5/14/2022

Los orígenes del Día de la Madre se remontan a 1922



La celebración del 10 de mayo, como Día de la Madre, utilizado para “homenajear” a las dadoras de la vida, fue creado como una medida política para contrarrestar las iniciativas liberales que sobre educación y liberación de las mujeres se desarrollaban desde Yucatán, en los años veinte.

Apoyado incondicionalmente por el diario nacional Excélsior, el entonces Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, promovió la creación de una fecha conmemorativa que, con el paso de los años, logró arraigarse entre las y los mexicanos.

Fue así como en 1922 surgió, desde la tribuna de El Periódico de la Vida Nacional, una campaña mundial con dos objetivos preponderantes: homenajear un día al año a las madres y, contrarrestar la campaña iniciada en Yucatán por el Consejo de Educación Pública, que dirigía el profesor José de la Luz Mena, para hacer conciencia a las mujeres de los beneficios de la planificación familiar.

El diario, a cuya cabeza se encontraba el periodista Rafael Alducin, alertó sobre los “peligros” que significaba la difusión de “ideas” que no se circunscribían a “nuestra moral social”. De esta forma el diario se refería a la campaña yucateca de Mena, que pretendía la difusión del folleto “La Brújula del Hogar”, escrito por Margarita Sanger y en el que orientaba a las mujeres sobre la forma de evitar embarazos no deseados.

Sin embargo, desde el diario local de Mérida, El Popular, las crónicas evidencian otra óptica. Desde sus páginas se invitaba a la población a participar en la Conferencia Cultural a celebrarse en la Liga Central de Resistencia del Partido Socialista del Sureste, donde se tratarían los temas de la profilaxis, enfermedades venéreas, artes manuales, relaciones familiares y jurídicas, la disciplina sindicalista y los cuestionamientos sobre la implantación en los. pueblos de la escuela Racionalista.

Asimismo, la campaña yucateca invitaba a analizar los beneficios de los matrimonio naturales y del amor libre, insistiendo en que su práctica no destruía el hogar.

Una gira de feministas en el estado, encabezadas por Nelly Asnar, difundieron temas fundamentales como la emancipación de la mujer y sus derechos. Sus conferencias fueron traducidas al maya en Ticul, y establecieron comités feministas en Oxkutzkam, Yotolín y Pustunich.

¿CUÁL ES LA HISTORIA DE TODO ESTE MOVIMIENTO?

De 1915 a 1918, el Gral. Salvador Alvarado gobernó Yucatán. Su formación política basada en la lectura de textos de los Flores Magón dieron pie a la instrumentación de decretos que rompieron con las formas tradicionales de propiedad y de régimen de trabajo.

Las reformas promovidas se encaminaron a crear un proletariado agrícola, fomentaron la industrialización del henequén y promovieron otro tipo de enseñanza escolar para combatir el fanatismo religioso.

Entre las iniciativa más destacadas, se encuentra la de promover que fueran las propias mujeres las que discutieran su situación social y política.

Es durante su gobierno cuando se lleva a cabo el Primer Congreso Feminista en Yucatán, al que asistieron 617 delegadas con una propuesta central: “arraigar en los ciudadanos la convicción de que los estímulos a las mujeres deben constituir el máximo orgullo de todo hombre libre”.

Al término del gobierno del Gral. Alvarado, ocupa el cargo Felipe Carrillo Puerto, quien abiertamente acepta la. lucha de clases.

Influenciado por su trabajo con Emiliano Zapata, Carrillo implanta la enseñanza del español a los mayas, funda diversas instituciones de educación, promulga la Ley del Divorcio, combate a la Iglesia sectaria, impulsa las Ligas Feministas y se opone a la existencia de espacios denominados “sólo para hombres”: cantinas, prostíbulos y palenques.

UN FOLLETO CRIMINAL

Desde la capital del país las iniciativas del gobernador Carrillo Puerto y la difusión del folleto “La Brújula del Hogar”, calificado como “folleto criminal” ocasionó inquietud entre los sectores conservadores.

El Congreso Feminista de 1916 había aportado valiosas reflexiones sobre la educación tradicional a las mujeres, y las yucatecas lograron, en 1922, una cierta organización en las Ligas Feministas, estableciendo los “lunes rojos”, esto es, grupos de lectura mixtos que arrojaron experiencias ricas sobre la educación racionalista.

