex, dice don Beltrone que en este tema se debe pasar sin dilación de las palabras a los hechos, pues no es posible que intereses particulares y el desorden en la administración de la paraestatal obstaculicen la modernización de Pemex. No menciona para nada a su compañero priiísta, cacique del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps.



Carlos Fernández-Vega: México SA
Un estudio elaborado por la Cámara de Diputados casi 15 años atrás advertía sobre el preocupante incremento del trabajo infantil en México, aunque aducía razones de crisis y el consecuente impacto en el ingreso familiar para justificar tal alza, pues el terremoto económico-financiero de 1995-1996 elevó a 3.9 millones el número de menores de edad en esa condición. Una vez superada la crisis (versión oficial) de aquellos años, la situación regresó a la normalidad, aunque con la economía de nueva cuenta funcionando el número de niños explotados apenas se redujo a 3.5 millones.
Tres lustros después, ya con una nueva crisis a cuestas, la Organización Internacional del Trabajo reporta que en México, 3.6 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años de edad están trabajando de acuerdo al Módulo sobre Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2007, lo que equivale al 12.5 por ciento de la población infantil nacional de este mismo rango de edad. De ellos, 1.1 millones son menores de 14 años; es decir, no han cumplido la edad mínima para laborar marcada por la Ley Federal del Trabajo, lo que da cuenta de que en el país, con crisis oficialmente reconocida o sin ella, la realidad social va de mal en peor, por muchas sonrisas y discursos floridos que divulgue la propaganda gubernamental.
En el detalle, la OIT señala que en el país los niños trabajadores entre 5 y 17 años superan por casi el doble en número a las niñas que trabajan: 67 por ciento son niños (2 millones 441 mil), 33 por ciento niñas (un millón 206 mil). “Sin embargo, este no es el mismo caso para los quehaceres domésticos –los cuales no son considerados como parte de las actividades económicas, de acuerdo con el marco conceptual de la citada encuesta– y donde la incidencia de la participación es notoriamente diferente entre niños y niñas en este mismo rango de edad: casi 60 por ciento de todos los niños participa en este tipo de actividades (8 millones 812 mil), frente a más de 72 por ciento de las niñas (10 millones 496 mil; las cifras corresponden a 2007, un año oficialmente sin crisis).
A millones de niños que deberían estudiar y desarrollarse con un mínimo de garantía y estabilidad les imponen pesadas cargas laborales y les cancelan cualquier posibilidad de gozar su edad biológica. Obvio es que más allá del discurso y los logros virtuales, la labor gubernamental en este contexto ha sido un rotundo fracaso, y el problema se agudiza cuando los organismos internacionales se limitan a exhortos y llamadas de atención que en la práctica no sirven de mucho.
Por ejemplo, en este caso concreto “la OIT y Unicef hacen un llamado a autoridades, empleadores, sindicatos y a toda la sociedad civil a redoblar esfuerzos en el combate al trabajo infantil en general y contra la discriminación de las niñas en su acceso a la educación, salud y tiempo libre para la recreación en particular. La OIT y Unicef reafirman su compromiso de seguir colaborando con los esfuerzos del país para combatir y erradicar el trabajo infantil, que ningún niño o niña se vea obligado a trabajar y que todos tengan garantizado su derecho a ser protegidos de la explotación y a desarrollar plenamente su potencial. La Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. El convenio número 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil reconoce que proteger a las niñas y a los niños requiere respuestas integradas que incluyen empleos y trabajos decentes para sus padres y medidas de protección social que les ayuden a mantener a las niñas y a los niños en la escuela”. Muy bien, pero nada garantiza.



David Márquez Ayala: Reporte Económico
La actual controversia sobre el voto nulo, me recuerda cuando en los años 70 del siglo XX discutíamos lanzar la candidatura de Nadie.
