7/01/2018

Puerta abierta para privatizar el agua


Por Jesús Cantú , 30 junio, 2018 Análisis
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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Los 10 decretos emitidos por el presidente Enrique Peña Nieto el martes 5 (precisamente el Día Mundial del Medio Ambiente) tienen el objetivo de privatizar, aunque sea parcialmente, el uso y comercialización del agua en 295 de las 757 cuencas hidrológicas del país, pues para preservar el medio ambiente y garantizar el “derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”, como dice el artículo 4 de la Constitución, no se necesita emitir concesiones.

Para preservar el medio ambiente ni siquiera se necesitaba hacer ningún nuevo decreto; bastaba con prolongar los decretos presidenciales que señalaban a dichas cuencas como vedadas. Es decir, existía la prohibición total del aprovechamiento del agua, precisamente para evitar la utilización del  líquido de las cuencas. La mejor forma de preservar el medio ambiente es justamente evitar que el hombre extraiga recursos del mismo, en este caso el agua.

Y para permitir el aprovechamiento parcial del recurso de dichas cuencas para el consumo humano y doméstico y servicios públicos, bastaba con establecer una de las disposiciones que está dentro de dichos decretos y que señala: “Para el otorgamiento de asignaciones de las aguas nacionales superficiales en la zona de reserva parcial para uso doméstico… la Comisión Nacional del Agua las otorgará [las asignaciones]hasta por un volumen total de (…) metros cúbicos”.

Esta disposición abría la puerta para utilizar el agua de las cuencas hidrológicas que cuentan con excedentes (de acuerdo a los estudios de la Comisión Nacional del Agua y las organizaciones de la sociedad civil internacionales que las asesoraron o, al menos, avalaron su decisión) para garantizar el derecho establecido en el artículo cuarto constitucional en la reforma promulgada el 8 de febrero de 2012. Las cuencas perdían su carácter de vedadas, se establecían los límites para preservar el medio ambiente y se abría la puerta para utilizar el agua para garantizar el derecho constitucional.

Sin embargo, el objetivo primordial era abrir la puerta a las concesiones para uso privado y, por lo tanto, agregaron una norma adicional específica para ello: “Los volúmenes disponibles, no comprometidos por medio de la reserva parcial que se establecen en el presente Decreto, se podrán explotar, usar o aprovechar mediante título de concesión o asignación previamente emitido por la Autoridad del Agua”.

Con esta disposición sí abren la puerta de par en par para que el agua de estas cuencas, que estaba protegida desde 1930, se destine a garantizar los volúmenes que exigen las empresas mineras, petroleras y privatizadoras de sistemas urbanos de agua, como ha señalado particularmente la organización de la sociedad civil Agua para Todos, pero también otras organizaciones preocupadas por el medio ambiente y por la tendencia privatizadora acentuada en el presente sexenio.

Es evidente que para cumplir los objetivos que pregona la Comisión Nacional del Agua y que pondera el Fondo Mundial por la Naturaleza no se requería permitir la emisión de concesiones; pero sí era indispensable para cumplir el compromiso que la presente administración había hecho con particulares interesados en explotar y comercializar dicho recurso natural.

Los decretos son el último eslabón de una serie de acciones, todas en la misma dirección: permitir la explotación, uso y comercialización privada del agua. Primero, el otorgamiento de estas concesiones para el uso particular del agua, que propició desde el inicio el actual gobierno, a través del primer titular de la Conagua en este sexenio, David Korenfeld, que fue por demás evidente en el caso de la cervecera Constellation Brands, a costa de los agricultores del Valle de Mexicali y de los habitantes de la misma ciudad capital, que provocó el movimiento de defensa social del agua.

En segundo lugar, se presentaron dos proyectos de Ley Nacional de Aguas, primero por el mismo Korenfeld, en marzo del 2015; y a principios de este año, con un nuevo proyecto impulsado por Ignacio Pichardo Lechuga, diputado federal mexiquense y presidente de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento.

Ante la resistencia de la oposición al PRI para aprobar una legislación en ese sentido, Peña Nieto optó por los decretos presidenciales, que siendo legales son una vía para sacarle la vuelta al Congreso. Por supuesto que el presidente y su equipo cercano calcularon perfectamente los tiempos y pensaron que era el momento ideal para hacerlo porque particularmente la clase política mexicana se encontraba distraída con el proceso electoral presidencial.

No es la oposición, como señala el actual titular de la Conagua, Roberto Ramírez de la Parra, la que escogió el momento para denunciar este nuevo intento de abrir una autopista a la privatización de la explotación, uso y comercialización del agua, sino el mismo presidente de la República; sabedores de que era la última oportunidad para poderlo hacer, decidieron jugar su última carta.

Por otra parte, a lo largo de todo el sexenio ha sido evidente la protección que Peña Nieto le ha dispensado a diversos grupos empresariales, como sucedió con las controversias constitucionales que, en los primeros días de 2014, se presentaron primero contra los lineamientos sobre derechos de las audiencias que emitió el Instituto Federal de Telecomunicaciones; y, posteriormente, contra el impuesto ecológico que aprobó el Congreso de Zacatecas para gravar a las mineras.

Así los decretos publicados en el Diario Oficial de la Federación, el miércoles 6 para abrir la puerta a los particulares para la explotación, uso y comercialización del agua en casi 300 cuencas hidrológicas (que equivalen al 55% de los lagos y ríos del país) son parte de los compromisos que Peña hizo con algunos grupos empresariales a fin de darles las garantías jurídicas para contar con los volúmenes que requieren las empresas mineras, petroleras… privatizadoras de los sistemas de agua. Una vez resuelto el impedimento jurídico, las concesiones empezarán a fluir.

Este análisis se publicó el 24 de junio de 2018 en la edición 2173 de la revista Proceso.

