Un Quijote en Tenochtitlán
"Como ha dicho la Presidenta Sheinbaum sin citarla -águila no caza moscas- esta señora anda trasnochada".

¿Saben que los más recalcitrantes falangistas de España dicen que Díaz Ayuso fue una furibunda falangista de joven? La verdad es que le pega. Falange. El partido de inspiración fascista que fusiló a Federico García Lorca. Y a 150 mil españoles más. A Díaz Ayuso todo eso no le parece mal. Seguro que los fusilaron, como pasó en la conquista, por amor.
Alguien pedía solidaridad desde España a México para que se quedaran a la Presidenta de la Comunidad de Madrid una temporada más allá de los diez días con los que atormenta desde su pequeña estatura al país grandioso que se independizó precisamente de gente de España como ella.
Yo vengo hace tiempo diciendo que eso de mandar a Madrid a Felipe Calderón, a Peña Nieto, a Salinas de Gortari (que también busca solaz en la capital madrileña cuando la lluvia londinense le aburre), a los que hay que añadir a Leopoldo López, a Antonio Ledezma, visitas constantes de María Corina Machado, pues qué quieren ustedes: en sana reciprocidad, mandarles a Isabel Díaz Ayuso es justa correspondencia.
Aunque poniéndonos serios, la visita de Díaz Ayuso a México es infame. No solo por lo más evidente, que es la provocación con Hernán Cortés y la conquista, sino porque forma parte de un complot internacional impulsado desde España por Felipe Calderón, desde Israel por los lobbies judíos, desde Estados Unidos por Donald Trump y Marco Rubio y desde México por Ricardo Salinas Pliego y la Alcaldesa de la demarcación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, que nunca fue el lápiz más afilado del estuche.
Déjenme decirles antes que Isabel Díaz Ayuso tampoco es la luciérnaga que alumbra la noche. En algún portal digital se recuerda que es falso que terminara un doctorado del que se jactaba, y las notas en un posgrado en la Complutense, siendo ya Diputada del PP, muestra unas calificaciones que no coinciden con las de su currículum cuando no estaba en el partido de la derecha. Será que militar en la derecha aumenta la memoria, aunque Ayuso siempre ha estado en contra de la memoria, fuera la de la República, la guerra o la conquista.
Al perecer, aunque no está probado, hizo un máster en una institución del Opus Dei. Ahora mismo, entre el Opus Dei y Ayuso están hundiendo a la Universidad Complutense, a la que nunca perdonará que en su facultad de Ciencias Políticas naciera el partido político Podemos.
Sus primeros pasos laborales en el PP fueron como community manager del perro Pecas de la Alcaldesa y Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre. Cada uno escribe lo que puede. Por cierto, Esperanza Aguirre fue una política que vio como buena parte de sus más íntimos colaboradores entraban en la cárcel pese a que ella decía que no sabía nada. De casta le viene el galgo.
Leonardo Díaz Ayuso, padre de la Presidenta, fue el primero en abrir camino. Su empresa, MC Infortécnica, recibió de Aval Madrid —entidad semipública de la Comunidad de Madrid— un crédito de 400 mil euros, concedido con un trato "preferente" y "personalizado", según determinó posteriormente una comisión de investigación. El dinero nunca se recuperó íntegramente. Antes de cualquier impago, Ayuso aceptó la donación del piso paterno, que curiosamente quedó fuera del alcance de los acreedores para recuperar su dinero. Una providencia doméstica admirable. El padre murió en 2014, con demencia senil. Cuando falleció, todas sus pertenencias cabían en una bolsa de deportes y estaba prácticamente arruinado, aunque todavía su nombre estaba vinculado a siete sociedades en el registro. La vida, con él, fue cruel. La justicia, en cambio, llegó tarde: un Juez tumbó una querella por alzamiento de bienes contra el hermano de Ayuso relacionada con este asunto por estar prescrito el delito.
