12/16/2009


El momento oportuno...

Por Rubí de María Gómez Campos

Michoacán, DF 16 dic 09 (CIMAC).- Es muy significativo que al mismo tiempo la dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Fabiola Alanís, y el Gobernador del estado, Leonel Godoy, hayan decidido manifestar su posición sobre la ley antiaborto y a los avances fascistas de la derecha.

Que la ley que impulsan diputados del Partido Acción Nacional (PAN) con el apoyo decidido del Partido Revolucionario Institucional (PRI) viola los derechos de las mujeres, ni duda cabe.

Hace siete meses (el 23 de abril, para ser precisas) fue presentada la propuesta para criminalizar el aborto legal ante el Congreso de Michoacán. A partir de entonces las movilizaciones activas a través de la red de internet, los artículos periodísticos y las manifestaciones de diversos grupos de mujeres en el propio edificio del Congreso, no han dejado de aparecer. Pero sólo hasta hoy se escuchan las voces indignadas de ambos dirigentes, frente al avance de esa propuesta que ha sido aprobada ya en 17 estados y que espera ser discutida en el Congreso del estado de Michoacán.

En política, ya lo debemos saber, no existen coincidencias. El hecho de que el sábado pasado se hayan publicado las declaraciones de los dos personajes, enunciando casi en los mismos términos su rechazo a la postura conservadora que atenta contra la legalidad y cuestiona la pertinencia del estado laico, no deja de sorprender; sobre todo por su tardanza y por la oportunidad que representa en estos momentos para el PRD fijar posición en contra de la derecha.

Desafortunadamente no es la misma oportunidad la que se ofrece a las mujeres pobres de los estados de la república en los que se ha modificado la Constitución respectiva, ni para las feministas que han desgastado los escasos recursos de sus organizaciones en apoyarse mutuamente. Sin embargo, como dice el refrán: “Más vale tarde que nunca”. Ya era tiempo de que alguien en el poder de Michoacán diera signos de vida inteligente.

Cierto que las condiciones de Michoacán no son las mismas que hace siete meses. Los tiempos políticos han cambiado y hoy no se persigue alguna posición legislativa o gubernamental (no median elecciones). Pero seguramente existe otra razón, además de la línea nacional y las expresiones internacionales de repudio al totalitarismo misógino de quienes gobiernan con tan poco seso y con tanto resentimiento como para retroceder en los avances del estado laico a los sótanos del Medioevo.

El distanciamiento del gobierno estatal con la federación (y el de todos los gobiernos emanados del PRD, producido por la distribución inequitativa de recursos) puede haber encontrado en este tema vital para las mujeres del país, un canal de expresión, a través del cual, indirectamente, la izquierda pragmática, que se había olvidado de sus principios y de su compromiso democrático con los derechos de la mitad de la ciudadanía, intenta fortalecerse.

Si, desde siempre, los políticos fueran capaces de expresar y defender realmente los principios que discursivamente los llevan a obtener el poder, haría tiempo que sería la ultra derecha panista la que tuviera que estarse defendiendo de los golpes políticos asestados y no los que llevan la delantera y logran que sus oponentes sólo protesten (la mayoría de las veces tibiamente) en función de los intereses personales en juego, que son los que exclusivamente se creen obligados a defender.

Es la excesiva confianza en las negociaciones la que ha permitido que los ultraconservadores tengan al país en su poder. Es la actitud pragmática de responder tan sólo al compromiso de grupos de presión y la idea de mantener las apariencias y cuidar los cargos obtenidos, lo que los panistas han sabido aprovechar en su relación con los partidos denominados de izquierda.

La ingenuidad, sumada a la corrupción política de quienes en algún momento representaron a las clases trabajadoras mientras buscaban afanosamente su acceso al poder, es lo que permitió a los panistas establecer su programa autoritario sin más resistencia que la que le han ofrecido los grupos ciudadanos y las víctimas de sus medidas dictatoriales, y para llevar paulatinamente a cabo el proyecto fascista de un futuro de moralidad particular impuesta a toda la ciudadanía.

La ultraderecha representada por Felipe Calderón sabe que no llegó al poder para quedarse, por ello han intentado llevar a cabo, durante el tiempo que les queda, el plan más ambicioso de conservadurismo totalitario a largo plazo. La falta de auténticos ideales y la carencia de claridad política de sus oponentes del PRD han puesto la otra parte.

Si las escasas posiciones de poder alcanzadas por los perredistas no hubieran sido desaprovechadas en conflictos internos y en componendas con el sector más poderoso de la derecha en el poder, como hizo el actual presidente de ese partido; si en los gobiernos obtenidos se hubiera mantenido clara la idea de que los periodos duran sólo algunos años, y que la vida misma es tan corta que es imprescindible aprovechar las oportunidades con el máximo rigor y la mayor exigencia, los que tendrían hoy que defender tardíamente sus propuestas, serían los oscurantistas de derecha…

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