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7/05/2025

Las mujeres y la guerra: víctimas de la violencia y voces de la paz

 

“Di no a la guerra” o “Paz, no guerra”, son algunos de los carteles que portan las mujeres que protestan contra la violencia en Liberia. Imagen: Eric Kanalstein / ONU

NACIONES UNIDAS – En 2023, aproximadamente 612 millones de mujeres y niñas vivían a menos de 50 kilómetros de una zona de conflicto, lo que representa 50 % má que hace una década. Durante la guerra, sufren de manera desproporcionada la violencia de género y sexual.

Se estima que más de 120 países se encuentran actualmente involucrados en conflictos armados, lo que ha provocado el desplazamiento de alrededor de 117,3 millones de personas. Las mujeres y las niñas representan casi la mitad de la población desplazada por la fuerza y constituyen la gran mayoría de los refugiados en el mundo.

ONU Mujeres reveló que el número de mujeres asesinadas en conflictos armados se duplicó entre 2022 y 2023, lo que representa 40 % de todas las muertes en guerra.

Durante los conflictos, las mujeres y las niñas sufren abusos horribles, como tortura, violación, esclavitud sexual, trata, malnutrición y falta de acceso a cuidados vitales. Esta violencia es rampante en países como Sudán, Nigeria, Palestina, Etiopía y la República Democrática del Congo (RDC).

El Informe del secretario general de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos documentó 3688 casos verificados en 2023. Las mujeres y las niñas representan 95 % de las denuncias, lo que supone un aumento sorprendente de 50 % en comparación con los resultados del año anterior.

Incluso después de sobrevivir a brutales agresiones sexuales, los países en guerra ofrecen opciones de atención limitadas. Los hospitales son uno de los pocos lugares reconocidos como refugios seguros durante los conflictos. Sin embargo, muchos de ellos quedan destruidos o gravemente dañados durante los ataques, lo que obliga a su cierre.

La Oficina del alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) afirma que la interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva pone en peligro a las mujeres y las niñas. Estas son más propensas a sufrir embarazos no deseados, mortalidad materna, lesiones sexuales y reproductivas graves y contraer infecciones.

ONU Mujeres también ha constatado que alrededor de 500 mujeres y niñas mueren cada día por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto en países afectados por conflictos.

Los hospitales no son los únicos lugares que se supone que son refugios afectados por la guerra. Muchas escuelas de países en guerra han tenido que cerrar debido a la toma del poder por parte del ejército o a su destrucción.

El informe «La educación bajo ataque 2024″, publicado por la Coalición Global para Proteger la Educación de los Ataques (GCPEA), afirma que entre 2022 y 2023 se produjeron alrededor de 6000 ataques contra la educación.

Los ataques contra escuelas incluyeron muertes, lesiones, violaciones, secuestros y daños importantes a los edificios. La GCPEA también informó de que las niñas afectadas por estos ataques tenían más dificultades para reanudar sus actividades educativas.

«La educación es una necesidad absoluta, no solo para los propios niños, sino también para la paz, la estabilidad y la prosperidad mundiales para todos. Las escuelas deben ser consideradas santuarios, y es nuestra responsabilidad común garantizar que todos los niños tengan acceso a la educación, incluso en tiempos de conflicto», afirmó Virginia Gamba, representante especial del secretario general para la cuestión de los niños y los conflictos armados, durante la reunión de la fórmula Arria sobre los ataques contra escuelas celebrada en 2017.

A pesar de la opresión y la desigualdad generalizadas que sufren las mujeres durante los conflictos, ellas son la solución para la paz. Los estudios demuestran que cuando las mujeres participan en las negociaciones de paz, la tasa de aplicación es mayor. Además, los acuerdos duran mucho más que los alcanzados únicamente por hombres.

El 15 de octubre de 2024 se cumplieron ocho años de la aplicación del Acuerdo de Paz de Colombia, que incluyó a las mujeres en el proceso de elaboración. Si bien el proceso de paz de Colombia estableció nuevos estándares para la inclusión de las mujeres en los procesos de paz, estas siguen estando significativamente infrarrepresentadas.

Entre 2020 y 2023, 8 de cada 10 conversaciones de paz y 7 de cada 10 esfuerzos de mediación no contaron con la participación de mujeres. A pesar de su impacto demostrado, las mujeres siguen excluidas de los procesos de paz.

Para mejorar la representación de las mujeres en las operaciones de paz, organizaciones de derechos humanos como la ONU defienden activamente los derechos de las mujeres. Exigen a los países que se responsabilicen de crear un entorno inclusivo.

Sin embargo, es necesario que más partes en conflicto, negociadores y otros actores respeten los compromisos mundiales para garantizar la participación igualitaria y significativa de las mujeres en los procesos. Pero la falta de financiación y el poder militar y político dominado por los hombres siguen suponiendo importantes obstáculos.

«Las mujeres siguen pagando el precio de las guerras de los hombres», afirmó la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous.

Destacó que «esto ocurre en el contexto de una guerra más amplia contra las mujeres. Los ataques deliberados contra los derechos de las mujeres no son exclusivos de los países afectados por conflictos, pero son aún más letales en esos entornos».

«Estamos asistiendo a la instrumentalización de la igualdad de género en muchos frentes; si no nos levantamos y exigimos un cambio, las consecuencias se sentirán durante décadas y la paz seguirá siendo esquiva», sostuvo Bahous.

10/22/2023

Cómo construir un mundo de paz perpetua

jornada.com.mx

Profesor Jiang Shixue*

Todos los partícipes en la reciente sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde el secretario general de la ONU, António Guterres, hasta el vicepresidente chino, Han Zheng, y desde el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, hasta el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, hablaron sobre la paz y la guerra. Claro está que la guerra ha existido en todas las etapas históricas de la humanidad y no hay un solo día en que no haya guerra en el mundo. Por lo tanto, como dijo muchas veces el presidente chino, Xi Jinping, debemos esforzarnos más para construir una comunidad global de futuro compartido para la humanidad. Un mundo de paz perpetua es uno de los componentes más importantes para la comunidad mundial.

Para construir un mundo de paz perpetua, todos los países deben mantenerse unidos en las buenas y en las malas, y tomar medidas frente a la adversidad. En primer lugar, debe fortalecerse el papel central de la Organización de las Naciones Unidas -ONU en los asuntos internacionales. La Carta de las Naciones Unidas expresa la firme determinación de la humanidad de buscar la paz: "Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas, estamos decididos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces en nuestra vida ha traído un dolor indecible a la humanidad". Para lograr este ambicioso objetivo, hace un llamamiento a todas las naciones "para que practiquen la tolerancia y vivan juntas en paz unas con las otras como buenos vecinos, y unir nuestras fuerzas para mantener la paz y la seguridad internacionales..." También establece que "las partes en cualquier controversia cuya continuación pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán, en primer lugar, de encontrar una solución mediante la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo judicial, el recurso a organismos o arreglos regionales u otros medios pacíficos de su elección".

Sin embargo, la Carta de las Naciones Unidas ha sido violada con frecuencia. Por lo tanto, como mencionó el consejero de Estado y ministro de relaciones exteriores de China, Wang Yi, en 2021, la ONU debe ser un defensor de la equidad y la justicia, no un espectador de la hegemonía y el acoso; debería convertirse en un gran escenario para practicar el multilateralismo, en lugar de un escenario para juegos entre grandes potencias; y debe responder a los desafíos de una manera activa, en lugar de como una tertulia.

Estados Unidos, que se considera a sí mismo un "defensor del derecho internacional", a menudo viola descaradamente la Carta de la ONU. No es de extrañar que, a los ojos de John Bolton, el ex embajador de Estados Unidos ante la ONU, sea como "Sísifo", persiguiendo un objetivo que nunca podrá alcanzarse. Como dijo la escritora estadounidense Margot Patterson: "La disminución del respeto por el derecho internacional puede estar relacionada con el ascenso de Estados Unidos como potencia militar después de la Segunda Guerra Mundial..."

China sostiene que la soberanía y la integridad territorial de todos los países deben ser respetadas y protegidas, y que los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas deben respetarse con toda seriedad. Wang Yi expresó esta posición poco después de que estallara la crisis ucraniana en febrero de 2022: "Esta posición de China es coherente y clara, y se aplica igualmente a la cuestión de Ucrania", dijo Wang Yi.

En segundo lugar, debe establecerse un nuevo tipo de relaciones entre los grandes países basadas en el respeto mutuo y la cooperación. Las políticas de las grandes potencias no sólo determinan el bienestar y la fortuna de su propio pueblo, sino que también afectan el destino de los pueblos de diferentes partes del mundo. Por lo tanto, hasta cierto punto, no es trivial que pueda hacerse realidad un nuevo tipo de relación entre los grandes países basada en el respeto mutuo y la cooperación.

La definición de una gran potencia es variada. Algunos dicen que el tamaño de la población, la superficie terrestre y la escala económica son las condiciones necesarias para una gran potencia; otros creen que las grandes potencias son aquellas capaces de perseguir el estatus de superpotencia, como Estados Unidos, China, Rusia, la Unión Europea y Japón; otros argumentan que la prueba para una gran potencia es la capacidad de su fuerza para ganar guerras. En febrero de 2012, el entonces vicepresidente chino, Xi Jinping, señaló en una entrevista escrita con el Washington Post antes de su viaje a los Estados Unidos que hay suficiente espacio para que tanto China como los Estados Unidos se acomoden mutuamente en el Océano Pacífico. En su reunión con el presidente estadounidense Barack Obama en junio de 2013, el presidente Xi Jinping propuso establecer un nuevo tipo de relaciones entre grandes países para China y Estados Unidos.

Sin embargo, Estados Unidos no está dispuesto a aceptar este tipo de relaciones. En los últimos años, Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para contener o incluso desea desacoplarse de China. Como dijo Henry Kissinger en 2021, las tensiones entre Estados Unidos y China amenazarían con engullir al mundo entero y podrían conducir a un choque similar al Armagedón entre los dos gigantes militares y tecnológicos.

