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12/17/2019

Revitalizar el campo, única vía para honrar a Zapata: Pedro Ángel Palou


En entrevista, el escritor lanza: Emiliano nos dice que traicionamos de nuevo al sector agrícola y lo pagaremos caro
La Jornada, la SEP y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se suman con un libro a la conmemoración del Caudillo del Sur por el centenario de su asesinato


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La Jornada, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se suman a la conmemoración por el centenario del asesinato de Emiliano Zapata con la edición del libro Zapata. Documentos. Arte. Gráfica, que reúne una vasta recopilación de la iconografia alusiva al Caudillo del Sur.
Esa obra incluye el texto ‘‘Zapata, de corrido’’, en el que el escritor Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966) narra la vida del jefe rebelde, entrelazando corridos zapatistas que se estaban perdiendo y que gracias al trabajo del antropólogo y etnomusicólogo Carlos Barreto Mark, recientemente fallecido, ahora acompañan la ruta de esta nueva revisión de uno de los personajes esenciales para México.
En entrevista con este diario, Palou, autor de la mejor novela histórica dedicada a Zapata –como lo afirmaba Carlos Fuentes–, considera que en el país, al hablar del revolucionario, se debe considerar que existe una tarea pendiente: ‘‘la más urgente, repensar al campo”.

 ‘‘Hoy Zapata tiene otro sentido. Su vigencia es absoluta y hay que revisarlo con miras a un nuevo contrato social, particularmente con el campo mexicano, tan destruido por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y por la reforma del artículo 27 constitucional que hizo Carlos Salinas’’, postula Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966).
Añade que ‘‘una política que revitalice al campo, que lo tecnifique y le devuelva la fuerza al ejido (y la esperanza productiva) sería la única manera, en la actualidad, de homenajear a Emiliano Zapata”.
Palou comenzó a trabajar textos sobre el líder de los ejércitos del sur en 2004; varias líneas de acción le llamaban, por ejemplo ‘‘el texto sobre Jaramillo de Carlos Fuentes en Tiempo Mexicano y las ‘sagradas escrituras’ del zapatismo a las que hace referencia. La biografía de Gildardo Magaña, su último lugarteniente. El guion de Steinbeck para ¡Viva Zapata!, de Elia Kazan.
‘‘Después fatigué toda la bibliografía, la nuestra y la escrita por extranjeros, particularmente los historiadores estadunidenses. Sin embargo, a pesar de la enorme bibliografía sobre el Caudillo del Sur todavía tenemos, si no secretos, sí muchos aspectos qué dilucidar”, refiere.
Carlos Fuentes tenía planeado escribir su novela Emiliano en Chinameca, pero desistió luego de conocer el Zapata que Palou publicó en 2005, libro que ‘‘está dedicado a él y a Silvia Lemus, como homenaje. Fuentes leyó mi manuscrito y luego lo elogió mucho en su libro La gran novela latinoamericana”.

El revolucionario tenía conciencia social
Luego del asesinato de Emiliano Zapata, y al transcurrir los años, ‘‘el zapatismo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional fue una primera reverberación de su pensamiento. Marcos entendió la gestualidad de Emiliano y la emuló con brillantez. Incluso le puso Aguascalientes al lugar de las asambleas comunitarias, en referencia a la Convención”, continúa Pedro Ángel Palou.
‘‘Hoy, en cambio, Zapata tie-ne otro sentido. Su vigencia es absoluta y hay que revisarlo con mi-ras a un nuevo contrato social, particularmente con el campo mexicano, tan destruido por el NAFTA (siglas en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y por la reforma del artículo 27 constitucional que hizo Carlos Salinas.
‘‘¿Qué nos dice Zapata? Palabras más, palabras menos: que traicionamos de nuevo al campo. Y que lo pagaremos caro. La ruptura de las relaciones antropológicas naturales de las comunidades rurales por culpa de las maquiladoras y la pobreza han ocasionado la migración masiva y la libre circulación territorial del narco, y esas son, en buena medida, nuestros peores lastres en 2019”.
Respecto de la transformación de Zapata en icono pop, el autor sostiene que ‘‘el capitalismo suele volver mercancía todo, incluso los sueños. A Emiliano lo hemos convertido en camiseta, como al Che. El problema es que así lo hemos despolitizado, deshistorizado. Es como en la película Diarios de motocicleta, donde el Che queda sólo como un liberal que despierta a la conciencia social por visitar una colonia de leprosos. Lo mismo con Zapata, lo hemos dibujado como si fuera sólo una ‘fuerza’, y un ‘natural’, un campesino que se levanta en armas casi porque sí.
‘‘Zapata tenía una conciencia social que le venía de su propia experiencia, es cierto; pero también de muchas lecturas, de participar en el Club Ponciano Arriaga, de leer a los anarquistas con Otilio Montaño. Zapata no era un improvisado. Hasta Neruda cayó en la trampa cuando dijo que el zapatismo era una ‘tormenta de herraduras’.
‘‘Equiparar al zapatismo con la naturaleza puede ser poéticamente redituable pero le elimina de tajo la conciencia política. Su lucha, como está claro en el Plan de Ayala, es muy pensada. Firmar diciendo ‘justicia y ley’, en nuestro país, no es pleonasmo. Zapata nunca dijo la tierra es de quien la trabaja. La tierra es de quien legítimamente la posee, de sus dueños históricos, los indígenas de Morelos según las ordenanzas reales que eran esas ‘sagradas escrituras’ en náhuatl de las que hablaba Fuentes.”
–Los corridos que recupera en el texto, ¿son vigentes, se continúan escuchando en tierra morelense?
–El corrido zapatista se estaba perdiendo, como también el instrumento melancólico con el que se le toca, el bajoquinto. El gran antropólogo y etnomusicólogo Carlos Barreto Mark, recientemente fallecido, trabajó incansablemente por recuperar los corridos, por hacer que grupos de jóvenes volvieran a tocar las canciones, por trabajar con lauderos en el arreglo de instrumentos. Gracias a él, el corrido es una fuerza vital –concluye Palou.
El libro Zapata. Documentos. Arte. Gráfica será presentado mañana a las 19 horas en la Librería de La Jornada (avenida Cuauhtémoc 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, cerca de la estación Zapata del Metro, alcaldía de Benito Juárez). Participarán Hermann Bellinghausen y Luciano Concheiro.

Foto Indira García
Periódico La Jornada

4/11/2019

Conmemoran al Caudillo del Sur

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 En el centésimo aniversario luctuoso del Caudillo del Sur, alrededor de 400 miembros
 del Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata gritaron vivas al general revolucionario
 y se plantaron en la residencia oficial del gobierno estatal para exigir al mandatario
 Héctor Astudillo cumplir sus promesas de campaña.Foto Sergio Ocampo
Oposición a megaproyectos
Recuerdan a Zapata con protestas contra autoridades en seis estados
Condenan las negociaciones con Nestlé en Veracruz // Rechazan reforma educativa y las limosnas para el campo


Para conmemorar el centenario del asesinato de Emiliano Zapata y enarbolar sus propias demandas, indígenas, campesinos y maestros efectuaron ayer manifestaciones en seis estados: en Chiapas rechazaron los megaproyectos del gobierno federal y en Veracruz criticaron los proyectos de empresas trasnacionales, entre ellas Nestlé, que pretende cultivar el café robusta para una planta que quiere establecer en la entidad. 

Profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que exigen la abrogación de la reforma educativa recorrieron calles de Oaxaca y Michoacán; a su vez, estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, tomaron casetas de peaje y reiteraron su petición de que aparezcan vivos sus 43 compañeros desaparecidos en Iguala en 2014. 

Finalmente, en Aguascalientes ocuparon las oficinas de la Secretaría de Bienestar para exigir la entrega de subsidios. 

Miles de integrantes del Congreso Nacional Indígena y del Concejo Indígena de Gobierno marcharon en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Durante un mitin en la plaza catedral, una mujer leyó un pronunciamiento conjunto: El mal gobierno de estos tiempos, con Andrés Manuel López Obrador, también trae mentiras, desprecio, discriminación, inseguridad, amenazas, violencia, represión, torturas, esclavitud y muerte a nuestros pueblos. 


En Xalapa, Veracruz, integrantes del Movimiento Cafetalero Nacional
pidieron precios justos para su producto y protestaron contra el proyecto
de Nestlé para incrementar el cultivo de café robusta.

El plan de desarrollo del Presidente, con proyectos como el Tren Maya, que “no pasará, cueste lo que cueste, trae despojo y destrucción de nuestros territorios. Quienes se vistieron de izquierda (…) son los mismos capataces que quieren imponer proyectos de muerte con sus consultas mentirosas y amañadas”. 

La oradora continuó: El mal gobierno no va venir a mandar, a callar ni a intimidar en nuestras casas, aunque lo estén pensando hacer con su Guardia Nacional para imponer el Tren Maya, que no dejaremos pasar. 

A campesinos cafetaleros concentrados frente al palacio de gobierno estatal en Xalapa, Veracruz, Fernando Celis, dirigente del Consejo Regional del Café, recordó al presidente López Obrador y al gobernador Cuitláhuac García Jiménez que en campaña prometieron arrodillarse donde el pueblo se arrodillara. Bueno, pues aquí está el pueblo cafetalero. 

Celis dijo que el sector cafetalero requiere de una compensación de 2 mil 800 millones de pesos, así como de un plan sectorial que fortalezca el cultivo de café arábiga. El dirigente se manifestó en contra del proyecto de Nestlé, que prevé incrementar el cultivo de café robusta en la entidad. Pidió someter el proyecto a consulta popular. 

Exigen damnificados reconstrucción en el Istmo 

Cerca de mil 500 integrantes de la sección 22 de la CNTE marcharon en Tehuantepec, Oaxaca, para exigir al gobierno del estado y al federal cumplir con la reconstrucción de escuelas dañadas por el terremoto del 7 de septiembre de 2017 en la región del Istmo. 

Sabemos que hay 400 millones de pesos para la reconstrucción del Istmo; estamos esperando a que se apliquen. Nuestros niños aún toman clases debajo de lonas y en refugios improvisados. Han transcurrido 17 meses y todo se ve lento, indicó Mariano Vásquez Morales, representante regional del magisterio. 

También rechazó los megaproyectos federales derivados de las Zonas Económicas Especiales y del Programa para la Región del Istmo de Tehuantepec. 

