11/05/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega

¿Deuda pública razonable?
Intereses carcomen al erario

Diez billones de pesos es un mundo de dinero, especialmente para un país como el nuestro, en el que las carencias no sólo son el pan de todos los días, sino que se incrementan a paso veloz. Sin embargo, los genios de la administración saliente (una de las que más ha endeudado a México, sin mejora alguna en el ritmo económico ni en el bienestar social) se aferran a sus razones técnicas y parámetros ídem para sostener y presumir que legan un nivel razonable de débito público, incluso mejor que el de Estados Unidos, España, Brasil o Japón.

Sin duda, Estados Unidos es uno de los países más endeudados del mundo, si no es que el número uno, pero cuenta con una economía casi 20 veces mayor que la mexicana, medida por valor del producto interno bruto. Pero de cualquier forma son los gringos quienes se encargan de pagar su costo financiero. Entonces, que ellos se hagan bolas con lo suyo, igual que los españoles, brasileños o japoneses.

Para el caso mexicano, la deuda pública ha crecido a paso veloz, a la par que su costo financiero. Como se ha comentado en este espacio, en los últimos tres gobiernos (Fox, Calderón y Peña Nieto) el saldo se multiplicó por cinco hasta llegar a 10.2 billones de pesos, en números cerrados, al cierre de septiembre pasado. De alrededor de 2 billones que heredó Zedillo a Fox, Peña Nieto entregará un monto superior a 10 billones, es decir, un crecimiento de 15 puntos porcentuales respecto del producto interno bruto, entre una fecha y otra. Y todo ello lo pagan los habitantes de este país, no los gringos, los españoles o los brasileños.
Por ninguna parte se ve lo razonable que defienden los tecnócratas. De hecho, días atrás López Obrador dio a conocer que en 2019 se pagarían alrededor de 750 mil millones de pesos (el cálculo suele ser rebasado por la realidad) sólo por intereses de esa deuda razonable, un monto representativo de 12 por ciento –tal vez un poco más– del Presupuesto de Egresos de la Federación para ese mismo año.
Las cifras oficiales (Secretaría de Hacienda) dan cuenta que de 1990 a 2018, los mexicanos pagaron 6.6 billones de pesos en intereses de una deuda razonable, donde las mayores erogaciones se dieron en los gobiernos de Calderón y Peña Nieto; sólo los pasados seis años representan 42 por ciento de ese monto (2.7 billones), 75 por ciento más en comparación con el sexenio de Calderón (1.5 billones).
Entonces, se han pagado 6.6 billones por una deuda acumulada de poco más de 10 billones de pesos, lo que ni por aproximación puede ser calificado de razonable. Y en dos sexenios (Calderón y Peña Nieto) se cubrió, en intereses, 63 por ciento del monto referido, en el entendido de que se endeuda más al país sólo para pagar intereses.
Con todo, los tecnócratas dicen que todo camina de maravilla, por la simple razón de que todos los indicadores que evalúan la sostenibilidad de la deuda se encuentran por debajo de los umbrales establecidos en la metodología de valoración del Marco de Sostenibilidad de la Deuda (MSD), creado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (citado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados), instituciones financieras a las que, dicho sea de paso, lo único que les interesa es la capacidad de pago de un país, sin importar las consecuencias económicas y sociales.
Lo anterior sin olvidar a otros buitres, nada razonables, por cierto: las agencias calificadoras de deuda pública, que chantajean sin más, ajustan evaluaciones de acuerdo con sus intereses (recuerden su comportamiento en la crisis de 2007-2009) y tienen los ojos puestos en la próxima administración, que hereda una bomba de tiempo.
Las rebanadas del pastel

Sin mínimo decoro, el Instituto Federal de Telecomunicaciones renovó por 20 años las concesiones a Televisa y a Tv Azteca, de tal suerte que los mexicanos tendrán dos décadas adicionales de telebasura. Regalazo al duopolio, a costillas de la nación.

Twitter: @cafevega

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