2/21/2026

Columnas y opinión del periódico La Jornada sábado 21 de febrero 2026


Samir Flores aún convoca a la rebeldía
Samir Flores Soberanes, campesino nahua y defensor del territorio, asesinado hace siete años en el contexto de su lucha contra el Proyecto Integral Morelos (PIM), ha trascendido a su natal Amilcingo y a las luchas de los pueblos de México. Su nombre y figura recorren los caminos que siguen las resistencias en muchas partes del mundo. Samir es de todos y de todas.

“Crecer donde Zapata luchó por el derecho a la Tierra provocó que Samir se asumiera heredero de esa tradición de resistencia campesina, que entiende la Tierra no como mercancía, sino como sustento y dignidad. Su lucha no fue individual. Fue parte de un proceso colectivo que defendía el territorio, el agua y la vida frente a un megaproyecto impuesto. Su voz se convirtió en un puente entre comunidades, y también en una “denuncia constante contra la manera en que el poder económico y político operaba en la región”, dicen acertadamente sus compañeros y compañeras de lucha que lo honran en la cotidianidad de la siembra y en la defensa de lo que les pertenece. “Ya nos quitaron a Samir”, dicen. Y en lugar de arrinconarlos, se echaron pa’ delante.

Hoy la lucha ya no sólo es por justicia para Samir, ni sólo contra los megaproyectos de muerte en Morelos, sino “por todos los que vivimos en este México tan lastimado y violentado”, señala el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, Morelos, Puebla y Tlaxcala, organización que, junto al Congreso Nacional Indígena, denuncia que México es una gran fosa común en un territorio militarizado.

Las muertes, las desapariciones, el feminicidio, el despojo, la gentrificación, el desplazamiento forzado, la guerra contra las comunidades zapatistas y contra el resto de pueblos originarios, son parte de las tragedias que se unen estos días alrededor del séptimo aniversario del asesinato de Samir.

El pasado 16 de febrero, se inició un juicio plagado de inconsistencias. Los de arriba están lejos de querer, o poder, investigar a quiénes ordenaron el asesinato de Samir. Están haciendo un circo en lugar de un juicio, pero ahí no está la apuesta ni del Frente de Pueblos ni de las demás organizaciones, sino en su permanente rebeldía. Y Samir los sigue convocando, porque no hay reversa.

Desinformemonos.org

Mandarriazo político a (fuck) Trump // Debe restituir dinero por aranceles // Corte Suprema: “excedió su autoridad”
Golpazo político y económico ha recibido ( fuck) Trump de parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, institución que ayer sentenció que el mandatario naranja rebasó todo límite legal (“excedió su autoridad”) al imponer enloquecidamente aranceles a diestra y siniestra, y en proporciones fuera de lugar, como parte de su estrategia “negociadora” (léase autoritaria y chantajista), la cual, en realidad, pretendió avasallar a tercera naciones e imponer sus reglas, con lo que trastocó las reglas del comercio global.

Desde que anunció su “estrategia”, pocos días después de asumir el cargo en enero del año pasado, Trump fue advertido de que se daría un balazo en el pie y se llevaría entre las patas a la economía estadunidense si se aferraba a imponer aranceles al por mayor, a la par que sólo desataría una guerra comercial que, en primera instancia, afectaría a su propio país, consumidores incluidos. Pero el magnate se negó a escuchar y, lejos de recapacitar, metió el acelerador, porque, según él: “los impuestos al comercio son vitales para nuestra seguridad; el resto del mundo se reiría, porque ha utilizado aranceles contra nuestra nación durante años y se han aprovechado de nosotros”. Nada le importó y, caprichoso, siguió adelante en su enfermiza decisión de ir con todo y a la brava en contra de la República Popular China (nación que de todas, le ha ganado todas), además de mantener extorsionado y avasallado al resto del mundo. Obviamente, el gran dragón asiático no se dobló y, en medio de una sacudida financiera por dicho anuncio, advirtió a Trump: “la imposición unilateral priva a los países, en particular a los del Sur Global, de su derecho al desarrollo y enfrentará una oposición generalizada de la comunidad internacional; su decisión afecta a más de 180 naciones y regiones del mundo; la decisión refleja unilateralismo, proteccionismo y acoso económico”.

Eso fue casi un año atrás, de tal suerte que si bien la Corte Suprema de Estados Unidos tomó la decisión correcta, también lo es que tardó mucho tiempo en pronunciarse y meter en cintura al enloquecido inquilino de la Casa Blanca, quien no dejó de repetir que “el único elemento de negociación” es que las naciones acepten sin chistar la catarata de aranceles, y, si se “portan bien” (alineadas y calladitas), entonces podría “suavizar” una que otra decisión. Una vez impuesta esa catarata, Trump, orondo, no perdió oportunidad para presumir que su política arancelaria “está generando mucho dinero para Estados Unidos, miles y miles de millones de dólares” (se estima que a la fecha sumen 175 mil)… mismos que ahora, tras la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos (seis votos contra tres), deberá regresar a las naciones exprimidas, pues su cobro resulta abiertamente ilegal, toda vez el máximo tribunal del país del norte advirtió que “la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza al presidente a imponer aranceles” (en esa legislación se basó el mandatario naranja para imponerlos).

De acuerdo con información de agencias internacionales, “la decisión de la Corte Suprema confirma sentencias anteriores de tribunales inferiores, según los cuales los aranceles que Trump impuso en virtud de la IEEPA eran ilegales. Un tribunal comercial de primera instancia había dictaminado en mayo que Trump se extralimitó en su autoridad con gravámenes generalizados y bloqueó que la mayoría de ellos entraran en vigor, pero ese resultado había quedado en suspenso ante la apelación del gobierno. Además, la Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso, y no al presidente, la autoridad para imponer impuestos y aranceles”, algo que en este caso concreto no aprobó.

Después del mandarriazo dado por la Corte Suprema de Estados Unidos, Trump actuó como niño caprichoso y ayer anunció que impondrá un arancel global de 10 por ciento a todos los países –“entrará en vigor casi de inmediato”– durante 150 días, y para ello recurrió a una ley de 1974 para intentar recuperar algo. “Podría ser más dinero y seremos mucho más fuertes”. Sin embargo, lo que a todas luces no tiene es progenitora

Entonces, a regresar lo robado.

Las rebanadas del pastel

Ahora que se revisan las pensiones de la burocracia dorada y se procederá a la limpia, no hay que olvidar que José Ángel Gurría y Óscar Espinosa Villarreal ocuparon la dirección general de Nacional Financiera apenas cuatro meses y dos años, respectivamente, pero la institución los pensionó con no menos de 120 mil pesos mensuales. Y María Amparo Casar, quien, sin trabajar en Pemex, también se sirvió con la cuchara grande. Y los que faltan, que no son pocos.

Twitter: @cafevegacfvmexico_sa@hotmail.com

EDITORIAL
La Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó ayer que el presidente Donald Trump transgredió la Constitución al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) para imponer los mal llamados aranceles “recíprocos” a un centenar de países. De acuerdo con el máximo tribunal, el Ejecutivo requiere la autorización del Congreso para llevar a cabo acciones de “gran trascendencia económica y política”, entre las cuales se incluye el establecimiento de tarifas comerciales indiscriminadas. A raíz del fallo, se estima que empresas estadunidenses podrían solicitar devoluciones por hasta 175 mil millones de dólares, lo cual, de concretarse, sería un golpe demoledor para las finanzas públicas en un contexto de recortes masivos de impuestos a los más ricos y gasto descontrolado en la persecución de migrantes y el armamentismo.