En Morelia, Michoacán, maestros de la CNTE marcharon del monumento al general Lázaro Cárdenas al palacio de gobierno estatal para rechazar la reforma educativa, particularmente la revisión de plazas y de la nómina en general, como anunció el presidente López Obrador en su reciente visita al estado. 

Al grito de ¡Si Zapata viviera, con nosotros anduviera!, cientos de maestros exigieron plazas sin concurso de oposición para los egresados de las escuelas normales y pagos pendientes. No a la simulación, no a una reforma maquillada que busca conservar los criterios empresariales de excelencia, de calidad, demandaron. 

La fecha también se conmemoró en Chilpancingo, Guerrero, con cuatro manifestaciones, entre ellas la de alumnos de la Normal de Ayotzinapa, quienes tomaron la caseta de cobro de Palo Blanco de la Autopista del Sol México-Acapulco. 

Unos 2 mil integrantes a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero bloquearon la autopista de las 13 a las 16 horas. Unos 400 indígenas de los pueblos nahuas, tlapanecos y afromestizos demandaron que se cumplan las obras prometidas por el gobernador Héctor Astudillo Flores y que se les entreguen fertilizantes. 

En Aguascalientes, unos 150 integrantes del Frente Auténtico del Campo ocuparon la delegación de la Secretaría de Bienestar para exigir la entrega de apoyos. 

Cecilio Avila García, líder de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, indicó: Queremos que mejoren la calidad de vida de los productores del campo, no limosnas para los más pobres. El superdelegado federal Aldo Ruiz recibió a una comisión de manifestantes, quienes tras unos 20 minutos dijeron que el funcionario se comprometió a hacerles llegar subsidios cuanto antes. 

(Elio Henríquez, Diana Manzo, Ernesto Martínez, Sergio Ocampo, Eirinet Gómez y Claudio Bañuelos)

Foto Sergio Hernández Vega
 Periódico La Jornada

7/20/2018

Narco-estados contra la libertad



Raúl Zibechi


La riqueza acumulada por el uno por ciento está siendo blindada por una alianza entre las redes del narcotráfico y sectores del aparato estatal, que sirven a los intereses de las grandes multinacionales pero se han conformado, a la vez, como un importante factor de poder. Esta alianza opera despejando territorios para los emprendimientos minero-energéticos, de los que se beneficia creando amplios espacios bajo su control que utiliza para lubricar sus negocios ilegales.


Recién en años previos empiezan a publicarse análisis sobre esta realidad que, bajo el nombre de narcotráfico, designa un modo de dominación y control de las poblaciones. No deberíamos perder de vista que los narco-estados no son desviaciones de la tradición de los estados-nación, sino su nueva configuración a la medida del extractivismo/cuarta guerra mundial, lo que complejiza tanto las resistencias de los sectores populares como la lucha emancipatoria en general.

La conformación de narco-estados (y narco-instituciones) parece estar creciendo y no se restringe al espacio latinoamericano. En algunos países de Europa las mafias aliadas con políticos consiguen sentar sus reales en municipios y hasta en regiones enteras, llegando a influir de forma determinante en la configuración del mapa político, en particular en Italia.

En varios países de América Latina esta alianza opera junto a las iglesias evangélicas y pentecostales, sobre todo en Brasil y Colombia, donde apoyan a los partidos y candidatos de la derecha, aunque algunas de ellas llegaron a sostener durante años al gobierno de Lula para dar luego un brusco giro en sentido contrario.

En los meses recientes reapareció un violento conflicto por el control de la ciudad de Medellín (Colombia), que había sido colocada como paradigma de la pacificación de una de las ciudades más violentas, gracias a una gestión municipal que utilizó la arquitectura urbana para generar una cultura de paz. El rebrote de la violencia en esta ciudad-escaparate, muestra tanto los límites de las políticas públicas para controlar el narcotráfico, así como desnuda sus alianzas y modos de operar.

Un excelente reportaje del periodista Camilo Alzate sobre la guerra en curso en la Comuna 13, asegura que la ciudad de los prodigios económicos está bajo el control de las mafias y agrega una frase reveladora: El poder real que necesita el poder formal (goo.gl/6DKjTg). Luego de la gestión progresista del alcalde Sergio Fajardo (2004-2007) la ciudad se había convertido en la vidriera de la pacificación y cobijó foros internacionales de negocios para las élites globales.

En algunos países, como en Uruguay durante la presidencia de José Mujica, se puso a Medellín como ejemplo del combate exitoso a la delincuencia, que se resolvería construyendo espacios deportivos, bibliotecas públicas y lugares de encuentro donde los jóvenes descubrirían las maravillas de la vida y se alejarían de las bandas criminales.

La idea de fondo es que una buena gestión puede resolver las desigualdades estructurales sin tocar privilegios, incluyendo la corrupción endémica del aparato estatal. Se recuperó el concepto de acupuntura urbana que había funcionado décadas antes en la brasileña Curitiba, para resolver problema sociales mediante intervenciones puntuales en la ciudad.

Lo cierto es que aquella experiencia for export, fracasó sin que los responsables dieran la cara. Los dirigentes sociales de la Comuna 13 le dijeron a las autoridades: No confiamos en la institucionalidad, y sobre todo no confiamos en la policía. Y concluyen: Si la comunidad no puede confiar en la policía, ¿qué nos queda?.

Este es el punto central. No hay políticas sectoriales para resolver el problema del narcotráfico, porque ya se ha integrado en el aparato estatal, el verdadero poder que utiliza las instituciones. En Medellín hay centenares de amenazados y desplazados por las bandas criminales que impusieron un toque de queda permanente en las noches. La policía se limita a atacar a los jóvenes a los que considera siempre sospechosos, mientras protege a las mafias.

En varias visitas a Medellín pude comprobar cómo en las comunas este poder narco controla el transporte forzando a los choferes a pagarles cuota, así como a todos los comercios a partir de un límite territorial que ellos controlan. El negocio de las garrafas de gas, de los celulares y la televisión, están todos en manos de los narcos, en una amplia geografía que va desde Medellín a Río de Janeiro, pasando por buena parte de las ciudades del continente.

¿Cómo se desmonta este poder narco-estatal?

Imposible hacerlo desde adentro, como demuestran todas las experiencias conocidas.

Para los movimientos antisistémicos es un tema central, ya que este poder se dedica a destruir toda organización popular porque ambicionan el control completo de los territorios. Por lo que conocemos, sólo organizándonos al margen de estos poderes será posible construir movimientos emancipatorios sólidos y duraderos.

4/10/2018

¿AMLO rescatará a Zapata?



Víctor M. Toledo

Ningún sector de la sociedad mexicana ha sido más marginado, asediado y amenazado durante estos 30 años de neoliberalismo como la gente del campo, y al mismo tiempo, ninguno ha levantado con tanta dignidad la resistencia. Para la cosmovisión neoliberal, esencialmente clasista y racista, el campesinado, los indígenas, los afromexicanos y los jornaleros agrícolas son una fracción arcaica, primitiva y atrasada que si pudieran los eliminarían para siempre de la faz de la patria. Esta soberbia de origen urbano e industrial niega o ignora que en el metabolismo esencial entre la naturaleza y las sociedades los actores rurales son los que proveen de alimentos, agua, energía y materias primas diversas a las ciudades y a los polos industriales. En México, además, es allá en las zonas rurales donde se encuentra su máximo legado biocultural: los herederos de la civilización mesoamericana (con 7 mil años de historia como lo indica el maíz) y una extraordinaria riqueza biológica y ecológica. A ello hay que agregar todavía lo que la revolución esencialmente agraria de principios del siglo XX imprimió en la realidad del país: el fin de los latifundios y el reparto de la tierra durante las siguientes décadas, es decir, la recampesinización del país, una nueva legislación encabezada por el artículo 27 de la Constitución de 1917, y la recreación del torrente civilizatorio mesoamericano resultado del reconocimiento de las comunidades indígenas. Con ello la nación recuperó de alguna forma su memoria histórica de largo aliento, y cierta reciedumbre civilizatoria. En todo ello la figura suprema fue Emiliano Zapata y su Plan de Ayala, promulgado en noviembre de 1911, que sigue reverberando a lo largo y ancho del México rural.

Todo lo anterior, que es la herencia de Zapata, ha generado una resistencia en el campo que, a pesar de todo, ha logrado detener, neutralizar e incluso remontar el bombardeo intenso de las políticas neoliberales implementadas durante los recientes 30 años. Aquí deben citarse desde el levantamiento del EZLN en Chiapas y la creación de un territorio especial bajo control indígena (los caracoles neozapatistas) hasta la organización comunal que ha dejado, por ejemplo, a 80 por ciento de las comunidades de Oaxaca bajo un régimen de gobernanza sin partidos políticos, los cientos de proyectos productivos alternativos (como la de las cooperativas cafetaleras y forestales) basados en la autogestión, los movimientos de resistencia y defensa del territorio contra los proyectos depredadores (más de 500), y ¡oh sorpresa!, la recuperación demográfica de los pueblos indígenas, que pasaron de 10-12 millones en 2000 a 25 millones en 2015 (Inegi). Si establecemos que hoy el campo de México es un escenario bajo tensión, en que a cada agresión neoliberal ha correspondido una resistencia rural e incluso un proyecto innovador, la posibilidad de un rompimiento o quiebre macropolítico mediante el proceso electoral resulta enormemente atractivo para mover la balanza del lado de las mayorías asediadas.