Los periódicos de la capital y de algunos estados promovieron la protesta de los sectores conservadores para que se iniciara una investigación de la “propaganda inmoral” y del propio Profesor Mena, responsable de la circulación del folleto entre los mentores.

Por instrucciones de Vasconcelos, José María Bonilla acudió a investigar los hechos y a “actuar con toda energía”.

Aún cuando se desconocen las medidas tomadas por el enviado del Secretario de Educación, y ante la petición de los Caballeros de Colón de “perseguir el delito de imprenta por publicar un folleto sobre el control de la natalidad”, el diario yucateco El Popular publicó la respuesta del Procurador General del Estado, Julio Aznar, en el sentido de que las persecuciones de esta índole no pueden ceñirse en el “estrecho y arcaico criterio moral de hondos y arraigados prejuicios religiosos”.

A pesar de que la respuesta circuló en forma local, Excélsior reprodujo el editorial de un diario toluqueño donde se reclama que la investigación no haya conducido más que al silencio de las autoridades y en respuesta a la “campaña que ha lacerado los corazones de los mexicanos” propone la celebración del Día de la Madre el cual “presta un servicio eminente a la moral y a la cultura de México”.

Con Excélsior a la cabeza de los medios masivos, el apoyo del Secretario Vasconcelos y la Iglesia católica, Alducin organizó movilizaciones en escuelas de educación elemental promoviendo la manifestación del amor filial y el levantamiento de un “monumento de ternura a la que nos dio el ser”.

La campaña se extendió a otros ámbitos. El “Periódico de la Vida Nacional” contó con el apoyo de la cadena de cines Olimpia, las Damas de la Cruz Roja y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos Mexicanos, la que se encargó de promover una campaña para “halagar” a las madres con regalos de todo tipo.

El miércoles 10 de mayo de 1922, la primera plana de Excélsior la dedicó a exaltar la labor de las madres en los trabajos domésticos, dejando de lado el trabajo remunerado.

Así, este diario capitalino invirtió el papel que el socialismo del sureste propuso a las mujeres. De un papel activo de discusión y participación, a uno que consagraba su pasividad y sus “atributos congénitos”.

LA HISTORIA MODERNA

Fue en 1932 que Excélsior propuso la construcción de un monumento en honor a las madres, anhelo que se vio realizado e inaugurado por el presidente Adolfo López Mateos, durante su gestión, y a quien acompañó su esposa y Primera Dama de México, Eva Samoano.

Mientras el Papa Pío XII aplaudió el creciente entusiasmo con el que en México se celebraba el Día de la Madre. Excélsior borró de sus planas la causa que diera lugar a esta celebración. Después de 1922 no hay referencias de “folletos inmorales” ni expresiones sobre el temor a la planificación familiar.

Durante los años siguientes, y hasta 1968, esa casa editorial promovió concursos, festivales y homenajes para las madres mexicanas con premios y participación de ídolos artísticos. A partir de 1969 el espíritu inicial de la campaña, que glorificaba la maternidad demostrando la cantidad y la calidad con que había parido las mujeres, se tornó en exaltar el esfuerzo intelectual de éstas.

En 1979 concluyó el ciclo de celebraciones del diario coincidiendo con la manifestación en contra del mito de la madre organizado por Mujeres en Acción Solidaria, nota retomada por el periódico El Día, que explica que pese a la negativa de las autoridades del entonces Departamento del Distrito Federal (DDF) para conceder permisos para una manifestación de protesta contra el Día de las Madres, el movimiento feminista efectuó un mitin en el monumento a La Madre construido en el Parque Sullivan.

Desde entonces el trabajo de las feministas se encaminó a cuestionar la exaltación del papel de las mujeres, sólo como procreadora de la vida.

En 1991, el movimiento feminista, encabezado en esta ocasión por el Movimiento Nacional de Mujeres colocó una placa complentaria al pie del monumento a La Madre que reza: “Porque su maternidad fue voluntaria”.

De esta forma, las feministas rinden también un homenaje a aquellas que año con año mueren por enfermedades relacionadas con su maternidad y por aborto.

* La información de este boletín informativo fue tomada del libro “10 de Mayo” de Martha Acevedo.

2004/BJ/GV/SM

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