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1/13/2019

México y Canadá, cerca pero lejos

 La Jornada 

Separados –o unidos, según se mire– por el territorio de la primera potencia mundial, México y Canadá son auténticos vecinos distantes. Ambos comparten la misma región geográfica y una extensa contigüidad con Estados Unidos; pero en materia de intercambios (comercial, económico, cultural) las posibilidades por explorar siguen siendo mucho mayores que los nexos que han logrado establecer.
En ese sentido va la afirmación del nuevo embajador de nuestro país en suelo canadiense, Juan José Gómez Camacho, cuando dice que la prioridad en el desempeño de su cargo será fortalecer todos los lados del triángulo Estados Unidos-Canadá-México, poniendo especial énfasis en la relación entre estas dos últimas naciones. Si bien ese suele ser el tono de todos los representantes de un país en el exterior, (porque el estrechamiento de lazos es inherente a la diplomacia) en este caso hay un elemento que juega en favor del acercamiento entre los dos socios minoritarios del acuerdo trilateral que remplaza al Tratado de Libre Comercio de América del Norte: el hecho de que los mandatarios de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Canadá, Justin Trudeau, tienen parecidas visiones en torno a los temas sociales, laborales y de diversidad e inclusión.
El argumento es muy atendible, porque aunque en el fondo se trata de conseguir inversiones, prerrogativas y ventajas recíprocas de orden industrial, comercial y financiero, ello aumenta, en paralelo, las posibilidades de conocimiento mutuo y movilidad interpersonal. El año pasado alrededor de dos millones 200 mil canadienses visitaron México (contra menos de 400 mil compatriotas que viajaron a Canadá), cifras bastante modestas si se considera que los dos países se ubican en la misma zona del mundo.
Lo anterior probablemente se deba, como apunta el embajador Gómez Camacho, a la fuerza de gravedad que EU ejerce como polo de atracción, pese a que, según la Asociación Global de Viajes de Negocios, desde la asunción al poder de Donald Trump las visitas de extranjeros a ese país muestran un persistente declive.
Desde una óptica puramente económica, la actual coyuntura parece favorable para intensificar los vínculos entre México y Canadá. El intercambio bilateral de bienes tiende a ascender, complementando las actividades que tienen lugar en el contexto del acuerdo trilateral, y los inversores canadienses se ven atraídos por el tamaño del mercado mexicano y las perspectivas de ampliar la red de tratados comerciales de nuestro país. Pero de explorarse más a fondo las presuntas coincidencias de ambos gobiernos en lo social y sociocultural, la relación podría ampliarse en estos terrenos y los dos países dejar de ser desconocidos que comparten un mismo subcontinente.

6/25/2015

Líder liberal en Canadá ofrece eliminar visados a mexicanos



El líder del Partido Liberal de Canadá, Justin Trudeau, afirmó que de ser electo en las próximas elecciones en el mes de octubre, suspendería el requisito de visa impuesto a mexicanos por el gobierno del conservador Stephen Harper hace ya casi seis años.


Después de que Harper ha suspendido el encuentro de líderes de Norteamérica, el líder liberal hijo de Pierre Elliott Trudeau quien fuera el decimoquinto Primer Ministro de Canadá, mismo que creó la legislación de la Carta Canadiense de los Derechos y las Libertades, la cual establece la Igualdad de Derechos, que implica que todos los ciudadanos tienen "Derecho a la protección y beneficio de la ley sin discriminación alguna sea por origen, color, raza, sexo, edad o discapacidad mental o física", carta que también incluye la libertad de expresión y de prensa, criticó la forma en que Harper ha pospuesto dicho encuentro, indicando no estar de acuerdo con la conducta "beligerante y grosera" del Primer Ministro Harper que también ha afectado las relaciones con su más importante socio comercial el vecino Estados Unidos.

Las siguientes elecciones se celebrarán el 19 de octubre próximo y se votará para elegir al Primer Ministro y a 338 diputados federales. Para Trudeau la imposición de la visa para México ha sido un insulto a las relaciones diplomáticas por lo que esta situación debió ser revertida de inmediato.

Bloomber Business indicó que el embajador de México en Canadá, Francisco Suárez Dávila, tomó con gusto el anuncio del líder liberal de quitar la visa a los mexicanos, ya que consideró dicha medida ha afectado la relación bilateral.

12/09/2013

Cronología abreviada de la imposición y la entrega




Carlos Fazio /II

Con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, Estados Unidos y los organismos financieros internacionales (BM, FMI, BID, verdaderos perros guardianes al servicio del Departamento del Tesoro y las compañías multinacionales), han venido avanzando sin límite de continuidad en el cogobierno o manejo conjunto del territorio nacional y sus recursos geoestratégicos. Incluida la privatización multimodal de la infraestructura (carreteras, puertos, aeropuertos, vías de ferrocarril, redes de fibra óptica, de electricidad e hidrocarburos), propósito principal del Plan Puebla Panamá (PPP), diseñado durante la administración de Ernesto Zedillo y profundizado con Vicente Fox.