La designación De la Madrid a inicios de los años 80 dio la puntilla al sistema político posrevolucionario, entregó el PRI a su antítesis ideológica, encumbró a la ultraderecha neoliberal y ésta, fundamentalista, cerró las puertas al pensamiento distinto. Todo indicaba que los planes de reproducir en México un sistema bipartidista de derecha, con alternancia PRI-PAN como garantes de los intereses del capital, se habían cumplido.
Con lo que no contaron fue con que el desprendimiento de un grupo de priístas inconformes con la derechización, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, fuera capaz de aglutinar a un numeroso grupo de partidos, organizaciones y ciudadanos en un frente electoral que, para muchos, gano la elección. Fue la primera ocasión en que la derecha (el PRI) le robó el triunfo a la corriente social de centro izquierda; la segunda fue el PAN, en 2006.
Pero entender la buena fe de muchos por hacer de su voto un instrumento de protesta no significa estar de acuerdo, y quisiéramos hacer algunas reflexiones al respecto:
1) La idea y la práctica del voto nulo existe desde hace mucho y en muchos países, pero nunca ha servido para mayor cosa. Claro que si éste pasa de 2.5% de la votación (2006) a 5% de 1991 o a 10%, posiblemente los partidos acusarán recibo de la animadversión, pero eso ya lo saben de sobra por todas las encuestas sobre el tema. Además, el voto nulo sin directriz sólo generaliza una expresión de rechazo, pero no tiene un sentido específico ni es un indicador de lo que se quiere (que puede ser incluso contrapuesto entre un votante nulificador y otro), lo cual da sustento adicional a su intrascendencia.
2) Si bien hay razones de sobra para la inconformidad, el sistema político es hoy en México abismalmente distinto al de los años 70, y no por gratuita concesión sino por la decidida participación y presión de millones de mexicanos que en forma directa o con su voto han pugnado por transformar el escenario político del país. Bien o mal, ya no hay un partido hegemónico; las votaciones son realizadas no por el gobierno sino por un organismo independiente (IFE), y se cuenta ya con un sofisticado marco legal, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales y con un Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para dirimir las controversias. En las pasadas seis elecciones (1991-2006) han participado más de una veintena de partidos (unos añejos, otros nuevos, otros efímeros, unos respetables, otros deleznables) y varias coaliciones (Gráfico 1).
En esta transformación a veces se avanza y otras prevalecen las fuerzas retrógradas que todo lo corrompen porque de ello medran.
3) Se ha hecho voz común decir que todos los partidos son lo mismo: una miasma que sólo merece repudio, pero ésta es una generalización no del todo cierta. En todos los partidos hay gente íntegra y gente deshonesta. Pero lo importante no es que aparezcan elementos negativos sino cómo responde a ellos cada formación política: hay partidos que solapan, protegen y encubren de impunidad a sus malos elementos, y hay partidos que los repudian, marginan y hasta consignan. Si no valoramos la enorme diferencia de éste distinto proceder estaremos haciendo un juicio erróneo. Algunos institutos políticos, por lo demás, cuidan las formas pero carecen de fondo, y otros al contrario.


Carlos Bonfil: El Foro
El documentalista chileno José Luis Torres Leiva (Ningún lugar en ninguna parte, 2004; El tiempo que se queda, 2007) propone en su primer largometraje de ficción, El cielo, la tierra y la lluvia, un laborioso ejercicio de contemplación de la naturaleza. El lugar elegido es una pequeña isla al sur de Chile, azotada por la lluvia, envuelta en una bruma espesa, capturada a finales de otoño, en medio de su modesta actividad portuaria. Se observa el ir y venir de los ferrys de la isla al continente, y también los desplazamientos continuos de los personajes femeninos, en largos planos secuencias, tomados casi siempre de espaldas, con el registro a un nivel apenas audible de conversaciones muy parcas.
Ana, una joven taciturna de apenas 30 años, se ocupa de su madre, inmovilizada en el lecho, aquejada al parecer de una enfermedad terminal. Su amiga Verónica, su única confidente, le procura un empleo de doméstica con Toro, un hombre ermitaño, cuando la joven es despedida de su empleo de dependienta en una tienda. Ambas tienen una amiga en común, Marta, quien padece una prolongada depresión que amenaza con llevarla al suicidio, y de la que apenas pueden rescatarla.
