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8/16/2022

La izquierda mexicana debe ser feminista

 

En la entrega anterior reflexionaba acerca de algunos de los temas que considero deben formar parte de la construcción de una agenda de izquierda con miras a atender las principales causas que exige el contexto social actual en nuestro país y en otras latitudes. En este sentido, un gobierno de corte socialdemócrata que aspire en 2024 y pretenda diferenciarse de los conservadores debe asumir, entre otras, la causa feminista. Y uno de los ejemplos más positivos que podemos encontrar es en el ámbito de la política internacional con la iniciativa del gobierno federal de impulsar una política exterior feminista que se consolide en el corto y mediano plazos.

En 2020, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, promovió ante la ONU una política exterior feminista con el objetivo de generar un cambio en términos de igualdad de género y lograr una transformación social en un sector predominantemente dominado por hombres. De esta manera, México se convirtió en uno de los primeros países en el mundo en asumir públicamente una política exterior de estas características que implica, de acuerdo con el canciller Ebrard, orientar las acciones gubernamentales para reducir y eliminar las diferencias estructurales, brechas y desigualdades de género.

En esa tesitura, entre las acciones paritarias que se han llevado a cabo bajo el liderazgo del canciller, destacan los nombramientos de más mujeres en puestos de representación exterior, como embajadas y consulados, y al interior de la sre, lo que evidencia una congruencia ideológica de género y una visión compartida con el presidente Andrés Manuel López Obrador respecto a que la mejor política exterior es la interior. La cancillería, a través de la Subsecretaría para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, ha impulsado los más altos estándares en materia de igualdad de género en la revisión del Programa de Trabajo de Lima, que pretende hacer visible el impacto diferenciado del cambio climático en las mujeres y tener el sustento para contar con un plan de acción con base en la interseccionalidad. La delegación mexicana se distinguió por su liderazgo en la negociación de estos temas, que fue uno de los reducidos logros de la COP25, y cuya acción se logró en colaboración y alineación con la sociedad civil.

Asimismo, se han impulsado mejoras a la normatividad del Servicio Exterior Mexicano (SEM) que permiten construir un entramado institucional y garantizar un ascenso igualitario, al corregir las diferencias estructurales que prevalecen en la actualidad. Entre las acciones positivas, destacan: licencia de maternidad y paternidad, sistema de cuidados, inclusión, movilidad y ascensos. La 29 generación del SEM, que ingresó en 2019, es la primera en la historia en ser paritaria.

Por otro lado, se fomenta la visibilización del personal femenino en todas las acciones y espacios de la cancillería, con el fin de generar una imagen dignificadora de la contribución de las mujeres al trabajo de la Secretaría y la política exterior. La ruta de acción y plan de trabajo propuestos por el canciller en este sexenio se ha enfocado en cinco ejes principales: a) liderazgo internacional en materia de género; b) mejoras organizacionales para un ambiente de desarrollo igualitario; c) erradicación de la violencia; d) visibilización de personal femenino de la Secretaría, y e) complementariedad con otras acciones globales y nacionales. Las políticas deben ir acompañadas de acciones, una agenda de izquierda feminista debe dar continuidad a aquellas medidas que mejor impacto han tenido en los sectores más desfavorecidos, como lo han sido las mujeres en este país, identificar y reconocer estas acciones es nuestro trabajo como ciudadanía de cara a las elecciones de 2024.

8/09/2022

(Re)pensar la izquierda


¿Q

ué tipo de izquierda queremos? Primero, considero que la posición de la izquierda tiene que ser de compromiso con el desarrollo, sobre todo de los grupos sociales más vulnerables y, segundo, asumir una posición de liberalismo político que permita la convergencia de puntos de vista que las personas en lo individual y en lo social puedan suscribir en este ámbito (con restricción de aquella posición en la que su propia seguridad y la de las instituciones que garantizan la libertad están en peligro, siguiendo a Rawls).

La izquierda en México tiene que continuar trabajando en mitigar las desigualdades, por ello, una medida importante es mantener los programas sociales que ha implementado el actual gobierno federal y han derivado en reformas constitucionales que benefician a los sectores que más lo necesitan, como adultos mayores, adolescentes, personas con discapacidad, entre otros, a la vez que se busca una mayor vinculación del ramo productivo. Por supuesto, tiene que estar pensada en el respeto de los órganos constitucionales autónomos y, en general, de la división de poderes, como una condición del mejoramiento de nuestra democracia constitucional, cuya alteración repercute finalmente en la protección de los derechos humanos de la sociedad mexicana; por lo tanto, su posición tiene que estar dirigida a neutralizar el empoderamiento de grupos fácticos y, en cambio, fortalecer los controles constitucionales. Se puede disentir, pero el intercambio de opiniones se tiene que dar en el marco de un estado de derecho.

En una región que comparte profundas desigualdades y que, a su vez, ha asumido el compromiso de proteger el medio ambiente, es necesario impulsar en México una agenda verde que fomente el uso de energía limpias y el cobro de impuestos en este sector, para efecto de que la planta productiva se vincule con el compromiso de defender la extraordinaria biodiversidad que posee nuestro país y combatir el cambio climático. La creación de una agenda de izquierda implica que sea incluyente. Todos los grupos sociales, todas las religiones, todas las preferencias sexuales, ideológicas, culturales y políticas que, en términos modernos, son la esencia misma de democracia. La izquierda mexicana tiene que ser feminista, en el sentido de hacer realidad la igualdad sustantiva, de generar oportunidades y de fortalecer el proceso de empoderamiento de las mujeres.

Atraer experiencias internacionales exitosas para el país. Recientemente, el canciller Marcelo Ebrard viajó a Bolivia para revisar en la provincia de Uyuni el mecanismo de explotación que realizan los bolivianos en una de las reservas más relevantes de litio, con la intención de que en México se pueda desarrollar una planta productiva de este material que permita al Estado tener mayores recursos, crear empleos y hacer un adecuado aprovechamiento de este bien que tenemos en el país.

(Re)pensar la izquierda en México es mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos más vulnerables, implica el fortalecimiento de las instituciones que deben garantizar la igualdad de derechos, así como la posibilidad de construir un mejor país para las futuras generaciones.

Continuaré reflexionando más adelante en este espacio sobre la agenda de izquierda que, en mi opinión, requiere el país en la siguiente administración.