La administración republicana pudo haber aprovechado la coyuntura para culpar al Poder Judicial por el déficit fiscal y, al mismo tiempo, capitalizar la bajada de precios en los productos importados para adjudicarse un buen manejo de la inflación de cara a las elecciones de medio término que tendrán lugar a final de año. Sin embargo, Trump no es un individuo capaz de soportar que se le contradiga, ni siquiera cuando ello le beneficia. En vez de usar la sentencia para abordar la crisis de costos que se perfila como principal tema de campaña, reaccionó con un ataque visceral a los jueces que han legitimado casi todas sus violaciones a las leyes, y anunció de inmediato un arancel global de 10 por ciento. Éste se sustenta en la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente para imponer restricciones temporales a la importación por un máximo de 150 días en caso de desequilibrios graves de la balanza comercial o como medidas de represalia. Dado su limitado alcance temporal y la evidente ilegalidad de aplicar esta medida a países con los que no existe asimetría marcada en la balanza comercial, se da por sentado que el uso de la cláusula citada es un recurso transitorio en tanto la Casa Blanca da con otras maneras, legales o no, de mantener la guerra comercial en la que embarcó al planeta.

Para México, el veredicto supone una pérdida relativa de competitividad: hasta el momento, más de 80 por ciento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos se encuentran libres de todo gravamen al estar amparadas por el T-MEC, pero sin los aranceles “recíprocos”, otros países padecerán menos cuotas de las que venían pagando. A la vez, siguen en pie los impuestos dirigidos a cobre, aceros, aluminio, semiconductores, maderas, automóviles y otras mercancías sin contenido estadunidense; es decir, los que más afectan a la industria mexicana. Por ello, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aconsejó prudencia y cabeza fría para entender y asimilar los cambios en tanto se esclarecen sus pros y contras.

Los hechos son, por una parte, que el trumpismo recibió un fuerte golpe político al mostrarse que ni unos jueces tan parciales y obsecuentes con él como los que instaló en la Corte Suprema durante su primer periodo presidencial, están dispuestos a complacerlo cuando sus caprichos afectan a poderosos intereses empresariales. Por otra, que el magnate no cejará en el empeño de imponer su voluntad sin importar las consecuencias, por lo que el resto del mundo, y en particular naciones con un elevado nivel de integración a la economía estadunidense como México, deberán persistir en el desarrollo de nuevas estrategias de adaptación y resiliencia, al menos hasta el final del mandato de Donald Trump.

Celebran que se abra el camino para enviar petróleo a Cuba

El día de ayer, la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió anular los aranceles impuestos por la Casa Blanca.

Este fallo restringe la amenaza criminal del presidente de Estados unidos, Donald Trump, de poner aranceles a los países que surtan de petróleo a Cuba.

Sería acertado, y en congruencia plena con el humanismo mexicano y los principios y la tradición de la política exterior mexicana, que la presidenta Claudia Sheinbaum envíe de inmediato petróleo a la hermana república de Cuba.

La falta de energía ya daña a los sectores más vulnerables de la isla.

Es muy bueno el apoyo humanitario de alimentos. Pero es urgente abastecer de petróleo a Cuba.

Mario Saucedo Pérez

Trump, “fanfarrón caprichoso y prepotente”

Ya son varios hechos que demuestran no sólo el fracaso de las políticas generales del gobierno de Donald Trump, sino también su desesperación y sus arrebatos insensatos, lo cual evidencia que sólo es un fanfarrón caprichoso y prepotente que está al borde de la locura porque no las tiene todas consigo.

Particularmente, hago referencia a dos hechos relevantes de los últimos días; el primero de ellos, el relativo al show de medio tiempo del Supertazón 60, el cual estuvo confeccionado especialmente contra Trump y todos sus simpatizantes dentro y fuera de Estados Unidos, y que tuvo como propósito dejarle claro que dentro de ese mismo país existen también, junto con los caucásicos, varias culturas y razas humanas que conviven con ellos, lo que derivó en que Trump disminuyera a regañadientes las redadas antinmigrantes.

El otro hecho fue lo que resolvió la Corte Suprema de Estados Unidos al considerar que no es facultad de Trump, sino del Congreso, determinar los impuestos a los productos que importan, lo cual desdibuja las medidas de presión que ha utilizado el presidente Trump para frenar la economía de otros países, a fin de condicionarlos a que hagan lo que él quiere.

En reacción a ese fallo, Trump anunció que ahora aplicará de manera excepcional un impuesto general de 10 por ciento a todos los productos que importe Estados Unidos, lo cual constituye un arrebato desesperado sólo para ganar tiempo, pues tal medida nada más podrá sostenerla por cinco meses, pero después de eso, se le acabará su chance de seguir imponiendo aranceles.

Quienes golpean a Trump desde dentro de su país ya lo tienen muy claro: tarde o temprano, el loco caerá y será recordado como una pesadilla que no querrán repetir.

Javier López

Mexicolandia y los reinos vecinos

Había una vez un reino llamado Mexicolandia, lleno de tesoros bajo tierra: oro, plata y cobre.

El reino dio permisos para que otros reinos vecinos excavaran, como si prestara huertos para sembrar. Algunos sí trabajaron y sacaron frutos… pero otros sólo apartaron el terreno y lo dejaron abandonado, guardándolo “por si acaso”.

Entonces, el reino revisó y recuperó más de mil permisos que no se estaban usando o no cumplían las reglas.

La decisión fue simple: “Quien trabaja la tierra, se queda; quien no la usa, la devuelve”.

Los gigantes mineros representan a los reinos vecinos: unos son responsables y crean empleos; otros son flojos y no hacen nada. No importa de dónde vengan –cerca o lejos–, lo importante es que trabajen y respeten las reglas del reino.

¿Para qué sirve recuperar esos permisos?

Para dárselos a quien sí quiera trabajar, cuidar la naturaleza y asegurar que el reino y su gente reciban beneficios.

Moraleja:

“El que aparta la veta y no le entra al trabajo… que se lleve su cascajo”.

Carlos Fernando Cárdenas Amaro

Pensiones millonarias, una ofensa para el pueblo mexicano

Las pensiones millonarias de muchos funcionarios, servidores públicos y líderes sindicales del régimen anterior constituyen la mayor ofensa al patrimonio, dignidad y voluntad del pueblo mexicano; como dice el dicho popular, “es mejor tarde que nunca”, y por fin se aborda el tema con el anuncio presidencial de la presentación de una reforma constitucional para detener tan lastimoso agravio a la vida pública de México.

Como se ha informado en múltiples instancias gubernamentales y organizaciones sociales, es difícil encontrar espacios libres de corrupción e impunidad durante la larga noche neoliberal; prácticamente todos los campos del quehacer público y privado fueron contaminados por la codicia, perversión y maldad sin límite ético ni moral tanto de la clase gobernante como de los grupos de interés.

A pesar de que millones de personas lamentan la buena gestión de la Cuarta Transformación para evitar actos ilegales y privilegios selectivos, tres de cada cuatro mexicanos conscientes, honestos y responsables apuestan por ceñirse al estado de derecho.

