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12/24/2024

Rencontrar la paz

Mariana Bermúdez

Diciembre es uno de los meses que nos convocan a reflexionar sobre la situación de la humanidad, desde nuestros territorios más cercanos hasta los más lejanos. También tenemos fechas conmemorativas que nos invitan a repensar cuál es el mundo que deseamos habitar, de qué manera y con quiénes.

Por un lado, el 10 de diciembre fue la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, en una coyuntura política y social enmarcada en una crisis de derechos humanos derivada del debilitamiento institucional y democrático, así como del incremento de la violencia ejercida sustancialmente por el crimen organizado. Por otro, las celebraciones religiosas, principalmente católicas, surgen como espacios de reflexión en torno a la paz y a la esperanza hacia el futuro que deseamos como personas, familias, comunidades y país.

Ante ello, se vuelve indispensable considerar la protección y garantía de los derechos humanos como uno de los caminos que pueden abonar a la construcción de paz y a una vida digna.

Para esto, es importante recordar que la teología de la liberación nos brinda algunas claves para que las fiestas decembrinas no sólo sean un encuentro intervenido por la mercantilización de la vida y de las relaciones humanas, sino que abra paso a repensar en lo más cotidiano cómo podemos caminar hacia mundos más justos.

La teología de la liberación surge como teoría teológica y política en Latinoamérica durante la década de los 50, donde su fundamentación estaba en la lucha contra la pobreza y la opresión desde una Iglesia católica comprometida por transformar las desigualdades sociales, políticas y pastorales. Este movimiento fue de suma relevancia para promover procesos de participación política desde las bases para la liberación de los pueblos y las comunidades oprimidas, permitiendo imaginar otras formas de hacer comunidad política y organizada en búsqueda de paz y justicia.

Después de más de 80 años de su propuesta política y recordando los asesinatos de los sacerdotes defensores de derechos humanos que han perdido la vida en estos últimos dos años, es tiempo de recuperar su apuesta por la vida como una razón más que nos invite a organizarnos y movilizarnos. Estamos en un momento donde esas claves de acción y reflexión son pautas para reconstruir la esperanza que nos ha sido arrebatada por las injusticias del Estado, del crimen organizado, de sistemas de opresión y desigualdad que nos limitan a encontrarnos con los demás para hacer comunidad y reconstruir nuestro tejido social.

Que estas fechas de encuentro con nuestras amistades y familias sean espacios donde se dialogue eso que históricamente ha sido invisibilizado y callado; donde recuperemos la capacidad de mirar a la otra persona como humana; que podamos recobrar la posibilidad de mirarnos como parte de un todo con esos comunes que nos permitan intercambiar la mirada, la sonrisa, la alegría.

También, que hagamos memoria de quienes no pueden acompañarnos en nuestros espacios, comunidades, familias a causa de los impactos de la violencia y de un Estado mexicano que no ha logrado garantizar y proteger la vida de todas, todes y todos.

Y, con esa digna rabia y alegría combativa, vuelva a crecer la llama de la esperanza, de la búsqueda de justicia, de transformación y organización social, de la defensa de la vida por quienes ya no están aquí, por quienes continuamos y por quienes vendrán. Hagamos y sostengamos la memoria social de lo que ha sido y puede ser, pues es a través del encuentro y el diálogo con la otra, otre, otro que podemos mirarnos como parte de un todo, de una comunidad por pequeña que sea, para que se recupere e imagine lo posible, para que se pueda reconstruir la esperanza y, quizás, sólo así podremos rencontrar la paz para nosotras, nosotres y nosotros y nuestra comunidad.

