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6/14/2025

Ricardo Raphael y el saqueo del caso Wallace

 

.-Texto originalmente publicado en Los Ángeles Press

Juana Hilda González Lomelí salió libre tras 19 años presa.

Su caso, parte del falso caso Wallace, lo documenté en mi investigación desde 2014.

Ricardo Raphael se apropió de mi investigación sobre el caso Wallace, omitiendo mi autoría en medios y publicaciones.

Juana Hilda González Lomelí salió libre el miércoles 11 de junio, tras pasar más de 19 años en prisión por un crimen que no cometió. Su condena fue anulada al demostrarse que fue torturada, juzgada con pruebas ilícitas y despojada de su derecho a un juicio justo. Todo esto lo documenté desde 2014, cuando inicié la investigación sobre el falso caso Wallace.

Mi trabajo periodístico reveló la fabricación de delitos contra ocho personas. Seis fueron acusadas directamente por Isabel Miranda Torres del supuesto secuestro y asesinato de su hijo Hugo Alberto Wallace; dos más, imputadas por otros cargos para simular la existencia de una banda criminal.

Con mis evidencias que fueron judicializadas, mi investigación favoreció a Juana Hilda González LomelíCésar Freyre Morales, Jacobo Tagle Dobin, Brenda Quevedo Cruz, Alberto y Tony Castillo, Jael Malagón Uscanga y George Khoury Layón. Todas las víctimas fueron torturadas. En particular, César Freyre y George Khoury registraron los casos más severos, con protocolos de Estambul positivos y, en el caso de Khoury, una recomendación de libertad inmediata de la ONU desde 2017.

Durante siete años cubrí en tiempo real las represalias sufridas en prisión: negación de medicamentos, traslados arbitrarios y golpizas por denunciar violaciones ante organismos de derechos humanos.

En diciembre de 2018 presenté el primer libro de mi trilogía El falso caso Wallace. Poco después, Ricardo Raphael me pidió una entrevista para su programa en Canal 11. Se mostró escéptico, sobre todo respecto a Genaro García Luna como aliado de Isabel Miranda. De Juana Hilda dudaba del abuso y torturas que había sufrido. «Tienes que concederme que periodísticamente no se ve golpeada ni torturada», y vuelve a pasar el video de la PGR donde la obligaron a incriminar a los demás. Cuatro meses más tarde se presentó en medios como “el investigador del caso Wallace”, plagiando mi trabajo e invisibilizando mi nombre.

Desde entonces ha lucrado con el dolor de las víctimas, revictimizándolas en su libro más reciente al ubicarlas en contextos criminales sin pruebas, reforzando una narrativa ya desmontada en tribunales.

El cinismo del plagiario no termina con el robo: sigue causando daño, sembrando dudas sobre la inocencia de personas injustamente encarceladas.

Periodista
Escritora y periodista independiente, con más de veinte de años de experiencia en periodismo de investigación en temas de violencia contra las mujeres, corrupción política y violaciones de derechos humanos en América Latina. Estudios de Doctorado en Humanidades, en el programa de Filosofía, por la Universidad Carlos III de Madrid, y Maestría en Periodismo por la Escuela de Periodismo de ‘El País’ en España. Es diplomada en Análisis Politológico y en Política Pública por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fundó y dirigió la revista Transición en 1996 en México, enfocada en las transiciones políticas de Latinoamérica. Dirige el medio Los Ángeles Press, de cobertura transfronteriza, proyecto seleccionado en el programa de Periodistas Líderes digitales en español dentro de los Estados Unidos por el International Center for Journalists (ICFJ) basado en Washington, DC.

Link del texto: https://losangelespress.org/autor/guadalupe-lizarraga/#google_vignette

10/25/2019

Romero Deschamps y el principio de no repetición


Ricardo Raphael

Romero Deschamps. Sinónimo de corrupción. Foto: Germán Canseco







 (Proceso).- No habrá nadie capaz de defender a Carlos Romero Deschamps de pisar la cárcel. Seguramente va a argumentar que se trata de una venganza política del actual gobierno, pero no hay poder político en México que pueda extender impunidad para este líder corrupto del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.
Su principal pecado ha sido traicionar a sus representantes, una y otra vez. Ambicioso sin recato, amasó una fortuna económica muy grande que no habría podido explicar sin la impunidad política que le entregaron cinco presidentes de la República.
Entre muchas, una traición documentada es el dinero que arrebató a los trabajadores del sindicato, provenientes de una cuenta en un banco de Nueva York.
Desde 1991 la revista Proceso cubrió lo que en su día se llamó El Mega Fraude del Sindicato Petrolero; una operación fraudulenta en la que esa organización gremial se comprometió a vender petróleo a un cliente en los Estados Unidos sin que jamás cumpliera.
El cliente defraudado presentó una denuncia en los juzgados de Texas por la cantidad de 300 millones de dólares y con ello logró, entre otras garantías, que quedara congelada una cuenta del sindicato que contenía 43 millones de dólares.
Diez años más tarde el sindicato contrató al abogado Carlos Ryerson, un profesional con más de 30 años de trayectoria, para que recuperara ese patrimonio. El litigante logró, en parte, resolver la misión encomendada: obtuvo para los trabajadores del sindicato petrolero la cantidad de 21 millones de dólares. El resto fue a dar a los bolsillos de la contraparte.
Pero ahí no terminó esta historia: en cuanto Ryerson firmó el acuerdo referido –a nombre del sindicato de Pemex–, Carlos Romero Deschamps decidió destituirlo como representante legal de su organización en ese litigio.
Fue entonces que el viejo abogado texano demandó a Romero Deschamps porque, según su dicho, esa destitución tuvo un solo propósito: embolsarse personalmente los 21 millones de dólares que eran patrimonio de los trabajadores.
Los detalles de este otro presunto fraude se encuentran en el caso 3:05-cv.00092 presentado contra Carlos Romero Deschamps en la división de Galveston de distrito sur de Texas.
Ahí Ryerson acusa al líder sindical de atentar contra los intereses de su sindicato por razones políticas, pero sobre todo para beneficiarse financiera e individualmente.
“La conducta de Romero Deschamps es constitutiva del delito de fraude,” acusó el abogado en febrero de 2005.
Al final de este pleito jurídico, el líder petrolero salió ganando ya que, por un par de artimañas legales, logró que el juez dejara a Ryerson fuera del pleito entre él y los trabajadores y, en consecuencia, que el dinero recuperado no ingresara a la cuenta del sindicato de Petróleos Mexicanos.
Después de revisar la evidencia relativa al caso 3:05-cv.00092 cabe preguntarse cuántas veces Romero Deschamps operó de esta misma manera: transfiriendo recursos que eran patrimonio de los trabajadores y que terminaron en sus cuentas personales.
En julio de 2014 mi colega Carlos Puig volvió sobre la historia del megafraude cometido por los líderes del sindicato y recordó los intentos de la parte defraudada por satisfacer su derecho.
Sin embargo, para esa fecha Romero Deschamps había ya logrado esconder parte del dinero que, gracias a los esfuerzos del abogado Carlos Ryerson, volvieron a tierras mexicanas.
Carlos Puig recuerda que Romero Deschamps contó en su día con todo el apoyo del Procurador General de la República, Enrique Álvarez del Castillo, quien en el primer litigio mencionado argumentó que ni Pemex ni su sindicato debían ser sometidos a la jurisdicción de los tribunales estadunidenses.
En esa defensa airada del entonces abogado de la Nación se encuentra la clave de la impunidad que, durante tantos años, avaló el comportamiento corrupto y fraudulento de Carlos Romero Deschamps.
Hasta hace unos meses fue uno de los hombres más poderosos y más ricos del régimen. Como en el caso relatado de Ryerson, su trabajo principal fue traicionar, por todos los medios posibles, a la base sindicalizada de Pemex.
Hay evidencia de que los traicionó financieramente y también políticamente. Ese señor intercambió, durante casi tres décadas, impunidad política personal a cambio de la docilidad de los trabajadores, frente al gobierno en turno.
Su adiós a la vida pública es un hito en la historia del sindicalismo mexicano, acaso sólo comparable con el defenestramiento de Elba Esther Gordillo Morales, exlíder del sindicato magisterial, o de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, predecesor de Romero Deschamps.
En esos dos casos, la biografía de los personajes incluyó un capítulo en la cárcel. No se mira posible que este tercer líder sindical se escape de un destino parecido.
La evidencia de su enriquecimiento inexplicable, la información sobre los presuntos fraudes cometidos en contra de sus agremiados y la enorme cantidad de enemigos que hizo, dentro y fuera del sindicato, son poderosas razones para predecir su futuro.
Ahora bien, así como en materia de derechos humanos la doctrina habla del principio de no repetición, de igual manera debería ocurrir con la corrupción.
El caso de Romero Deschamps no debe repetirse, bajo ninguna circunstancia.
No sería justo que tras su salida sobreviva la intención de colocar a otro liderazgo domesticado por el nuevo régimen.
La no repetición en este caso sólo podría garantizarse si el gobierno, en su esfera más elevada, retira el manto de impunidad que antes protegió a los peores líderes sindicales corruptos.
Este análisis se publicó el 20 de octubre de 2019 en la edición 2242 de la revista Proceso

8/13/2019

¿Quién juzga a Rosario Robles?