Daniel Moctezuma Jiménez


Los cubanos siempre han estado orgullosos de la belleza de su tierra. Lo cierto es que tienen razón, aunque a veces, de acuerdo con su ancestral tendencia a la exageración, lo magnifican un poco.

Cuando la canción que lleva este título se puso más de moda, al comenzar los años 60, hace ya seis décadas, una vez sacudida la dominación estadunidense, con toda justicia pudieron agregarle al aserto de marras: “ahora, sin yanquis, me gusta más”. No estábamos entonces seguros de que podrían sostenerse mucho tiempo al margen de los gringos, pero estábamos dispuestos a hacer todo lo posible para ayudar.

Cuando sobrevino el desembarco de contras de la Revolución en Bahía de Cochinos, por caso, fui uno de aquellos treinta y tantos jaliscienses (de los cuales no sé si alguno vive todavía), que nos apersonamos en la calzada Tacubaya de la Ciudad de México, para ofrecerle al embajador cubano nuestros servicios (“nuestros pechos”, le dijimos) para defender la Revolución.

Recuerdo que el hombre aquel, entre burlesco y emocionado, nos agradeció nuestra “intención”; hizo una lista con nuestros nombres, y nos mandó de regreso a casa con la promesa –con cara muy formal– de que seríamos los primeros en ser llamados si llegaba a ser necesario. Como puede suponerse, ello nunca sucedió.

También recuerdo que nos dieron de desayunar y que, ya de regreso a Guadalajara, caímos en la cuenta de que no habíamos dejado información alguna para ser localizados…

De cualquier manera, participamos con entusiasmo en cuanta pública manifestación fuimos requeridos, mayormente en la Ciudad de México, a favor del Che, de Fidel, de Camilo y demás…

Tuve la fortuna de que no tardé mucho en visitar ese país en unos viajes que llamábamos 7x7: siete días por siete mil pesos. Fui con mi papá, quien me ofrendó ese regalo indeleble al término de mi licenciatura, y él también satisfizo su deseo.

Es claro que no me topé con lo que esperaba, pero pude superar la desilusión y pude mantenerme, en términos generales, como partidario de dicho gobierno anteponiendo la idea de que otros países del Caribe, que también conocí, incluyendo Puerto Rico, donde viví más de un año, estaban peor.

Fue en los años 80 cuando mi chamba en la Secretaría de Relaciones Exteriores me llevó con frecuencia a diversas partes de Cuba y puede dar por válidas ciertas críticas de los enemigos de su Revolución, aunque ésta siempre salía mejor parada, lo mismo que ahora, al establecer la comparación con los países del vecindario caribeño y centroamericano…, a pesar de que éstos, en general, gozaban de las simpatías del “imperialismo” yanqui.

Me tocó viajar a Cuba en muchas ocasiones, de manera que puede decirse que la conozco bastante bien casi de punta a cabo, y, si bien es cierto que suceden cosas que no nos pueden gustar, el saldo es en realidad sumamente favorable.

En muchísimos aspectos la situación cubana es envidiable y muchos la quisiéramos para la mayor parte de los países de “nuestra América”, como la definió el “apóstol” cubano José Martí.

Bien cierto es que hay elementos problemáticos en su sociedad –¿en cuál no?–, también lo es que goza de muchas circunstancias envidiables para muchos otros países: tal es el caso de la educación y la ciencia, de la salud pública y de la medicina en general, el deporte y demás.

Todo ello da lugar a unas condiciones de vida que, en circunstancias normales, abren paso a unas expectativas y calidad que ya quisiéramos para nuestros países.

Es cierto que ahora pasan un mal momento, pero aun así el común de la población goza de un básico nivel que muchos envidiarían. Simple y sencillamente: la pobreza extrema ha desaparecido.

De ahí que considere una obligación moral que los latinoamericanos colaboremos con ella ahora que se ha visto sumergida en una crisis económica como resultado de las trapacerías gringas, por obra y gracia de un gobierno federal de Estados Unidos de América que resulta ser abiertamente fascista.

Por fortuna, muchos mexicanos y naturales de otras naciones están dando muestras de solidaridad que dan la esperanza de que Cuba conseguirá superar las dificultades que actualmente padece por su cercanía con Estados Unidos de América y la ruindad de su administración.

En días pasados, un abogado llamado Mauricio Castillo presentó una iniciativa ciudadana en el Congreso de Nuevo León contra la discriminación hacia los therians en las escuelas. Éstos son una comunidad virtual que se identifican con rasgos animales ( ther es “bestia” en griego y an de “antropoide”), que tienen rituales de validación para elaborar sus disfraces y hacen de su experiencia una muy íntima ensoñación que recuerda a los nahuales, el chamanismo o a las mitologías griega y china.

El abogado detrás de esta propuesta es el mismo que defendió la reforma para incluir candidatos independientes en su estado, con la cual Jaime Rodríguez, El Bronco, llegó a la gubernatura. También ha propuesto que se baje la edad penal para sentenciar a menores como adultos. Ahora presentó esta “iniciativa ciudadana” con un veterinario de 28 años de edad, Luis, que portaba una cabeza de caballo hecha de cartón.

El hecho de que no existe ninguna demanda real debajo y de que, en todo caso, el tema de discusión legislativa debería ser sobre los protocolos antibullying en las escuelas de Nuevo León, el propósito es ridiculizar la cultura identitaria, como sería el caso de los transgénero, sugiriendo que la identidad de género y de especie son igualmente absurdas. Que si se puede ser hombre o mujer “a capricho”, también hay que proteger a quien se reivindica como fuera de la especie. Que las leyes que protegen contra la discriminación serán infinitas. Que hay que regresar a los “límites biológicos” de nuestras identidades. De inmediato, la ultraderecha formuló esa similitud y un fantasma convocó a una convivencia de teriotipos en la UNAM, como en los peores momentos de la convocatoria –que luego asumió el PRI– de la Marcha Gen Z y que, como recordarán, terminó en un intento de golpe de Estado desde Tv Azteca.

La idea es tomar a ese culto de audiencia que son los therians y los “aparte-de-humano” –que incluye gente que se piensa en la intimidad como ángel, dragón, unicornio, elfo, vampiro– como caricatura del género, como autopercepción que ha dado lugar a reformas que posibilitan cambiarse el nombre, el sexo y la imagen en los registros oficiales. El ataque contra estas leyes fue llevado al extremo en la pobre Argentina de Milei –el que dice ser león–, usando de la misma manera el tema de los teriántropos para generar pánico social. Ciertos medios argentinos que están abiertamente en contra de los derechos, y no solamente los de género, empezaron a difundir noticias falsas de transeúntes mordidos por therians y previniendo a la opinión pública del riesgo en el que estaban los niños y niñas por “la confusión” que generaban.

Esta estrategia de criminalización de la diferencia no es nueva para la ultraderecha. En Estados Unidos, Marjorie Taylor Greene, la llamada “candidata de QAnon” y luego, y hasta la crisis por los archivos Epstein, diputada trumpista por Georgia, aseguró en más de una ocasión que “la identidad de género es una fantasía animal”. El representante por Nebraska, Bruce Bostelman, inventó que, por culpa de la identidad autopercibida, se estaban instalando cajas con arena en los baños de las escuelas porque algunos infantes se sentían gatos, en burlona referencia a los baños unisex.

