Mostrando las entradas con la etiqueta Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra FPDT. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra FPDT. Mostrar todas las entradas

1/29/2015

Por NAICM, “despojo del patrimonio territorial” en Atenco

Doña Trini denuncia que megaproyecto violenta DH

Trinidad Ramírez, una de las líderes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra |


En vista de que el Ejecutivo federal ya echó a andar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), conformado por habitantes de los municipios de San Salvador Atenco y Texcoco, en el Estado de México, denunció que el proceso no es transparente y violenta Derechos Humanos (DH) y ambientales.

Trinidad Ramírez, doña Trini, una de las líderes del FPDT y esposa del dirigente Ignacio del Valle, informó en conferencia de prensa que a fin de iniciar en febrero próximo la construcción del NAICM –a un costado del actual aeropuerto capitalino–, se están cometiendo actos de “despojo del patrimonio cultural y territorial” de los pueblos originarios.

La activista señaló que los ejidatarios de Atenco y Texcoco enfrentan fraudes en la compra de tierras –con la complicidad de autoridades ejidales y la Procuraduría Agraria–, ya que durante las asambleas para decidir la venta de terrenos no se convoca a todas las personas interesadas y se ignora a quienes se oponen a la venta.

Doña Trini explicó que aunque el FPDT denunció el hecho ante el Tribunal Unitario Agrario (TUA) de Texcoco desde agosto de 2014, la instancia permanece “omisa” ante las acusaciones.

El Frente acudió el 8 de septiembre al Tribunal Superior Agrario (TSA) para solicitar atraiga los expedientes en poder del TUA, y que anule los acuerdos obtenidos en las asambleas ejidales donde se comprueben fraudes e intervenga a favor de las y los campesinos.

Doña Trini enfatizó que los planes del megaproyecto se están haciendo de manera “irresponsable y apresurada”, ya que no se está visibilizando todo el daño ambiental y cultural en algunas zonas donde se planea construir a pesar de que hay vestigios prehispánicos.

Además, denunció el FPDT, aunque se ha solicitado reiteradamente al gobierno federal que informe debidamente a los pueblos afectados sobre el proceso de construcción, no ha abierto ningún canal de comunicación para detallar paso a paso sus acciones.

Por tales acusaciones, el FPDT exigió al Ejecutivo federal que suspenda el proyecto y se revisen minuciosamente las operaciones que habrán de realizarse en el territorio para iniciar la construcción.

Criticó que no se hayan instaurado mecanismos para consultar y diseñar el proyecto en conjunto con los pueblos originarios de la región, como debe ocurrir según los derechos ambientales reconocidos internacionalmente.

Por el contrario, según dijo el Frente, las instituciones encargadas de vigilar estos procesos “están poniendo obstáculos” y “han torcido la ley” para que las denuncias no deriven en justicia.

Prueba de esto es que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), los poderes legislativos y las autoridades municipales y estatales aprobaron esta obra que representa un “grave riesgo”.

Denunció que estas instancias mostraron “argumentos insostenibles” para señalar que no habrá inundaciones, que no están afectando el territorio de municipios como el de Atenco, y que no necesitan las tierras ejidales.

El FPDT solicitó medidas cautelares para preservar la vida que existe en la región, el acceso al agua y el derecho a la alimentación. Insistió que de concretarse el nuevo aeropuerto, las consecuencias serían altamente costosas para la población de la zona y habría un agravio irreversible al ecosistema.

Advirtió que no está exigiendo o negociando algún precio por la tierra, sino que desde hace 13 años piden que se respeten sus DH, sociales y culturales.

El aeropuerto que planeó Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo federal, iniciará construcciones en febrero próximo para finalizar tentativamente el 20 de octubre de 2018.

En días pasados, la SCT anunció el otorgamiento de concesiones para la construcción y administración, y el Ejecutivo informó el presupuesto que habrá de utilizarse para la construcción del NAICM.

En 2001 el pueblo de Atenco se movilizó para impedir la construcción del proyecto, lo que derivó en los actos represivos del 3 y 4 de abril de 2006, en los que 27 mujeres fueron torturadas sexualmente por policías municipales y estatales, hechos que aún siguen impunes e incluso llegaron al análisis de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 CIMACFoto: César Martínez López
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa
Cimacnoticias | México, DF.- 

6/05/2014

El FPDT y la resistencia del México bravío



“Nuestra patria es la dignidad”
Ignacio Del Valle

La votación ocurrida en la Asamblea ejidal de Atenco que, el pasado 1 de junio, aprobó el cambio de uso de suelo no es, ni mucho menos, una derrota para el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT). Es, en realidad, la declaración de guerra de un conflicto que el FPDT buscó frenar llamando a la sensibilidad y la cordura a quienes desgobiernan nuestro país. Ni los empresarios que añoran los ejidos de Atenco, ni el priismo hoy instalado en la silla presidencial, pueden echar las campanas al vuelo. La organización de los macheteros atenquenses es el vivo ejemplo de que los decretos y las sentencias que parecen invencibles caen ante la solidaridad y la firmeza de quienes pelean con toda justeza defendiendo el derecho a su vida y su historia.

