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4/27/2019

Comentarios sexistas contra mujeres periodistas generan vulnerabilidad


Critica término como “prensa corrupta, prensa deshonesta, prensa fifí” 
   

Las descalificaciones y comentarios sexistas contra las mujeres periodistas que se realizan desde la más alta magistratura generan mayor vulnerabilidad para el gremio, dijo el relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edison Lanza.
Al presentar el informe “Mujeres periodistas y libertad de expresión. Discriminación y violencia basada en el género contra las mujeres periodistas por el ejercicio de su profesión”, el relator dijo que las periodistas cada vez cubren temas más complicados como nota roja y políticas de gobierno.
Sin embargo, explicó que si no hay prevención de la violencia y las autoridades públicas inventan términos como “prensa corrupta, prensa deshonesta, prensa fifí” o se dirigen a las reporteras como “cariño”, se niegan a responder sus preguntas o les hacen insinuaciones, se genera más violencia contra las periodistas.
Durante el acto, que se realizó este jueves, en la antigua Sede del Senado de la República, Edison Lanza ejemplificó que hace cinco años en Estados Unidos no había asesinatos de periodistas pero en 2018 asesinaron a seis comunicadores. “No es casualidad que desde la más alta magistratura se descalifique a los periodistas y después sean asesinados. Hay un vínculo”, dijo.
El relator también se pronunció sobre MeToo, que en México tomó fuerza en marzo pasado cuando las reporteras comenzaron a publicar en Twitter testimonios confidenciales de acoso sexual en las redacciones.
Al respecto, Lanza señaló que MeToo contribuyó a visibilizar la violencia contra las periodistas, porque muchas veces viven acoso sexual al interior de los medios de comunicación pero también de parte de las fuentes hombres que las molestan durante las coberturas. “Estas cosas hay que decirlas claramente”.
El relator explicó que el informe contiene información sobre las violencias contra las periodistas, quienes viven acoso en línea o son amenazadas por sus opiniones, situación que limita su desempeño profesional; también incluye consideraciones sobre violencia contra periodistas indígenas o afrodescendientes que viven doble o triple discriminación y no se animan a decirlo porque trabajan en medios comunitarios.
Muchas periodistas de radios comunitarias, explico Lanza, afirman que no las dejan entrar a discutir en las reuniones editoriales; o bien, hay casos de mujeres afrodescendientes que dicen estar cansadas de que les ofrezcan puestos en medios por “ser lindas y exóticas” y no por el trabajo que realizan.
En su oportunidad, la senadora por Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Nestora Salgado García, dijo que todas las mujeres tienen libertad de expresión y dijo que el Senado tiene las puertas abiertas para escuchar a las agrupaciones civiles y realizar las reformas necesarias para proteger a este gremio.  
Por su parte las reporteras Verónica Espinoza Villegas y Estrella Pedroza Vélez, la directora de la organización Propuesta Cívica, Sara Mendiola y la directora de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), Lucía Lagunes Huerta, resaltaron que este informe es el primer trabajo de un organismo internacional que refleja lo que están viviendo las periodistas porque escuchó y documentó una realidad cotidiana. CIMACFoto: Anayeli García Martínez
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México

4/10/2017

Cancela Radio UNAM programa de Perelló por comentarios misóginos y sexistas

Atentó contra espíritu de la emisora y de la Universidad

 La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció la cancelación inmediata del Programa de Radio UNAM “Sentido Contrario” de Marcelino Perelló, quien en la pasada emisión del 28 de marzo, realizó comentarios misóginos y sexistas respecto al caso Daphne y Tamara de Anda.

En un comunicado emitido este día, la máxima Casa de Estudios señaló que debido “a que las expresiones del conductor titular de este espacio en Radio UNAM atentan contra el espíritu de esta emisora y de la UNAM, al normalizar la violencia y oponerse al concepto de equidad e igualdad de género” se cancela de forma inmediata este programa.

En la emisión del pasado 28 de marzo, el conductor y ex líder estudiantil del movimiento de 1968, se expresó en forma vulgar, misógina y sexista respecto a la violación sexual sufrida por Daphne en Veracruz y al fallo emitido por el juez Anuar González Hemadi, también se refirió, en el mismo tono, al caso de Tamara de Anda, quien denunció acoso callejero.

Radio UNAM, dirigido por el maestro Benito Taibo, está obligado a cumplir con la normativa institucional contra la violencia hacia las mujeres, como el Acuerdo por el que se Establecen Políticas Institucionales para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de Casos de Violencia de Género, vigente desde agosto de2016.

El Acuerdo es una herramienta más --que se suma a las  diversas normas y lineamientos con que cuenta la UNAM para prevenir, detectar y combatir esta violencia-- para establecer medidas complementarias debido a que la violencia de género persiste en el país y se requieren medidas institucionales para hacerles frente.

Entre las políticas institucionales que las autoridades universitarias observan están el prevenir este tipo de violencia a partir de emitir una declaratoria de cero tolerancia ante estos actos; diseñar campañas de difusión y programas de sensibilización para eliminar estereotipos de género y fomentar la cultura de la denuncia.

Además, por ser Radio UNAM un medio de comunicación, está bajo el ordenamiento del Capítulo J de la Plataforma de Beijing en el objetivo estratégico J2 referente a fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada de las mujeres en los medios de comunicación, el inciso d plantea alentar a los medios de difusión a que se abstengan de presentar a la mujer como un ser inferior y de explotarla como objeto sexual y bien de consumo, en lugar de presentarla como un ser humano creativo, agente principal, contribuyente y beneficiaria del proceso de desarrollo.
  
CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

12/15/2016

Lanzan campaña para erradicar sexismo en las noticias

Protegen la equidad de género

 El informe de 2015 del Proyecto Mundial de Monitoreo de Medios (GMMP por sus siglas en inglés), concluyó que en los últimos 20 años existe una severa diferencia entre la representación de hombres y mujeres en las noticias, misma que se está replicando en las plataformas digitales.
 
El monitoreo revela que hay varios indicadores claves sobre la equidad de género, los cuales demuestran que el progreso hacia la justicia de género en los medios de comunicación se ha disipado o en algunos casos, se ha detenido por completo.
 
El informe hizo una serie de recomendaciones a más de 100 países en los ámbitos de las políticas públicas y de regulación, la educación, la incidencia pública, el monitoreo y el análisis crítico de los medios.
 
Con base en esta investigación, el 10 de diciembre la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC por sus siglas en inglés) y el GMMP presentaron la “Campaña para erradicar el sexismo en las noticias”, lanzamiento que coincidió con el Día de los Derechos Humanos, al señalar que la equidad de género es parte de estos.
 
La campaña apoyará y resaltará los esfuerzos de medios de comunicación en varios países, con el fin de que otros medios adopten las estrategias más efectivas para lograr la representación justa y equitativa de las mujeres y los hombres en la noticias, antes de 2020. 
 
La secretaria general de la WACC, Karin Achtelstetter, dijo que esta campaña es un llamado a la acción para todas las personas comprometidas con la equidad de género, debido a que los medios de comunicación tienen un impacto fundamental sobre la percepción de nuestras realidades.
 
Las audiencias podrán participar en la calificación del desempeño de los medios que aborden las noticias desde la perspectiva de género, ya que la campaña cuenta con una serie de herramientas en su sitio web para esta evaluación.
 
Se espera que las personas que se unan a la campaña, puedan incidir públicamente en procesos que ayuden a solucionar problemas específicos en los medios de comunicación de sus localidades.
  