2/15/2016

El legado del “Tatik” Samuel


TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Cuando Samuel Ruiz García estaba por dejar la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, su hermana Luz María les preguntó a los colabo­radores del obispo qué harían con los reconocimientos y preseas que él había acumulado durante su labor pastoral.
El Tatik (Caminante), como le decían los indígenas chiapanecos, la calmó. “Nada de eso me pertenece –le dijo–, por lo que se quedarían en la diócesis”. Le aclaró también que no eran reconocimientos personales, sino para el equipo que lo acompañó y para los feligreses de la iglesia a la que estaba adscrito.
En 2009, poco antes de que Tatik Samuel se fuera de la diócesis, un empresario regiomontano, a quien había conocido 20 años antes, le preguntó qué podía hacer para que su legado perdurara. Y el llamado “obispo de los pobres” le recomendó construir una clínica en las afueras de San Cristóbal de Las Casas.
Así nació la Clínica Esquipulas. El inmueble brinda servicio a los indígenas que no están afiliados al Seguro Social ni tienen para pagar un hospital privado. Las viejas casonas coloniales aledañas también fueron remodeladas y ahí se construyó el Museo Tatik Samuel, bajo el auspicio del Centro Comunitario El Caminante.
Se pensó así, como un centro de encuentro de los pueblos a los cuales dedicó su vida entre 1960 y 2010. El 24 de enero de 2010, justo un año antes de su partida, Ruiz García y su más cercano colaborador, el párroco de Tila, Heriberto Cruz Vera, e indígenas choles de esa zona norte del estado, llegaron para bendecir el tronco del árbol que sostiene al museo.
Sin embargo, el museo no abrió sus puertas hasta el 27 de enero de 2015. Desde entonces han visitado el lugar miles de personas para conocer el legado y la obra pastoral del Tatik Samuel, sobre todo indígenas.
La directora, Natalia Bojórquez, sostiene que ese espacio fue creado sobre todo para rescatar la memoria de los acontecimientos históricos más importantes de Chiapas y la trayectoria de Samuel Ruiz en su búsqueda del macroecumenismo, la defensa de los derechos humanos, en particular los de los indígenas, quienes son los más vulnerables.
Los visitantes pueden encontrar información sobre el origen de la cultura indígena, observar la representación de un sacerdote maya, así como una referencia sobre cómo eran los habitantes originarios de estas tierras.
En una sala se incluye material relativo al periodo de la conquista, presentando el origen de las distinciones sociales con las legislaciones relativas a las castas, y de la llegada del padre De las Casas para evangelizar a la población, además de que se exhiben­ piezas religiosas de los siglos XVII, XVIII y XIX.
La sección de la historia de la diócesis sancristobalense incluye información de los obispos que la han dirigido, desde Fray Bartolomé de Las Casas hasta Felipe Arizmendi Esquivel, quien hoy está al frente de ella, y se exhiben piezas religiosas que pertenecieron a Tatik Samuel.
Asimismo, en el espacio denominado “línea del tiempo”, se alude a la trayectoria religiosa de Tatik Samuel que incluye los pasajes más destacados de su trabajo al lado de los indígenas, su defensa de los derechos humanos y la paz, así como el papel que jugó durante el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en enero de 1994 y los meses posteriores.
Se pueden observar también los reconocimientos, medallas y premios que recibió el obispo Ruiz durante su trayectoria pastoral, así como algunas de las prendas que lo hicieron famoso dentro y fuera del país, su laptop, su rasuradora, su equipo de radiocomunicaciones, el saracof que usaba para protegerse de las ramas cuando subía a las montañas, el fuete que usaba cuando montaba a caballo.
Historia recobrada
En el museo se conserva la bula papal de Juan XXIII que da cuenta del nombramiento de Ruiz García como obispo de San Cristóbal: 14 de noviembre de 1959, cuando tenía 35 años. El 25 de enero de 1960 tomó posesión de su nuevo encargo conferido desde el Vaticano. Y desde entonces se consagró a él.
Se exhibe la primera Biblia en tzotzil, el báculo del obispo y su casulla. Mientras permanece abierto, el museo transmite una videoentrevista en la que Ruiz García explica los objetivos de ese espacio.
En los noventa Tatik Samuel ya era reconocido en el mundo por su labor pastoral, pero su papel de mediador y pacificador de 1994 le atrajeron más reconocimientos.
En 2000, por ejemplo, fue distinguido con el Premio Simón Bolívar de la UNESCO por su compromiso personal y su papel como mediador entre el gobierno y el EZLN, que contribuyó a la paz y al respeto de la dignidad de las minorías.
Al año siguiente recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg por la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Chiapas. La Universidad Autónoma de Sinaloa le concedió el doctorado honoris causa; antes lo habían hecho la Iberoamericana y la de Barcelona.
En el museo también hay imágenes de aquellos tiempos en los que enarbolaba su bandera de “Cristianismo sí, comunismo no”, cuando quería enseñarle a los pueblos indígenas el español. Al final fue él quien aprendió el tzotzil, tzeltal, chol y tojolabal.
Los sancristobaleños que al principio lo arroparon, terminaron por distanciarse de él por su cercanía a los indígenas; no le perdonaron que construyera una iglesia de opción por los pobres.
El museo tiene otra sala que alberga los trajes típicos de por lo menos 15 regiones, algunos de ellos son de la época en la que el obispo Ruiz García los usó para visitar Cancuc, Ocosingo, El Bosque, Zinacantán, Oxchuc, Pantelhó, Chenalhó, Chalchiuitán, Amatenango del Valle, San Andrés, Magdalena, Tenejapa, Huixtán, Chanal y otros pueblos.
También se exhibe un tronco de árbol que Tatik Samuel usó para bendecir el lugar. A su lado hay un mural que explica su significado.
Al final del recorrido se encuentra la única réplica de obras de pintores del siglo XVIII referentes a “Las Castas”. Todas ellas reflejan facetas del modo de vida de las clases sociales. Las pinturas pertenecen a la colección de la regiomontana Lydia Sada de González.
El Museo Tatik Samuel permanece abierto de martes a domingo de las 10:00 a las 17:00 horas. La entrada cuesta 50 pesos; a maestros, estudiantes y niños se les hace un descuento de 50%, mientras que los indígenas sólo pagan lo que puedan.
Según su directora, en su primer año de actividades visitaron el museo mil 800 personas que pagaron boleto y 450 más que entraron con cortesías. El reto, dice, es acercar a las comunidades indígenas a este espacio que se creó para ellas.
La figura del controvertido obispo oriundo de Guanajuato cobra relevancia en estos días. Según las autoridades eclesiásticas de San Cristóbal de Las Casas –símbolo emblemático de la evangelización de los pueblos originarios durante la conquista española–, Francisco tiene programada el lunes 15 una visita a la catedral local, donde está la tumba de Tatik Samuel.