Deudas con los periodistas


Miguel Concha

México es el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo. Oficialmente, desde 2010, 73 periodistas han sido asesinados y 12 han sufrido desaparición forzada. Además, se registraron otros 44 intentos de asesinato. Estas alarmantes cifras tuvieron como consecuencia que en diciembre de 2017, tras la invitación del gobierno mexicano, tuviéramos la visita histórica de dos relatores del sistema universal y el sistema interamericano de protección de los derechos humanos: el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, y el Relator Especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quienes visitaron el país para analizar el cumplimiento de las obligaciones de derechos humanos para con los periodistas.
Luego de su visita, el pasado 11 de junio publicaron su informe final. En él destacan con preocupación la grave crisis de seguridad e impunidad que hay en México, así como el debilitamiento del Estado de derecho y de su gobernabilidad.
Apuntaron que el homicidio, las agresiones físicas y amenazas, así como las desapariciones forzadas, son un grave problema que demuestra el panorama catastrófico en contra de los periodistas en el país, lo que ha logrado silenciar la libertad de expresión en México. Más de 12 comunicadores fueron asesinados en 2017, incluyendo a Miroslava Breach Velducea y a Javier Valdéz Cárdenas, periodistas cuyo trabajo de investigación y documentación constituyó la fuente principal para la labor de visibilización de las víctimas de desplazamiento interno que ha realizado en años recientes la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.
Como destacaron los relatores, a esta situación dramática se le añade el grave contexto de impunidad, pues 99.6 por ciento de los delitos contra periodistas aún no han sido esclarecidos. Los especialistas consideraron en su informe como inadmisibles estos niveles de impunidad, pues incluyen una falta de independencia de las autoridades locales, altos índices de temor, desconfianza de las víctimas y sus familiares, carencia de investigaciones eficientes y falta de preservación de la evidencia, entre otros problemas.
En consecuencia, instaron a México a remplazar este paradigma de impunidad por otro que garantice una efectiva investigación, juzgamiento y vigilancia, de conformidad con sus obligaciones internacionales. Destacaron igualmente el caso del desplazamiento interno forzado, que también afecta a los periodistas. Los relatores reconocen que los comunicadores víctimas de esta dramática situación no reciben ayuda por parte del Estado.
Señalaron que las medidas de protección que les otorgan no son suficientes cuando se desplazan a otra entidad, muchos abandonan a sus familias y tienen dificultades para realizar su labor periodística en el nuevo estado. Como mencionan los relatores, en definitiva, no existe una estrategia adecuada para periodistas desplazados, ni garantías para asegurarles un retorno seguro o para reubicarlos adecuadamente. Con el fin de tomar medidas para su regreso seguro o, cuando esto no sea viable, medidas para integrarlos en una nueva comunidad; para el caso de periodistas desplazados, los relatores recomendaron fortalecer el mecanismo de protección.
Por considerar el impacto negativo que tiene sobre el acceso a la información y las tareas de supervisión que otorga a las fuerzas armadas, y por las facultades que les atribuye sobre el uso de la fuerza en manifestaciones y protestas, así como las implicaciones que tiene en temas de facultades de inteligencia que también les brinda, es muy importante que los relatores hayan expresado su preocupación por las disposiciones de la Ley de Seguridad Interior, y que hayan instado a las autoridades a derogarla.
La definición amplia y ambigua de seguridad nacional de dicha ley despertó también la preocupación de los relatores, quienes señalaron que estas disposiciones suponen un retroceso sobre los avances en temas de transparencia y acceso a la información en el país.
En conclusión, México tiene una inmensa deuda con los periodistas. Como destacan los relatores, los ataques que padecen, la estigmatización que los discrimina, la criminalización que sufren, las amenazas, los altos índices de homicidios y la desaparición forzada, representan la amenaza más desafiante a la libertad de expresión en el país. Luego de este informe, y de cara a un nuevo sexenio, confiamos en que las autoridades realicen trabajos sustantivos para fortalecer el trabajo de los periodistas, tomen medidas efectivas y reales para combatir la impunidad, y reconozcan que la libertad de expresión es fundamental para la preservación de la democracia en México.

El desenlace final


Leopoldo Santos Ramírez

En efecto, el proceso electoral que culminará el próximo domingo tiene una peculiar importancia: unánimemente las encuestas han señalado a Andrés Manuel López Obrador como favorito de la población mexicana, y al mismo tiempo los candidatos contrincantes, los medios electrónicos, los patrones de los intelectuales orgánicos de los poderes fácticos, y algunos grupos de empresarios han combatido con saña, con trampas y mentiras la ventaja que en el ánimo de los votantes se perfila como una certeza a boca de urnas: el triunfo del tabasqueño.
Pienso que cuando en calma podamos hacer el balance de estas elecciones nos encontraremos nuevamente con la situación de una izquierda dispersa, como se mostró durante todo el sexenio, y quizá podamos desentrañar el papel real de la violencia mortal contra candidatos y familiares por parte del crimen organizado, sin distinción política de siglas, pero con énfasis en los morenistas. Con el término izquierda me refiero a la denominada izquierda social, cuyo nicho de acción se encuentra en los movimientos sociales, pues ahora es difícil pensar realmente como izquierdas a los partidos que sin otra opción se acomodaron en el PAN. El mismo Morena está lejos de caer en una estricta clasificación de izquierda, pero a pesar del desdibujamiento de los elementos de izquierda durante su campaña, López Obrador no dejó de representar algunas de las demandas más importantes del imaginario popular. Entre ellas la de pacificar al país, la de transparentar los recursos públicos a todos los niveles y la defensa de los recursos naturales y energía para utilizarlos en el desarrollo del país; perfiló durante su largo peregrinar un cambio de régimen que desde la ortodoxia de izquierda no puede subestimarse con el índice al aire del magister dixit. Sobre todo lo hizo confrontando la realidad, y comparándolo con los candidatos de la inequívoca derecha, sus planteamientos fueron francos, sin mentiras ni trampas. En la hipótesis de ganar no estoy diciendo que todo esto lo vaya a llevar a cabo de una manera automática y fácilmente, sobre todo por el giro político que tuvo hacia el último tercio de su campaña. Con mucho, pensamiento y acción de Andrés Manuel han correspondido a una ideología social demócrata incubada por largo tiempo en sectores del PRI que después del movimiento del 68 tuvieron como expresión culminante la conformación de la corriente democrática que al unirse a la entonces izquierda electoral dieron varias batallas al dinosaurio sin lograr aniquilarlo. Hoy esa posibilidad de aniquilar al PRI y el cambio de régimen se vinculan y se corresponden mutuamente. Pero no podrá realizarse sin el concurso de la izquierda social que por ahora actúa en los nichos atomizados por los celos de quién dirige, quién va primero y la obsesión de imponer métodos únicos, excluyentes de los demás. Pero esta es la izquierda realmente existente, la que a diferencia de la experiencia en otros países no dio para fraguar líderes, dirigentes autónomos, sufragados con aportaciones populares y capaces de disputar las dirigencias partidarias y mantener un equilibrio entre la participación en puestos de elección y el ritmo de las protestas de los sindicatos independientes y de las casi rebeliones sociales que se han presentado durante los 40 años de vida de la mediocre república en la que nos fuimos convirtiendo.
Sólo dos ejemplos recientes: el movimiento magisterial de importancia vital para el destino de la patria, actuó prácticamente solo. Sí, hubo simpatía y solidaridad acotada a lo largo y ancho de la nación, pero a fin de cuentas el sistema logró frenarlo sin desarticular completamente su resistencia. El otro ejemplo vivo fue el movimiento del gasolinazo en el que la izquierda social no fue capaz de acuerparse y seguir el ritmo de la movilización de las masas; celo, imprudencia, incomprensión de los intelectuales marxistas y la lucha entre las izquierdas sociales terminaron por dejarle libre el campo a la derecha. En Sonora, los panistas apoderados del movimiento negociaron con éxito la suspensión de órdenes de aprehensión contra personajes del gobierno de Guillermo Padrés.
Es decir, hay un vasto campo de acción en el que la izquierda está ausente y tiene urgencia de replantearse, pues en la hipótesis del triunfo de López Obrador la derecha vendrá prontamente por la revancha. Hoy, a unas horas del esperado desenlace final de la jornada electoral, hay amenazas reales y ciertas, provenientes desde a quienes no les conviene separar al poder económico del poder político. Pero entre quienes están alertas como el Movimiento para el Rescate de la Nación que desde la izquierda popular apoya el proyecto de Morena, al mismo tiempo aglutina múltiples organizaciones populares para quienes está claro que en la próxima realidad del país la transformación política sin transformación social se degradaría y regresaríamos al oportunismo.
Como una conclusión pertinente, desde cualquier óptica de la izquierda en la que estemos situados, tenemos el deber por nuestro pasado de luchas, de acudir a votar el próximo domingo contra el antiguo régimen, con todo lo contradictorio y las críticas que sin duda permanecerán. No es este el momento del dilema hamletiano de votar o no votar. Es que hay que votar.