Imagen retomada del sitio whomakesthenews.org
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

11/26/2016

Hombres-Trump


Miguel Lorente
Donald Trump no es una excepción ni tampoco un hombre raro, tan sólo es un hombre normal que hace y dice lo que muchos hombres normales dicen y hacen en el contexto donde cada uno de ellos se relaciona.
Los comentarios sexistas de Trump y su manera de presentarse ante el resto de amigos como un "hombre capaz", es la forma habitual en que muchos hombres hablan de las mujeres que están cerca de ellos y a las que consideran en una posición inferior por ser mujeres y por estar situadas en una estructura de relación jerárquica donde ellos mandan: lo hacen empresarios con empleadas, directivos con secretarias, profesores con alumnas, chavales de fiesta con chavalas en las fiestas... Cuando las circunstancias permiten a los hombres interpretar que se encuentran en una posición de superioridad por ser hombres, por el cargo, o porque el espacio les pertenece, aunque en realidad no sea así, la idea de las mujeres como objetos que pueden usar se potencia de manera exponencial a la interacción de esos tres elementos (hombre, jerarquía, espacio), tanto más cuanto mayor sea ese factor objetivo de poder.
Y cuando esa superioridad se construye sobre el dinero y la política, la sensación de poder para hacer lo que uno quiera que refleja Donald Trump en sus palabras de vestuario de hombres es absoluta; porque dinero y poder político son dos elementos objetivos de poder en nuestra sociedad en cualquier circunstancia, no sólo para determinados contextos.
Por eso, lo de Donald Trump no es una excepción, todo lo contrario, es parte de la normalidad que cada hombre une a su espacio de relación de manera diferente en razón de sus circunstancias y posibilidades. Es cierto que lo hacen con hechos distintos en cada ocasión, pero el significado en todos esos espacios es el mismo. Cuando Trump dice que si eres "rico y famoso" puedes hacer lo que quieras con una mujer, lo que está diciendo no es que puedes hacer lo que quieras con cualquier mujer, sino que siempre encontrarás una mujer para hacer con ella lo que quieras. Es lo mismo que ocurre con el profesor y las alumnas, con el empresario y las empleadas o el directivo con las secretarias; no será con cualquier alumna, empleada o secretaria, pero parten de la base de que siempre habrá alguna mujer en esos espacios de relación con la que hacer lo que ellos quieran en virtud de su posición como hombres jerárquicamente superiores. Por eso, el machismo ha creado una cultura que permite establecer una estructura de desigualdad y complicidad desde la que poder desarrollar conductas de acoso y abuso generalizadas sobre las mujeres, hasta alcanzar objetivos particulares en una determinada mujer del grupo acosado. Y de ahí, las trampas para que la cosificación de las mujeres continúe, incluso jugando para que sean ellas mismas las que decidan hacerlo, como antes lo ha hecho para aceptar la violencia y la discriminación como algo normal.
Está en marcha nada menos que una lucha por los derechos civiles, encabezada por los jóvenes y su inagotable energía.
Si no existiera esa normalidad cómplice basada en lo que la cultura machista ha interpretado como parte de la habitualidad, no sería posible que las palabras de Trump resultaran creíbles ni que el acoso formara parte de la realidad como parte de esas estructuras masculinas de relación en el trabajo. Del mismo modo que tampoco sería posible que en mitad de las calles de una sociedad machista las mujeres aún tengan que soportar el hostigamiento de los piropos y el abuso de los rozamientos y tocamientos en los autobuses, el metro, las colas y en cualquier lugar donde la aglomeración de gente permita a los hombres camuflar su intención. El diseño resulta tan eficaz que, cuando se denuncian estas conductas, se vuelven contra las mujeres que las sufren por exageradas, por provocadoras o por mentirosas.
Por eso el poder da poder, porque cuanto más poder se tiene, y Trump tiene mucho poder - como el profesor en la universidad, el empresario en su empresa, el directivo en el consejo-, más difícil resulta creer que el abuso se ha producido, no por la integridad del hombre con poder, sino por la cosificación de las mujeres que la propia cultura crea junto a los estereotipos apuntados alrededor de la maldad, la provocación, la manipulación... El razonamiento que se hace cuando se conocen casos de abuso en estas circunstancias cuestiona su realidad, y sitúa la culpa en las mujeres mediante el encumbramiento del hombre. El argumento viene a ser algo así como que "la mujer, la alumna, la trabajadora, la secretaria..." lo ha denunciado falsamente (algo propio de la perversidad de las mujeres), porque un hombre con ese poder (Trump, el profesor, el empresario, el directivo...) puede tener a cualquier mujer sin necesidad de acosar a ninguna.
El diseño es perfecto porque está preparado para que el acoso, el abuso y la violencia se produzcan en contextos de relación donde los hombres, por ser hombres, cuentan con esa superioridad cultural de entrada, a la cual se unen las estructurales del contexto y las sociales del reconocimiento que la misma cultura propicia.
Si toda esa construcción no formara parte de esa estructura machista que da reconocimiento y prestigio como hombres a aquellos que llevan a cabo estas conductas, no habría necesidad de contarlo en un vestuario de hombres, en un café con hombres, o antes de empezar una reunión de hombres; ni de hacer vídeos y difundirlos para que otros hombres los vean. Todo forma parte de la ruta masculina de reconocimiento y confirmación que demuestra lo que algunos hombres son capaces para que otros sigan el camino trazado por ellos.
En el fondo, ese tipo de conductas no son muy diferentes a lo que cada día sucede a través del Whatsapp por medio de mensajes referentes al sexo y a las mujeres que comparten muchos grupos de hombres. Es cierto que en esos envíos y en las imágenes que muestran no son ellos los protagonistas, pero sí lo son del relato que cuentan a partir de ellas.
Trump no es una excepción, quizás sería bueno recordar lo que dijo otro hombre "rico y famoso de la política" que se comportó de manera similar. Me refiero a Silvio Berlusconi cuando descubrieron las fiestas que montaba en su finca de Villa Certosa con otros hombres ricos y famosos de la política. Berlusconi fue muy elocuente al decir: "En el fondo, los italianos quieren ser como yo". Lo triste es que tenía razón.
Pero también somos muchos los hombres que no pretendemos ser como ellos y que creemos que la Igualdad nos hace mejor como hombres y, sobre todo, hace mejor a una sociedad donde la convivencia se base en el respeto, la paz y la Igualdad. Conseguirlo exige decir no al machismo y decir sí a la Igualdad y al feminismo.
Este post fue publicado originalmente en el blog del autor

7/16/2016

Sobre la importancia del uso del lenguaje inclusivo


Madrid, 12 jul. 16. AmecoPress/TribunaFeminista.- El lenguaje es un factor clave en la socialización porque transmite lo que sentimos, lo que pensamos, lo que somos… nuestras actitudes, nuestras creencias. El lenguaje no inclusivo, el lenguaje machista, puede parecer aparentemente inofensivo pero guarda en su interior una clara invisibilización de lo femenino; el lenguaje masculino no es neutro (aunque hay quien se empeña en mantener que representa a las mujeres); su uso genérico favorece que la mujer siga relegada a un segundo plano, lo toleramos y lo normalizamos cuando no alzamos la voz para que se nos nombre.

