4/20/2013

“Entre líneas”



La Mujer de Enfrente
“En la búsqueda por esa paz entre Israel y Palestina es extraordinaria la tarea de las mujeres, que han logrado interactuar con empatía”




Nueva York, 23 mar. 13 AmecoPress.- Cuando opiniones independientes se suman, se hermanan, revelan que existe una alta cooperación y dan la fórmula para restaurar el camino de la humanidad, para continuar en pos de la paz, como sucedió entre alemanas, israelíes y palestinas.

En la búsqueda por esa paz entre Israel y Palestina es extraordinaria la tarea de las mujeres, que han logrado interactuar con empatía, es decir, identificando y entendiendo la situación del otro, de la otro, los otros sentimientos y los otros motivos, tal y como lo indica ‘Between the Lines: Voices of Women engendering Peace and Democracy’.
Aquí en Nueva York el sol se asoma, como cada primavera, para todas las hermandades que confluyen y que generaron una narrativa única, por encima de décadas de hostilidad, con la idea de la esperanza de paz y la democracia, pese a la realidad política que separa a las naciones de Alemania, Israel y Palestina.
Este proyecto lo coordinó e inició Arbeitskreis deutscher Bildungsstaetten. Las actividades dialogadas se ejercieron por espacio de diez años y sus testimonios se publicaron en el 2008, mediante el apoyo del German Ministry for Family Affairs, Senior Citizens, Women and Youth.
¿De qué trata ese diálogo?
De que Margot Brown, Hannelore Chiout, Faten Mukarker, Adina Aviram, Anette Klasing, Fidaa Narh-Abu Dba, Edna Zaretsky Toledano, Christiane Reinholz-Asolli, Jameela Alatrash, Gili Tzidkiyahu, Katrin Wolf, Rawia Loucia Shammas, Razia Meron, Rima Al Ajrami, Ruth Hiller, Sabah Ikhymees, Shira Ohayon, Vered Shomron-Fabian, Hannelore Chiout y Jenny Zobel, dan su visión sobre la paz, dejando atrás el desafío de lo imposible, enfatizando el privilegio de ser mujer con visión de paz, a través del diálogo que se inspira en lo verdadero.
Margot Brown, encargada de la dirección editorial, explica que todas ellas, con su diversidad, cultural, lingüística, religiosa y con sus diferentes experiencias políticas, construyeron tesis tan intensas como variadas. Y aunque “todas vemos de diferente forma las cosas dice Brown, sin compasión ni en entendimiento se puede extender el conflicto y suceder lo peor.
Brown indica también que ciertos incidentes fueron recontados a la vez por varias mujeres y el impacto fue muy fuerte en el grupo, permitiendo conocer los pensamientos muy personales de quienes lo atestiguaron. Sobresale también el hecho de que las mujeres participantes no escribieron en su lengua materna y a otras les fue traducido su escrito, confiando en la habilidad de dicha traducción. Lo importante fue dejar que las voces de las mujeres brillaran por si, dejando a un lado el ‘light touch’.
Por supuesto que aquí, en esto de la búsqueda imperiosa de la paz y la democracia entre Israel y Palestina, con la tercera voz cantante de Alemania, para recordar “el dilema de la diferencia”, ese gran desafío, intentaron anteponer lo que comparten y eso fortalece los diálogos y une en la diferencia.
Cada una de las mujeres rompió sus silencios, esas formas de vivir entre líneas, de cruzar líneas y apoyarse en esos cruces, porque las fuerzas de seguridad siempre tratan diferenciadamente, como lo sabemos, como lo vivimos en otras líneas territoriales.
He aquí un ejemplo.
La fiesta
Hubo una vez unos animales que decidieron vivir en un grupo y los pájaros vivir en otro. Así, un día, los animales decidieron tener una fiesta. La cebra fue el vigilante. Todos los animales vinieron a la fiesta para pasar un tiempo feliz.
Entonces el murciélago arribó y dijo: ‘Déjenme entrar a la fiesta, porque yo también soy animal’.
Pero la cebra dijo: “¡No! Nosotros somos animales porque no tenemos alas; tú eres un pájaro porque tienes alas”.
Entonces el murciélago se fue sin haber entrado a la fiesta.
Al siguiente día, los pájaros decidieron tener una fiesta. El buitre fue el vigilante de la fiesta de los pájaros. El murciélago se enteró de la fiesta desde su lejano hábitat y decidió asistir.
Cuando llego a la fiesta dijo: ‘Déjenme entrar a la fiesta, yo soy un pájaro’.
Pero el buitre dijo: “¡No! Nosotros somos pájaros porque no tenemos dientes; tú eres un animal porque tienes dientes’.
Entonces el murciélago tuvo que irse sin haber entrado a la fiesta.El pobre murciélago no era un animal y no era un pájaro, por eso nunca pudo entrar a ninguna fiesta.
Yo digo: díganle a los niños del mundo que nosotros no queremos ser murciélagos. Nosotros queremos encontrar un lugar donde podamos ser o bien un animal o un pájaro, para poder ser felices.
La fiesta, The party, fue su base en todo momento escrita por Abraham Marial Kiol, de 14 años de edad, sudanés.
Y así fue como durante diez años de trabajo intenso y un proceso pasional del encuentro de un lenguaje común entre mujeres de Israel, Palestina y Alemania, aprendieron la protección de sus derechos en cada uno de sus países, bajo un irrestricto respeto entre una y otra, con sus propios valores democráticos.
Pasaron por el proceso doloroso de la investigación y de escribir. Todos los puntos imaginables se abordaron con la única idea de parar la guerra, para sobrevivir, bajo la premisa de los derechos básicos de dignidad humana, derechos de equidad entre hombres y mujeres.
Así, sin encontrar culpables, se puede vivir la diversidad sin estar separadas…y sin líneas.
Fotos: Leticia Puente Beresford.

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