Ricardo Raphael

Tiene en sus manos dos expedientes políticamente muy explosivos: los casos Robles y Lozoya. El juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna determinará si proceden las imputaciones presentadas por la Fiscalía General de la República, en contra de esos ex funcionarios de la administración anterior.
¿Quién es este juez? ¿Cómo actuó en casos anteriores? ¿Cuán independiente se comporta frente a las presiones políticas? ¿Sabe lidiar con los reflectores de los medios?
Felipe de Jesús Delgadillo es uno de esos jueces, relativamente jóvenes, que están especializados en el nuevo sistema penal. Con poco más de cuarenta años ha enfrentado varios casos complicados por su carga política.
Se dio a conocer cuando ordenó a la Procuraduría General que investigara el uso que esa misma dependencia habría hecho del software Pegasus, en contra de ciudadanos víctimas de espionaje indebido.
Después de presentar una denuncia ante la PGR, las víctimas recibieron como respuesta del Ministerio Público que no había evidencia de sus dichos y por tanto no se podía proceder con la investigación.
Sin embargo, la opinión del juez Delgadillo fue otra: ordenó al MP investigar el caso argumentando que la carga de la prueba no debe trasladarse a las víctimas. Instruyó para que la PGR hiciera a un lado los pretextos: no debía eludirse una responsabilidad para proceder con una investigación que eventualmente afectaría a los propios directivos de la PGR.
Otro momento interesante en la carrera del juez Delgadillo es la riña mediática que tuvo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en marzo pasado, a propósito de la liberación del presunto delincuente, Luis Felipe Pérez, alias El Felipillo.
De acuerdo con este juez, el Ministerio Público integró mal la averiguación previa en contra de dicho sujeto, supuestamente perteneciente al Cártel de Tláhuac. Lo acusó, en concreto, de fabricar drogas sin aportar una sola prueba.
Posterior a su liberación, el presidente López Obrador metió las narices en el asunto y reclamó al juez con palabras duras: “El argumento o la excusa (que dan los jueces) es que no están bien integradas las averiguaciones, que no se cumplió con el debido proceso y esto da pie a que un juez deje en libertad a un delincuente.”
El juez Delgadillo decidió no quedarse callado y dobló la apuesta: dijo que el MP había aducido producción de narcóticos, “pero lo realizó con base a una afirmación falaz y dolosa … una imputación para … quedar bien con la opinión pública.” No aportó pruebas creíbles, pues.
Luego añadió un mensaje rudo contra el presidente: “corrupción es pretender presionar a la autoridad judicial sin sustento alguno, con fines mediáticos.”
El comportamiento previo del juez Delgadillo ofrece confianza a propósito de la actuación que habrá de tener en los casos que hacen fila sobre su escritorio.
No le tocará a él determinar si Robles o Lozoya son culpables; en el nuevo sistema penal esa tarea le corresponderá a otro juzgador.
Su papel es controlar el origen del proceso: determinar, en efecto, si las acusaciones de la Fiscalía están bien fundadas, si cuentan con pruebas solventes, si hay testimonios que les aporten credibilidad.
En otras palabras, la principal responsabilidad que pesa sobre Delgadillo Padierna es colocar un muro contra la política y a las ganas de sangre que tiene la opinión pública, para asegurarse de que las acusaciones en contra de estos dos exfuncionarios tienen ruedas para llegar lejos.
Tanto Rosario Robles como Emilio Lozoya se han llamado víctimas de la 4T. Acusan de estar siendo los chivos expiatorios en una lucha supuesta contra la corrupción. Pues al juez Delgadillo Padierna le tocará aportar los argumentos para combatir esa creencia. Con la ley en la mano habrá de neutralizar a la política para que la justicia haga su trabajo.
Ora que, si la Fiscalía vuelve a hacer mal su tarea —si integra mal la averiguación previa— tal como sucedió en el caso de El Felipillo, tenemos como ventaja la presencia de un juez que es capaz, inclusive, de ponerse al tú por tú con el presidente.
ZOOM: estos son los jueces que le urgen a México: independientes, expertos, firmes, dignos. Una nueva generación de juzgadores viene andando camino desde que se reformó el sistema penal mexicano. Habrá que observar su trabajo con la máxima lupa posible.

8/06/2019

Verdad inconveniente de un joven asesino



Ricardo Raphael

Durante la madrugada del sábado pasado, Patrick Wood Crusius condujo un automóvil más de 700 kilómetros, desde un vecindario en las afueras de Dallas, hasta la ciudad de El Paso, Texas.

Este estudiante universitario de 21 años llevó legalmente consigo una AK47 WASR 10, según sus propias palabras, por su capacidad para herir letalmente.

Eligió la ciudad de El Paso, por su población mayoritariamente hispana, 8 de cada 10 personas ahí tienen ascendencia mexicana.

Sabía que en la tienda de autoservicio seleccionada habría muchos clientes a la hora prevista: la mayoría dedicados a adquirir los útiles escolares del ciclo por comenzar.

Cuarenta y cinco minutos antes de proceder con el atentado terrorista, Crusius subió a la red un comunicado de seis páginas explicando las razones de su actuación. Aquí una traducción lírica de los argumentos más relevantes de ese documento:

1. El ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas. Ellos son los instigadores, yo no.

2. Estoy defendiendo mi país del reemplazo étnico y cultural provocado por esta invasión. Los indios nativos no tomaron con seriedad la invasión europea y hoy son la sombra de lo que fueron.

3. Los Estados Unidos serán pronto el país de un solo partido porque el voto hispano entregará el control a los demócratas. Por eso abren las fronteras, quieren un sistema de salud para las personas ilegales y buscan ciudadanizar a millones de nuevos votantes. El voto hispano hará pronto que Texas se convierta en un estado demócrata y con ello ese partido ganará todas las elecciones presidenciales.

4. Este ataque es un incentivo para que los migrantes hispanos regresen a sus respectivos países. Un incentivo patriótico.

5. Si podemos deshacernos de suficientes personas, el estilo de vida americano puede todavía ser sostenible.

6. La inacción es una elección. No puedo cargar con la vergüenza de la inacción sabiendo que los padres fundadores me dejaron un patrimonio de derechos necesarios para salvar al país de su destrucción. Los europeos no tienen derecho a portar armas, nosotros sí.

7. Si los Estados Unidos caen será por culpa de los traidores y por ello no siento culpa alguna por mis acciones.

8. Estoy en contra de la mezcla de razas porque destruye la diversidad genética y crea problemas de identidad.

9. Lo mejor sería dividir a los Estados Unidos en una confederación donde al menos un territorio sea entregado a cada raza. Esa separación física eliminaría la mezcla racial y mejoraría la unidad y representación de cada grupo.

10. Mucha gente cree que la pelea a favor de los Estados Unidos está perdida. No pueden estar más equivocados. Esto es solo el principio de la batalla a favor de mi país y de Europa. Me honra encabezar esta batalla para apartar a los Estados Unidos de la destrucción.

Hacia las 10.30 de la mañana del sábado 3 de agosto 20 personas perdieron la vida debido a las ráfagas de bala lanzadas por un arma AK47 WASR 10 en manos del joven Patrick Wood Crusius.

Este acto terrorista no discriminó entre nacionalidades, edad, ni sexo.

