9/17/2018

A un año del feminicidio de Mara Castilla, apenas inicia proceso por este delito


Errores de Fiscalía poblana han retrasado vinculación a proceso



A un año del feminicidio de Mara Fernanda Castilla Miranda, su madre y padre regresaron a los juzgados, pero no a recibir la anhelada justicia de una sentencia por feminicidio al asesino de su hija, sino a iniciar apenas el tortuoso camino que los lleve a ella.
Los errores de la Fiscalía de Justicia del estado de Puebla (FJP) le han costado a la familia de Mara un año de ir y venir de manera infructuosa. En junio de 2018, magistrados anularon la acusación por feminicidio en contra de Ricardo Alexis, el chofer del transporte de la empresa Cabify quien presuntamente privó de la vida a la estudiante de Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.  
La Fiscalía poblana cometió el error de incorporar en una sola carpeta de investigación los dos delitos por los que acusó a Ricardo Alexis: feminicidio y privación ilegal de la libertad, por lo que el Juez de Control encargado del caso también pasó por alto la falta y no la resarció. La consecuencia: los magistrados demandaron a la Fiscalía separar las carpetas y el proceso por feminicidio comenzó desde cero.
Es por ello que el pasado miércoles 13 de septiembre la madre y el padre de Mara regresaron al Centro de Justicia Penal ubicado a más de media hora del centro de Puebla, donde la Fiscalía estatal solicitó una audiencia para imputar -como debió hacerlo desde un principio- el delito de feminicidio a Ricardo Alexis.

Para Gabriela Miranda -madre de Mara- presente en la audiencia del miércoles “no es fácil acudir” pues apenas se está “empapando de esto” –dijo- refiriéndose a los procesos jurídicos y leyes que aseguran garantizar una vida libre de violencia a las mujeres.
Mientras esperaban el inicio de la audiencia, el abogado de la familia se acercó para preguntarle al padre de Mara cómo estaba, a lo que éste respondió, cabizbajo, con una sonrisa amable y sólo atinando a levantar los hombros.
No es fácil para ellos. Hace un año, en estas mismas fechas, la familia buscaba a Mara. Ella salió la noche del 7 de septiembre de 2017 con sus amigas a un evento en San Andrés Cholula. En la madrugada del día siguiente cuando regresaba a su hogar en un coche con sus amigos, fueron detenidos por un retén de “alcoholímetro”.
Mara pidió a través de la aplicación móvil “Cabify” un taxi, Ricardo Alexis fue asignado para dar el servicio y la recogió a las 5 de la madrugada. Sus amigos la vieron partir en el taxi, Mara llamó a su hermana mayor para avisar que ya iba camino a casa. Nunca llegó.

REINICIA CAMINO A LA JUSTICIA

La audiencia programada a las 12:30 horas se retrasó una hora y media. En la sala número 15 del Juzgado, Ricardo Alexis estaba presente con su asesor jurídico. A un lado, estaban la madre de Mara acompañada de los dos asesores jurídicos de un despacho privado que la representan solidariamente, y dos representantes de la Fiscalía de Puebla.
A las 14:15 horas con una sala repleta de medios de comunicación, familiares de Mara y observadores, el juez dio comienzo a la audiencia. Uno de los representantes de la Fiscalía inició informando a Ricardo Alexis cuáles eran los delitos por los que se le acusa: feminicidio y violación equiparada. Inerte, el presunto feminicida no volteó a verlo; y en su oportunidad de rendir alguna aclaración sobre los crímenes mencionados se reservó su derecho a responder. Pasaría toda la audiencia sin emitir gesto o movimiento alguno.

El integrante de la Fiscalía enumeró las pruebas que recolectaron para acusarlo por el feminicidio de Mara. Cuentan con un video de vigilancia del fraccionamiento en el que vivía la víctima y donde se observa cómo arriban a la dirección pero ella nunca desciende del automóvil que conducía Alexis, sólo se detiene por un momento y vuelve a marcharse.  Un testimonio del vigilante del fraccionamiento corroboró que el carro nunca ingresó a éste y que tampoco bajó ninguna mujer joven del auto.
También tienen el video de vigilancia del “Motel del Sur”, lugar al que fue llevada Mara por Alexis para violarla y asesinarla por estrangulamiento. En la bitácora de registro del motel aparece el nombre de Alexis y un testimonio de la empleada que le asignó la habitación. Entre otras pruebas se encuentran una toalla y sábana del motel donde fue enredado el cuerpo de Mara, para posteriormente, abandonarlo en el camino de Ocotal de Santa María Xonacatepec (cerca de Tlaxcala).
Por su parte el asesor jurídico de la familia, Luis Francisco Heredia Montes, explicó en la audiencia por qué el asesinato de Mara cumple con las características de un feminicidio: Mara fue incomunicada previo al asesinato, se tiene evidencias que fue agredida sexualmente y su cuerpo fue expuesto en un lugar público. Estas son razones de género establecidas en el Código Penal de Puebla para acreditar la comisión del delito de feminicidio y por tal, se debe procesar a Ricardo Alexis por este crimen, concluyó.

Durante la audiencia, en dos ocasiones, el representante de la Fiscalía de Puebla describió el vertiginoso feminicidio de Mara. Según las investigaciones, en sólo tres horas le arrebataron la vida a la joven de 19 años. A las 5 de la madrugada el chofer de Cabify la recogió, a las 8 de la mañana ya trasladaba su cuerpo para tirarlo en un lote baldío. Mientras, la Fiscalía tardó una semana en hallar el cuerpo el cual fue localizado hasta el 15 de septiembre de 2017.
En esos momentos la madre de Mara miraba sin punto fijo mientras escuchaba el relato del Fiscal sobre el asesinato de su hija y llevaba su mano a la boca, como si quisiera contener el llanto. Al inicio y al final de la audiencia el juez le preguntó “si gustaba decir algo, entendía sus derechos o estaba de acuerdo con lo dicho”, Gabriela Miranda se limitó a asentir con la cabeza, sin emitir palabra ni en éste ni en ningún otro momento de la audiencia que duró cerca de tres horas.

EN RIESGO EL CASO DE MARA

La defensa legal de Ricardo Alexis ha aprovechado a su favor las fallas de la Fiscalía de Puebla. Hasta ahora ganó tres amparos, uno de ellos fue el que dejó sin efecto la acusación por feminicidio.
Los magistrados determinaron que la detención de Ricardo Alexis fue ilegal porque la Fiscalía de Puebla lo detuvo sin una orden de aprehensión alegando que se trataba de un caso urgente, acción que permite el nuevo Sistema de Justicia Penal pero solamente cuando se trata de delitos que requieren prisión preventiva oficiosa.
La privación ilegal de la libertad, el primer delito por el que acusó la Fiscalía a Ricardo Alexis antes de que encontraran el cuerpo de Mara, no es uno de ellos.
En consecuencia, la Fiscalía poblana tuvo que volver a solicitar al Juez otra medida cautelar para Ricardo Alexis que no fuera prisión preventiva oficiosa.
El tercer amparo que ganó el presunto feminicida en julio pasado responde a ilegalidad de las pruebas de geolocalización extraídas por la Fiscalía del celular de Ricardo Alexis. Con éstas se logró conocer la ruta que siguió el chofer desde que recogió a Mara, y permitió que las autoridades encontraran el cuerpo, arrojado en el camino de Santa de María Xonacatepec.  
Sin embargo, los magistrados concluyeron que era una prueba ilegal, toda vez que la Fiscalía de Puebla no la presentó dentro de las 48 horas que tiene para que la ratifique un Juez de Control. Entonces la evidencia ya no podía utilizarse en los juicios. 
Nuevamente el asesor jurídico de Ricardo Alexis buscó tirar el caso utilizando como argumento los errores de las autoridades de justicia y los amparos ganados. Después de que la Fiscalía presentó las pruebas que recolectó, el defensor argumentó que todas eran ilegales porque fueron obtenidas gracias a la geolocalización, que fue desechada y calificada por los magistrados como ilegal.

No obstante el Juez resolvió aceptar las pruebas de las autoridades de justicia. Tras un amplio debate entre la Fiscalía poblana, los asesores jurídicos de la víctima y la defensa del acusado, determinó que no eran ilegales toda vez que se pudieron obtener por otros medios. Ejemplificó que eventualmente alguien hubiera notado el cuerpo de Mara, de ahí la sábana con la que fue envuelta los llevaría a investigar el motel y obtener los videos de vigilancia y evidencias de que Ricardo Alexis estuvo ahí.
Sin dejar de reconocer la mala actuación de la Fiscalía en el caso, el Juez hizo referencia a que la policía de la Fiscalía poblana no tuvo la capacidad de encontrar el cuerpo Mara y recurrentemente entregan de forma tardía las pruebas.
Ricardo Alexis utilizó su derecho para que se resolviera la imputación de los delitos en las próximas 48 horas. El Juez le concedió la solicitud, le dio como medida cautelar prisión preventiva y programó la audiencia para este 14 de septiembre.
A un año de que el cuerpo de Mara Fernanda Castilla fue hallado, se esperaría que este viernes finalmente se vincule a proceso a Ricardo Alexis por feminicidio, además, por el delito de violación, pues a partir de la necropsia al cuerpo de Mara la Fiscalía tienen elementos que comprueban que Ricardo Alexis la agredió sexualmente antes de asesinarla en el motel.

VIVIR SIN MARA

Eran cerca de las seis de la tarde, habían transcurrido 4 horas de audiencia y ya llovía en Puebla cuando la familia de Mara salió del Centro de Justicia. Los medios esperaban afuera debido a la relevancia que alcanzó el caso.
“Es triste y cansado el hecho de tener que seguir presidiendo estas audiencias y que no avancemos. Sin embargo, seguimos confiando en la justicia y que hay las suficientes pruebas. Estamos seguras que vamos a tener justicia para Mara”, declaró Gabriela Miranda.
Mara estudiaba Ciencias Sociales, tiene una hermana mayor y otra más chica. El día que Lesvy Berlín Rivera Osorio fue asesinada y encontrada en la UNAM, en la Ciudad de México, Mara se unió a las críticas en sus redes sociales contra quienes culpan a las mujeres de sus asesinatos: “Si me matan es porque me gustaba salir de noche” publicó la joven en Twitter.
El feminicidio de Mara provocó la indignación y movilización de amplios grupos de mujeres quienes salieron a las calles a marchar en diversas entidades del país tras conocerse que su agresor fue un conductor de un transporte que hasta entonces, era considerado “seguro”.
Este feminicidio también reavivó la crítica en contra del gobierno de Puebla por no detener los asesinatos y desapariciones de mujeres, además de la urgencia de decretar la Alerta de Violencia de Género (AVG) en el estado. Según datos del Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos de 2013 a junio de 2018 han registrado 378 asesinatos de poblanas, mientras la Fiscalía estatal contó en el mismo periodo 73 averiguaciones por feminicidio y 11 sentencias de este delito.  
“Estamos aprendiendo a vivir sin Mara” lamentó su madre en entrevista con esta agencia. La familia intenta reacomodar las piezas de su vida aunque Gabriela Miranda sabe que nunca estará completa: “Buscamos cierta tranquilidad porque toda la tranquilidad nunca la vamos a tener, a Mara nadie nos la regresa”.
Con voz entrecortada y conteniendo el llanto, su madre aseguró que se mantendrán en “pie de lucha”, “hasta tener justicia para “Mara”.

CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Puebla, Pue .-

9/16/2018

Para ella, los intocables todavía son intocados

El 68 a medio siglo
Nunca vamos a saber cuántos murieron; ese es aún el gran pendiente, dice La Chata


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▲ Era tan fuerte la represión y el Estado desaparecía todo lo que se movía; la única opción después del 68 fue la guerrilla, reconoce la hija de Valentín Campa.

En la calle donde vive María Fernanda Campa, participante en el movimiento estudiantil del 68, vive un militar veterano: el general Fernando Torres. Fue director de la Escuela Médico Militar en los años 60. Durante décadas no cruzaron más que los buenos días, las buenas tardes. Hasta que un día el militar en retiro tocó a la puerta de La Chata, como se le conoce. Ella es la primera geóloga egresada del Instituto Politécnico Nacional (IPN), hija del histórico líder del movimiento ferrocarrilero Valentín Campa, e integrante del Consejo Nacional de Huelga (CNH) durante los acontecimientos de hace medio siglo.
Fue una visita muy corta. El militar quería decirle que en el libro La noche de Tlatelolco, la periodista Elena Poniatowska exageró el número de víctimas de la embestida militar contra la manifestación pacífica del 2 de octubre y que los muertos no fueron tantos; no más de 25. Tal vez el viejo soldado no sabía que muchos de los testimonios que se registran en el emblemático libro son de personas que La Chata puso en contacto con la escritora. Tal vez sí.
María Fernanda lo paró en seco. Ese día, hace ya 50 años, ella estuvo ahí con su hija Manuela en brazos. Iba camino al edificio Chihuahua para subir al piso tres y tomar el micrófono para anunciar a los estudiantes congregados que su padre y Demetrio Vallejo, presos desde hacía ocho años, iniciarían el 3 de octubre una huelga de hambre en la Penitenciaría de Santa Marta Acatitla en solidaridad con el movimiento. Libertad a los presos políticos, era una de las consignas centrales.
No alcanzó a hacer el anuncio. El ataque militar empezó antes. Presenció cómo militares de distintas unidades barrieron a la multitud con ráfagas de armas largas. Su esposo en aquel entonces, Raúl Álvarez Garín, quizá la cabeza más notable del Comité 68, cayó preso esa noche. Ella se refugió con su niña, de poco más de un año, bajo el paso a desnivel que cruza lo que ahora es el Eje Central y regresar por ahí hacia el edificio donde vivían, allí mismo, en Tlatelolco.
–¿La trataba de convencer con la versión de que los muertos no fueron tantos?
–¿Cuántos murieron? Quizá nunca lo vamos a saber. Desaparecieron cuerpos, borraron evidencias. Supimos de muchos que no pudimos comprobar. En mi caso tengo un testimonio. Yo trabajaba entonces en el Instituto Nacional del Petróleo (‘fui fundadora, a mucha honra”) y tenía un chofer que había conducido ambulancias de la Cruz Verde. Él me contó que lo mandaron a la plaza de Tlatelolco la noche de la matanza a recoger cuerpos que llevó al Campo Militar Número 1. Dio varias vueltas. Sé que es imposible documentar este testimonio, pero doy mi palabra que así fue.
–¿Genocidio sin genocidas?
–Cuando el calendario vuelve a poner en el centro del debate la masacre de Tlatelolco, hay voces que repiten: No fueron tantos los muertos. El propio Díaz Ordaz, en 1977, cuando fue nombrado embajador en España, dijo: creo que fueron más de 30, pero no llegaron a 40. ¿Cómo se atreven a decirlo?, si nunca los contaron, no los identificaron. No hubo autopsias ni actas de defunción. Ese sigue siendo el gran pendiente del 68: cuántos y quiénes. Ese y el papel que jugaron los militares. Los intocables siguen intocados. Como dice el abogado Raúl Jiménez, es un genocidio sin genocidas. Por eso, cuando reclamamos justicia no sólo hablamos de Díaz Ordaz, de Luis Echeverría, de los civiles. Hablamos del Ejército.
“Y esta es una tarea pendiente para Andrés Manuel López Obrador. Yo creo que la medida más consecuente de su parte sería nombrar secretario o secretaria de la Defensa a un civil. Hay muchos antecedentes en el mundo: en Chile, por ejemplo, Michelle Bachelet –hija de un general víctima de la dictadura de Pinochet– fue ministra de Defensa antes que presidenta. Eso sí sería hacer una transformación de verdad.”
–El gobierno y mucha prensa decía que los estudiantes eran comunistas. ¿Qué tan real fue el peso del Partido Comunista (PC) en el movimiento estudiantil?
–No mucho, la verdad. Para el 68 Raúl y yo ya habíamos sido expulsados del PC. Luego metieron presos a los comunistas para demostrar sus señalamientos. Pero no fueron una fuerza determinante.
–¿Y Valentín Campa?
–La mañana misma del 2 de octubre fui a ver a mi papá a la cárcel para saber si él y Vallejo iban a irse a huelga de hambre. Me dijeron que sí. Al día siguiente volví a verlo, ya con la angustia y las noticias de lo que había sucedido y sin saber nada de Raúl, si había caído, si lo habían matado o dónde lo tenían. Mi papá me dijo: ¡Pero qué ingenuos fuimos! Por la mañana vimos que vaciaron las crujías de los comunes y no nos dimos cuenta. Claro, era para tener las celdas vacías. Estaban preparándose para llevar cientos de presos esa misma noche. Eso demuestra que en la operación militar hubo premeditación. Y también me dijo: Raúl está vivo, está entre los presos que trajeron anoche. En ese momento no lo pude ubicar. Pasó meses en el Campo Militar Número Uno.
Generación tras generación
Hija de quien es –su madre es una de las pioneras del feminismo mexicano, Consuelo Uranga– La Chata Campa considera que en ella, que ha tenido su propia trayectoria, sus propias luchas, se ejemplifica cómo, a lo largo de generaciones, unas batallas se trenzan con otras, del pasado al presente.
“Que no se piense que el movimiento estudiantil del 68 nació así, de repente, sin una historia previa. Años antes se libraron las luchas de los ferrocarrileros, de los agraristas, del magisterio, por la libertad de los líderes sindicales presos, la lucha contra el charrismo.
“Mi propia vida significa eso. Me tocó participar en el comité que luchaba por la libertad de los presos políticos que dirigió David Alfaro Siqueiros. Eso lo podemos hilar con el Movimiento de Liberación Nacional, cuando Estados Unidos quiso invadir Cuba y se movilizó el general Lázaro Cárdenas.
“Yo me estrené a los 16 años. En 1956 entró el ejército al Poli para sacar a los estudiantes que vivían en los internados, donde vivían los estudiantes más pobres, los hijos de campesinos. El Ejército tomó todo el IPN solamente para obligar a las autoridades a cerrar los internados. Yo estaba en la Voca. Era la única mujer en la asamblea y propuse la huelga. Y nos fuimos a huelga.”
–¿Y después del 68?
–Fue la guerrilla. Recuerdo que mi papá contaba que intentó dialogar con los muchachos que se incorporaban a los movimientos armados y que no los pudo convencer. Era tan fuerte la represión en esos años que decían que todas las vías de la lucha pacífica estaban cerradas. Esto es importante entenderlo. El Estado reprimía, desaparecía a todo lo que se moviera. Y ahí vino la guerra sucia.
–Y de ahí se trenza otra lucha: la de las madres de los desaparecidos.
–Absolutamente. Rosario Ibarra de Piedra, junto con madres de desaparecidos, más de 500, dieron una lucha feroz por la aparición con vida de los desaparecidos. Y en general por los derechos humanos. Su voz fue importantísima. La tuvieron que escuchar.
“Y ese movimiento siguió, junto con la lucha política. De ahí fue que Valentín Campa se lanzó como candidato a la Presidencia, el único de oposición contra José López Portillo, porque esa vez (1976) ni el PAN participó.
A una lucha le sigue otra. Es algo que no tiene fin, es la historia de la humanidad misma.

Foto Alfredo Domínguez
Blanche Petrich 
Periódico La Jornada
Martes 11 de septiembre de 2018, p. 10

Indignado por acciones estudiantiles, Díaz Ordaz olvidó su disposición al diálogo

El 68 a medio siglo
Vísperas del cuarto informe
Tras la marcha de las antorchas, el presidente tuvo pretexto para desatar la represión


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▲ Concentración estudiantil en la Plaza de la Constitución, con la Catedral Metropolitana al fondo, en agosto de 1968.Foto Manuel Gutiérrez Paredes. AH/UNAM

Declarada ya la mejor disposición del gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz a dialogar para resolver el conflicto y la aceptación por parte de los estudiantes de efectuar un encuentro, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) convocó para el 27 de agosto de 1968 a una manifestación, que se conocería como la marcha de las antorchas. El clímax de las jornadas de protesta del movimiento ­estudiantil.
Esta marcha, a la que acudieron cientos de miles de personas, partió del Museo Nacional de Antropología al Zócalo capitalino. Para ese entonces, sectores populares, obreros y campesinos iban acercándose a los jóvenes y a muchos de los padres de familia. Incluso, contingentes de trabajadores electricistas y petroleros participaron en esta enorme concentración que, de acuerdo con diferentes reportes, sumó hasta 400 mil participantes.
Ya avanzado el mitin, de manera sorpresiva, Sócrates Amado Campos Lemus, representante ante el CNH de la Escuela de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN), tomó el micrófono y propuso permanecer en el Zócalo para dialogar de manera directa con el presidente Díaz Ordaz el primero de septiembre a las 10 de la mañana, el mismo día y hora en que el mandatario presentaba su cuarto Informe de Gobierno.
Esta decisión, junto con el izamiento de una bandera rojinegra en el asta del Zócalo, el intento de quemar las puertas de Palacio Nacional y una andanada de insultos contra el presidente Díaz Ordaz, coreadas al calor de la indignación por hechos violentos previos, dio al gobierno federal argumentos para la represión.
Horas después, en la madrugada del 28 de agosto, del Palacio Nacional salieron tanques para dispersar a quienes habían permanecido de guardia en la Plaza de la Constitución y desalojaron a los manifestantes, cerrándose el camino del diálogo. Hay quienes afirman que esa disposición al diálogo nunca existió por parte del gobierno.