En tercer lugar, debemos oponernos enérgicamente al hegemonismo. El hegemonismo puede significar una posición ideológica o un acto de política exterior. Al abogar por la "ley de la selva" y el unilateralismo, el hegemonismo ignora la soberanía de otros países, con frecuencia maneja el palo de las sanciones por la llamada "jurisdicción de brazo largo", e incluso no duda en usar la fuerza para implementar el cambio de régimen en otros países.

El hegemonismo tiene una larga historia. Ya en la era de los descubrimientos geográficos, las potencias europeas utilizaron medios hegemónicos para llevar a cabo una brutal expansión colonial por todo el mundo. En este proceso, grandes cantidades de riqueza de Asia, África y América Latina fueron saqueadas por los colonialistas y se perdieron innumerables vidas de la población local. Desde que se convirtió en una superpotencia después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha confiado con frecuencia en su poderosa superioridad militar y fuerza económica para implementar políticas hegemónicas e incluso librar numerosas guerras contra sus oponentes.

En un discurso de abril de 2019, el expresidente estadounidense Jimmy Carter señaló que Estados Unidos no había librado una guerra durante solo 16 de sus más de 240 años de historia, lo que lo convierte en "el país más belicoso en la historia del mundo". Christopher Kelly y Stuart Laycock dijeron en su libro, “America Invades: How We've Invaded or Been Militarily Involved with Almost Every Country on Earth” (Red de Editores de Libros, 2014), solo tres países en el mundo (Andorra, Bután y Liechtenstein) no habían experimentado una intervención militar estadounidense. En su artículo titulado "Introducing the Military Intervention Project: A New Dataset on US Military Interventions, 1776-2019", publicado por Journal of Conflict Resolution (agosto de 2022), Sidita Kushi y Monica Duffy Toft calcularon que entre 1776 y 2019, Estados Unidos llevó a cabo casi 400 intervenciones militares en todo el mundo, 200 de las cuales tuvieron lugar después de la Segunda Guerra Mundial.

En cuarto lugar, la seguridad de un país no debe lograrse a expensas de otros. No cabe duda de que sólo mediante el logro de la seguridad podemos garantizar que la soberanía y la integridad territorial de un país estén protegidas de la agresión externa. Con este fin, algunos países han formado alianzas militares a través de tratados y otras formas. Por ejemplo, el 1 de enero de 1942, veintiséis países en guerra con las Potencias del Eje firmaron la "Declaración de las Naciones Unidas", marcando la formalización de la construcción del frente único antifascista mundial y demostró aún más la justicia y el progreso de la guerra antifascista.

Pero también hay alianzas militares que son injustas. Por ejemplo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), controlada por los Estados Unidos, no sólo ha utilizado repetidamente la fuerza ilegal contra otros países, sino que también se ha expandido continuamente bajo la influencia de la mentalidad de la Guerra Fría y la teoría realista de las relaciones internacionales. Hasta ahora, la OTAN se ha expandido hacia el este cinco veces, aumentando su membresía de 16 a 30, avanzando más de 1.000 kilómetros hacia el este hasta la frontera rusa.

Para disuadir militarmente a Rusia, la OTAN incluso intentó de todas las formas posibles ofrecer la membresía a Ucrania. Esto enfureció a Rusia. El 24 de febrero de 2022, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció en un discurso televisado que Rusia lanzaría una operación militar especial en la región ucraniana de Donbás. A estas alturas nadie puede predecir cuándo y cómo terminará la crisis. Como dijo una vez un funcionario del gobierno ucraniano: "La OTAN nos da armas y sacrificamos vidas... Y el trato es justo".

La OTAN incluso señala con el dedo a China. Altos funcionarios de la OTAN, como su secretario general, Jens Stoltenberg, afirmaron que China representa un desafío para los intereses, la seguridad y los valores de la OTAN, y que los miembros de la OTAN deben trabajar juntos para abordar los "desafíos sistémicos" de China. Esto es una tontería total.

En conclusión, si queremos construir un mundo de paz perpetua, debemos defender el papel central de las Naciones Unidas en los asuntos internacionales, crear un nuevo tipo de relaciones entre los principales países basadas en el respeto mutuo y la cooperación, oponernos enérgicamente al hegemonismo y asegurarnos de que la seguridad de un país no se logre a expensas de otros.


*Facultad de Relaciones Internacionales

Universidad de Estudios Internacionales de Sichuan

4/23/2022

“El Gobierno francés ha dedicado más tiempo a combatir la justicia social que a la extrema derecha”


A pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, donde nuevamente se enfrentarán el liberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen, hablamos con la periodista y activista francesa Rokhaya Diallo sobre la situación política y social en el país.


La periodista y militante afrofeminista Rokhaya Diallo. /Foto: Teresa Suárez para el reportaje ‘Afrofeministas: “Sabemos emanciparnos solas”’.

Periodista, escritora, cineasta e incansable activista feminista y antirracista, Rokhaya Diallo (París, 1978) lleva más de una década denunciando las desigualdades y el racismo estructural en Francia. La suya es la soledad de quien hace carreras de fondo: invitada habitual en tertulias y programas de televisión, su discurso interseccional a favor de la comunidad migrante, racializada y musulmana sigue siendo una rareza en el paisaje mediático galo.

Estrella en redes sociales, donde cuenta con decenas de miles de personas seguidoras, Diallo cosecha admiración y odio a partes iguales por el tono asertivo y calmado con el que rebate a políticos y políticas, participantes en tertulias y todólogos de todo el espectro ideológico: Francia es un país que aún mira con extrañeza, estupefacción e incluso virulencia a quienes cuestionan el universalismo de los valores que supuestamente definen a la República, recuerda la periodista en ensayos como Francia: tu l’aimes ou tu la fermes (Francia, la amas o te callas). También lo hace en el podcast titulado irónicamente Kiffe ta race (Ama tu raza), del que es copresentadora junto junto a la escritora y directora francesa de origen asiático Grace Ly, y en el que abordan y debate cuestiones raciales.

A pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Diallo aborda en entrevista telefónica el clima político de su país: mismos candidatos, Emmanuel Macron y Marine Le Pen, que en 2017, pero un panorama mucho más polarizado, con los partidos tradicionales en vías de desintegración, un presidente menos popular, pero paradójicamente con más votos que hace cinco años, y una izquierda radical en claro ascenso.

¿Cómo lees los resultados de la primera vuelta en estas elecciones, empezando por el hecho de que Emmanuel Macron haya recibido más apoyo que en 2017?

Creo que hay franceses, muchos franceses, que están enfadados con Macron, pero el enfado es frágil. Es evidente que se ha beneficiado del voto útil de personas que tienen miedo a la ultraderecha, aunque también hay votantes que lo apoyan, gente mayor, con recursos, a quienes no le molestan sus políticas neoliberales: ha obtenido votos directos de centristas, de izquierda y de derecha que de todas formas no iba a votar a la extrema derecha o extrema izquierda y, en ese sentido, es cierto que ha reforzado su base.

¿A qué achacas el gran resultado de la extrema derecha?

Para mí, el resultado de la extrema derecha en Francia, de Marine Le Pen y Éric Zemmour [periodista y tertuliano ultra situado a la derecha de Le Pen], es simplemente la concreción de una ideología que tiene mucha más presencia que otras en el espacio mediático francés. Existe un problema evidente: el desfase entre la cantidad de personas a quienes representa la extrema derecha y la normalización y validación de sus ideas en los medios. Pero, además, Le Pen ha hecho un verdadero trabajo de imagen para lograr que la gente no la perciba como un peligro y mostrar que Agrupación Nacional [antiguo Frente Nacional] ya no es de extrema derecha. Durante la campaña, ha tenido la inteligencia de dejar de lado su discurso antimigración, que sigue estando muy presente en su programa electoral, y se ha posicionado principalmente sobre el tema de la pérdida de poder adquisitivo de los franceses. Todo esto la ha ayudado mucho y le ha permitido llegar a la segunda vuelta. Por supuesto las ideas antimigrantes, islamófobas y racistas están ahí, pero como en el pasado se expresaba al respecto de forma mucho más virulenta y ahora ha rebajado el tono de sus palabras esto la hace parecer razonable, cuando en realidad no lo es.

Que los partidos tradicionales hayan adoptado en parte el discurso de la extrema derecha, ¿también ayuda a diluir o suavizar sus posturas?

Por supuesto. Macron ha estado lanzando guiños a los votantes de ultraderecha durante toda la legislatura. Por ejemplo, su ministro de Interior, Gérald Darmanin, dijo recientemente a Marine Le Pen que era una “blanda”. Esto es claramente una forma de banalizar, de normalizar la extrema derecha, llamando blanda a su líder en lugar de combatirla.

Por otro lado, Jean-Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa (agrupación que incluye a varios partidos y formaciones de izquierda e izquierda radical), quedó muy cerca del segundo puesto, aunque se le preste menos atención.

Mélenchon ha obtenido un excelente resultado y eso lo convierte en el líder de la izquierda en Francia. Perdió porque el Partido Comunista decidió presentar este año a un candidato, que además no cumplió su promesa de retirarse pese a haber dicho que lo haría si Mélenchon tenía posibilidades de pasar a la segunda vuelta. Esto ha dividido el voto de la izquierda. Pero aparte, diría que los partidos de izquierda en Francia no tienen a nadie que defienda sus puntos de vista en los medios de comunicación. En los platós o en los medios impresos, apenas hay editorialistas que aboguen por posturas cercanas a Mélenchon. Me parece que tiene muy poca visibilidad, que se da una ausencia espectacular de sus ideas en el espacio mediático francés. La gente que lo vota, jóvenes, gente de barrios obreros, urbanos, etcétera, no ha podido escuchar sus opiniones.

Voces como la tuya, que defienden puntos de vista críticos en cuestiones como la desigualdad, el racismo estructural o la islamofobia, siguen siendo escasas en la esfera pública en Francia. En los vídeos que circulan con tus intervenciones en televisión se ve una clara hostilidad hacia tus palabras.