Además 26 personas fueron lesionadas y no todas saldrán con vida del hospital donde más tarde fueron internadas.

Este hecho horrendo ocurre en medio de una campaña política marcada por el odio racial y la exacerbación de los ánimos. Cabe temer, con Crusius que este acto no sea aislado porque se trata de un síntoma más en un país gravemente enfermo.

ZOOM: El derecho a la posesión de armas, el odio, el racismo, la furia antimigrante, la crisis de representación, la fascinación con uno mismo, el nihilismo y la inutilidad de la política, son los rasgos de una época a la vez peligrosa y miserable.

Ricardo Raphael

7/25/2019

El PRI, un partido con el ala tan corta

Cuatro fueron los participantes en ese debate: tres presenciales y una gravísima ausencia. Alejandro Moreno, Ivonne Ortega y Leticia Piñón subieron al estrado tomados de la mano, alrededor de un mismo mensaje: el PRI tiene que volver a su base.
Una ingeniosa sentencia de Ortega sintetizó el discurso de los tres: fin al PRI del escritorio y vuelta al PRI del territorio.
Por ello es una paradoja que esta elección se haya definido desde el escritorio de un puñado de gobernadores y el resto sea ficción.
La cuarta voz en el debate fue la de José Narro quien, si bien renunció tanto a sus aspiraciones como a su militancia priista de más de 46 años, previo a su partida nombró a las circunstancias por su nombre: “se trata de una farsa que antes de iniciar ya tiene resultado. La trampa está en el padrón, en el crecimiento desmedido de nuevos afiliados en Coahuila, Ciudad de México, Campeche y Oaxaca. Ellos serán llevados a votar por quienes llenarán de vergüenza al partido”.
Tanto repitieron Ortega, Moreno y Piñón que el problema del PRI era su cúpula –la tercera incluso propuso fumigar a los facinerosos–, y sin embargo al final serán los integrantes de esa cúpula, obsesionada por asegurarse impunidad, quienes abrazarán los despojos.

El PRI pesa hoy menos que nunca. No logra juntar más de un quinto del apoyo popular y probablemente en los próximos comicios federales este valor se dividirá por mitad.
Ni el surgimiento de Morena, ni el triunfo de Andrés Manuel López Obrador son variables que, por sí mismas, explican la debacle.

El problema de la oposición mexicana no está en el techo de sus aspiraciones sino en el suelo fangoso en el que ellas se formulan.
El PRI está muriendo, primero, por la pequeñez de su oferta política; quienes lo dirigen y, sobre todo, quienes lo dirigirán a partir del próximo 11 de agosto, tendrán como única encomienda esculpir el epitafio.
No serán obviamente Ivonne Ortega ni Lorena Piñón las triunfadoras del próximo mes. No hay dados cargados en esta ocasión, sino dedos con intereses cortos y con ideas todavía más cortas –señalando en la misma dirección.
Probablemente en la historia del PRI no haya habido, y tampoco habrá, un líder nacional más mediocre que Alejandro Moreno. En el pasado debate era difícil descollar, pero este gobernador con licencia lo logró por la ostentación magnífica de sus limitaciones.
¿Cómo explicarse que las fuerzas políticas locales del PRI, que tanto van a perder con un liderazgo nacional así de impresentable, hayan decidido apoyar tal charada? ¿Cómo explicar que diputados y senadores federales cuya experiencia y trayectoria los obligaba a remontar la derrota del año pasado, hayan preferido apoyar a un político con el ala tan corta?
Esta comedia de enredos –la elección de la presidencia del PRI– se pierde por insustancial en la vorágine noticiosa orquestada por el gobierno en turno.
En fecha reciente el periodista Roberto Rock publicó el libro La historia detrás del desastre. Ahí se relata con detalle la corrupción incurrida por los gobernadores priistas que, sin limite ni contención, utilizaron los recursos del tesoro público para ganar elecciones y, de paso, asegurarse buenos negocios.
La misma semana en que sucedió este debate malhadado, el exgobernador Javier Duarte relató a Ciro Gómez Leyva los acuerdos sostenidos con la administración de Enrique Peña Nieto para entregarse, a cambio de que su familia y su fortuna personal permanecieran intocadas. El año próximo Duarte estará libre, quizá, para acompañar a Alejandro Moreno en su camino hacia el panteón político.
Durante los mismos días en que los priistas discutían sobre su tremendo fracaso, en el Congreso de la Unión operaron los intereses más mezquinos para echar abajo las medidas de austeridad propuestas por el actual gobierno.
Impresiona la insensibilidad del priismo para enfrentar estos señalamientos, pero sorprende aún más la docilidad una institución que fue tan importante para la construcción del México contemporáneo. Hoy la memoria de mujeres y hombres admirados y admirables se hunde irremediablemente en el lodo que escupen las generaciones actuales.
José Narro fue la última posibilidad que tuvo el tricolor para salvarse del naufragio, pero el PRI ya no soportaba un adulto a cargo de esa casa; acaso por eso prefirió al señor Alito. Él se encargará de conducir con mansedumbre al tricolor hacia su tumba.
Este análisis se publicó el 21 de julio de 2019 en la edición 2229 de la revista Proceso

7/02/2019

Tomás Zerón: el investigador que debió ser investigado

Según su dicho, la noche anterior acudieron a la calle Juan N. Álvarez de la ciudad de Iguala y ahí encontraron “tres autobuses con las llantas ponchadas y a varios jóvenes que al parecer eran estudiantes”.
Luego añaden: “por obvias razones… procedimos a retirarnos con la finalidad de no tener ningún altercado con los individuos que iban en el autobús”.
Estos párrafos merecen toda la potencia de la lupa: ¿qué hacía la Policía Ministerial, cuya cabeza era el señor Tomás Zerón de Lucio –entonces director de la Agencia de Investigación Criminal (AIC)– en el lugar y a la hora en que ocurrió una de las escenas clave de la agresión contra los normalistas?
¿Por qué estos agentes no actuaron, si hallaron tres camiones con llantas ponchadas y un grupo de estudiantes desconcertados? ¿Por qué ni Ortiz ni Dirzio reportaron la presencia de otros cuerpos de seguridad, como la Policía Estatal, la Municipal o el Ejército?
¿Por qué, si ninguna otra autoridad estaba presente, “procedieron a retirarse”? ¿Cuáles son esas “obvias razones” a las que hicieron referencia en su oficio?
El informe está fechado el 27 de septiembre de 2014 y fue dirigido al subdirector de la Policía Federal Ministerial de la subsede Iguala. (Puede consultarse en el segundo reporte presentado por el GIEI.)
Se han barajado hipótesis referentes a distintas autoridades involucradas de manera criminal aquella fatídica noche: han sido señalados como posibles responsables el Ejército, la Policía Federal, entonces dependiente del secretario de Gobernación, la Policía Estatal y también las municipales de Iguala, Mezcala y Huitzuco.
Sin embargo, un cuerpo de ­seguridad que no recibió atención durante las distintas diligencias es precisamente la ­Policía Federal Ministerial. A pesar de su presencia en Iguala, aquella noche, y su evidente despliegue al momento de la crisis, esa dependencia transitó ­invisible para casi todas las partes involucradas en la investigación posterior.
Una hipótesis plausible frente a esta omisión es que el principal responsable de realizar las pesquisas –el director de la AIC, Tomás Zerón– era al mismo tiempo el mando más elevado de la Policía Federal Ministerial.
Zerón enfrentó entonces un conflicto de interés: no debió ser investigador si al mismo tiempo debía ser investigado.
Las declaraciones de Carlos Canto Salgado, alias El Pato, que recientemente merecieron atención pública, obligan a valorar este conflicto de interés. El profesor de primaria que regenteaba el bar la Perinola, donde los mandos de Guerreros Unidos solían reunirse, declaró que fueron agentes de la Policía Federal Ministerial quienes dispararon contra el equipo de futbol Los Avispones y también quienes condujeron a un nutrido grupo de normalistas al Tomatal, y luego con rumbo a Mezcala.
En efecto, El Pato declaró, un mes después de los hechos, que los policías de la PGR eran responsables de los atentados y la desaparición de los estudiantes, y también que los segundos habían sido conducidos –lejos del basurero de Cocula– en dirección a Mezcala.
Este testimonio habría sido escuchado por el comandante Carlos Gómez Arrieta, uno de los funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) más cercanos al entonces procurador Jesús Murillo Karam.
Se sabe que esta declaración se obtuvo mediante tortura, también que El Pato no fue testigo directo de los hechos y que la confesión refiere a la Policía Ministerial.
Con estos tres argumentos se ha querido desestimar el valor de sus declaraciones. Y, sin embargo, se sostienen: en Iguala, cuando los lugareños refieren a la Policía Estatal usan el término “estatales,” así que El Pato señaló a la policía adscrita a la AIC de la PGR.
Por otra parte, cuando se están realizando investigaciones no pueden desestimarse los testimonios “de oídas,” ya que en ellos suelen hallarse las primeras pistas. No hay justificación para que Gómez Arrieta, Tomás Zerón o Murillo Karam hayan dado la espalda a una información tan relevante.
Por último, utilizar el argumento de la tortura para desatender un testimonio, cuando todo el caso se montó sobre hechos evidentes y denunciados de tortura, no sólo es cínico sino tremendamente idiota.
El testimonio de El Pato es una pista que debió conducir a investigar a la Policía Federal Ministerial, a su jefe Tomás Zerón de Lucio y a Carlos Gómez Arrieta, el hombre de confianza del procurador Murillo.
Cabe exponer, como hipótesis del caso Ayotzinapa, las siguientes premisas:
1. En septiembre de 2014 había una relación de complicidad entre la organización Guerreros Unidos y la Policía Federal Ministerial, dependiente de la PGR, la cual se hallaba bajo el mando del director de la AIC, Tomás Zerón de Lucio.
2. Agentes de la Policía Federal Ministerial fueron autores materiales, tanto del atentado sufrido por los futbolistas como de los ataques y desaparición de los normalistas.
3. Tomás Zerón de Lucio recibió el encargo de investigar los hechos ocurridos la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014. Cuando este funcionario tuvo información sobre el involucramiento de agentes pertenecientes a la policía bajo su mando, habría escondido la evidencia, desestimado los testimonios, alejado la investigación de la geografía donde debía realizarse (Mezcala y Huitzuco) y habría también desarrollado la falsa verdad histórica del basurero de Cocula.
4. Al actuar de esta manera habría protegido a los verdaderos responsables, al tiempo que pudo haber obstruido la justicia que el país entero clamaba a propósito del caso Ayotzinapa.
Si bien Zerón continúa contando con cómplices y aliados en todas partes, hoy ha mermado el inmenso poder que un día le permitió eludir el conflicto de interés para volverse investigador en vez de investigado.
Este análisis se publicó el 30 de junio de 2019 en la edición 2226 de la revista Proceso.