ASF: en la cuenta pública 2017, posibles irregularidades por $7 mil 770 millones

Informe de David Colmenares Páramo

Se generó una percepción equivocada en la ciudadanía de que existe impunidad



En la fiscalización de la cuenta pública 2017, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró posibles irregularidades en el gasto federalizado por un total de 7 mil 770 millones de pesos, de los cuales ya fueron recuperados 3 mil 887, entre tanto los restantes 3 mil 883 millones todavía están por aclararse, dijo David Colmenares Páramo, titular de esa dependencia.
Durante el informe que presentó ayer, sugirió que sus antecesores en el cargo llevaron a cabo una gestión inadecuada, en la cual se privilegiaron los anuncios mediáticos que generaron en la ciudadanía la percepción equivocada de que existe impunidad.
Al comparecer por primera vez ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, ya como director de la ASF, el funcionario indicó también que en este organismo ha empezado a llevarse a cabo una restructuración que “nos permitirá ser más eficientes –ya no más la institución de resultados insuficientes– al eliminar incentivos perversos en nuestras auditorías”.
En ese mismo tono, subrayó que se hará un seguimiento y control del gasto público más eficiente y se eliminarán tentaciones para los auditores, al separar las actividades de solventación y aclaración de observaciones, de la ejecución de inspecciones, mediante el establecimiento de un área especial de seguimiento.
Eso nos permitirá tener resultados efectivos, no mediáticos estacionales, que al final se diluyen al no precisar las etapas del proceso de fiscalización, lo que ha generado una percepción de que existe corrupción generalizada y de una institución poco eficiente, recalcó.
Colmenares fue insistente en afirmar que la percepción equívoca de que la presentación de informes individuales es la conclusión del proceso de fiscalización, ha dado lugar a desvirtuar el trabajo de la ASF y a generar una idea de impunidad sin sustento, por no haber transmitido adecuadamente los límites del alcance de los resultados de nuestro trabajo.
De acuerdo con el funcionario, al no aclarar que la fiscalización de los recursos públicos consta de varias etapas, entre ellas la posible presentación de denuncias de hechos y la sanción a los responsables de cometer irregularidades, se da pie a concluir que no pasa nada con la labor de la ASF.
Agregó que la ASF aplicará una política de transparencia proactiva respecto al estado que guardan las acciones que se anuncian en los informes individuales, y fortalecerá el Sistema Público de Consulta de Auditorías para que los ciudadanos tengan acceso directo a los datos sobre el estado actualizado de las acciones derivadas de la fiscalización.
Al detallar el contenido de su informe, Colmenares indicó que se realizaron 344 revisiones, equivalentes a 22 por ciento de las mil 592 auditorías programadas para la revisión de la cuenta pública de 2017. El restante 78 por ciento se presentará en octubre y febrero.
De las 344 auditorías presentadas ayer, abundó, 246 se realizaron con un enfoque de cumplimiento financiero, 67 se refieren a auditorías de cumplimiento con enfoque de desempeño y 31 sólo son de desempeño. Aclaró que de los 246 estudios de cumplimiento financiero, se incluyen 39 inspecciones a inversiones físicas.
En cuanto a las acciones determinadas resultantes de los 344 informes individuales, la ASF emitió 724 recomendaciones, 337 pliegos de observaciones, 620 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria, 33 promociones del ejercicio de la facultad de comprobación fiscal y 176 solicitudes de aclaración.

Roberto Garduño, Enrique Méndez y Fernando Camacho
Periódico La Jornada
Sábado 30 de junio de 2018, p. 7

Critican que INE no imprima lista de ubicación de casillas

Deberán consultarse en internet

Con ello deja de cumplirse el principio de máxima publicidad, lamentan partidos y politólogos



Foto
Impresión de boletas en los Talleres Gráficos de México.

Contra la tradición de colocar encartes en los medios de comunicación impresos para que la población ubique sus casillas en los comicios del próximo domingo, los electores tendrán que recurrir a Internet para conocer esa información.
El Instituto Nacional Electoral (INE) decidió dejar de publicar los cuadernillos y sólo utilizar las herramientas digitales con el argumento de que su uso se ha extendido y en el país existen 100 millones de teléfonos celulares.
Sin embargo, partidos políticos y politólogos criticaron ayer la medida, ya que no se cumple el principio de máxima publicidad que se requiere para que los ciudadanos tengan información sobre los lugares para emitir su sufragio.
Eduardo Aguilar, representante del Partido Acción Nacional ante el INE, señaló que no es suficiente con recurrir a la red. Es cierto que mucha gente tiene acceso a Internet, pero no todos, por lo cual pidió volver a los encartes en periódicos. Siempre es bueno tener una publicación oficial del instituto, para tener certeza de dónde están las casillas y quiénes son los funcionarios de éstas, apuntó.
Camerino Márquez, representante del Partido de la Revolución Democrática ante el instituto, manifestó su esperanza en que la decisión de las autoridades electorales no sea motivo para que la población quede desinformada e igualmente pidió volver a la publicación en medios de comunicación impresos.
Para Ulises Corona, analista político y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, la determinación del INE es un error, porque no toda la gente tiene acceso a Internet ni a un móvil de tercera generación. Además, expuso, en algunas zonas la gente recurre a los métodos que tradicionalmente ha empleado para informarse sobre los procesos y requisitos electorales. Frente a las nuevas herramientas es probable que una parte de la ciudadanía acuda a los lugares donde históricamente ha votado; sin embargo, es posible que las sedes cambien, por lo que si no son redirigidos por los funcionarios, se quedarían sin la posibilidad de emitir su voluntad política.
Esta medida, dijo, tiene el potencial de desalentar y confundir el voto. A su vez, puntualizó, el acceso y uso de Internet está centrado en las ciudades, por lo que la población rural fue dejada de lado. Lo anterior, advirtió, podría fomentar un voto vacío y mover la elección.
Ante la pregunta de qué medidas ha tomado el INE para que la población de las zonas rurales conozca dónde estará su casilla, Edmundo Jacobo, secretario ejecutivo del instituto, señaló que los capacitadores electorales informarán sobre la ubicación y se recurrirá a la colocación de mantas y perifoneo en las comunidades alejadas de las urbes. También se distribuirán volantes en los domicilios y se harán algunos encartes en periódicos regionales. Aunado a ello, se publicarán cintillos en los diarios que expliquen dónde se puede consultar la ubicación de las casillas.
El directivo del INE defendió la decisión de recurrir a las herramientas digitales con el planteamiento de que en México hay más de 100 millones de teléfonos celulares y mucha gente tiene acceso a la red.
Para votar el próximo domingo, si hay dudas en torno a la vigencia de la credencial de elector será necesario ingresar a la página https://listanominal.ine.mx, seleccionar el modelo de la mica, ingresar los datos solicitados y confirmar si coinciden con los de la lista nominal.
Una vez confirmada la vigencia de la tarjeta hay que acceder a la dirección https://ubicatucasilla.ine.mx/ en la que aparecerá un mapa y una lista de las entidades federativas. El paso a seguir es escoger el estado correspondiente al ciudadano.
Luego es necesario introducir la sección, que se encuentra en el anverso de la credencial, y dar clic en buscar. El sistema mostrará la dirección de la casilla.