Agosto
Martes 27. La manifestación convocada por el CNH, a la que asisten unas 400 mil personas, se lleva a cabo sin incidentes, en la misma participan contingentes de trabajadores electricistas y petroleros con mantas que decían: “Muera el charrismo sindical”, Apoyamos el movimiento estudiantil y Libertad a los presos políticos. Hubo letreros que decían: Las madres mexicanas apoyamos a nuestros hijos.
A su llegada al Zócalo, un ­contingente estudiantil entró en la Catedral, encendió las luces e hizo sonar las campanas a todo vuelo, todo con la autorización de Jesús Pérez, sacerdote de guardia y encargado en ese momento del recinto religioso. Casi al finalizar el mitin, el estudiante politécnico Sócrates Amado Campos Lemus propuso permanecer en el Zócalo para celebrar allí el diálogo ­público con el presidente Díaz Ordaz el primero de septiembre, día del ­Informe de Gobierno. Alrededor de 5 mil personas permanecieron en el sitio. Además, fue colocada en el asta central una bandera rojinegra.
Miércoles 28. A la una de la ma­drugada, varias horas después de la marcha, los batallones 43 y 44 de infantería, 12 carros blindados de guardias presidenciales, un batallón de paracaidistas, cuatro carros de bomberos, 200 patrullas y cuatro batallones de tránsito desalojan de la Plaza de la Constitución al grupo de estudiantes. A raíz de esa intervención hubo varias escisiones en el movimiento estudiantil y una actitud autocrítica dentro del mismo.
Tras la colocación de la bandera rojinegra –hay versiones de que los estudiantes colocaron una muy modesta y descolorida; en cambio, amanece una nueva, más grande y con colores firmes–, autoridades del entonces Departamento del Distrito Federal organizan un acto de desagravio de la bandera nacional, en el que se obliga a los burócratas a asistir como acarreados.
Jueves 29. En la madrugada, un grupo de personas enmascaradas dispara durante 10 minutos contra la Vocacional 7. En esa acción usan ametralladoras y rifles de alto poder. Médicos residentes e internos del Hospital General, al igual que la sección 37 del Sindicato de Trabajadores Petróleos de la República Mexicana, se declaran en huelga. Vecinos de la unidad Tlatelolco y estudiantes deciden realizar un mitin a las tres de la tarde. Fuerzas de la policía y del Ejército, apoyadas con 26 tanques y 13 camiones, lo impiden y ocupan la Vocacional 7. Aprehenden a 23 estudiantes que pretendían concentrarse frente a la refinería de Azcapotzalco. La muchedumbre apedrea al Ejército y éste dispara dejando un herido.
Viernes 30. El CNH llega a los siguientes acuerdos:
1) No habría mítines ni manifestaciones estudiantiles en el Zócalo durante el Informe presidencial.
2) Expresa su disposición a reunirse con autorirades lo antes posible con la condición de que el diálogo sea público y cese la represión.
3) Las comisiones estudiantiles son designadas.
4) El CNH desarrollará una ofensiva política entre todos los sectores populares mediante brigadas, que tendrán la instrucción de no provocar la represión de la policía y el Ejército.
5) El movimiento no tiene relación alguna con los XIX Juegos Olímpicos y no intentaría entorpecer su celebración.
Sábado 31. La Vocacional 7 y la Prevocacional 4, en la unidad Tlatelolco, sufren un ataque de unos 200 paramilitares del gobierno. Los estudiantes y vecinos de Tlatelolco luchan contra los granaderos y el Ejército, y desde las ventanas de los departamentos lanzan macetas, piedras, basura y todo tipo de proyectiles; muchos estudiantes y vecinos son salvajemente ­golpeados.
Gran número de estudiantes es aprehendido en esos días. En tanto, la prensa silencia o falsea la información. Alboratadores, agentes extranjeros y agitadores son algunos de los calificativos endilgados a los estudiantes y sus simpatizantes. Desde días antes del cuarto Informe presidencial era previsible que Díaz Ordaz haría referencia a estos hechos, pero se desconocía en qué términos.
La tercera parte de esta crono­lo­gía se publicará el lunes 17 de ­septiembre.

José Antonio Román Y Emir Olivares /II
Periódico La Jornada
Lunes 10 de septiembre de 2018, p. 14

Vender el cielo



Silvia Ribeiro *
Se necesitan raíces para aguantar la tormenta. Más profundas y sólidas cuánto más fuerte arrecian, algo que el cambio climático hace aún más dramático. Este es el lema de la alianza de alianzas de organizaciones de base y movimientos populares más contundente de Estados Unidos. It takes roots, como se llama en inglés, reúne a cuatro grandes redes de todos los puntos cardinales de ese país: la Red Ambiental Indígena, la Alianza de Organizaciones de Base por la Justicia Global, la Alianza por la Justicia Climática y los movimientos por el derecho a la ciudad. Por sus siglas en inglés, IEN, GGJ, CJA y Rigth to the city (ittakesroots.org)
En conjunto, se trata de cientos de organizaciones de pueblos indígenas, de migrantes, barriales, feministas, comunidades negras y otras, en campo y ciudad. Entre todas representan las resistencias de base más significativas de Estados Unidos ante la contaminación, la devastación y las injusticias ambientales, sociales, económicas, políticas y de género y culturales.
Del 8 al 14 de septiembre se reunieron cientos de sus delegados en San Francisco, California, para una semana de actividades y protestas, bajo el lema Solidaridad para las soluciones. Tanto para manifestarse contra la Cumbre Global de Acción Climática (CGAC), convocada por Jerry Brown, gobernador de California, como para mostrar sus propuestas de acción y solución frente al caos climático.
Jaron Browne, uno de los coordinadores de la alianza Grassroots Global Justice (GGJ), explica: Es un enorme esfuerzo para nuestras organizaciones, pero no podíamos dejar pasar esta gran simulación del gobernador, quien bajo el manto de su oposición a Donald Trump y en nombre de la emergencia climática busca imponer medidas que tienen un impacto devastador en nuestras comunidades. Jerry Brown, demócrata, aparece como supuesta alternativa a Trump, porque declaró públicamente que Estados Unidos no debería haber abandonado el Acuerdo de París sobre cambio climático y que el Estado de California seguiría cumpliendo ese compromiso. “En realidad, se trata de abrir más negocios verdes para las grandes empresas. Es la historia de siempre”, continúa Jaron. Nos dan a elegir entre dos opciones terribles y nos reprimen porque no aceptamos ninguna de ellas.
Entre las propuestas que se presentan en la oficial Cumbre Global de Acción Climática están las formas de aumentar los mercados de carbono –que no han tenido ningún efecto para disminuir el cambio climático, pero sí para multiplicar las ganancias de las empresas que lo causan, dándoles de paso una coartada verde–– y propuestas tecnológicas, como megaparques eólicos y solares en territorios indígenas, así como técnicas de geoingeniería.
Ninguna de éstas cuestiona el statu quo de injusticia económica y devastación ambiental. En realidad son complementarias con las políticas de mayor explotación de combustible fósil que Trump sostiene abiertamente. Por ejemplo, las propuestas de captura, almacenamiento y uso de dióxido de carbono (CCUS, por sus siglás en inglés) dan a las empresas créditos de carbono, aunque aumentan la extracción de petróleo y gas.
Hay que terminar con las fuentes de contaminación y emisiones de gases que provocan el cambio climático desde el origen, no a través de estas medidas de mercado o remiendos tecnológicos, afirma Jaron. De Alaska a Arizona, nuestras comunidades son las más golpeadas tanto por la explotación petrolera, de gas y carbón, como por oleoductos y gasoductos, la contaminación de tierra, agua y aire, y también por el cambio climático. Resistimos a todo eso, pero además también tenemos verdaderas soluciones. No sólo hablamos de la necesidad de una transición justa para salir de la civilización petrolera, ya la estamos construyendo. Muchas de nuestras comunidades y barrios están organizados en cooperativas y colectivos que van de alternativas económicas a la atención de la salud y contra las violencias.
Uno de esos ejemplos son los muchos logros de resistencia y construcción de la Black Mesa Water Coalition. Junto con la plataforma más amplia Protectores del Agua, son uno de los movimientos indígenas que animaron la resistencia ejemplar contra el oleoducto Dakota Access y el campamento Standing Rock, que en 2017 reunió a todas las resistencias en ese país y despertó solidaridad global.
En esta cumbre alternativa se presentaron también los Protectores del Cielo (http://skyprotector.org/). Tom Goldtooth, de la Red Ambiental Indígena, explica: Además de la tierra y el agua, empresas y gobiernos quieren vender el cielo. Eso son los mercados de carbono y programas como REDD, diseñados para privatizar el aire y que las comunidades pierdan el control de sus bosques. Por si fuera poco, también nos imponen proyectos de captura, almacenamiento y uso de carbono, así como otras propuestas de geoingeniería para manipular la lluvia, las nubes y el sol. Nuestro territorio incluye desde nuestras formas de vida y organización, hasta tierra, agua y cielo. Todo ello no está ni nunca ha estado a la venta.
* Investigadora d
el Grupo ETC

