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7/07/2016

Corrupción: tema central del electorado



Simón Vargas Aguilar *
La Jornada 
Exactamente 634 mil 143 mexicanos firmaron la primera iniciativa ciudadana que se ha presentado ante el Congreso mexicano; el objetivo principal era obligar a todos los servidores públicos a presentar tres declaraciones: patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses. Con 59 votos en contra, la iniciativa original fue rechazada; en su lugar, el Senado aprobó una Ley General de Responsabilidades Administrativa con una salvaguarda: no están obligados a hacer pública información que pueda afectar su vida privada.
Aunque se presentaron avances importantes en la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, la realidad es que la llamada ley 3 de 3  quedó trunca; nuevamente nuestros representantes privilegiaron sus intereses por encima del bien común. A todos ellos es necesario recordarles que todas las decisiones tienen una consecuencia, sobre todo aquellos que en el discurso defendieron la causa ciudadana, pero se ausentaron al momento de la votación. A eso se le llama desdeñar a la ciudadanía.
Pedro Kumamoto, el primer candidato independiente en ganar una diputación local en Jalisco, después de conocer los resultados anteriores comenzó un movimiento para llamar al voto de castigo a los senadores que no votaron en favor de la iniciativa ciudadana, afortunadamente no es el único.
En las pasadas elecciones del 5 de junio, en un hecho sin precedentes el PAN ganó siete de las 12 gubernaturas que se disputaron, pero no se trata simplemente de una victoria azul. Analicemos con más detalle los resultados: en ocho estados se dio lugar a una alternancia del partido en el poder, el PRI perdió seis estados –Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz–, mientras el PAN cedió sus gubernaturas en Sinaloa y Oaxaca, ambas producto de una coalición con el PRD.
De las entidades anteriores, al menos cinco de sus gobernadores en turno enfrentan acusaciones de corrupción –algunas más graves que otras–, pero en todos los casos sus adversarios utilizaron como eje cardinal de campaña “el combate a la corrupción… porque la gente está harta de abusos y excesos”; la anterior es una frase del priísta Quirino Ordaz Coppel, actualmente gobernador electo de Sinaloa, pero formó parte de los discursos de los aquí mencionados.
Igualmente los panistas como Javier Corral (Chihuanua), Carlos Joaquín (Quintana Roo), Miguel Ángel Yunes (Veracruz) y José Rosas Aispuro (Durango) prometieron combatir la corrupción con algunas de las siguientes acciones: la creación de fiscalías especializadas en el tema de corrupción, investigaciones exhaustivas y cárcel para los gobernadores salientes y sus colaboradores más cercanos, y acabar con la impunidad.
No nos está permitido fallar, advierte el victorioso Javier Corral en una entrevista recién publicada en la revista Newsweek; vaya que el panista tiene varias promesas que cumplir, la más significativa tiene que ver con el futuro de su antecesor, pues aseguró que de ganar la gubernatura, César Duarte irá a la cárcel, no por un asunto de venganza, sino de exigencia de justicia por parte de los ciudadanos. Y es verdad, los 12 gobernadores electos deben tener claro que su mayor reto es: básicamente cumplir sus promesas.