La forma de utilizar lo no-humano contra el género autopercibido es la misma que utilizó el propio Donald Trump contra la inmigración sin papeles. Se recuerda todavía que en el debate del 10 de septiembre de 2024 con Kamala Harris, Trump aseguró que los inmigrantes haitianos se estaban comiendo a las mascotas en Ohio: “En Springfield se están comiendo a los perros, se están comiendo a los gatos, se están comiendo a las mascotas de los vecinos”. El que ahora es vicepresidente de Trump, JD Vance, dijo después que era necesario “inventar estas historias para que la gente pusiera atención en ciertos temas”. Esa vez fue la inmigración. Después, los derechos de las minorías. Ahora, en Nuevo León son los trans.

El diputado del PAN en la Ciudad de México Raúl Torres Guerrero, que fue junto con Alazraki, Cabeza de Vaca, Jorge Fernández Meléndez y Beatriz Pagés al encuentro de la Conferencia de Acción Política Conservadora, aseguró inmediatamente después de la presentación de la llamada ley therian en la oficialía de partes del Congreso local: “Lo que hoy vemos con el fenómeno de los therians no es casualidad. Es el resultado de años de políticas públicas de izquierda que han confundido libertad con relativismo y han inyectado ideología en lugar de valores, ciencia y responsabilidad de nuestros jóvenes”. Hay que decir que Torres Guerrero aseguró muy “científica y responsablemente” en la conferencia de la ultraderecha en Washington, el pasado 5 de febrero, que “86 por ciento del territorio mexicano estaba controlado por los cárteles” y que el T-MEC debía “disolverse” porque el gobierno de Claudia Sheinbaum “tenía vínculos con el crimen organizado”. Ahora utiliza la terantopía como arma para dañar, mediante el pánico social, las conquistas identitarias de los géneros. Pero me detengo ahora en Nuevo León. En esa misma conferencia de la ultraderecha también estuvo el que quiere fundar un partido de Trump en México, Juan Iván Peña Nader, que dijo, sin nombrar encuesta alguna, que 74 por ciento de los neoleoneses y del Bajío pedían una invasión militar de Estados Unidos. Sembrar pánico social puede ser una estrategia indirecta para saber cuántos pueden decidirse por la ultraderecha.

En 1993, un sitio de Internet sobre la licantropía se convirtió en uno sobre identidades no-humanas. No era de gays ni de trans ni de lesbianas. Eran personas que a veces sentían que cambiaban de alma. Es ruin usarlos para evitar hablar con claridad de que, en realidad, estás en contra de los derechos de los demás.

España está de precampaña electoral. Bien mirado, el PP nunca dejó de estarlo. El encadenamiento de elecciones autonómicas en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía, con el que esperaba plantarse a las puertas de unos comicios generales con el PSOE a dos metros bajo tierra, va a acabar con la derecha tradicional española atada de pies y manos por Vox, su alter ego en la extrema derecha. El fracaso es antológico, lo cual no quiere decir que el PSOE esté mejor.

El partido del presidente sale más debilitado de cada contienda autonómica y sólo el fiasco del PP logra disimular lo que en otras circunstancias sería una crisis monumental. A Pedro Sánchez le quedan los golpes de efecto en la arena internacional y el botón rojo del adelanto electoral. De aquí al otoño de 2027, él elige cuándo acudir a las urnas. No es poco.

A la izquierda del PSOE, el ambiente está sobrexcitado tras la inconcreta propuesta de unir a todas las izquierdas lanzada esta semana por Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), y Emilio Delgado, parlamentario de Más Madrid (parte de Sumar), en la Asamblea autonómica. Pero antes de entrar en harina, quizá convenga repasar el panorama. Cuando se habla de la izquierda del PSOE cabe diferenciar entre dos grandes bloques: las fuerzas soberanistas progresistas de las naciones sin estado (EH Bildu en el País Vasco, ERC en Cataluña y BNG en Galicia, principalmente), y los partidos españoles de ámbito estatal (Sumar, Podemos e Izquierda Unida, básicamente).

Hechas las presentaciones, dos apuntes: primero: aunque desde Madrid se acostumbre a hablar del primer bloque como de las izquierdas periféricas, de periferia no tienen nada. Son partidos nacionales que se deben a sus respectivos pueblos. Eso no quita para que hayan sido fieles aliados a la hora de cerrar el paso a la extrema derecha. Mantener la identidad no es incompatible con comprometerse con una unidad de acción. Pero decir que en el Estado español hay “14 izquierdas defendiendo lo mismo”, como hizo Rufián, no es serio. Segundo apunte: en términos generales, a las fuerzas soberanistas les va bastante bien en sus respectivas naciones y tienen una alta expectativa de voto. EH Bildu, BNG y ERC ya optimizan su voto sin necesidad de aliarse con las izquierdas estatales.

Es más, hacerlo podría llegar a restar votos. Por ejemplo, en 2023, Sumar y ERC obtuvieron en Barcelona cinco y cuatro escaños, respectivamente, pero en el caso de que una renunciase en favor de la otra, cuesta creer que el trasvase fuera automático, porque hay votantes de Esquerra que elegirían otras opciones catalanistas antes que a Sumar, y viceversa.

Proponer alianzas electorales generalizadas puede tener sentido en un sistema uninominal como el francés –un representante por distrito–, pero no es inteligente en un sistema proporcional caprichoso como el español, en el que cada circunscripción elige a varios diputados, con premio para las provincias pequeñas del interior español.

Un escaño cuesta 13 mil votos en Teruel y 70 mil en Barcelona. El sistema electoral es el que es y hay que saber jugar con él. Es en estas circunscripciones pequeñas del interior donde la división penaliza sobremanera. Regalar la tercera posición a Vox allí donde se reparten tres diputados es una negligencia imperdonable.

Es ahí donde las izquierdas españolas, Sumar, Podemos e IU, deben resolver sus incomprensibles divisiones, sin cargar la responsabilidad sobre el resto. Porque el problema de la unidad es un problema eminentemente español, igual que el problema de Vox, electoralmente, es también un problema español, por mucho que sus éxitos los suframos todos. País Vasco, Galicia y Cataluña eligen a 94 parlamentarios, de los cuales sólo dos –por Barcelona– son de Vox.

Por otro lado, el acto de Rufián y Delgado también dejó muchas dudas en cuanto a la estrategia política elegida para hacer frente a la extrema derecha, confirmando, de paso, que del comentario ingenioso en las redes a la articulación de un discurso político sólido hay un buen trecho. Rufián y Delgado son dirigentes muy solventes en redes y tertulias, pero los formatos más extensos y reflexivos sacan a relucir sus carencias.

En particular, aunque se comprende la angustia de la que parte la propuesta –la amenaza real de un gobierno de PP y Vox–, resulta preocupante el discurso con el que pretenden hacerle frente. Porque subrayar una y otra vez que la culpa del auge de la extrema derecha es en gran medida de la izquierda, que se ha dejado robar banderas, no nos deja en un buen lugar para empezar a recuperar terreno. El problema no es decir, como dijo Rufián, que el burka vulnera los derechos de las mujeres, el problema es asumir que la conversación pública de todo un país debe versar sobre un fenómeno marginal. Igual que comprarle a la derecha el discurso sobre la supuesta inseguridad que se vive en muchos barrios difícilmente va a servir para birlarle la bandera de la seguridad, como intentó hacer Delgado. La ecuación es sencilla y tiene forma de tuit: no se puede robar aquello que se compra.