Todo transcurre en una parsimonia singular y el espectador debe, por cuenta propia, llenar los múltiples paréntesis de la trama minimalista; deducir, por ejemplo, los motivos de esa depresión aguda que aqueja a Marta, los sentimientos de frustración y deseo entre Ana y Toro, su patrón enigmático; el papel que desempeña Verónica en esa relación extraña, y la naturaleza de la postración de la madre de Ana y su desenlace incierto.
Con escasas líneas de diálogo, el director consigue transmitir el peso de la soledad que comparten los cuatro personajes centrales y, más aún, brindar un reflejo elocuente de sus sentimientos en el juego visual de los elementos naturales a que alude el título de la película: aire, agua y tierra.



Medio Oriente: paz sin condiciones
Ayer, en un discurso leído en la Universidad de Bar-Ilan, en las inmediaciones de Tel Aviv, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, respaldó por primera vez la creación de un Estado palestino, con la condición de que éste carezca de ejército, sea incapaz de hacerse de armamento y decline imponer limitaciones sobre su espacio aéreo a las milicias israelíes. Al mismo tiempo, aunque señaló que su gobierno no tiene la intención de crear nuevos asentamientos judíos en territorios palestinos, Netanyahu advirtió que no impedirá el crecimiento natural de éstos –eufemismo con el que los gobernantes israelíes tratan de justificar la constante expansión de esos enclaves ilegales–, a efecto de permitir que los residentes lleven una vida normal.
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El Correo Ilustrado
Felicita a defensoría de derechos humanos por reconocimiento
Atodas y todos las y los compañeras y compañeros del Frayba. A las redes y organizaciones defensoras de derechos humanos. A la opinión pública. A los medios.
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Carlos Fazio: No a la impunidad
Porque no se puede silenciar la historia. Porque la memoria del horror está presente. Porque las grandes mayorías no saben que todo es posible. Porque debemos reintegrar a la memoria colectiva lo que, de olvidarse, retornaría. Porque debemos oponernos a la inercia del consenso, del borrón y cuenta nueva y el no te metas del discurso dominante que quisiera un pasado sepultado para siempre, víctimas y protagonistas de ayer y de hoy, familiares, luchadores sociales, juristas, intelectuales y colectivos humanitarios de distintas regiones de Nuestra América se reunirán los días 20 y 21 de junio en el caracol zapatista Torbellino de Nuestras Palabras, en Morelia, Chiapas, para establecer un diálogo intergeneracional que, a la vez de denunciar, informar y analizar la realidad actual, sirva para crear nuevas herramientas de prevención y protección ante el ascenso de la violencia y la impunidad de los que mandan.
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Iván Restrepo: Guarderías: negocio redondo
Quien en el sexenio de José López Portillo tuvo a su cargo las guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) acostumbraba llevar a sus hijos a desayunar o a comer a dichos sitios para comprobar la calidad de los alimentos que servían a miles de infantes. El licenciado Tarsicio González seleccionaba al azar el día y la ubicación de la guardería a visitar. Acostumbraba también invitar a sus amigos que tenían niños para que lo acompañaran a fin de que revisaran las condiciones de las instalaciones. Sus hijos nunca se enfermaron y sus amigos le ofrecieron muchas sugerencias para mejorar las guarderías. Fui uno de ellos y mis hijos tuvieron en las guarderías del IMSS un segundo hogar.
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Gustavo Esteva/ I: Votación cómplice
La profunda polarización de la sociedad mexicana se hará bastante evidente el 5 de julio. Pero las evidencias serán confusas. Lo que nos divide seguirá siendo impreciso.
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León Bendesky: Mitad del año
Prácticamente ha pasado ya la mitad del año. El deterioro de la economía no se detiene y es cada vez más difícil mantener la visión conciliadora que se propone desde el gobierno acerca de la crisis. El caso es que en 2010 la situación puede ser incluso más frágil.