Jaime Rodríguez, El Bronco, lo debe tener muy presente, el primer gobernador independiente de México. A largo de su campaña insistió en que si ganaba acabaría con la corrupción y castigaría a los responsables; se comprometió a investigar al gobernador saliente, el priísta Rodrigo Medina de la Cruz, señalado junto con su  padre, Humberto Medina Ainslie, por presunto enriquecimiento ilícito. El viernes anterior a las elecciones, y cuando faltaban cuatro días para el aniversario de los comicios que le otorgaron el triunfo, la fiscalía anticorrupción de Nuevo León anunció que actuaría contra el ex mandatario por presunta corrupción en contratos otorgados en su administración.
La corrupción en México cuesta entre 2 y 10 por ciento del PIB, y representa alrededor de 5 por ciento de las ventas anuales de las empresas, de acuerdo con el Índice de Competitividad Internacional 2015 del Imco. Evidentemente, este costo lo pagamos todos los mexicanos, pero para algunos el precio es más oneroso. Según cálculos del organismo, los ciudadanos pobres destinan hasta 25 por ciento de sus ingresos en sobornos para tener acceso a trámites básicos y gratuitos, como inscribir a los hijos a la escuela. http://bit.ly/1Np4DJy
Todo acto de corrupción tiene un precio, cuesta. Tarde o temprano los daños de este mal repercuten en todos los ciudadanos. Los más de 634 mil mexicanos que firmaron la iniciativa ley 3 de 3 han comprendido que la corrupción prevaleciente en México cada vez será más cara y difícil de soportar. Es importante reconocer que este número de firmas, que quizás para algunos senadores es pequeño, representa el sentir y el deseo de un importante sector de la sociedad mexicana. Eso es traicionar la democracia.
Actualmente está en curso un movimiento internacional anticorrupción impulsado por la ONU, el Banco Mundial, el FMI, el BID, la OCDE y el gobierno de Estados Unidos. La recién llegada a nuestro país Roberta Jacobson, embajadora estadunidense, ha advertido que su gobierno debe apuntalar las discusiones sobre corrupción que ocurren en América Latina, pues de ellas depende la consolidación de las democracias.
En su visita a México, el papa Francisco dio un discurso en Palacio Nacional ante la elite política, social y empresarial, donde advirtió que la experiencia demuestra que cada vez que se busca el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción, narcotráfico, exclusión, violencia, tráfico de personas, secuestro y muerte. El pontífice advirtió que a los dirigentes les corresponde de manera especial trabajar para ofrecer a todos los  ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino.
Ha llegado el momento de México para demostrar un compromiso con la rendición de cuentas. Si esto no ocurre, seguramente en las elecciones de 2018 los mexicanos se harán escuchar por la vía del voto de castigo.
*Analista en temas de seguridad, educación y justicia