Foto Cristina Rodríguez
Georgina Saldierna y Ana Langner
 Periódico La Jornada
Sábado 30 de junio de 2018, p. 3

La política cultural de AMLO




Hernan Gomez B 

El martes por la noche asistí a la presentación de la propuesta de política cultural que llevará a cabo el gobierno de López Obrador de la mano de Alejandra Frausto, si éste gana la Presidencia de la República. He escrito ya sobre las razones por las cuales creo que vale la pena votar por AMLO (https://goo.gl/K9pf6y). El primero de julio también votaré por la conformación de un gabinete paritario, con caras nuevas, donde Frausto bien podría ser uno de los elementos capaces de impulsar un cambio generacional renovador.
La próxima secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, estuvo al frente del Instituto Guerrerense de la Cultura, donde promovió un proyecto ingenioso y creativo de inserción social a través de orquestas con niños y adolescentes –previamente ensayado en Venezuela y Colombia–, para evitar que caigan en manos de la delincuencia organizada. Se trata de uno de esos proyectos que te hacen recuperar la fe en la especie humana y conmueven hasta al más insensible. Quien ha tenido la oportunidad de presenciar estas orquestas –que Fraustro promoverá a nivel federal– puede atestiguar su poder transformador.
Seguramente habrá analistas mejor capacitados para opinar sobre los claroscuros de la propuesta “el poder de la cultura” (https://goo.gl/4UjQb7). Sin ser un experto en política cultural veo al menos cinco elementos interesantes:
1. La determinación de que la cultura ocupe un lugar estratégico. Hasta ahora, la cultura ha desempeñado un lugar accesorio en el ámbito de las políticas públicas, a pesar de su enorme potencial, a pesar de que México es una potencia cultural. La futura Secretaría de Cultura no se ha planteando ocupar un lugar más en medio de la burocracia, sino articularse con varias secretarías para ser parte de la estrategia diplomática, de desarrollo social, de inserción a la juventud, etcétera. Para que la política cultural sea efectivamente estratégica debe servir a propósitos más amplios, bajar a tierra y articularse con diversas instituciones, como se está intentando hacer.
2. Utilizar la cultura para recuperar la confianza de la ciudadanía, superar la fragmentación social y combatir la violencia. A través del desarrollo de proyectos culturales (como las orquestas infantiles) en las zonas marginadas y anegadas por la violencia, donde reina la desconfianza entre las personas, se apostará a la reconstrucción del tejido social. Por medio de proyectos culturales se pretende recuperar el espacio público, para lo que se intentará retomar parques y plazas públicas en zonas de conflicto a fin de promover la convivencia mediante proyecciones de cine, música, danza, etc…Un aspecto importante que se plantea es el aprovechamiento de la infraestructura cultural existente (en muchas ocasiones abandonada o destinada a otros propósitos). Frausto ha insistido en que antes de poner un ladrillo más se debe aprovechar lo existente.
3. Superar la vieja y falsa dicotomía entre “alta cultura” y “cultura popular”. La cultura no solo es la ópera, la música clásica o los actos públicos organizados por los caciques culturales que por años se han beneficiado del dinero público. El proyecto cultural del próximo gobierno apuesta a que la cultura urbana de la clase media interactúe con una diversidad de culturas locales por medio de “misiones culturales” que buscarán generar el intercambio entre regiones, con énfasis en las comunidades más alejadas y los pueblos indígenas. El Fonart dejaría de estar en manos de Sedesol para enviar la señal de que el arte popular no es para los marginados, sino un valor de toda la nación.
4, Redistribución de la cultura. Los servicios culturales han estado hasta ahora hipercentralizados en la Ciudad de México o, con alguna suerte, en las distintas capitales. Por eso se plantea diseñar programas culturales a partir de lo que sucede en los territorios y en diálogo con la gente, en lugar de hacerlo desde el escritorio. De acuerdo al documento presentado se crearán circuitos culturales en todo el país que impactarán en la distribución de obras cinematográficas y editoriales, al tiempo que servirán de escaparate para lo producido en las comunidades.
5. Cultura tecnológica y empresas culturales. La conectividad se percibe como un derecho, y el internet como un medio para crear, distribuir y consumir productos culturales. Se busca promover la creación de industrias culturales y empresas creativas que involucren al sector privado y tengan a la juventud como actor central. La agenda digital parece tener un lugar prominente en el programa cultural del obradorismo, con aspectos que van desde la apropiación tecnológica hasta una reforma a los derechos de autor con visión digital.

Un comentario final sobre la propuesta “Los Pinos para Todos”: La idea de convertir el sitio en el que han vivido los presidentes de México desde 1934 en un gran espacio para la cultura y las artes abierto a la ciudadanía tiene un gran valor simbólico. Se trata de 60 hectáreas (frente a 11 de la Casa Blanca) que representan la falta de sobriedad de nuestra clase política. Decidir qué hacer exactamente con ese espacio no será sencillo. El equipo de campaña abrió un sitio (www.lospinosparatodos) en el que ya se han recibido hasta 200 propuestas. La mayoría de ellas tienen que ver con educación en Ciencia y Tecnología, e incluso con crear allí un “museo de la corrupción”. Aunque comparto la idea en términos generales, temo que el objetivo de transformar ese espacio en “uno de los complejos culturales más grandes de Latinoamérica” podría implicar un enorme gasto que más valdría la pena utilizar para apuntalar los que a mi modo de ver son los elementos centrales de la propuesta cultural obradorista.
 

Investigador del Instituto Mora
@HernanGomezB

“MODERNA” PRIVATIZACIÓN DEL AGUA.

SATIRICOSAS
-  Manú Dornbierer -

Esta  frase define   la situación a  tratar hoy : “El caso  es que hoy el agua ya  no es del estado, es del  mercado”.

Aprovechando  la distracción  de las viles campañas  electorales y del entusiasmo  por el mundial de Rusia, Peña  Nieto le asestó al país una puñalada  más: Firmó decretos para  autorizar la explotación del agua de 300 cuencas en 20 estados de la República, por  lo que trasnacionales tendrán acceso a explotar los mantos acuíferos.
La ley   en que se  apoya este nuevo  crimen contra la Nación    es la “ Ley de Aguas Nacionales”  de  1992   cuando  Carlos Salinas  de Gortari era el  espurio presidente de  México.