Los priistas en todos los niveles de gobierno pudieron ahorrarse un conflicto que se adivina largo y difícil. Sin embargo, peones al fin y al cabo de los grandes intereses empresariales, han preferido abrir un nuevo episodio de batallas por las tierras a la orilla del agua. Ellos son los responsables de todo lo que en adelante ocurra en Atenco. Nada está aún decidido, el optimismo de quienes votaron por el dominio pleno, en una Asamblea por demás ilegítimamente convocada e ilegalmente realizada, se esfumará entre la tensión de sus fuerzas para hacer valer lo arbitrariamente aprobado. Lo doblemente paradójico está en que pretenden presentar lo ilegal como una cuestión jurídicamente válida en nombre del pueblo de Atenco cuando éste fue ignorado en su mayoría. Desde el 2001, los priistas de siempre, cuestionan –como uno de sus mayores argumentos-, la solidaridad de distintas organizaciones sociales con el FPDT, en cambio nada dicen de la intromisión del gobierno federal, del gobierno estatal, de CONAGUA, que han trabajado con particular ahínco para su “victoria” de papel. 

Más aún: el pasado domingo, la Asamblea mencionada estuvo resguardada por policías vestidos de civil y miembros de organizaciones de choque como Antorcha Campesina. Además, en el interior del recinto donde se realizó la votación, hubo no pocas irregularidades: se duplicaron las firmas de asistencia y, sobre todo, votaron personas ajenas a los ejidatarios con capacidad de decisión sin permitir la participación de los ejidatarios que se oponen a la venta de las tierras. Hay, además, otro elemento digno de destacar. Con su maquinaria partidista a todo vapor, el PRI demuestra cómo está el país. Como gobierno tiene en su haber la aniquilación del campo mexicano. Su accionar gubernamental lo destruyó y ahí donde, a fuerza de tesón e imaginación, de trabajo constante, sigue en pie y es productivo como en Atenco pretende darle la estocada final. Mientras el engominado Peña Nieto edulcora sus discursos hablando de progreso e igualdad social en el campo, su accionar está encaminado a la destrucción de las tierras y la entrega de éstas a los magnates empresariales como los que encabezan el proyecto de Ciudad Futura.

El 1 de junio, de manera simbólica, en Atenco se reflejó lo que el PRI quiere no ya para el campo sino para todo el país. Unos cuantos, atrincherados, de espaldas a la población, decidiendo el futuro de la mayoría. Unos cuantos, protegidos por grupos de choque, hablando de “Paz y progreso” –como rezaba el estampado en las playeras que portaban-, negando la posibilidad de una discusión seria y a profundidad. Unos cuantos que, por dinero y el goce de cierto poder, hipotecan el futuro y la vida de un pueblo entero. Del otro lado, la solidaridad, la exigencia de discutir, la exigencia de que la Asamblea sea realizara como legalmente se debe. Del otro lado, el llamado constante a la conciencia, al amor a la tierra, a no cerrar la posibilidad de diálogo. Lo que el país es actualmente, entre la clase política y el hartazgo de la población, quedó plasmado en Atenco.

Sería absurdo, además de una irresponsabilidad combinada con cierta estulticia, atribuir lo sucedido en la Asamblea a un desgaste del FPDT. Quizá no exista organización social en todo el país que haya sido capaz de soportar lo vivido por los dignos macheteros; de la incesante lucha en 2001 al mayo rojo del 2006; de la cárcel en 2006 a la libertad de los presos en 2010; la resistencia del FPDT se narra ya en más de una década, en sangre y en la más noble solidaridad con otras luchas. Lo único cierto es que Atenco sigue existiendo gracias a la titánica pelea del FPDT y hoy, incluso los más obcecados priistas del municipio, y todos sus habitantes, queriéndolo o no, deben reconocerlo.

El FPDT se crece al castigo. Está hecho de una extraña materia que encarna historia, fortaleza, dignidad y amor a su tierra. No está de más reiterar lo que sus integrantes, en más de una ocasión, han declarado: “la tierra no se vende, se ama y se defiende”. El nuevo episodio de esta larga lucha apenas inicia. No es casual que, otra vez, sea en Atenco donde se muestre lo mejor de nuestro México bravío.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.