Esta posibilidad se ve además favorecida por el entorno internacional. La crisis ecológica y social de escala global, que es la crisis del modelo civilizatorio industrial, capitalista y tecnocrático, ha provocado un vuelco en las visiones mundiales en torno a la producción de alimentos. Tres décadas de investigación científica alternativa han logrado echar abajo los principales mitos de la visión neoliberal sobre el campo. Hoy la FAO ha terminado por reconocer que frente al fracaso de los sistemas agroindustriales (y los agronegocios) los dos agentes clave para garantizar la alimentación sana y segura de una población que pasará de 7 mil millones a 9 mil millones hacia 2050, son los pequeños productores campesinos del mundo y la agroecología. Es en este contexto, nacional y mundial, que más de 100 organizaciones rurales han preparado el Plan de Ayala Siglo XXI y lo han presentado a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para su posible adhesión (ver La Jornada del Campo 126). Las tesis, propuestas y demandas de la gente del campo han logrado, esta vez, una claridad y coherencia de alcance mundial. Ahí se exponen temas cruciales, como la autosuficiencia alimentaria, precios mínimos garantizados, respeto a la propiedad, créditos, seguros y asistencia técnica, paz y seguridad en el campo, pero también transición hacia la agroecología sin transgénicos ni pesticidas prohibidos y respeto a los derechos de los jornaleros agrícolas.
Como contraparte, el movimiento se compromete a poner en actividad 25 mil comités que cubran cada sección electoral rural, y a intentar captar 5 millones de votos.
Un gobierno del cambio para el campo debe abrazar de cuerpo entero esta iluminadora perspectiva que pone a la cabeza de una nueva era mundial a los pequeños productores campesinos, a la sabiduría agrícola milenaria de las culturas indígenas, a la nueva ciencia de la agroecología, y a la autosuficiencia alimentaria. Nuestro país, por su historia y riqueza biocultural, se puede convertir en la primera potencia mundial de esta nueva manera de producir alimentos sanos, bajo esquemas ecológicamente adecuados, respetando a las culturas y manteniendo el equilibrio de los territorios y las regiones.
Mientras usted lee este artículo, en Jerez, Zacatecas, 30 mil campesinos estarán a la espera de que AMLO firme o no esa propuesta y compromiso. Si lo hace estará dando un salto hacia adelante. Situando a la nación en la vanguardia y, paradójicamente, rescatando el legado de Zapata.

2/25/2018

Delegado agrario de CDMX, experto en crear disputas en pueblos nativos

René Francisco Bolio Halloran, empresario anticastrista vinculado a la ultraderecha
Intervención del procurador agrario agrava conflictos en pueblos de CDMX
Ha mostrado más interés en acaparar mantos acuíferos e imponer desarrollos en zonas rurales


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Desde el gobierno federal, René Francisco Bolio Halloran es al mismo tiempo promotor de la privatización de los territorios indígenas de CDMX que inversionista privado en el promisorio mercado del agua
Algo comparten aquellas comunidades originarias de la Ciudad de México donde interviene la delegación de la Procuraduría Agraria (PA): todas padecen conflictos al borde de la violencia por acciones y omisiones del delegado René Francisco Bolio Halloran. A lo largo del presente sexenio ha sembrado conflictos en pueblos de Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Tlalpan, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco. De manera recurrente, su actuación consiste en buscar el desconocimiento de las autoridades comunales o ejidales que se oponen al despojo de sus territorios con diversos propósitos como instalar una base de la Secretaría de Marina (Semar) en bosques de reserva, acaparar los mantos acuíferos o imponer desarrollos turísticos y urbanos en zonas rurales de la Cuenca de México.
Activista en Cuba y Venezuela
Empresario del ramo hídrico, vicepresidente de Prohidro desde 2009, Bolio Halloran desarrolla proyectos de energía limpia, especialmente micro-hidroelectricidad, y se da tiempo como activista internacional para desestabilizar a los gobiernos de Cuba y Venezuela. Esto lo ha llevado a vincularse con el fascismo chileno y tener presencia en Miami y Washington. Como reveló el analista Ángel Guerra (La Jornada, 22/2/2018), actualmente preside la denominada Comisión Internacional Fiscalizadora de los Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo. Todo ello, mientras ocupa una humilde delegación estatal de la PA.
Quien hoy aparece en las comunidades indígenas capitalinas como agresivo operador de la Semar, acaba de acudir al Departamento de Estado en Washington, junto con su aliados del exilio cubano, para exigir al gobierno de Donald Trump que dé trato de delincuente al presidente de Cuba, Raúl Castro, y a otros funcionarios de la isla. Aprovechando el viaje, se entrevistó con Luis Almagro, secretario general de la OEA. Funcionario menor, apenas uno de 32 delegados de la PA, es todo un agitador internacional.
Momento estelar de Bolio Halloran fue la detención de cuatro colaboradores suyos por el servicio secreto cubano, entre el 7 y el 14 de marzo de 2012, en vísperas de la visita a la isla del papa Benedicto XVI. Granma y la televisión cubana lo acusaron de llevar a la isla a un grupo de ocho jóvenes mexicanos para distribuir propaganda contra el gobierno. Incitaban a la toma de parroquias y otros actos de subversión. Fueron encarcelados, y en abril expulsados. El incidente se mantuvo en secreto hasta la visita de Felipe Calderón a Cuba en julio. En su editorial La Verdad y la Razón, Granma identificó a estos mexicanos (31/7/2012) como activistas anticastristas del Directorio Democrático Cubano, con sede en Miami, Florida, y que dirige Orlando Gutiérrez Boronat.
El corresponsal de La Jornada en La Habana Gerardo Arreola refirió que los detenidos ratificaban la versión de Granma: fueron reclutados por el citado grupo de Miami y por el mexicano René Bolio Halloran. Su plan era distribuir en Cuba volantes contra el gobierno y entrar en contacto con opositores al régimen como Jorge Luis García Pérez (Antúnez), partidario del bloqueo estadunidense, la bloguera Yoani Sánchez y Berta Soler, portavoz de las Damas de Blanco, para que reunieran a su gente, tomaran las iglesias y permanecieran en ellas hasta la llegada del Papa (La Jornada, 1/8/2012) .
Benedicto XVI visitó Cuba del 24 al 26 de marzo. El chiste era pasar desapercibidos, reportó Arreola. Ser como un turista más, hacer el trabajo sigilosamente y que quedara clandestino. Según testimonios divulgados en Cuba, los mexicanos traían a la oposición el mensaje de promover manifestaciones callejeras y ocupaciones de templos, para llamar la atención de la prensa. Un panfleto instaba a convertir las iglesias en centros de lucha. Según la televisión cubana, los reclutadores fueron Gutiérrez Boronat y Jenisset Rivero, de Miami, junto con Bolio y su colaborador Miguel Ángel Pateyro. Parte del plan era entregar celulares, memorias flash y una laptop a los opositores cubanos.
Un pasado revelador
En junio de 2013, un año después de la aventura cubana, Bolio Halloran devino delegado de la PA en el Distrito Federal. Con pasado panista y en la ultraderecha profunda, su camino lo llevó al gobierno de Enrique Peña Nieto a través de la procuraduría dirigida por Cruz López Aguilar, líder de la priísta Confederación Nacional Campesina. Al ser la PA parte de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), los pasados cinco años ha estado bajo las órdenes de Jorge Carlos Ramírez Marín, y ahora Rosario Robles.
Según su perfil en Linkedin, Bolio despegó políticamente en 2000 como senador de Acción Nacional suplente de Cecilia Romero. Panista durante dos décadas, en el gobierno de Vicente Fox fue coordinador general de Atención de Emergencias y Consejos de Cuenca de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), cuyo titular era José Luis Luege Tamargo. Y cuando éste pasó a la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) en el gobierno de Felipe Calderón, Bolio Halloran fue coordinador de Delegaciones Federales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). En 2007 renuncia al PAN y al gobierno para afiliarse a Volver a Empezar, organización del ex presidente nacional panista Manuel Espino, quien se sumaría a la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012, al tiempo del incidente en La Habana.
El periodista independiente Martín Morales Silva publicó en 2014 un perfil (no exento de imprecisiones) del delegado agrario. En éste registra que en enero de 2012 Bolio cursó en Santiago de Chile un diplomado de la Organización Demócrata Cristiana de América, que presidió Espino de 2006 a 2009, cuando éste encabezó una ofensiva política contra los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Junto con los políticos de ultraderecha Fernando Rivera Barroso (secretario de Educación de Guanajuato con el gobernador Fox) y Enrique Pérez Luján (dirigente de la Unión Nacional Sinarquista, UNS), Bolio Halloran fundó en León el Movimiento de Participación Solidaria con la intención de crear el Partido Humanista (luego Partido Solidaridad, del cual sería secretario general) y participar en las elecciones federales de 2009. Si bien fracasó, se les unió Guillermo Velasco Arzac como representante de la organización clandestina El Yunque, escribe Morales Silva.
Empresario él mismo, Bolio Halloran recibió financiamiento de Lorenzo Servitje Sendra, el muy conservador dueño de Grupo Bimbo, y Patricio Slim Domit, interesado en fundar un partido de corte humanista.
Vinculado a El Yunque, la UNS, Desarrollo Humano Integral, Opus Dei (es egresado y catedrático de la Universidad Panamericana) y organizaciones anticastristas, desde el gobierno federal es al mismo tiempo promotor de la privatización de los territorios indígenas de la CDMX, así como inversionista privado en el promisorio mercado del agua.