Hace unas semanas tuve la suerte de ser invitada a un acto en la Universidad de Salamanca en un marco incomparable como lo es el aula Salinas del Edificio Histórico.
He de reconocer que me siento diferente cada vez que veo a una mujer en un cargo de responsabilidad, y así fue al ver que era la Vicerrectora de Estudiantes, quien representaba a la institución e inauguraba el acto. Esa mañana se presentaba una magnífica iniciativa del alumnado del último curso de Medicina: la Academia de Alumnos Internos de Medicina de Salamanca (Asociación vinculada a la Facultad de Medicina).
Durante la ceremonia no sólo se presentó la nueva academia que reconoce el esfuerzo del alumnado que han pasado la selección llevada a cabo al inicio de esta larga carrera, además se realizó un reconocimiento público al haber dedicado su tiempo a un aprendizaje voluntario que complementa sus estudios, y al que sin duda, deben dedicarles muchas horas. Así fueron nombrando a cada alumno y alumna para recoger su correspondiente diploma como agradecimiento su esfuerzo.
Debo reconocer también, que igual que hago referencia a ese sentirme diferente no puedo evitar sentirme decepcionada, disgustada, a veces cansada, irritada… cuando en ocasiones nos olvidamos – o no utilizamos – el lenguaje inclusivo.
¿La razón? Pues me cuesta comprender, aunque sospecho los motivos, que seguimos sin nombrar lo que existe, en lo que a esta situación se refiere: a las alumnas y lo que no se nombra no se ve, y lo que no se ve no existe.
Tal vez no sea políticamente correcta, pero allí había alumnas que recogían con gran orgullo y satisfacción su diploma.
No me sirven las excusas que refuerzan que la utilización de un lenguaje inclusivo supone una lectura farragosa; que lo correcto es utilizar el genérico que para eso está y nos incluye, que si somos muy pesadas cuando mostramos nuestro desacuerdo en este sentido…no, no me sirve. Y no me sirve porque en nuestro diccionario tenemos palabras que podemos utilizar, en el ámbito académico al que me estoy refiriendo en este momento, por ejemplo: alumnado, alumnos, alumnas.
No critico, no culpo, no me quejo, de la Academia de Alumnos Internos. Pienso en los pasos tan pequeños que estamos dando cuando el mensaje de la igualdad no llega… la falta de perspectiva de género no permite que veamos una realidad que tenemos ante nuestros ojos. Tenemos que superar la desigualdad existente, porque aunque nos empeñemos en defender que hay una igualdad legal no lo es de forma real y efectiva. Los hombres y mujeres con perspectiva de género saben a qué me refiero, porque descubren otro mirar: bien a través del radar de género (como dice la Profesora Mª Ángeles Mayor) bien a través de las gafas moradas.
Desde la objetividad que me caracteriza, debo felicitar a la Universidad de Salamanca, en concreto a la Facultad de Medicina, porque a pesar de que todavía no hemos superado muchos obstáculos (sirva el ejemplo que acabo de mencionar) una de las pruebas de evaluación que debe superar el alumnado es el Examen de Competencias Objetivo y Estructurado (ECOE) mediante el cual se mide no sólo la capacidad de hacer historias clínicas o exploraciones, sino la capacidad de relacionarse con la persona enferma. Este año, por primera vez, se ha incluido un caso de violencia de género y afortunadamente gran cantidad del alumnado supo reconocer.
Sin embargo, el Acto de Graduación de la primera promoción que se graduaba en Medicina estuvo marcado por un “riguroso lenguaje androcentrista” por parte de quienes hicieron uso de la palabra en diferentes ocasiones, hasta que uno de los dos alumnos (dos varones que tenían la responsabilidad de impartir el discurso de la graduación) un joven de 24 años, comenzó a hablar dirigiéndose en todo momento al público con un lenguaje inclusivo, dejándome gratamente sorprendida.
En ningún momento supuso un lenguaje cansino o farragoso que pudiera cuestionarse. El brillante discurso de estos jóvenes, con ciertas notas de humor, estuvo a la altura del acto académico sin duda, pero ¿cómo se sentían la mujeres y hombres que se graduaban? ¿Qué pensaban cuando sólo se referían a ellas en masculino? ¿Qué pensaban cuando se referían a ellos y a ellas?; casi con seguridad que a muchas personas este hecho les pasó desapercibido, pero no ocurrió lo mismo con quienes se sintieron realmente identificadas por los comentarios posteriores que mantuvieron y las felicitaciones que mostraron al joven. O tal vez, con la emoción propia del momento no hayan llegado a reflexionar sobre ello, pero es una gran satisfacción comprobar cómo en el vídeo que presentó esta promoción de nuevos profesionales de la salud (médicos y médicas) titulado “Gracias por tanto” utilizaron también un lenguaje inclusivo: porque era fruto del trabajo de unos y otras.
Soy consciente del difícil camino que debemos recorrer. Es necesario hacer visible el posicionamiento de los hombres como el caso de este joven que supo incluir en su discurso a sus compañeras o todas las personas que participaron en el vídeo y son capaces de nombrar a las mujeres.
Si queremos que las cosas cambien – si sentimos esa necesidad – incorporemos la perspectiva de género en el uso del lenguaje; provoquemos cambios que generen situaciones más igualitarias y dejaremos de hablar de hombres y mujeres, para hablar de personas.
El uso del lenguaje inclusivo no es tan frecuente como quisiéramos que fuera, no es tan frecuente como debería ser. Si no ¿por qué nos llama la atención, tanto su uso como su ausencia? ¿Estaríamos reflexionando sobre ello? Si pensamos que el uso del lenguaje inclusivo supone un esfuerzo… ¿no podríamos pensar que estamos haciendo un uso abusivo del masculino genérico?
Foto: Archivo AmecoPress.

11/21/2015

Música y Violencia Machista: “Aunque sea de forma sutil, aún hay muchas letras sexistas”


El reguetón, el rap gangsta y en México la música banda se distinguen por su letras machistas. Es un mal que ha estado presente en la música popular desde hace mucho tiempo y del que ni siquiera la aparentemente inocua música pop queda exenta


Madrid, 01 nov. 15. AmecoPresss.- Que se repita un patrón, una idea o cualquier otra cosa hace que guste más y se acepte como lo bueno y lo normal. Así reza la Teoría de la Mera Exposición, un fenómeno psicológico según el cual las personas tienden a desarrollar preferencia por aquello que les es familiar. Ahí reside, precisamente, el peligro de las canciones sexistas: que si se repiten lo suficiente sus mensajes y estereotipos pueden llegar a calar en la sociedad. De ello se muestra convencida Carmen Díez, profesora de la UPV/EHU, especialista en género y antropología feminista.
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¿Hasta qué punto es importante la música para la sociedad?
La música siempre ha sido muy importante en cualquier tiempo y lugar. Sirve para muchas cosas, incluso para terapia. Pero lo que realmente ha sido y es la música es una poderosa fuente de creación de emociones. Cuando escuchamos una canción de nuestra infancia nos evoca esas vivencias de nuestro pasado, aunque no recordemos conscientemente haberla escuchado. Y puede transmitir infinidad de mensajes. Es más, como elemento de comunicación tiene más fuerza que otros medios como la televisión, porque es más profundo.

¿Qué ocurre entonces cuando la música transmite letras sexistas?
Este tipo de letras misóginas y machistas nos envían mensajes con representaciones de la mujer y de los hombres muy perjudiciales para la sociedad. En el reggaetón, por ejemplo, hay letras escandalosas, en las que solo se tiene en cuenta a la mujer como objeto sexual. Y la violencia también está muy presente. Esto se ve claramente en los videoclips de estas canciones: llegan a aparecer chicas con los ojos morados. Por no hablar de que salen culos y tetas por todas partes. Todo esto envía un mensaje muy negativo a la sociedad y, sobre todo, a los jóvenes.

¿Por qué a la juventud?
Por tres razones, principalmente. El género se construye a través de la práctica. A los 12 y 13 años los jóvenes empiezan a socializarse como chicas y chicos y es una etapa clave. Muchas veces, inconscientemente, asimilan estos mensajes sin ninguna herramienta para contestarlos. Al fin y al cabo, están más abiertos a todo lo que se les ofrece. Por tanto, los mensajes que adquieran a esas edades formarán su yo futuro, y de ahí que este tipo de letras sean tan peligrosas.