Justicia y pacificación: gestos de esperanza

La Jornada 

Durante el foro para la pacificación y la reconciliación nacional que se realizó ayer en el Centro Cultural Tlatelolco, en Ciudad de México, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador escuchó los reclamos y testimonios de familiares y víctimas de desaparición, tortura, asesinato, secuestro, feminicidio y otros crímenes. Acompañado de miembros de su equipo de transición, el próximo presidente se comprometió a pedir perdón a todas las víctimas de la violencia, facilitar la labor de los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos y hacer todo lo que humanamente esté de su parte para garantizar la justicia.
Es necesario saludar este acto de escucha del político tabasqueño, que además viene precedido por otros gestos para los centenares de víctimas generadas por las acciones del crimen organizado, pero también por la estrategia de combate a éste desplegada por el ex presidente Felipe Calderón y continuada sin cambios mayores durante el sexenio que Enrique Peña Nieto que habrá de terminar este primero de diciembre. Entre los gestos referidos se encuentran los posicionamientos de la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien ha hecho énfasis en la necesidad de una justicia transicional centrada en la reparación del daño a las víctimas y la recuperación de la memoria.
Sin duda, los temas tratados en los foros se encuentran entre los pendientes más graves del Estado mexicano: de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación, entre 2007 y junio pasado se registraban de 35 mil 410 desaparecidos en todo el país, y organizaciones civiles denuncian que únicamente 12 personas habían sido condenadas por el delito de desaparición forzada. Las cifras de homicidios y feminicidios son igualmente alarmantes, pues hasta octubre de 2017 sumaban 234 mil casos en los últimos dos sexenios, y la crisis no ha hecho sino agravarse hasta convertir a julio de 2018 en el mes más violento desde 1997; mientras los feminicidios tuvieron un repunte de 72 por ciento en los pasados tres años para alcanzar la escalofriante cifra de 671 asesinatos violentos por motivos de género en 2017. Debe resaltarse que todo lo anterior corresponde a cifras oficiales, muchas veces denunciadas por organizaciones civiles por dejar fuera a varias víctimas.
Ante este panorama desolador, cabe esperar que el cambio de actitud respecto a la actuación del gobierno saliente se consolide en una auténtica voluntad política y en una estrategia sensible y coherente para hacer llegar la justicia a los centenares de miles de víctimas, así como para avanzar hacia la inaplazable pacificación del país. El tamaño de la deuda marca la magnitud de la tarea que espera a los funcionarios entrantes.

¡Que vivan los estudiantes / jardín de las alegrías!


Julio Muñoz Rubio*.

La actual rebelión estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es una clara muestra de lo que es la espontaneidad de las masas cuando, hastiados de sus condiciones de vida, se deciden a luchar. Se trata de una espontaneidad que derriba de un tajo los intentos formalistas que sostienen la necesidad de que las masas se subordinen a los brillantes y estudiados programas de lucha elaborados por organizaciones, líderes e intelectuales. Sin desdeñar la importancia de esos proyectos, lo cierto es que cuando un sector, como el estudiantil, decide levantarse en contra del poder, lo hace en los momentos y con las formas menos previstas hasta para el ojo más avezado.
Justo eso es lo que en la UNAM ha sucedido. Hasta la tarde del 3 de septiembre pasado todos los universitarios estábamos viviendo una vida rutinaria y nos disponíamos, de mala gana (pues era apenas lunes) a vivir una semana más de cotidianeidad y quizá de tedio.
Entonces se produjo la agresión de los porros a los compañeros del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco. El hartazgo estudiantil por tanta violencia llegó a un límite.
La reacción fue avasalladora, contundente y de una rapidez inusitada. Literalmente de la noche a la mañana. El martes 4 se celebraron en todas las facultades y escuelas de la UNAM multitudinarias asambleas, de las cuales salió un clamor unánime como nunca: ¡Fuera porros! Y se tomó una decisión no menos unánime ¡Paro de actividades! Toda la UNAM lo realizó y al día siguiente se llevó a cabo la manifestación más tumultuaria que la Ciudad Universitaria haya presenciado.
Cuarenta y ocho horas bastaron para sacudir a la UNAM y los centros de educación superior, a buena parte del país y poner de nuevo al estudiantado en pie de lucha.
Las coincidencias de la vida hicieron que esta lucha se esté dando justo en el mes de septiembre, como hace 50 años. Dicho sea de paso, todo esto ha producido que las conmemoraciones oficiales y oficialistas del medio siglo de aquel movimiento estudiantil –esas conmemoraciones de escaparate, de congeladora de un 68 que hoy se quiere presentar como algo inocuo, frío, maquillado y edulcorado– se estén cayendo como castillo de naipes.
¿Qué es lo que explica este acontecimiento? Hasta el 3 de septiembre los estudiantes parecían una masa amorfa, apática, insensible, sin sentido de responsabilidad y de compromiso. El Estado y el sistema se ufanaban de haberse anotado un gran acierto al penetrar en las mentes de los estudiantes y haberlos embrutecido. En dos días esa masa aletargada se convirtió en la punta de lanza de la inconformidad y la rebeldía en México, no sólo dejó su letargo, expresó un nivel de entusiasmo, conciencia y compromiso muy elevados.
Se mostró que la capacidad que tiene el sistema para manipular, enajenar, mentir, simular y ocultar la realidad, no es infinita ni todopoderosa; tiene un límite, un límite más allá del cual las personas ya no le creen y se deciden a tomar en sus manos su propias existencias.
Y esto es lo que es más relevante en esta coyuntura y levanta los ánimos hasta el cielo: los estudiantes encuentran sus propias formas de existir: hablan con su propia palabra, piensan con su propia cabeza, encuentran sus propias formas de organización, desde la base, desde cada salón de clases o grupo de amigos; se miran de frente, se escuchan, se conocen verdaderamente, se saben ellos mismos y toman sus propias decisiones, las suyas, no las que durante toda su vida otros que no son ellos les han ordenado.
Eso es lo que resulta inexplicable e intolerable desde las altas esferas del poder. Al tiempo que se admite la legitimidad del descontento, pues no es posible no admitirla, por otro lado se buscan salidas administrativas y burocráticas al problema y se hacen votos por el retorno pronto a la normalidad y la estabilidad (¿de quiénes?)
El 68 está presente, no en los museos, sino donde debe estar: en las calles, en las aulas, en los auditorios repletos. Hoy, como antes, el estudiantado se movilizará, conocerá momentos de auge y otros de reflujo, y seguramente cometerá errores, quizás algunos de ellos graves, pero lo más importante, como siempre, es que acertará ahí donde hay que acertar.
Desde mi lugar como académico que soy de la UNAM, no puedo menos que sonreír y conmoverme con esta demostración de rebeldía del estudiantado mexicano. A todos les mando desde estas páginas mis felicitaciones y mi compromiso de estar con ustedes.
* Investigador del CEIICH de la UNAM

Documentar desde abajo


Miguel Concha

Adías de conmemorar el aniversario del sismo del pasado 19 de septiembre, la iniciativa académica y ciudadana Documenta Desde Abajo 19s presentó un informe denominado Contra el desamparo del Estado: Informe ciudadano sobre las violaciones a los derechos de las personas damnificadas por el sismo 19S. En él se da cuenta de omisiones y fallas del Estado mexicano para atender necesidades y garantizar derechos de las personas que se vieron afectadas por el sismo.
Documenta desde abajo 19s es un proyecto de documentación de afectaciones desde un enfoque de derechos humanos que incluye no sólo los daños patrimoniales más visibles, sino también datos significativos sobre las mayores repercusiones en derechos humanos, como los perjuicios inmediatos a la vida, a la integridad personal, a la salud física y sicológica, y al tejido social.
Así como afectaciones de más largo aliento a los derechos sociales, económicos y culturales, derivadas de la imposibilidad definitiva o temporal de volver a hogares, fábricas, escuelas, lugares de recreación y espacios que antes habitaban.
Este esfuerzo articula a organizaciones defensoras de derechos, academia, sociedad civil y brigadas de estudiantes de diversas universidades, quienes los meses posteriores al terremoto se dieron a la tarea de documentar directamente dichas afectaciones en albergues siniestrados, entre damnificados y entre familiares de quienes perdieron la vida. Se trata pues de un trabajo inédito que ha construido un archivo no oficial de las afectaciones causadas por los sismos. El informe, que se dio a conocer el pasado miércoles en el Centro Universitario Cultural (CUC), puede consultarse en la página http://documentadesdeabajo.org. En él se da también cuenta de la difícil situación que enfrentaron las personas y comunidades por esa circunstancia, y se subraya la responsabilidad del Estado por acción u omisión en esas afectaciones.
Algo fundamental es que este informe se centra en las personas y no en los edificios que registraron daños, y porque nos muestra que los colapsos de estos inmuebles han generado daños de muy distinta índole para las personas que los padecieron.
Vale decir, que es un documento que incluso se adelanta a las informaciones oficiales que a un año del sismo debieran de dar autoridades de los ámbitos federal y local, así como instituciones autónomas de derechos humanos. Se hace pues necesario leer y retomar este informe en virtud de varios de sus aspectos.
Por un lado por su innovación, profesionalismo y compromiso contundente con los derechos de las personas que resultaron damnificadas por el sismo. Y por otro porque desde un enfoque de derechos contiene un aspecto metodológico que es relevante para documentar desastres naturales o desastres socialmente construidos. Me refiero a su particular metodología relacionada con recabar información de manera independiente desde brigadas ciudadanas y usando los derechos humanos como guía.
De lo que resulta información importante para prevenir, denunciar y atender violaciones a los derechos humanos. Además, mediante este informe se hace evidente la falla del Estado no únicamente durante el sismo, sino posterior, pues se ha confirmado que la atención en albergues fue brindada y ofrecida principalmente por colectivos de organizaciones sociales.
Incluso, gracias a la organización ciudadana hoy sabemos que hubo atención a personas que se quedaron sin hogar, pues el Estado había ya retirado su apoyo en los albergues.
El documento da cuenta también de que los damnificados padecen ahora por desgracia una agudización de sus afectaciones, pues se registran pérdidas de empleo, empobrecimiento, además de que se han tenido que enfrentar a un constante abuso por parte de diversas autoridades.
De conformidad con la información contenida en el documento, hoy podemos también identificar y denunciar que el trato que recibieron fue diferenciado.
En efecto, quienes elaboraron el informe sostienen que hubo una evidente desigualdad en la presencia y actuar del gobierno entre la población que habita delegaciones más y menos pobres y periféricas. En estás últimas se enfrentaron a una mayor vulnerabilidad y falta de atención adecuada, dado el desamparo en que los dejó el gobierno.
Además de los datos que nos proporciona y analiza este informe, nos ofrece también una clave de lectura y de interpretación frente a estas situaciones, cuando sostiene que los desastres no pueden comprenderse sólo como fenómenos naturales, sino sobre todo como procesos sociales en los que hay responsabilidad de las autoridades en términos de derechos humanos, ya sea porque dejaron de cumplir algunas de sus obligaciones, o porque cometieron actos que los violan.
Con la finalidad de desplegar al interior del Estado las condiciones de cumplimiento de sus obligaciones frente a desastres socialmente construidos, y para garantizar que no haya repetición de estas desgracias, se hace urgente que se retomen las recomendaciones formuladas en este informe.