Foto La Jornada
Hermann Bellinghausen / I 
Periódico La Jornada

12/02/2017

Derecho a la tierra para las mujeres en México, un tema de desigualdad


No son propietarias de tierra hasta que el marido muere



Pese a que a las mujeres indígenas en México trabajan tierras para ganado y agricultura no son dueñas de ellas, pues se enfrentan a la desigualdad, violencia de género y problemas burocráticos, denunció la Red de Mujeres Indígenas Tejiendo Derechos por la Madre Tierra y el Territorio (RENAMITT), que trabaja desde 2012 en Oaxaca, Veracruz, Jalisco, Chihuahua y Guerrero para que más mujeres tengan certificados agrarios que las reconozcan como dueñas de parcelas.
La abogada e integrante de la RENAMITT, Rosenda Maldonado Rodríguez, dijo que en el país no hay un registro que permita conocer cuántas de las mujeres propietarias son indígenas, pero lo que sí sabe es que no existen políticas públicas enfocadas en garantizarles el derecho a la tenencia de la tierra.
“Desde que se hizo el reparto agrario no hubo una política específica para las mujeres indígenas, por eso somos derechosas de las tierras casi por accidente porque es hasta que se muere nuestro marido que podemos tenerlas”, comentó en entrevista con esta agencia Rosenda Maldonado.
La RENAMITT comprobó esto desde el trabajo que hace en las comunidades y tras revisar las estadísticas del Registro Agrario Nacional (RAN), donde encontró que las propietarias son en su mayoría mujeres de 50 años en adelante.
En las comunidades indígenas cuando los hombres emigran a Estados Unidos son las mujeres las que trabajan en las tierras, sin embargo no se les reconoce que tengan derechos sobre ellas, aún si sus esposos, los dueños, no regresan. La desigualdad en el acceso de la tierra, explicó Maldonado Rodríguez, vulnera a las mujeres en todos los ámbitos de su vida pues propicia que la comunidad las relegue en la toma de decisiones que impactan directamente en la vida de ellas y sus familias.
Por ejemplo, en las asambleas comunitarias de municipios veracruzanos donde habitan indígenas otomíes y nahuas, ahí las mujeres que no tienen títulos de propiedad a nombre de sus maridos sólo asisten para pasar lista porque de no acudir les cobran una cuota, más no pueden tomar decisiones porque oficialmente la tierra no es suya.
El problema se extiende incluso con las consultas gubernamentales que comenzaron a hacerse en comunidades indígenas de Oaxaca, Veracruz, Jalisco, Chihuahua y Guerrero antes de comenzar algún megaproyecto desde que se implementó en el país la Reforma Energética.
La defensora Rosenda Maldonado califica a estas consultas de “simuladas y amañadas”, pues se cita a los representantes de las asambleas comunitarias y autoridades municipales (donde hay mayoría de hombres) e ignoran las consecuencias que estos proyectos tendrían en la vida de las mujeres. “Si se acaba el agua en la zona, además de toda la carga de trabajo en los hogares de cuidado de nuestros familiares, tendríamos que caminar hasta dos horas más por aguas, los hombres no ven eso”, agregó.
Lo mismo sucede con los programas gubernamentales como Procampo, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa): “las mujeres indígenas no pueden acceder a los beneficios para apoyos de siembra o ganadería porque no tienen un documento que las certifique como dueñas y se quedan sin fuentes de trabajo”, dijo la defensora Rosenda Maldonado.
A esto se suman también las distancias que deben recorrer las mujeres para regular sus certificados luego de que sus esposos fallecen ya que de las comunidades ubicadas en la Sierra de Oayacocotla o Ilamatlán, en Veracruz, hasta la sede del Registro agrario ubicada en Jalapa, los traslados suelen tomar más de 10 horas.
“Las mujeres no tienen los recursos para esos viajes, por eso a veces pueden pasar hasta 20 años para que regulen sus documentos, 20 años sin que accedan a todos sus derechos como propietarias”, denunció.
Para hacer frente a este panorama las defensoras de la RENAMITT, que comenzaron trabajar desde 2008 pero se articularon como red en 2012, han acompañado a al menos 70 mujeres de los estados donde trabaja logrando que tuvieran un certificado de tierra.
Tan sólo en 2015, cuando comenzaron a trabajar con el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB) y el Fondo Semillas como parte de un proyecto financiado por la Unión Europea, lograron 23 certificados agrarios para mujeres indígenas.
INCIDIR DESDE LAS LEYES
Para que las mujeres ejerzan con plenitud sus derechos de tenencia de la tierra, explicó Maldonado Rodríguez, no sólo basta con que cuenten con certificados, también es indispensable que las leyes en materia agraria y los reglamentos internos ejidales contemplen y se aplique la perspectiva de género, para que, por ejemplo, las tierras puedan registrarse a nombre de una pareja, algo por lo que también trabaja la RENAMITT.
Muestra de ello fue que en 2016 lograron que se reformara el artículo 37 de la Ley Agraria, que estableció que debía haber una postulación de 40 por ciento de mujeres para candidaturas de comisionarías ejidales y los consejos de vigilancia, sin embargo, esto no garantiza que las mujeres sean electas y puedan participar activamente en la toma de decisión sobre la administración de las tierras. “Buscamos paridad, si el consejo de vigilancia es hombre queremos que la ley obligue a que el comisariado esté a cargo de una mujer”.
Luego de exponer junto con la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas el problema de la tenencia de la tierra a la relatora especial de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, durante su visita a México a principios de noviembre, lograron que en su informe preliminar la relatora mencionara este ámbito como uno indispensable para erradicar la brecha de desigualdad.
Rosenda Maldonado añadió que los trabajos en la red continuarán enfocados a que más mujeres puedan tener un certificado agrario que las reconozca como titulares de derecho y dijo: “Tenerlos le cambia la vida a las mujeres, nos dicen ‘ahora sí ya puedo hacer lo que quiera, estoy en mi casa’, no sólo es un documento, se les empieza a reconocer y se les pone al mismo nivel que los hombres. Queremos generar las condiciones para que futuras generaciones de mujeres jóvenes estén al mismo nivel que los hombres”, concluyó.
Imagen retomada del portal Healthylifez.com
Por: Montserrat Antúnez Estrada
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

7/20/2017

Identidad campesina



Gustavo Duch
La Jornada 
Fue en 1993, cuando 46 personas cargadas de intuiciones decidieron poner en marcha una audaz propuesta. No sabían que los temas que entonces les preocupaba y que estaban decididas a enfrentar son, casi 25 años después, los asuntos claves para los movimientos sociales de hoy. El libre comercio en el campo de la alimentación, avanzaba empujado desde la Organización Mundial del Comercio y contra ella se enfrentaron durante muchos años, de una forma más que decidida. Las mismas intenciones de liberalización las tenemos actualmente muy presentes en todos los tratados bilaterales conocidos y por conocer (TTIP, TLCAN, CETA, etc.). La llamada revolución verde, que campaba a sus anchas y sólo recibía vítores y aplausos, también estuvo en su punto de mira. Contracorriente denunciaron, con argumentos y experiencias, como representaba el principio del fin de una agricultura campesina integrada respetuosamente en los ciclos de la naturaleza. A ese supuesto avance que llegaba con las semillas híbridas y transgénicas, los pesticidas y los fertilizantes de síntesis, lo calificaron como un peligro que hoy –se sabe– es pura aniquilación y envenenamiento de la vida. A la vez, advertían que sólo serviría para entregar en bandeja de plata la agricultura y la alimentación a las multinacionales, como así ha sido. Es de todas sabido, que la sospecha de aquel grupo de campesinos y campesinas llegados de muchos lugares del mundo a Mons, Bélgica, se ha hecho cierta pues son muy pocas empresas las que poseen la casi totalidad del sector que da de comer al mundo.
¿Cómo pudieron anticiparse? ¿Por qué desde desde el primer minuto de la creación de La Vía Campesina, sus gritos eran tan certeros? Porque su pensamiento se redactaba en primera persona. Eran ellas y ellos las que, arrastradas por las corrientes neoliberales, perdían sus formas de vida en el campo y no tenían otra opción que migrar a las ciudades en busca de posibles soluciones. Como sigue ocurriendo en nuestros días, donde la indiscutible crisis global que vivimos tiene forma de patera repleta de seres humanos, mayoritariamente campesinos y campesinas, balanceándose en el mar.
Ayer, 19 de julio de 2017, en la inauguración de la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina en el País Vasco, varias de estas 46 personas estaban participando del evento, mezcladas entre los más de 800  delegados y delegadas que representan a los 200 millones de familias que hoy conforman La Vía Campesina. Como explicó Paul Nicholson, uno de los fundadores, la creación de este movimiento tenía y tiene la vocación fundamental de agrupar la voz campesina. Es justo reconocer –y las cifras lo corroboran– que dicho objetivo se ha conseguido de forma clara y rotunda.
Tan sorprendente me parece que no puedo dejar de preguntarme el secreto o la clave que ha permitido este proceso inaudito de confluencia internacional. Ayer, disfrutando del acto de inauguración de la conferencia, sentando junto a las personas amigas de La Vía Campesina, como así se nos llama a quienes tenemos alianzas y proyectos con este movimiento, pienso que nos ofrecieron la respuesta.
Cuatro manos, manejando sendos palos de madera, los dejan caer sobre tablas sostenidas horizontalmente. Cada golpe es una nota que conforma, como salida del bosque, una sinfonía. Con esos retumbos en el aire, un bailarín danza con sutiles saltos dejando, como si fuera árbol, su cuerpo rígido como un tronco. En escena, aparecen los sabios y sabias del lugar, como chamanes listos para trasmitir un mensaje. Se agrupan y lo hacen con un canto coral. Cuando se retiran, después de hablarnos de libertad y amor, por el final de la sala vemos llegar sobre una caja de madera sostenida por cuatro hombres, otro danzante que intenta guardar el equilibrio cual marino en su barca. Representa a la gente de la costa del pueblo vasco. Diez o doce cuerpos, que en ofrenda a las ovejas lachas propias de esta zona, van cubiertos de su lana y cargan en la espalda con dos grandes cencerros que los hacen repicar al unísono. Desde lo que fue el cuerno de una vaca, salen aullidos de aviso, para demandar la atención. Así es, en la pantalla de la sala aparecen retratos de quienes ahora son espíritus de esta comunidad. A una de ellas se le aplaude con una ternura inexplicable, es Berta Cáceres. Finalmente, como muchas veces hemos escuchado por las mujeres magrebíes, las mujeres vascas en el escenario, con una alarido gutural, cierran la ceremonia. Sin decirlo, pero se entiende, lo han dicho. Con las palabras de la música y la danza, con el lenguaje de sus ropas y sus adornos, con los gestos de las azadas y los bastones, han mostrado su identidad baserritarra, que así se llaman en este territorio a los  campesinos y campesinas.
Y toda la sala, esas otras 800 personas venidas de todo el mundo, se han reconocido, como diría Atahualpa Yupanqui, por el lejano mirar.