6/26/2016

El reposicionamiento de la heroína mexicana en EU



Simón Vargas Aguilar *
La Jornada
La tasa de muertes por sobredosis de heroína en Estados Unidos de América se multiplicó por más de tres entre 2002 y 2014, pasando de 2.7 por cada 100 mil personas a 9.0, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Asimismo, en 2014 fallecieron 47 mil 55 personas por sobredosis de drogas. De esas, 60 por ciento fue por sobredosis de opiáceos, que incluye medicamentos que pueden adquirirse con receta, y heroína. http://1.usa.gov/1Q3k2mG
Con el recrudecimiento de la epidemia estadunidense de opiáceos y heroína, nuestro país se convirtió en el tercer mayor productor de opio a escala mundial y el mayor proveedor de heroína de Estados Unidos, mercado anteriormente dominado por cárteles asiáticos y colombianos, pero para poder ingresar a los distintos tipos de consumidores el narco mexicano tuvo que diversificarse e innovar.
Recientemente, por primera vez, el gobierno mexicano, en colaboración con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dio a conocer un informe en el cual se revela que entre julio de 2014 y junio de 2015 se cultivaron en tierras mexicanas 24 mil 800 hectáreas de planta de amapola y confirman la teoría estadunidense de que México es el tercer productor mundial de opio.
En mi colaboración para La Jornada del pasado 21 de mayo, comenté acerca del posicionamiento global del narco mexicano. En ésta señalé que, por medio de un informe entregado al Congreso estadunidense, la Administración Antidrogas de Estados Unidos (DEA) advertía que el cártel de Sinaloa estaba tratando de competir por los mercados de la costa este con la introducción de heroína marrón o alquitrán negro, y se encontraba desarrollando nuevas técnicas para producir heroína en polvo blanco altamente refinada. http://bit.ly/1TuqN2L
Douglas W. Coleman, jefe de la división de Arizona de la DEA, declaró a la revista Proceso que el cártel de Sinaloa desplazó a los traficantes asiáticos de heroína en territorio estadunidense con la introducción de métodos que dan lugar a un producto mexicano más refinado. Según Coleman, esas técnicas permitieron a la organización criminal convertirse en la más poderosa del mundo, con un control casi total del mercado estadunidense de la droga. http://bit.ly/1rsTGCG
En el pasado, los traficantes mexicanos se habían dedicado a suministrar heroína marrón, de calidad inferior, a los mercados pequeños de la costa oeste, mientras los asiáticos y colombianos proveían heroína en polvo blanco de mayor calidad a los lucrativos mercados de las grandes ciudades en la costa este. El cambio a la producción de heroína en polvo blanco de los mexicanos ya había sido advertido en octubre del año pasado por la DEA. En otro documento dio cuenta del aumento de 62 por ciento en el cultivo de amapola en México, principalmente en los estados de Guerrero, Durango, Sinaloa y Chihuahua. Con este crecimiento también se agudizó la violencia por las pugnas entre los cárteles. http://1.usa.gov/1LgkGJd
Así como ha aumentado la violencia en Guerrero, así ha crecido el consumo de heroína en Estados Unidos, afirmó el gobernador Héctor Astudillo Flores, en febrero de 2016, al ser cuestionado por el incremento desproporcionado de la incidencia delictiva en la entidad. Al respecto, la Comisión Nacional de Seguridad aseguró que la violencia que prevalece en el estado se debe a las pugnas entre agrupaciones criminales que buscan retomar el control del territorio.
Carlos Garfias, arzobispo de Acapulco, afirmó que el estado de Guerrero se ha convertido en el nuevo epicentro de la violencia en México, ya que en la entidad, en los primeros tres meses de 2016, la cifra de homicidios vinculados con el narcotráfico es superior en 247 por ciento a la media nacional. Según cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, actualizadas a abril de 2016, en Guerrero se han presentado 692 homicidios dolosos y la tasa de impunidad en este ilícito es de 89 por ciento.
La afirmación de Douglas W. Coleman sobre la supremacía del cártel de Sinaloa en el mercado de la heroína estadunidense es una realidad algo diferente y engañosa para el centro de investigación de crimen organizado en América Latina InSight Crime. Su codirector, Steven Dudley, aseguró el pasado 26 de mayo, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos de América, que las organizaciones mexicanas no son en absoluto tan fuertes o monolíticas como alguna vez lo fueron.
El argumento del think tank se basa en que históricamente el negocio de la heroína en Estados Unidos se ha dividido aproximadamente por la mitad: las organizaciones mexicanas dominaban el mercado del oeste con su producto más oscuro, mientras los colombianos abastecerían el polvo blanco de mayor calidad a la región del Este. En la actualidad se piensa que los colombianos ya no manejan tanto la oferta y que su heroína la trafican los cárteles mexicanos, que ya tienen las rutas establecidas.
Y es que, según cifras de la DEA contenidas en su informe anual Amenaza nacional de drogas 2015, en los decomisos de heroína la sudamericana (por lo general colombiana) representaba 51 por ciento de incautaciones, mientras 45 por ciento correspondían a México y 4 por ciento venían del sureste asiático. Si la heroína mexicana controlara el mercado estadunidense, el porcentaje tendría que ser mucho mayor. http://1.usa.gov/1UciC9s
Respecto del poder superior de algún cártel como el de Sinaloa, InSight Crime señala que durante los últimos años los grupos criminales en México se han fragmentado como resultado de la captura de algunos líderes y la posterior confrontación entre los cárteles. Por ende, se han dividido en numerosas facciones o células sin un líder único en control de las actividades.
* Analista de temas de seguridad, justicia, política y educación.