6/10/2019

Las mentiras de Medina Mora


Ricardo Raphael

El lunes 6 de abril de 2015 publiqué en estas mismas páginas una columna titulada “Medina no suelta la embajada.” En ella argumenté contra el puesto que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) había entregado a Laura Guadalupe Pérez Vázquez, en la embajada de Estados Unidos, prácticamente al mismo tiempo en que su marido recibió el voto aprobatorio del Senado para ungirlo como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Por la tarde de esa misma jornada, recibí una llamada de un alto funcionario mexicano, destacado en Washington, para reclamar por mi texto. Primero, apelando a la empatía, el emisario explicó que la señora Pérez Vázquez padecía una enfermedad grave y que por ello necesitaba quedarse en los Estados Unidos, para continuar con un tratamiento médico que no debía interrumpir.
Se me aclaró también que, para poder permanecer, la SRE le había entregado un cargo pequeño —ganaba menos de 2 mil dólares al mes— el cual, sin embargo, la hacía merecedora de un seguro médico cubierto por el servicio diplomático mexicano.
Le pregunté a mi interlocutor, ¿por qué el contribuyente debía cubrir un sueldo cuyo monto el 90 por ciento de las familias mexicanas no ingresa mensualmente? La respuesta que recibí siguió abrevando en el pozo del chantaje emocional: porque el costo del tratamiento médico es muy elevado.
Aquella llamada no terminó bien porque era imposible conciliar puntos de vista tan distantes.
Tiempo después me enteré de la muerte de la esposa del ministro y lamenté su pérdida. Solo entonces me pregunté si con mi pluma no había sido injusto al celebrar aquella denuncia.
La información que la semana pasada publicó mi compañero Salvador García Soto en EL UNIVERSAL respondió la interrogante, y también lo hizo la réplica que el ministro Medina Mora envió al diario.
A partir de fuentes confiables —como lo son el Tesoro de los Estados Unidos y la Agencia Nacional de Crimen Británica— García Soto denunció movimientos irregulares del ministro por 2.3 millones de libras y 2.1 millones de dólares; a valor presente estas cantidades suman poco más de 100 millones de pesos.
Como explicación a estas operaciones sospechosas, el ministro Medina argumentó lo siguiente:
“La empresa Compusoluciones y Asociados S.A. de C.V. es una empresa familiar en la que mi difunta esposa era accionista y como tal recibió dividendos y realizó transmisión de acciones, cuestiones que fueron debidamente reportadas a las autoridades fiscales incluidas en sus declaraciones como contribuyente.”
Es decir que, al mismo tiempo en que la Hacienda pública pagaba un sueldo de aproximadamente 40 mil pesos mensuales a Laura Pérez Vázquez, en la embajada de México en Estados Unidos, para ahorrarle —entre otros gastos— el seguro médico, ella estaba realizando operaciones millonarias como accionista de Compusoluciones y Asociados S.A. de C.V.
Todavía recuerdo el trasfondo de aquella llamada cargada de reproche: “Ella se está muriendo y tú la acusas públicamente de ser un aviador.”
Si por algo vale la pena la revolución cultural que está ocurriendo en nuestro país es porque se extingue la tolerancia frente a sujetos que habían supuesto como parte de su patrimonio privado los bienes públicos que son de todos.
En 2015 para Eduardo Medina Mora era justificable aceptar un cargo tan destacado en la Corte y, al mismo tiempo, dejar a su mujer en Washington “becada” por el poder Ejecutivo. Su condición de salud, además, daba legitimidad al hecho de que los contribuyentes nos hiciéramos cargo de un gasto que era de su exclusiva responsabilidad.
Nunca fue cierto, como se me dijo, que esa pareja no tuviera fondos para cubrir los gastos médicos; es ahora evidente que los ahorros de la pareja podrían haber solventado el tratamiento de Laura Pérez Vázquez y mucho más.
ZOOM: El episodio de las extrañas transferencias del ministro Medina Mora no pasará a mayores. Es un llamado de atención para que él, y de paso el resto de sus colegas, magistrados y jueces, se comporten al margen de la corrupción. Pero este no es el único expediente que hace cola en el anfiteatro de la impunidad. ¿Llegará el día en que estos actos encuentren justicia y castigo, a secas?
www.ricardoraphael.com@ricardomraphael