En 1987, el artista chileno Alfredo Jaar montó en Nueva York una instalación con el propósito de detonar una conversación sobre el significado de la palabra “América”, tan naturalizada en Estados Unidos como sinónimo de “patria”. En una pantalla de Times Square, Jaar desplegó una animación con el mapa de Estados Unidos y la leyenda “ This is not America” y luego la frase “ This is not America’s flag” sobrepuesta a la bandera de la barra y las estrellas. El objetivo del artista era cuestionar la apropiación de ese nombre por un solo país, a costa de la exclusión de un continente. La imagen de Jaar apareció más recientemente en el video musical del rapero puertorriqueño Residente, titulado también This is not America, en parte una respuesta a Childish Gambino, un rapero africano-americano que había lanzado This is America, en el que denuncia la racialización de la violencia en Estados Unidos. En un segmento de su canción, el ex vocalista de Calle 13 afirma: “América no es sólo USA, papá. Esto es desde Tierra del Fuego hasta Canadá. Hay que ser bien bruto, bien hueco. Es como decir que África e’ sólo Marrueco’. Estos canalla’ se les olvidó que el calendario que usan lo inventaron los mayas”.

El video y la letra tocan las problemáticas generadas por el sistema capitalista y la manera en que se expresan en Latinoamerica, así como el espíritu de lucha de los campesinos, indígenas y tribus urbanas: maras, migrantes, mujeres zapatistas. El video es también un depósito de memoria. Aparece Víctor Jara, el cantautor chileno asesinado por militares, como un botón de muestra de la violencia política promovida por Estados Unidos a través del apoyo a dictaduras como la de Pinochet, en Chile, en 1973 (“la nueva trova cantando en plena dictadura”, dice Residente). En la pieza hay un énfasis en la naturaleza extractivista de las relaciones entre las élites y las poblaciones de los países latinoamericanos, así como entre éstos y el corporativismo global. Las personas en los barrios y las comunidades rurales aparecen resistiendo a la policía y a los militares. Sin embargo, también figuran jóvenes jugando al futbol o una pareja bailando tango en medio de las calles convertidas en campo de batalla, mientras Residente afirma: “Hoy le doy duro a los tambores hasta que me acusen de maltrato. Si no entiendes el dato, pues te lo tiro en cumbia, bossanova, tango o ballenato”.

( Aquí estamos, siempre estamos, no nos fuimos, no nos vamos.)

La instalación de Alfredo Jaar y el video musical de Residente son antecedentes y contribuyen a contextualizar la intervención de Bad Bunny en el Supertazón, sobre todo hacia el final del espectáculo, cuando el Conejo Malo exclamó “ God bless America” y enseguida nombró a casi todos los países del continente americano. También hay ecos del pensamiento de José Martí, el gran promotor de la independencia política, cultural y epistémica de los países de América Latina respecto a fuerzas imperialistas y en particular Estados Unidos, a quien consideraba una amenaza probada. En su ensayo Nuestra América, Martí argumenta que los países latinoamericanos son diversos, pero tienen raíces comunes y pugna por su inserción en el mundo sin olvidar ese tronco común. El reconocimiento de lo anterior pasa por crear formas de gobierno que han de avenirse a la manera en que están constituidos los países: “el gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”. Arremete contra las élites que buscan imponer modelos foráneos a costa de la sumisión de los pueblos: “No hay batalla entre civilización y barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”.

Según Martí, “el problema de la independencia no es el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”. Martí pensaba que las trincheras de la razón eran más poderosas que cualquier otra arma, pero advertía en contra del neocolonialismo que reaparece en la forma de un tigre que regresa de noche al lugar de la presa: “no se le oye venir porque viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima”. El poeta y ensayista cubano escribió Nuestra América en 1891, siete años antes de la llamada guerra hispano-estadunidense que trajo como consecuencia, entre otras cosas, la relativa independencia de Cuba y la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos. Ya para entonces, México había perdido parte de su territorio.

Mucho se ha hablado de los símbolos que Bad Bunny manejó en el escenario. También se le ha denostado por considerar la suya como una crítica blanda, de un alcance limitado dentro de un sistema que lo engulle todo para inmovilizar los impulsos de rebeldía. Martí, quien hablaba de la importancia de alzar en los brazos a la gente común, tal vez hubiera visto los intentos del Conejo Malo con simpatía, porque reconocía la importancia de la cultura en la construcción de la autonomía y estaba convencido de que el fuego del corazón podía contribuir a “deshielar la América coagulada”.

En polaco hay una expresión: “descubrir América en latas” (odkrywać Amerykę w konserwach) –una que escuchaba mucho cuando era chico− que funciona como una respuesta irónica cuando alguien intenta presentar algo como una información nueva y brillante, mientras es algo obvio, banal y ampliamente conocido desde hace mucho tiempo. La referencia principal es, claro, el supuesto “descubrimiento” de América en 1492, el continente habitado durante milenios por los pueblos indígenas y una tierra conocida ya por los vikingos. Y la frase “en latas” busca realzar la ironía y el hecho que la “novedad” en cuestión no sólo es antigua, sino que ya es “bien procesada”, “preservada” (en forma de una conserva) y “recalentada” por alguien que se presenta como un “descubridor”.

Me acordé de ella en las últimas semanas, un poco por desesperación, observando y leyendo cómo toda una legión de comentaristas liberales y liberales-conservadores occidentales de ambos lados del Atlántico después del raid de Trump a Caracas y el estallido de la, hasta ahora irresuelta, grilla por Groenlandia, “han descubierto América en latas” −aquí la expresión encaja hasta con el propio contexto− anunciando de repente no sólo ahora que el término “imperialismo” existe (¡santo Dios!), sino que Estados Unidos mismo −para los estadunidenses simplemente “América”−, es una “potencia imperialista” (¡absolutamente increíble!).

Y cómo, de manera engañosa, se empeñan en presentar este “hallazgo” como algo “nuevo”, “inédito”, y “que solamente viene con Trump” −y que ellos, claro, nos ayudarán a entender con su “análisis brillante”−, mientras, en realidad, no se trata de ninguna novedad, sino apenas del siguiente capítulo en la vieja historia del imperialismo de EU que en su forma global y “madura” data desde la presidencia de William McKinley (1897-1901) −sintomáticamente, el presidente favorito de Trump 2.0−, el tema que en las últimas décadas los mismos medios y los analistas mainstream simplemente no han tenido ningún interés en nombrar ni discutir.

La realidad es que no hay nada nuevo en las políticas de la administración trumpista (ni en el ámbito exterior ni interior) y nada que las administraciones anteriores de EU ya no estuviesen practicando, salvo el cambio de formas como el abandono de discursos grandilocuentes −que tanto les ha gustado a ir descifrando a los analistas− y sus sustitución por puro lenguaje de fuerza.