FUE  UNA CONDICIÓN  IMPUESTA PARA QUE  MÉXICO ENTRARA AL TLCAN ,  Tratado de Libre Comercio de  América del Norte , que hoy está  en peligro de desaparición . Es el colmo  que en este preciso momento se firmen decretos  que otorgan a compañías la potencialidad de utilizar  el 55% del agua de México.




Explican  los ambientalistas   que la ley en cuestión  “tendría que haber sido reemplazada en febrero 2013con una ley  “centrada en el derecho humano al agua que   sentara   las bases “para la participación de la ciudadanía junto con los tres niveles de gobierno para  el acceso y uso equitativo y sustentable  del agua” .  ¿A quien se le  olvidó reemplazar  la ley?
La Carta Magna precisa que el derecho de iniciar leyes y decretos compete: a) al Presidente de la República; b) a los diputados y senadores al Congreso de la Unión; y c) a las legislaturas de los estados y de la Ciudad de México; d) a los ciudadanos en un número equivalente, por lo menos, al cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las leyes”.
Pero  nadie hizo  nada al respecto  y el presidente abusa  una vez más de la desidia , de  la ignorancia y ¿de la traición  de los legisladores? Con el agua no  se juega, especialmente en un país tan limitado  como el nuestros. Y si el gobierno es finalmente  el que manda ¿por qué no controla a los particulares  que usan el agua de todos los mexicanos para sus grandísimos  negocios?
CUANDO MEXICO PERDIÓ  SU “CORONA”.
Desde  que la  heredera  Arambururu  Zavala de la    cervecería Modelo,  la más grande del país  conocida en todo el mundo,   vendió a los belgas “la corona  de México” como bien dijeron medios  extranjeros , aquí la gente conciente    dejó de comprarla para que los belgas usufructuaran   el consumo nacional. Algunos denunciamos en lo posible   la explotación del agua de México por una transnacional europea .  Nadie, hizo caso y en lo personal debo decir que la gente se burlaba  cuando rehusaba beber cualquier marca de cerveza de la Modelo. Y siguiguieron   los riquísimos tostoneando otras industrias mexicanas. Ahora gracias a Peña Nieto  y al robo de nuestra agua quedará debidamente legalizado en un 55% el consumo neoliberal   del preciado líquido.
¿ A  quien le  pagó NUESTRA  AGUA la empresa  belga favorecida por  esta mal nacida mujer,   la No 78 de las mujeres  más ricas del mundo, según  la revista Forbes ? Una nota   simplemente informó el 29 de junio  de 2012 informó: “ La cerveza Corona ya no es mexicana. La empresa belga Anheuser-Busch InBev SA aceptó tomar control de Grupo Modelo por 20 mil 100 millones de dólares en efectivo. Así, las cervezas Corona, Pacífico y Modelo dejan de ser   mexicanas”.  Tan,  tan. .  
No  era aún  presidente   Peña Nieto ,  sino el otro vendepatrias   de Calderón - que le dio a madame  Lagarde jefa del Fondo Monetario Internacional   10 mil millones de dólares “de apoyo”. Sucedió en  Los Cabos BC en la última reunión del G20 en México .  ¿ Buscaba asegurarse el espurio un puesto internacional? Pues  no lo logró, pero nosotros pa-ga-mos. Ya estaban de acuerdo con  el entrante Peña Nieto que le había dado a Calderón los votos del  Edomex necesarios para “ganara” la elección contra AMLO en 2006 . Felipe devolvía  la traidora cortesía… Era secretario de Hacienda naturalmente JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA,   el hoy “priista”  , entonces al servicio  del PAN .

Y  ya que  se menciona  el apellido de  Kuribreña, una reciente  información , amigos.. Se llama   así el que ahora es director del  TWEAT en las redes sociales, Olé .  

VOLVIENDO   AL AGUA…
  Naturalmente ,  como acostumbran  los del PRIAN , nos  voltean “el chirrión por  el palito” y dicen que  los decretos de Peña son para  “ protección al ambiente”.    
¿Qué  pasará   con los derechos  al agua que no fueron  renovados como los del campo, reservas para uso urbano, y en algunos  casos , para la generación de energía eléctrica  así como más de 300 para uso ambiental?  Todos los decretos dicen   “Las concesiones o asignaciones otorgadas con anterioridad a la entrada en vigor del presente Decreto, serán reconocidas siempre que el título esté vigente …”  dice “Regeneración” y agrega .En este momento, hay 50 mil concesiones “caducadas” en el país–principalmente de ejidos, comunidades y pueblos, que no se imaginaban que sus derechos al agua tendrían que renovarse.
Durante  la década  de los 90 ,  otro decreto presidencial  de quien sabe cual de los  presidentes neoliberales les daba  6 mil m3 por hectárea que caducaban en 10-20 años).Lo más probable es que la Conagua los dejarán en posesión, ahora “clandestina,” de sus fuentes… mientras “liberan” estos volúmenes para concesiones en firme a las mineras, petroleras que los están exigiendo,   las embotelladores de refrescos ,   y  el horrible  fracking que requiere  mucha agua. para extraer petróleo   superficial,
Solo que    los decretos    de Peña no mencionan el derecho humano al agua  que debe de estar según   artículo el 8 febrero 2012, “ en el centro de cualquier política hídrica”.
 Y más:    La asignación de grandes volúmenes a las comisiones estatales del agua está convirtiendo nuestras aguas nacionales en “aguas estatales”. “Como ejemplo, la Reserva del Agua de Grijalba-Usumacinta prevé más de 100 millones m3/año para Tuxtla Gutiérrez, adicionales a los que ya maneja–un volumen suficiente para proveer 120 lhd a más de 2.3 millones de habitantes adicionales (o para un gran desarrollo industrial)”
“La reasignación de agua hacia las zonas urbanas, pone en riesgo el derecho humano al agua de las comunidades rurales. en desconocimiento de derechos de pueblos indígenas”. 

Carambola en el infierno


Luis Ramírez Trejo
En la situación desesperada en que nos encontramos,enfrentados a una falsa elección, deberíamos reunir el coraje y simplemente abstenernos de votar.Abstenerse y empezar a pensar.”

