12/18/2014

Apagón en Aduanas

Política ZoomRicardo Raphael
La explicación es insatisfactoria: ¿Por qué suspender el funcionamiento de la infraestructura que sirve para controlar los movimientos en las aduanas hasta que no se celebre otra licitación?


El Estado contemporáneo comienza donde comienzan sus aduanas; no existe más allá de ellas y tampoco sin ellas. Son la frontera precisa para delimitar a la nación y la fuente más antigua para financiar a su gobierno. 
Por eso es un escándalo que por una extraña decisión burocrática las aduanas mexicanas se encuentren desde hace meses a media luz. 
Los sistemas de control instalados desde el año 2007 para registrar los movimientos en esas instalaciones fueron desconectados a lo largo de este año. También se desmanteló el servicio de revisión que antes, a través de tecnología de punta, se hacía para detectar flujo y cargamento irregular dentro del transporte que atraviesa las fronteras, los puertos y los aeropuertos. 
Coinciden por cierto ambas decisiones con la renuncia de Alejandro Chacón Domínguez, que hasta el pasado 29 de noviembre fungió como titular de la Administración General de Aduanas. 
Cabe recordar que por ley, el nombramiento para ocupar este puesto lo hace el Presidente de la República, con la ratificación del Senado. 
Chacón dimitió y las razones de su suerte permanecen hasta hoy desconocidas. 
Quien fuera su segundo de abordo, Sergio Vera, está hoy al frente de las aduanas mexicanas. La plaza vacía no podrá resolverse hasta el próximo periodo de sesiones cuando el Senado pueda recibir otra propuesta presidencial. 
Se especula que Chacón podría reincorporarse como funcionario de Pemex o de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y sin embargo extraña que su salida de Hacienda coincida con el apagón. 
Tanto más inquietante es el silencio comunicativo. Es difícil encontrar una nota que hable al respecto. 
A partir del año 2007 el gobierno federal echó a andar diversos sistemas aduanales apoyados en tecnología avanzada para inspeccionar la carga que ingresa a territorio nacional y también para supervisar el traslado de pasajeros. 
Durante el primer año del gobierno de Felipe Calderón era fundamental elevar los niveles de seguridad mientras dio arranque la política dura contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. 
Mediante distintos dispositivos fue posible grabar en video miles de horas sobre todo lo que ocurrió en las aduanas mexicanas en un periodo que duró poco más de siete años. Ese material ha sido fundamental para detectar actos ilícitos, inhibir corrupción y prevenir distintos riesgos, incluidos aquellos relacionados con la seguridad nacional. 
Sin embargo, a principios del verano de este año, la oficina federal responsable tomó la decisión unilateral de no renovar el contrato a las empresas que estaban ofreciendo servicios similares en las muchas oficinas aduaneras del país: control y revisión de carga y vehículos, intercambio de información con Estados Unidos, datos para la Plataforma México, alerta de robos, mal uso de autos irregulares y alerta arancelaria. 
Se argumentó por parte de la autoridad que en adelante habría nuevas directivas y lineamientos para normar tales sistemas en las aduanas y que mientras estos no estuvieran listos la mejor decisión sería cancelar la renovación de los contratos que antes avalaron la prestación de los servicios mencionados. 
La explicación es insatisfactoria: ¿Por qué suspender el funcionamiento de la infraestructura que sirve para controlar los movimientos en las aduanas hasta que no se celebre otra licitación? ¿Porqué cegar las cámaras de video en las aduanas mientras se elaboran los nuevos lineamientos y directivas? ¿Por qué Alejandro Chacón Domínguez, funcionario ratificado por el Senado como titular de Aduanas, dejó su cargo justo cuando ha sido orquestado este inquietante apagón? 
El conjunto del sistema paralizado cuesta al Estado mexicano varios miles de millones de pesos anuales. La cifra es grande porque los contratos para la prestación de este tipo de actividades abarcan siempre varios años. Es una cantidad considerable y por tanto un negocio muy jugoso para los interesados en obtenerlo. 
ZOOM: No sorprendería que el apagón aduanero concluyera en una licitación irregular diseñada para favorecer a los amigos que ya antes ganaron mucho dinero ofreciendo servicios parecidos en el Estado de México. 

@ricardomraphael

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