7/24/2014

Saturación de oferta y pobreza de contenidos en la información de los capitalinos


 La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones no cubre las necesidades de información del centro del país, que requiere medios más cercanos a sus realidades y ciudadanos más partícipes, advierten especialistas.

Adazahira Chávez


México. La zona centro del país tiene una gran oferta de medios de comunicación que no reflejan su diversidad de realidades sociales, valora André Dorcé, investigador especialista en audiencias y ex defensor del espectador de Canal 22. La situación no cambiará mucho con la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, aprobada a mediados de junio, pues mayor competencia no quiere decir mayor calidad, coinciden expertos en la materia y comunicadores sociales.

Raúl Benet, comunicador popular, señala que con la reforma permanece la brecha entre el espectador y quien hace los contenidos, y que que los ciudadanos deben tener la posibilidad de construir sus contenidos, no solamente de tener acceso a ellos. “Cuando fuimos al Canal 22 a solicitar un programa para cubrir la realidad de los indígenas en el Distrito Federal, nos respondieron que la cuota ya está cubierta con un programa de media hora semanal”, denuncia la Asamblea de Migrantes Indígenas de la Ciudad de México.
Diversidad y saturación
André Dorcé especifica en entrevista con Desinformémonos que los capitalinos tienen acceso a una mayor diversidad de programación de televisión y radio que en el resto de la república. “La gran mayoría de los operadores se concentran en la ciudad de México y su área metropolitana. Se puede encontrar una mayor diversidad de radiodifusoras que en cualquier otro lugar de la república, y lo mismo ocurre con la televisión: puedo ver mayor cantidad de canales si prendo la televisión en esta área, porque las cadenas no son siempre nacionales y no siempre se transmite con esa potencia”, describe.
La abundancia de oferta en medios no quiere decir que se resuelven las necesidades de información que genera la diversidad cultural que presenta la capital. “Televisión Azteca, Televisa y otros operadores de radio aglomeran cerca de 70 por ciento de los públicos y las concesiones a nivel nacional. Tenemos un problema porque cuando prendo su señal, no veo una gran parte de la complejísima diversidad sociocultural que hay en el país. Tenemos un déficit enorme”, abunda Dorcé, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y ex-defensor del televidente del Canal 22 (público), quien considera que uno de los grandes retos de la reforma es dar cabida a la mayor diversidad social posible.
El informe “Los medios digitales: México”, de la Open Society Foundation, señala que los medios preferidos de los mexicanos para informarse son la radio, los periódicos y la televisión. “Las dos principales televisoras públicas, Canal Once y Canal 22, logran aglutinar cada una menos de 2 por ciento de la audiencia nacional”, refiere el documento. “Por otro lado, México cuenta con un vibrante sector de medios de comunicación de servicio público que consiste en 56 estaciones de radio y televisión. No obstante, su número no se traduce en un impacto equilibrado con las audiencias”, acusa.
Producción social ante una reforma insuficiente
El informe de la Open Society Foundation, señala que los medios preferidos de los mexicanos para informarse son la radio, los periódicos y la televisión, y especifica que “Las dos principales televisoras públicas, Canal Once y Canal 22, logran aglutinar cada una menos de 2 por ciento de la audiencia nacional. Por otro lado, México cuenta con un vibrante sector de medios de comunicación de servicio público que consiste en 56 estaciones de radio y televisión. No obstante, su número no se traduce en un impacto equilibrado con las audiencias.
La reforma en materia de telecomunicaciones publicada en junio de 2013 afecta a los artículos 6, 7, 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución. Tiene entre sus principales puntos el fomento a la competencia en televisión, radio, telefonía y servicios de datos, establecer los mecanismos para homologar el régimen de permisos y concesiones de radiodifusión; regular el derecho de réplica; asentar los mecanismos para promover la producción nacional independiente, y determinar los criterios conforme a los cuales el Instituto Federal de Telecomunicaciones, entre otros. Se permitirá la inversión extranjera directa de hasta cien por ciento en telecomunicaciones y comunicación vía satélite, y hasta 49 por ciento en radiodifusión.
Para expertos en comunicación, aunque contiene algunos puntos positivos, la reforma es insuficiente. Dorcé apunta que la capital del país es la zona que aglomera la mayor cantidad de habitantes y de lenguas en México: “En la medida de esta multiplicidad de experiencias, debemos tener un manera de satisfacer las distintas demandas de las comunidades que habitan en esta región”.
Para satisfacer la diversidad de requerimientos, las radios comunitarias son importantes, considera Dorcé, pues en una forma de que a nivel regional nos enteramos de cosas que nos suceden y que no siempre son relevantes en otros lados: conflictos socioterritoriales específicos o referidos al trabajo, por ejemplo. “En la medida en que las radios comunitarias logran establecer diálogos a nivel extremadamente local, se permiten una mayor participación de los ciudadanos involucrados y esto es absolutamente central”, precisa.
El informe de la Open Society Foundation declara que las empresas Televisa y TV Azteca poseen, juntas, 94 por ciento de las frecuencias de televisión en todo el país; agrega que desde 2006, el gobierno no ha otorgado ninguna licencia de radiodifusión, ignorando un total de 140 solicitudes de frecuencias. Al mismo tiempo, precisa, la Secretaría de Gobernación ha cerrado docenas de estaciones de radios comunitarias que operan sin permiso por medio de operativos policiacos violentos que ponen en riesgo la vida de los comunicadores. La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) estima que aproximadamente 200 emisoras comunitarias operan sin autorización.