5/29/2019

Calderón y Wallace bajo la misma lupa



(Proceso).- Investigar los lazos de solidaridad entre Felipe Calderón Hinojosa e Isabel Miranda de Wallace conduce a un camino inquietante. Uno se topa con evidencia que podría confirmar un comportamiento ilegal y quizá delictivo por parte del exmandatario.
Arroja luz sobre decisiones del jefe del Estado mexicano que, en su día, habrían torcido la Constitución bajo el pretexto de una devastadora guerra contra el crimen organizado.
Durante la misma jornada en que se publicó el reportaje Un acta de nacimiento de 1970 revela otra mentira de Isabel Miranda (Proceso 2217), el expresidente Calderón Hinojosa defendió a Isabel Miranda de Wallace con un mensaje en las redes sociales: 
“Mi solidaridad con @WallaceIsabel. Veo saña contra ella. ‘Periodismo’ relatando temas y cuestiones irrelevantes (‘la hija del arriero’, ‘el matrimonio secreto con el primo’) frente a la tragedia de un hijo secuestrado y asesinado: Qué mezquindad, pobre México.” 
Cabría suponer que Calderón realmente aprecia a la señora Wallace y sólo por humanidad y empatía descalificó el trabajo periodístico referido, sin comprender a cabalidad que en tal investigación se aportaron pruebas tendientes a invalidar evidencia fundamental del caso. 
Puede, sin embargo, suponerse también que otras motivaciones más embarazosas dictaron el proceder del exmandatario. Es obvio que la biografía política de Felipe Calderón, como presidente, quedó íntimamente ligada a la líder de la sociedad civil Isabel Miranda de Wallace y, sobre todo, a las formas y los modos que ambos compartieron para perseguir al crimen organizado. 
Coinciden sus respectivas visiones respecto a la tortura, la investigación policial, el montaje de las escenas criminales y la fabricación de culpables.
Hasta ahora, el caso palmario de tal coincidencia había sido el de Florence Cassez. Ambos, el entonces presidente Calderón y la defensora de presuntas víctimas, dieron batallas, cuerpo a cuerpo, para que –a pesar de la evidente violación al debido proceso– la ciudadana francesa fuese presentada ante la opinión pública como una secuestradora sin redención posible por parte de la justicia.
Tanta fue su coincidencia que Felipe Calderón entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos 2010 a Isabel Miranda de Wallace y luego forzó a su partido –el PAN– para que la postulara como candidata a jefe de Gobierno de la Ciudad de México en los comicios de 2012. 
Desde esta relatoría es fácil comprender por qué Calderón, al defender con enjundia a la señora Wallace, lo que querría hacer en realidad es blindar la memoria histórica de su propio comportamiento a propósito de las políticas de seguridad que dominaron durante su mandato.
Ahora que, analizando el complejo expediente judicial del caso Wallace, se asoma un tercer nivel de lectura que conduce a proponer otra hipótesis: Felipe Calderón e Isabel Miranda no sólo empatizaron en visión y método, además se mancharon las manos con el mismo lodo. 
Hay una pieza de evidencia que apunta en este sentido y puede encontrarse en la Pericial Médica y Protocolo de Estambul que el médico cirujano Raúl Enrique Ojeda Silva practicó al procesado Jacobo Tagle Dobin, el lunes 10 de septiembre de 2018. 
En ese documento se confirman las torturas que el indiciado padeció a manos de las autoridades; también da cuenta de la presunta presencia de Isabel Miranda de Wallace durante tales actos de violencia. 
Pero el momento más turbador de la narración ocurre cuando la señora Wallace habría llamado al entonces presidente de la República, Felipe Calderón, en presencia del indiciado. Aquí la afirmación directa de Tagle Dobin: 
“Dijo la señora Wallace que le comunicaran de inmediato con… el licenciado Felipe Calderón, por lo que le pasaron un teléfono móvil, hablando en voz alta para que todo mundo escuchara la conversación… Refiriendo la señora … que acababan de detener al último que faltaba de los secuestradores de su hijo… por lo que la felicitó y (él) le dijo… que le pasara al encargado de ahí. Le pasó el teléfono a un señor de pelo canoso, el cual de inmediato recibió la indicación de que le dieran todas las atenciones a la señora Wallace… y que hicieran lo necesario para dejarme bien refundido en la cárcel…”
Tagle Dobin continúa explicando que, después de aquella comunicación con el entonces presidente, quedaron a su cuidado sólo dos hombres: el primero, quien le apuntaba con una pistola, y el segundo –vestido de negro y ubicado a un costado suyo, quien “con los dedos (pulgares de sus manos) se apoyó sobre las órbitas de mis globos oculares para apretarme… lo que ocasionaba que presentara un dolor muy fuerte y se dirigía hacia dentro y hacia arriba de mi cabeza, como si se me partiera en dos, como una descarga eléctrica”. 
El Protocolo de Estambul aplicado a Jacobo Tagle Dobin da cuenta de una serie larga e insoportable de agresiones destinadas, primero, a obtener una autoconfesión; y luego, para castigar al inculpado por haber negado, frente al juez, las declaraciones obtenidas bajo tortura. 
Si el caso Wallace emerge a la luz pública –con todas sus aristas y argumentos cargados de arbitrariedad y abuso de poder– será difícil para el expresidente Calderón mantenerse al margen del reflector y el juicio público. 
Acaso fue por este motivo que tanto se apuró el exmandatario para calificar como irrelevante una investigación periodística en curso, que podría involucrarlo por su actuación inconstitucional, al frente del Estado mexicano.
Este análisis se publicó el 19 de mayo de 2019 en la edición 2220 de la revista Proceso


3/19/2019

Los delitos de corrupción, en la zona fantasma


Ricardo Raphael

Es falso que los actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos puedan ser perseguidos como delitos graves. De hecho, la mayoría de ellos son todavía invisibles para la justicia penal.
Un error legislativo dejó como letra muerta las reformas al código penal federal del año 2016 dedicadas a tipificar los delitos en materia de anticorrupción.
El pasado lunes, con motivo del informe del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre sus primeros cien días de gobierno, el mandatario presumió la reforma que su partido promovió para declarar como graves los actos de corrupción.
Muy probablemente el presidente no sabe que el catálogo de delitos al que hizo referencia no ha entrado, ni podrá entrar, en vigor, si antes no se realiza una nueva reforma al código penal federal.
Las abogadas Estefanía Medina y Adriana Greaves (blog de Nexos, marzo 11, 2019) han hecho notar el galimatías provocado por la legislatura pasada, el cual mantiene en el limbo jurídico a las reformas penales del 2016 en materia de corrupción.
Hoy no comete delito grave, por ejemplo, el servidor público que se enriquezca durante su función, de manera inexplicable. Tampoco el que, por sí mismo o por interpósita persona reciba dinero para hacer o dejar de hacer un acto inherente a su cargo.
Estas conductas, entre muchas otras, que gracias a la reforma penal del 2016 debieron convertirse en delitos de corrupción —y que, por obra de la iniciativa del presidente López Obrador habrían ascendido a la escala de graves— son en realidad papel mojado, delitos fantasmas, actos que ni la ley ni la justicia pueden perseguir.
El origen de este galimatías se halla en el primer artículo transitorio de las reformas al código penal federal, publicadas el 18 de julio del año 2016. Ahí se estableció que la nueva tipificación de delitos relativos a la corrupción entraría en vigor el día que el Senado de la República nombrara al fiscal anticorrupción.
Pero el Senado jamás nombró a ese titular: tuvo cuatro años para hacerlo, entre 2014 y 2018, y sin embargo fue incapaz de cumplir con un mandato que esa cámara se impuso a sí misma.
Al no acatar este requisito, el Senado envió a una zona fantasma todo el listado de ilícitos que más recientemente, la nueva legislatura, tipificó como delitos graves.
El pasado primero de marzo, el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, instaló por fin la nueva fiscalía especializada en anticorrupción; sin embargo, por extraño que parezca, esta otra institución no es la misma que aquella que el Senado debió haber nombrado antes de que concluyera el año 2018.
El titular de la primera fiscalía, cuya investidura era condición para que el catálogo de delitos de corrupción entrara en vigor, debió haber recibido su encargo gracias al voto de dos terceras partes de la cámara de Senadores.
En cambio, la flamante responsable de esta otra fiscalía, María de la Luz Mijangos Borja, obtuvo el puesto gracias al fiscal general, Alejandro Gertz, quien siguiendo un procedimiento distinto, recién solicitó a la Cámara Alta que ejerciera su potestad de refrendo.
La diferencia estriba en que mientras el primer fiscal debía ser nombrado por el Senado, la segunda lo fue por el fiscal general y, en este caso, los senadores sólo tienen facultad para refrendar.
El desastre surge cuando la vigencia del catálogo de delitos antes referido no está ligada al nombramiento de Mijangos, sino al de un hipotético fiscal que jamás entró en funciones.
Esto querría decir, muy puntualmente, que los funcionarios acusados de cometer un ilícito inscrito en el catálogo penal de la anticorrupción podrán ampararse, y salir bien librados, porque la ley utilizada para perseguirlos quedó extraviada en una zona fantasma.
ZOOM: Si el presidente quiere, en efecto, encarcelar a los funcionarios públicos corruptos tendrá, de nuevo, que enviar una iniciativa de reforma al código penal federal para asegurarse esta vez de que el catálogo respectivo entre en vigor sin condiciones ni pretextos. www.ricardoraphael.com@ricardomraphael