4/11/2017

El zapatismo y la revolución mundial



Francisco López Bárcenas
“Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México revolucionario y la causa de Rusia la irredenta son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos. Aquí como allá, hay grandes señores, inhumanos, codiciosos y crueles que de padres a hijos han venido explotando hasta la tortura, a grandes masas de campesinos. Y aquí como allá, los hombres esclavizados, los hombres de conciencia dormida, empiezan a despertar, a sacudirse, a agitarse, a castigar.” La anterior es una declaración del general Emiliano Zapata, jefe del Ejército Libertador, formulada el 14 de febrero de 1918, en una carta escrita en su cuartel de Tlaltizapán, dirigida al general Jenaro Amezcua, a quien había encomendado difundir los ideales del zapatismo en América y Europa.
La fecha del documento es importante. Se escribió un año después de promulgada la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con lo cual el carrancismo dio por terminada la guerra que durante siete años había asolado al país y uno antes de que fuera asesinado por el traidor Jesús Guajardo, aquel infausto 10 de abril de 1919. Para hacer frente a la propaganda carrancista, los zapatistas habían decidido iniciar una campaña mundial y, en voz de su jefe máximo, declaraban que la revolución agraria continuaba y se proponían explicar sus finalidades, así como su íntima solidaridad con los movimientos de emancipación que en otras regiones del mundo realiza en la actualidad el proletariado, según expresaba el mismo general Emiliano Zapata en su misiva. Por eso instruía a su comisionado incidir entre los grupos políticos con quienes entrara en comunicación para que en interés de la causa común, propaguen en pro de la gran masa de los campesinos, generalmente descuidada y poco atendida por los protagonistas obreros.
En su carta, el general Emiliano Zapata declaraba que, desde su punto de vista, entre la revolución agraria de México impulsada por los zapatistas y el movimiento revolucionario de los rusos impulsado por los bolqueviques, existía un marcado paralelismo. “Una y otro van dirigidos contra lo que León Tolstoi llamó ‘el gran crimen’, contra la infame usurpación de la tierra, que siendo propiedad de todos, como el aire y como el agua, ha sido monopolizado por unos cuantos poderosos, apoyados por la fuerza de los ejércitos y por la iniquidad de las leyes”, decía. Y agregaba: No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana, al darse cuenta cabalmente de sus fines. De estas declaraciones se desprende que el zapatismo no sólo era un proyecto nacional, sino también aspiraba a incidir en la revolución mundial, teniendo como eje la alianza entre obreros y campesinos.
Este aspecto de la propuesta política del zapatismo quedaba bastante claro en las instrucciones que dictó al general Genaro Amezcua sobre su actuar durante sus actividades de propaganda. “Es preciso no olvidar –le escribía– que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse v. gr., de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. Así lo hicieron en México, Francisco I. Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancista”.
Ahora que se cumple un aniversario más del asesinato del jefe revolucionario, es importante conocer que además de un proyecto de nación con sustento en la propiedad colectiva de las tierras y en el poder organizado de los pueblos, los zapatistas pensaban que el triunfo de su causa requería de la participación de fuerzas revolucionarias de otras latitudes; que el cambio revolucionario, para tener éxito, debería ser total. Estas ideas adquieren gran actualidad sobre todo en estas épocas en que el capital se ha trasnacionalizado a tal grado que es muy difícil conocer la nacionalidad del mismo, por lo cual las resistencias contra la apropiación de los bienes comunes que lleva a cabo, particularmente en el campo, necesita salvar las fronteras fijadas por los estados y tejer una gran alianza obrera campesina como requisito necesario para tener éxito. Se trata de otro rasgo del zapatismo que, como relámpago en la tormenta, puede seguir alumbrando la lucha popular.

3/28/2017

Avanzan campesinas en la toma de decisiones para aprovechar la tierra

   Rosenda Maldonado, de Renamitt 


Con la reforma a la Ley Agraria, aprobada en 2016 y que promueve un mínimo de 40 por ciento de mujeres candidatas en los Comisariados Ejidales, las indígenas tienen la posibilidad de participar en las decisiones sobre el uso y aprovechamiento de la tierra, afirma la otomí Rosenda Maldonado Godínez.
“Las mujeres indígenas trabajamos la tierra, vivimos ahí pero no somos dueña de ella y, no tanto como dueñas, sino que no tenemos derecho, reconocimiento”, afirma en entrevista la coordinadora de la Red Nacional de Mujeres Indígenas Tejiendo Derechos por la Madre Tierra y Territorio (Renamitt). 
Originaria de la sierra norte de Veracruz, desde agosto de 2013 Maldonado Godínez se ha dedicado a promover el derecho de las mujeres a la tenencia de la tierra, que “no es propiedad porque para las mujeres indígenas la tierra no es propiedad de nadie, al contrario decimos que nosotras somos de la tierra”, explica.
La Renamitt surgió hace cuatro años con integrantes en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero, Jalisco y Chihuahua, pero desde 2008 ya venían realizando la representación jurídica para las mujeres que deseaban tener la tenencia legal de sus tierras. Ahora, enlazadas, impulsan también la capacitación sobre el uso y aprovechamiento de los bienes comunes.
La también presidenta de Agrupación de Derechos Humanos Xochitépetl destaca que en muchas comunidades la migración de los hombres deja a las mujeres a cargo de las parcelas o los solares y son ellas quienes deben ir a la asamblea; sin embargo, no hay un reconocimiento como tal de su liderazgo.
Maldonado Godínez menciona que datos de la Renamitt retomados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), señalan que de los 12.3 millones de mujeres que habitan en el medio rural, sólo el 5 por ciento tienen derechos reconocidos sobre sus tierras. El Registro Agrario Nacional consigna, por su parte, que las mujeres representan sólo el 25 por ciento del total de sujetos agrarios que existen en México.
La Red realiza actividades de capacitación y difusión de los derechos de las mujeres y del derecho al acceso a la tenencia de la tierra para que trabajarla sea visto como una actividad de ambos sexos. “Las mujeres participamos para defender nuestras casas, hogares, nuestros hijos, para defender la tierra. Si no la cuidamos no vamos a tener vida en un futuro”, destaca.
LA REFORMA
Una de sus demandas fue escuchada en el Congreso de la Unión y en diciembre pasado se reformó el Artículo 97 de la Ley Agraria para decir que las candidaturas a puestos de elección que integran el Comisariado Ejidal y el consejo de vigilancia deberán integrarse por no más del 60 por ciento de candidatos de un mismo sexo.
Esta reforma, como otras similares que se han realizado en los estados, es para “decir a los señores que esto no es nada más una cuestión de que uno quiera sentirse más, sino que es un derecho que tenemos y si la Constitución habla de igualdad ¿por qué en ese tema hay una disparidad enorme”, se pregunta la indígena.
Para Maldonado Godínez, una de las tareas principales de la Renamitt es que las mujeres regularicen la propiedad de su tierra porque, si no son reconocidas como ejidatarias, mucho menos podrán ser presidentas del Comisariado Ejidal o de Bienes Comunales y no podrán participar en las decisiones.
Como complemento, las indígenas realizan sesiones de capacitación en las comunidades y con otras posibles ejidatarias para que conozcan que, como personas, tienen derechos sobre la tierra. “Es difícil, hasta la fecha te encuentras con muchos retos. Es poco a poco”, dice, ya que en algunos pueblos todavía no se acostumbra ver liderazgos femeninos.
NUEVOS OBSTÁCULOS
Realizando trabajo con otros actores políticos, la Renamitt se encontró con la Reforma Energética, que ha dado pie a la entrada de empresas y megaproyectos en tierras ejidales, sin que se tome en cuenta la opinión de los pueblos indígenas. Eso las ha obligado a empaparse de estas nuevas políticas para saber de qué se tratan y cómo contrarrestar los daños.
Las mujeres de la Red dicen que han tenido logros como la reforma a la Ley Agraria, pero aún falta ver si esta norma se está cumpliendo y a la par difundir los estragos que llevan las mineras, hidroeléctricas o empresas que se instalan a las comunidades a desarrollar sus proyectos sin anuencia de las y los indígenas o con mentiras.
Rosenda Maldonado Godínez. CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción Cimacnoticias | Ciudad de México.-  

3/19/2017

El respeto a nuestros territorios es la paz


Abel Barrera*

En las tierras comunales de Cacahuatepec la lucha por nuestro territorio es histórica. Es una lucha ejemplar que nos hizo crecer como pueblo porque aprendimos a defendernos contra el gobierno. En todo momento hemos tenido que librar muchas batallas: contra la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los gobernadores, los policías, el Ejército y los gravilleros. Todos nos han agredido y se han unido para despojarnos de la tierra que nos heredaron nuestros abuelos.
Los que viven en las ciudades siempre nos han despreciado y nunca han respetado nuestra forma de vivir en comunidad. Los políticos de todos los partidos sólo nos miran cuando necesitan apoyo para sus campañas. Los empresarios siempre buscan sacar la mejor tajada de sus negocios. Por ejemplo, los que viven del negocio de la arena y la grava tratan de adueñarse de más tierras. Nadie vela por los derechos de los demás y a ninguno le preocupa cuidar lo que nos da vida, como el bosque, el río, las plantas, los arroyos. Sólo queremos extraer beneficios de la naturaleza, pero nunca realizamos acciones que la protejan.
Nosotros, aunque no lo crean, hemos cuidado el río Papagayo porque es el que nos da vida a todos los acapulqueños, sobre todo a los empresarios. En nuestras mismas tierras están los pozos de agua que surten a gran parte de los hoteles y a varias colonias del puerto. Por nuestros pueblos pasan los camiones que sacan arena y grava del río sin que pidan permiso a las autoridades comunales. Todo lo arreglan con los grandes políticos en Acapulco, a los verdaderos dueños nos ignoran.
Por eso, cuando supimos de la construcción de una presa hidroeléctrica, dijimos abiertamente ¡No a la Parota! Nos organizamos más de 20 comunidades para impedir la entrada de los camiones y la maquinaria de la CFE. Por asumir esta postura el gobierno empezó a perseguir a nuestros líderes. Los encarceló y armó una campaña para señalarnos como peleoneros. No pudieron doblegarnos, mucho menos nos atemorizaron. Lo que pasó con este problema es que ayudó a despertar la conciencia de la gente, de defender nuestra tierra y de impedir que nos sacaran de los lugares donde vivimos.
Se propuso construir la presa ignorando lo que decíamos. Empezó a realizar asambleas simulando una consulta con el fin de contar con la autorización de los dueños de las tierras. Como opositores a la presa, el gobierno nos bloqueó para que no entráramos en las asambleas que realizaban para autorizar la presa. Los policías se encargaron de reprimirnos. Dimos una pelea limpia al gobierno y ni con toda su policía nos pudieron ganar. Todo el dinero que derrocharon para derrotarnos fue en vano, porque pudo más nuestra postura firme.
En todo momento les demostramos que la razón y el derecho estaban de nuestro lado. No hubo ninguna duda, porque en los seis juicios agrarios que interpusimos los magistrados resolvieron en nuestro favor. Les hicimos ver que la sabiduría de los pueblos es más astuta y efectiva. Pudimos combinar la organización de las comunidades contra la presa la Parota, con la defensa jurídica, la denuncia en los medios de comunicación y la solidaridad de los organismos internacionales.
El movimiento de resistencia del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa la Parota (Cecop) nació del corazón del pueblo. Nos ha costado sangre, porque en esta lucha larga han asesinado a cuatro compañeros. El gobierno, en lugar de investigar y castigar a los responsables, giró varias órdenes de aprehensión contra los dirigentes. Detuvo dos veces a Marco Antonio Suástegui, quien fue trasladado a un penal de Tepic. Para desmovilizar a las mujeres encarcelaron a nuestra compañera María de la Luz Dorantes, quien logró demostrar mucho temple, a pesar de tanto sufrimiento que padeció.
Como Cecop es importante decir que luchamos no sólo para defender nuestro territorio, también velamos para que haya seguridad y para que reine la paz en nuestros hogares. Contamos con nuestros policías comunitarios que dependen de la casa de justicia de San Luis Acatlán. Con el apoyo de los coordinadores y coordinadoras vamos aplicando el reglamento para que haya orden en los bienes comunales de Cacahuatepec y esto con muchas dificultados lo estamos logrando.
Lo que pasó el miércoles 8 de marzo con la llegada de más de 100 policías de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg) fue una agresión directa al Cecop, porque vinieron a desafiar a nuestros policías, al rodear la casa de enlace de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y al portar armas de uso exclusivo del Ejército. ¿A qué vinieron? ¿Quién los mandó? ¿Con qué derecho entraron si no son de la comunidad? ¿Qué les da más derecho a policías que no son de la comunidad para querer someter a los policías locales?
Como Cecop decimos que esa policía no la solicitó la comunidad; por eso demandamos que respeten nuestro territorio, a nuestros policías y al pueblo mismo. Aquí hemos podido defendernos de quienes pretenden hacernos daño y quieren imponer proyectos que no nos benefician. Como Cecop y CRAC somos un solo frente. Juntos estamos defendiendo nuestro territorio, nuestra agua y nuestra tranquilidad. Ya no queremos más violencia, ya no queremos más divisiones, tampoco queremos más agresiones de grupos ajenos a la comunidad. Queremos que el gobierno respete nuestras decisiones, nuestras asambleas, nuestra lucha y la memoria de nuestros caídos.
No nos vamos a confrontar con la Upoeg porque el Cecop no nació para pelear contra las organizaciones; su razón de ser es defender su territorio contra los proyectos extractivistas promovidos por el gobierno; es impedir que se construya la presa hidroeléctrica la Parota y fortalecer la organización comunitaria para hacer valer sus derechos colectivos. Por esta razón la presencia de la Upoeg en el territorio donde el Cecop ha enarbolado un movimiento emblemático a escala continental contra las represas y que ha sido inspiración para otros pueblos que luchan contra los megaproyectos, representa una amenaza externa que atenta contra el derecho a la libre autodeterminación y al respeto al territorio de los bienes comunales de Cacahuatepec.
*Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan

3/10/2017

El muro de Trump y los pueblos indígenas



Francisco López Bárcenas
La Jornada 
Los planes del presidente de Estados Unidos de construir un muro en la frontera de ese país con México ha suscitado la reacción de los pueblos indígenas mexicanos que habitan la frontera norte, afirmando que se opondrán a él porque violenta sus derechos.
Este hecho ha puesto de manifiesto que, aunque en el centro de nuestro país se mire poco, por esos lugares también se da el despojo de su patrimonio por las grandes empresas. No es una situación novedosa, pero sí más visible. Desde los años 60, el antropólogo Edward H. Spicer, de la Universidad de California, estudiando a los pueblos yumanos y yaquis, llegó a la conclusión de que históricamente habían sufrido tres ciclos de la conquista: la española, la mexicana y la estadunidense. Extrapolando la idea, podemos afirmar que los pueblos del norte del país, como los del resto del territorio, viven un cuarto ciclo del despojo: el del capital trasnacional.
Los primeros en levantar la voz fueron los tohono o’odhams, que habitan ambos lados de la frontera, porque, de construirse, el muro reforzaría su fractura, que se inició en 1847 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado después de la invasión estadunidense a México, a través del cual se apoderaron de gran parte del territorio nacional. El muro agravaría su situación, impidiéndoles siquiera comunicarse entre unos y otros. Pero no son los únicos. En la misma situación quedarían los cucapás, kiliwas, yaquis y rarámuris, que constantemente tienen que cruzar la frontera para reunirse con los otros miembros de sus pueblos. Si el muro se concreta, ya no podrán realizar sus fiestas, ceremonias rituales y actividades económicas que hasta ahora llevan a cabo para apoyarse unos a otros y seguir existiendo como pueblos. La afectación del muro hacia ellos sería directa, por eso su preocupación y su decisión de oponerse a él.
En todos estos pueblos existen proyectos de capital extranjero o nacional para despojarlos de su patrimonio. Son conocidos, por la resistencia que los afectados han realizado en su defensa, el acueducto Independencia y el gasoducto Aguaprieta, filial de la trasnacional Ienova y de su par Sempra Energy, en territorio yaqui, y el proyecto turístico Barranca de Cobre, que va de Sinaloa hasta la frontera con Estados Unidos, afectando varias comunidades rarámuris. Pero hay otros. Están, por ejemplo, los proyectos mineros entre yaquis, rarámuris y cucapás; los proyectos eólicos entre los kiliwas, que afectarían casi todo su territorio; la explotación forestal, que afecta los rarámuris, y los impedimentos para que los cucapás puedan realizar actividades pesqueras, que es la actividad que el gobierno y los empresarios les han dejado después de que, a través de los años, los han despojado de su patrimonio.
Esta situación muestra claramente que el capital no tiene fronteras y que el muro que llegara a construirse no será impedimento para que siga adelante con sus planes depredatorios. Lo paradójico de esta situación es que mientras los pueblos se defienden también en territorio nacional, el gobierno, que dice proteger a los mexicanos que viven en Estados Unidos facilita las condiciones para que quienes los agreden allá también lo hagan de este lado. De hecho, algunas obras, como el gasoducto Aguaprieta y el proyecto turístico Barranca de Cobre, claramente cruzan la frontera y son financiados también con capital estadunidense, mientras otros tienen injerencia política directa de sectores del país vecino, como el caso de las restricciones a la pesca por los cucapás, donde el gobierno mexicano, presionado por ambientalistas estadunidenses, ha endurecido las medidas para otorgarles guías que les permitan comercializar su producto.
Esta situación la entienden bien los indígenas de ambos lados, por eso han comenzado a estrechar alianzas entre ellos. Es el caso de la tribus siux de Standing Rock y río Cheyene, que se oponen a la decisión del gobierno de Donald Trump de construir el oleoducto Dakota Access, que había sido suspendido por el ex presidente Barack Obama. En días pasados, se reunieron en territorio mexicano con pueblos nahuas que se oponen a los megaproyectos y hablaron de la necesidad de construir una alianza internacional que hermane sus luchas. Es el
caso también de los indígenas migrantes, como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales, con amplia presencia de mixtecos, zapotecos y purépechas, que luchan de ambos lados de la frontera: allá para defender sus derechos civiles, políticos y laborales, y acá la autonomía, el territorio y los gobiernos de sus pueblos originarios.
No cabe duda, las agresivas políticas del gobierno estadunidense afectan de manera directa no sólo a los pueblos indígenas que habitan la frontera de ambos países, sino a todos, pero también crean una situación inédita que puede ser transformada en oportunidad para que los pueblos unan sus luchas, y las luchas de allá sean también las de acá, y viceversa. Todo depende de la claridad que se tenga sobre la situación, la capacidad para transformar la adversidad en oportunidad y la estrategia que se use para potenciar las luchas. Finalmente, todas las luchas indígenas coinciden en un aspecto: son luchas contra el despojo y en defensa de la vida.

2/25/2017

Campesinas: labor vital contra el hambre y en favor de la conservación


Pero tienen menos acceso a la tierra

La agricultura campesina produce hasta un 80 por ciento del alimento en los países no industrializados, siendo las mujeres quienes producen entre el 60 y el 80 por ciento del mismo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Un comunicado de la FAO señala que el trabajo realizado por las mujeres campesinas es fundamental, no solamente para la reproducción de la vida en términos de la erradicación del hambre, sino también en la preservación de la biodiversidad, la conservación de semillas, así como en la recuperación de prácticas agroecológicas para la producción de alimentos.

La relación de las mujeres con la tierra trasciende su uso como mera mercancía para su explotación y generación de “riqueza”; la tierra es vivida como un espacio de emancipación y preservación de la vida, como centro de la espiritualidad, incluso, materializándose en expresiones como la de Madre Tierra y similares, en diversidad de cosmovisiones a lo largo y ancho del planeta.

Sin embargo, en Latinoamérica las mujeres, sin excepción, las mujeres poseen y manejan menos tierra que los hombres; desde un 8 por ciento en Guatemala, el menor de América Latina, hasta un 30 por ciento en Perú, tratándose siempre de fincas de menor tamaño.

Las mujeres representan, además, menos del 12 por ciento de la población beneficiada en procesos de reforma agraria, siendo incluidas dentro de las políticas de acceso a tierra a través del mercado, de forma subordinada y minoritaria, en función de su estado civil y condición de madres y no como mujeres productoras, contando además, con menor acceso a créditos y asistencia técnica que los hombres.

El porcentaje de mujeres que participan en Guatemala en programas de acceso a la tierra ha sido escaso a través de la tierra, desde la condición de servidumbre durante la Colonia, que les impedía el acceso a la tierra por derecho propio, constituyéndose en un 8 por ciento de las beneficiadas de los programas del Instituto de Transformación Agraria (INTA) (1962-1996); en el uno por ciento de los programas de la Fundación del Centavo (1984); y el 10.76 por ciento del Programa de Acceso a Tierras del Fondo de Tierras (1998-2014).

Actualmente, la Ley del Fondo de Tierras reconoce y promueve en sus artículos 20 y 21, la inclusión formal de las mujeres como beneficiarias, en igualdad de condiciones que los hombres, en el reparto de tierras como co-propietarias, junto con sus cónyuges, con excepción de los casos cuando la familia beneficiaria tenga padre soltero o madre soltera, ocasiones en las cuales los títulos pueden ser emitidos a favor de los jefes de la familia beneficiada, sean mujeres u hombres.