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Hermann Bellinghausen: Un siglo de plata y dolor
La caja de sorpresas de la poesía rusa moderna, aún en los inesperados resquicios epistolares y los expedientes policiacos, tiene cantos a la altura de su mito, tragedia creíble y terrible. Epifanías resplandecientes, amor juvenil a la Revolución, abismos de culpa y abandono. El jovial y desesperado Esenin, y el Mandelstam inerme, provocador y víctima, le sacaron hebra al lenguaje con el genio de un siglo de oro. Le supieron heredar al novelón de sus abuelos (Gogol, Tolstoi, Dostoievski, you know) la turbulencia de los sentidos, mientras eran arrastrados por una formidable tormenta de la historia: heroica, luminosa, infernal.
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Lydia Cacho
Plan B
La política del sexo
Tengo un documento secreto de la Secretaría de Gobernación que revela una investigación acuciosa para determinar el grado de corrupción del personal del Instituto Nacional de Migración (INM) que controla los puestos fronterizos
Tengo un documento secreto de la Secretaría de Gobernación que revela una investigación acuciosa para determinar el grado de corrupción del personal del Instituto Nacional de Migración (INM) que controla los puestos fronterizos. En él aparecen fotografías y datos de empleados en puestos claves del INM que participan activamente en facilitar el negocio de tráfico y la trata de personas.
Lo cierto es que Gobernación no la tiene fácil, la estrategia de rotación del personal para evitar que sus agentes establezcan vínculos con las redes criminales no es efectiva, porque los traficantes y tratantes de mujeres para fines de explotación sexual en México no mantienen negocios aislados, son redes globales identificadas desde hace años por la PGR y SSP.
Estas redes pertenecen al crimen organizado, son disciplinadas y coordinadas. Llevan a cabo actos ilegales; tienen estructuras jerárquicas, intereses diversificados siempre compatibles con el mercado legal, en este caso la prostitución y los centros nocturnos, que pagan impuestos con permisos de ayuntamientos y de salubridad. Su meta es acumular capital y poder, así como promover el placer deshumanizado.
La industria del sexo no podría subsistir sin la participación activa del crimen organizado; pero tampoco sin la participación activa de agentes del Estado. El rescate en Yucatán de las jóvenes costarricenses víctimas de trata nos remite a las redes que desde hace años el periódico PorEsto! ha denunciado e investigado. Diversas víctimas han revelado la ruta Dominicana-Cuba-Chetumal-Cancún-Mérida-Monterrey. Siempre identifican a los agentes de migración coludidos y a los dueños de los prostíbulos y centros nocturnos. Lo más complejo para las autoridades que apenas dan visos de atacar la trata de mujeres en México, es llegar a las víctimas antes de que los funcionarios coludidos avisen a los tratantes y las muevan, amenacen o asesinen como sucedió, según el ex abogado del tratante Succar Kuri, con la niña de El Salvador.
Agentes del INM de Yucatán no sólo protegían a la red de tratantes, además eran usuarios del negocio. Qué bien que arresten e investiguen a los servidores públicos corruptos, pero lo que resulta inaceptable es que en los casos hasta hoy documentados, las y los tratantes se escapen o no sean arrestados.
Estas redes obtienen a las víctimas a través de engaños y extorsión, incluso contratadas como bailarinas acaban siendo esclavas privadas de su libertad como ilegales. Cada vez se documentan más casos de adolescentes secuestradas por tratantes. Las autoridades no podrán abatir este creciente delito mientras ignoren a los miles de prostíbulos y centros nocturnos que funcionan bajo el dulce amparo de la ley. Los servidores públicos corruptos son un eslabón de la cadena, pero mientras a todos los actores no se les analice estructuralmente, se quedará en nota roja. El mapa es claro, pero hasta ahora nadie quiere navegar esas aguas oscuras por los intereses económicos que oculta la política de la industria del sexo en México.