Slavoj Zizek, con motivo de la elección francesa de 2017 entre Marine Le Pen y Emmnuelle Macron

En el elegante mundo del billar, el pináculo de la habilidad son las partidas de carambola a tres bandas. En ellas, los jugadores hacen que el golpe de la punta de un taco de madera impulse una bola de marfil sobre una mesa rectangular forrada de paño verde. El objetivo del juego es que la bola referida toque tres lados de la mesa antes de golpear dos bolas perdidas en aquella pradera en miniatura. La carambola sólo cuenta cuando la excéntrica secuencia de colisiones se cumple a pie juntillas. Se trata de un derroche de precisión, un alarde de concentración geométrica, un desafío para pulsos de acero finamente templado.
Jorge Volpi, en su artículo publicado el 31 de mayo en el País Votar en el infierno, consigue una carambola propia del vago de secundaria que entrena su brazo con esmero en algún antro de mala muerte: "no es esta una elección ideológica: por primera vez se vota por tres candidatos conservadores, que van de la visión social anticuada de AMLO a la derecha católica de Meade —y a la ultraderecha de su candidato a la Ciudad de México—, con Anaya como paradójico pivote".
En efecto, es posible argumentar correctamente que el talante católico y tradicional de José Antonio Meade (o del infame Mikel Arreola) y la conocida reticencia de AMLO a apoyar abiertamente causas como las del matrimonio igualitario, la legalización del aborto o la despenalización del uso recreativo de la mariguana, denotan una dimensión conservadora en las campañas de dichos candidatos. El conservadurismo del “pivote” Anaya queda poco claro en las líneas de ese artículo de Volpi, aunque posiblemente es explorado implícitamente en un texto previo del mismo autor publicado en Reforma el 19 de mayo: El hablador.
Sin embargo, el conservadurismo no sólo puede leerse en clave cultural. Un conservadurismo mucho más fundamental reside en el hecho de que ninguna de las tres propuestas tiene intenciones serias de enfrentar a los grandes poderes económicos y políticos que oprimen a la vasta mayoría de la población en México. Ni Meade se rebelará contra la tecnocracia de la que ha formado parte por tanto tiempo; ni Anaya traicionará a la exótica combinación de políticos y empresarios que lo apoyan; ni AMLO es ninguna amenaza para la hegemonía capitalista y criminal que asola al país. Al parecer hay otro candidato en la boleta: uno de patas de oro y de papel, bronco a más. Como éste no es un ensayo de suertes ecuestres, potrillos y palenques, dejaré que la temporada de jaripeos dé cuenta de él. 
La elección de este año se da entre candidatos cuyas posiciones y proyectos conservan el régimen de desigualdad e injusticia que prevalece en nuestro país. Es una elección entre candidatos, sirva el oxímoron, radicalmente conservadores: un conservadurismo mucho más profundo y lamentable que cualquier especificidad cultural. Vale la pena abundar en esta premisa.
El experimentado
Cuando uno desinstala el montaje de funcionario honesto y preparado de José Antonio Meade, lo único que queda es una inteligencia más bien elemental que aprendió a operar una lista de recetas dogmáticas primero en el ITAM y después en Yale, universidad norteamericana en la que el candidato priista ─que dice no ser priista─ obtuvo su doctorado. Meade no es más que un eficiente miembro de esa élite privilegiada que se prepara en las universidades de la Ivy League para difundir en sus países de origen el neoliberalismo, un credo con base mucho más ideológica que científica.
Aunque los “estudiados” siempre han inspirado admiración y respeto, uno de los efectos de ese neoliberalismo es que buena parte de la gente se apantalla: suele pensar que el gobierno es una cosa sólo de expertos con conocimientos técnicos acreditados con series de diplomas como estampitas de colección. Por el contrario, los posgrados y títulos no garantizan mucho más que la disposición y condiciones propicias que tienen las personas para seguir programas académicos. En el caso particular, es evidente que además lo Doctor no quita lo Meade. La torpeza del tecnócrata lo lleva incluso a defender su “experiencia” en los gobiernos que han llevado a México ya no al despeñadero como lo dijera AMLO, sino al abismo.
En todo caso, lo más relevante en el conservadurismo de Meade es que profesa una ideología en que la mano oculta y fantasmagórica de la libertad de mercado es lo único que debe moldear el destino de los pueblos. Es una ideología profundamente conservadora en que la realidad sólo se puede entender en términos de propiedad privada, competencia libre, e individuos como meros consumidores de bienes y servicios. El presidente y el Estado en su totalidad lo único que deben hacer es planificar técnicamente las condiciones de competencia para dejar que los mercados actúen libremente.
Los propagandistas y defensores de esta corriente tienden a hablar en esa jerga insustancial llena de datos que le escuchamos a Meade, en donde índices como los de inflación, crecimiento, competitividad o eficiencia son lo único que importa. La educación, la salud, el territorio, la cultura o la libertad sólo son deseables si se les inserta en el mercado. Todo lo que interfiera en la libertad de mercado lo distorsionay debe entenderse como una especie de maldición populista. El resultado general es que se sacrifica la política como espacio de creación de lo colectivo en el altar de la economía de mercado: los sindicatos, las comunidades autónomas, las asociaciones de vecinos o estudiantes, los movimientos sociales en general son sólo un estorbo que hay que cooptar o erradicar de ser posible.
Esta forma de pensamiento conservador no ha derivado en otra cosa que en injusticia y desigualdad, especialmente en los países pobres en los que se ha implantado. 
Quizá es comprensible que, en un contexto en que buena parte de los funcionarios del partido que lo postula están involucrados en casos de malversación de fondos o tráfico de influencias, se promueva a Meade como un “experimentado” y “honesto” funcionario. Sin embargo, si aplicamos “honestidad” y “experiencia” a alguien que ha trabajado en regímenes que han exacerbado la explotación en sus formas más salvajes en México, entonces ya podemos sacar ambas palabras de cualquier diccionario de la decencia política.
El chico maravilla
El mismo Volpi describió a Anaya con bastante precisión como un hablador. Volpi y otros comentaristas certeramente han señalado que detrás de toda esa gala y elocuencia nunca queda claro qué es lo que piensa o siente el candidato. Parece, con toda su pulcra exactitud, un androide ejecutando algoritmos específicamente programados para las elecciones.
Sin embargo, centrarse en cómo se entienden o perciben los gestos o mensajes de un candidato es psicologizar demasiado la política. Es como si lo más terrible de Anaya fuera su deficiente capacidad para conectar de verdad con la gente y no las condiciones políticas que permiten líderes como él.
No podemos pecar de ingenuidad: si no se percibe algo auténtico en Anaya no es porque le falte tomar algún curso sobre autenticidad frente a las cámaras. Todo lo contrario: Anaya se ha entrenado a conciencia desde el principio. Seguramente ganó de niño todos los concursos de oratoria de la primaria. Desde joven se suscribió a cuanta revista de comunicación social encontró y, ya maduro, perfeccionó su técnica de persuasión al nivel de los vendedores experimentados. Si alguna cadena de ventas como Liverpool o Sears lo hubiera reclutado antes, Anaya habría hecho una honorable carrera como vendedor estrella. Nada se le escapa: aunque lo más probable es que nunca haya comprendido la pasión de libro alguno, leyó muchos para que no lo agarraran en curva cuando le preguntaran cuáles son los tres libros que marcaron su vida.