3/15/2019

Mentiras y torpezas sobre el caso Moreno Valle

Por ejemplo, el martes 5 de febrero la fiscalía responsable de realizar la investigación hizo público un video, supuestamente entregado por el señor José Chedraui. Éste confirmaría que la pareja visitó la casa del empresario, desde la cual habría después despegado el helicóptero accidentado. 
Al publicar esta información, la fiscalía exhibió impericia: la hora en que el video registra el arribo del vehículo de la gobernadora es posterior al momento del desplome de la aeronave en los campos de Coronango.
El material entregado a la fiscalía por el empresario José Chedraui proyecta tres tomas, registradas por cámaras de seguridad. La primera muestra el Boulevard Hermanos Serdán, la segunda la apertura de un portón y la tercera, el interior de una cochera. Las dos últimas imágenes retratan el ingreso de una camioneta Chevrolet SUV Tahoe, modelo reciente, color arena, en cuyo interior presuntamente viajaban Alonso y Moreno Valle. 
El problema de esta pieza de evidencia son los datos que aparecen en la parte superior derecha de la pantalla. Ahí indica que esas imágenes habrían sido levantadas el lunes 24 de diciembre de 2018, entre las 15:03 y las 15:06.
El dilema surge cuando, según la torre de control del aeropuerto de Puebla, la caída del helicóptero ocurrió entre las 14:35 y las 14:50.  
O la pareja Moreno Valle arribó a casa de José Chedraui a las 15:03, o bien perdió la vida en el accidente del helicóptero Agusta Grand 109 sucedido 15 minutos antes. 
El profesionalismo de la fiscalía se pone aquí en duda: ¿no revisó el fiscal la hora indicada en el video que dio a conocer? ¿No cuestionó el fiscal al empresario Chedraui sobre la veracidad de esas imágenes? ¿A quién se quiere engañar con esta contradicción en la línea del tiempo? ¿Qué se esconde detrás de la información publicitada? 
Este tipo de errores son los que llevan a la especulación, por momentos delirante, de quienes afirman que la pareja Moreno Valle fingió su muerte. 
A las preguntas que siguen sin responderse se suman ahora las aportadas por este video, presuntamente registrado en casa del empresario Chedraui. 
Explicarán quizá, tanto el fiscal como el anfitrión de la pareja Moreno Valle, que el reloj de las cámaras de seguridad en la casa del Boulevard Hermanos Serdán estaba equivocado, pero tal información debió entonces haberse dado a conocer junto con el video. 
Otra posibilidad sería que la camioneta SUV Tahoe color arena regresó a casa de José Chedraui minutos después del accidente. En tal teoría sería fundamental esclarecer por qué lo hizo. Resulta de lo más extraño que el chofer de la SUV haya partido y luego regresado, 10 minutos después de que el helicóptero se desplomó. 
La tercera hipótesis sería que, en efecto –como dice el creciente rumor popular–, dentro del helicóptero no viajaban los esposos Moreno Valle. 
La investigación que ronda la muerte de personalidades de la política siempre está sujeta a especulaciones. Tal cosa es inevitable. La única manera de atemperar los ánimos y la imaginación paranoica es el profesionalismo con que se realicen las pesquisas. 
Pero este es un caso donde, desde el principio, ha faltado seriedad. Quienes la están conduciendo parecieran más interesados en que la especulación crezca, en vez de combatir, con evidencia confiable, las teorías del complot y la conspiración que rondan el caso. 
Que el fiscal haya tomado por buenas las imágenes del video entregado por el empresario José Chedraui, y sin ningún criterio riguroso las haya dado a conocer a la prensa, desnudan la falta de oficio con que se está desempeñando. 
Si la nave se cayó alrededor de las 14 horas con 40 minutos y los esposos Moreno Valle arribaron a casa del señor Chedraui a las 15 horas con 03 minutos, hay algo que apesta. 
Cabría también que el empresario haya mentido porque la camioneta arribó a su casa después de que la pareja de políticos pereció en el accidente. En tal caso, ¿por qué Chedraui entregó un video con información equivocada? ¿Y por qué el fiscal la dio a conocer sin haberla corroborado?
Este análisis se publicó el 10 de marzo de 2019 enla edición 2210 de la revista Proceso.

3/12/2019

Cien días con el Grijalva alebrestado


Ricardo Raphael

Los mexicanos traíamos hambre de cambio y por eso llegó Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia. La actividad febril del mandatario, durante sus primeros cien días de gobierno, es la respuesta a esa demanda.
El país entero parece al río Grijalva en temporada de lluvias: está crecido, desbordado, revuelto, y por momentos, indomable.
Los primeros cien días, de cualquier gobierno, son el momento para mostrar la materia fundante —el ADN— que dará consistencia al resto de la administración.
Andrés Manuel López Obrador ha aprovechado como pocos esta breve ventana de tiempo para celebrar la razón de sus votantes: ocho de cada diez mexicanos querían una sacudida.
La demanda y la oferta en la política mexicana participan de una feliz luna de miel porque la gente andaba hasta la coronilla y el nuevo presidente está dispuesto a cuestionar y cambiarlo prácticamente todo.
La fascinación con la novedad y la transformación es emoción cotidiana en una inmensa mayoría de personas. Son estadísticamente pocos, por no decir irrelevantes, quienes desearían conservar el patrimonio político del pasado.
De ahí que no tenga límite el furor por derrumbar todo aquello que haya sido fuente de corrupción, violencia o desigualdad.
El presidente está decidido a abrir la caja de pandora porque detrás suyo hay quienes, con estos argumentos, aplauden enérgicamente.
Estos días para México son de euforia, de fiesta, de ánimo optimista y confiado. El Grijalva fluye alebrestado porque una mayoría así lo quiere y estuvo dispuesta a tomar el riesgo de la transformación porque antes las cosas parecían insoportables.
Sin embargo, debajo de estas aguas turbulentas, el país real continúa su cauce sin haber visto todavía los grandes cambios en esos temas precisos que llevaron al triunfo de López Obrador.
Cual serpientes taimadas de agua dulce, los problemas que padecíamos antes de las elecciones de julio pasado, muerden hoy con igual o peor fiereza a la gran mayoría de las poblaciones.
Nada indica que, a ras del suelo —lejos de las luces que iluminan la conferencia mañanera o los altavoces placeros— las cosas hayan cambiado.
Es de pésimo gusto y mala educación, como comer con la boca abierta o subir los codos a la mesa, hablar de esa necia realidad que, a cien días, se mantiene tan canija como antes.
Por ejemplo, las cifras de la violencia publicadas el día de ayer por EL UNIVERSAL. Si se comparan los cien primeros días de todos los presidentes mexicanos, desde que concluyó la Revolución a la fecha, los más recientes se exhiben como los peores: 94 personas murieron diariamente en el país desde que López Obrador se colocó la banda presidencial.
Estos números representan el triple en comparación con el arranque de la administración de Felipe Calderón y casi el doble con respecto a los primeros meses de Enrique Peña Nieto. Si a esta evidencia se agrega el incremento en el número de secuestros y desapariciones, las alarmas suenan bastante fuerte.
No sería justo responsabilizar a la nueva administración federal por esta tragedia, y sin embargo llama la atención que el tema de la violencia haya ido a parar en el fondo del río, cuando los colmillos de tal realidad continúan siendo nuestra principal tragedia.
Algo similar ocurre con la corrupción. Si bien el presidente merece confianza cuando dice que ni él ni su gabinete son personas corruptas, lo cierto es que falta mucho para que esa mística gravite en el lecho del río, donde la sociedad y el Estado se encuentran.
La oferta de amnistía y perdón no han disuadido a los muchos hampones que continúan entendiendo a las instituciones como si fueran un bien propio, de sus familiares y sus compinches.
ZOOM: Corrupción, inseguridad y desigualdad son las tres razones que llevaron a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia. Los resultados a propósito de estos tres temas no pueden ser medidos en estos primeros cien días, pero el año no podrá terminar en similar festejo si no ocurre una transformación fundamental en cada uno de ellos.
@ricardomraphael