Sí, es una acogida hostil, es nuestro discurso el que se demoniza. El Gobierno ha dedicado más tiempo a combatir las ideas de justicia social, feminismo, y antirracismo que a la extrema derecha. El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, aseguró que tiene más miedo al “wokismo” [movimiento procedente de Estados Unidos que partió de la intención de concienciar a la población sobre el racismo y se extendió a la lucha contra todo tipo de opresiones y que desde el conservadurismo se lo ha responsabilizado de lo que llaman “cultura de la cancelación”] que a Zemmour y, de hecho, creó un “laboratorio para combatirlo”. Nos ha designado como el enemigo, y se ha asegurado de integrar en su discurso discursos extremadamente virulentos contra musulmanes, feministas, etc. Sé que hay gente que defiende posturas similares a la mía, pero no tienen la oportunidad de defenderla en el mismo sitio que yo, en el espacio público. Pero, en general, no somos muchos y eso es preocupante.

¿Consideras que también dentro de la izquierda existe una resistencia a la idea de la interseccionalidad de luchas? En el Estado español, el discurso contra lo que llaman “posmoderno” está a la orden del día.

No tenía ni idea de que este discurso también estuviera presente en España, me parece muy interesante. En Francia, diría que la mayoría de mis detractores son gente procedente de la izquierda… la gente del Partido Socialista, por ejemplo, es la que se muestra más violenta con mis ideas. Aquí hay una izquierda con una actitud bastante paternalista, que se imagina que es la única poseedora de los valores progresistas y que no cree que ninguna causa sea “verdadera” si escapa de sus principios. Creo que no aceptan que las voces minoritarias hablen por sí mismas. Y luego, hay un componente generacional, no entienden que la gente joven quiera formular sus reivindicaciones en sus propios términos y solo miran por la preservación de sus intereses generacionales y de clase. En los últimos años hemos visto a jóvenes expresándose, jóvenes como Assa Traoré [hermana del joven negro Adama Traoré, cuya muerte bajo custodia policial desencadenó masivas manifestaciones]. Assa es una mujer capaz de sacar a la calle a decenas de miles de personas y se dirige a una generación que quiere escuchar algo diferente de lo que hemos estado escuchando durante los últimos 40 años en términos de antirracismo. También, Taha Bouhafs [joven periodista que documenta la realidad de los barrios del extrarradio francés y cuenta con cerca de 150.000 personas seguidoras en Twitter]. Estas personas son demonizadas, acusadas de radicales, de traer consigo ideologías peligrosas. Hay un rechazo a entender que su visión cuenta y a incluirla en el debate, un rechazo a la necesidad de transformación del discurso.

¿Cómo está siendo la acogida de proyectos como el podcast Kiffe Ta Race?

La acogida del podcast está siendo estupenda. Hasta ahora en Francia no se había oído a una mujer negra y una asiática contando lo que les sucede, no hay espacio en la tele o en la radio para ello. Hemos tenido que crear espacios alternativos para expresar estas ideas, porque no tienen cabida en los medios tradicionales, y hemos encontrado un público de una magnitud de la que no éramos conscientes.

Tenemos un público bastante joven, de 20 y 30 años, y muchas mujeres. Cuando hacemos actos públicos, es impactante. Hay una nueva generación mucho más receptiva a las cuestiones raciales, que desea escuchar a personas afectadas por estos temas, con curiosidad y humildad. No es toda la generación, claro, no vamos a idealizar, porque los jóvenes a quien más votan es a Mélenchon pero después es a Le Pen… pero notamos esa diferencia.

Volviendo al momento político actual, ¿hasta qué punto crees que la sociedad francesa es consciente del peligro que representa la extrema derecha, no solo para las personas migrantes o racializadas, sino también para las mujeres, la comunidad LGBTi, las minorías y grupos oprimidos o discriminados?

Creo que no se dan cuenta, en absoluto. En lugar de percibir a Marine Le Pen como un peligro, la ven como una mujer simpática y no tienen la más mínima idea de lo que quiere hacer: no saben que pretende suprimir la Secretaría de Estado de Derechos de las Mujeres, que considera el aborto como una medida de “confort”, que quiere suprimir los programas de concienciación sobre los derechos de la comunidad LGBTI en las escuelas, que una victoria suya se traduciría en mayor brutalidad policial, incluida contra los manifestantes blancos… No se dan cuenta y la ven como una política cualquiera, que además tiene la ventaja de no haber estado nunca en el poder. Y eso es lo que da miedo, ver a gente, incluida gente no blanca, que se dice, “Marine, ¿por qué no?”.

¿Ves entonces posible una victoria de Le Pen en la segunda vuelta?

No me parece imposible. Honestamente, lo que veo por todos lados, lo que leo en las redes… no es en absoluto tranquilizador. Entre la abstención, la gente que va a votar por ella como protesta contra Macron, el hecho de que es percibida como una opción política más, [su victoria] es totalmente posible. Espero equivocarme, pero ya hace un tiempo que me digo que es peligroso. Y creo que si llegara al poder, pasarían años, décadas, antes de recuperarnos. Con Macron hemos visto aprobarse varias leyes liberticidas y con ella sería mucho peor. Yo me digo que a Macron lo detestamos, pero ya lo conocemos. En este punto, prefiero malo conocido que peor por conocer.

2/15/2020

Por un periodismo de paz para las mujeres


CIMACFoto: César Martínez López
El feminicidio indignante de Ingrid Escamilla, se multiplicó ante una falta de reflexión y de ética en el actuar de medios de comunicación, y la corrupción de las autoridades.
Por ello hay que detenernos, volver a llamar a la reflexión, para romper la normalización que hemos hecho de esto desde hace años, y que hoy tiene una fisura hecha por las ciudadanas quienes exigen un trato digno y respetuoso para las víctimas.
Me pregunto qué pasaría si cualquiera de quienes leen estas líneas abriera un periódico, consultara en línea su versión digital o visitara alguna red social y se encontrara con la noticia que su hermana, prima, tía, sobrina o hija, es decir, que una mujer de su familia, cercana a ella, querida por ella, fue asesinada.
Imaginemos el impacto, si además, encuentra imágenes del cuerpo postmortem, lastimado profundamente, si sobre éste se generan memes y supuestos chistes sobre ella y la forma en que la mataron, si se le cuestiona por lo que hizo o por lo que no hizo, por su vestimenta, su edad, su físico, sus formas de divertirse, los horarios y un largo etcétera. ¿Qué dolor les quedaría? ¿qué sensación quedaría para ustedes y su familia, sus amigos, su entorno?
Periodísticamente hablando, cuando se coloca como noticia el parte policial del crimen, la imagen del feminicidio tomada por una autoridad corrupta, los prejuicios sexistas ¿dónde queda la investigación, la profundidad, el interés público, la responsabilidad social, la ética periodística?
Como dice Kapuscinski, cuando en periodismo se transmiten los prejuicios se aleja de la realidad.
Y puede parecer que es intrascendente pensar, problematizar sobre esto porque finalmente lo hemos visto, lo hemos vivido durante cientos de años a tal grado que parece normal, aunque nada de esto lo sea.
Se ha enseñado en el periodismo tradicional que la violencia contra las mujeres se aborda como “un parte de guerra”, donde las víctimas son las mujeres y los vencedores los agresores.
Como dice Svetlana Alexiévich, periodista bielorusa, en su maravilloso libro la “Guerra no tiene rostro de Mujer”, se narra a partir del poder desplegado, traducido en número de bajas, en el tipo de armas usadas, en la dimensión del daño ocasionado.
Narrarlo así deshumaniza la tragedia, tal cual se hace en el abordaje del feminicidio. El trato al feminicidio de Ingrid Escamilla deshumanizó a la víctima y se concentró en la dimensión del daño ocasionado, en el tipo de arma usada. Como un parte de guerra que oculta el horror, que insensibiliza al resto de la población, que normaliza los daños, que justifica la violencia y al violento. Y con el detalle de la narración escabrosa, se construye pedagogía de la crueldad hacia las mujeres.
La vida de las mujeres debe ser tratada desde la paz de los Derechos Humanos. Es necesario que los medios dejen de dar partes de guerra y que construyan un periodismo de paz, que respeten la dignidad de las mujeres, que hablen desde la humanidad y sus derechos.
Que se exija el rigor periodístico que ponga luz en los mecanismos sociales, políticos, económicos y culturales, que reproducen y alimentan el odio hacia las mujeres. Que detenga el regodeo de las mujeres víctimas y la disculpa a los agresores. Que interpele al poder masculino y la inoperancia del Estado.
Este mundo tiene demasiado dolor y horror para que desde el periodismo se siga alimentando.
El periodismo de paz para las mujeres implica garantizar los controles necesarios para que dentro de la cadena de la producción informativa, desde quien reportea, quien decide qué se cubre y cómo, hasta donde se toman las decisiones de la jerarquía informativa, compartan el mismo principio: el respeto de la dignidad de las mujeres.
Por justicia social y porque la sociedad está cambiando, si los medios quieren superar su crisis, necesitan transformar su mundo.