La Pax Americana, pocos quieren acordarse de esto, siempre era un asunto bastante feo, al igual que la historia de América Latina de finales del siglo XIX, por ejemplo, durante la llamada “Edad Dorada” de McKinley −que tras la guerra con España se apoderó, entre otros, de Puerto Rico (¡hola, Bad Bunny!) y estableció el protectorado sobre Cuba−, la época a la que Trump prometió “regresar”, prescindiendo ya, de modo muy decimonónico, de “exportar la democracia”, la melodía favorita de los comentaristas afines al (invisible) imperio estadunidense en las ultimas décadas y ahora sacados de su ideológica zona de confort (de allí su consternación).

Así, a todos los descubridores de las “novedades” impactados por la manera en la que Trump invocó a la Doctrina Monroe (y/o la “Doctrina Donroe”) para justificar el secuestro de Nicolás Maduro y la toma de control remoto sobre el petróleo venezolano, habría que recordar cómo en 1895, Grover Cleveland −el predecesor de McKinley− frente a la vieja disputa por Esequibo entre Venezuela y Guayana británica agravado por el auge minero de oro allí, invocó… precisamente la Doctrina Monroe, posicionando por primera vez a EU como un “policía regional”.

Y como el modo en que lo hizo −en un sentido más amplio− prefiguró la conversión de dicha Doctrina (1823) −“América para los americanos”− plasmada a su vez por el quinto presidente de EU, James Monroe (1817-1825), que entre otros, en un típico para EU empuje expansionista adquirió Florida de España (1819) −¡todo esto es tan “nuevo”, increíble!−, en una herramienta que justificaba la hegemonía y el intervencionismo estadunidense en la región “según sus necesidades” y “a su propia satisfacción”.

De hecho, al volver a ganar las elecciones en 2024, Trump se convirtió en apenas el segundo presidente de EU en la historia en servir dos mandatos no consecutivos después del propio Cleveland (1885-1889 y 1893-1897), que si bien no era tan intervencionista como McKinley pero fue “su fanfarronería” −como bien ha recordado en un lugar la poca prensa estadunidense con la memoria histórica y una que ya escribía de estos acontecimientos en su momento The Nation− “que culminó tres años después en la guerra hispano-estadunidense”.

Y aquí estamos con Trump, con la misma “fanfarronería imperial”, sea respecto a Venezuela o Cuba, algo que tarde o temprano meterá a EU en otra guerra −aunque aquí, quizás Irán es el más probable “candidato”−, pero, desde luego, sigamos tratándolo todo como “algo nuevo” y “descubriendo América en latas”.

Es de recordar que Cleveland decidió meterse en el conflicto entre Venezuela y Reino Unido también para distraer a la opinión pública de la crisis económica en casa (¿a qué nos suena esto?) y demostrar a sus críticos que no era “un títere de los intereses europeos”.

El cambio de época entre finales del siglo XIX y hoy, marcado más bien por el servilismo europeo ante el poder imperial de EU −algo mejor ejemplificado por su impotencia (los herederos de los vikingos incluidos) ante los afanes estadunidenses de apoderarse de Groenlandia y la ovación de pie al delirante discurso neocolonial de Marco Rubio en Múnich− es fascinante, pero no captaremos nada de esto si les creemos a los heraldos de las “novedades” recalentadas.

El Edificio Isabel (1929) así como el Edificio Ermita (1931) son obras maestras del Art Déco debidas al arquitecto Juan Segura. El Ermita es considerado el primer “rascacielos” habitacional. El Isabel es un complejo mixto que combina departamentos al frente y casas al fondo; ambas construcciones destacan por la belleza de su trazo, así como la concepción equilibrada y fluida del espacio en sus interiores. Sin lugar a dudas, combinan exitosamente la estética con un modelo de vivienda familiar eficaz que ha funcionado por 100 años, y que constructivamente ha demostrado una solidez capaz de sobrevivir sin problema a los graves terremotos acaecidos en nuestra ciudad desde su construcción y al simple paso del tiempo; sin embargo, ahora parecen sucumbir a los cárteles inmobiliarios.

La Fundación Mier y Pesado ha decidido meter a la especulación inmobiliaria y a la gentrificación irracional tanto las viviendas como el patrimonio cultural que encarnan dichos inmuebles. Han sacado a todos los habitantes del Ermita en plena pandemia y van avanzando en el Isabel, asediando a sus condóminos y modificando feamente el interior de los inmuebles, subdividiendo los departamentos con Tablaroca, generando techos falsos con el mismo material y alterando la altura original, derribando muros y trazas originales, tratando de hacer de un departamento dos o tres.

El alza indiscriminada de rentas y las presiones de desalojo poco tienen que ver con sus obligaciones y misión como fundación, pero además están demostrando una ignorancia total al querer modificar inmuebles protegidos y al querer arrasar con sus jardines; han mentido a las autoridades locales pidiendo permisos para obras menores cuando transformar una vivienda en dos o tres es una obra mayor.

Los vecinos hemos decidido defender tanto la vivienda como al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal). No permitiríamos en modo alguno que el Palacio de Bellas Artes fuese destruido por una empresa inmobiliaria ciega a la cultura, al arte, al patrimonio de los mexicanos todos. El Inbal ostenta un logotipo Art Déco que llevan impresas las credenciales y la papelería oficial del departamento del instituto que se dedica a proteger el patrimonio.

Nos proponemos entonces defender el Art Déco, pues México es uno de los epicentros de este movimiento gracias a edificios como el Palacio de Bellas Artes, el edificio de Salud, el Banco de México, el Edificio Basurto, la Lotería Nacional, el Edificio Isabel y el Ermita, entre muchas otras casas habitación (ya varias han sido destruidas, hay que demostrar la diferencia entre gobiernos democráticos, sensibles y cultos, y los anteriores neoliberales de capitalismo salvaje destructor de derechos a la vivienda y vendedores del patrimonio nacional).

El Art Déco es el movimiento emblemático de la Ciudad de México en el periodo de la Revolución Mexicana y la posrevolución. El Art Déco internacional se inspiró para muchísimas creaciones arquitectónicas, objetuales o pictóricas y gráficas en México. El mayor arquitecto de Estados Unidos, Frank Lloyd Wright, hizo la casa Ennis inspirado en Palenque, Uxmal y Mitla, ciudades precolombinas que lo marcaron desde su niñez a través de revistas que recibía su padre. Muchos elementos decorativos de rascacielos e inmuebles surgen de nuestras grandes culturas prehispánicas y se reparten por Nueva York, Chicago, Latinoamérica y Europa. El más encumbrado diseñador de joyas y utensilios del Art Déco fue William Spratling, quién desarrolló toda su actividad desde Taxco y que generó el movimiento de platería que da de comer a esa ciudad de Guerrero. En pintura Déco, nadie con más fama que Tamara de Lempicka, quien además es un ícono de la mujer libre que se incorpora a la vida moderna destruyendo roles y estereotipos al ser piloto de autos y aviones, deportista, así como artista libre; Tamara vivió los últimos años de su carrera en Cuernavaca y murió en México, sus cenizas se esparcieron en el cráter del volcán Popocatépetl. De los dibujantes más destacados de México fueron cercanos al Art Déco y participaron en los periódicos y revistas más importantes de México y Estados Unidos: El Chango Cabral, Marius de Zayas y Miguel Covarrubias. Por eso vamos a defender el Palacio de Bellas Artes y el resto del Déco mexicano; el Palacio de Bellas Artes Art Déco es el recinto con el que México demuestra al mundo su alto nivel cultural, su potencia artística, su capacidad de proyectar lo mejor del mundo y de México en materia de arte.