3/05/2019

Corrupción y muerte de los Moreno Valle


Ricardo Raphael

El helicóptero Agusta Grand 109 en el que viajaban Érika Alonso y Rafael Moreno Valle cayó en picada. Los peritos denuncian el hecho como inusual: no es común que el rotor principal de una nave como esa termine haciendo círculos sobre la tierra.
Ha sido ya descartado que el helicóptero hubiera recibido un proyectil, así que la causa más obvia del accidente es mecánica.
Cabe formular como hipótesis que una mano criminal haya averiado la nave para provocar la muerte de sus tripulantes; también existe la teoría de un acto de negligencia mecánica. Esta es la pregunta que el fiscal investigador del caso deberá despejar: ¿provocación o negligencia?
En cualquier caso, las pistas apuntan hacia el taller responsable de dar mantenimiento al helicóptero: Rotor Flight Services, cuyo propietario es José Antonio Vázquez Torales y cuyos mecánicos responsables en Puebla son Ricardo Montiel y Mario Gutiérrez.
Aquí algunas interrogantes que el fiscal debe resolver:
1. En 2013 la empresa Eolo Plus entregó la operación del helicóptero a la compañía Servicios Aeroportuarios del Altiplano (SAASA). ¿Por qué entonces Eolo Plus no compartió las bitácoras de la nave correspondientes a los años 2011, 2012 y 2013?
2. ¿Qué ocurrió con el daño detectado en el motor de esa nave a finales del año 2017?
3. ¿Cambió Rotor Flight Services —el taller contratado por el gobierno de Puebla para dar mantenimiento a esa nave— el motor o la parte del motor que presentaba daño? ¿Cuándo sucedió esa reparación?
4. ¿Por qué, después del accidente, la tuerca que sujetaba el rotor principal de la nave mostró evidencia de sobrecalentamiento? (Ese estado de la pieza sólo puede explicarse si el helicóptero despegó teniendo suelta esa tuerca fundamental).
5. ¿Cuándo fue la ultima vez que Rotor Flight dio mantenimiento al rotor del helicóptero? ¿Por qué los encargados del taller, Montiel y Gutiérrez, permitieron que el helicóptero viajara con ese presunto desperfecto?
6. Erika Alonso y Rafael Moreno no solían volar juntos. ¿Por qué ese día cambiaron su rutina?
7. El capitán Ulises Salas y el capitán Marco Tavera eran los responsables de volar la nave y, sin embargo, de última hora, Roberto Cope, que era el director de servicios logísticos del gobierno de Puebla —y por tanto el jefe de ambos— instruyó a Salas para que se fuera a descansar. ¿Por qué Cope piloteó el helicóptero ese 24 de diciembre?
8. ¿Sabían Salas y Tavera del desperfecto en el motor que presentó el helicóptero un año antes? ¿Lo sabía Roberto Cope? ¿Tenían información estas tres personas sobre la reparación realizada al motor? ¿Conocían sobre el mantenimiento que recientemente los empleados de Rotor Flight le habían hecho al rotor?
9. Rotor Flight Services —sus dueños y sus mecánicos— deberían ser parte central de la investigación. ¿Por qué el gobierno de Puebla no ha suspendido todavía el contrato de mantenimiento con esta compañía?
10. ¿Por qué Rotor Flight Services mantiene oficina dentro del hangar del gobierno de Puebla?
11. ¿Por qué Rotor Flight Services participa en la organización de la información solicitada por la fiscalía?
12. ¿Quién era el verdadero dueño del helicóptero accidentado?
13. ¿Por qué los dueños de Eolo Plus, (Juan Armando Hinojosa Cantú y Ariel Zeev Picker Schatz), transifieron en 2013 la operación de la nave a SAASA, (cuyos propietarios son los tlaxcaltecas, Rafael y José Antonio Torre Mendoza)?
14. ¿Qué relación tenía el ex gobernador Moreno Valle con los hermanos Torre Mendoza?
15. ¿Hubo conflictos de interés entre los dueños del helicóptero, los pasajeros, los operadores, los responsables del taller o el director de servicios logísticos?
ZOOM: El accidente de Puebla tiene detrás un largo caudal de corrupción. Los intereses políticos deberían dejar de interponerse, mientras se resuelven las diversas líneas de investigación.  www.ricardoraphael.com @ricardomraphael

2/19/2019

Sostiene Enrique Peña Nieto


Ricardo Raphael
Sostiene el ex presidente Enrique Peña Nieto que no posee ninguna propiedad en España, que no conoce el fraccionamiento La Finca y que jamás ha visitado la zona de Madrid conocida como Pozuelo de Alarcón.
Sostiene Peña Nieto que el rumor de que se iría a vivir a España es absolutamente falso.
https://www.eluniversal.com.mx/columna/ricardo-raphael/nacion/sostiene-enrique-pena-nieto
Sostiene Peña Nieto que durante los días de vacación que se tomó en Madrid fue hospedado por un amigo.
Sostiene Peña Nieto que habita y habitará en la ciudad de México y que el único lugar propio que visita para descansar es la casa familiar que tiene en Ixtapan de la Sal, en el Estado de México.
Sostiene Peña Nieto que la chica con quien lo fotografiaron en la capital española (Tania Ruiz Eichmann) vive también en México.
Sostiene Peña Nieto que él promovió al general Roberto Miranda Moreno, último jefe del Estado Mayor Presidencial, para que fuera agregado militar en la embajada de México en España, como reconocimiento por su trayectoria, y también para que cumpliera con el año y medio que le resta para jubilarse.
Sostiene Enrique Peña Nieto que la última vez que vio a Eugenio Ímaz Gispert fue durante la gira que hizo a España, todavía siendo presidente, en septiembre del año pasado.
Sostiene Peña Nieto que Ímaz no fue un colaborador cercano suyo, sino de quien fuera su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Sostiene el ex presidente que su médico, Rubén Drijanski Morgenstern, no se mudó a vivir a Madrid por razones que tuvieran que ver con su persona.
Sostiene Peña Nieto que la artista plástica, Marcela Lobo, esposa del doctor Rubén Drijanski, migró primero a Madrid por razones laborales y que el marido esperó a que terminase la anterior administración para alcanzarla. Es decir que Drijanski no habría mudado su residencia a España siguiendo al ex mandatario sino a su cónyuge.
Sostiene Peña Nieto que un conjunto de hechos coincidentes, pero desconectados entre sí, llevaron a que este periodista arribara a una conjetura equivocada.
Sostuvo Peña Nieto con este periodista una conversación cordial y respetuosa donde se replicaron las afirmaciones publicadas en la columna Política Zoom del pasado lunes 11 de febrero.
Sostiene el periodista que la información sobre la eventual adquisición de Peña Nieto en Pozuelo de Alarcón tiene como fuente a uno de los agentes que promueven ventas en el fraccionamiento La Finca, quien asegura a los clientes mexicanos que acuden por información que el ex presidente posee un chalet en ese exclusivo conjunto residencial.
Sostiene el periodista que el general Roberto Miranda Moreno fue designado por la Secretaría de la Defensa Nacional como agregado militar en la embajada mexicana en España en enero de este año.
Sostiene el periodista que, de acuerdo con información de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Eugenio Ímaz Gispert, ex director del Cisen, dejará de laborar en la embajada de México en España a finales de este mes.
Sostiene el periodista que no conoce las razones por las cuales la pareja Drijanski-Lobo se mudó a vivir a Madrid y, sin embargo, tiene constancia de que doña Marcela ha comentado varias veces en su círculo de relaciones que el ex presidente Peña era uno de los motivos.
ZOOM: Se suma como coincidencia que el último acto como presidente de Enrique Peña Nieto haya sido recibir en Los Pinos al rey de España, Felipe VI. Ahí ambos se congratularon por la estrecha relación lograda durante la administración federal que ese día concluyó.
www.ricardoraphael.com@ricardomraphael