Tomás Díaz Ayuso, hermanísimo de la Presidenta, es, sin duda, uno de los empresarios más afortunados de la pandemia. En los días más oscuros de marzo y abril de 2020, cuando España enterraba 700 muertos diarios, el hermano de la Presidenta tuvo la feliz coincidencia de conocer a la persona adecuada en el momento adecuado.
La Comunidad de Madrid adjudicó a dedo un contrato de 1,5 millones de euros para la compra de mascarillas FFP2 y FFP3 a la empresa Priviet Sportive SL, propiedad de Daniel Alcázar, un empresario amigo íntimo de los Díaz Ayuso desde que eran niños y los tres jugaban juntos en el pueblo del que son originarias sus familias, Sotillo de la Adrada. La amistad de toda la vida, puesta al servicio del bien común.
La empresa pagó 540 mil euros por comprar las mascarillas en China y traerlas a Madrid. Después cobró un millón 512 mil 500 euros de la Comunidad de Madrid, es decir, casi el triple de lo que habían costado. Un margen que en tiempos normales podría llamar la atención, pero que en tiempos de pandemia se llama, sencillamente, mercado.
El hermano de la Presidenta cobró una comisión que la propia Comunidad de Madrid cifró en 283 mil euros. Por su trabajo de intermediario. Que consistió, básicamente, en ser el hermano de la Presidenta. El hermanísimo fue investigado, pero no pasó nada de nada. No había pruebas de trato de favor. Tomás quedó en libertad de seguir siendo el hermano de la Presidenta, actividad que ha demostrado ser razonablemente lucrativa. De esto se quejó el anterior Presidente del PP, Pablo Casado. Y como Díaz Ayuso tiene bien engrasado al periodismo madrileño, el que perdió el puesto fue el número 1 del PP, no los que se enriquecieron mientras decenas de miles de españoles morían. Hay una España que es así. La representa la Presidenta y su voluntad de provocar a Claudia Sheinbaum. Aunque Claudia Sheinbaum es mucha Claudia Sheinbaum e Isabel Díaz Ayuso es muy poquita Isabel Díaz Ayuso.
Alberto González Amador, parejísima de Ayuso, es la última incorporación al universo judicial de los Ayuso, y lo ha hecho con ambición y clase.
La investigación, iniciada por la Agencia Tributaria, reveló irregularidades en sus declaraciones de renta. Pese al considerable aumento en la facturación de sus empresas, el volumen de impuestos declarados apenas variaba. Una anomalía contable que cualquier inspector de Hacienda encontraría interesante y que González Amador, probablemente, encontró incomprendida.
El empresario habría diseñado una compleja estructura empresarial compuesta por una decena de sociedades, muchas de ellas sin empleados, para canalizar ingresos procedentes de la venta de mascarillas y otros suministros sanitarios durante la pandemia, ocultando parte de sus beneficios y reduciendo artificialmente su tributación. Utilizó, según diversas fuentes, facturas ficticias para simular gastos y justificar movimientos entre empresas.
Los resultados fueron espectaculares: una de las compañías más relevantes del entramado, Maxwell Cremona, experimentó un incremento de su patrimonio neto del dos mil 454 por ciento, pasando de 77 mil euros en 2021 a superar 1,9 millones en 2022. Un crecimiento que Bernie Madoff o García Luna, desde la cárcel, contemplaría con admiración profesional.
La Jueza titular del Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid ha concluido la fase de instrucción y ha propuesto el procesamiento de González Amador por presuntos delitos fiscales y de falsedad documental, con un fraude superior a 300 mil euros. Díaz Ayuso y su parejísima viven en un ático en una lujosa zona de Madrid, pagado con estas actividades poco edificantes.