No, el problema no es que no sea auténtico, sino que el performance que observamos es lo que Anaya auténticamente es. Ricardo Anaya en la superficie, que es el único fondo que posee, no es otra cosa que uno de esos engendros de la simulación y el cinismo que tanto abundan en la política mexicana. Aliado por años del mismo gobierno que ahora combate, Anaya respaldó, por ejemplo, en su momento las reformas energética y educativa, hoy evidentemente impopulares. A juicio de Anaya, dichas reformas son necesarias, pero han sido mal implementadas por el gobierno priista. Aun concediendo que fueran necesarias, cualquiera se pregunta por qué el chico maravilla denuncia ahora con tanto ardor tan deficiente aplicación de las reformas, mientras mantuvo un silencio cómplice y sonriente hasta antes de su campaña. Las preguntas se multiplican. ¿Por qué Anaya no acusó de corrupción a Enrique Peña Nieto durante un sexenio en que más bien se le vio colaborar de buen grado y aplaudir con entusiasmo la torpe gestión del priista? ¿Por qué Anaya no denunció en su momento la guerra contra el narco de su entonces jefe Felipe Calderón Hinojosa que acabó con decenas de miles de mexicanos? ¿Por qué Anaya no tronó de indignación contra los gasolinazos y ahora propone reducir el precio de la gasolina? ¿Por qué Anaya tuvo que esperar a la campaña para sentir nacer dentro de él al rebelde que, ahora dice, siempre fue?
La respuesta a esas y otras preguntas es obvia. Su rebeldía es el simple disfraz necesario para distanciarse en la percepción de una clase política desprestigiada con la que siempre ha estado de acuerdo. Ciertamente su actuación es envidiable. Inteligente encarnación del sueño y aspiración de millones de mexicanos que compran la idea del joven güerito, rico, políglota y hábil en el discurso, Ricardo Anaya se pavonea fresco y cool por universidades privadas y televisoras. Con todo ello, Anaya no se aleja un ápice del mismo conservadurismo que caracteriza a Meade. Ambos son miembros de clases privilegiadas que nunca abandonan el poder a menos que se les arranque de él. Ambos están dispuestos a defender los intereses de los grupos a los que pertenecen y que han encontrado un nicho cómodo y propicio en el neoliberalismo en boga.
Es cierto que el joven maravilla ha sido objeto de una persecución judicial por parte del gobierno federal en estos meses, pero eso no quita que Anaya sea hoy lo que siempre ha sido: un sofista en la peor acepción del término. Ése que esconde la verdad, que le da vuelta a la pregunta, que esconde los argumentos detrás de 40 diapositivas, una cita de Einstein y una retórica que parece haber estudiado todas las posibilidades. No parece; de hecho Anaya las estudió: siempre hace la tarea por triplicado.
Es decir, con toda su aplicación, Anaya no es más que un farsante: es el Chanfalla de Cervantes que vende maravillas con su retablo de pueblo en pueblo; el Loki de Los Vengadores que vence a Thor a fuerza de palabras y espejismos; el merolico de la merced que vende pomadas de uña de lombriz en las esquinas. Un hablador, como dice Volpi. Sin embargo, se trata de un hablador especial. Anaya fascina con su labia de la misma forma que fascinan la rapidez de las manos del croupier clandestino afuera del metro o en alguna feria de pueblo. Con vértigo y agilidad esconde la bolita debajo de una de tres corcholatas: ahora la ve, ahora no la ve. Juras haberla visto y pones 200 pesos sobre la mesa improvisada. El croupier levanta una de las tres corcholatas para descubrir el inconcebible vacío: Anaya te deja sin desayuno...
El moralista
El caso de Andrés Manuel López Obrador es por supuesto más intrincado. Habría que empezar por reconocer que hasta junio del año 2018, la ventaja de AMLO sobre sus contrincantes es tan abrumadora que sólo un fraude de proporciones inauditas puede evitar que Andrés Manuel sea el próximo presidente de México. No es que sea imposible: el fraude electoral en México es casi tan característico de nuestro folclore como el mole o el tequila: ya sea porque se cae el sistema, algún líder sindical negocie con un candidato o se regalen tarjetas Monex. Sin embargo, parece que un fraude a estas alturas y en estas condiciones sería tremendamente costoso ―en términos de estabilidad social― para empresarios, militares y políticos interesados en conservar sus privilegios. Sobre todo cuando ya no es necesario efectuar tal fraude para asegurar la continuidad del sistema.
Como Jorge Volpi y otros analistas han señalado, el triunfo de AMLO está impulsado sobre todo por el enojo y la desesperación. Sólo por nombrar una de las salientes más dolorosas de nuestra realidad, México es hoy un país en ruinas cuya violencia en número de asesinados, desaparecidos y desplazados ya supera en magnitud la de la mayor parte de las dictaduras latinoamericanas del siglo pasado. Lo más parecido al México del siglo XXI es un cadáver andante y oloroso similar a los de alguna mala serie de televisión de moda en estos días.
En este contexto de desolación, importan muy poco las discutibles virtudes del candidato morenista y su propuesta política. Lo que se expresa en la aplastante ventaja de AMLO, más que la adhesión y simpatía por el tabasqueño, es el voto de castigo en contra de un régimen que lleva décadas explotando a la población y que ha convertido a México en una fosa de proporciones aterradoras. El voto que le dará el triunfo a AMLO no es un voto ni por la república amorosa ni por la paz ni por la concordia; es un voto de rabia de un país que agoniza sin que se quiera admitir en voz alta. Es un voto de lo que en cierta forma se puede entender como una “política negativa”: un voto que escasamente implica la movilización de la gente más allá del marcado de la boleta del 1 de julio. El hartazgo puede generar reacciones; en sí mismo, no ocasiona movimientos sociales: no abre un nuevo horizonte de política. 
AMLO, por su parte, ha sabido acumular la experiencia de sus dos candidaturas previas y consolidar un discurso político y una posición que le permite capturar el voto de todo ese descontento social. López Obrador ajustó bien sus redes para pescar, sin mucho esfuerzo, en un estanque casi seco, pero pletórico de desesperada vida acuática. 
¿Qué fue lo que cambió en AMLO de manera tan eficiente para esta elección? La respuesta es simple, pero desalentadora. Muy lejos del luchador social que, pese a sus limitaciones, por décadas defendió la necesidad de trascender el pragmatismo y restaurar la ética en la política, AMLO es hoy uno de los mejores alumnos de Nicolás Maquiavelo. El autor florentino, como es sabido, en tono pedagógico y paternal instruye al Príncipe no para mejorar la vida de un pueblo ni mucho menos para liberarlo; sino sobre todo para conquistar y conservar el poder. La política entonces se reduce a decisiones pragmáticas con ese fin. En la mejor versión del maquiavelismo, si el fin es alcanzar el poder para transformar la sociedad para bien, entonces casi cualquier medio es legítimo. No importa si esos medios no son limpios, honestos o deseables; siempre queda el recurso de hacerse de la vista gorda. En el fondo, AMLO aprendió de Felipe Calderón Hinojosa la esencia del método maquiavélico con que éste lo derrotó en 2006: lo importante es ganar, “haiga sido como haiga sido”.
De manera paradójica, hoy cómo nunca, AMLO ha creado un discurso esencialmente centrado en la moral: el mal de todos los males es la corrupción. La solución a la tragedia que vivimos es que la virtuosa honestidad del presidente pueda filtrase desde arriba y purificar como una cascada de agua bendita el gobierno y la pirámide social. Los discursos dominicales de mi abuelita eran menos moralistas y por supuesto menos mentirosos. No hay forma de que por la mera virtud de un presidente se erradique la corrupción de un gobierno; mucho menos de una sociedad. Más aún, hay evidencia empírica de lo contrario. Baste un ejemplo: concediendo la virtud de AMLO cuando gobernó el DF, resulta inexplicable que la policía y el sistema de administración de justicia siguieran corruptos, a la fecha lo siguen siendo.
En otra ocasión[1] ya analicé, en tono de farsa, el pragmatismo extremo que ahora forma parte de la práctica política de AMLO. En este texto sólo enumeraré algunos de los principales aspectos que hacen de su candidatura una vía perfecta para conservar el statu quo.
AMLO ha reiterado muchísimas veces que no va a afectar los intereses de los grandes capitalistas de este país. Su principal operador y probable coordinador de gabinete, Alfonso Romo, se ha empeñado en convencer a los dueños de México de que AMLO no representa ningún peligro para sus intereses. Es decir, se ha comprometido a respetar las condiciones de privilegio en las que trabajan la mayor parte de las grandes empresas en México.

