8/21/2009


Espionaje y bandas paramilitares, armas de “inteligencia” en gobiernos fascistas


Pedro Echeverría V.
1. Bandas paramilitares –se ha demostrado- asesinaron a los 45 campesinos de la organización zapatista Las Abejas, que rezaban (en diciembre de 1997) en una iglesia en Acteal, Chenaló, Chiapas. Esas bandas paramilitares fueron organizadas, capacitadas y entrenadas por el ejército mexicano por órdenes de los presidentes Salinas y Zedillo, sucesivamente, para amenazar, reprimir y asesinar. Recuerdo que desde los años sesenta comencé a tener conciencia de bandas en la ciudad de México porque actuaban en la UNAM (como grupos anticomunistas) golpeando a estudiantes que se sumaban a las marchas y luchas de protesta. Estuvieron muy ligadas con el “porrismo” que se desarrolló alrededor del fútbol americano que luego operó violentamente contra los luchadores sociales en CCH y Prepas.
2. Se informó ayer que un cable enviado por la agregaduría de Defensa de Estados Unidos en México a la jefatura de la Agencia de Inteligencia de Defensa, (DIA, por sus siglas en inglés), instancia del Pentágono, fechado el 4 de mayo de 1999, informa que para mediados de 1994, el Ejército Mexicano contaba con autorización presidencial para instituir equipos militares encargados de promover grupos armados en las áreas conflictivas de Chiapas. Se buscaba asistir a personal indígena local en resistir al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Durante la masacre de Acteal de 1997, oficiales de inteligencia del Ejército estaban involucrados en supervisar a los grupos armados en los Altos de Chiapas. Eran equipos de tres o cuatro que rotaban en dos tres meses por diferentes comunidades.
3. El espionaje y las bandas paramilitares son de carácter universal e histórico. Incluso se inventó –casi de manera paralela- el contraespionaje. Los gobiernos usan esos métodos para reprimir y asesinar a las oposiciones reales que luchan y enfrentan de manera firme a sus políticas. Ejercen un trabajo unitario clandestino muy efectivo para la clase dominante y por ello otorgan pagos, la mayoría de las veces, al margen de la legalidad. Siempre ha habido campesinos espías, así como obrero en las fábricas y espías en todos lados. Muchos de ellos aprovechan lo que ven para obtener dinero usando el chantaje como amenaza; otros se pasan al “enemigo” porque éste les ofrece mejores condiciones. Hay muchos espías famosos, así como grupos paramilitares que siempre los acompañan.
4. Ha sido tan importante el espionaje que se ha descubierto que el jefe del espionaje de Estados Unidos, Dimitri Negroponte, se convirtió en diplomático después de terminar sus estudios en la Universidad de Yale y que fue quien puso a Zedillo como Director del Centro para estudios de la Globalización de esa universidad (alma mater de los espías y sicarios financieros). Negroponte comenzó su carrera diplomática durante el conflicto de Vietnam, donde trabajó junto a Henry Kissinger, bajo la presidencia de Richard Nixon. Desde 1960, Negroponte ocupó varios puestos diplomáticos en todo el mundo, incluyendo a países de América Latina: fue embajador en Honduras (1981-85) y en México (1989-93), muy cercano a la dupla neoliberal Carlos Salinas-Ernesto Zedillo, que tanto mal hizo a México.
5. El 13 de septiembre de 1968 por la tarde, saliendo de Chapultepec por Reforma, casi 300 mil estudiantes, profesores y sectores populares, realizamos la gran Manifestación del Silencio. Aquellos que llevaron sus autos los dejaron estacionados en los campos de los alrededores del museo de Antropología. Cuando regresaron a recogerlos a las cuatro horas se encontraron que bandas paramilitares conocidas como el MURO y el GUIA, les habían destruido los vidrios a más de un centenar de automóviles. Desde entonces nos dimos cuenta de la estrategia represiva del gobierno. Luego, tres años después, en 1971, los paramilitares entrenados en el DF y Estado de México, luego conocidos como “Los halcones”, asesinaron y golpearon a varias decenas de estudiantes cuando se preparaban a iniciar una manifestación de la Normal de maestros al Zócalo.
6. ¿Qué fueron la Alianza Anticomunista Argentina (más conocida como Triple A o AAA) y los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) españoles sino grupos terroristas paramilitares hermanados? Uno para combatir el peronismo de la primera mitad de los setenta y el otro para destruir la lucha independista de los etarras durante el gobierno dizque “socialista” de Felipe González. Ni los militares argentinos, ni los españoles quisieron lanzar abiertamente a sus ejércitos, pero sí usaron bandas paramilitares para hacer la guerra sucia. A los pocos años fue descubierta la hermandad de esos grupos al ser descubierto, en Valencia España, al padre organizador. Hay por lo menos una lista de más de 200 atentados de los GAL españoles, muchos atribuidos de manera tramposa a ETA.
7. Un gobierno popular, querido por su pueblo, no necesitaría ejército ni policía, mucho menos hacer trampa; la fuerza de su pueblo – voluntario, organizado y bien coordinado- sería suficiente para someter a los malhechores. El otro extremo sería que en la medida en que un gobierno es más odiado por su pueblo, más necesidad tiene de rodearse de ejércitos y policías a cargo del erario público. El gigantesco el presupuesto (conocido, legal) que el gobierno destina para los militares del ejército, la marina y la aviación, cuya misión debería ser defender al territorio nacional ante una agresión externa (que en un mundo de paz sería inexistente) y para las distintas agrupaciones policíacas del país, sólo sirve para garantizar la permanencia en el poder de una minoría..
8. En México los gobiernos, por lo menos desde los años sesenta, los paramilitares, como grupos violentos, han estado siempre activos. Comienzan funcionando como simples “orejas”, escuchas y espías para luego recibir entrenamiento del ejército y pasar a formar en esos grupos que sustituyen al ejército cuando el gobierno lo ordena. Es difícil mantener un control sobre ellos porque el gobierno los disfraza muy bien tratando de pasar como grupo civil. No se sabe cuantos atentados realizados por ellos han sido atribuidos a otros sectores. Quizá hay que exigir su localización y desaparición; pero esa petición sería igual de risible que otras que representan un pilar de sobrevivencia del sistema capitalista. Lo importante es que los luchadores sociales los tengan muy presente, pues se aparecen en cualquier mitin, plantón o manifestación para masacrarla.

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