¿Cuál sería el segundo motivo?
La música une. Después de todo, a lo largo de la historia, ha creado movimientos como el punk. Y además, durante la adolescencia es la época en la que más se quiere estar en grupo. Entonces, si alguien pone una canción con letra sexista es más fácil que nadie diga nada por miedo a destacar. Y eso cuando se dan cuenta de que la letra es sexista, porque en muchas ocasiones el mensaje se les mete de manera subliminal.

¿Y el último?
La música se ha convertido en una mercancía que se consume a todas horas, sobre todo los jóvenes. Muchos no pueden vivir sin ella, porque forma parte de su ocio. Por ello, al ser un elemento tan importante en su vida, los mensajes que adquieren a través de este canal calan mucho más entre ellos.

¿Cómo abordar el asunto?
Estamos en una cultura que se cree la ilusión de la igualdad en la que vivimos, sobre todo la gente tan joven. Esto es un retroceso y la única manera de atajarlo es mediante la educación. En su día cantábamos cuando íbamos de excursión letras como “le daba, le daba y le daba unos palos que la consolaban”. Aunque sea de una forma “más sutil”, a día de hoy sigue habiendo violencia contra las mujeres en letras como esta. Y el problema es que no se pueden prohibir. Pero lo que sí que se puede es transmitir unos valores para que se den cuenta de que lo que escuchen les condiciona y así puedan actuar en consecuencia.

Foto: Archivo AmecoPress. Carmen Díez, profesora de la UPV/EHU, especialista en género y antropología feminista. 

9/12/2015

Cuba: Nace otra herramienta para una comunicación no sexista


Manual "Comunicación sin exclusión. Cartilla no sexista por una comunicación sensible a género y favor del desarrollo"

Incluyen instrumentos de planificación, proyectos, programas e iniciativas diversas de cooperación, reconoce la introducción del documento impreso


La Habana, 10 sep. 15. AmecoPress/SEMlac.- La inclusión y el respeto a la multiplicidad de voces y expresiones culturales que propone la comunicación para el desarrollo son esenciales en el camino hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Bajo ese principio ha nacido el manual "Comunicación sin exclusión. Cartilla no sexista por una comunicación sensible a género y favor del desarrollo", presentado el pasado dos de septiembre en La Habana, gracias a un esfuerzo colectivo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y especialistas.

"Con unas 50 alternativas para la comunicación inclusiva y sensible al género, la cartilla traza una ruta de actuación para insertar el tema en todas las prácticas del PNUD en Cuba", que incluyen instrumentos de planificación, proyectos, programas e iniciativas diversas de cooperación, reconoce la introducción del documento impreso.

Presentado por la doctora Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer, en la sede de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el manual contó con la coordinación técnica de Inalvis Rodríguez, oficial de Género del PNUD, y contiene textos de Tamara Roselló, parte del equipo de comunicación del Centro Memorial Martin Luther King, con diseño gráfico de Alejandro de la Torre.

Una novedad hace atractivo este reciente esfuerzo editorial: la cartilla no viene sola, forma parte de una trilogía que incluye un manual impreso, un juego de tarjetas didácticas para ayudar a conducir trabajos grupales y una compilación multimedia, que permite consultar toda la bibliografía utilizada para llegar al producto final.

Según Moya, entre los mayores aportes de la propuesta trasciende el hecho de que no es un texto estático, sino una "incitación a pensar, investigar, dialogar y debatir desde un enfoque de género".

"Aunque uno de los soportes es impreso, la manera en que está pensado es muy interactiva, presupone, desarrolla y provoca al lector o lectora a buscar, profundizar, dialogar y debatir", agregó la presentadora.

La forma oportuna y original de abordar el sexismo del lenguaje constituye otro de los aspectos destacados por el equipo de trabajo que preparó la trilogía.

Entre los asuntos que aborda la propuesta se encuentran el sexismo en el lenguaje, así como las imágenes de hombres y mujeres, explicaciones y recomendaciones para evitar los enfoques machistas en productos de comunicación como los audiovisuales, por solo citar un ejemplo.

Con un total de 120 páginas, se trata de una herramienta en construcción, precisó Inalvis Rodríguez, su coordinadora técnica: "Cuando llegue a las manos de los diferentes actores, instituciones y proyectos, estos tienen la posibilidad de hacer sugerencias y aportaciones para enriquecerlo", anunció.

"El manual motiva a continuar reflexionando sobre los desequilibrios en la representación de hombres y mujeres y en el reconocimiento que reciben en los medios y otros escenarios de la comunicación: También sobre el cómo y por qué se comunica en masculino, contribuyéndose así a naturalizar las desigualdades de género y los estereotipos sexistas", declara la "Carta para este viaje" que abre la propuesta impresa.

Firmada por Myrta Kaulard, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba y representante del PNUD, la misiva introductoria recomienda también una mirada a las "buenas prácticas desde la mirada de los proyectos nacionales implementados por el PNUD, y otras experiencias promovidas o coordinadas por nuestra organización en la región", igualmente recogidas en el texto.

"Sentimos la necesidad de tener una cartilla y tarjetas que puedan ser utilizadas para promover un lenguaje respetuoso de la igualdad de género, porque tenemos que partir de ser ejemplo de comunicación sensible al género para apoyar un cambio de cultura, lenguaje y comunicación", apuntó Kaulard, quien estuvo presente en la presentación.

El encuentro contó también con la presencia de Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC, quien agradeció al Sistema de las Naciones Unidas en Cuba por entregar a la organización que dirige esta útil herramienta.

El manual, consideró, responde a una lógica que articula las diferentes dimensiones de la comunicación. "No es solamente para especialistas, sino también para las personas que trabajan en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia y las trabajadoras sociales, pues contiene herramientas que pueden ser muy bien usadas en la comunicación comunitaria".

Para Moya, esta propuesta "no se limita a hacer catarsis sobre los errores, sino que es, sobre todo, una proposición para el cambio", concluyó.

Foto: Archivo AmecoPress. la doctora Isabel Moya Richard, directora de la Editorial de la Mujer. 

8/29/2015

Cuidado, el lenguaje remata


   DESDE LA LUNA DE VALENCIA



Por: Teresa Mollá Castells*


A lo largo de todo el verano han sido tantas las mujeres asesinadas por el terrorismo machista que sencillamente no se puede soportar el dolor que sentimos muchas personas.
 
Es insoportable que madres, esposas, novias, amigas de novias, niñas, niños, etcétera, hayan sido asesinadas por aquellos que dijeron amarlas y cuidarlas.
 
Sencillamente terrible y nos deja puntualmente sin aliento, como después de un puñetazo o un fuerte golpe en el abdomen. Pero es puntual insisto. Nos recuperamos ante la necesidad de seguir denunciando en público y en privado, aún con las lágrimas corriendo por las mejillas, al vil patriarcado que nos asesina por ser mujeres.
 
Esta semana comentaba con un amigo docente la necesidad de invertir en la educación a todos los niveles y desde la educación infantil.
 
Y, al tiempo, la necesidad de acabar de formar al personal docente en coeducación para que su papel sea decisivo en la formación de esas personitas.
 
Educación en valores como el respeto, la tolerancia y sobre todo a aceptar que un NO, SIEMPRE ES UN NO; a lo que él añadía “aunque sea con las bragas en las manos” en clara alusión al concejal del partido de la gaviota carroñera (o lo que quiera que sea el pajarraco que han puesto ahora) de Málaga.
 