MORENA desde el principio abrazó la estrategia política de los partidos atrapalotodo: cualquiera dispuesto a trabajar con el líder puede sumarse a su proyecto. En especial si tiene poder político y aporta su influencia para conseguir votos para la causa. En este camino, MORENA ha recogido generosamente cantidades tremendas de cascajo: tránsfugas priistas, panistas, perredistas o cualquier clase de dudoso líder social. No importa si están acusados de las peores prácticas políticas: clientelismo, represión, compra de votos, fraude o tráfico de influencias. La lista a estas alturas es larga y sigue creciendo: desde partidos completos como el conservador Partido de Encuentro Social hasta cuadros mayores como Tatiana Clouthier, Germán Martínez o Esteban Moctezuma y un sinfín de pequeños oportunistas. ¿Esta gente brinca a MORENA porque se convencieron de la propuesta AMLOísta? No, lo hacen porque no encontraron en sus partidos espacio para sus ambiciones. MORENA les asegura prebendas, presupuesto y beneficios electorales. Por ejemplo, una representación legislativa como nunca habría soñado el conservador partido PES o una candidatura al gobierno de Puebla como no la esperaría Miguel Barbosa. De esa forma los políticos neomeorenistas se sitúan en puestos en donde pueden seguir obteniendo pingües ganancias y poder político.

AMLO se ha comprometido a no subir impuestos ni siquiera a los que obtienen más ingresos en México. Eso implica que los grandes consorcios y capitalistas que hacen todo lo posible por pagar los menos impuestos posibles seguirán acumulando recursos en plena comodidad.

López Obrador propone que para lidiar con la inseguridad y la violencia prolongará la estadía del ejército en las calles en una Guardia Nacional que coordinará también a otras instituciones de seguridad. A pesar de que Portugal, Holanda, Uruguay y otros países y estados de los Estados Unidos, han mostrado que la descriminalización de las drogas puede ser parte de una estrategia adecuada para detener la industria de la muerte derivada del tráfico, AMLO no se compromete a impulsar la despenalización de las drogas.

AMLO no se aleja del modelo extractivista de desarrollo. El ejemplo más claro es su empeño en centrar el desarrollo a partir de la venta de petróleo. Más grave aún es su disposición para impulsar la minería canadiense en el país, no obstante de que es una de las industrias más denunciadas por las comunidades afectadas[2].

AMLO ha ofrecido reiteradamente no impulsar medidas judiciales contra quienes se hayan visto involucrados en crímenes o fraudes en los gobiernos previos.

Así pues, el proyecto de AMLO es profundamente conservador al no tener la intención de afectar los intereses de los principales capitalistas que explotan a México ni de modificar las condiciones de la industria de la muerte que ha hecho de nuestro país el drama que todos sufrimos. Además, AMLO no llega al gobierno solo: suena tremendamente improbable que el cascajo corrupto y la podredumbre reaccionaria que lo acompañan no terminen por hundir el barco.

Los defensores de la propuesta política de AMLO argumentan que tal pragmatismo maquiavélico es necesario pues “hay que ser realistas”. Uno de los más honestos e inteligentes defensores de AMLO, el muy respetable Doctor Lorenzo Meyer, lo explica claramente en ocasión de una entrevista, en febrero de 2018[3], en que analiza el cascajo político que MORENA acumula:
¿Se justifican todos estos movimientos Doctor?
--Usted lea a Maquiavelo y dígame si se justifica o no [...] Es una fórmula que el renacimiento italiano saca y dice: en política no se puede seguir la ética individual. [...] Maquiavelo le dice al Príncipe que hay que mentir, que hay que hacer todas las cosas que la ética personal dice que no.
Por supuesto, lo malo de entender así la política, es que el diagnóstico de la realidad de un realista de este tipo es tan bueno que él termina enamorado de ella. Cegado por su infatuación, el realista termina reproduciendo la corrupción que diagnosticó en la realidad. Dicho de otra forma, de nada sirve diagnosticar por décadas la mafia del poder si, para acceder al poder, uno termina vestido de sus mismas ropas.
En este sentido, es evidente que la amnistía que ofrece Andrés Manuel López Obrador debe entenderse de manera extensa. De ganar AMLO, Peña Nieto, Fox, Calderón, los gobernadores y ex-gobernadores y demás sátrapas de gobiernos previos no serán perseguidos ni castigados. Los jugosos negocios de Carlos Slim, Alfonso Romo, Ricardo Salinas y demás emporios capitalistas tendrán todas las ventajas para perpetuar sus reinados. La corrupción y la impunidad se conservarán, al menos, en las malas mañas de los correligionarios de AMLO. En concreto, la desigualdad y la injusticia se conservarán incólumes como esos amargos pepinillos que nadan en el vinagre de las latas de supermercado.
Lo que AMLO nos ofrece es una propuesta en la que, en el mejor de los casos, se distribuyen recursos ahorrados de la lucha contra la corrupción al interior del gobierno para dedicarlos a los sectores más vulnerables y empobrecidos de la sociedad. Una fórmula no distinta a un viejo refrito de los neoliberales que, ya desde sus inicios, postulaban optimizar el funcionamiento del Estado y dedicar recursos únicamente a sectores desfavorecidos. AMLO intenta convencernos de que el problema es la corrupción y no la estructura de capitalismo criminal que vivimos.
Su propuesta es un neoliberalismo moral: mejor administrado, pero igual de rapaz y conservador.
Notas:
[1] Ramírez Trrejo Luis. AMLO en milenio: la otra entevista.http://homovespa.blogspot.com/2018/03/amlo-en-milenio-la-otra-entrevista.html.
[2] Rueda, Rivelino. El decálogo de López Obrador para enfrentar amenazas de Trump. Se puede consultar aquí:http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/lopez-obrador-presenta-decalogo-para-enfrentar-amenazas-de-trump.
[3] La entrevista se puede consultar aquí:http://www.youtube.com/watch?v=82E_azifrvo
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