"Hablar de La Derecha Diario parecería no ser un tema relevante. Una letrina inmunda más en el ecosistema digital. Pero no es así".

El cantautor argentino Ignacio Copani dedicó alguna vez un verso a Mauricio Macri, quien fuera Presidente de la Argentina de 2015 a 2019 y representante de la derecha estándar de ese país. En su crítica poética, Copani le cantaba al exmandatario en un tono paródico lo siguiente: “El niño Mauricio me está molestando, me tira del pelo y me grita; y si le contesto se escapa llorando a contárselo a la señorita”.
Copani hacía burla de algo que no es inusual: la figura del acosador escolar que sin embargo nunca aguanta que le reviren a sus canalladas. La parodia es certera para hacer escarnio de aquellas personas que tienen una personalidad autoritaria, es decir, esa que en su momento el psicólogo de masas Wilhelm Reich definió como “ser prepotente con el de abajo pero servil con el de arriba”; o que Corey Robin analiza muy bien en su libro La mentalidad reaccionaria, donde expone a esos sectores conservadores que se sienten absurdamente agraviados cuando se extiende algún derecho social.
Y no es que haya acosadores respetables. Pero habría un poco de más congruencia si el niño que se la pasa hostigando a sus compañeros al menos tuviera la decencia de aguantarse y no llorar cuando se le revira. Es decir, que se aguante no cuando lo molestan a él, sino cuando se enfrenta a las esperables consecuencias de sus horribles actos. Un agresor que asume que le respondan da menos náusea que uno que además de hostigador es un llorica que no se responsabiliza de lo que hace.
En una extrapolación quizá no tan exagerada, podríamos decir que esa figura del acosador llorón es representativa de los adultos fachos. Es decir, ese sector de gente sádica, a la que le fascina impugnar los derechos ajenos; burlarse de o violentar a grupos vulnerables; calumniar adversarios y sentirse parte de una especie de sector superior. Pero ese mismo sádico hostigador llora en público lo que le gusta que otros injustamente padezcan.
Los ejemplos históricos abundan. Por ejemplo, cuando en 1998 el exdictador sanguinario Augusto Pinochet Ugarte fue detenido en Londres a petición del Juez Baltazar Garzón y entró a un parcial proceso penal; uno de sus horrendos hijos, Augusto Pinochet Hiriart, salió a las cámaras televisivas a gritar una sandez indignante, porque se dijo dolido y muy preocupado porque su padre había recibido un “golpe atroz”, y, lo peor de todo, eso había ocurrido ni más ni menos que “el día de su cumpleaños”.
La frivolidad sanguinaria de la derecha es grotesca. Pinochet Ugarte fue responsable de haber violentado los derechos humanos de 40 mil personas, que fueron agraviadas fuera o no su cumpleaños. Pero ahora resulta que un hombre que asesinó, torturó y desapareció gente inocente, es ahora una víctima porque enfrentó un limitadísimo proceso legal la fecha del lamentable aniversario del fatídico día en que llegó al mundo.
Otro ejemplo. En 2007 el sacerdote del horror Christian Von Wernich, capellán de la policía de Buenos Aires, fue condenado a cadena perpetua porque se comprobó su participación en asesinatos, engaño y tortura de presos políticos durante la última dictadura militar argentina. Con eso, se comprobó la complicidad de la cúpula eclesiástica católica con el sanguinario régimen militar y el "Cura del Diablo", como apodaban al sacerdote (énfasis en cerdote) Von Wernich, se convirtió en el primer jerarca católico en recibir una condena relevante en su país.
Poco después, un palero abyecto de Von Wernich, un escritorzuelo del nacionalismo católico de Argentina llamado Antonio Caponetto, director de la revista fascista Cabildo, acusó en 2012, como recordó Sergio Kiernan, que el pobrecito de Von Wernich era objeto del “más miserable y vengativo de los atropellos” de manos del gobierno kirchnerista. Al tratarse de un torturador y asesino, uno pensaría que un “atropello” en su contra debería ser algún crimen bestial y sin precedentes en las cárceles argentinas.
Pero no: el supuesto agravio que padecía Von Wernich era que no se le permitía impartir misa en su celda. Y ya. Eso era todo. Caponetto y Von Wernich, perpetradores y legitimadores de delitos de lesa humanidad, se sentían víctimas de grandes agravios y lloriquearon en público sólo porque a un criminal con sotana no se le permitía hacer mojigangas piadosas en la cárcel, donde ningún otro preso tiene ese derecho.
