
La sala Nezahualcóyotl es un recinto doblemente patrimonial: es un inmueble histórico de la UNAM y, además, está catalogada por el Inbal. De ahí el cuidado extremo que es necesario poner en cualquier obra que implique intervenir sus espacios e instalaciones. La obra actual es una rehabilitación (esa es la palabra exacta, y no otra) que aspira, entre otras cosas, a dejarla, en su esencia, en estado casi idéntico al de su inauguración hace 50 años.
Es preciso entender, dice Guerrero, que la rehabilitación comprende no sólo la sala de conciertos, sino también el edificio anexo, al que se añadirá un piso más para tener tres salas adicionales de ensayo y calentamiento. En este sentido, el cambio más notable se notará en la sala de ensayos original, cuyo espacio y acústica están siendo mejorados notablemente, entre otras cosas con la instalación de paneles acústicos movibles. Hablando de sonido, la legendaria acústica de la sala de conciertos será preservada íntegramente y, de hecho, será mejorada con algunos ajustes relativos a la notable caja de resonancia que subyace al escenario y a las rejillas que difunden su sonido. Asimismo, se dará mantenimiento a los paneles deflectores de sonido diseñados por Alexander Calder y se renovará por entero la robótica de iluminación, incluyendo la instalación de luminarias que utilizan menos energía y generan menos calor. Gonzalo Guerrero recuerda que el diseño acústico de la sala de conciertos (a la que se refiere atinadamente como una gran caja de música vestida de edificio) fue obra del legendario Christopher Jaffe, quien tuvo como colaborador cercano al ingeniero mexicano Eduardo Saad, también experto en el tema, y quien venturosamente hoy funge como asesor en las obras de rehabilitación de la sala Neza. Guerrero me muestra una lista de las acciones que se han emprendido en esta rehabilitación; es totalizante y abrumadora. Y por si la supervisión de esta importante labor ingenieril, arquitectónica, acústica, cultural y musical no fuera suficiente, la Dirección General de Obras y Conservación coordina en este momento otras 50 obras en las instalaciones de la UNAM por todo el país.
Entre los asuntos más importantes a resolver por el cierre de la sala para su rehabilitación está el de la temporada de verano de la Orquesta Sinfónica de Minería que, pese a todo, se llevará a cabo íntegramente a partir del 4 de julio, realizándose la mayoría de sus conciertos en la sala Silvestre Revueltas del Conjunto Cultural Ollin Yoliztli y algunos en el Teatro de Bellas Artes. El compromiso original de la Dirección General de Obras y Conservación fue entregar la obra el próximo 6 de septiembre. El ingeniero Guerrero asegura que incluso se hará unos días antes y, como debe ser, completa y en presupuesto.
Y para cerrar con broche de oro un círculo virtuoso, un dato no menor: la obra de rehabilitación tiene un encargado que es, además, un melómano de respeto. A Gonzalo Guerrero se le ha visto (y escuchado) cantar improperios en latín a voz en cuello con los primitivos ritmos de Carl Orff, y encarnar gallardamente a Obi-Wan Kenobi a los heroicos acordes de la música de John Williams. ¿Dónde? Ahí, precisamente ahí, en la sala Nezahualcóyotl.
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