Ricardo Raphael
Gran desencanto
Siete de cada 10 mexicanos aseguran que los políticos no les consideran a la hora de tomar sus decisiones. El 66% no se siente representado por ningún partido político. Un 67% se dice insatisfecho o muy insatisfecho con el funcionamiento de la democracia mexicana.
Estos datos recogidos por Berumen y Asociados (entre el 29 de mayo y el 1 de junio), son alarmantes. Confirman un malestar que debería ser tomado seriamente. Con ellos, no sorprende que uno de cada 10 electores quiera ir a la urna el próximo 5 de julio para anular su voto. Tampoco que alrededor de seis de cada 10 electores terminarán de plano por abstenerse el día de los comicios.
De no modificarse esta tendencia durante las próximas semanas, la legitimidad de la futura Cámara Baja será pobre. A nivel federal, alrededor de 30 millones de personas habrán tomado una decisión que correspondía a casi 78 millones.
¿Cómo ocurrió que un país cuyo entusiasmo por la democracia era tan grande, terminara así de desencantado nueve años después?
La situación económica por la que hemos atravesado los mexicanos durante los últimos tres lustros aparece como la primera explicación. A diferencia de otros países como España, Chile, Polonia o la República Checa, la transición a la mexicana no vino aparejada de un crecimiento sustancial en el ingreso de cada persona.
Si bien es cierto que el desempeño general de la economía nacional mejoró con posterioridad a la crisis de 1994-95, también lo es que esa circunstancia no repercutió en el patrimonio y calidad de vida de un gran número de compatriotas.
En estas fechas, cuando una nueva crisis de proporciones aún insospechadas azota las ventanas y puertas de los hogares mexicanos, es comprensible que esa misma mayoría se encuentre decepcionada del sistema político.
Entre las razones que aportaron al desencanto están también los modos y las formas utilizados por los partidos políticos cuando celebraron la última reforma electoral. La negociación que llevó a defenestrar —en contra de la Constitución— a los consejeros del IFE que habían sido electos por siete años, dejó un muy mal precedente.
Peor se puso la cosa cuando varios de los nuevos consejeros electorales llegaron a sus asientos por la evidente cercanía que sostenían con los principales grupos y partidos políticos, y no por su necesaria neutralidad.
Con ese movimiento, se optó por restarle credibilidad al árbitro. El IFE tenía cerca de 70% del
respaldo popular después de las elecciones federales de 2006. Hoy recibe en las encuestas 20 puntos menos. De un cabo al otro de esta historia están, primero, quienes mandaron al diablo a las instituciones. Y luego, quienes se las entregaron personalmente a ese mismo señor.
Sin invalidar lo anterior, propongo aquí una tercera serie argumental para explicar el desencanto. A diferencia de otras historias democráticas, la transición mexicana no surgió de la necesidad por garantizar derechos, libertades, participación y obligaciones entre la población.
Su origen es uno muy distinto: es el producto de una élite política en expansión que requería de nuevas y mejores reglas para competir por el poder. Nuestra democratización no tuvo nunca al ciudadano en el centro de sus intenciones, sino a los grupos políticos más influyentes y a los partidos donde se alojaban.
Más allá del derecho a votar, los mexicanos no hemos mejorado casi en nada la calidad de nuestra ciudadanía. Tanto nuestros derechos civiles como los sociales se encuentran tan rezagados como a mediados de la década pasada.
¿Por qué los mexicanos habríamos de estar contentos con el funcionamiento de una democracia que sólo ha servido para definir las reglas de competencia entre los poderes y los poderosos?
¿Por qué felicitarnos por un esfuerzo que ha abusado de la reforma electoral, al tiempo en que se ha desentendido del primer capítulo de la Constitución? No hay democracia sin ciudadanía, ni ciudadanía sin derechos. Esta es una premisa que nuestra clase política olvidó desde el origen de la transición. Ahora estamos pagando las consecuencias.