Peña deja deudas en materia de derechos humanos, señala la CNDH

La transición
Apremia la CNDH a crear un proyecto de justicia transicional


El gobierno de Enrique Peña Nieto deja deudas en materia de derechos humanos con las víctimas, pues a pesar de que contamos con una muy buena Ley de Desapariciones, ésta no se materializa plenamente y los gobiernos estatales han sido también responsables, aseguró el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez.
En el contexto del segundo diálogo por la paz, la verdad y la justicia, el ombudsman reiteró que en el país debe impulsarse un proyecto de justicia transicional que privilegie las demandas de las víctimas y no perpetúe la impunidad.
Las víctimas no pueden esperar a transiciones o relevos de gobiernos, se debe trabajar. Este gobierno termina el 30 de noviembre, no puede deslindarse de su responsabilidad, garantizando que se cumpla la Ley de Desapariciones, afirmó en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
En este sentido, aseguró que se mantiene optimista de que la próxima administración cumpla con la profesionalización de las fiscalías General y estatales, y resaltó que éstas deben ser autónomas.
Apremió a que esos organismos sólo respondan a la investigación técnica y científica, alejadas de cualquier decisión política... Lo que requiere el país es fortalecer sus instituciones; la debilidad del estado de derecho se tiene que recomponer, el cumplimiento de la ley es importante; más allá de comisiones de la verdad, se requiere no perder un minuto, una hora, un día en que se cumpla la ley y que no haya impunidad.
Verdad sin impunidad
El ombudsman resaltó que las víctimas “quieren transmitir el dolor que han venido atravesando desde la desaparición de su familiar, y el doble dolor que significa el transcurso del tiempo sin que se conozca la verdad, sin que se finquen responsabilidades y sin que haya reparación del daño.
Lo que buscan es una garantía de no repetición. La demanda es muy clara: quieren el derecho a la verdad sin impunidad. Es una esperanza que surge con el cambio de gobierno, indicó.
González Pérez destacó que hay cifras negras, como las fosas encontradas en Veracruz, pero es un botón de esperanza para que esto pueda cambiar.
Llamó a no perder de vista que el Estado no puede soslayar su responsabilidad de búsqueda. Lo que hacen los colectivos (de familiares de víctimas) es coadyuvar, pero el Estado no puede abandonar su función y su responsabilidad.

Alma E. Muñoz 
Periódico La Jornada

Pedir perdón a víctimas y hacer justicia en lo posible, ofrece AMLO

La transición
En cuanto asuma el cargo
AMLO pedirá perdón a las víctimas de la violencia

Foto
▲ Durante el segundo encuentro por la paz, la verdad y la justicia, Andrés Manuel López Obrador afirmó que en su gobierno el diálogo será permanente.
Ante las exigencias de justicia de cientos de familias que acudieron al segundo diálogo por la paz, la verdad y la justicia, el mandatario electo, Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a hacer lo humanamente posible para cumplir con esa demanda, y ofreció que en el momento que llegue a la Presidencia de la República voy a pedir perdón a todas las víctimas de la violencia.
Después de escuchar a lo largo de casi tres horas historias sobre casos de desaparición, asesinatos, feminicidios, torturas y detenciones arbitrarias que permanecen en la impunidad, López Obrador aseguró que habrá justicia en su gobierno y que los recursos saldrán de la venta de la flotilla de aviones y helicópteros, de la suspensión de las pensiones a ex presidentes y de la disminución de salarios de los altos funcionarios.
Yo no tengo ningún compromiso con grupos de intereses creados, con ninguna mafia... Yo voy a estar siempre al servicio del pueblo... vamos a que se termine con esta pesadilla, con este dolor. Vamos a atender las causas que originaron la violencia, subrayó.
Anunció que los familiares de las víctimas serán atendidos por la próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y por quien será subsecretario de Derechos Humanos en la dependencia, Alejandro Encinas –los únicos de su equipo que lo acompañaron en el templete.
También anticipó que en México habrá apertura a organismos internacionales de derechos humanos y resaltó el papel de la Organización de las Naciones Unidas. No se le va a cerrar la puerta a nadie. No vamos a tapar ningún caso, no va a haber impunidad y queremos que todo sea transparente... Todas las organizaciones de derechos humanos son bienvenidas.
Ante las reiteradas denuncias sobre la complicidad de autoridades, López Obrador aclaró: no voy a ser tapadera de nadie. Si un funcionario cercano, un amigo, un compañero, es más, un familiar comete un delito, va a ser castigado. Se termina ya la impunidad. No va a haber corrupción.
Historias a gritos
El presidente electo escuchó a familiares de las víctimas que a gritos se hicieron escuchar. Cuando el poeta Javier Sicilia, líder el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, pidió un minuto de silencio en memoria de los ausentes, surgieron expresiones procedentes de todas partes del salón.
No podemos guardar silencio, porque es cerrar los ojos a la verdad... No están muertos... No sabemos dónde están enterrados.... gobiernos van, gobierno vienen y seguimos en lo mismo... Sicilia, tenemos que construir una salida... Estén en nuestros zapatos, no tenemos a nadie que nos ayude, expresaron algunos.
Sicilia, en su oportunidad, consideró que el camino de los foros organizados por el equipo de López Obrador no es el correcto, y pidió que el programa de Estado para la paz y la justicia se construya desde Gobernación y no desde la Secretaría de Seguridad Pública. Sólo al final de este largo proceso es posible hablar de perdón, amnistía, dijo.
Afirmó a López Obrador que si no se sientan las bases de una buena política de Estado en materia de justicia transicional, la cuarta transformación será para desgracia de la patria imposible y nos hundiremos más en el infierno... No queremos que su gobierno fracase, su fracaso sería el de las víctimas y el de la nación entera.
El movimiento, mediante la participación de ocho madres de víctimas de distintos delitos, pidió la instalación de siete mesas de trabajo coordinadas por Gobernación, que incluyan comisión de la verdad, mecanismos contra la impunidad, así como protección a víctimas y testigos, entre otros temas.
Uno de los momentos más dramáticos fue cuando un hombre contó a gritos que su hija, Dafne Sánchez Delgado, fue asesinada en Guerrero y le hizo llegar copia del archivo a López Obrador por si no me vuelve a ver. Mi hija se sacrificó y yo me voy a sacrificar por ella para desmembrar a todos estos desgraciados, a todos estos..., y se desvaneció en la silla. El hombre tuvo que ser auxiliado por paramédicos.
Otra mujer explicó, también a gritos, que ninguna autoridad ha buscado a su hija desaparecida. Yo le rogaba a Dios que usted llegara a la Presidencia... ¿Quiere que me hinque para que me ayude a buscar a mi hija? El mandatario electo negó con la cabeza.
Asimismo, Margarita López, madre de Yahaira Guadalupe Bahena López, captó su atención cuando le narró en voz alta que su hija fue sacada de su domicilio en Oaxaca por un comando armado de Los Zetas y estuvo involucrado personal de la procuraduría del estado, policía municipal, del Ejército y de PGR, que la torturaron y asesinaron.
El próximo presidente afirmó que el diálogo con las víctimas será permanente. No soy igual que los políticos corruptos, no me confundan... Nos vamos a estar encontrando permanentemente, vamos a estar dialogando y vamos entre todos a sacar al país de esta tremenda desgracia.
Sólo les pidió que se organicen y haya unidad. Hablando con toda franqueza, si nos vamos a tener que reunir con cada colectivo, entonces no voy a dar abasto... Ya basta de la polarización, del sectarismo, más cuando se trata de un asunto tan importante. Qué tienen que estar poniendo por delante intereses personales o de grupo, o celos o sentimientos, tenemos que unirnos todos para que haya justicia, dijo.

Foto José Antonio López Alma E. Muñoz 
Periódico La Jornada

Testigos crearon, a muchas voces, un mosaico narrativo de la masacre

El 68 a medio siglo
Iniciativa de La jornada hace 30 años

▲ Memorial del 68 reúne textos de 70 autores que participaron en el movimiento estudiantil de hace 50 años. En la imagen, un mitin realizado el 13 de agosto de 1968Foto colección de Manuel Gutiérrez Paredes/Archivo Histórico de la UNAM. Cod. Ref. MX09003AHUNAM4.31-50-MGP2129

