Entrevista a Cecilia Merchán, dirigente feminista y social

P: Hasta hoy, que pareciera ser un momento especialmente difícil para las y los actores sociales en Argentina…
Es importante recordar lo que se vivió el mes pasado. El 19 de febrero, las principales centrales sindicales del país convocaron la más reciente huelga nacional desde que Milei llegó al Gobierno contra la nueva Ley de Reforma Laboral. Las semanas previas fueron emblemáticas por la intensidad de la protesta en la calle. Así, por ejemplo, el 7 del mismo mes se realizó una multitudinaria marcha antifascista; cuatro días más tarde, una movilización sindical contra el proyecto de ley sindical y la misma semana una protesta contra la Reforma a la Ley Penal Juvenil, en virtud de la cual el Gobierno buscaba reducir la edad de imputabilidad de 16 a 13 años. El aparato represivo con moderno equipamiento policial también salió a la calle.
En los dos años de este gobierno, el prestigioso Centro de Economía Popular de Argentina (CEPA) documenta más de 700 conflictos laborales ligados a cierres de empresas, quiebres de fábricas etc. con los correspondientes despidos masivos y suspensiones de trabajadores.
Desde 2024 hasta hoy, todos los miércoles y en muy diversos sitios, los jubilados y pensionados protestan en las calles. Muchas de estas movilizaciones, como la de marzo de 2025 en la ciudad de Buenos Aires, fueron reprimidas duramente cuando simpatizantes de equipos de fútbol se solidarizaron con ellos.
También continúan las “Rondas” de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo cada jueves frente a la Casa de Gobierno de Buenos Aires, así como en otras partes del país. Convocan semanalmente al amplio movimiento de Derechos Humanos, a los gremios más combativos y a vastos sectores políticos y sociales progresistas. Desde la elección de Milei incorpora a sus históricas demandas la denuncia de su negacionismo de los Derechos Humanos, cuya estructura estatal el nuevo gobierno ha debilitado mediante el desfinanciamiento de museos y espacios de memoria además de expresar su empatía hacia los cientos de represores de la última dictadura, condenados a partir del 2003 por crímenes contra la humanidad.
No menos significativas siguen siendo las movilizaciones multitudinarias en todo el país cada 24 de marzo, aniversario del Golpe de 1976. Tanto en 2024 como en 2025, estas manifestaciones nacionales masivas también han denunciado la política negacionista y reaccionaria del Gobierno.
El singular crecimiento participativo de las Marchas del Orgullo estos últimos dos años, con claras consignas antigubernamentales, es otra expresión del cuestionamiento a la política oficial. El 1ro. de noviembre de 2025, en la ciudad de Buenos Aires, la 34ª. edición de este evento reunió a más de 1 millón de personas, fundamentalmente mujeres jóvenes. Y en febrero de este año tuvo lugar la segunda edición de la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista. Su primera convocatoria en 2025 se organizó como respuesta a las virulentas y provocadoras declaraciones de Milei en el Foro Económico de Davos (Suiza) contra la diversidad en general y, en particular contra la comunidad LGBTIQ+. Según un informe de la Comisión Provincial por la Memoria, organismo que forma parte del Sistema Nacional de Prevención de la Tortura, durante el segundo año del gobierno Milei la represión contra la protesta social se duplicó con respecto al año anterior.
P: Y las otras formas de resistencia ciudadana…
CM: Se trata también de formas constantes y cotidianas de resistencia, diseminadas en todo el territorio nacional. Muchas veces son menos espectaculares y menos mediatizadas, pero expresan un descontento profundo de muchísima gente ante lo que está viviendo. Un ejemplo muy revelador: en julio del año pasado decenas de vecinos de la localidad de Villa Allende, en mi provincia, se movilizaron para defender un árbol algarrobo de 300 años que pretendían cortar. Hubo represión e incluso una mujer detenida(https://argentina.indymedia.org/2025/07/06/un-arbol-de-300-anos-frente-a-un-modelo-de-destruccion/).
Hay localidades, como La Falda, también en mi provincia, donde se dio una batalla fuerte de vecinos (unidos a jubilada-os) para evitar el corte de ciertos servicios médicos en el hospital municipal. A otro nivel, son cada día más las ferias populares promovidas por pequeñas y pequeños productores que resisten en defensa de sus artículos (muchas veces vegetales, comestibles, ropa o artesanías) y contra la importación masiva. Una de ellas es la Feria Feminista que se hace en la ciudad de Córdoba, que cada vez más ofrece una variedad enorme de productos. Ni qué hablar de las expresiones culturales alternativas. Hay músicos populares, todavía adolescentes, que están introduciendo al folklore expresiones roqueras. Muchos se expresan claramente anti-Milei. Otros, sin declararse antigubernamentales, promueven contenidos claramente anti sistémicos.
Así mismo, nuestras experiencias con La Colectiva parten todas de la realidad, de las necesidades y de las aspiraciones muy concretas de las mujeres de un territorio. Por ejemplo, en un barrio de Buenos Aires reunimos mujeres trabajadoras y profesionales, con otras que están en situación de calle. Se comparte en torno al bordado, se intercambian experiencias, se abordan los temas más preocupantes para ellas. Además, en muchas de estas iniciativas se vive un riquísimo cruce generacional de mujeres de 15 años hasta otras de 80.
En síntesis, en conjunto, son centenas –tal vez miles– de acciones y actividades pequeñas que impactan en la vida y el pensamiento de la gente y que se convierten en ejemplos a imitar. Fundadas en la apuesta a la sobrevivencia y la dignidad. Pero también a recuperar la utopía, la vida misma. Estas formas de resistencia están cargadas de vitalidad. Vital como sinónimo de existencia. Se confrontan al proyecto de muerte tan presente y dominante hoy en todo el mundo. Desde las políticas antisociales y represivas de Milei, hasta la propuesta bélico-militarista que está llevando a la humanidad al riesgo de autodestrucción.
P: Concluimos con la situación mundial muy preocupante. Pero en la cual, también, hay expresiones cotidianas de apoyo a los pueblos en lucha…
CM: La solidaridad sincera, respetuosa, horizontal, tiene un valor inestimable. Nosotros, tanto La Colectiva como nuestra cooperativa editorial, hemos recibido ese precioso apoyo justamente de Solifonds, de Suiza. Quiero subrayar que no aceptamos cualquier tipo de recursos. Pero cuando sentimos que en una relación internacional prima la igualdad entre pares, la horizontalidad, la escucha y comprensión mutua, ninguna imposición neocolonial y la voluntad de aprender unas y otras de las experiencias diversas, nos abrimos de corazón. Convencidas de que nuestra resistencia en Argentina y la de otras sociedades constituyen la semilla necesaria para que germine la imprescindible utopía global.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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