“Desorden social” y sus interpretaciones

En lugar de conocer posibles soluciones a problemáticas sociales con el reciente cambio de autoridades en el Ejecutivo y Legislativo en Guatemala, se informa de iniciativas encaminadas a limitar el respeto a derechos fundamentales como son los Estados de Prevención decretados en las últimas semanas, supuestamente como medida para combatir a la delincuencia.
Otra medida es incentivar el uso de armas mediante la ampliación del concepto de legítima defensa, con ello se puede violentar derechos como la presunción de inocencia y la inviolabilidad de vivienda. Una más es la modificación de un ordenamiento legal para tipificar de terroristas a pandilleros, lo que puede favorecer el hacinamiento en los centros de detención y criminalizar movimientos sociales bajo el supuesto que sus acciones transgreden la paz social.
Estas iniciativas gubernamentales podrían tener un contrapeso en el Congreso de la República, pero las bancadas mayoritarias se distinguen por sus planteamientos derechistas, por avalar medidas autoritarias y algunos de sus representantes ya manifestaron su apoyo a tales propuestas. El otro contrapeso sería la movilización ciudadana, pero se encuentra en pausa si se trata de reaccionar a las posturas de Alejandro Giammattei, quien asumió la presidencia el pasado 14 de enero.
Entonces, a partir de estos espacios es posible opinar sobre las repercusiones que puede tener la tipificación de terroristas a quienes provoquen “desorden social”, ya que ese término puede ser interpretado con diferentes enfoques y -por tanto- hacerlo manipulable, como igual lo son los supuestos de “transgredir la paz social o el orden público” como dice la Iniciativa de Ley 5692, presentada por el jefe del Ejecutivo.
En Guatemala, es especialmente peligroso incluir en un ordenamiento jurídico que la pertenencia a un grupo territorial es un crimen, ya que existen representantes empresariales, políticos y funcionarios públicos que sobresalen por sus posturas racistas o patriarcales y con frecuencia califican las protestas sociales como “desorden público”. Cabe destacar que el derecho a la libertad de asociación establece la prerrogativa de pertenecer a cualquier grupo.
Si el propósito es aplicar mayor severidad en las sentencias a “pandilleros”, tiene que ser porque se demuestren los ilícitos cometidos, nunca por formar parte de una pandilla. Es así que los empresarios o políticos que hoy están privados de libertad ha sido por los actos de corrupción cometidos, nunca por su pertenencia a cualquier asociación empresarial o partidaria.
En un país donde las instituciones del Estado están dominadas por funcionarios que reproducen la ideología conservadora, por ejemplo, al apoyar la restricción de los Derechos Humanos, al desdibujar las exigencias sociales relativas a la corrupción y la impunidad, al exaltar sus creencias religiosas para sustentar consignas punitivas y antifeministas, es necesario promover el debate de la iniciativa de ley referida.
Mientras tanto, cabe destacar que a través de varias investigaciones se ha demostrado que el aumento de penas -incluso la condena a muerte- nunca ha sido disuasivo para disminuir la criminalidad, que extorsiones y asesinatos son planificados en los centros de detención, que grupos del crimen organizado se mantienen agrupados en prisión y con vínculos estrechos con personas libres: funcionarios públicos, políticos corruptos, jóvenes empobrecidos, hombres y mujeres amenazadas.

5/13/2019

Anuncian incorporación de niños a la CRAC-PF para enfrentar a narcos

Chilapa de Álvarez
En un video, piden a AMLO que envíe a la Guardia Nacional

▲ En un video difundido por la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores, ocho niños nahuas del municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, anuncian su integración a ese grupo comunitario para defender a sus poblados de los ataques de grupos delincuenciales

Chilpancingo, Gro., Niños nahuas de la comunidad Rincón de Chautla, municipio de Chilapa de Álvarez, anunciaron su incorporación a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF) para defenderse del grupo delincuencial Los Ardillos.
Los menores, de entre siete y 10 años de edad y que supuestamente han recibido adiestramiento básico en guerrilla, aparecen en un video que difundió la CRAC-PF de los municipios de Chilapa y José Joaquín Herrera, en el que leen un comunicado y anuncian que combatirán a los grupos delictivos que asolan su región.
El 4 de mayo fueron asesinados los concejales José Lucio Bartolo Faustino y Modesto Verales Sebastián, promotores del Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), y del Congreso Nacional Indígena, en la cabecera municipal de Chilapa de Álvarez, en la región de la Montaña baja de Guerrero.
En el video se observa que los niños portan palos –algunos con formas de armas–, toman posiciones de combate y dan lectura a un comunicado en el cual dicen ser sobrevivientes de los enfrentamientos ocurridos en enero pasado en el poblado Rincón de Chautla y que participarán con la policía comunitaria para cerrar el paso al grupo criminal Los Ardillos, que se disputa la región con Los Rojos.
Recalcaron que desde hace años la policía comunitaria se ha organizado para resistir la violencia, la extorsión y la imposición de la siembra de amapola de ambos grupos delictivos, que además, aseguran, controlan ayuntamientos en la región.
En el comunicado reiteraron que combatirán a los grupos criminales que intenten ingresar a su poblado y recuerdan que los hechos de violencia en esa zona de Chilapa se iniciaron en 2015. “El pasado 27 de enero se presentó uno de los escenarios más difíciles, cuando el grupo delictivo de Los Ardillos irrumpió en el pueblo y disparó contra policías comunitarios y habitantes de Rincón de Chautla”.
En esa ocasión se informó de al menos 12 muertos y dos heridos en un enfrentamiento entre policías del Sistema Comunitario de los Pueblos Originarios y presuntos integrantes de Los Ardillos en las inmediaciones del poblado de Zoyapezco, municipio de Chilapa de Álvarez.
Manifestaron: Es nuestra palabra contra la de los sicarios: nos matan a un policía comunitario y vamos por 10 sicarios. Fuimos atacados los niños y las niñas que hoy somos sobrevivientes de un ataque sanguinario. Seguimos en la lucha porque sabemos que van a regresar y atacar de vuelta a nuestra policía comunitaria.
Casi al final de su lectura, piden al presidente Andrés Manuel López Obrador que envíe a esa región a la Guardia Nacional, y también solicitan apoyo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, del Ejército Mexicano, del fiscal estatal y de los ayuntamientos a los que pertenecen nuestros pueblos.
Concluyen la misiva con la fecha de los 4 mil años de gobierno (de los) pueblos originarios. Vamos, niños y niñas, como buenos guerreros del pueblo de Chautla de Chilapa de Álvarez. Al final del video se ve a un menor que ordena a sus compañeros iniciar ejercicios de combate con palos, algunos en forma de armas de fuego.
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada

4/09/2019

La ONU brindará asistencia técnica en el caso Ayotzinapa

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Justicia y reparación de daños, prioridades
Es una oportunidad para transformar el sistema judicial, subraya Bachelet


Michelle Bachelet, titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, saluda a Marcelo Ebrard, canciller de México. Ayer firmaron un convenio para esclarecer la desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero.

Llegar a la verdad, la justicia, la reparación de los daños y la garantía de no repetición en cumplimiento de los estándares internacionales en el caso Ayotzinapa, es una obligación del Estado mexicano, aseveró Michelle Bachelet, titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH).
Para la funcionaria, los crímenes contra los estudiantes de esta normal, suscitados entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, representan un caso paradigmático que muestra la gravedad de las desapariciones en México y los retos que enfrenta su sistema para atender las violaciones a los derechos humanos.
En el contexto de su visita oficial a México, Bachelet firmó ayer un convenio de colaboración con el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, por el cual la representación en el país de la ONU-DH brindará asesoría y asistencia técnica para resolver el caso Ayotzinapa. Se trata del segundo acuerdo internacional para este caso, pues el pasado 11 de marzo el gobierno federal signó un documento similar con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Llegar a fondo representa la oportunidad para potenciar cambios de fondo en el sistema judicial que permitan alcanzar el anhelo de justicia de quienes han sufrido graves violaciones a sus derechos humanos y saldar la deuda histórica que existe con las víctimas de la violencia.
Compromiso ineludible
El objetivo del acuerdo es alcanzar la verdad y la justicia sobre la desaparición de los 43 normalistas. Las autoridades mexicanas, sentenció, deben asumir como una prioridad ineludible la búsqueda de las más de 40 mil personas desaparecidas en el país.
La firma del convenio se realizó la mañana de ayer en el salón José María Morelos y Pavón de la cancillería. Atestiguaron el acto una comisión de los padres de los normalistas y los representantes de las organizaciones civiles que los han acompañado en más de cuatro años y medio de lucha por la justicia, así como la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; y los subsecretarios de Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Gobernación, Martha Delgado y Alejandro Encinas, respectivamente.
Bachelet reconoció la voluntad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para iniciar una nueva etapa para este caso, la cual, confió, permita superar los cuestionamientos formulados por distintas instancias nacionales e internacionales a la investigación realizada por la extinta Procuraduría General de la República en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
Confió en que el Estado mexicano acate todas las recomendaciones hechas por los organismos internacionales, incluido el informe de la ONU-DH titulado Doble injusticia, en el que se acreditaron 37 casos de torturas contra personas implicadas en los crímenes.
Prácticas como tortura, malos tratos y actos de obstrucción de la justicia no tienen cabida en un Estado comprometido con los derechos humanos. Y ese mismo estándar es el que debe regir el caso Ayotzinapa: el pleno respeto a las garantías básicas.
El canciller Ebrard Casaubón afirmó que el caso Ayotzinapa ha sido y es la principal preocupación del gobierno que encabeza el presidente López Obrador por la inmensa trascendencia y los significados que tiene para la vida pública mexicana.
Aseveró que es relevante para el gobierno federal que la ONU-DH respalde el proceso, pero a la vez exijan que el mismo sea conforme a las más altas y exigentes normas a escala internacional. Sánchez Cordero detalló que la mañana de ayer, durante la reunión del gabinete de seguridad, el mandatario federal les dejó claro que la prioridad de su administración es la protección y garantía a los derechos humanos.

Foto Afp
Periódico La Jornada

2/20/2019

Aún lejano, aplicar la justicia con perspectiva de derechos humanos


A pesar de los esfuerzos realizados, juzgar con perspectiva de derechos humanos, igualdad y no discriminación dista de ser una realidad en México, afirmaron activistas.

Organizaciones integrantes de la Red por la Ciudadanización de la Justicia, entre ellos Asilegal y Equis por la Justicia de las Mujeres, presentaron el informe No es justicia, en el cual analizaron más de cien sentencias emitidas por los poderes judiciales de ocho entidades e identificaron deficiencias tecnico-jurídicas en la aplicación de las leyes.

Entre los hallazgos, indicaron que 85 por ciento de las sentencias y/o resoluciones judiciales no consideraron cómo influyeron los estereotipos de género o las características de identidad de las personas involucradas en el caso, ya fuera en los hechos o en la generación del conflicto que se presentó ante el juzgador.

Asimismo, en 80 por ciento de los casos los juzgadores analizaron las situaciones de violencia contra las mujeres de manera aislada y no como parte de una problemática social basada en la discriminación por motivos de género. En 47 por ciento, los jueces no valoraron las situaciones de violencia, que se advertían de manera explícita en el relato de las mujeres.

En conferencia de prensa, integrantes de la organización civil expresaron que ante un Poder Judicial "tradicionalmente opaco, inaccesible y cerrado a la sociedad", la red es una iniciativa que busca abonar a la democratización y su legitimación.