En 1988, cuando se cumplían 20 años de la masacre de Tlatelolco, La Jornada convocó a sus lectores a participar en un libro testimonial. Por conducto de Daniel Cazés, quien dirigía entonces la editorial del periódico, se invitó a quienes habían vivido el 68, desde distintas perspectivas, a enviar un texto sobre lo ocurrido entre julio y diciembre, hace 50 años; 70 autores contribuyeron a armar un relato a muchas voces. En 1993, con motivo de los 25 años del movimiento, se publicó Memorial del 68. Hoy retomamos algunos fragmentos de ese mosaico narrativo.
***
En el principio, La Batalla de Argel y las brigadas
Emilio Reza Araujo
Ya teníamos alguna experiencia en tomar la calle. La habíamos acumulado en los meses anteriores, durante las movilizaciones y la huelga de hambre simultánea a la de los líderes del movimiento ferrocarrilero de 1958–59, Demetrio Vallejo y Valentín Campa. Estaban encarcelados ilegalmente y nosotros demandábamos su libertad inmediata e incondicional. También habíamos logrado avances con las protestas contra la escalada bélica de Estados Unidos en Vietnam, y contra la invasión a la República Dominicana en 1965.
Nuestra práctica en mítines relámpago incluía al que habíamos organizado fuera del cine donde se exhibía La batalla de Argel: mientras algunos compañeros detenían el tráfico enlazados con las manos, otros repartían propaganda, otro más hacía la denuncia a grito pelón trepado sobre el cofre de un autobús, y los demás echaban aguas en las esquinas por si llegaban los azules.
Además, acabábamos de leer en El Día un escrito de Vladimir Palmeira, dirigente de la Unión de Estudiantes Brasileños, en el que relataba la experiencia de las brigadas relámpago estudiantiles en Sao Paulo. Ese texto influyó de manera determinante en nuestra decisión de movilizarnos entre la población como peces en el agua.
Al principio, la facultad había ido al paro activo por la detención, en pleno proceso electoral, del candidato de la planilla Blanca, que proponía sustituir con un sindicato estudiantil a la anacrónica y desprestigiada sociedad de alumnos, burocratizada y controlada casi siempre por los priístas en contubernio con los fascistas del MURO (Movimiento Universitario de Renovadora Orientación).
Así fue como, al terminar una de las asambleas de esa primera semana del movimiento, Iracheta, Isabel, Jorge el-no-hay-valores y el responsable de la naciente brigada informativa, decidieron dirigirse hacia un banco en la glorieta de Francisco Villa (¿o fue la de Etiopía?). Ahí, sin más, empezaron a detallar acerca del bazucazo a la Preparatoria de San Ildefonso, de los desaparecidos y heridos, y de la valiente defensa que los preparatorianos hicieron de su escuela.
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Lo que realmente estaba pasando
Itzeder Olaizola
Todo surgió de repente. En la parte trasera del edificio de laboratorios de la Facultad de Química alguien colocó unos papeles con el dibujo de algo que parecía un guerrero de otros planetas. Acercándose se identificaba a un granadero en actitud de golpear.
La vida en la facultad se iba transformando. Un día, con la primera asamblea, empezamos a darnos cuenta de qué se trataba. Los alumnos de la escuela preparatoria Isaac Ochotorena y de una vocacional fueron brutalmente reprimidos por los granaderos a consecuencia de una bronca entre estudiantes.
Para la mentalidad de los egresados de escuelas particulares, parecía natural que los alumnos violentos, que debían ser de escuelas oficiales, encontraran la respuesta oficial del mismo carácter. Pero las cosas se iban poniendo peor. Vino el bazucazo y, a pesar de que la prensa informaba tendenciosamente, en las escuelas se discutía y se contrainformaba.
Era evidente que el gobierno estaba cometiendo injusticias y violando la ley. Lo que le pasaba a nuestros compañeros le podría pasar a cualquiera de nosotros. Teníamos que dar a conocer a todos los mexicanos lo que realmente estaba pasando.
Uno de los temas centrales de la discusión era la legalidad: no se podrá detener a nadie sin orden de aprehensión; no se puede impedir ni coartar la libertad de expresión; si matan o hieren a alguien, tendrán que indemnizar a los afectados y castigar a los culpables…
Tendremos que luchar por todo esto. Las leyes nos protegen; si no nos hacen caso, nos iremos a la huelga. Unidos venceremos.
Nos fuimos a la huelga. Los primeros días la actividad era intensa y la concurrencia llenaba el auditorio de las asambleas. Se sacaban las bocinas para la gente que no cabía, aunque ya se notaban las ausencias de muchos compañeros.
Yo cursaba el segundo semestre de la carrera y había ingresado a la facultad con un grupo de cuatro compañeros de prepa y de secundaria del Instituto Luis Vives. Nos mantuvimos como grupo durante toda la carrera.
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Noche de terror y amargura
Asunción Parra viuda de Huerta
El día 2 de octubre de 1968, siendo presidente Díaz Ordaz y secretario de Gobernación, Luis Echeverría, yo tenía cuatro hijos estudiantes de la UNAM. Asistimos ellos y yo, como a las 5:30, a Tlatelolco, muy contentos, al mitin.
Llegamos por la Voca 7 del Poli y vi a los granaderos jugando baraja. En ese momento vi aparecer un helicóptero y frente a mí reconocí a una amiga de mi hija, estudiante de medicina, que miraba preocupada hacia atrás de nosotros, hacia abajo del puente. Volví la mirada al helicóptero que volaba sobre un costado de la iglesia y vi cómo echaba una luz verde o roja.
En ese momento volví mi cabeza hacia atrás y vi los soldados que iban entrando con sus rifles en el brazo.
También me fijé que por el edificio Chihuahua estaban más hombres, con trajes negros o azules y un guante o un pañuelo blanco en su mano.
En ese momento los soldados ya estaban listos para disparar. Toda la gente corrió hacia los edificios, asustada, pues empezaron a oír tiros.
El helicóptero pasó sobre nosotros y empezó a disparar también. Entonces corrieron mis hijos y saltaron una barda. Mi hijo me jaló y nos salimos por una calle aledaña. Ahí tomamos un taxi que pasó. Se hizo un embotellamiento… llegamos como a las nueve de la noche a nuestra casa.
Ahí encontramos a mi hijo mayor, pero mi hija menor no aparecía. Tenía 18 años y estudiaba medicina. Mis otros hijos la fueron a buscar a hospitales y a la morgue, y como a las tres o cuatro de la madrugada me dijeron:
–Madre, tu hija no está muerta. Debe estar escondida en Tlatelolco.
No pudimos dormir, y como a las seis de la mañana llegó y nos contó que toda la noche estuvo en un costado de la iglesia de Tlatelolco, y que a ellas las pusieron de blanco para que les dispararan los halcones.
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Selección de textos: Blanche Petrich
 Periódico La Jornada
Jueves 13 de septiembre de 2018, p. 10