Un último ejemplo. En septiembre de 2025, el Primer Ministro de Israel, el criminal de guerra y nazi del siglo XXI Benjamín Mileikowski, se quejó en público con tristeza que debido a la guerra con Irán y su persecución a Gaza se había visto obligado a cancelar su asistencia a la boda de su hijo. Vaya tragedia. Este nazi posmoderno es corresponsable del asesinato de casi cien mil palestinos -80 por ciento de ellos mujeres, adultos mayores y niños- pero resulta que la víctima es él porque se perdió el casorio de su inmunda larva por estar muy ocupado en cuidar su genocidio.
Estos ejemplos son un buen preludio para dedicar una reflexión al pandemónium que hoy impera en esa letrina llamada La Derecha Diario en Argentina, cuyos pillos dirigentes tienen también su versión mexicana. La información a estas alturas ya es pública: uno de los dirigentes del “diario” en su versión argentina, Fernando Cerimedo, fue detenido en Bolivia por el intento de feminicidio en contra de su expareja, Nadia Beller, crimen que perpetró a través de sicarios y donde por fortuna la víctima, que además está embarazada de Cerimedo, sobrevivió.
La imagen de Cerimedo dio la vuelta al mundo cuando fue detenido por su atrocidad, en donde, como era esperable, apareció lloriqueando a mucosa tendida, mientras exponía la jeremiada grotesca de que “quería ver a sus hijos”. Incapaz de asumir las consecuencias de sus bajezas, trató de conmiserar al público con llanto de cocodrilo.
Ante eso, el socio y alma gemela de este delincuente misógino facho, Javier Negre, trató tontamente de deslindarse de su colega al decir que su problema es de índole “personal”, a pesar de que han estado juntos en campañas sucias y en componendas asociadas en diversos países de América Latina.
Javier Negre es un mercenario español simpatizante de Vox que ha hecho del tráfico del odio y de las mentiras un lucrativo negocio; prácticas goebbelsianas con las que se les pega a las peores figuras de la política latinoamericana (como Javier Milei, Abelardo de la Espriella o José Antonio Kast) para colaborar en sus campañas sucias, en las cuales se dedica a calumniar a sus adversarios y a expandir esos mensajes sin escrúpulos a través de cuentas apócrifas, granjas de bots y de ciberpiojos en chiqueros como X.
Javier Negre tiene su propio historial oscuro. Expulsado de un pasquín derechista llamado El Mundo en España por haber inventado una entrevista (ya es cosa grave que ni un periódico de esa ralea te quiera); el panfletero facho Negre es conocido en su país como “el condenas”, justamente por las sanciones que le ha impuesto la justicia española.
En México, este porro digital de sucio historial y socios delincuenciales, ha organizado a una pequeña horda de ciberpiojos para, a través de esa letrina llamada La Derecha Diario, contaminar las redes sociodigitales con basura goebbelsiana. Aunque se presenten como periodistas o comentaristas, no son más que un grupo de choque virtual para intimidar adversarios, pastoreados por dos tipejos que tienen adeudos graves con la justicia y que, como buenos fachos, son capaces de crímenes inenarrables, tal cual acaba de cometerlos el fascista Cerimedo.
Pero hablar de La Derecha Diario parecería no ser un tema relevante. Una letrina inmunda más en el ecosistema digital. Pero no es así. Se trata de un panfleto donde ha metido sus garras el agitador político y evasor confeso Ricardo Salinas Pliego; y donde opera incluso algún personajillo vinculado a la revista Letras Libres.
Momento para recordar que el director de esa plataforma dizque liberal, el mastín de Enrique Krauze, Fernando García Ramírez, ya asentó un sucio precedente en México en hacer campañas sucias, al gestar en 2018 la llamada Operación Berlín, campaña de propaganda sucia en contra de la candidatura de López Obrador en ese año. Así, quizá las bajezas que haga La Derecha Diario podrán ser más estridentes y sucias que las del pasado, pero ya el liberalismo realmente existente les mostró que no serán originales.
Así, además de la necesaria denuncia personal de los engendros que forman ese círculo de golpeadores digitales de la derecha diario, el financiamiento que reciben y los vínculos que han creado con gente como Salinas Pliego, es necesario ahondar en ellos como representantes dignos tanto de las derechas nuevas, esas que han trocado el olor a pudendas sacristías medievales por la estética ripiosa y el discurso pseudolibertario a la Milei; pero que, como el niño Mauricio y como los reaccionarios de todos los tiempos, son y serán siempre unos verdugos con discurso de víctimas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario