"Lo que hicieron el PT y el Verde fue tratar de mentir sobre el origen de sus partidos y hacerse los muy demócratas".
La Reforma Electoral propuesta por la Presidenta Claudia Sheinbaum no pasó la prueba de los aliados: a favor estuvieron los 259 votos, casi todos de Morena y en contra los 234 en contra de todos los demás partidos. Que el McPRIAN iba a estar en contra ya lo sabíamos. También sabíamos que el PT y el Verde que, juntos, aportaron el 14 por ciento de la Cámara de Diputados, iban a rechazar la propuesta de Claudia Sheimbaum. Esa propuesta ni siquiera planteaba la desaparición de los pluris, sino que tuvieran que hacer campaña en los distritos, es decir, que no fueran los que ponen en la lista los "Alito", los Anayas, los Dantes y los Velasco. También se negaron a la reducción del dinero público a los partidos. Pero fue penoso, vergonzoso cómo trataron de evadir a toda costa asumir su propia traición. De eso trata esta columna.
Es traición a los 36 millones de votos que obtuvo la coalición. Es traición a la propuesta de Andrés Manuel en el Plan B y a la Presidenta de la República. Es traición a que avance el sistema democrático hacia uno donde todos los representantes se tengan que medir en las urnas. Es traición a quienes hemos luchado porque las elecciones mexicanas no sean las más caras del mundo. Cada voto en México cuesta 15 dólares, mientras que en Gran Bretaña cuesta 3.70, y Alemania y Francia un dólar con diez centavos. Es decir, es traición al mandato que tenían de las urnas, al de la mayoría de los votantes, y al 80 por ciento de quienes declararon en las encuestas respaldar la Reforma Electoral. Así que no hay muchas maneras de disfrazar la traición. Lo que hicieron el PT y el Verde fue tratar de mentir sobre el origen de sus partidos y hacerse los muy demócratas. Luego, trataron de minimizar su traición diciendo que ellos siguen apoyando, aunque no en esto. Lo que no le recuerdan a los ciudadanos es que fueron votados como mayoría calificada porque iban a votar esa Reforma Electoral, además de la judicial. Ahora dicen que es un bache en el camino, pero no lo es. Es el fin de una relación, no con Morena, no con la Presidenta, sino con los ciudadanos plebeyos, los de la 4T.
Empecemos con lo dicho por el PT. En su nombre habló el Diputado Reginaldo Sandoval. Hizo una historia de su partido que omite el origen que tuvo al lado de los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari. Según el Diputado Sandoval, ellos vienen de la lucha armada y, luego, de apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, y Andrés Manuel. Eso no es del todo cierto. Veamos la parte de la historia que omiten. Cuando esta historia comenzó los Salinas y Orive eran ya niños ricos. Sus papás eran secretarios de Estado. El de Adolfo Orive, de Recursos Hidráulicos con Miguel Alemán, y los Salinas del Secretario de Comercio, Raúl Salinas Lozano, de Adolfo López Mateos. Orive Bellinger estudió en París con Charles Bettelheim que por esos años era un teórico de la Revolución China. Así funda Política Popular, más tarde Línea de Masas y Línea Proletaria que da origen al Partido del Trabajo, el PT. Salidos de la Facultad de Ingeniería y de Economía de la UNAM, los maoístas mexicanos entraron al presupuesto con el Programa Nacional de Solidaridad que Carlos Salinas de Gortari impulsó desde la presidencia para socavar las bases que habían votado a favor de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, que ganó en 1988. Luego, vino el fraude y el Pronasol. Hugo Andrés Araujo, Rolando Cordera, Gustavo Gordillo, y Alberto Anaya, líder hasta la fecha del PT, acabaron haciendo el trabajo sucio al salinismo. De eso no dijo nada el Diputado Sandoval. Según él, el PT apoyó a Cárdenas. Hugo Andrés Araujo fundó la colonia proletaria “Tierra y Libertad” en Torreón y Alberto Anaya ---actual líder del Partido del Trabajo, y amigo de Salinas de Gortari desde la Universidad---, una muy parecida en Monterrey. Se financiaron desde el cargo de Raúl Salinas en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, y por aportaciones de otro maoísta priista, Emilio Lozoya Thalman, que fue director del ISSSTE, y Secretario de Energía y Minas con Carlos Salinas. Papá, también, del exdirector de Pemex acusado por los sobornos de Odebretch en la campaña de Enrique Peña Nieto. De esos detalles no habló el Diputado del PT. Hubo dos resultados de Línea Proletaria: la formación de un grupo porril llamado Antorcha Campesina y el Partido del Trabajo de Anaya. Los dos apoyaron al PRI de Salinas de Gortari y se beneficiaron del manejo truculento de los programas sociales como Pronasol.