4/12/2016

ONU-Ungass: replantear la lucha contra la violencia



Simón Vargas Aguilar*
La Jornada
¿Es México cada vez más violento? Los siguientes datos duros dicen que sí.
De acuerdo con las cifras oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2015, las tasas de homicidios dolosos aumentaron casi 9 por ciento respecto del año anterior, y este 2016 la tendencia sigue al alza. Según estadísticas registradas hasta el pasado febrero, este tipo de crimen aumentó 14.5 por ciento frente a 2015. Lo cual representa un retroceso, por lo menos desde 2012, ya que las tasas de homicidios habían disminuido constantemente (http://bit.ly/1X4shBv).
La forma más utilizada –y al parecer efectiva– para medir y analizar la violencia por organismos internaciones y centros de investigación ha sido con datos sobre homicidios, ya que se trata del tipo de delito más difícil de ocultar y el que por su impacto más se denuncia. Sin embargo, desde 2007 en México ha habido un número considerable de personas reportadas como desaparecidas, el cual ha ido aumentando cada año. De acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas se contabilizaban 28 mil 156 hasta el pasado 31 de enero (http://bit.ly/1bvegtZ).
Según el Índice de Paz Global (IPG) 2015 del Instituto para la Economía y Paz (IEP), México es el segundo país más violento del continente americano, sólo superado por Colombia. Nuestro país está ubicado en el lugar 144 de 162 países medidos y fue catalogado en la escala de nivel bajo del estado de la paz. Este instrumento global considera parámetros como niveles de violencia, criminalidad, gasto militar y si participa en guerras (http://bit.ly/1MKqyfx).
En ese índice se revela que los costos relacionados con el homicidio en México han aumentado 50 por ciento desde 2008; según sus mediciones, nuestro país se ubica dentro de las 10 naciones con los mayores costos por contención de violencia, ubicándose en el sexto sitio, con una cifra de 233 mil millones de dólares, lo cual equivale a 17.3 por ciento del PIB de México, esto representa mil 946 dólares por persona.
Si los estados menos pacíficos tuvieran el mismo crecimiento económico que los estados más pacíficos, la economía mexicana habría sido 13 por ciento más grande en 2014. Es decir, si México fuera más pacífico, el gasto en contención de la violencia podría destinarse a áreas más productivas, como infraestructura, innovación o educación, y llegar con ello a las metas de crecimiento económico que prometió el presidente Enrique Peña Nieto durante su campaña electoral y al principio de su gestión.
Con base en un informe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), el Instituto México del Centro Wilson y el Programa de América Latina en Washington, elaboró 10 recomendaciones de políticas puntuales para reducir la violencia y contener el crimen en México, las cuales podrían ser las más eficaces para lograr este fin, ya que se sustentan en décadas de evidencia empírica (http://1.usa.gov/1T4cg0f).
El Centro Wilson inicia su análisis con la lección más inmediata, importante y sencilla, pero poderosa, que deja el estudio de la Usaid para México: la prevención del delito es más eficaz cuando se orienta de forma muy precisa. Por falta de espacio, quisiera destacar sólo una de las 10 recomendaciones, misma que considero fundamental en el contexto actual, pues estamos a pocos días de la sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas (Ungass) que se llevará a cabo del 19 al 21 de abril en su sede de Nueva York, con el fin de evaluar el problema de las drogas a escala global.
La recomendación es la siguiente: “Es mejor una guerra contra el uso de armas de fuego violento, que una violenta guerra contra las drogas. La guerra contra las drogas, entendida como la captura y el procesamiento de los traficantes de alto nivel, aumenta la violencia porque desestabiliza cárteles de la droga. Sin embargo, la creación de políticas para inhibir el flujo de armas ilegales en manos de los criminales, y tribunales de drogas y tratamiento de drogas, es mucho más eficaz para reducir la violencia. Las drogas deben abordarse como un problema de salud más que una aplicación de uno”.
En este sentido, la ONU difundió un documento con miras a ser debatido en la Ungass, donde se insta a las naciones a presentar y apoyar nuevos proyectos, políticas y estrategias para abordar el problema de las drogas, el cual debe ser visto como asunto de salud pública. El gobierno mexicano ha adelantado que planteará un nuevo modelo de política contra las drogas basado precisamente en que este es un problema de salud pública.
La guerra contra las drogas ha costado muy cara a México con resultados claramente insuficientes. Irónicamente los cárteles mexicanos se han fortalecido y, de acuerdo con un reciente informe de la DEA, ahora se compiten el mercado de la heroína estadunidense contra sus pares colombianos. En la próxima Ungass nuestro país debería adoptar un verdadero compromiso en la búsqueda de soluciones eficaces.
*Analista en temas de seguridad, justicia, política y educación.
Twitter: @simonvargasa
Facebook: simonvargasa