9/26/2015

Teólogas latinoamericanas y alemanas se reúnen en Congreso para construir espacios de paz




Adital
Construir espacios de paz en los tiempos actuales es un desafío "apasionante y apremiante” para la humanidad. Así inicia la presentación del II Congreso de Teólogas Latinoamericanas y Alemanas cuyas inscripciones están abiertas hasta el próximo 30 de septiembre. El Congreso será celebrado en la Universidad Católica de Argentina, en Buenos Aires, entre 28 y 31 de enero del 2016. Propone una reflexión crítica sobre el tema de la construcción de los espacios de paz, "porque necesitamos reconocer y promover el ‘buen vivir’, cuidado, participación, respeto e inclusión, en tiempos que llevan las marcas de violencia, inseguridad, tortura, tráfico y exclusión”.

La temática elegida para este II Congreso tuvo su inspiración en un proyecto de investigación internacional e interdisciplinar sobre Pastoral Urbana, en el contexto de los actuales procesos de transformación religiosa, cultural y social en las grandes urbes de América Latina – sobre todo en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y México. En el contexto latinoamericano del Cono Sur, el horizonte de esta reflexión, observa la presentación del Congreso, se arraiga en una Teología de los signos de estos tiempos, que en esta ocasión quiere desplegarse como una Teología de los relatos en diversos espacios: signos y relatos, tiempos y espacios, quieren ser integrados y puestos en juego en un movimiento de mujeres haciendo teologías al servicio de la paz.

Todavía según la organización del Congreso, a 50 años del Concilio Vaticano II, en el cual la Teología se autocomprendió como "interpretación del tiempo” (interpretatio temporis), la recepción latinoamericana de ese acontecimiento ha procurado discernir los signos del presente y comprender los signos del reino de Dios en medio de los acontecimientos históricos y las aspiraciones humanas, para renovar en la Iglesia el anuncio de salvación. En este contexto, con énfasis en la perspectiva de los relatos de las mujeres, el II Congreso de Teólogas se propone profundizar este legado de renovación y asumir también el nuevo reto emergente del "giro espacial” (spacial turn) que está exigiendo una ampliación topográfica del pensar y el actuar: la "casa común”, la corporalidad, las ciudades, la movilidad humana, etc.

"Los signos de los tiempos y los relatos de los espacios están llamados a dialogar y enriquecerse en una superadora teología interdisciplinaria e intercultural. La temática "espacios de paz” pretende abordar el punto de intersección entre el espacio y el tiempo, los "crono-topos” que claman por la irrupción del šālôm o lo hacen florecer, particularmente a través de los relatos de vida de las mujeres”, señala la presentación.

Ejes temáticos del II Congreso de Teólogas Latinoamericanas y Alemanas:

  1. Espacios de paz y relatos de mujeres en la Biblia
  2. Hermenéutica bíblica, paz y diálogo interreligioso
  3. Hermenéutica bíblica feminista, cruz y salvación
  4. Historia, tradición y nuevos lugares teológicos
  5. Recepción del Concilio Vaticano II en América Latina
  6. Signos de estos tiempos, espacio y relatos de vida
  7. Creación, medio ambiente y pueblos originarios
  8. Violación de derechos humanos, memoria y reparación
  9. Espacios urbanos, migración e interculturalidad
  10. Cuerpos vulnerables, violencia, inseguridad y tráfico
  11. Salud, exclusión y espacios de cuidado
  12. Diversidad étnica, ciudadanía y paz social
  13. Cambios culturales, vínculos y familia
  14. Evangelización, nuevos escenarios y reforma de la Iglesia
  15. Cultura popular, vida religiosa femenina y prácticas pastorales
  16. Catolicismo, Ecumenismo y oración por la paz
  17. Justicia, género, paz e integridad de la creación
  18. Ética de la paz, no-violencia, mediación
  19. Educación, religión y prácticas de paz
  20. Catequesis, testimonios y lenguajes de paz