Es común saber de sentencias judiciales que en lugar de proteger, abandonan; en vez de juzgar, discriminan, y en lugar de ga-rantizar derechos, toleran violencia, especialmente contra mujeres, además de que el lenguaje discriminatorio persiste en las resoluciones.

En el documento recomiendan que los togados juzguen con perspectiva de derechos humanos, igualdad y no discriminación. "Hace falta llevar la teoría a la práctica, pues las sentencias y/o resoluciones judiciales siguen siendo las mismas que hace siete años, antes de la reforma constitucional en materia de derechos humanos".

César Arellano García
 Periódico La Jornada

1/11/2019

La justicia que necesitamos

Una que convierta a cada juzgado y tribunal de amparo en sólidos, constantes y confiables garantes de nuestros derechos humanos. Un ejército de instancias judiciales dispuestas a defender a las personas frente a quienes ejercen el poder y con el único compromiso de acatar la Constitución y tratados internacionales que ofrezcan la mayor protección posible a la población. Tribunales al servicio de la gente merecedores de todas las garantías institucionales para ser independientes.
Tristemente tendré que dejar el tema pendiente para volver a dedicar este espacio a la cuestión de las remuneraciones en el Poder Judicial federal, en atención al comunicado de la Suprema Corte de hace dos días en el que informa la reducción de las percepciones de sus integrantes. “Un acto de buena voluntad”, así lo calificó y reconoció el presidente de la República apenas ayer. Una graciosa concesión, un gesto de magnanimidad, así lo entiendo de mi parte. Pero también una muestra preocupante del entendimiento que todavía prevalece en nuestras instituciones de justicia y que debe transformarse si quieren ser el contrapeso que el país necesita.
Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre a las personas que sirven al público en los poderes judiciales –y en el resto de autoridades, con autonomía constitucional o sin ella–, no es un ataque a su independencia planeado desde el gobierno, ni un capricho, ni una imposición autoritaria de una sola persona el que deban ajustarse a la baja sus remuneraciones. Es un mandato de la Constitución.
Cuando la Corte en su comunicado nos alecciona y recuerda que en el artículo 94 constitucional se prevé una garantía de irreductibilidad de las remuneraciones en el Poder Judicial federal, a la par que destaca que en el artículo 123 constitucional se establece el principio de que a igual trabajo corresponde igual remuneración, lo que realmente hace es tomar partido por la postura que más le conviene pero sin considerar todas las normas constitucionales. Y eso es algo que no debe evadirse.
Por supuesto que alguien puede investigar si las remuneraciones del presidente de la República van libre y directamente a sus bolsillos y si todos sus gastos están cubiertos en el presupuesto; obviamente debemos considerar que en sentido opuesto, las personas que se desempeñan en el Poder Judicial federal no pueden emplearse en otra actividad remunerada mientras realizan su función, conforme al artículo 101 constitucional; en lo personal, no tengo duda de que la gran mayoría del personal y titulares judiciales sacrifican mucho más de lo que debieran al llevar a cabo sus responsabilidades, así como que sería necesario asegurarles horarios y cargas de trabajo más humanas, invirtiendo mucho más dinero en los juzgados.
Pero no se trata de eso, de lo que se trata es del compromiso de cumplir con la Constitución, con todas sus normas y no nada más con las que convengan para obtener el resultado que por anticipado se desea. Cuando se reformó el artículo 127 constitucional hace diez años, se estableció una regla especial aplicable no obstante los artículos 94 y 123 aludidos. Las remuneraciones se tenían que ajustar para no sobrepasar las de la Presidencia de la República. La Suprema Corte es la primera obligada por ese mandato constitucional, pues con su ejemplo ilustra no solamente a todos los juzgados y tribunales del país, sino a todas las autoridades.
La independencia y autonomía judiciales no están por encima de la Constitución. Con suerte el resto del gobierno no insistirá más y este tema quedará saldado. Pero la Corte no debe olvidar que su autoridad, su legitimidad y el apoyo social que requiere, las gana o pierde con el respeto total a la Constitución, y nada más.

1/10/2019

A prueba, la nueva correlación de fuerzas en la Corte

Con la nueva composición de la Suprema Corte de Justicia a raíz de las designaciones de Luis González Alcántara Carrancá como nuevo ministro y de Arturo Zaldívar como titular de la institución, a ambos y al pleno en su conjunto les aguardan pruebas difíciles tras los recientes desencuentros entre los poderes Judicial y Ejecutivo y el Senado mismo. Entre los retos destacan, por ejemplo, la resolución de la controversia en torno a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, impulsada por Morena.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Las tensiones en el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para renovar su presidencia se mantuvieron hasta pocas horas antes de que el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea resultara electo, en un proceso en el que se hizo ineludible la presencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
El miércoles 2, cuando el pleno estaba convocado para elegir en sesión pública al nuevo presidente de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), los ministros se citaron para un desayuno privado. Fue una reunión tensa en la que se acentuaron las diferencias.
Ninguno de los cuatro candidatos cedía en su pretensión de ser el máximo representante del Poder Judicial de la Federación. Se habían configurado los dos bloques tradicionales: los ministros de carrera judicial y los llamados externos. Pero iban fragmentados. Cada uno con dos candidatos. 
De nueva cuenta se proyectaba la falta de consenso y la sombra de la división pública de hace cuatro años, cuando fue electo Luis María Aguilar después de cinco horas de votación, en una contienda con el propio Zaldívar.
Así llegaron a la sesión pública en la que asumió como ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, designado por el Senado apenas el 20 de diciembre a propuesta del presidente López Obrador. El nuevo ministro se debatía entre la amistad y el agradecimiento para emitir su voto.
En la ceremonia de investidura, el principal contrincante de Zaldívar –su viejo amigo Alberto Pérez Dayán– fue el encargado de darle el discurso de bienvenida. Pérez Dayán insistió en su postura de la independencia del Poder Judicial de la Federación (PJF) y el equilibrio de poderes, con todo y las críticas que reciban los jueces constitucionales, como fue su caso apenas en diciembre pasado, cuando el Senado y la Presidencia de la República impugnaron su decisión de suspender la aplicación de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, según la cual nadie en el sector público debe ganar más que el primer mandatario de la nación (Proceso 2198).
Discursos reivindicativos
Con esa decisión, el ministro Pérez Dayán se colocó muy lejos de las consideraciones de López Obrador, al contrario de lo ocurrido en 2005, cuando, como magistrado, fue el único de los tres integrantes del Tribunal Colegiado que votó en contra de su desafuero como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, impulsado por el gobierno de Vicente Fox.
Un juez no debe buscar el acomodo fácil o la simpatía general. Debe hacer prevalecer el estado de derecho y tomar decisiones, populares o no, que preserven el orden supremo de la Constitución Mexicana. En el PJF la subordinación sólo se debe a la Constitución y a la ley, siempre y cuando ésta última no la niega o contradiga, expuso Pérez Dayán.
En su respuesta, González Alcántara también se expresó a favor del equilibrio de poderes y la autonomía del Poder Judicial, pero también dijo que éste tiene la obligación de ser “interlocutor de la sociedad con los demás poderes”, porque en los reclamos de justicia de la sociedad existe la idea “de que algo no funciona bien y/o algo no funciona ni en las instituciones ni en las leyes”.
De forma similar se ha expresado la mayoría oficialista de Morena en el Congreso; en particular el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, quien ha presentado diversas iniciativas tendientes a reformar el Poder Judicial, sobre todo para promover la rotación de jueces y en contra del nepotismo.
El nuevo ministro no perdió oportunidad para repetir una de las máximas juaristas preferidas de López Obrador: “Nada al margen de la ley y nada ni nadie por encima de nuestra Constitución”.
Después del protocolo de bienvenida, los ministros hicieron un receso para dar paso a la votación. La tensión se mantuvo durante más de una hora. La discordia se impuso en la llamada familia judicial. Pérez Dayán acabó con la incertidumbre cuando, al inicio de la sesión para designar al nuevo presidente, anunció que “para facilitar la votación” declinaba su candidatura. 
A partir de ese momento, en tan sólo 10 minutos y en una sola ronda de votos se decidió la elección para el periodo 2019-2022. El ministro Arturo Zaldívar ejercerá como presidente en cuatro de los seis años del gobierno de López Obrador.
La insistencia del ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo de mantenerse en la carrera y la falta de respaldo de la ministra Norma Lucía Piña Hernández dividieron hasta el final a los ministros de carrera judicial, y con Zaldívar los externos –es decir, los que no provienen de la carrera judicial– se impusieron por primera vez desde que hace 24 años se definieron la actual estructura y funcionamiento de la Corte.
Con excepción de Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, a quien entre algunos ministros se le veía como candidato del PRI y de grupos empresariales, todos los externos respaldaron a Zaldívar Lelo de Larrea, empezando por Juan Luis González Alcántara Carrancá. A su favor votaron los ministros Fernando Franco González Salas, Eduardo Medina Mora y Javier Laynez Potisek. 
A los externos se sumaron las dos ministras con carrera judicial: Piña Hernández y Margarita Luna Ramos, quien pasará a retiro en marzo próximo. Los externos podrían consolidar su predominio en la Corte si el presidente de la República y el Senado optan por designar a alguien ajeno a la carrera de juez.
“Independencia no es aislamiento”
El ministro Arturo Zaldívar asume la presidencia de la SCJN y del CJF luego de nueve años como juez constitucional, con una propuesta de cambio en ambas instancias y cercano al discurso de austeridad de López Obrador, aunque ha advertido que cualquier reforma del Poder Judicial debe hacerse con la participación de los jueces.
En su primer discurso como presidente de la Corte, Zaldívar anunció “un diálogo constructivo y fructífero con los otros poderes”, pero reivindicó la independencia del Poder Judicial: “Independencia no es aislamiento, independencia no es intolerancia, independencia no es romper el diálogo; dialogaremos siempre, partiendo del supuesto de nuestra independencia”.
Pidió al pleno de ministros “dar vuelta a la página”, “olvidar nuestras diferencias” y “trabajar en equipo” para lo que anunció como nuevas “políticas públicas” del Poder Judicial. De forma reiterada, dijo que México vive “un momento extraordinariamente complicado”, aunque subrayó el papel “extraordinariamente importante” de la Suprema Corte en la transición democrática del país.
“No se podría explicar la transición democrática de México sin el papel de esta Suprema Corte; ha sido un poder equilibrador, ha sido un poder que ha sabido establecer y cuidar la división de poderes, pero ha sido también –ante todo– una defensora y desarrolladora de los derechos humanos de todas las personas”.
Propuesto como ministro por el entonces presidente Felipe Calderón, el nuevo presidente de la Corte llegó al máximo tribunal desde su práctica de litigante corporativo. En esa condición, representó ante la propia Corte a las instituciones crediticias beneficiadas por el rescate bancario del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), en una revisión de amparo para impedir la realización de auditorías con las que se pretendía reducir el monto del rescate a Bancomer, Bital (hoy HSBC), Banamex y Banorte. 
Desde que se integró al pleno de ministros en diciembre de 2009, se ha expresado a favor de los derechos humanos. Con apenas unos meses en el cargo, propuso sancionar a funcionarios federales y no sólo estatales y municipales por el incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, en el que murieron 49 niños y 106 resultaron heridos. 
Encargado del juicio, propuso sancionar a los funcionarios federales del IMSS, entonces a cargo de Juan Francisco Molinar Horcasitas, ya fallecido, y cercano a Calderón. Molesto con el proyecto de resolución, el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, lo buscó y le espetó: “para eso no te pusimos”. Al final, sólo fueron sancionados funcionarios locales.
En marzo de 2012, ya en el último año del sexenio de Calderón, Zaldívar volvió a ser objeto de presiones del gobierno federal. La razón fue su propuesta de otorgar un amparo “liso y llano” por violaciones al debido proceso. La consecuencia era liberar a la ciudadana francesa Florence Cassez, quien había sido acusada de secuestro por Genaro García Luna, el hombre fuerte de Calderón. 
En conversaciones informales con la prensa, Zaldívar confirmó esas nuevas presiones del gobierno calderonista, pero sin entrar en detalles de los exfuncionarios o enviados que lo buscaron, ni del tipo de advertencias o amenazas de que fue objeto. Este semanario confirmó en ese entonces en el Poder Judicial que éstas alcanzaron a su familia, mientras que otros ministros fueron amenazados con que se haría público su patrimonio si liberaban a Cassez (Proceso 1890). 
El proyecto de Zaldívar no fue aprobado, pero dejó la frase “del efecto corruptor” que tuvo en todo el proceso penal el montaje de García Luna durante la detención de Cassez, quien salió hasta el siguiente año, ya en el gobierno de Enrique Peña. El nuevo proyecto de resolución estuvo a cargo de la entonces ministra Olga Sánchez Cordero, ahora secretaria de Gobernación.
El caso Caro Quintero 
En noviembre de 2013, Zaldívar fue el encargado de revertir el amparo mediante el cual había sido liberado, tres meses antes, Rafael Caro Quintero, exjefe del desaparecido Cártel de Guadalajara. El sinaloense llevaba 28 años de prisión, acusado del asesinato del agente antidrogas de Estados Unidos, Enrique Camarena.
Como integrante de la Primera Sala de la Corte, en la que se resuelven los asuntos penales y civiles, Zaldívar propuso revocar el amparo otorgado por el Tercer Tribunal Colegiado penal de Jalisco a pesar de que un año antes, como presidente de esa Sala, formó parte de la mayoría que se negó a atraer ese amparo por carecer de “méritos suficientes” para ser resuelto en el máximo tribunal.
En noviembre de 2017, al otorgar un amparo a la organización Artículo 19, ordenó e impuso un plazo perentorio a la Cámara de Diputados para legislar sobre la publicidad oficial con el fin de evitar su manejo arbitrario y que sea utilizada como un mecanismo de censura indirecta. En abril del año pasado, la entonces mayoría del PRI en San Lázaro aprobó la Ley General de Comunicación Social que mantiene la discrecionalidad, por lo que se encuentra bajo revisión constitucional en la propia Suprema Corte. Lo que resulte será de aplicación obligada para el gobierno de López Obrador.
Lo mismo pasará con la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, que se ha convertido en factor de discordia entre la Corte y el Senado y la Presidencia de la República.
Como parte de los “duros señalamientos” hechos al Poder Judicial, sobre todo por los altos salarios de los ministros y magistrados, la aplicación de esa ley en el PJF “resulta problemática en el marco de las garantías institucionales que la Constitución establece”, señaló Zaldívar en diciembre pasado, cuando dio a conocer su propuesta para dirigir la SCJN.
Ahí aseguró que el principal desafío para el presidente de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) será la defensa de la independencia judicial “sin entrar en una confrontación entre poderes o un choque de trenes”.
En sus propuestas incluye el restablecimiento de los comités de ministros y ministras que dejaron de operar desde la llegada de Juan Silva Meza a la presidencia de la Corte. Luis María Aguilar, contra quien Zaldívar compitió hace cuatro años, mantuvo el mismo control unipersonal en la SCJN.
Habló también de la creación de un ómbudsman para el personal del PJF, así como de desarrollar políticas de igualdad de género tanto en la carrera judicial como administrativa y de transparencia en la designación de jueces.
Sin precisar, se refirió a la implementación de “programas de austeridad” en el Poder Judicial Federal, a las compras consolidadas y a la “contención de salario de mandos superiores”.  
Este reportaje se publicó el 6 de enero de 2019 en la edición 2201 de la revista Proceso.