Respecto a la reforma, Dorcé afirma que se deben discutir las modalidades a través de las cuales serán otorgadas las concesiones a las radios comunitarias en términos de su potencia y de sustentabilidad económica financiera, “pero también en cómo hacer que toda esta diversidad social tenga visibilidad en otros lugares donde tampoco se tiene acceso a los que sucede aquí”. El experto señala que, para lograrlo, hay que concentrarse en lo que sucede aquí y escuchar y ver lo que sucede en otros lados.
Dorcé señala que el Estado mexicano tiene muchas deudas no saldadas con los ciudadanos, “es importante reconocerlo y el Estado tiene que facilitar la generación de algunas de estas iniciativas: puede poner dinero como inversión a fondo muerto o como crédito, por ejemplo. Hay muchas modalidades mixtas  por explorar, pero sí, el Estado tienen que generar condiciones igualitarias para generar esto y en la medida de los posible, financiar estas iniciativas en la medida de su pertinencia a través de diálogos comunitarios y regionales”, puntualiza.
Radio sin concesiones
El informe “Los medios digitales” establece la importancia de la radio para los capitalinos: El tiempo que los mexicanos dedican a escucharla crece cada año y, en promedio, 10 millones de personas en el Valle de México –el principal mercado para la radio en el país– escucha la radio en un día normal. El programa favorito de los radioescuchas es Noticias MVS, con la periodista Carmen Aristegui.
En las reformas, desparece la figura de permisionario de telecomunicaciones y queda solamente la de concesionario en tres modalidades: privada, pública y de uso social.  “Por primera vez, se reconoce a los medios de uso social, entre los cuales están los indígenas y los comunitarios.  Anteriormente sólo se reconocía a los privados y los oficiales”, reconoce Aleida Calleja, de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información, dentro de un foro ciudadano de análisis, impulsado por la Fundación Rosa Luxemburgo.
Para Verónica Galicia, integrante de La Voladora Radio (emisora comunitaria asentada en Amecameca, en la zona metropolitana de la ciudad de México), lograr el permiso ha sido un camino “espinoso, lleno de trampas y recovecos”, pues no pueden tener acceso a recursos pero sí están obligados a emitir ciertos mensajes.
Los medios de producción social en la zona metropolitana “siempre trabajan en la marginalidad; no hay formas de apoyo claras, particularmente económicas, que son fundamentales para que subsistan los medios de comunicación en condiciones dignas y equitativas”, señala la integrante de La Voladora, medio que cumplió ya los 13 años de existencia y que trabaja cerca de tres de los municipios mexiquenses con mayor índice de feminicidios: Nezahualcóyotl, Ixtapaluca y el Valle de Chalco. “Hay una desprotección terrible, pero la marginalidad te hace ser creativo también”.
La comunicadora Galicia admite que la reforma tiene algunos avances  pero no es la panacea, advierte. “Reconoce a las radios comunitarias y las hace concesionarias de uso social, pero nosotros nos preguntamos qué significa eso y quién definirá qué es un medio de uso social”, cuestiona. “Además nos preguntamos qué pasará con las radios comunitarias a las que no les interesa tener ese permiso, que es una cuestión legítima y que debe pensarse. En la ley secundaria se dará la batalla. Tener un permiso o no es decisión autónoma de cada medio, pero todos tienen la misma valía y no deben ser criminalizados”, señala Galicia.
La comunicadora señala que los medios de uso social, permisionados o no, deben unirse y cobijarse unos a otros. “Nos queda claro que la reforma no atenderá cuestiones sociales, que seremos nosotros a través de redes de solidaridad e intercambio entre medios. Esa es nuestra posibilidad de supervivencia y de proyección y utilidad como medios de comunicación alternativos”.
Otro gran hueco de la reforma tiene que ver con la reserva del espectro radioeléctrico para uso social, señala Galicia: “Hay una gran saturación y acaparamiento de los grandes medios y no hay una reserva para el uso social. Están las emisoras públicas, pero son gubernamentales, y lo que queremos es que se ciudadanice, que las personas puedan tener acceso a radio y televisión comunitaria”.
“Lo que queremos no es que nos den dinero, sino que nos dejen de estar fastidiando y que tengamos la posibilidad de acceder con nuestros propios mecanismos a tener recursos; eso garantiza que podamos sostener dignamente al medio sin perder la independencia y la autonomía que como medios comunitarios tenemos”, finaliza la comunicadora.
Vinculaciones y visibilidad, retos de los medios sociales
Verónica Galicia señala que los medios hechos por grupos ciudadanos son fundamentales para dar seguimiento a las problemáticas de cada zona y dar elementos de análisis para lograr cambios.
El investigador André Dorcé advierte que no debemos pensar que los conflictos que atañen a una zona específica no son de interés para otros, pues si los medios se quedan a nivel exclusivamente regional no se pueden compartir problemáticas, soluciones y modo de participación. Dorcé apunta que la existencia de internet permite en cierta manera superar esta barrera de visibilidad: “a la par de las radio y televisiones locales, tiene que haber una política de acceso a la red que nos permita tener visibilidad y escuchar todas las otras voces cerca o muy lejos de nosotros”.
La televisión comunitaria todavía no existe pues los costos de producción son muy elevados, recuerda el especialista Dorcé. “Hay que pensar más bien en estaciones intermediales locales donde se produzca imagen, sonido y texto”, reflexiona.  “Es importante generar redes de producción regional que compartan tecnologías, equipos y prácticas para producir a nivel local pero moverse en una región”.
Los habitantes de la zona metropolitana, más allá de decir que están cansados de los medios de siempre, deben consumir los productos de los medios alternativos y hacerse copartícipes de su construcción, considera Galicia. “Eso va más allá de la reforma o de si hay o no permisos. Tienes que ver con una necesidad y con la exigibilidad de la ciudadanía por contar con medios que estén a su alcance, reflejen sus realidades y sus agendas locales”.

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