No podemos permitir que groseras, especulativas y destructivas empresas inmobiliarias y descastadas fundaciones que han perdido rumbo y su misión original, avancen en la destrucción de la ciudad Déco y su patrimonio cultural. No vamos a dejar que otra vez, como sucedió en el perímetro de protección de Teotihuacán, con Vicente Fox en la presidencia, ganen los empresarios especulativos. A 700 años de la fundación de México Tenochtitlan, apoyamos la visión y política de vivienda del gobierno federal y de la Ciudad de México, pero la protección de la vivienda ya existente y en uso tiene que ser parte de ese plan maestro en la defensa del derecho de los habitantes de la ciudad a una vivienda digna y a un patrimonio arquitectónico y cultural que nos da proyección como una de las potencias culturales del orbe. Al Inbal, le pedimos defenderse de este ataque al Art Déco, organizando en las entrañas Art Déco del Palacio de Bellas Artes que aloja el Museo Nacional de Arquitectura, una exposición donde se despliegue la historia de este movimiento arquitectónico y de diseño en nuestra ciudad, un movimiento internacional que supo incorporar elementos de nuestras grandes culturas prehispánicas.

* Crítico de arte

El 18 de febrero de 2026, una nueva orden ejecutiva de Trump declaró al agrotóxico glifosato y al fósforo –componente crucial de los fertilizantes sintéticos– como elementos de seguridad nacional, con lo cual convierte su acceso y producción en un tema militar y se propone garantizar la continuidad de su uso. Un aspecto también relevante en el contexto del ataque imperial a América Latina con la doctrina Monroe recargada. Esta orden fue diseñada fundamentalmente para favorecer a la trasnacional Bayer, que ha visto fuertemente cuestionado el uso de este agrotóxico y de los cultivos transgénicos a los que está asociado, desde que la OMS lo declaró como cancerígeno en 2015.

Bayer se dedicó a denostar y atacar a los científicos de la OMS que participaron en ese estudio, así como a periodistas y analistas críticos, al tiempo que pagar a científicos de alquiler para que produzcan estudios que negaran la alta peligrosidad del glifosato.

Pese a ello, desde 2015 se han multiplicado los estudios que muestran cada vez más aspectos de riesgos y daños provocados por el glifosato, como daños neurológicos y en la microbiota de humanos, animales domésticos y abejas. En junio de 2025, un proyecto que incluyó una amplia revisión de estudios científicos mostró que aun en las dosis en que está permitido en diferentes regulaciones, este agrotóxico se ha asociado a múltiples formas de cáncer (https://tinyurl.com/z7fyhefx).

Otro revés para Bayer ocurrió en diciembre de 2025, al conocerse que una prestigiosa revista científica retractó un estudio sobre glifosato ampliamente citado por las autoridades regulatorias, debido a la parcialidad y falta de rigurosidad de los autores, que además habían sido pagados por Monsanto (https://tinyurl.com/243m2d5t).

Bayer, actual dueña de Monsanto, ha sido objeto desde 2018 de cerca de 200 mil demandas legales de víctimas de cáncer por el uso de glifosato en agricultura y jardinería. Las demandas se basan en que Monsanto sabía de la alta peligrosidad del glifosato, pero ocultó los datos y omitió alertar sobre ello en sus etiquetas, algo que en los juicios se documentó con miles de documentos presentados por varios de los primeros demandantes. Luego de perder varios juicios emblemáticos, Bayer decidió hacer acuerdos fuera de juicio con grandes grupos de demandantes, lo cual le significó costos por cerca de 12 mil millones de dólares hasta 2025. Aún tiene pendientes demandas por decenas de miles de casos y se siguen sumando.

En diciembre de 2025, Trump respaldó a Bayer ante el Tribunal Superior de Justicia, instando a esa instancia a apoyar ante la Corte Suprema el argumento de Bayer de que sólo la ley federal puede ser referencia sobre el agrotóxico y que se debe eliminar la posibilidad de demandar a las empresas a partir de leyes estatales. Esto porque la agencia federal EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) se pronunció afirmando que los riesgos del glifosato no serían graves, contra la evidencia con la que cuenta y gracias a dudosas relaciones con las empresas. Una parcialidad que fue denunciada por diversas organizaciones, pero que la EPA no ha cambiado.

Los juicios contra Bayer-Monsanto se iniciaron en su mayoría sobre las regulaciones de los estados donde viven las víctimas y se han regido por las evidencias presentadas en el caso. La maniobra de Trump es para evitar que se inicien nuevas demandas e impedir que se tomen en cuenta las evidencias críticas, no sólo en el caso de Bayer, sino potencialmente en muchos otros casos de empresas contaminantes (https://tinyurl.com/ytu7hec2).

La nueva orden sobre glifosato va también diagonalmente opuesta a lo que plantea el movimiento MAHA, Make America Healthy Again (Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser saludable), en el que participan muchas madres con familias afectadas por enfermedades crónicas en Estados Unidos, liderado por Robert F. Kennedy Jr, secretario de salud de Trump. La orden de la semana pasada contradice todo lo que ha mostrado el MAHA y lo dicho antes por el propio Kennedy Jr, que ahora ha declarado apoyar la nueva política. Queda así en evidencia lo que muchos críticos habían señalado sobre MAHA: es un caballo de Troya para recuperar dentro del trumpismo a los muchos millones de personas afectadas por enfermedades crónicas, toxicidades, obesidad, etc.

Para México y América Latina, esta orden ejecutiva es también una amenaza dirigida a detener o impedir iniciativas que buscan limitar y prohibir el glifosato. También una orden de que los intereses de Bayer y otras trasnacionales de agronegocios deben primar ante la salud y el ambiente de nuestros países, ya que son parte de la seguridad de Estados Unidos. Otra vuelta de tuerca para avanzar las imposiciones imperiales sin máscara que caracterizan esta fase del trumpismo.

Junto a otras acciones violentas y foros convocados por la administración Trump en 2026 –como el foro de minerales estratégicos y el acuerdo Pax Silica (https://tinyurl.com/38wzu8p2)–, Trump deja en claro que usará todos los medios del Estado, incluso la fuerza militar, para avanzar los intereses de las grandes empresas y los más ricos, que son quienes gobiernan su país.

La reducción de las distancias, o más bien del tiempo que se lleva recorrer un espacio, es un fenómeno que, al parecer, es muestra de satisfacción cuando no de orgullo. En efecto, los seres humanos se vanaglorian de los progresos logrados en la aceleración de los diversos transportes. Recorrer con mayor rapidez una distancia entre dos cosas o sucesos otorga la impresión o sentimiento de éxito. Una especie de confortable sensación de triunfo por haber ganado tiempo al tiempo. Y, sin embargo, el tiempo ganado es, en no pocas ocasiones, tiempo perdido. Tiempo extraviado en una carrera sin meta ni sentido. Una carrera, lo digo sin ningún juego de palabras, una carrera, pues, del tiempo contra sí mismo.