11/28/2018

Justicia desde abajo, junto a las víctimas: Ong


Un proceso que arroje verdad, memoria, reparación y garantías de no repetición, señaló Miguel Concha
Organizaciones de la sociedad civil señalaron que el proceso de justicia transicional debe emprenderse desde abajo, junto a las víctimas y los activistas, y no ser un lineamiento mandatado desde las esferas del poder.
En conferencia en la que se presentaron los resolutivos del Primer encuentro internacional de defensores y víctimas de graves violaciones a derechos humanos, que se realizó del 19 al 21 de noviembre en Asunción de Nochixtlán, Oaxaca, con la participación de más de 500 asistentes procedentes de varios estados del país y otras naciones.
El objetivo de este cónclave fue impulsar la construcción de un proceso propio de justicia transicional que considere a las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos en el país, desde la diversidad de sus experiencias, luchas y resistencias. Para lo cual, su participación debe ser central en la construcción de dicho proceso.
Algunos de los resolutivos del encuentro son: que en el proceso de justicia transicional se incluya a todas las víctimas, que el sistema de impartición de justicia incluya la perspectiva de género y de derechos humanos, que se creen comisiones de la verdad y que sean conformadas por expertos internacionales que tengan el aval de las víctimas y que los responsables de graves violaciones a derechos humanos sean sancionados. No se puede llevar a consulta si se castiga o no a ex presidentes u otros funcionarios corruptos y que hayan delinquido, ese es un deber del próximo gobierno.
El director del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Miguel Concha Malo, señaló que una de las formas para pacificar el país pasa necesariamente por un proceso que arroje verdad, justicia, memoria, reparación y garantías de no repetición.
Subrayó que a partir de este sábado primero de diciembre se espera no sólo un cambio de gobierno, sino de régimen, y para ello es necesario que la justicia transicional tome en cuenta a todos los sobrevivientes y víctimas. Ya no queremos que en nuestro país se simule, sobre todo en temas tan importantes como la justicia.
En nombre de las organizaciones participantes en el encuentro, Concha Malo criticó la estrategia anunciada por el próximo mandatario federal, Andrés Manuel López Obrador, de crear una Guardia Nacional que dependerá de mandos militares para combatir la violencia e inseguridad que enfrenta el país.
Emir Olivares Alonso
Periódico La Jornada
Miércoles 28 de noviembre de 2018, p. 22

11/27/2018

Derechos humanos militarizacion y paz entrevista con Abel Barrera

Diálogos por la democracia, TV UNAM, 25 de noviembre, 2018

La posible creación de un organismo militarizado cuya función sea salvaguardar los derechos humanos en México, es un tema que causa debate, conflicto y preocupación en la población.
Hoy, en Diálogos por la Democracia, John Ackerman conversa con Abel Barrera, Director de Tlachinoallan, sobre su experiencia en la defensa de los derechos de diversas comunidades indígenas.
¿Será una Guardia Nacional la solución a la inseguridad o sólo servirá como estrategia temporal?

11/23/2018

En Morena persiste la controversia por el perdón y punto final de AMLO


Senadores de Morena expresaron puntos de vista contradictorios en torno al señalamiento del presidente electo, de que no perseguirá a funcionarios corruptos. El coordinador Ricardo Monreal sostuvo que la persecución penal contra quienes han cometido actos de corrupción debe continuar el próximo sexenio.
La ley debe aplicarse sin excepciones, sostuvo. En entrevista, Monreal dijo respetar la posición del presidente electo en el tema –que no se perseguirá a funcionarios corruptos–, pero, insistió: la ley debe aplicarse sin excepciones.
Abundó que no puede haber excepciones en la aplicación de la ley cuando se cometen delitos, sin importar que sean ex presidentes. Nadie se escapa al cumplimiento de la ley. No es persecución política contra adversario, es simplemente la aplicación de la ley.
En tanto, el vocero de la bancada parlamentaria, Salomón Jara, admitió en conferencia de prensa que esa decisión de Andrés Manuel López Obrador le traerá un costo político, pero lo llevará a cabo “para no distraerse de lo que se va a ocupar, porque se ha dejado un país muy tirado, inseguro, con mucha pobreza, y hoy se requiere la mayor atención, la mayor dedicación a las políticas que se deben aplicar ya en todo el país.
–¿Es grande es el costo político?
–Los ciudadanos lo van a decidir en su momento.
El michoacano Cristóbal Arias, también senador de Morena, presente en la conferencia de prensa con Jara, precisó, de inmediato: se ha malinterpretado el posicionamiento del presidente electo. Él no puede y no va a renunciar, ni él ni ninguna autoridad, a cuestiones consagradas en la ley.
Lo que expresó, subrayó Arias, es que políticamente no se va a distraer en venganzas y persecuciones políticas o de distinta naturaleza.

