4/04/2012

Argentina restatiza(rá) la firma petrolera YPF en detrimento de Repsol

Bajo la Lupa


Alfredo Jalife-Rahme
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El oro negro ha cuadruplicado su precio en 9 años; eso explica en gran medida que los estados busquen recobrar el control de sus yacimientos en mar y tierraFoto Reuters
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Prosigue la tendencia global que detecté respecto a la restatización de las trasnacionales petroleras, que fue motivo de mi ponencia al Senado mexicano (www.youtube.com/) y de mi libro La desnacionalización de Pemex (Jorale Editores; 2009).

El oro negro ha cuadruplicado su precio en 9 años desde la fallida invasión anglosajona a Irak en la primavera de 2003, lo cual ha ocasionado que un pletórico número de países (Las nuevas siete hermanas: Rusia, China, Brasil, Arabia Saudita, Irán, Venezuela y Malasia), quienes gozan todavía de capacidad de decisión autónoma, han echado marcha atrás y han recuperado los activos de sus empresas de hidrocarburos que controlaban las trasnacionales foráneas: desde la rusa Gazprom, pasando por la saudita Aramco, hasta la brasileña Petrosal/Petrobras.

En las asíntotas del entreguismo supino, se puede entender que en el paroxismo de la fase unipolar de la década de los 90 la Argentina neoliberal, en la etapa cataclísmica de Carlos Saúl Menem, haya obsequiado su principal empresa de hidrocarburos a Repsol (propiedad de un país que carece de ellos).

Incluso, se hubiera podido aducir que la Argentina neoliberal, a un paso del corralito, carecía de margen geopolítico/geofinanciero de maniobra.

Hoy el mundo es distinto, cuando fenece la unipolaridad de EU, que cede su sitial a un incipiente nuevo orden multipolar donde brillan intensamente los países de las nuevas siete hermanas de hidrocarburos y en el cual países emergentes como Argentina (miembro del G-20) –a quien castigan todavía con el ostracismo del FMI y el Banco Mundial, que visto en retrospectiva resultó benéfico para su milagrosa resurrección– tiene la oportunidad dorada de restatizar su empresa Yacimientos Petroleros Fiscales (YPF) bajo el control de la española Repsol, cuyos accionistas bancarios padecen los estragos financieros de la eurozona.

No es ocioso desglosar a los principales accionistas de Repsol: La Caixa (13 por ciento); Sacyr (10 por ciento), vinculada con créditos a Banca Santander; Pemex (9.5 por ciento); BBVA (3.3 por ciento) y BlackRock de EU (3.07 por ciento), –¡considerada la principal institución financiera del planeta!

La empresa petrolera rusa Lukoil está interesada en adquirir 30 por ciento (¡super-sic!) de Repsol, lo cual ha erizado los cabellos geoestratégicos de EU.

Fundada en 1992 para desarrollar los vastos yacimientos de Argentina, YPF fue privatizada cuando Repsol adquirió 98 por ciento (sic) en 1999, cuya posesión accionaria ha diluido debido a sus problemas financieros y mentiras contables.

Hoy YPF está controlada por Repsol (57.43 por ciento); la familia Eskenazi, dueña de Petersen Group (25.46 por ciento), y el restante minoritario del gobierno argentino (The Financial Times; 2/3/12).

La familia Eskenazi (muy cercana a Israel), hoy en el ojo del huracán (se critica que su incorporación fue nada pulcra; Interfax; 23/3/12), había obtenido un empréstito de 4 bancos –Crédit Suisse, BNP Paribas, Itaú y Goldman Sachs (but of course!) –por 3 mil 500 millones de dólares para comprar las acciones de YPF de su matriz Repsol. La familia Eskenazi, carente de liquidez, debe pagar mil millones de dólares en mayo, lo cual puede ser aprovechado por el gobierno para su recompra.

No todas las empresas privadas son exitosas. La calificadora Fitch degradó a Repsol, cuyos principales ingresos provienen de Argentina(Market Watch; 23/3/12). ¡Un vulgar neocolonialismo!