Pero hay un factor que me preocupa mucho también y es el de los lenguajes. Y no me refiero sólo a la falta de utilización de un lenguaje que nos incluya las mujeres, que recordemos que somos más del 50 por ciento de la población mundial.
 
La falta de un uso inclusivo del lenguaje me preocupa mucho y cada día. Y sí, ya sé que ni el académico autor de “La Reina del Sur” estará de acuerdo, ni otra gente que sigue defendiendo sus privilegios y mantienen su ceguera voluntaria para continuar gozando de los beneficios que les proporciona el patriarcado más rancio que sigue manteniendo las desigualdades que vemos cada día. Entre ellas los asesinatos de mujeres y niñas.
 
Pero el lenguaje que hoy me preocupa es el que alarmantemente están utilizando los medios de comunicación y que llevan implícita la justificación del agresor o del asesino.
 
En demasiados casos es sutil e incluso benévolo con la víctima y sus familiares, pero (¡¡hay que fastidiarse!!) casi siempre “hay alguna causa que desató la muerte”. Y no, no hay ninguna causa para asesinar. Porque no matan, asesinan vilmente y en demasiados casos como hemos visto, con premeditación.
 
Y demasiados medios de comunicación utilizan esos términos para dar la noticia. La famosa expresión “apareció otra mujer muerta”. Y me rebelo. Que no, que no nos morimos. Que no aparecemos muertas. Que nos asesinan. Y que lo hacen asesinos que dijeron amarnos. Que no se trata de una noticia de la sección de sucesos.
 
Que es una noticia relacionada con la estructura social en la que vivimos. Que es terrorismo, señoras y señores de los medios de comunicación.
 
Tenemos legislación que mandata a cuidar los lenguajes para evitar que las desigualdades (y el terrorismo machista es la mayor desigualdad entre mujeres y hombres que puede existir) no se propaguen. Pero para variar esa legislación quedó en el cajón del olvido por falta de recursos que no dedica este desgobierno miserable, que además continúa con su silencio mezquino y cómplice.
 
El uso de los lenguajes que hacen los medios no sólo justifica al asesino y maltratador, sino que, además sutilmente a veces y descaradamente otras, sigue criminalizando a las víctimas. Desde cómo iban vestidas, cómo se comportaban, si se habían casado o si había otro tipo de causas. Pero siempre hay “una causa que pudo desencadenar la muerte”, y me niego en redondo a asumir esa frase en ningún sentido.
 
Deberían reflexionar sobre la forma y el fondo en que se redactan las noticias y el daño que hace redactarlas de un modo o de otro. Las mujeres tenemos derecho a vivir una vida sin violencias de ningún tipo y con esas formas de comunicar mantienen estereotipos, socializan y reproducen violencias patriarcales y estructurales.
 
En ningún medio he visto (y no digo no exista, digo que no lo he visto) un titular a toda plana exigiendo un pacto de Estado para evitar este tipo de terrorismo. Tampoco exigiendo un compromiso público por parte de los que ostentan el gobierno, de trabajar ACTIVAMENTE Y CON RECURSOS en la prevención de las violencias desde las escuelas.
 
Ni en exigir recursos destinados a las víctimas no asesinadas, pero a quienes condenan a arrastrar sobre sus espaldas los estigmas de las violencias sufridas y la soledad, tristeza y desolación en que se las abandona por parte de las instituciones. Y de eso, de esas situaciones, ni una palabra en los medios.
 
Sólo para dar todo tipo de explicaciones si al final la víctima se rinde y se acaba suicidando. Entonces, de nuevo a buscar todo tipo de culpabilidades, que si el juzgado, que si la juez (si es mujer arrecian y se encarnizan las criticas todavía más), que si la Fiscalía, que si la ley es buena o no, que si se ha de revisar, que si las situaciones sociofamiliares, que si... en fin, un largo etcétera.
 
Pero poner el acento en sus propias formas de dar ese tipo de noticias, de cuestionar el cómo se reproducen violencias a través de las palabras, nada de nada. Con honrosas excepciones eso sí y siempre de la mano de mujeres valerosas y comprometidas con este tema. Y de cada vez más hombres, no lo voy a negar.
 
La necesidad de los medios por justificar la existencia (y la necesidad de esa existencia) del sistema patriarcal, les deja ciegos ante la existencia de desigualdades evidentes. Y esa ceguera, interesada o no, impide avanzar hacia la ruptura radical de las desigualdades.
 
Y quiero insistir en que el terrorismo machista es la máxima expresión de las desigualdades entre mujeres y hombres. Y tiene muchas caras, no sólo la de los asesinatos.
 
Cada justificación abierta o encubierta, cada silencio cómplice, cada céntimo que se quita de los presupuestos de cada institución para prevenir y sensibilizar en la necesidad de la igualdad integral y radical (de raíz), son también formas de rematar un asesinato y de fortalecer el terrorismo machista.
 
Cada medida para adoctrinar y no formar, cada medida por evitar activa o pasivamente que se cambien las cosas y se emprenda la senda de la igualdad real, es también terrorismo que impide la vida digna y con derechos plenos de mujeres y niñas.
 
De ahí que ni pueda ni quiera dejar de cargar sobre las espaldas de los gobiernos esa falta de implicación en la prevención de cualquier tipo de desigualdad, y en sus silencios cómplices que acaban justificando a los asesinos cobardes.
 
Y por supuesto también en los medios de comunicación que con sus formas de redactar este tipo de noticias rematan a las víctimas. Eso también es terrorismo machista. Y también hay que combatirlo. Y también con formación y sensibilización porque nunca sabemos lo suficiente.
 
Algunas no nos cansaremos de buscar el desmantelamiento y la destrucción del asesino patriarcado. Convicción no nos falta.
 
 
*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.
 

CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | España.- 

6/28/2014

El lenguaje no sexista, por tanto incluyente, también tiene su día internacional


21 de junio: Día internacional del lenguaje no sexista

 Liliana María Cappadona *

Madrid, 23 jun. 14. AmecoPress.El lenguaje es la forma de expresión del pensamiento; de la cultura y la sociedad en la que nos hemos formado. Con el lenguaje expresamos los valores que defendemos, nuestra visión del mundo o concepción que tenemos del mundo.

No debemos olvidar el origen del lenguaje. La transformación del antropoide en ser humano es producto del trabajo social. Según planteaba Engels,el trabajo creó al hombre y gracias a él aparecieron el pensamiento y el lenguaje en el ser humano.1
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La transformación fundamental producto de la unión del trabajo y la aparición del lenguaje articulado y el pensamiento se concretó en resolver las necesidades más sentidas de aquel período de desarrollo de la especie humana: comida, descanso y protección de la inclemencia del clima. Dice González, Castro”2 y para su desarrollo necesitó del lenguaje.

Con el lenguaje o la palabra, expresamos nuestra manera de ver el mundo y de interpretar la realidad. Es la forma o el modo para lograr interactuar y relacionarnos con las personas que nos rodean.

La capacidad de hacer abstracciones, pensar y expresar conceptos mediante palabras son cualidades exclusivas de la especie humana. Para ese ser humano primitivo, utilizar y fabricar con consciencia instrumentos de trabajo, objetos de la naturaleza- a los que cada vez les descubría nuevas funciones-significó abrirse otros horizontes y dominar cada vez más la naturaleza. Con el paso del tiempo en el proceso de trabajo social, esos seres descubrieron, además, sensaciones y percepciones y a la par se desarrolló poco a poco el pensamiento, lo que los llevó a entender la importancia del trabajo en común.

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Las relaciones de poder no se quedaron en la sola economía, también la palabra se suscribe a influir, para bien o para mal en las personas a que nos dirigimos.

