2/12/2010


Supera los 250 mil la cifra de muertes

La realidad de Haití a los ojos del mundo

Por Katerina Anfossi

Costa Rica, 11 feb 10 (RIF/CIMAC).- Abatida por la inestabilidad política, y golpeada por las fuerzas de la naturaleza, Haití enfrenta hoy, el reto de levantarse de entre las ruinas que dejó el terremoto del 12 de enero pasado.

Las cifras señalan que más de un millón de habitantes perdió sus hogares y se tuvo que albergar en los campamentos facilitados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), o los improvisados en terrenos desocupados, calles, parques y patios, que ya superan los 300, según la Oficina Internacional de las Migraciones.

Desprovistos de baños, agua potable y electricidad, la mayoría de estos campamentos están hechos de sábanas, telas, láminas de zinc y toldos plásticos del característico color azul, semejantes a los campamentos de refugiados o desplazados.

La capital de éste país de montañas -Ayiti- en arahuaco taino- está destruida. Han desaparecido los centros de documentación, la Biblioteca Nacional, el Palacio de Justicia, la Escuela de Enfermería, con 200 estudiantes, la Facultad de Lenguas, la Universidad Protestante, la Universidad de Arquitectura, la Universidad de Quisqueya, la Universidad Lumiere, el Ministerio de la Condición de la Mujer, entre cientos de edificaciones.

Los escombros, el polvo y todo tipo de basura se acumulan, a pesar de los esfuerzos que la población y el apoyo internacional realizan.

Puerto Príncipe se ha convertido en una ciudad “de espera”, donde se hacen largas filas para obtener alimentos, obtener agua, recibir atención médica, retirar remesas del exterior, solicitar pasaportes, visas, etc.

La entrega de ayuda ha sido insuficiente en cantidad, en la manera de distribuirse y en los lugares donde ha llegado. Las zonas alejadas de Puerto Príncipe, han recibido poca o ninguna ayuda humanitaria.

La cifra de muertes supera los 250 mil. Los sobrevivientes buscan ayuda, aún sabiendo que obtenerla requerirá de la suerte. Ante esto, han sido las y los voluntarios venidos del exterior quienes se están trasladando a las comunidades alejadas para contactar a líderes y organizaciones comunitarias que puedan apoyar en identificar y entregar directamente la ayuda humanitaria.

Así lo expresaba María Teresa Pagán, una cooperante procedente de República Dominicana, al señalar que la ayuda no ha llegado a las comunidades alejadas, y que en un día de diagnóstico se detectaron mil 500 familias, que requerían ayuda en salud, alimento y vivienda.

La economía de este país se ha sustentado en los últimos 30 años, principalmente en la industria textil, la cual ha venido disminuyendo, pasando de tener una contratación de 130 mil mujeres en 1986, a 30 mil en el 2006.

Actualmente, las mujeres constituyen el 95 por ciento en la economía informal que junto con las remesas, son la base principal de la economía haitiana.

Las congregaciones eclesiásticas se reúnen dentro de los campamentos o en lugares baldíos. Las mujeres se arreglan con lo que tienen, especialmente el día domingo, donde pasan varias horas entonando cantos religiosos.

Haití fue el primer país latinoamericano en lograr su independencia, al tiempo que abolía la esclavitud en 1804.

Su población alcanza los 10 millones de habitantes en una superficie de 27 750 Km. erosionados y deforestados en casi su totalidad. Posee unas 160 mil hectáreas de tierras cultivables, y solo un 5 por ciento de bosques.

Este es el país o la realidad de Haití que el cataclismo ha puesto a los ojos del mundo. Haití está en el año 0, y necesita ser reconstruido de nuevo.

10/KA/LR/LGL

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