Sabiendo esto, no puede uno sino sonreír cuando el Diputado del PT dijo en tribuna para justificar su traición al proyecto de la 4T: “Como ven, nosotros siempre hemos estado en contra de que se instale un partido único, un partido hegemónico. No estamos de acuerdo en eso. Nosotros queremos la pluralidad democrática. El Partido del Trabajo desde 2018 ha acompañado prácticamente todas las reformas constitucionales en el compromiso que hicimos desde 2018 con Andrés Manuel López Obrador. No acompañar esta para nosotros es un suceso, no es el proceso y esperemos que se entienda perfectamente así. No nos asusta absolutamente nada”.
Les debería de asustar porque darle la espalda al electorado de la izquierda con esta traición significará la pérdida del registro. El PT tuvo el 2.7 por ciento con su candidata presidencial Cecilia Soto en 1994. La misma Cecilia Soto que ahora es dirigenta del nuevo partido Somos Mx, es decir, al que llamamos “el priancito”. El PT subió del dos al seis por ciento con AMLO y al 6.6 por ciento con Sheinbaum. Su alianza les ha reportado diputados que no les dará su traición.
Ahora veamos al Verde. En su nombre habló el Diputado Carlos Puente Salas del Verde. Lo mismo que el PT. Empezaron mintiendo sobre su origen. Dijo: “El Partido Verde nace a finales de los años setenta por la convicción de una comunidad de vecinos de mejorar su entorno y cuidar el medio ambiente. Con este fin se organizaron para pasar del rescate de espacios verdes a integrar un proyecto más amplio que pusiera en la agenda pública los temas medioambientales”. Eso también omite algo fundamental. El Verde fue expulsado de la red internacional de partidos ecologistas en 2009 porque se pronunció a favor de la pena de muerte. No es un partido del medioambiente, sino una plataforma política de dos familias adineradas: los González Torres, con sus farmacias Similares, y los Velasco en Chiapas que crearon a dos partidos locales "satélite", Chiapas Unido y Mover a Chiapas, para obtener artificialmente la mayoría en el estado. Se ha denunciado, además, que dos mil 400 millones de pesos de la gestión como Gobernador de Chiapas de Manuel Velasco se ejercieron para comprar y coersionar votos en las zonas más pobres con sus despensas llamadas “De Corazón a Corazón”.
Lo mismo que el del PT, el del Verde dijo: “Claro que, como todo en la vida, puede haber diferencias, pero en nuestro partido entendemos que éstas se dirimen y se sigue adelante. Hoy, hoy lo más importante es que creímos y creemos en la doctora Claudia Sheinbaum Pardo como la mejor persona y con el mejor proyecto para conducir los destinos de nuestro país. Vamos a seguir apoyando a nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum hasta el final, porque estamos convencidos de que es el camino correcto para México”.
Lo que dice el Diputado Puente Salas es lo mismo que el Diputado Sandoval: no se fijen, es un voto en contra, pero seguimos con la 4T. Lo que es falso porque la 4T no son los candidatos, sino las políticas públicas que respalda la mayoría y cuya reforma electoral era una de sus insignias.
Al final, como le digo, la propuesta no obtuvo las dos terceras partes de la votación. Hubo cosas excepcionales: el voto a favor de un Diputado del PT, Jesús Roberto Corral. Y, hay que decirlo, 11 del Verde que acabaron votando a favor. También tres votos en contra del propio Morena: Alejandro Chedraui, Santy Montenegro y Giselle Arellano. Y unos extraños ausentes de la bancada que no se presentaron a votar: Olga Sánchez Cordero, Jesús Jiménez y Manuel Espino. Extrañas cosas que no afectan el resultado final.