Periódico La Jornada

11/15/2018

Las experiencias de pacificación en el mundo y el aprendizaje para México

El análisis de cuatro procesos de pacificación ­–España, Irlanda del Norte, Colombia y Brasil– es esencial para el reto que afrontará México. De sus fracasos se debe aprender la lección: impunidad, encubrimiento oficial, justicia a medias, omisión-complicidad judicial configuraron ambientes institucionales en donde los agentes del Estado se volvieron violadores masivos de derechos humanos

En las realidades que han enfrentado España, con la ETA; Irlanda del Norte, con el IRA; Colombia, con los cárteles de la droga y las guerrillas; y Brasil, con la violencia del crimen organizado en las favelas, se ha buscado erradicar la violencia armada, insurreccional o criminal para entrar en procesos de pacificación y reconciliación nacional. Las similitudes con el caso de México existen en más de una situación, y también las lecciones.
En los casos de Euzkadi e Irlanda del Norte, hay un gran factor que empata ambas experiencias y es el factor externo de poder que influye en forma determinante en el desarrollo de los procesos de conflictividad social exacerbada.
En ambos casos es relativo a un pasado colonial con fuerte presencia política, cultural, ideológica y económica: Inglaterra (y la corona británica) y el Estado español, ambos con una organización monárquica. Esto determina un centralismo político, mayor en el caso de la corona británica, y menor en la España contemporánea (por la autonomía regional constitucional otorgada), sin que el vínculo del pasado colonial haya desaparecido completamente.
Esto es una cualidad de ambos procesos, que en el caso de Colombia, Brasil y México se traduce, no en imbricación de tipo colonial, pero sí en un factor de hegemonía regional desde Estados Unidos con fuertes connotaciones militares y jurídicas, convertidas en instrumentos de cooperación y asistencia militar, de inteligencia, policial, económica, con tratados de extradición y de tipo fronterizo, con amplia influencia ideológica y cultural desde hace 1 siglo, por lo menos.
La presencia entonces de un poderoso factor externo de poder que condiciona en amplia medida el desarrollo del proceso interno de la conflictividad social, está presente en los cuatro casos. Es por lo tanto, una constante visible y palpable en ellos.

Las grandes represiones

En los cuatro casos podemos descubrir procesos represivos permanentes contra los retadores del Estado (patriotas-nacionalistas o izquierdistas insurrectos, y criminales organizados que, a pesar de ello, tienen derechos humanos; sin que la naturaleza social del reto sea el mismo), con episodios icónicos en cada caso.
Por ejemplo, el “domingo sangriento” en Irlanda del Norte [ocurrió el 30 de enero de 1972, en el contexto de la convocatoria a una manifestación que pugnaría por los derechos civiles y en contra del encarcelamiento de sospechosos de pertenecer al IRA, sin juicio de por medio. La marcha pacífica fue repelida por el Primer Batallón de Paracaidistas del Reino Unido. Catorce personas murieron y más de 30 resultaron heridas. Nota de Contralínea].
En España, la ejecución a manos de la Guardia Civil de Txabi Etxebarrieta, líder dirigente de ETA en 1968; así como el llamado “Proceso de Burgos”, en diciembre de 1970, cuando con 2 mil detenidos de ETA se celebró el juicio y dio como resultado seis condenados a muerte (incluyendo dos sacerdotes) que, finalmente, fueron ejecutados.
En Colombia, la acción militar de noviembre de 1985 contra el M-19 (organización guerrillera de tendencia socialdemócrata), durante la toma del Palacio de Justicia por un comando de 35 guerrilleros, concluyó con la aniquilación del comando, unos 53 civiles y algunos magistrados heridos. Ésta es considerada una verdadera masacre, ícono de la represión brutal en Colombia contra la izquierda armada.
Además, muchos casos icónicos contra las Fuerzas Armadas Revolucionari8as de Colombia (FARC). Especialmente graves fueron: el asalto al campamento guerrillero en la frontera con Ecuador (en Angostura), llamada “Operación Fénix”, que derivó en la muerte de 22 guerrilleros y del segundo comandante de ese movimiento, Édgar Devia o Saúl Reyes (en marzo de 2008).
También, el asesinato de familiares de los comandantes guerrilleros a manos de las fuerzas paramilitares (la fuerza paramilitar en Colombia, enemiga de la izquierda armada, fue considerada parte de la fuerza oficial beligerante y/o parte de los ejércitos privados de los cérteles de la cocaína), el 24 de abril de 2017 en pleno proceso de paz. Ya habían sido firmados los acuerdos (desde el 24 de noviembre de 2016), cuando fueron asesinados en Taraza-Antioquia dos adultos y un menor, familiares del comandante Guillermo León Osorio.
El crimen se dio a pesar de que los acuerdos establecían la obligación del Estado colombiano de formar una Comisión Independiente que investigara todos los hechos similares por parte de fuerzas paramilitares, y proveer la seguridad necesaria a exguerrilleros y sus familiares, ya que se produjeron múltiples casos de secuestros y asesinatos (familiares degollados).
Hay organismos especializados de la sociedad civil, como el Centro Nacional de Memoria Histórica, que documentan 728 masacres cometidas por los actores combatientes de distinta naturaleza social, en el periodo 1982-2013. Sin embargo, con una retrospectiva más amplia superaría el doble: las fuerzas paramilitares perpetraron 1 mil 166; 139, por parte de las fuerzas armadas oficiales (entre ambas, 1 mil 305 masacres), y a las FARC se le atribuyen 295 masacres. La región de Antioquia (al Noreste del país) ha sido el epicentro de la mayoría de ellas. Un conflicto muy prolongado y aterradoramente violento. No obstante, los procesos de construcción de la paz se han abierto paso, aún con grandes conflictos y problemas.
Finalmente, en el caso brasileño están las masacres que se llevaron a cabo en octubre de 1994 y mayo de 1995, en Nova Brasilia, una favela de Río de Janeiro, en donde la policía militar mató a 26 personas y algunos agentes violaron a tres adolescentes. Por estos crímenes relacionados con violencia policial contra población indefensa y por la impunidad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos condenó al Estado brasileño.
Para la CIDH, ese Estado fue responsable, también, de violación del derecho a la garantía de independencia judicial y de imparcialidad en la investigación, la diligencia de los hechos en un plazo razonable, y del derecho a la protección judicial y a la integridad personal, relativas a las investigaciones de dichas masacres.

Investigaciones amañadas

Ante eventos de violación masiva de derechos humanos durante episodios de represión álgidos –como los antes enunciados– y ante la presión social nacional e internacional derivada de esos hechos, en esas cuatro problemáticas, los gobiernos recurrieron a “investigaciones judiciales amañadas” que pretendían validar una versión oficial de los hechos.
Así sucedió en el caso de la investigación del “domingo sangriento” en Irlanda del Norte: el gobierno británico exoneró de cualquier responsabilidad legal a quienes perpetraron la matanza, es decir a sus soldados. Después se realizó una investigación independiente, que los condenó por represión injustificada.
Otro ejemplo ocurrió en España: en el caso de las masacres de militantes vascos de la ETA, que conformaron una verdadera guerra sucia española, no hubo investigaciones oficiales propiamente. Un pequeño grupo de periodistas (Diario 16 y El Mundo) evidenciaron ante la sociedad española y la opinión pública internacional los casos más representativos.
Las investigaciones periodísticas descubrieron la guerra sucia del gobierno español, presidido por Felipe González entre 1983 y 1987. En ese periodo se implantó la Ley Antiterrorista. La guerra sucia involucró a Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), un caso de terrorismo de Estado: su objetivo era eliminar a ETA; contaba con una estructura de apoyo mediante agrupaciones parapoliciales y acciones armadas. Aunque decían combatir “el terrorismo”, realizaron acciones indiscriminadas que ocasionaron la muerte de ciudadanos franceses sin adscripción política conocida. Este grupo de perfil oficial sustituyó a otros dos similares: Batallón Vasco Español y Antiterrorismo ETA. Las investigaciones periodísticas le atribuyeron cerca de 30 asesinatos. Uno de sus “brazos activos” actuaba en suelo francés.
En los GAL se integraban jóvenes de la extrema derecha española, expolicías españoles, “soplones” de la policía, veteranos militares y mafiosos de la ciudad de Marsella. En Francia asesinaron al dirigente de ETA Miguel Ángel Goikoetxea, en San Juan de Luz, el 28 de diciembre de 1983. Después fueron asesinados Javier Pérez Arenaza, cuñado de Domingo Iturbe Abasolo, el 23 de marzo de 1984, en Blarritz; el 15 de junio de ese año, támbien en Blarritz, el dirigente etarra Tomás Pérez Revilla; el 30 de marzo de 1985, Xavier Galdeano, cerresponsal del diario Egin en el País Vasco francés, en San Juan de Luz; el 25 de septiembre de 1985, en el bar Mon Bar de Bayona, los presuntos miembros de ETA José María Etxaniz, lñaki Astiazuinzarra, Agustín Irazustabarrena y Sabin Echaide. Una organización dedicada a “descabezar a ETA- militar”.
En el juicio celebrado en diciembre de 1985 contra acusados de pertenecer a los GAL –entre ellos, Fernández Aceña, Moraledo y Navascués–, Fernández confesó como testigo que todos los detenidos en marzo de 1984, excepto Navascués, formaban un comando de información de los GAL. Moraleda fue condenado a 29 años y 4 meses de prisión, Fernández Aceña a 29 años y 10 meses y Navascués fue absuelto por falta de pruebas.
El tema de la impunidad, el encubrimiento oficial, la justicia a medias o la omisión-complicidad judicial configuran un ambiente institucional en donde los agentes del Estado se vuelven perpetradores directos de ejecuciones y asesinatos extrajudiciales y, por lo tanto, violadores masivos de derechos humanos.
Este factor –presente en los cuatro casos– convierte estas circunstancias del contexto legal en otra constante, que un nuevo proceso pacificador debe abordar para asegurar que no vuelva a haber impunidad ante los crímenes de Estado, no sólo de los cometidos por la izquierda armada o las organizaciones criminales: impunidad para nadie.
En Brasil tuvo que llegar la sentencia judicial por crímenes de Estado ante la omisión del poder judicial nacional. Se estaba castigando a otros infractores, no a los agentes del Estado.
En el caso español, fueron condenados dos de tres acusados; pero, ¿quién fue responsable desde el Estado de crear los GAL para “descabezar” a ETA militar? La respuesta es fundamental. Por ello, la prensa española cuestionó al jefe de gobierno Felipe González y al conservadurismo vasco (se señaló, por ejemplo, a la Confederación de Empresarios de Vizcaya); e incluso a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (consultar La CIA en España, de Alfredo Grimaldos, quien sostiene que en aquel momento, la CIA tutelaba al Partido Socialista Obrero Español). Hasta allá no llegó la investigación y la impartición de la justicia española.
Por ello es altamente necesario que en los procesos de pacificación orientados a la reconciliación, y dentro de un modelo de justicia transicional, los gobiernos nacionales –como el de México– sean asesorados por organizaciones internacionales: la Corte Penal Internacional, Amnistía Internacional, la CIDH y el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, por ejemplo.