Un gobierno progresista tardío en México



El callejón sin salida de los "progresismos" latinoamericanos
Introducción
Este documento es la segunda parte de una reflexión desde la izquierda anticapitalista y ecosocialista sobre lo que ha ocurrido políticamente en México con las pasadas elecciones.
La primera parte se tituló: El fin del régimen neoliberal-oligárquico en México. En tal escrito se exploró la nueva realidad política argumentando dos tesis: con las elecciones pasadas algo terminó en nuestro país: el régimen político neoliberal, con su frágil hegemonía y su brutal forma de dominación, se colapsó; pero también algo comienza: un nuevo gobierno en la órbita de los denominados "progresistas". Después de argumentar esas tesis, en dicho escrito se hace, más que una explicación determinista y causal, una interpretación y un relato con moraleja política -en realidad tres historias con conclusiones políticas: se cuenta un momento de la historia de los comunistas, cuando se subordinaron a un partido-gobierno (PNR, PRI) pensado como continuidad de la revolución mexicana; luego se narra la historia de diversas Izquierdas que se subordinaron a nuevo líder, Cuhautémoc Cárdenas, y el consiguiente abandono de sus ideales socialistas, formando al PRD, para finalmente adaptarse al régimen; por último, se anuncia otra historia: la de algunas izquierdas y de ciertos movimientos sociales seducidos por AMLO, postrados ante él. En todo caso, la triple moraleja política es la misma: 1) la necesidad de mantener la independencia política ante estos gobiernos y partidos llamados "progresistas", 2) contra la tendencia de adaptarse a lo dado, romper con todo etapismo o realismo, y 3) la urgencia de seguir luchando por un programa socialista que sea anticapitalista, ecologista, feminista, democratizador e internacionalista. Al final de tal escrito, se afirma que AMLO encabezará un nuevo gobierno bonapartista, oscilante y contradictorio, en el horizonte de los llamados de manera ambigua gobiernos "progresistas".
En esta segunda parte se reafirma que el triunfo de AMLO y MORENA es la expresión de la crisis de la hegemonía política neoliberal después treinta años de su imposición. Más que victoria de un proyecto alternativo de gobierno, es la manifestación del rechazo amplio y profundo a las políticas neoliberales.
La decisiva intervención masiva y activa del pueblo mexicano en el pasado proceso electoral repudiando al neoliberalismo es la verdadera causa del derrumbe del régimen político oligárquico neoliberal, el fin de la historia de los pasados y sucesivos gobiernos del PRIAN. Esta enorme derrota política devolvió a los partidos que se proclamaban mayoritarios a su verdadera condición de grupúsculos impopulares y mafiosos.
Las pasadas elecciones también demostraron la fragilidad de la hegemonía neoliberal que, a final de cuentas, fue una larga dominación política pero sin consenso, sin legitimidad, lo que ha resultado ser el talón de Aquiles de la hegemonía neoliberal en el mundo entero.
Se pretende, entonces, descifrar el momento político presente en nuestro país, el tipo de gobierno que, como nueva dominación política, apunta a la instauración de uno ubicado en el llamado ciclo "progresista" latinoamericano.
Para empezar a entender lo que viene y las políticas que requiere una izquierda ecosocialista, democratizadora y feminista se impone examinar las experiencias de los llamado gobiernos progresistas en América Latina.
Crisis de la hegemonía neoliberal y salida "progresista"
Como en México, los denominados gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas vienen de los estragos del neoliberalismo en las condiciones de vida de los trabajadores y de una reacción masiva y popular contra los partidos y gobiernos que impusieron tales políticas.
El llamado "progresismo" latinoamericano nació del fuerte y masivo rechazo al neoliberalismo.
En determinadas coyunturas electorales, ese repudio extendido contra las políticas neoliberales que encarnaban ciertos partidos y gobiernos se canalizó hacia opciones gubernamentales que se presentaron como alternativas posneoliberales, imponiendo con una amplia participación electoral cambios de gobierno.
Las políticas neoliberales impulsaron la desregulación de la economía, el libre tránsito de capitales y mercancías, lo cual destruyó tanto a la industria como al campo en los países semicoloniales sometidos a tales políticas. Años de neoliberalismo socavaron al Estado social, sustituyendo servicios y bienes públicos, que por ley poseía y ofrecía el Estado, por la privatización con fines de lucro tanto de servicios otrora públicos (salud, transporte, vivienda, educación) como de bienes estratégicos como el petróleo. Con el neoliberalismo se recortaron derechos laborales, se abandonó a su suerte al campo y a los campesinos, se promovió el trabajo precario e informal, el desempleo y la exclusión así como la extensión sin precedentes de la desigualdad y la miseria, entre otras cosas.
Con tales políticas antipopulares y antinacionales, extremando la explotación y la desigualdad, reprimiendo ferozmente a los movimientos sociales que se levantaban en su contra, el neoliberalismo impuso una larga dominación sin legitimidad ni consenso. Aunque el neoliberalismo realizó profundos cambios en lo económico, político, jurídico y cultural, su hegemonía, o capacidad de generar consenso en las clases subalternas, siempre fue frágil, de modo que se sustentó en la coerción (terrorismo de Estado) y la manipulación de los medios de comunicación de masas.
Tanto las políticas neoliberales como la dominación política fueron todo el tiempo impugnadas por movimientos sociales diversos que, pese a sus derrotas parciales, siempre se mantuvieron en resistencia, aunque sin horizonte estratégico de lucha política. Este desarme político y estratégico de los movimientos sociales se volvió abierta claudicación ante el neoliberalismo por parte de algunas formaciones políticas que venían de la izquierda socialista y que terminaron reconvirtiéndose en una izquierda liberal, promotoras de las ilusiones del liberalismo político (Democracia y elecciones libres, Estado de derecho, división de poderes) al mismo tiempo que asumían las brutales realidades del (neo) liberalismo económico (expresión cínica de la Dictadura del Capital).
Cuando enormes luchas y movilizaciones sociales provocaron la crisis de la hegemonía neoliberal, hundiendo a los gobiernos y partidos de derecha, la ausencia de una izquierda socialista políticamente organizada y fuerte, que reimpulsara la revolución permanente, determinó la salida en falso del neoliberalismo por parte de los llamados gobiernos progresistas.
Como los gobiernos progresistas no fueron el principio de una revolución permanente, todo parece indicar que muchos de ellos finalizarán su ciclo de gobierno con una restauración conservadora.
Experiencias del "progresismo" en AL
Los gobiernos progresistas iniciaron su ciclo hace veinte años, cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia en 1998 en Venezuela, con el antecedente del "Caracazo" que resquebrajó por completo al régimen político tradicional.
Esta historia se repite en otros países: después de años de luchas de masas contra el neoliberalismo, el Partido de los Trabajadores logró ganar las elecciones presidenciales de Brasil con Lula en 2002; en Argentina, después de las masivas protestas contra el "corralito" del 2001, en 2002 empieza el Kirchnerismo: los gobiernos sucesivos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015); en Bolivia la "guerra del agua" del 2000 puso en crisis a partidos y gobernantes neoliberales, lo que permitió la llegada de Evo Morales a la presidencia en 2006. Después de combates históricos de los pueblos originarios del Ecuador contra el neoliberalismo, logró acceder a la presidencia de este país Rafael Correa en 2007.
Aunque política e ideológicamente son muy diversos, estos gobiernos provienen del rechazo popular y masivo contra el neoliberalismo, presentándose como proyectos posneoliberales pese a que unos hablaban del "Socialismo del siglo XXI" (Chávez) y otros del "Capitalismo serio" (Néstor Kirchner). Todos estos gobiernos intentaron una más justa redistribución social (combate a la pobreza) y reimpulsar la economía, pero sin una ruptura con la dinámica capitalista.
Su sustento económico fue el alza de los precios de materias primas para la exportación (comodities) y su sustento político han sido los presidentes bonapartistas que personalizaron dichos procesos sociales.
Pese a sus discursos e ideologías, en los hechos estos gobiernos impulsaron políticas neodesarrollistas sustentadas en el extractivismo, subordinadas al mercado capitalista y al imperialismo.
Etapas del "progresismo" en AL
Como todo fenómeno social, los gobiernos progresistas han tenido un desarrollo histórico que nos ha mostrado sus límites económicos y políticos. Con una breve historia en algunos países latinoamericanos, tenemos ya na idea de su ciclo, es decir: de cómo comienzan y de cómo terminan.
Primera etapa: impulso inicial
Todos los gobiernos progresistas parten del repudio masivo al neoliberalismo, con un gran respaldo popular. Al principio, los "progresistas" intentaron hacer cosas diferentes al neoliberalismo pero sin romper por entero con sus dogmas y políticas. Por eso, centraron sus políticas en el asistencialismo, que se usó para el combate contra la pobreza, o en tentativas de reactivación económica para ampliar el empleo y el consumo. Los altos precios de las materias primas para exportación permitieron este primer impulso redistributivo que no combatió de fondo la desigualdad ni colocó las bases económicas para sustentarlo.
Los gobiernos progresistas más radicales (Venezuela, Bolivia, Ecuador) impulsaron reformas constitucionales y trataron de recuperar la rectoría estatal sobre los recursos naturales.
Segunda etapa: estancamiento
Cuando los precios de las materias primas se derrumbaron, los gobiernos progresistas chocaron con sus propias autolimitaciones y contra las contradicciones de sus regímenes bonapartistas, que siempre oscilaron de izquierda a derecha.
En esas nuevas circunstancias, los rasgos autoritarios del bonapartismo se manifestaron ante las protestas sociales, aprovechadas por la derecha para deslegitimarlos en su tentativa de regresar al gobierno.
El progreso económico prometido se volvió escasez.
La redistribución sin afectar las rentas y ganancias de las oligarquías reafirmó la desigualdad estructural del sistema capitalista.
Las concesiones a sectores empresariales e imperialistas se ampliaron mientras se reprimía las protestas que ello generaba.
Los nuevos equipos gobernantes rápidamente se burocratizaron y se corrompieron, generando una nueva oligarquía.
Por no atreverse a ir más lejos, más alla del neoliberalismo y del capitalismo, los "progresistas" dieron marcha atrás en la historia, retrocedieron a formas colonialustas de exploración: al extractivismo ecocida.
Tercera etapa: agotamiento y fin de ciclo
Las limitaciones de estos gobiernos se revelaron en los últimos años.
Los precios elevados de las materias primas permitieron recursos que se usaron para disminuir la pobreza a través de programas gubernamentales. Hubo, en efecto, reducciones significativas de la pobreza en esos países, pero al no atacar sus causas estructurales, la explotación capitalista, la miseria no termina y cualquier cambio de gobierno puede volver a extenderla y profundizarla.
La reactivación económica sin romper la dinámica capitalista o la subordinación al imperialismo permitió incorporar al mercado laboral a parte de los excluidos y a disminuir el desempleo pero no a remontar la precariedad laboral ni, mucho menos, la sobrexplotación. Además, dicha reactivación económica en parte fue aprovechada para la formación de una nueva burguesía ligada al poder político que hizo su acumulación originaria depredando, robando, expropiando dinero, bienes, servicios, tierras públicas.
El control del Estado sobre los bienes comunes se uso para afianzar el modelo neodesarrollista y extractivista que llevó a estos gobiernos a enfrentarse con movimientos de campesinos, pueblos originarios y ecologistas.
La integración regional alternativa, el ALBA, se quedó en el imaginario (el sueño de la Patria Grande) pero no se concretó en la realidad.
La mayoría de reformas políticas que se impulsaron en estos gobiernos no rebasaron los marcos del liberalismo político. Las tentativas de ir más allá fueron y son limitadas: en Bolivia, las autonomías de los pueblos originarios se limita a 15 de 339 municipios pero sólo se practica en dos. En Venezuela, el poder comunal está muy limitado territorialmente y bajo el control burocrático del partido socialista.
Más allá de sus discursos posneoliberales, los gobiernos progresistas, con formas bonapartistas de poder, terminaron promoviendo una modernización capitalista y conservadora (neodesarrollista y extractivista) que finalmente reprimió, desmovilizó y cooptó a movimientos sociales, abriéndole la puerta a la restauración conservadora de una utraderecha con sed de venganza y ganas de escarmentar.
Los signos del agotamiento y del fin del ciclo progresista son cada vez más evidentes:
En Venezuela, la derecha ganó la mayoría en el legislativo
En Bolivia, Evo perdió el referéndum para la reelección presidencial
En Argentina, triunfó Macri
En Brasil, tiraron a Dilma y encarcelaron a Lula
En Ecuador, persiguen a Correa y entierran su proyecto...
En esta última fase de los gobiernos progresistas se observa una ofensiva imperialista y una oleada derechista (Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay) que intentan sepultar y borrar de la historia la experiencia del "progresismo" latinoamericano...
Conclusiones parciales...
El gobierno de AMLO está ubicado en la órbita de los gobiernos progresistas.
Como se puede apreciar, estos no son gobiernos de izquierda que apunten a cambios radicales, socialistas, anticapitalistas, o, por lo menos, gobiernos consecuentemente antimperialistas y nacionalistas. Este es el caso del próximo gobierno de AMLO, que se presenta a sí mismo como un gobierno de todo el pueblo, incluidos los empresarios, sin el proyecto de romper con el capitalismo.
Ideológica y políticamente, la mayoría de los progresistas sigue prisionero del liberalismo político y su falsa democracia formal. Si se les insiste en ubicar a la izquierda de las derechas neoliberales, serían parte de una izquierda liberal, que renegó del proyecto socialista, anticapitalista. En México hemos visto cómo el liberalismo decimonónico de AMLO (juarista) se ha modernizado, neutralizando un proyecto auténticamente nacionalista. Lo (neo) liberal eclipsa lo nacionalista.
El progresismo de estos gobiernos es y ha sido liberal y, en lo económico, ha sido un progresismo procapitalista, que prioriza el desarrollismo economicista. Todo indica que AMLO se ubica en estas coordenadas, por eso sus proyectos de impulsar la inversión pública y privada.
Por eso, los progresistas han sido gobiernos de Estados capitalistas que funcionan permitido la reproducción del sistema capitalista, sin modificar la estructura y relación de clases: la explotación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, las desigualdades y violencias sistémicas.
Sin embargo, el impulso social que les permitió acceder al gobierno fue la amplia y persistente lucha contra el neoliberalismo, aunque estos gobiernos no vengan de esos movimientos. Este nuevo gobierno de AMLO no viene de los movimientos sociales que pusieron en crisis la hegemonía del neoliberalismo, carece del impulso social de insurrecciones populares como en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, y no tiene esa oportunidad histórica de los altos precios de las materias primas de exportación. Por eso, su "progresismo" es tardío.
Vistos históricamente, los gobiernos progresistas cerraron un ciclo: tienen un impulso inicial, entran en una fase de estancamiento y finalmente se agotan por sus límites y contradicciones, abriendo las puertas a la restauración derechista y neoliberal.
Quizás porque la victoria popular electoral contra el neoliberalismo se presentó como triunfo de AMLO y MORENA, sin tomar en cuenta todas las luchas previas, el nuevo gobierno de AMLO, incluso antes de tomar posesión, parece olvidarse de ese impulso inicial que le otorgó el triunfo, de modo que muy rápidamente empieza a mostrar sus limitaciones y contradicciones. Por ejemplo: se planteó cambiar el sistema de seguridad sacando al ejército de esas tareas pero ahora se dice lo contrario; se había afurmado que se abrogaría la reforma educativa pero los funcionarios propuestos dicen que no será así; la despenalización del aborto ha sido propuesta por funcionarios del nuevo gobierno y al mismo tiempo cuestionada por otros. López Obrador ha reiterado que no se plantea la lucha consecuente por recuperar el petróleo y la soberanía energética, sólo revisar los contratos, ni se ha propuesto una alternativa que recupere la soberanía nacional en la negociación comercial, etc. Todavía no empieza a gobernar y ÁMLO ya claudica ante los poderes fácticos.
La falsa salida al neoliberalismo se puede confirmar en los ciclos cumplidos de gobiernos progresistas: después de varias décadas gobernando, algunos de esos gobiernos terminaron siendo desplazados, por las buenas (elecciones) o por las malas (golpes institucionales), para que una derecha revanchista vuelva al poder como personificación de un capitalismo salvaje, neoliberal. El ciclo progresista se cierra y a su término encontramos que estos gobiernos no representaron una verdadera salida al neoliberalismo.
Para salir del neoliberalismo se debe salir del capitalismo. Para romper los ciclos de los llamados gobiernos progresistas que nos escapan ni del neoliberalismo ni del capitalismo se necesita trascenderlos en la perspectiva de la revolución permanente.
La salida del neoliberalismo, del capitalismo, de las vueltas en falso del progresismo, es el proyecto ecosocialista, que es al mismo tiempo anticapitalista y ecologista, feminista y democratizador, internacionalista. Para llevarlo a cabo se necesita la independencia política ante este tipo de gobiernos, la lucha constante contra el neoliberalismo y el capitalismo, unida y organizada políticamente con la perspectiva de un gobierno del pueblo y los trabajadores.