2000-2001. Tras la elección de Fox en julio de 2000, Washington arreció en sus propósitos de transformar el espacio territorial mexicano, de adecuarlo con las nuevas mercancías, a los nuevos negocios y tecnologías. De cuadricularlo, ordenarlo y hacerlo funcional y productivo.

Durante su campaña electoral, en un debate televisado con Al Gore en octubre de 2000, el entonces gobernador de Texas, George W. Bush, recuperó la idea de Reagan y su padre (George Walker Bush, ex director de la CIA y vicepresidente de los dos mandatos de Reagan, a quien sucedió en 1988) de formar un mercomún energético de América del Norte. Dijo: Le hablé (a Fox) de cómo sería mejor apresurar la exploración de gas natural en México y transportarlo a Estados Unidos para que seamos menos dependientes de fuentes externas de petróleo crudo. En febrero de 2001, el experto George Baker, directivo de Mexico Energy Intelligence, planteó que Bush podía ofrecer fondos para convertir a Pemex en la mejor empresa petrolera del mundo. Por supuesto, tendría que ser una propuesta del presidente Fox, que no corresponde plantear al presidente Bush, dijo Baker. En marzo, Bush no tuvo empacho en afirmar que el gas encontrado en México era hemisférico y debía beneficiar a Estados Unidos. Afirmó entonces: Una buena política energética es aquella que entiende que tenemos energía en nuestro hemisferio y cómo explotarlo mejor y transportarlo a los mercados. Poco antes, con Fox de anfitrión, el secretario de Energía de EU, Spencer Abraham, había logrado introducir en la Declaración de México −suscrita por los ministros de Energía del hemisferio− una frase que abogaba por la integración energética del continente. Allí quedó formado un grupo de trabajo trilateral (integrado por Abraham y los ministros del ramo de Canadá y México). Encontramos que hay dependencia mutua, sin socios minoritarios ni socios mayoritarios, dijo entonces Abraham desafiando la ley que rige la fábula del tiburón y las sardinas.


La idea de crear redes o corredores energéticos a través de ductos transfronterizos para el intercambio de hidrocarburos, así como la integración eléctrica entre Estados Unidos, Canadá y México, fue retomada en la Cumbre de Quebec (abril de 2001), donde participaron 34 jefes de Estado y de gobierno de América. Uno de los compromisos de la cumbre fue norteamericanizar los mercados de energía −ante la deficiencia de Estados Unidos en la materia esgrimida por Bush−, para lo cual se requería cambiar el marco legislativo y regulatorio de los países involucrados.
En mayo de 2001, el presidente Bush −principal operativo del cártel petrolero-gasero texano conformado por las trasnacionales Exxon­Mobil, Halliburton, Enron y El Paso Corporation− dio a conocer su plan energético nacional (conocido como Plan Cheney), donde el combustible extranjero pasó a ser el eje del proyecto. En ese esquema, México fue definido como una fuente primordial para garantizar la seguridad energética de Estados Unidos.

Varios meses antes de los atentados contra las Torres Gemelas, el Grupo para el Desarrollo de una Política Energética Nacional, que elaboró el Plan Cheney, había mostrado un mapa de la República Mexicana que identificaba las cuencas de Burgos, Sabinas y Pedregosas, en el norte de México, frente a Texas (dominios del clan Bush), como las principales reservas de gas no explotado. En esa región, sugería el documento, podría darse una interrelación energética natural. El grupo recomendó a Bush que instruyera a sus secretarios de Estado y de Energía para que, en consulta con la Comisión Reguladora de Energía, se revisaran los permisos presidenciales para la construcción de infraestructura que permita el cruce de petróleo, gas natural y electricidad, y se propongan las reformas a las regulaciones que sean necesarias para hacerlas compatibles con el comercio intrafronterizo.
Cuando en septiembre de 2001 Fox visitó a Bush en Washington, ambos recibieron la propuesta del Consejo Binacional México-Estados Unidos de llevar a cabo, cuanto antes, la integración energética de Norteamérica. El principal destinatario de la solicitud fue Fox: a él le recomendaron aumentar la inversión privada en Pemex; abrir el sector de refinación de crudo al capital extranjero; dividir en varias compañías la red de oleoductos mexicanos y acceder a una pronta integración eléctrica con Estados Unidos. Para todo ello, señalaron, hay opciones: liberalizando los marcos regulatorios y legales. Es decir, modificando la Constitución mexicana.

2002. El 20 de septiembre de ese año Bush presentó su Estrategia de Seguridad Nacional en la Casa Blanca. Entre las nociones básicas del documento, una decía: Debe mejorar la seguridad energética (de Estados Unidos). Fortaleceremos nuestra propia seguridad energética y la prosperidad compartida de la economía mundial, colaborando con nuestros aliados, socios comerciales y productores de energía. En buen romance, fue el anuncio estratégico de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (Aspan), suscrita en Waco, Texas, el 23 de marzo de 2005.