Pienso, por ejemplo, en un viaje en un antiguo tren, desde cuyas ventanas podía contemplarse el paisaje del campo o el bosque, detenerse unos instantes en la observación de las calles aledañas a las vías del ferrocarril, contemplación fugitiva pero que deja soñar en el interior de las casas por cuyas ventanas escapa la luz de las lámparas. Recorrido de ese mismo viaje en un moderno tren llamado de gran velocidad: los viejos y elegantes comedores han desaparecido y, en su lugar, se ha instalado una barra o mostrador donde poner la charola para comer de pie sin perder un segundo. Desde las ventanas se ve pasar el paisaje como si éste fuera quien pasase y no nosotros quienes pasamos. Las cosas y los hechos se invierten en esa carrera contra el tiempo. Un tiempo inmóvil porque “andar así es andar a ciegas, / andar inmóvil en el aire inmóvil, / andar pasos de arena, ardiente césped. / Dar pasos sobre agua, sobre nada / –el agua que no existe, la nada de una astilla–, / dar pasos sobre muertes, / sobre un suelo de cráneos calcinados”. (“El Tajín”, de Efraín Huerta.)

“Sin perder tiempo”, se dice con ese muy peculiar sentimiento de victoria sobre las manecillas del reloj. “Gané tiempo”, se anuncia con una sensación de éxito sin saber qué es ese tiempo ganado ni a qué o a quien se le ganó. Ganar acaso tiempo para poder perderlo a sus anchas. Para soñar y no hacer nada.

La reducción de las distancias es una pérdida de espacio y, más grave, un extravío del tiempo. Se recorta a destajos un tiempo donde era posible soñar porque no había prisas para vivir ni tampoco para morir. Donde podía buscarse el secreto de los enigmas y extraviarse en el laberinto del misterio sin miedos ni desesperanza. Un desarreglo de los sentidos y un relámpago de la inteligencia. Recuperar ese tiempo para tratar de saber quién somos, para encontrar nuestra identidad en la mirada de los otros y en la mirada que nos mira en el espejo. Porque sólo rompiendo los esquemas sería posible reconocernos al comprender que cada uno de nosotros es un ser único, un ser que sólo existe ahora y aquí.

Saber dejar pasar el tiempo, sin buscar sombras venidas del pasado ni tratar de adivinar qué ocurrirá en el mañana, es quizá darse el espacio necesario para vivir al ritmo de la respiración que nos mantiene en vida. Esa respiración en la que sólo pensamos cuando tenemos dificultades para aspirar y expirar el aire. Cuando los suspiros de melancolía o extrañeza la interrumpen por algunos instantes. Esos brevísimos intersticios del tiempo donde se agazapan las sombras anunciadoras de la última cita.

Aprender a perder el tiempo para ganarlo. Para gozar de una libertad que da alas al pensamiento y descubrir las revelaciones que fueron destinadas desde el principio de los tiempos para cada uno y sólo para él. Asistir a la aparición de lo innombrable, de lo que aún no tiene nombre pero ya es. La aparición deslumbrante del ser, nacimiento de la palabra, fulgor del verbo. “Hágase la luz / y la luz se hizo”. Algún curioso puede preguntar si acaso se dijo: “háganse las sombras / y las sombras se hicieron”. Algún otro podría responder que las sombras ya estaban ahí desde siempre, y el siempre sólo existe en el claroscuro de la luz en las tinieblas.

Hace unos días, el ejemplar Ensamble del CEPROMUSIC que dirige José Luis Castillo, bastión inconmovible de la música contemporánea contra vientos huracanados y mareas procelosas, inició su temporada 2026 con un programa muy acorde a sus tendencias de programación y a su amplitud de miras. La selección de obras, tan atractiva como siempre, reflejó entre otras cosas la intención de señalar ciertas efemérides. Antes de mirar más de cerca las músicas del programa, un par de observaciones generales. Observación primera: aunque la Sala Ponce de Bellas Artes no es ni el más grande ni el mejor recinto para conciertos y recitales, siempre dará gusto particular mirarla muy llena, sobre todo para una sesión de música de hoy. Observación segunda: percibí en la conformación del ensamble una renovación casi total de sus miembros respecto a mi anterior contacto con el grupo. Por el momento, no sé si se trata de un recambio generacional lógico y estudiado, o si hay otras causas para ello.

A destacar en el programa, el recuerdo centenario del compositor estadunidense Morton Feldman (1926-1987), creador menos valorado de lo que su música merece. Sus Intermissions 1-3 para piano conforman una música aforística, disjunta y fugaz muy característica de algunas de sus constantes de estilo. De György Kurtág (2026), él sí vivamente centenario, su Hommage a R. Sch, para ensamble, en cuyo título hace referencia a Robert Schumann. Obra transparente que transita aquí y allá por inesperadas consonancias y que ofrece pinceladas de la influencia de Béla Bartók. Hay en esta pieza una sugestiva gama de intensidades expresivas y dinámicas que el compositor decora, literalmente, con un solitario toque de bombo.

Anagnórisis para corno solo, de María Hernández Villalobos está escrita con una orientación tímbrica evidente que pasa por el uso de variadas técnicas de producción sonora, incluyendo el bending de ciertas notas, el apagado de los sonidos, cambios de color a mitad de una frase musical, el empleo generoso del sonido del aire, el uso de la boquilla sola, la voz del cornista, todo ello cimentado en una intención estructural basada en retomar gestos, frases y motivos. De todo ello surge una obra en la que se percibe el equilibrio entre el sonido mismo y el cimiento formal.

La Suite efébica de Federico Ibarra está escrita para piano, celesta, flauta, fagot y violoncello. Partitura que se apega con fidelidad a ciertos rasgos importantes de la escritura del compositor, sobre todo sus elementos rítmicos y armónicos inconfundibles, y al imaginario fantasioso (subjetivo, si, pero presente) que suele caracterizar a mucha de su música. Con esta interpretación el CEPROMUSIC marca el aniversario 80 de Ibarra (1946).

Con motivo de sus 75 años, el Ensamble del CEPROMUSIC programó Lumbre 3, para violoncello solo, de Marcela Rodríguez (1951). Hay en la obra un bien equilibrado contraste entre pasajes vertiginosos y otros más contemplativos; en los episodios rápidos es posible percibir la presencia fugaz de referencias a expresiones populares que también habitan discretamente otras partituras de Rodríguez. (Favor de no leer aquí “nacionalismo”, porque no hay tal). El uso de las dobles cuerdas del violoncello llega a sugerir por momentos un diálogo de dos.

Para concluir en franco espíritu cíclico-conmemorativo, de nuevo Feldman, con Intersection 1 para ensamble mixto. De interés particular es el hecho de que Feldman haya elegido un ensamble grande para aludir a su parco y silencioso colega John Cage, a quien dedicó esta composición. Se trata de una pieza inserta cabalmente en la estética de su tiempo, en cuya escritura Feldman evade las complejidades superfluas y las rudezas sonoras innecesarias, lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que se trata de una obra superficial o fácil. Con su diversificado ensamble, Feldman construye un contrastado discurso de colores, densidades y texturas, marcado por un bien distribuido uso de silencios, tensiones y distensiones.

Con su tradicional bonhomía y espíritu ligero, José Luis Castillo comentó que en este programa le tocaba dirigir poco, y así fue. Sin embargo, incluso en las obras sin director fue posible percibir su atenta mirada supervisora en la preparación de sus músicos. Al final del concierto reflexioné sobre mi escaso conocimiento de la obra de Morton Feldman, y me prometí remediarlo de manera drástica escuchando, para empezar, su Cuarteto No. 2. Dura solamente entre 4 y 6 horas, dependiendo…

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