Por medio del lenguaje en nuestra niñez aprendimos a socializar, formar nuestra identidad, de vernos y ver a los demás.

Se llama lenguaje sexista o sexismo, al empleado como referente de lo masculino, que discrimina u omite a las mujeres. “El sexismo ha sido definido como el conjunto de métodos empleados en el seno del patriarcado para poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: las mujeres. La evolución del lenguaje sexista ha sido parte de este sistema; pero en buena medida se mantiene por inercia, porque se usa inconscientemente”3. Aprendemos, según nos indican los mayores, a ser incluyentes o excluyentes. No escapa este aprendizaje al lenguaje racista y clasista.

-“Niños, hombres” como genéricos para hombre y mujeres, pero no al contrario y lo vemos como algo normal.

-“La oveja negra de la familia”, “el mercado negro” o “el indio piensa tres días después”, por decir algunas frases identificando la etnia o el color como lo malo, lo negativo y también lo vemos como normal.

-“Los pobres son perezosos, si trabajaran no serían pobres”. O la inseguridad y lo peligroso se compara por ejemplo con los barrios marginales. Y no caemos en cuenta y lo vemos normal.

Aprender hablar nuevamente para erradicar el lenguaje sexista y discriminatorio es una forma de reivindicar y visibilizar a las mujeres y nos sirve también para dar un trato igualitario a los demás.
Al comienzo es incómodo, pero si hacemos conciencia de ello, si realmente nos cuestionamos cómo hacemos sentir a las personas a las que nos dirigimos, encontraremos que es una necesidad y una obligación si queremos llegar con nuestras ideas a los demás, y sobre todo a no excluir a nadie.

Notas:
1 Engels, F. (1952). El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. En: Marx, C. y Engels, F. Obras escogidas, en dos tomos Ediciones en lenguas extranjeras. Moscú t II (p. 74).
2 González Castro, V. (1989). Profesión: Comunicador. La Habana: Pablo de la Torriente. (p.2). 3Ellas tiene la palabra. Revista: http://mujerfariana.org/images/pdf/rev-ellas.pdf
Fotos: Cedidas por la autora.

6/21/2014

Lanzan campaña social contra el reguetón



Dos fotógrafas y un fotógrafo toman letras de las canciones y las interpretan literalmente a través de imágenes


Redacción AmecoPress


Madrid, 12 jun. 14. AmecoPress. “Usa la razón, que la música no degrade tu condición”. Bajo ese lema, un trío de profesionales de la fotografía lanzó una campaña social en Colombia que persigue exponer el contenido sexualmente explícito y de naturaleza violenta contra de las mujeres que se halla en el reguetón.
Tomando canciones como “En la cama” (Daddy Yankee) “Pa’ que retozen” (Tego Calderón) y “Bellaquera” (Arcángel), entre otros, las fotógrafas Alejandra Hernández, Lineyl Ibáñes y el fotógrafo John Fredy Melo obviaron el doble sentido de las letras de estos temas y las interpretaron literalmente a través de impactantes imágenes.

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En la serie de fotos se muestra a una mujer desnuda siendo consumida por un muchacho como si fuera un pedazo de carne. 

En otra figura una fémina de rodillas sujetada a la pierna de hombre que está a punto de darle con un palo, mientras en otra imagen aparece una mujer clavada sangrientamente contra la pared y con un hombre encima de ella.

Según informa el portal Merca20.com, las fotógrafas han compartido estas imágenes a través de sus redes sociales, donde han sido apoyadas por cibernautas que consideran que este género musical promociona la violencia de género, la vulgaridad y el mal gusto.

Ibáñes, por su parte, escribió en su página de Facebook que “la crítica va dirigida a los contenidos de las canciones que solo dejan a las mujeres como objetos sexuales, que no solo en las letras son agredidas, sino que además en los vídeos son usadas como símbolos de sexo”.

Foto: Archivo AmecoPress 

5/20/2014

Gran pendiente de Belém do Pará, autorregulación de los medios

   Contenidos sexistas fomentan violencia de género: experta


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 

Uno de los grandes rezagos de los Estados americanos en el cumplimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará) está en la regulación de los medios de comunicación, los cuales además de difundir imágenes sexistas de género, muestran ejemplos de cómo violentar a las mujeres.

Así lo sostuvo Patsilí Toledo Vásquez, doctora en Derecho Público y experta en género durante su participación en el Foro Hemisférico Belém do Pará+20 –realizado la semana pasada en Pachuca, Hidalgo–, quien agregó que a nivel mundial los medios no contribuyen a erradicar la violencia contra las mujeres tal y como se acordó hace 20 años.

Cabe recordar que la Convención Belém do Pará definió por primera vez el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia y en su artículo octavo definió que los Estados deben “alentar a los medios de comunicación a elaborar directrices adecuadas de difusión que contribuyan a erradicar la violencia contra la mujer en todas sus formas y a realzar el respeto a la dignidad de la mujer”.

En su ponencia, Toledo Vásquez expuso –con base en informes, datos y análisis de medios de comunicación en América Latina y Europa– que la realidad de muchas mujeres no se refleja en la información mediática, pues los medios toman decisiones a partir de los criterios de los dueños que buscan ganancias económicas, lo que deriva en que el sexismo ya presente en la sociedad se incremente en los contenidos que reproducen estereotipos de género.

Es así que “las malas noticias para las mujeres son buenas noticias para los medios”; la especialista sostuvo que los asesinatos de mujeres “son ganchos de noticias y noticiarios”.

Las víctimas de violencia –a decir de Patsilí Toledo– están sobrerrepresentadas en los medios de comunicación pese a que “las mujeres sufrimos violencia pero no la mayoría”, lo que además de no contribuir a detener la violencia de género tiene ciertas consecuencias para las mujeres y el resto de la sociedad.

Uno de estos efectos –explicó– está relacionado con que la mayoría de los asesinatos de mujeres se presenta como un acto de violencia aislado, un problema individual o de pareja, lo que dificulta la comprensión de la violencia de género “como una problemática estructural, social y cultural”.

A lo que se suma el “efecto imitación” de la violencia que se da cuando a raíz de un caso se registra un repunte de crímenes similares.

Puso como ejemplo hechos ocurridos en países como Uganda, donde luego de que se dio a conocer que una cantante fue quemada con ácido, aumentaron los asesinatos cometidos con este método “aunque también se puede deber a un interés de la prensa por informar” al respecto.

Por otro lado, Toledo Vásquez comentó en España un estudio encontró que el hecho de que aparecieran los asesinatos de mujeres en los medios podría incrementar entre un 32 y 42 por ciento el riesgo de muerte por este tipo de violencia.

La experta aclaró que no se trata de afirmar que los medios provoquen la violencia, “pero se debe reconocer que al hacer una repetición de este tipo de noticias, en algunas ocasiones se convierten en recetarios para informar cómo se mata a una mujer”.

Resaltó que otro efecto de este tipo de contenidos es la difusión y propagación del miedo entre las mujeres, ya que a través de las noticias se les hacen amenazas veladas con frases como “presta atención, no te vaya a pasar lo mismo” o “ya ves lo que les pasa por andar haciendo cosas”.

Patsilí Toledo agregó que está sobrerrepresentación de las mujeres como víctimas hace que se sientan constantemente expuestas a los riesgos, “lo que permite la subordinación de las mujeres y contribuye a aumentar la sensación de vulneración o desprotección”.

Finalmente la experta señaló que a 20 años de distancia se debe hacer una revisión de la Convención y pugnar por la autorregulación de los medios, ya que las noticias, incluso sobre asesinatos de mujeres, pueden ser difundidas de otras formas, por ejemplo agregando información sobre las leyes, recursos y medidas que ellas pueden tomar para acceder a la justicia.

