Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
"EU avanza en su cruzada fascista y el mundo sigue mirando esperan un milagro o deseando que lo que está viviendo sea mentira".

Uno ve la lista de los considerados terroristas internacionales que cita el documento del Departamento de Estado de Marco Rubio y, obviamente, con esa definición, faltan unos cuantos nombres. Me sé de unos cuantos que deben de estar rabiando por no estar en esa lista. Pero no demos ideas. Porque este gobierno de Donald Trump parece una cuerda de payasos, pero están matando a mucha gente por todo el planeta.
Dicen que terroristas… ¿Saben cómo empezó la democracia en Grecia? Pues con la abolición de la esclavitud por deudas, que emancipó a amplios sectores de la población esclavizada y se convirtieron en ciudadanos, en iguales. El otro gran paso fue una reforma agraria, que permitió el acceso a ella limitando los latifundios. En ambos casos, los ricos perdieron una pequeña parte de su riqueza y empezaron a conspirar para tumbar la democracia. Por defender cosas como estas -que no haya esclavitud, que la gente reciba el fruto de su trabajo, que la tierra y el agua sea para todos y también para las generaciones futuras, que no haya jerarquías que subordinen por cuestiones de raza, de género, de clase, que no haya guerras, que la policía no ejerza la violencia desproporcionada contra los seres humanos, incluso asesinándoles, que se controle la riqueza y la tecnología para ponerlos al servicio de toda la sociedad, el gobierno de los EU dice que somos terroristas.
Cualquier observador inteligente ve una escalada en las agresiones de los EU. En Honduras, en Colombia, en México, en Irán, en Venezuela y, todo parece, en Cuba. Las agresiones no van a parar, porque ese comportamiento es como el de un yonqui: cada vez necesitas más dosis. Las agresiones contra países a los que se califica de narcotraficantes -lo hace el Presidente que indultó, previo pago, al expresidente hondureño Luis Orlando Hernández, condenado a 45 años por tráfico de cocaína-
Hasta que te quieran parar los pies y, entonces, estaremos en guerra.
“Cree el ladrón que todos son de su condición”, ha dicho el Presidente cubano Díaz-Canel refiriéndose a Marco Rubio, una persona vinculada a redes familiares de narcotráfico que quiere, siguiendo la estela de enriquecimiento de Donald Trump, hacer su fortuna personal invadiendo la isla de Cuba igual que han hecho con la invasión de Venezuela y el robo de su petróleo, oro, coltán, etc. Hay, en la mejor tradición del Oeste americano, una banda de forajidos que asalta a las poblaciones de la zona robándoles sus bienes, matando a los que protestan y colocando a personas que institucionalicen el robo para hacer lo más sencillo. Digamos que la novedad es que los cuatreros no se hacían propaganda a sí mismos. Sabían que eran ladrones y no les preocupaba que les llamaran ladrones.
Dijeron que Irak era un peligro, que allí había armas de destrucción masiva. Era mentira. Sólo querían quedarse con el petróleo. Obama dijo que Venezuela era de un extraordinario peligro para los EU. Preparó el camino para que Trump secuestrara a Nicolás Maduro y estableciera un protectorado que les permite robarse el petróleo del país. Todo lo del cártel de los soles era mentira. Querían el petróleo. Ahora señalan a Cuba y, dice Marco Rubio, a una supuesta internacional terrorista que dirige una isla que no tiene ni luz eléctrica.
En un encuentro con 66 países Marco Rubio está intentando volver a crear una histeria anticomunistas como la de McCarthy en los años 50, cuando el partido republicano llevaba cuatro elecciones perdidas y decidió inventarse que había comunistas por todos lados. O el Plan Cóndor, bajo mandado de Nixon y Gerald Ford y siempre con el colmillo de Kissinger, con el que querían terminar con todos aquellos que no pudieron matar con las dictaduras en el Cono Sur en los 70. Con la diferencia de que hoy ya no existe la URSS, las Internacionales de izquierda apenas funcionan y no hay ningún peligro comunista por ningún lado.