2/15/2019

Disney, Fox, el futbol y Televisa

Detrás del miedo que algunos andan repartiendo por la fusión de las empresas globales Disney y Fox está la realidad: la amenaza que pesa sobre el monopolio de la transmisión de los eventos deportivos que actualmente existe en México.
El diputado del Partido del Trabajo Gerardo Fernández Noroña subió a tribuna el pasado miércoles 6 de febrero para alertar sobre el tema con argumentos que no fueron del todo honestos:
“Estamos ante un escándalo mayor: si se permite este (nuevo) monopolio (privado) Disney podría obtener hasta 40% del mercado … y los partidos de la Liga Mexicana de Futbol se transmitirían en televisión restringida … (entonces) la gente tendría que pagar por verlos.”
Una de dos: o Gerardo Fernández Noroña trabaja conscientemente para Televisa, o bien es un incauto que le está haciendo el trabajo sucio a alguien más.
Desde que el futbol se volvió uno de los dos mejores negocios para la televisión mexicana –el otro es la religión–, Grupo Televisa ostenta el control de los contenidos deportivos que se transmiten por la pantalla chica: aproximadamente seis de cada 10 partidos de la Liga Mexicana son su negocio principal. 
Por ejemplo, la publicación ViceSport reporta que, durante 2016, de los 274 partidos de la temporada de la Liga, 156 (56.9%) fueron transmitidos por los canales abiertos de Televisa, o bien por sus plataformas TDN y SKY. A este despliegue dominante de mercado debe sumarse la compra de derechos relacionados con los torneos más relevantes del planeta. 
En contraste, de acuerdo con la misma fuente, ESPN cubrió ese mismo año 8.7%, y Fox Sports 6.2%, de los contenidos deportivos para el mercado mexicano. Estos datos querrían decir que, una vez consumada la eventual fusión entre Disney (dueña de ESPN) y Fox (propietaria de Fox Sports), el competidor de Televisa no lograría arrebatarle arriba de 15% del pastel. 
Desde esta perspectiva no es cierto, como alertó Fernández Noroña, que los partidos de la Liga Mexicana de Futbol vayan a caer en las garras del nuevo monopolio global encabezado por Disney, ni que se transmitirían solamente por televisión restringida o que los consumidores se verán, en automático, forzados a pagar por este servicio. 
Se trata de una serie de conclusiones apresuradas cuyo propósito evidente es asustar con el petate de un muerto que todavía goza de cabal salud: Grupo Televisa. 
El diputado fue más lejos al proponer a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) un punto de acuerdo en el que se exhorta al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) a que evite “la concentración de mercado de producción y distribución de contenidos audiovisuales” en favor de Disney. En el mismo punto de acuerdo, la Jucopo citó al presidente del IFT, Gabriel Oswaldo Contreras, para que acuda a San Lázaro con el propósito de informar sobre la fusión. 
La materia de este punto de acuerdo, por entero, es inconstitucional: primero, porque la Cámara de Diputados invade las facultades del IFT, un órgano autónomo según la Carta Magna, al querer orientar sus deliberaciones sobre una fusión que en este momento está siendo apenas analizada; segundo, porque los diputados animan al IFT para favorecer al monopolio existente (Televisa) y con ello deciden afectar a un futuro competidor, cuyo peso real en el mercado de distribución de contenidos deportivos no rebasa el 15%.
Y tercero, más importante, porque los legisladores tendieron una trampa al presidente del IFT, ya que de aceptar la invitación incurriría en un acto de responsabilidad administrativa.
De acuerdo con los artículos 124 y 125 de la Ley de Telecomunicaciones, los comisionados deben abstenerse de cualquier pronunciamiento público o de revelar información relacionada con los expedientes o procedimientos que causen daño o perjuicio a los involucrados hasta que no se haya notificado al Agente Económico investigado la resolución definitiva. 
En otras palabras, si Gabriel Oswaldo Contreras acude a la reunión con los diputados para informar cualquier tema relativo a la fusión Disney-Fox incurriría en una falta que podría inhabilitarlo para continuar ocupando su cargo. 
Fernández Noroña propuso un acto ilegal que sus colegas de la Jucopo avalaron y, para esconder la mano, produjo una cortina de humo con el argumento falso de que, debido a la fusión entre las empresas Disney y Fox, los mexicanos tendremos que pagar para ver los juegos de la Liga Mexicana; y todo lo anterior para proteger los intereses empresariales de Grupo Televisa.
En una cosa Fernández Noroña tiene razón: la fusión Disney-Fox en Estados Unidos, China y otros países dejó fuera los contenidos deportivos. En la nación vecina, por ejemplo, la autoridad obligó a Disney a deshacerse de las cadenas locales dedicadas al deporte.
Cabe prever que algo similar suceda en México, si así lo determina el IFT, pero mientras la deliberación toma su cauce, lo correcto sería dejar que los comisionados hagan su trabajo sin presiones de los competidores interesados, o de sus amigos en el Congreso.
Este análisis se publicó el 10 de febrero de 2019 en la edición 2206 de la revista Proceso.

2/12/2019

La pensión de Enrique Peña Nieto

Ricardo Raphael
Enrique Peña Nieto es el único mandatario a quien no se le retiró la pensión: al parecer sus cargos como funcionario público, gobernador del Estado de México y presidente de la República, le permitieron un retiro muy digno.
Desde hace más de un año Peña rentó una residencia en uno de los fraccionamientos más exclusivos de Madrid, consiguió que también se mudara a vivir a esa ciudad su médico personal, lo mismo que el general de división que fuera el jefe del Estado Mayor durante su mandato, así como el antiguo director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Demasiadas coincidencias para explicar con el mero argumento del azar:
Hacia finales del año 2017, faltando más de doce meses para que dejara de ser presidente, Enrique Peña Nieto adquirió una propiedad en uno de los fraccionamientos más exclusivos y caros de Madrid, conocido como La Finca, en Pozuelo de Alarcón.
El ex mandatario mexicano es ahora vecino de los futbolistas Cristiano Ronaldo, Zinedine Zidan y del periodista Juan Luis Cebrián. Las propiedades en La Finca se cotizan entre las más lujosas de España y prácticamente ninguna otra zona urbana exhibe mayor exceso.
Es en este lugar, situado al noroeste de la capital española, donde presuntamente vive ahora Enrque Peña Nieto, en compañía de su nueva pareja sentimental, la modelo Tania Ruiz Eichelmann.
Coincide que, hace también poco más de un año, Eugenio Imaz Gispert, ex director del Cisen, recibió un encargo difuso dentro de la embajada de México en España, pero con sueldo de marqués. Según el escalafón de la Secretaría de Relaciones Exteriores, este funcionario, ratificado por la nueva administración, ingresa alrededor de 7 mil euros mensuales, es decir 151 mil pesos, sin que sea posible esclarecer sus funciones específicas.
Otro ex funcionario próximo a Peña Nieto, quien también se mudó a vivir a Madrid recientemente, es el general de división Roberto Miranda Moreno; se trata del último jefe del Estado Mayor Presidencial, quien dejó ese puesto el 30 de noviembre.
No pasa desapercibido que el principal responsable de velar por la seguridad de Peña Nieto, cuando era presidente, haya sido asignado a un puesto geográficamente tan próximo a la residencia de su ex jefe.
La última de las coincidencias cósmicas es la mudanza del doctor Rubén Drijanski Morgenstern, también a la ciudad de Madrid. Se trata del mismo internista que, en el año 2013, operó a Enrique Peña Nieto de una delicada dolencia en la glándula tiroides.
Durante toda la administración anterior fungió como su médico particular y, para suerte del ex presidente, la vecindad en España no romperá con la relación médico-paciente.
Don Enrique tiene una fortuna envidiable: en caso de aburrimiento, ahora que le sobra el ocio, cuenta con que puede llamar a Imaz o a Miranda, para jugar, por ejemplo, una partida de golf con sus ex colaboradores.
Ambos gozan de generosos sueldos a cargo del erario federal y pues es difícil suponer que tales nombramientos se debieron sólo al mérito propio.
Pero la intriga más oscura es otra: ¿será también el Estado mexicano quien paga al internista Rubén Drijanski por su estancia en España? ¿O se trata de una casualidad más?
Desde que se diera a conocer la relación sentimental entre Enrique Peña y Tania Ruiz las redes estallaron en comentarios de todo tipo; luego vino el anuncio de Angélica Riviera a propósito de su deseo por divorciarse: eso fue la apoteosis.
Sin embargo, el tema no sólo tiene que ver con una nota del corazón. Hay demasiadas coincidencias que, sumadas, dan la impresión de una coraza bien diseñada, y desde hace tiempo planeada, para blindar de cualquier descalabro al ex presidente de México, Enrique Peña Nieto.
Zoom: si Echeverría, Salinas, Zedillo, Fox y Calderón se quedaron sin pensión, ¿por qué no sucedió lo mismo con Enrique Peña Nieto?
Ricardo Raphael