4/02/2014

“Grave riesgo” que Segob vigile contenidos en Radio y TV


NACIONAL

   No garantiza eliminación de contenidos sexistas y violentos


Lurdes Barbosa, directora del Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género en los Medios de Comunicación | CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.-

La propuesta de facultar a la Secretaría de Gobernación (Segob) para vigilar los contenidos en radio y televisión “es un grave riesgo” porque esa es una atribución del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) y porque la dependencia nunca ha emitido un fallo contra los contenidos sexistas, discriminatorios o que fomentan la violencia de género.

De acuerdo con Lurdes Barbosa, directora del Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género en los Medios de Comunicación, a pesar de que en diversas ocasiones la sociedad civil demostró la existencia de contenidos discriminatorios o sexistas en los medios, la Segob nunca tomó acciones al respecto ni mucho menos emitió algún pronunciamiento.

Señaló que la propuesta del Ejecutivo de expedir una Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que faculta a esta Secretaría para vigilar contenidos, representa un grave riesgo en especial para las mujeres ya que no es una garantía de que se frenen los contenidos discriminatorios y sexistas.

Barbosa criticó que hasta ahora, la Segob ha tenido un papel “muy pasivo” por lo que está en duda su calidad como árbitro en este tema.

La iniciativa oficial contiene un capítulo denominado “De la competencia de las autoridades” que especifica que la Segob tendrá la tarea de vigilar que las transmisiones de radio y televisión se mantengan dentro de los límites de la ley, de respeto a la vida privada, a la dignidad de la persona, la moral y no ataquen los derechos de terceros ni provoquen la comisión de delitos o la perturbación del orden público.

La también directora de Mujeres en Frecuencia, consideró que los derechos de las mujeres y los contenidos no son un tema de interés para los empresarios ni para los principales actores de la industria de las telecomunicaciones para quienes debatir el tema significa hablar del control de lo que se dice o lo que se transmite y lo consideran una violación a la libertad de expresión.

Al respecto precisó que quienes promueven una reforma con perspectiva de género no buscan la censura porque hay toda una argumentación sustentada en Tratados y compromisos internacionales signados por México, así como en leyes nacionales como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres.

En este sentido recordó que la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de 1995, dedica todo un capítulo (“J”) al tema de mujeres y los medios de difusión y exhorta a los Estados a aumentar el acceso de las mujeres a los medios de difusión y las nuevas tecnologías de comunicación, así como fomentar una imagen equilibrada y no estereotipada.

La comunicadora consideró que si bien la libertad de expresión es un derecho universal, también lo es una vida libre de violencia, por lo que son temas que deberían ser analizados.

Barbosa añadió que la ley reglamentaria de telecomunicaciones y radiodifusión fue parte de una estrategia política “maquiavélica” porque surgió en medio de un acuerdo de las cúpulas partidistas y por tanto ahora se corre el riesgo de que se apruebe sin mayor análisis, a pesar de que el Senado ya agendó un calendario de audiencias con actores involucrados.

3/29/2014

Cuando el lenguaje hace invisibles a las mujeres



   MUJERES Y SALUD MENTAL

Especial
Por: Alejandra Buggs Lomelí*
Cimacnoticias | México, DF.- 

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi conocimiento”
Ludwig Wittgenstein (filósofo)

El pasado 11 de marzo en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, tuve la gran oportunidad de compartir con la comunidad del Instituto Politécnico Nacional el interesante y polémico tema del lenguaje sexista o no incluyente.

Es con este tema con el que deseo retomar mis colaboraciones de este año en CIMAC, por ser una manifestación de sexismo y discriminación hacia las mujeres sumamente difícil de detectar.

Empecemos por reflexionar y sentir… ¿qué sensaciones nos provoca y qué nos dice el título “Cuando el lenguaje hace invisibles a las mujeres”? ¿Qué sentimos las mujeres? ¿Qué sienten los hombres?

¿Alguna vez les ha pasado que se han sentido invisibles en un grupo o incluso en sus relaciones afectivas más cercanas?

La realidad es que si somos honestas, todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos sentido esa sensación de invisibilidad, sin embargo es una sensación que experimentamos más las mujeres, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, sólo que no la registramos debido a la naturalización del sexismo (**).

Son muchas y muy variadas las manifestaciones del sexismo y una de ellas es la que tiene que ver con el uso no incluyente del lenguaje.

Quizás puedan pensar que esto del lenguaje no incluyente o sexista es cosa del pasado y que hoy en día no debemos reflexionar sobre sexismo ni  discriminación, porque las mujeres hemos “conseguido” la igualdad en todos los aspectos de la vida pública y privada.

Sin embargo, por increíble que parezca, seguimos las mujeres en una situación no sólo de desventaja sino de riesgo ante los efectos emocionales y sociales que el sexismo tiene en nuestras vidas.

Mi intención es propiciar la reflexión acerca de la forma en que utilizamos el lenguaje y reconocer cómo es que lo convertimos en sexista o no incluyente, para que todas las personas pensemos en alternativas que favorezcan la visibilización de las mujeres.

Las sociedades transmitimos sentimientos, ideas y modos de pensar, por lo que el lenguaje es el reflejo de nuestras prácticas socioculturales.

A través del lenguaje nombramos, interpretamos y creamos, por lo que en su uso el lenguaje refleja la ideología patriarcal de todas las sociedades.

Esta ideología a la que llamamos machista porque lo masculino es el modelo ideológico imperante, es producto de un sistema patriarcal que recibimos de una sólida tradición sociocultural de siglos manifestada a través del sexismo, que se relaciona con un conjunto de expresiones y prácticas que con base en la diferencia sexual, legitiman y afianzan la desigualdad entre personas.

Este problema se ubica en las sociedades y culturas cuando a la representación y significación de lo masculino se le asigna un valor superior y universal que descalifica lo femenino y lo hace invisible.

Es así como los sistemas lingüísticos reflejan una marcada visión masculina a la que se le denomina androcentrismo (***).

Lo que determina, por ejemplo, que en cualquier trabajo o investigación sólo se tome como referente de la población a los hombres, y las mujeres quedemos ocultas detrás de la población masculina.

Expresiones como “la historia del hombre”… “los directores”… “todos los aquí reunidos”, son algunas expresiones del genérico masculino (que es una regla gramatical) y que nos muestra una clara exclusión de las mujeres.

Por otro lado, existe la tendencia a masculinizar las profesiones que ahora son desempeñadas tanto por  mujeres como por varones, sin embargo, se siguen nombrando en masculino, por ejemplo: “la abogado”, “la médico”, “la ingeniero”…

Son muchas las expresiones en las que el uso del lenguaje excluye y discrimina a las mujeres, como las formas de cortesía en las que al nombrar a la mujer se hace énfasis en su estado civil, colocando al lado de su nombre expresiones como “de González” o “esposa de…”.

Siendo éste, desde mi punto de vista, el máximo nivel de cosificación porque las mujeres perdemos el carácter de personas para convertirnos en cosas y propiedad “de” alguien más.

Otra de las dimensiones en que se refleja el uso de un lenguaje sexista es a través de los significados que les atribuimos a ciertas palabras o expresiones cuyo sentido específicamente puede reforzar concepciones androcentristas, porque ocultan la presencia de las mujeres e institucionalizan lo masculino como referente principal.

Como los refranes. Un ejemplo: “De la mala mujer no te guíes, y de la buena no te fíes”, o chistes, palabras peyorativas o estereotipos que se emitan a través del lenguaje ya sea verbal o escrito.

