7/31/2010

En casi 4 años, los responsables enfrentan proceso en libertad

Madre de víctima por aborto mal practicado no encuentra justicia

Por Nadia Altamirano Díaz, corresponsal

Oaxaca, Oax 30 jul 10 (CIMAC).- A casi cuatro años de la muerte de Marlim del Rosario Cruz Ramírez, por un aborto mal practicado en una clínica particular de esta ciudad, su familia no ha logrado que los presuntos responsables sean condenados y han enfrentado el proceso penal en libertad. María de los Ángeles Cruz Rodríguez, madre de la víctima, narra que en este largo proceso penal, la justicia no llega y se siente “impotente” porque el médico Alfonso Santos Zavaleta y el anestesista Darwin Palomares García, “tienen muchas garantías”, a pesar de que “ya está comprobado” que ellos son los responsables de la muerte de su hija.

En este tiempo, Cruz Rodríguez llegó a la conclusión de que la clandestinidad del aborto permite que médicos se enriquezcan al practicarlo y en ocasiones mujeres como su hija pierden la vida. “He solicitado pruebas, dictámenes a la Procuraduría del Distrito Federal, a la Procuraduría General de la República, a la Comisión Estatal de Arbitraje Médico y hasta un tercer perito en discordia. Todos han confirmado que ella murió por un choque anafiláctico por administración de los medicamentos que le aplicaron en el consultorio particular”, subraya. Tanto como el médico Santos Zavaleta, como el anestesista Palomares García, están acusados de cometer el delito de homicidio culposo, con la agravante de responsabilidad médica, ante el juzgado primero de lo penal en Oaxaca, donde no han podido ser sentenciados.

Han gozado de libertad porque están amparados y el gineco obstetra Margarito Salgado Franco, que también atendió a Marlim en el consultorio particular, murió sin que se le declarara culpable o inocente. La madre de Marlim se dijo convencida de que, a sus espaldas, Josué, la pareja de su hija, la llevó a ese consultorio a abortar, porque seis meses antes ella había tenido a un primer hijo por una complicada cesárea, y los médicos le habían dicho que antes de dos años no podría volverse a embarazar.

Sarubi, amiga de Marlim, testificó que sabía que Josué influyó para que Marlim ocultara a su mamá que tenía unas semanas de embarazo y que el 15 de agosto del 2006, acudiría a que le practicaran un aborto en una clínica de 5 señores –donde el doctor Alfonso Zavaleta tiene su consultorio y es actualmente agente municipal. EL DÍA FATAL La mañana del 16 de agosto del 2006, Marlim salió del consultorio médico de Santos Zavaleta en una ambulancia. El conductor testificó que cuando él llegó, la paciente estaba en una camilla, cubierta por una sábana, entubada, inconsciente. Sangraba por la boca, con signos vitales débiles. Al hospital civil doctor “Aurelio Valdivieso”, la paciente llegó sin signos vitales, Se determinó que presentaba un post aborto y en paro respiratorio, que había comenzado 20 minutos antes. Por tratarse de una muerte materna a causa de un legrado, el caso fue notificado al Ministerio Público.

La primera autopsia indicó que falleció por hemorragia interna intensa con post aborto. Josué, su pareja, responsabilizó al doctor Santos Zavaleta, al anestesista Palomares García y al ginecobstetra (q.e.p.d.) Margarito Salgado Franco por la atención que le dieron en el consultorio particular. Josué declaró que acudieron a ese consultorio porque Marlim presentaba un sangrado vaginal y el médico decidió hacerle una operación para controlarlo, pero que al aplicarle el medicamento tuvo una reacción alérgica. A su vez, el médico Santos Zavaleta dijo que atendió a la paciente como médico general “porque la pareja iba pasando por la calle” y que Palomares García llegó a valorarla porque solicitaron su servicio para anestesiarla a causa de un aborto incompleto, lo mismo que Margarito Salgado Franco.

El miércoles pasado, los doctores acudieron al juzgado para su primera declaración preparatoria ante el juez, pero su abogado defensor, Ángel García, indicó que la presentarían por escrito, “como la Ley se los permite”. Y el abogado remató “la muchacha murió por un aborto provocado no sé dónde ni con quién. Su pareja sabe perfectamente dónde se lo provocaron. La presunción de inocencia nos lleva a que haya pruebas claras y no las hay. La señora sabe que el responsable es su yerno”.

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