Pero esto ya no es ni contra Cuba, porque saben que está desplomada por un cerco medieval que no le deja ni alimentarse ni alumbrarse (cómo para estar financiando operaciones terroristas en el mundo), sino contra toda la izquierda mundial y, especialmente, contra la izquierda norteamericana e, incluso, contra el Partido Demócrata. EU avanza en su cruzada fascista y el mundo sigue mirando esperan un milagro o deseando que lo que está viviendo sea mentira. Pero no es mentira y ahí están los muertos en Gaza, los muertos en Irán, los muertos en Líbano, los muertos por el ICE recordándonos que cuando el fascismo regreso con todo, no será porque no hemos tenido señales de que estaba regresando.
Los comienzos de la democracia en Grecia tocaron el bolsillo de las élites. Y por eso las élites, entre ellos Sócrates, siempre estuvieron en contra de la democracia por los mismos argumentos que ha esgrimido Marco Rubio dos mil años después en su arenga contra la izquierda: resentidos, sucios, feos -a esta gente con sueños aristocráticos, desde la Antigüedad, el pueblo siempre le ha parecido poco elegante, desarreglado, mugriento y repulsivo-:
“Pueden llamarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su naturaleza fundamental es siempre la misma: un resentimiento ponzoñoso, disfrazado con el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación”. Y de paso se inventa sabotajes que atribuye a la izquierda (¡Pero dónde!) que son los que ellos hacen por el mundo: “atacan oleoductos y gasoductos; ferrocarriles; redes eléctricas y laboratorios; y los símbolos físicos y tangibles del poder y la invención”. Cuidado con hacer un grafiti en un MacDonald, terroristas.
Como lo de Cuba no hay por dónde agarrarlo, el gobierno de Trump, que se queja de una supuesta interferencia china y rusa, que por supuesto no demuestra, en los procesos políticos norteamericanos, al tiempo que ofrece dinero a los grupos de derecha y de extrema derecha europeos que trabajen para defender los intereses de los EU. En la expresión de Marco Rubio, esos buenos españoles, alemanes, mexicanos, argentinos que estén en sintonía con los ideales trumpistas del movimiento MAGA (Make America Great Again) y que combatan la supuesta “censura” contra las fuerzas de derecha -de la que no hay tampoco pruebas, cosa que sí ocurre con, por ejemplo, los que defienden a Palestina- y, en definitiva, dedique sus esfuerzos a desarrollar “vínculos civilizatorios” entre los Estados Unidos de Trump, Europa y, para eso está el Escudo de las Américas, la región latinoamericana. Lo que debiera bastar para que todos los países de la Unión Europea cerrasen las embajadas de los EU.
El documento “Cuba: la capital comunista del siglo XXI” hubiera merecido un suspenso si lo hubiera presentado un alumno de primero de Ciencias Políticas. No solamente porque es evidente que lo han hecho con Inteligencia Artificial -suspenso por tramposo, Marco Rubio- sino porque rompe el principio científico de que las cosas hay que probarlas y el discursivo de que las ideas deben ser lógicas y no incurrir en flagrantes contradicciones.
EU, el país de las invasiones por todo el mundo, del apoyo a golpes de Estado en América Latina, en África, en Oriente Medio, de la colaboración en el asesinato de 30 mil argentinos, de cuatro mil chilenos, de un millón de indonesios, culpable del asesinato de decenas de miles de indios americanos, de tres millones de vietnamitas, de miles de filipinos, de miles de panameños, el único país que ha usado bombas atómicas asesinando a cientos de miles de personas en Hiroshima y Nagasaki dice que Cuba es un enorme peligro para los intereses norteamericanos.
La única verdad la dijo Rubio cuando afirmó: “Aún hoy, la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza seria se considera una fantasía febril de la derecha o, peor aún, una peligrosa conspiración fascista. Así lo perciben muchos sectores de la prensa, del ámbito académico y universitario, así como muchas de nuestras instituciones tradicionales”.
Y tienes toda la razón Marco Rubio: sois una cuerda de fascistas que matáis con el único objetivo de ganar dinero y, en algunos casos, cumplir vuestros delirios lunáticos de recuperar la gloria familiar que tuvisteis gracias a la esclavitud o el apartheid o acallar las voces que os hablan desde vuestra demencia y que confundís con llamados divinos. Se os ha olvidado, fascistas, que la regla de oro de las religiones es no le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.
Y tú, amable lector que has llegado hasta aquí, también estás en esa lista de terroristas, aunque no citen tu nombre, porque la solidaridad, la compasión y la empatía, ya bastan a la administración Trump y los que les apoyan en nuestros países, para ser considerados terroristas.
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