Ayuso, fiel a su estilo, salió a defender a su pareja con la energía de quien sabe perfectamente de qué va el asunto y no piensa callarse. Lo que en otros círculos se llamaría conflicto de interés, en la órbita ayusista se llama lealtad. Por cierto, el que de momento fue juzgado y condenado fue el Fiscal General porque se destapó que era mentira que la fiscalía hubiera ofrecido un trato al novísimo -de novio, no de nuevo-, sino que había sido al revés. Se fulminaron al Fiscal General, pese a que periodistas declararon que conocían el correo donde el abogado del novio ofrecía el pacto antes de que lo tuviera el fiscal.
¿Y qué hace ahora este personaje nefasto en México? Pues dos cosas. En primer lugar, méritos ante Donald Trump, esperando que la unja como la elegida. Ayuso quiere que Trump la invista como su candidata favorita en las elecciones generales en España, lo que le permitiría cortarle la cabeza al actual presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, como hizo con el anterior, con Pablo Casado. Trump está de capa caída en Europa. Su estupidez de Groenlandia, su insania en Irán y Gaza y su temeridad de secuestrar a un Presidente en ejercicio no ha gustado a sus amigos de la extrema derecha. Tampoco los aranceles que ha decidido poner a productos europeos. ¿Cómo explica un nacionalista italiano que su querido Trump quiere hundir la industria y el campo de su país?
En segundo lugar, Díaz Ayuso ha ido a México a pagar deudas con la extrema derecha que siempre le ha ayudado, tanto el lobby judío como Felipe Calderón, con quien conspira desde España para tumbar a Sheinbaum, y Ricardo Salinas Pliego, que está loco por ver si recupera los impuestos que, tan buen mexicano, nunca quiso pagar.
Lo más doloroso del viaje de Ayuso a México es que tiene lugar justo en el momento en el que Trump quiere debilitar al Gobierno de Sheinbaum acusando al Gobernador de Sinaloa de tratos con el narco. De momento no hemos visto ninguna prueba, pero Ayuso se ha referido a la Presidencia del Gobierno de México como “narcopresidencia”. Trump busca debilitar al Gobierno de México para negociar con mayor fuerza el Tratado de Libre Comercio. Trump necesita algún trofeo para enseñar en su país. En el fondo, eso es lo que siempre ha hecho: amenazar, provocar, insultar, amedrentar para vender más caro y comprar más barato.
Trump es un tratante de ganado metido a Presidente. Algo parecido a Díaz Ayuso, cuya única virtud es saber provocar para que hablemos de ella. Y aquí andamos. Porque no decir nada es peor. A ver si encima que tiene a todos los medios españoles a los que dopa cada día, vamos a tener que callarnos el resto. El fascismo se quita leyendo.
Como ha dicho la Presidenta Sheinbaum sin citarla -águila no caza moscas- esta señora anda trasnochada. Porque ni siquiera la derecha más rancia mexicana puede bancarse la biografía de un matarife como Hernán Cortés. Ha venido a provocar, pero, de momento, no le ha salido. Ni la catedral ha escuchado su falso sermón -Ayuso declaró muchas veces que no era creyente, pero ahora eso le da votos- y tampoco sus anfitriones pueden sacarla a pasear en exceso. Es tóxica.
Hay otra España, la republicana, que fue a México a abrir editoriales, escribir libros, a formar estudiantes. En la Cámara de Diputados de México se les recuerdo con orgullo junto a los héroes de la Patria. La estirpe ideológica de Isabel Díaz Ayuso fusilaba españoles. A Lorca y a las 13 rosas, o dejaba en la cárcel a Miguel Hernández hasta ser casi un cadáver. Esa derecha española, destrozó a martillazos la placa que recordaba en el cementerio de Madrid a esas 13 republicanas jóvenes cuyo único delito fue ser de izquierdas. Le pedimos a México que piense en esa España hermana y no crea que esta Presidenta que ha venido a insultarles apoyando a la extrema derecha mexicana nos representa.
León Felipe, ese español republicano de México, escribió:
"Franco, tuya es la hacienda, la casa, el caballo, la pistola. Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo... mas yo te dejo mudo... ¡Mudo! ¿Y cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción?"
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