Negociaciones

Otra constante en los procesos analizados es la realización de conversaciones, encuentros u otras negociaciones, directos o mediante representantes, poco auténticos, o bien, con exclusiones sociales. De igual manera, el incumplimiento de los acuerdos, por varias razones: ausencia de un liderazgo suficiente, fragmentación de las posturas negociadoras, es decir, “negociaciones manipuladas” para concluir la violencia armada, que al ser ficticias o débiles, están seguidas de nuevos episodios de recrudecimiento de la violencia, que afectan mayormente a la población civil indefensa, incluyendo menores de edad.
Por ejemplo, en el proceso de pacificación vasco de Euzkadi –a mediados de 2003– las organizaciones patronales estuvieron tentadas a negociar avances en el Estatuto de Autonomía Vasco y llamar a una Mesa de Partidos Políticos sin ETA, presionando a esos efectos al gobierno vasco de José Ibarretxe. Ante esta maniobra, el secretario general de la central sindical vasca (ELA), José Elorrieta, condenó las políticas neoliberales que afectaban la planta laboral vasca impulsadas por el Partido Nacionalista Vasco; yplanteó también al seno del congreso laboral que los nuevos contenidos del Estatuto Autonómico (“postulados soberanistas” les llamó) debían incorporar “contenidos sociales” en las negociaciones de los contratos provinciales, lo que coincidió en tiempos políticos con la exigencia de ETA de abrir el diálogo sin exclusiones para la “normalización política de Euzkadi”.
ETA no había cometido acto violento alguno. A finales de 2003, el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluis Carod Rovira, se entrevistó con la cúpula de ETA en la localidad francesa de Perpiñán. El encuentro se filtró desde una fuente del CNI al diario ABC, desatando un gran revuelo mediático.
Carod Rovira se vio obligado a dimitir de su cargo de Conseller en cap del gobierno tripartito Catalán, integrado por tres partidos, incluído el Socialista Catalán.
Para el 18 de febrero de 2004, ETA anunció una tregua por la que se comprometía a dejar de atentar en Cataluña; y el 21 de marzo de ese año, emplazó al diálogo en un comunicado dirigido al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el cual afirmaba que la solución no estaba en manos de un agente, una persona o una organización.
Sin embargo, no se declaró la tregua. Ante la falta de respuesta del gobierno de Rodríguez Zapatero, ETA reanudó los ataques con bombas hacia la segunda mitad de 2004 (aunque no hubo víctimas mortales, sí hubo destrucción). Esto anuló los diálogos logrados y los postulados de construcción de la paz en que se habían posicionado actores fundamentales del conflicto violento planteado.
Para mayo de 2005, ante los ataques a su gobierno por sus declaraciones pacifistas, postuló clara y contundentemente en el parlamento que su intención política era terminar el conflicto armado con ETA mediante un final negociado. Un hecho fundamental entre todos los actores políticos fue llegar a un acuerdo de paz y someterlo a votación social en el país vasco.
En el caso de Irlanda del Norte, la elección de Gerry Adams, miembro de la cúpula del IRA, como presidente de la organización nacionalista y republicana del Sinn Féin conformó un avance sustancial en la unificación organizada de las posturas nacionalistas y republicanas católicas. El partido inició una politización del movimiento republicano, que lo llevó a un verdadero auge electoral. Tras ello, los gobiernos británico e irlandés firmaron en 1985 el Acuerdo Anglo-Irlandés, con el objetivo de afrontar el desafío electoral republicano y de optimizar la cooperación entre Reino Unido e Irlanda.
Ese acuerdo concedía a Dublín una mayor influencia en los asuntos de la región del Norte. El proceso llegó a un nuevo avance importante, cuando el IRA y los principales grupos terroristas unionistas decretaron el cese de la violencia hacia 1995. El avance era ya considerable; sin embargo, en las nuevas rondas negociadoras, el gobierno británico exigió el desarme completo de IRA como condición para integrarse a la mesa de negociaciones (1996). La organización Sinn Féin fue excluida de las conversaciones y, en protesta, el IRA rompió la tregua y reanudó la lucha armada contra el gobierno británico.
Al tiempo IRA se dividió: se formó el llamado “IRA Auténtico”, quien hizo estallar un coche bomba matando a 29 personas. La reacción del gobierno británico fue suspender la vigencia de las instituciones autonómicas para Irlanda del Norte que se habían ido conformando, en un largo proceso negociador.
Por su parte, en Colombia se experimentaron negociaciones fallidas desde hace casi 40 años: desde 1982, cuando se producen los primeros fracasos, pasando por el acuerdo entre César Gaviria y el Cártel de Medellín, de Pablo Escobar, en 1991; con los paramilitares de las AUC en 2005 con el presidente Álvaro Uribe; hasta 2016, cuando se firma la paz con las FARC).
En esos procesos de negociación hubo avances fragmentarios y oportunidades malogradas, tanto con las organizaciones criminales como con la izquierda armada. Las dos premisas han sido: dialogar y pacificar el país con los actores políticos de peso, y avanzar hacia una apertura democrática, incluyendo la parte socio-económica.
Probablemente uno de los procesos icónicos fue la firma de los Acuerdos de Corinto, entre la guerrilla colombiana Movimiento 19 de abril (M-19) y el gobierno de Belisario Betancur el 24 de agosto de 1984, en los cuales las partes firmantes se comprometieron a un cese bilateral del fuego y la búsqueda conjunta de una salida política al conflicto armado.
El documento fue suscrito por una Comisión de Paz, Diálogo y Verificación, en representación del gobierno, y por los Comandantes del M-19. El 25 de agosto de 1984, tanto el M-19 como el presidente Betancur ordenaron el cese al fuego. El Acuerdo también fue firmado por el Ejército Popular de Liberación (EPL) en El Hobo, Huila.
Derivado de ello se dio el fin de varias acciones del M-19 y el EPL y el reintegro de varios combatientes a la vida civil. No obstante, sectores del ejército opuestos a los acuerdos atacaron a varios miembros y campamentos. Antes de la firma de los acuerdos, el líder del M-19, Iván Marino Ospina, y Carlos Pizarro, líder del Leongómez, fueron emboscados por la policía y el ejército cuando se dirigían a San Francisco y Corinto, Cauca, para reunirse con los miembros de la comisión de paz. Tras los ataques, en enero de 1985 se anunció rota la tregua y los acuerdos. Reapareció la violencia en las calles.
Tras acogerse a una amnistía y viajar a Cuba, Carlos Pizarro regresó a Colombia y tomó de nuevo las armas. Pizarro firmó un pacto de cese al fuego el 24 de agosto de 1984 en Corinto, departamento del Cauca. Los acuerdos de Corinto se desintegraron tras un atentado a Antonio Navarro Wolff, vocero del M-19.
Entonces, el conflicto entre el grupo guerrillero M-19 se recrudeció con el gobierno lo que conllevó a la toma del Palacio de Justicia el 7 de noviembre de 1985 y el asesinato de Óscar William Calvo de la guerrilla del EPL. Esta toma la atacó el gobierno y provocó una masacre, que incluyó casi a todos los guerrilleros del comando y más de 50 heridos, entre ellos varios ministros que eran rehenes.
Los actores en pugna tardaron más de 1 década para intentar superar este episodio. Entraron en acción las organizaciones criminales tratando de protagonizar algún acuerdo de paz negociada con el gobierno nacional, con quienes hubo acuerdos preliminares frustrados que sólo lograban recrudecer la violencia posterior con altos costos sociales.
Finalmente el proceso pacificador en las favelas brasileñas (en donde viven 1.5 millones de personas), mediante un nuevo modelo policial de cercanía o proximidad –al que también se le llama policía comunitaria– y que nació en 2008, fue una exitosa política pacificadora pasados los eventos deportivos que comprometían internacionalmente a Brasil (mundial de futbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016).
Pero las favelas vieron recrudecer la violencia;  y las antiguas UPP (Unidades de la Policía Pacificadora) fueron parte central de ésta: en el primer trimestre de 2017, se registraron 623 enfrentamientos en favelas ‘pacificadas’, siete por día. Incluso en las que rodean las ricas zonas urbanas de Ipanema, Copacabana o Leblon, como fue el caso del intenso tiroteo de 5 horas que se produjo durante un fin de semana, que dejó un muerto y tres heridos (15 de septiembre de 2017) en la favela Rocinha (Río de Janeiro).
Hubo más de 100 policías asesinados ese año. La pacificación estaba casi muerta ante la inoperancia de las UPP y la ofensiva delictiva contra ellas y contra sus adversarios criminales. ¿Qué sucedió? Extraordinaria pregunta para una investigación detallada que arroje luz sobre esta reversión social.
La más reciente balacera de horas de duración, del mismo tipo, ocurrió en la favela “Praca Seca”, en marzo de 2018, e incluso fue transmitida en tiempo real por televisión (TV Globo). Todo indica que el proceso pacificador ha sido revertido, el modelo agotó sus posibilidades, requiere cirugía mayor o un replanteamiento general con nuevos medios, instrumentos y actores, bajo una concepción reconfigurada que mantenga el objetivo estratégico.
Todas estas experiencias son esenciales para el próximo proceso de pacificación en México.
Jorge Retana Yarto/Primera de dos partes
[ANÁLISIS SOCIAL]