Foros de consulta educativa


Lev M. Velázquez Barriga

Resulta de suma preocupación que los foros de consulta para el Acuerdo Nacional sobre la Educación convocados por el nuevo gobierno carecen de temáticas que orienten a generar puntos de ruptura con el proyecto neoliberal. Tal ausencia y el haber privilegiado poner en la palestra a los detractores de los maestros que en las calles, en las urnas y en las aulas colocaron durante todo el sexenio la imperiosa necesidad de abrogar la reforma educativa, desvía una demanda tan justa y sentida, que estos foros son producto de la persistencia de las luchas magisteriales.
Las fracciones patronales del sindicalismo: Maestros por México y los resquicios del SNTE, no sólo se encargan de rebajar el momento coyuntural en que las resistencias magisteriales podrían romper con la lógica neoliberal, sino que además están reposicionando la agenda de la derecha para refuncionalizar la reforma educativa; a tal desviación contribuye la participación de la burocracia que ha sido por años adiestrada en el instrumentalismo de cualquier cambio que venga desde la SEP. Ninguno de estos actores trasciende los marcos legales, organizativos ni pedagógicos que fundamentan el despojo laboral y profesional de los docentes, el desmantelamiento de la escuela pública ni la formación para las nuevas formas de explotación laboral en el capitalismo del siglo XXI; todo cabe en la actual reforma sabiéndolo acomodar.
Sin embargo, desde el primer foro de Chiapas, los actores magisteriales que crean rupturas con los marcos referenciales de la reforma han sido consistentes. A pesar de que en cada sede se les ha querido restringir y disolver en formatos acartonados de ponencias individuales y en tiempos infinitesimales que no dan cuenta de la voluntad e inteligencia colectiva, los docentes han sabido hacerse escuchar por fuerza de la razón en las tribunas que les fueron negadas, como sucedió en Monterrey, pero también desde los auditorios llenos de indignación que reprocharon la presencia inaceptable del equipo político estatal del SNTE en Veracruz y cuyos ánimos entusiastas pusieron de pie al gobernador Cuitláhuac García, para corear al unísono de la mayoría: va a caer, va a caer, la reforma va a caer.
Las distancias de los actores magisteriales democráticos no se ciñen sobre la manifestación política de sus ideas. También han desarrollado complejas expresiones en el campo de la pedagogía y la organización del sistema educativo. Un ejemplo de ello son los maestros bajacalifornianos del Movimiento de Resissstencia (evocando su origen en la resistencia a la ley de ISSSTE) que en vinculación con el Instituto McLararen de Pedagogía Crítica han elaborado un proyecto alternativo de educación y una propuesta de nueva reforma educativa que sustituye los aprendizajes clave propuestos por la OCDE para atender la incertidumbre que generan los cambios constantes en la demanda del mercado laboral, por los aprendizajes críticos para la formación histórica, patriótica, comunitaria, ética, científica, humanista, sensible, espiritual (no en sentido religioso) para el desarrollo pleno y holístico de la persona, para tener la capacidad de emanciparse de toda forma de opresión, poniendo en el centro de su propuesta al ser humano y no la rentabilidad de las habilidades para la economía de mercado, como lo hace el nuevo modelo.
Otro ejemplo es el colectivo Insurgencia Magisterial de Veracruz que encontró un posible punto de ruptura en la Educación para el Bienestar propuesta por AMLO, aunque éste no da mayores fundamentos de lo que eso significa, pero que de algún modo podría hacer crisis con la propuesta del equipo de Esteban Moctezuma Barragán que insiste en reciclar de la tecnocracia reformista la calidad como el objetivo del nuevo pacto educativo; se trata de conceptualizar, pensar, definir, construir e inventar el contenido y el fundamento de lo que sería una educación para lograr el bienestar de la comunidad de aprendizajes y de la sociedad mexicana en su conjunto.
Del Observatorio Docente de la Comarca Lagunera, a través del cual los maestros han jugado un papel muy importante en las rebeliones académicas dentro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa contra la visión oficialista de la junta de gobierno del Inee, me parecen rescatables para los próximos foros dos reflexiones del último de sus encuentros: la primera es la necesidad de romper con la inercia inducida que busca proponer en lo individual lo ya dicho en la reforma educativa; sugerencias para mejorarla, aplicarla bien o agregarle lo que le falta, señalar sus fallas técnicas sin develar lo que subyace, nos lleva a reproducir la misma concepción pro empresarial de la educación que hemos padecido las últimas tres décadas; se trata de pensar lo nuevo, con otras lógicas y otras miradas desde la izquierda. La segunda –y para evitar lo ocurrido en varias sedes, pero sobre todo en Toluca, donde las fracciones gobiernistas secuestraron el espacio desde las cuatro de la mañana para impedir el paso a los profesores democráticos–, tiene que ver con la importancia de organizarse con tiempo, hacer valer desde adentro en el discurso y desde afuera en la observancia de cualquier anomalía, que la voluntad colectiva de los docentes que irrumpieron la continuidad de la derecha histórica en el gobierno sea escuchada y no suplantada por quienes no movieron ni un dedo para defenderlos.
* Doctor en Pedagogía Crítica

Reforma educativa y educación de calidad


Enrique Calderón Alzati

EEn artículos anteriores me he referido a los desastrosos resultados que la supuesta reforma educativa de la administracción actual deja como herencia al próximo gobierno, dando razones suficientes a Andrés Manuel López Obrador para afirmar que cancelará dicha reforma. En una gráfica construida con los resultados publicados cada año por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a partir de las pruebas de Enlace y Planea aplicadas a los estudiantes del tercer grado de educación media superior, para el caso de las matemáticas –en virtud de ser éste el indicador más significativo del estado de la educación nacional– siendo necesario aclarar que la SEP ha sido cuidadosa en no poner todos estos datos juntos con el propósito de ocultar la magnitud del desastre.
Los datos por si solos y sin mayor explicación muestran el nivel de ignorancia o de cinismo de un Presidente que se ha atrevido a afirmar que su reforma es motivo de orgullo para nuestro país y para su gobierno, cuando ahora se habrán de requerir varios años para recuperar el retroceso que se observa en una gráfica elaborada por la propia SEP y que de manera resumida muestra que al terminar el ciclo escolar 2016-2017, 89.5 por ciento de los estudiantes de bachillerato de todo el país no contaban con los conocimientos mínimos para ingresar a una institución de educación superior. Resultados de esta naturaleza serían inconcebibles en la mayor parte de las naciones del mundo, y en una buena parte de ellos, sería motivo suficiente para juzgar a sus gobernantes por irresponsables e ineptos. ¿Cuánto le ha costado a nuestra nación este retroceso causado por la reforma educativa? Llama la atención adicionalmente, que los dos secretarios de Educación Pública responsables del fracaso hablarán de educación de calidad, aunque ninguno de los dos haya podido explicar el significado de ese término, el cual fue añadido por el Congreso (ante las exigencias del Presidente) al artículo 3º de nuestra Constitución política, con la clara intención de privatizar la educación para convertirla en una nueva área de negocios, similar a las realizadas con la energía, y con otros elementos del patrimonio nacional.
¿Cuál es la relación entre la supuesta privatización de la educación, la reforma educativa y la educación de calidad? Esta pregunta que se hacen muchos mexicanos y mexicanas requiere una respuesta clara y concisa: la calidad es un término utilizado en la promoción y venta de todo tipo de productos y servicios comerciales con el fin de atraer y convencer a los clientes potenciales, hablándoles de autos de calidad, de camisas de calidad o de alimentos de calidad para sus hijos, el término tiene significados diferentes para cada caso, pero en términos generales los hace atractivos de manera general, sin que sea necesario hacer más especificaciones, por lo que el término calidad queda asociado a todo lo que es bueno, limpio, seguro y sin defectos aun cuando en la realidad ello no sea cierto. La calidad ha sido asociada sin reparos a la educación por gobiernos de orientación neoliberal, aunque algunos hayan preferido no tocar el tema, en virtud de que la Constitución mexicana es muy clara al declarar que la educación es un derecho universal y que corresponde al gobierno proporcionarla de manera gratuita.
¿Por qué debemos rechazar el término calidad cuando éste es asociado a la educación? Porque la educación no es un producto, ni un servicio, sino un proceso social, por el que cada generación de nuestra sociedad le transmite a la siguiente los conocimientos y valores recibidos de sus ancestros, enriquecidos con sus propios descubrimientos, desarrollos científicos, tecnológicos y culturales, así como con nuevos conceptos y valores, no para que algunos individuos se beneficien materialmente, sino para que la sociedad toda pueda seguirse beneficiando y desarrollando. Imagínemos una escuela que ofrezca la mejor preparación a sus estudiantes, utilizando los maestros más experimentados, con los mejores laboratorios y la tecnología más avanzada, con el de formar los ladrones más exitosos de la región. En ese caso, el modelo neoliberal podría certificar la capacidad formativa de esa escuela y afirmar que se trata de una escuela de la más alta calidad.
Sin embargo, tal escuela sería socialmente inaceptable, porque lo que nosotros como sociedad buscamos no es que alguien en particular se beneficie de nuestro trabajo, lo que nos interesa es el beneficio de la sociedad en su conjunto, siendo inadmisible que quienes han gobernado estos seis años piensen, no en la sociedad, sino en el beneficio individual, siendo esos funcionarios el claro ejemplo de los logros de las escuelas de calidad. Por ello me atrevo a proponer que dejemos de utilizar la palabra calidad referida a la educación, introduciendo mejor el término de excelencia.
Twitter: @ecalderon_a