De lo demás dicho en tribuna, no quisiera dejar de lado a Ivonne Ortega, del MC. No supera no haber ganado las elecciones de Poza Rica y Papantla, en Veracruz, estado de origen del cacicazgo que les da sentido político: Dante Delgado, ayudante de Fernando Gutiérrez Barrios. Dijo Ortega, que militó durante 29 años en el PRI, y que tiene cinco años en el Partido del Movimiento Ciudadano: “No podemos olvidar lo que ocurrió en Veracruz, en Papantla y en Poza Rica, en la elección de 2025, donde se demostró que, sin instrumentos técnicos que den resultados en tiempo real, la puerta al fraude sigue abierta”. Lo que no dice es que en Poza Rica, se abrieron todos los paquetes electorales en el Tribunal Electoral y se volvieron a contar. La morenista Adanely Rodríguez ganó por 14 mil 823, frente a 14 mil 304 de Olvera Andrade; además, se determinó la nulidad de dos casillas. Otra cosa que no dijo Ortega es que ese recuento perjudicó a Morena en Boca del Río, donde el Tribunal le dio la victoria al PAN.
También habló Rubén Moreira del PRI. Él abrió con la cuenta que lleva años haciendo la oposición de que la mayoría que se constituye y gana en una elección no es la mayoría de la población, desde los bebés hasta los 18 años, que no votan. Y así, dijo: “Venimos a decir no a una iniciativa de reforma constitucional en materia electoral que pretende imponer la visión de una minoría. Hay que señalar que, por más grupos numéricos o sentencias judiciales que consigan, son y seguirán siendo una minoría respecto al universo ciudadano”. Pues no, Diputado Moreira. Por eso se llaman “partidos”, porque son una parte, no son la totalidad de los ciudadanos, pero sí existe uno, que no es el McPRIAN, que obtuvo la mayoría del 60 por ciento de los que salimos a votar. Así es. Si Moreira dice que una mayoría debería de constituirse con respecto a los que estaban en el padrón electoral, aunque no salieran a votar, pues le deseo suerte. Los que no votan no hay manera de saber si están de acuerdo o no con el régimen. Simplemente no son parte del proceso electoral y, por tanto, Diputado Moreira, usted no puede decir con seriedad que son votos ocultos del McPRIAN. Pero, bueno, siguió este exgobernador de Coahuila: “Decimos no a la iniciativa por las siguientes razones: uno, por ser producto de una visión unilateral que no se consultó, autoritaria, que presta oídos sordos a las opiniones de las oposiciones, los especialistas y hasta de los aliados del Gobierno y su partido”. Ya dedicamos una columna a demostrar que existieron, desde que se propuso esta reforma, en 2020, más de 48 foros, parlamentos abiertos, y audiencias públicas. Así que, cuéntele bien, Diputado Moreira. Sigue: “Dos, por ser contraria a los más elementales principios democráticos de igualdad del voto. En democracia, cada voto vale lo mismo. En la propuesta que nos presentaron, quieren que unos votos valgan más que otros”. ¿De dónde sacó Moreira que los votos no valen lo mismo? Ni que fueran los McPRIANistas que han propuesto que sólo voten los que tienen propiedades o los que tienen licenciatura universitaria. Pero él sigue: “Tres, por distorsionar la representación popular y vulnerar al derecho a la autodeterminación de la vida interna de los partidos políticos, a los que desde el régimen se sataniza y se condena, sin darles derecho de defensa”. Esta sí no la había oído. Que las listas de delincuentes en busca de su fuero de los pluris es “vida interna de los partidos”. Si no fuera por el fuero, no serían pluris "Alito" Moreno, y Ricardo Anaya. Dice el del PRI. Repito, dice el del PRI: “Cuatro, por pretender instaurar un sistema electoral para asegurar la permanencia en el poder del partido oficial. Lo que pretende la iniciativa que rechazamos es implantar para México un partido único. Esta es la Ley Maduro, la consagración del autoritarismo con ropaje electoral. Les permite seguir usando, sin límite alguno, los programas sociales y la compra de votos. Y si no, chequen el best seller de moda”. ¿A qué best seller, que si es best seller, pues está de moda necesariamente, se estará refiriendo el Diputado Moreira? ¿A su propio libro? No creo que Jaque mate al crimen organizado, que escribió con el exvocero de Vicente Fox, sea un best seller. Quien sabe. Pero el Diputado quizás cita su propio libro cuando dice: “Sacar al crimen organizado de las elecciones no sólo es un asunto de reformas legales”. No sé a qué se refiere tampoco. A lo mejor a que ellos quisieron filtrar en sus listas pluris a quien está realmente acusado de crimen organizado tanto en México como en Estados Unidos, García Cabeza de Vaca. Terminó Moreira con las siguientes frases olvidables: “Lo que usted propone es el autoritarismo, preludio de la dictadura. Y aquí quiero saludar con reconocimiento y con afecto al Partido del Trabajo y al Partido Verde. Nuestro respeto a sus dirigencias y a sus dos coordinadores”. Un guiño para nuevas alianzas del PRI. Después de todo, el PT viene del PRI de Salinas y el Verde postuló, en 2006, a Roberto Madrazo; en el 2012 a Enrique Peña Nieto; en el 2018 a José Antonio Meade. Los dos tienen más historia con el PRI que con la izquierda.