Llegó el momento de dejar en paz las reglas de competencia entre la élite. Ni una reforma electoral más, por favor. Lo que urge es poner el acento en el tema del funcionamiento del Estado y en su capacidad para asegurar el ejercicio de los derechos. Sólo así obtendremos mejor calidad en la participación y por tanto mejor ejercicio de las obligaciones ciudadanas.
Analista político




Leonardo Curzio
El Olimpo de los sordos
Hace algunos años Michel Crozier escribió un libro memorable titulado La crisis de la inteligencia. En ese texto diagnosticaba que la más grave enfermedad que podía padecer la élite era negarse a escuchar a la sociedad. En México las encuestas de opinión de los últimos años señalan claramente que la consideración popular por los partidos políticos y el Congreso es extraordinariamente baja. En muchos casos la confianza de la sociedad en estas dos instituciones básicas de la democracia es inferior a la que se tiene en la policía. No deja de sorprender en este contexto que tanto los partidos como el IFE se muestren tan sorprendidos por esa inconformidad que se expresa en el llamado a anular el voto. Ese exceso de confianza de los dirigentes partidistas, que como machos golpeadores establecieron que sus mujeres (en este caso sus electores) nunca los dejarían por infame que fuese su conducta. Y bien, después de años de mandar señales de que cualquier entidad, dotada del más elemental sentido de autocrítica, hubiese considerado con lealtad y propósito genuino de enmienda, las dirigencias partidistas han cerrado sus canales auditivos.
Son años los que han recibido el mensaje de desapego y sin embargo no han hecho más que profundizar en su actitud facinerosa. Seamos francos, los partidos no han perdido el voto duro, han perdido el aprecio de los independientes que se mueven de una fuerza política a otra según las coyunturas. Son aquellos que para votar exigen un mínimo de coherencia y un mínimo sentido de compromiso por transformar este país. Ese sector ha perdido la confianza en todos. Hoy muchos independientes están en disposición de anular su voto porque pedir el sufragio o anunciar la intención de voto por cualquiera de los partidos, es una vergüenza pública. ¿Con qué cara los independientes que votaron por Calderón podrían ahora pedir nuevamente el voto cuando el panismo se ha obstinado en su impúdico regodeo con las fuerzas más corruptas del país? Se lo pueden pedir a un votante tradicional de Guanajuato o de Guadalajara que admitirá, como sufrida esposa, cualquier humillación, pero no a un ciudadano independiente que no vive de píldoras ideológicas o de dádivas gubernamentales. Lo mismo vale para el PRI que ha demostrado ser irreformable. Aunque se vistan de modernos, en su corazón sigue latiendo el autoritarismo y el chanchullo como norma. En la izquierda vemos a un PRD destrozado que sólo parece afianzarse en la política de régimen en la que se sustenta el gobierno capitalino. López Obrador, por su parte, sigue con su deriva ególatra y ha puesto muy alto el listón para todos aquellos que de buena fe lo apoyaron en 2006. Pedir a un demócrata de toda la vida que vote por el PT es exigir una cuota sádica de lealtad. AMLO es probablemente el principal damnificado de este movimiento de inconformidad, ya que él se autopresentó como el último de los inconformes y hoy está en el Olimpo de los sordos que se niegan a escuchar a la gente.
Son incapaces de escuchar y cambiar, porque se han instalado cómodamente en los despachos del poder, en el beneplácito de los leales y en la placidez de los presupuestos. Son una casta, ciertamente no divina, que con arrogancia se pregunta: ¿y por qué no nos quieren? Si tuviesen un mínimo de sensibilidad leerían que en la última encuesta de GEA-ISA se ratifica que en un valor tan importante como la honestidad, el PAN y el PRD no son percibidos, hoy por hoy, como instituciones más honorables que el denostado PRI. En justicia, el PRI podría reclamar que es culturalmente el gran vencedor, pues sus detractores, una vez convertidos en amos del poder, han demostrado la misma insensibilidad. Es la victoria cultural del priísmo la más amarga de las derrotas para un país que se niega a cambiar.
Analista político

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