Las diferentes formas de exclusión de las mujeres a través del lenguaje causan un gran daño psicológico (difícilmente detectable), porque es una forma muy sutil de violencia de género que provoca subterráneamente en las mujeres una sensación de cosificación, discriminación, ridiculización e invisibilización.

De ahí que muchas veces sin causa aparente las mujeres experimenten baja autoestima, depresión, sensación de inadecuación, sin saber por qué y mejor lo atribuyen a los efectos de la menstruación, menopausia o cansancio.

Para contrarrestar los efectos psicológicos de un lenguaje no incluyente podemos empezar por hacer un uso consciente del lenguaje español, un uso que implique tu compromiso y el mío, y el de todas y todos para nombrar a las mujeres, aunque a veces nos tardemos más al hablar para darnos y que nos den nuestro espacio.

También para desmasculinizar los títulos académicos cuando de mujeres se traten, para no utilizar palabras peyorativas, y contribuyamos a una sociedad más justa, más democrática y más igualitaria para mujeres y hombres.

Me queda claro que en un principio resulta muy complicado darnos cuenta de dónde residen los usos sexistas de la lengua, porque las costumbres, la tradición, la educación recibida, los mensajes que se transmiten a nuestro alrededor y la cantidad de información que se recibe, hacen que no sea fácil que analicemos lo que decimos y mucho menos lo que escuchamos.

Definitivamente el que nuestro lenguaje español sea excluyente o incluyente sólo dependerá del uso que cada persona haga de él.

Espero y deseo sirva en algo este acercamiento para crear conciencia y empecemos a utilizar un lenguaje más incluyente que refleje la existencia tanto de mujeres como de hombres, para colaborar en la construcción de una sociedad más justa, democrática e igualitaria, pero sobre todo de una sociedad más sana emocionalmente.

¡Si no me nombras, no existo!

www.saludmentalygenero.com.mx

*Psicoterapeuta Gestalt, especialista en Estudios de Género, directora del Centro de Salud Mental y Género.

**Sexismo: es la discriminación hacia personas de uno de los dos sexos por considerarlo inferior.

***Androcentrismo: consiste en asumir como modelo o representante único de toda la humanidad al hombre.
 

11/21/2013

El sexismo de la Real Academia Española



El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), editado en 2011 y actualizado cinco veces desde entonces, define ‘femenino’ como “débil” y “endeble”, y ‘masculino’ como “varonil” y “enérgico”.

Teresa Sosa
Tiene muchísima trascendencia que el diccionario de la Real Academia, que es la máxima autoridad en la Lengua Española, defina lo ‘femenino’ como débil y lo ‘masculino’ como lo contrario es impresentable.
LEYENDA  ÚN IC A PALABRA DE MUJER DOMINGO 17 NOVIEMBRE 2013
Teresa San Segundo,  directora del Centro de Estudios de Género de la UNED, plantea que el lenguaje configura el pensamiento”, de modo que “lo que no se nombra, no existe”. Con ello se refiere a la ausencia de definición para ‘feminizar’ en el diccionario de la RAE.

La búsqueda del término en su versión online dice que no existe esta palabra y sugiere consultar ‘demonizar’ o ‘feminidad’, porque “tienen formas con una escritura cercana”, dice

“Que ‘feminizar’ no exista supone que ni siquiera se contemple la posibilidad de que se puedan dar atributos femeninos a algo, mientras que darlos masculinos sí es posible”, denuncia la experta San Segundo

 La doctora en Filología Románica por la Universidad de Barcelona, Eulalia Lledó, afirma que la RAE continúa  incurriendo en  definiciones que “yo diría especialmente desagradables”, señala. En su opinión, casos como el de ‘feminidad’ como lo “débil” revelan por sí mismos.

Por su parte, la presidenta de la Federación de asociaciones de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro,  España, tilda la definición de “barbaridad” y la atribuye a la “falta de incorporación de la perspectiva de género en el funcionamiento de la RAE”.  Besteiro explica que “lo peligroso” es que “a través del lenguaje se va definiendo el pensamiento”.

Para la presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, Carmen Quintanilla, “la Real Academia tiene que plantearse  hacer otra definición para que las nuevas generaciones puedan sentirse orgullosas de ser mujeres y de ser femeninas”.

En España filólogas, parlamentarias y expertas en igualdad exigen a la Real Academia que rectifique  su sexismo en la edición 2014 del Diccionario de la RAE.

FUENTE:    www.20minutos.es

Descargar edición impresa Diario de los Andes

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9/18/2013

Premian a Silvina Molina por hacer periodismo no sexista

INTERNACIONAL
   Ciudad de Buenos Aires le otorga galardón “Lola Mora”

Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.- 

La labor informativa que por más de 20 años ha realizado la periodista argentina Silvina Molina desde una visión con perspectiva de género, y que pugna por una visión de las mujeres alejada de estereotipos machistas y sexistas, fue reconocida ayer en su país con el “Premio Lola Mora”.

Desde el año 2000, la Dirección de la Mujer – dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de Buenos Aires– reconoce a periodistas, programas y publicidades audiovisuales que promueven la igualdad de oportunidades entre los sexos, y una imagen no estereotipada de las mujeres. Este año destacó el galardón entregado a Silvina Molina.

Diplomada en Derechos Humanos (DH) de las Mujeres por la Universidad de las Naciones Unidas, Molina ha trabajado desde hace más de 20 años por incluir un enfoque de género en los medios de comunicación argentinos, para poner “en la agenda pública las desigualdades y también los logros por el ejercicio pleno de la ciudadanía”.

En un país donde la violencia de género cobra la vida de al menos una mujer cada 35 horas –según estimaciones de grupos civiles–, la también integrante de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género ha publicado diversos materiales periodísticos sobre el contexto de violencia que viven las argentinas, derechos sexuales y reproductivos de la población femenina, mujeres que viven con VIH/Sida, e indígenas del país sudamericano.

El reconocimiento fue por su destacada labor en la promoción de un cambio de la cultura machista a través de su trabajo diario en la agencia argentina de noticias Télam, donde escribe desde una visión de género e inclusión.

Activista por los DH de las mujeres, Molina escribió el “Manual periodístico para el abordaje de la violencia contra las mujeres: noticias que salvan vidas”, y también es coautora del “Manual de Género para Periodistas”, documentos que definen y sugieren líneas editoriales para incluir la visión de género en el trabajo periodístico.

Silvina es una de las fundadoras de Periodistas de Argentina en Red Por una Comunicación No Sexista (Red PAR).

Además del reconocimiento entregado ayer, Molina también ha sido galardonada dos veces con el premio “Gota en el Mar”, con el que se reconoce a periodistas que hayan dedicado sus esfuerzos profesionales a difundir y promover temas sociales en la agenda pública.

Las y los ganadores del reconocimiento “Lola Mora” se seleccionan a través del voto de un jurado integrado por organizaciones civiles, instituciones académicas, trabajadoras de los medios de comunicación, legisladoras y representantes de la Defensoría del Pueblo y de la Dirección General de la Mujer.

El reconocimiento se entregó por primera vez en el año 2000, luego de que un año atrás la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires promulgó la Ley 188 que pugna por la eliminación de la cultura machista y los estereotipos de género.

Además de Silvina Molina, fueron premiadas en las categorías TV Ficción la miniserie argentina “La viuda de Rafael”; en TV No Ficción fue galardonada la participación de Ana Cacopardo en el programa de biografías “Historias Debidas”; en Radio, el programa “Mujeres al derecho y al revés”, y en la categoría medios alternativos fue galardonado el blog “Según Roxi”.

El galardón hace homenaje a Lola Mora, primera escultora y pintora argentina, que en su momento rompió estereotipos sexistas en el mundo del arte y falleció en 1936.

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