La artista representa sus gags en las Jornadas Feministas del sindicato Acontracorrent
¿Vierte
en el escenario un humor estrictamente feminista? “El objetivo es hacer
reír con los temas que a mí me preocupan, entre ellos mi visión
feminista del mundo, pero toco otros muchos como el alcoholismo o las
rupturas sentimentales”, responde unos minutos después de la última
representación, en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universitat de Valencia. Su estilo es crudo, le gustan las cosas
claras y sin ambages, algo que se aprecia desde el primer minuto en las
actuaciones. Comedias interpretadas con un lenguaje áspero, muy directo y
una estética en la que resalta la cabeza rapada con una cresta en el
centro. Se diría que en el escenario improvisa, pero es una falsa
impresión: “Me lleva mucho tiempo la preparación de los monólogos,
aunque hay algunas bromas que prácticamente vienen solas”. De escritura y
elaboración lenta, Patricia Sornosa le da vueltas a los guiones hasta
que acierta con el gag. Cuando aborda los monólogos más duros, es aún
más complicado provocar las risas del espectador.
Pero lo
consigue. “Yo soy feminista, nivel puta loca; o sea, soy más feminista
que Cristina Almeida con camisa de cuadros abortando… en la cara de
Gallardón”. Entre carcajadas y aplausos, en el monólogo denuncia que la
sociedad trata a las mujeres como si fueran perros. La sociedad,
subraya, no los hombres, “porque ellos las tratan como a una más de la
familia: vamos Mari Carmen limpia el baño, plancha, cuida el niño… buena
chica”. Y la artista achucha a Mari Carmen como si fuera el can del
hogar. Además, en la cuenta de Twitter Patricia Sornosa comparte
píldoras irónicas para la reflexión: “¿Por qué lo llaman amor cuando
quieren decir encaprichamiento biológico?” o “Pregunta a alguien muy
religioso qué piensa de una religión distinta a la suya… y verás lo
religioso que es”.
En la entrevista el tono resulta mucho más
contenido. ¿Se ha enfrentado a las denuncias de obispos, políticos
conservadores o individuos machistas? “De momento los únicos que me han
creado problemas son los fumadores de cigarrillos electrónicos”. Le
sorprendió, no contaba con ello. Aunque tampoco le preocupan demasiado
las quejas y protestas, pues “se puede ofender quien menos te lo
esperas”. La polémica con los fumadores ocurrió después de un par de
bromas. En muy poco tiempo la artista empezó a recibir toda clase de
insultos en las redes sociales, e incluso los “ofendidos” consiguieron
su correo electrónico personal. Pero éste no es el público habitual de
los espectáculos. Por la concurrencia al show de las Jornadas Feministas
de Acontracorrent, se diría que predominan las mujeres jóvenes, muchas
de ellas universitarias. Pero la artista explica que llega a un público
de cualquier edad y condición. Ahora bien, “si una persona es machista,
racista, homófobo y muy religioso, que se ahorre venir a mi show porque
los dos vamos a pasarlo muy mal”.
En las giras por salas y
circuitos de café-teatro, los anuncios permiten entrever el estilo de la
artista. “A veces creo que no me entienden y no será porque yo nohm
mesxplique bikelnaisn; vamos a reírnos de un par de perros (pobrecitos),
de mi trabajo, del rey, de los cuernos y de otras muchas cosas que
molestan, pero que hacen que la vida sea maravillosa”. En el monólogo
titulado “Género fresco”, extrajo el contenido de la comedia rebuscando
entre la “basura humana”. El reclamo para el público mencionaba a una
“cabeza rapada del humor”, “que viene a hacerte reír mucho y asustarte
un poco”. Un humor de batalla, con arranques de ira y sobre todo apto
para el público adulto. En otro de los espectáculos –“Sin cera… (y sin
cuchilla)”-, Patricia Sornosa parte de esta situación para contar la
verdad: “Voy llena de pelos”. Desbordada por los problemas, no encuentra
tiempo para depilarse. Problemas con el novio, el dinero, el trabajo,
el alcohol, “con mi padre, con tu padre…”. “Si quieres problemas, ven a
verme; y si vienes tráeme una cuchilla, please”.
Fuera del
escenario, reconoce que en el estado español existe la igualdad
jurídica, pero ésta no es real en muchos asuntos. Se está muy lejos, por
ejemplo, en la “esclavitud doméstica” o en el cuidado de las personas
dependientes en los hogares, de las que se hacen cargo casi siempre las
mujeres. Además, “detrás de la prostitución hay machismo”. Considera que
todavía queda mucho trabajo pendiente. ¿Tal vez por ello se decidió por
un humor político y de denuncia? Duda antes de responder. “Puede que
sí, aunque básicamente todo es político”. En caso de que así sea, no es
algo premeditado ni que responda a guiones previos. “Me sale así, de una
forma orgánica”, remata.
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