El Artículo 21, por su parte, en los criterios de elegibilidad, lista una serie de requisitos que deben ser aplicados a campesinos y campesinas por igual. Cabe decir que dicho reconocimiento formal, ha sido producto de la participación y lucha incansable de mujeres campesinas, indígenas y mestizas en el impulso del reconocimiento de los derechos de las mujeres en el acceso a la tierra.

Finalmente, la FAO destaca que la tierra es un derecho para las mujeres del campo, quienes además, como mujeres que viven y trabajan la tierra realizan una labor primordial en el cuidado, reproducción y garantía de la vida, no solamente de sus familias y de sus comunidades, sino de las sociedades enteras, creando junto con la Madre Tierra las posibilidades y realidades de otro mundo frente a un sistema disfuncional que poco a poco está apagando la vida del planeta.

CIMACFoto: Gabriela Mendoza Vázquez, Por: la Redacción
Cimacnoticias/Cerigua | Guatemala, Gua.-

 

1/29/2017

En 100 años, indígenas, campesinos y trabajadores pierden derechos en la #Constitución



By Zósimo Camacho @zosimo_contra
Consta de 136 Artículos; pero de su promulgación –el 5 de febrero de 1917– a la fecha, cuenta casi 700 reformas. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no tutela más los derechos de los campesinos, los trabajadores o los indígenas. Tampoco garantiza para la población los derechos a la salud, la educación, el trabajo; ni protege las propiedades nacionales, colectivas y comunales. Por el contrario, ahora privilegia los intereses del capital. Allana el camino a los grandes negocios sobre los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de los mexicanos.
Abogados y analistas consultados por Contralínea coinciden en que la mayoría de las reformas a la norma fundamental de México nada tienen que ver con el proyecto de país que los constituyentes de 1917 plasmaron luego de la lucha armada revolucionaria.
Los sucesivos gobiernos, de Álvaro Obregón a Enrique Peña Nieto, han emitido 229 decretos para reformar los Artículos constitucionales 686 veces. La reforma más reciente entró en vigor hace menos de 1 semana: el 27 de enero pasado. Hoy, con un escenario internacional que cuestiona el libre mercado y la complicación de las relaciones con Estados Unidos, México no cuenta con una carta magna fuerte que proteja a sus familias.
No es la cifra de 686 enmiendas lo que preocupa a abogados y analistas, sino el tipo de reformas que se han llevado a cabo.
El doctor en derecho Manuel Fuentes Muñiz señala que “la conformación que ha tenido la Constitución ha sido de retrocesos”.
Reconoce apenas algunos cambios que sí han sido para proteger los derechos de las personas. Precisamente el 11 de junio de 2011 se otorgó el reconocimiento en la Constitución de los derechos humanos. El problema es que son letra muerta.
“Las principales contrarreformas a los derechos humanos se han dado después de que se reconocieran los derechos humanos, contradictoriamente. Finalmente al Estado le han importado poco. Y ha planteado leyes regresivas, en donde la preminencia es estar protegiendo los intereses de los particulares, de las empresas, sobre todo extranjeras. En conclusión, nos encontramos con una Constitución en donde se ha girado a una situación totalmente contraria al espíritu de lo que estableció el Constituyente, que en 1917 creó por primera vez las garantías sociales y que ahora están hechas añicos.”
Los tres Poderes de la Unión han organizado una sesión solemne para el próximo 5 de febrero en conmemoración de los 100 años de la promulgación de la carta magna mexicana. A principios de la semana pasada anunciaron que, “por austeridad”, la ceremonia ya no se llevaría a cabo en el Teatro de la República, de la ciudad de Querétaro, lugar en donde los constituyentes de 1917 realizaron sus trabajos y promulgaron el documento. Ahora tendrá lugar en el recinto del Senado de la República, en la capital del país.
“Es una efeméride que sólo podemos verla con mucha tristeza y con mucha añoranza”, dice el jurista Juan de Dios Hernández Monge. El integrante del Colectivo de Abogados Zapatistas y catedrático de historia y de derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México explica que “lo que se logró en 1917 hoy está destruido”.
De acuerdo con información del Congreso de la Unión, la mayor parte de las transformaciones a los Artículos constitucionales han ocurrido durante el periodo de los gobiernos neoliberales: en apenas 34 años –de diciembre de 1982 a febrero de 2017– se ha reformado la Constitución 486 veces.  Mientras, las otras 200 reformas tuvieron lugar entre el 1 de diciembre de 1920 y el 30 de noviembre de 1982, es decir, un periodo de 62 años.
Para desmontar el entramado constitucional de derechos económicos, sociales y culturales, los neoliberales tuvieron que actuar rápidamente. Durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado se realizaron 66 reformas a la Constitución; para el de Carlos Salinas de Gortari, 55; en el de Ernesto Zedillo, 77; en el de Vicente Fox Quesada, 31; en el de Felipe Calderón Hinojosa, 110; y en lo que va del de Enrique Peña Nieto, 147.
Las contrarreformas –en opinión de Juan de Dios Hernández Monge– han permitido que se generen hoy las mismas condiciones que dieron origen a la revolución y a la Constitución de 1917. “Las volvemos a encontrar de manera generalizada en toda la República”, señala.
Los atentados contra la Constitución no han sido errores involuntarios o esporádicos. “Los triunfos del movimiento social plasmados en la Constitución han venido siendo destruidos de manera sistemática y consistente”, lamenta Hernández Monge.

La contrarrevolución

De la primera constitución social del mundo, hoy queda casi nada, coinciden los especialistas. A las “reformas estructurales” se les ha presentado como una modernización de la norma fundamental de México. Se trata de enmiendas a los Artículos torales de la carta magna, pero en un sentido que, a decir de Juan de Dios Hernández Monge, han significado “un golpe de Estado constitucional”. Se refiere a los cambios en los Artículos Segundo, Tercero, 27, 28 y 123 de la Constitución.
El historiador Lev Moujahid Velázquez Barriga considera, que luego de la Revolución, los constituyentes buscaron que la Constitución fuera un proyecto de nación: que permitiera la construcción de un país soberano, independiente y socialmente justo. Hoy la carta magna no garantiza ninguna de esas aspiraciones porque ya no responde a intereses nacionales.
“El Constituyente de 1917 estaba pensado en un proyecto nacional, en un proyecto de desarrollo propio, endógeno. Y las últimas reformas que hemos tenido en el país tienen como objetivo potenciar el sistema económico global que hoy está dominado por los grandes empresarios y se aleja de los intereses de la nación y del pueblo mexicano.”
Estos cambios, paulatinos algunos, en tropel otros, no siempre hubieran sido posibles. Antes, se realizó una reforma Constitucional previa: al Artículo 35 para que pudiera ser susceptible de cambio prácticamente todo.
Juan de Dios Hernández Monge explica: “En la teoría constitucional hay que distinguir el Congreso Constituyente originario y lo que llaman aquí el Congreso Constituyente Permanente.”
Abunda en que a partir de la reforma al Artículo 35 constitucional se estableció un procedimiento especial para poder modificar la Carta Magna. En teoría no podrían haber tocado varios puntos fundamentales, como la propiedad originaria de los campesinos, de los pueblos indígenas en relación con la tierra, por ejemplo.
El doctor en derecho Manuel Fuentes Muñiz señal que el actual modelo de Constitución no corresponde con los intereses nacionales. “Es un modelo en donde se ha sustituido el tema de país por el de empresa. Es la empresa y las inversiones lo que ahora se protege. Esto tiene que ver con la usura y con la ganancia particular. Tenemos ahora un Estado pequeño pero torpe. Tenemos un código mercantil más que un código social”, plantea.

Fin de la educación nacional

El Artículo Tercero de la Constitución ha sido reformado en 10 ocasiones, siete durante el periodo neoliberal. Las más recientes han sido las más profundas y las que han provocado intensas movilizaciones de maestros y organizaciones sociales. Las modificaciones a ese Artículo y a sus leyes reglamentarias han contado con el impulso de los sectores más encumbrados del empresariado mexicano.
“Lo que hicieron con esta reforma fue romper el espíritu originario del Artículo Tercero constitucional: esa educación laica, gratuita, obligatoria, nacional, democrática”, señala Hernández Monge.
El historiador y maestro en didáctica en ciencias sociales Lev Moujahid Velázquez Barriga señala que, en efecto, el contexto de 1917 en materia educativa era muy distinto al actual. No porque se hayan superado las carencias que entonces se observaban, sino porque los gobiernos recién emanados de la Revolución, con todo y sus traiciones y limitantes, pretendían garantizar el acceso a la educación a toda la población.
“La Constitución de 1917 planteó un proyecto nacional. Y en ese proyecto estaba la democratización de la educación, que ésta llegara a toda lo población, que se masificara, incluso.”
Señala que entonces se echaron andar programas de alfabetización, se crearon las centrales agrícolas con un sentido educativo, las misiones culturales y, años más tarde, las primeras escuelas normales rurales. El impulso fue tal que estos proyectos fueron adoptados por otros países y, hasta la fecha, constituyen las principales aportaciones mexicanas a la pedagogía del mundo.
“Lo plasmado en la Constitución en 1917 y el posterior programa educativo del cardenismo son los únicos dos proyectos nacionales de educación que México ha tenido en los últimos 100 años.”
Velázquez Barriga considera que el embate contra el derecho a la educación consagrado en el Artículo Tercero constitucional y sus leyes reglamentarias inició en 1992. Como siempre, el discurso gubernamental lo presenta como una “modernización”. Las modificaciones se aplicaron en 1993 bajo el nombre de Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica, con lo que se dejó de considerar a la educación como un asunto nacional.
Según el historiador, docente e investigador en pedagogía, estos años marcan la entrada de los intereses del sector empresarial a la educación y el abandono en los planes oficiales de los valores nacionalistas, de desarrollo nacional, de fortalecimiento de la identidad cultural del país. La nueva visión de la educación buscó preparar el terreno para la nueva realidad neoliberal de México: al año siguiente entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Fue solamente el principio. “A partir de ahí se dispuso  el sistema educativo ya no para el desarrollo endógeno de nuestro país sino para favorecer los intereses de las grandes corporaciones mundiales”.
Hoy el examen del Programme for International Student Assessment (PISA), sin embargo, ha demostrado que México empeoró. A pesar de haber hecho todas las reformas “recomendadas” por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han fracasado en sus  propios objetivos.
“Los niveles de analfabetismo han permanecido e, incluso, por momentos han crecido; los niveles de desempleo han crecido también. El sistema educativo no ha respondido ni a sus mismas expectativas”, expone Velázquez Barriga.
Además, la cobertura educativa se ha reducido. En su informe más reciente, el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por su sigla en inglés) reportó que cerca de 4 millones de menores de edad mexicanos están fuera del sistema educativo.
Sin embargo, el actual secretario de Educación, Aurelio Nuño, anunció la intención del gobierno federal de cerrar 100 mil planteles de educación básica en el país. La justificación de tal medida, ofrecida en noviembre pasado, es la “reconcentración de escuelas”. Es decir, que los alumnos de varias comunidades vayan a una sola que se crearía en la localidad más populosa.
“Es un golpe contra las comunidades rurales y urbanas. Y los estragos serán mayores si no se reconceptualizan esos términos empresariales con que se ha llenado a la educación pública”, considera Lev Velázquez.
Para el historiador y pedagogo, alcanzar la “calidad” puede ser la aspiración de una empresa productora de autos o de telefonía, pero no puede ser el fin histórico de todo un pueblo. “Habría que pensar para el ámbito educativo conceptos como el de dignidad humana: el ser humano debe ser el centro del sistema educativo y no el mercado”.