Mendoza es la cuarta provincia –después de Neuquén, Chubut y Santa Cruz– en revocar las concesiones de YPF como parte de una amplia disputa entre Repsol y las autoridades argentinas sobre sus inversiones (The Wall Street Journal; 23/3/12).

¿Cómo desean los 10 gobernadores de las provincias petroleras que Repsol reinvierta sus jugosas ganancias en suelo argentino cuando justamente recanaliza su liquidez para cubrir sus precarias posiciones en la bolsa, así como la de sus socios bancarios (v.gr BBVA), cuando España se encuentra al borde del abismo financiero?

Cristina Kirchner ha fustigado a YPF/Repsol por evadir su responsabilidad de invertir más en exploración y producción de hidrocarburos, lo cual ha obligado al gobierno a ser más dependiente de las importaciones caras (sic) de combustible (Fox Business; 1/4/12).

Cristina Kirchner acusa de la subinversión a las empresas de energía del sector privado (sic) de fracasar en la producción de hidrocarburos, que ha convertido a Argentina en un importador neto de energía después de haber sido un neto exportador cuando la factura de importación de energía se duplicó a 9 mil 400 millones de dólares en 2011. ¡Lo que espera al México neoliberal con la desnacionalización de Pemex!

A mi juicio, el gobierno puede disponer de sus reservas en divisas (46 mil 594 millones de dólares) para comprar parte del 17.09 por ciento de las acciones flotantes de YPF.

Pagina 12 (31/3/12), con gran cercanía a Cristina Kirchner, reportó que el gobierno controlará a la empresa YPF mediante una nacionalización o una intervención administrativa que le otorgaría el control, lo cual equivale a una restatización.

La caída de las acciones de YPF puede facilitar la recompra por el gobierno a un precio más decente: su capitalización de mercado valía 18 mil millones de dólares y se ha desplomado a 11 mil 170 millones de dólares.

La restatización de YPF se ha convertido en una necesidad imperativa para afrontar los requerimientos crecientes de energía debido a la producción declinante de la empresa bajo la batuta del sector privado (sic), según Ken Parks (MarketWatch; 1/4/12): la expropiación de YPF permitiría al gobierno cosechar significativos (sic) dividendos políticos dada la importancia simbólica de la empresa otrora estatal.

La apuesta a la argentinización (sic), que facilitó el ingreso de la familia Eskenazi, no dio resultado (Página 12;31/3/12). El rotativo explaya que se discuten 2 esquemas de gestión petrolera de Sudamérica: los de Brasil y Colombia, por un lado, y Venezuela y Bolivia, por otro: Todas son compañías controladas por el Estado (¡super-sic!), pero Petrobras y Ecopetrol tienen protocolos de gestión más afines con el sector privado, sin las reglas que deben cumplir otras empresas públicas. También se sopesa la experiencia argentina, el modelo Estenssoro cuando el Estado nacional tenía 20 por ciento de las acciones y las provincias 19 por ciento. A mi juicio, cualquier esquema planteado es mejor que el vigente.

España, en defensa de Repsol, está dispuesta a entablar un juicio contra del gobierno argentino en las cortes internacionales, algo así como unas Malvinas jurídicas. ¿Y quién defiende a los argentinos?

Más allá de las opacas acrobacias bursátiles de Pemex con Repsol, una fuente muy bien informada me comentó sotto voce que Calderón soñaba convertirse en director de la trasnacional española, lo cual explicaría tanto su generosidad pantagruélica en la silenciosa privatización del gas mexicano (que favoreció a las trasnacionales cantábricas) como su proyecto entreguista de desnacionalizar a la paraestatal mexicana. ¿Será?

Tengo entendido que la privatización calderonista es una prosaica imitación del fracasado modelo menemista argentino. ¿Cuál es la necesidad masoquista de repetir garrafales errores ajenos?

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