Concluyo con el discurso del PAN, no porque sea importante, sino porque establece una desproporción con los demás. Mientras los exaliados de Morena tratan de evadir su traición diciendo que son muy demócratas, y el PRI habla del peligro del Partido de Estado, el PAN, en voz de Lixa, hace acusaciones dignas de Brozo o Azucena Uresti. Primero se subió al tren del mame de los orígenes impolutos de sus burocracias doradas. Dice el Diputado del PAN: “Los astrónomos no habían terminado de descubrir nuestro sistema solar y nosotros ya éramos demócratas. Los físicos no habían creado la bomba atómica y nosotros ya éramos demócratas. No había televisión y nosotros ya éramos demócratas. No existían las Naciones Unidas ni la OEA y nosotros ya éramos demócratas. López Obrador no se había afiliado al viejo régimen y nosotros ya éramos demócratas. Claudia Sheinbaum no había nacido y nosotros ya éramos demócratas. Bartlett no había ejecutado el fraude del 88 y nosotros ya éramos demócratas. Sus tribus no habían destruido al PRD y nosotros ya éramos demócratas”. Omite, de nuevo, el Diputado Lixa, hablar de los democrático que fue apoyar el fraude de 1988 de Salinas de Gortari, como hizo el PAN y que su dirigente Fernández de Cevallos se prestara a la indignidad de ser él el que defendiera en esa misma tribuna la quema total de los paquetes electorales para que no quedara evidencia del triunfo de Cárdenas. También omite que no obtuvieron sus primeras gubernaturas como resultado de elecciones libres, sino de pactos con Salinas, llamadas en ese entonces, concertacesiones. No dice nada de que su Gobernador en Guanajuato en 1991 fue producto de una negociación en lo oscurito con el Presidente fraudulento. No dice nada del fraude electoral que emprendió Vicente Fox desde el desafuero de López Obrador hasta consumar el fraude electoral a favor del espúrio Calderón en 2006. Nada dijo del Pacto por México que borró la supuesta pluralidad que dicen ahora defender. Pero digo que se subió a tribuna a hacer acusaciones gravísimas, ya en la era Trump, donde se dice lo primero que se le viene a uno a la cabeza sin datos ni eventos demostrables. Dijo Lixa: “Lo decimos sin soberbia, pero con total firmeza. Presidenta, rompa el pacto. Punto final a la complacencia criminal. Punto final a la narcopolítica. Punto final al dinero sucio en las campañas. Presidenta, rompa el pacto de la narcopolítica, rompa el narcopacto porque, si no lo hace, ese narcopacto terminará por romper a México. Rompa el pacto. Veámonos en las urnas libres y que el pueblo decida, sin el peso ni el condicionamiento del crimen. Rompa el pacto y gobierne”. Según él, gobiernan los narcos y son los que ganan elecciones. Es como escuchar a Trump nada más que de la boca de un Diputado mexicano que no siente la indignidad de apoyar el relato de los republicanos del régimen de Epstein.
No me queda duda que la respuesta del pueblo, de la 4T, será implacable con estos traidores.


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