Vender trozos de país con sus riquezas

Luego del movimiento armado de 1910, la revolución campesina –la de Emiliano Zapata y Francisco Villa– no ganó. De hecho, sufrió una profunda derrota por parte de otra facción revolucionaria: la de Carranza y Obregón. Pero los constituyentes de 1917 lograron plasmar algunas de las demandas campesinas para acabar con los latifundios y entregar las tierras a sus legítimos propietarios: las comunidades indígenas y mestizas.
La tenencia de la tierra plasmada en la Constitución también alcanzó para establecer que la nación era dueña los recursos del suelo y el subsuelo.
A la fecha, el Artículo 27 ha sido reformado en 20 ocasiones, mientras que el 28 en 10. Con respecto del Artículo 27, ocho de las reformas –las más profundas– han ocurrido durante el periodo neoliberal. Por su parte, las reformas al 28 han ocurrido, en su totalidad, desde que el neoliberalismo gobierna México.
Los cambios en estos Artículos demuestran que “del espíritu original del Constituyente de 1917 hoy no queda prácticamente nada”, señala el abogado Juan de Dios Hernández Monge. “Con claridad la norma fundamental de México señalaba que la tierra, las aguas, los bosques, los hidrocarburos, las gemas preciosas, los metales preciosos son propiedad de la nación mexicana.
“Y eran derechos imprescriptibles, inembargables, intransmisibles e inalienables”, destaca.
La primera y más profunda “contrarreforma” al Artículo 27 tuvo lugar en 1992, bajo el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Con ella se permitió la privatización del ejido y de la comunidad agraria.
“La consecuencia inmediata, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, fue el desmantelamiento del campo. Las comunidades originarias fueron destruidas.”
En esos años, sabedoras de lo que se avecinaba para México, grandes agroindustrias como Monsanto compraron a ejidatarios e indígenas, a precios de ganga, millones de hectáreas en México. “Hoy significan la privatización del ejido y de la comunidad con la consecuente pérdida de la soberanía alimentaria que ya había logrado con muchísimos esfuerzos el pueblo de México”, señala Hernández Monge.
Pero las modificaciones a los Artículo 27 y 28 no sólo desprotegieron a los campesinos. También a las industrias de interés nacional. “La Constitución decía que era propiedad exclusiva del Estado y que solamente los mexicanos por nacimiento podían obtener concesiones para la producción, explotación de la energía eléctrica”, recuerda Hernández Monge.
Asimismo, el petróleo era propiedad originaria de la nación mexicana. La Expropiación Petrolera de 1938 significaba el regreso de la soberanía nacional respecto de la propiedad de los hidrocarburos.
“Y ahora en las reformas secundarias de la reforma al Artículo 27 pusieron una frase que, si no fuera tan dramática, debería dar risa. Se atrevieron a poner que el petróleo y el gas que se encuentren en el subsuelo son propiedad de la nación mexicana; pero únicamente cuando estén en el subsuelo. Y también dice que está prohibido que capitales extranjeros puedan explorar o explotar el petróleo. Pero luego en el mismo artículo ponen una salvedad: que el gobierno federal podrá celebrar contratos con capitales privados para la exploración y explotación.”
Con respecto de la minería, “la contrarreforma permitió que, en los últimos 25 años, se hayan llevado de México más oro y más plata que toda la que se habían llevado acumulada desde 1521 a estas fechas”, señala Hernández Monge.

Explotación y trabajo precario

El Artículo 123 ha sido reformado en 26 ocasiones. De ellas, 10 han ocurrido desde que los neoliberales gobiernan México.
Juan de Dios Hernández Monge recuerda que la reforma laboral de 2012 fue el último acto de gobierno de Felipe Calderón, “haciéndole el trabajo sucio a Enrique Peña Nieto”.
Hoy esta reforma del Artículo 123 ya ha sido convalidada por la mayoría de los Congresos de los estados y se convierte en norma suprema de gobierno en México. “Y con esto dan un golpe mortal al tripartismo: esa forma de organización donde las juntas de conciliación y arbitraje tenían un representante del capital, uno del gobierno y uno de los trabajadores, y que las decisiones se tomaban por mayoría de votos con base en las constancias de expedientes respectivos. Hoy, de un plumazo, desaparecen el tripartismo para proponer que sean jueces de lo laboral y darle el mismo tratamiento procesal como si fuera un juicio civil. Es decir, la primera instancia, la apelación y el amparo. Pero ahora con jueces unitarios en lugar de las juntas tripartitas. Esos 100 años de historia han sido borrados”.
Por su parte, el abogado Manuel Fuentes Muñiz, catedrático de derecho laboral y seguridad social en la Universidad Autónoma Metropolitana, señala que esta reforma “ha traído como consecuencia la creación de un aparato monopolizador de los registros sindicales en todo el país. Hay una modificación trascendental en donde el gobierno federal, a través de un organismo público descentralizado, va a ser el único que va a otorgar o cancelar todo lo que tenga que ver con los registros sindicales y los contratos colectivos de trabajo; incluso les retira esas facultades a los gobiernos de los estados”.
En efecto, de acuerdo con la reforma, la designación del titular del nuevo órgano será prerrogativa del presidente de la República en turno, previo a una terna ante el Senado. El nombramiento será transexenal pues, en principio, el titular durará 6 años en el cargo; pero se puede relegir por otros 6 años.
“Lo que significa que el siguiente gobierno, de la línea o corriente que sea, no se va a poder meter en los temas laborales colectivos”, explica Manuel Fuentes Muñiz.
“Se avizora la consolidación de un derecho privado sin el sentido social. En las próximas semanas se estarán registrando más reformas y se le estarán dando más espacios a la parte patronal”, advierte el abogado Fuentes Muñiz.
Los resultados de las contrarreformas laborales están a la vista. Fuentes destaca que hoy “la clase obrera, en su mayor parte, está empobrecida. El hecho de que el 60 por ciento de los trabajadores reciba un promedio de dos salarios mínimos, estamos hablando de 160 pesos diarios, nos puede dar una idea de que la situación económica de pobreza, la mayoría son trabajadores informales”.
Pero no es todo. Precisamente en materia laboral, la Constitución mexicana se preciaba de ser de avanzada. “Hoy se ha destruido, por ejemplo, el principio universal de la progresividad, ese mejoramiento constante al que tiene derechos el trabajador”.
Hernández Monge explica: “Cuando un sindicato cumple su función histórica de obtener mejores condiciones de trabajo y de vida para sus agremiados, hoy es visto como un enemigo del Estado. Y hay un contubernio de los tres Poderes de la Unión. En un concierto pleno van destruyendo todas las instituciones laborales. Por ejemplo, la Ley Federal del Trabajo establece que en la revisión del contrato colectivo de trabajo no se podrán pactar condiciones inferiores a las ya existentes, obviamente atendiendo al principio de progresividad. Pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido jurisprudencia para señalar, ¡sorpresa!: sí se pueden pactar condiciones inferiores a las ya existentes, y que esa disminución tiene un tope y que son las mismos que establece la ley”.
Otro ejemplo es el del derecho a la estabilidad en el empleo, que era uno de los elementos centrales del Artículo 123. “Con la reforma a la Ley del Trabajo de 2011 se introdujo la figura de la terciarización, llamada outsourcing. Con ello destruyeron ese principio de estabilidad en el empleo. Cuando crean o reactivan las figuras de trabajo a prueba, de aprendizaje, por tiempo determinado, por temporada, lo que están haciendo realmente es terminar con el principio de estabilidad en el empleo”.
Por su parte, Fuentes Muñiz señala que en el mundo laboral mexicano existe hoy un ejército de trabajadores eventuales; de quienes laboran más allá de su jornada de trabajo; de quienes sufren riesgos y no tienen una respuesta válida.
“De los más de 360 mil conflictos que hay en la Junta federal, el 51 por ciento tiene que ver con temas de seguridad social. Y no hay una salida. Es una especie de guerra contra los propios trabajadores. Ahora no se les da salarios, las empresas evaden el seguro social, los contratan por honorarios”.

Por una nueva Constitución


Este 5 de febrero “no tenemos nada que festejar” señala Juan de Dios Hernández Monge. Integrante del Colectivo de Abogados Zapatistas señala que sí se debe recordar la fecha, pero para tomarla como un aliciente para lo que viene el día de mañana.


Se refiere a la iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y del Congreso Nacional Indígena (CNI) de proponer a una mujer indígena como candidata a la Presidencia de la República en 2018 y organizar un Concejo Nacional de Gobierno integrado por hombres y mujeres indígenas de todo el país.

Juan de Dios Hernández Monge señala que, como se lee en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona emitida por el EZLN, se buscará que los mexicanos “construyamos de un nuevo pacto social, una nueva Constitución mexicana que abra el espacio, que cree un mundo nuevo en donde quepan todos los demás mundos. Quizá esta sea la última oportunidad del pueblo de México para tomar el destino en sus propias manos”.

Zósimo Camacho
[BLOQUE: INVESTIGACIÓN][SECCIÓN: SOCIEDAD]
Contralínea 524 / del 29 de Enero al 04 de Febrero 2017