Abstract y Ficha de inscripción:hasta el 30 de septiembre

Envío de comunicaciones: hasta el 30 de noviembre

Más informaciones en www.teologanda.org

10/08/2013

Teología de la Liberación



 Tomás Mojarro

           El entrevistador: ¿Considera justo que el papa Wojtyla excomulgase y combatiese a los lideres?

            Francisco: Ciertamente le daban un sesgo político a su ideología, peromuchos de ellos eran creyentes con un alto concepto de humanidad.           

            La Buena Nueva,  mis valedores. Eso viene a significar el Evangelio, base y mística y rumbo de  la Teología de la Liberación, tantas veces golpeada porJuan Pablo II y la Inquisición camuflada de Congregación para la Doctrina de la Fe, con Joseph Ratzinger cuando inquisidor. Quién pudiese, con qué autoridad moral, intentar nuevamente la desaparición de la benemérita Teología de la Liberación. En el espectáculo, impío para la catolicidad, de un ojeroso, tembloroso pontífice al que acosan denuncias, acusaciones y la fuerza de la ley, nunca más oportuna la noticia anunciada hace dos, tres años, por  Elio Masferrer, especialista en temas de religión.

            La Buena Nueva es que la Teología de la Liberación resurge en México  y en toda nuestra América Mestiza.  Y cómo pudiera ser de otro modo, si quienes intentaron masacrarla, tanto el que falleció como el que mal sobrevive, soportan sobre sus lomos el descrédito de pontífices que en su momento solaparon el delito de pederasta y paidofilia en curas y obispos de multitud de países. Quién pudiese, con qué autoridad moral, intentar nueva cuchillada a la Teología de la Liberación. Cómo, en qué forma volver a los  tiempos del anticomunista furioso Juan Pablo II, con Ratzinger el inquisidor motejando a los impulsores de la Teología de la Liberación  de pseudo-teólogos, y cuántos sacerdotes de tal tendencia religiosa fueron afectados: el brasileñoLeonardo  Boff, el peruano Gustavo Gutiérrez, y Helder Cámara, Ernesto Cardenal, Casaldáliga, Samuel Ruiz, Raúl Vera y tantos más. Horroroso.

             Por que nos quede claro ese retorno a la palabra viva del Evangelio que los satanizados por Ratzinger han proclamado en esta nuestra América Mestiza “que aún reza a Jesucristo y aún habla en español” (todo con sus asegunes), aquí sintetizo voces, historia, mensajes, definiciones del Evangelio, la Buena Nueva para los jodidos de siempre, palabra del dueño de Televisa y  de un entrenador de futbol. Los jodidos de México, el México de los jodidos, Dios.

            Que esa corriente evangélica nace después del fracaso del desarrollismo (años 50) que tantas expectativas produjera en tantos. Que es entonces cuando el subdesarrollo de los pueblos pobres, como un hecho global, aparece en su verdadera faz: como el subproducto histórico del desarrollo de otros países. La dinámica de la economía capitalista lleva al establecimiento de  un centro y una periferia, y simultáneamente genera progreso y riqueza creciente para los menos y desequilibrios sociales, tensiones políticas y pobreza para los más. Campo abonado para la nueva catequesis, porque, asegura el teólogo:

            “Caracterizar a América Latina como un continente dominado y oprimido conduce, naturalmente, a hablar de liberación y, sobre todo, a participar en el proceso que lleva a ella. Se trata de un término que expresa una nueva postura del hombre latinoamericano”.

            Liberación. Surge, por un lado, el foquismo guerrillero, que a corto plazo pretende movilizar a las masas. Fracaso total. Dígalo, ni no, la estrategia de Ernesto Guevara, el símbolo. Se intenta, por otro lado, la tan cuestionable “vía electoral”. Tampoco. Otra opción:

Cada vez más sacerdotes y religiosos buscan participar de manera más activa en las decisiones pastorales de la Iglesia.

(Sigo mañana.)

9/13/2012

Cómo derechizar a un izquierdista


insurgente.org


Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.
Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.

Fuente: http://www.insurgente.org/index.php/articulos/item/1525-c%C3%B3mo-derechizar-a-un-izquierdista