3/16/2016

De los gobiernos de la revolución burguesa mexicana, el de Cárdenas fue el menos peor


Pedro Echeverría V.

1. Nunca el pueblo podrá ser beneficiado por los gobiernos porque éstos siempre son producto o resultado de la clase dominante. Primero fue la dominación despiadada de gobiernos Mayas, Teotihuacanos/Toltecas, Mixtecas, Mexicas; luego 300 años de salvaje dominación colonial española y desde 1821- con nuestra “independencia” el capitalismo moderno sometió a nuestra nación de manera brutal y totalitaria. En este contexto surgieron nuestra luchas de Independencia, Reforma, el Porfiriato y la Revolución burguesa mexicana de 1910-17 y aproximadamente 50 gobiernos nacionales que sólo han servido a la clase social dominante y, obvio, al imperio yanqui por ser el policía mundial.

2. Si comparamos a todos los gobiernos mexicanos de “la revolución”, que se inician con Carranza en 1917 y el actual de Peña Nieto (2012-18), absolutamente entregados a las clases dominantes y al capitalismo imperial, sólo Lázaro Cárdenas (1934-40) fue el menos peor obligado por una serie de circunstancias agudas nacionales e internacionales. Que no se piense que por bondadoso repartió tierras, creó la CTM, expropió el petróleo, nacionalizó los ferrocarriles, creó el politécnico, apoyó a los exiliados y habló de educación socialista; todo eso lo pudo hacer porque estábamos saliendo de la profunda crisis económica de 1929, por necesidad de crear un mercado interno y fortalecer su “nacionalismo”.

3. Subrayar que en México hubo una revolución en 1910-1917, así como ha habido revoluciones en Inglaterra, Francia, Rusia, China, Cuba, Nicaragua. Cada una con diferentes adjetivos por los resultados que obtuvieron; sin embargo el factor dominante ha sido –quiéranlo o no- el capitalismo que lleva más de cinco siglos dominando al mundo. Cada una de esas revoluciones logró avances socioeconómicos indiscutibles, pero ninguna pudo romper los poderosos muros de la reacción y el conservadurismo del capitalismo privado y de Estado, del trabajo asalariado y la desigualdad entre los seres humanos. Por ello las han adjetivado como revoluciones traicionadas, interrumpidas, fracasadas, desviadas, burguesas.

4. Los gobiernos del PRI han festejado cada 20 de noviembre el aniversario de la revolución porque les sirve como propaganda política. El presidente Echeverría dijo en los 70 que “la revolución sigue adelante”, pero la población sabe que fue traicionada por Madero desde la firma de los Tratado de Ciudad Juárez en 1911 y tratar de desarmar a los campesinos zapatistas; que fue traicionada por Huerta al dar un golpe de Estado en 1913; que fue traicionada por el presidente Carranza al proclamar una constitución burguesa; por el presidente Obregón al firmar con los yanquis los Tratados de Bucareli entregando el subsuelo a cambio de ser reconocido y todos los demás mandatarios que aceptaron que México sea el traspatio de los EEUU.

5. Las revoluciones van siempre adelante transformando todo; cuando se cansan frenan los cambios profundos, reaccionan y se hacen conservadoras que sufren estancamientos, llegando al grado de convertirse en reaccionarias porque quieren regresar los avances de la historia. Según algunos estudiosos, a pesar de las traiciones de la reacción que buscaba regresar “el reloj de la historia”, la revolución mexicana llegó hasta 1939 con Cárdenas, la expropiación petrolera y el inicio de la guerra mundial; a partir de entonces se inició el conservadurismo y la reacción. El agrarismo y la ruralidad fueron frenados para convertir a México en un país urbano e insertarlo plenamente a la economía y la vida capitalista dominado por los yanquis.

6. Con el gobierno de Cárdenas (1934-40) como señalé, que expropió a terratenientes, nacionalizó los ferrocarriles y expropió petróleos, buscando la creación de un mercado interno y cierta autonomía, concluyó el ciclo de la revolución mexicana. Con la segunda guerra (1939-45), la creación de la ONU (1945) y sus organizaciones, México se integró a la economía de mercado mundial. Si han registrado largas polémicas en aquellos años acerca del “cambio de destino” de nuestro país al no desarrollar el camino agrario para seguir –sin condiciones económicas de competencia- una industrialización forzada que ahora me recuerda la entrada de México al GATT en 1985, al TLC en 1993 y ahora, 2015, el Acuerdo Transpacífico (ATP)

7. Terminada la última etapa de revolución mexicana con la expropiación petrolera de Cárdenas, vino la reacción de la burguesía, sus rescates y devoluciones de tierra, de electricidad, de ferrocarriles, petróleo; además de las grandes construcciones de puentes, carreteras, aeropuertos, periféricos y enormes ciudades. México dejó de ser un país agrario y “atrasado” convirtiéndose a la “modernidad” al estilo norteamericano. Hoy se pueden admirar en muros de la ciudad de México, cerca de los grandes hoteles del paseo de Reforma, gigantescos carteles donde se observan los cambios en las avenidas, calles, edificios, plazuelas de la ciudad. El México de la revolución 1910-1940 se transformó en el patio trasero del imperialismo, su imagen y semejanza.

8. Hace unos meses se cerró en la ciudad de México el teatro popular o populachero “Blanquita” porque “no podía competir con la televisión; no sé lo que sucederá con el elitista teatro de “Bellas Artes” tampoco si le pondrán traje, corbata y sombrero de “gentle man” a “los mariachis de Garibaldi” o grandes luminarias a la “Villa de Guadalupe”. Lo que sé es que para seguir el estilo de vida yanqui y no ser discriminado, hay que imitar con creces lo que de allí viene. Es lo que llamaba en su clase de la UNAM el profesor Abelardo Villegas: “la imitación extralógica” a países desarrollados que México ha vivido a través de su historia y le ha impedido ser auténtico. ¿Cuántas veces, por seguir ejemplos de países “avanzados”, no hemos sido capaces de desarrollar lo que tenemos?

9. La revolución mexicana (1910-40) transformó a México de semifeudal-capitalista a capitalista pleno; a partir de los 40 nuestra nación fue entregada atada al imperio mundial. Ha sido tan profunda mediatización ideológica que ha ejercido el imperio a través de los medios de información a su servicio, que la población no se entera o ni se da cuenta de lo que sucede a su derredor. La revolución mexicana pudo ser benéfica para los trabajadores si hubiesen contando con la fuerza y la organización necesaria; pero la fuerza de los Flores Magón, Zapata y Villa, no estuvieron al nivel del aparado burgués con que contaron los Madero, Carranza, Obregón, Calles y en imperio yanqui que los apoyo. Necesitamos otra revolución, la de los productores, que barra el capitalismo actual. (16/III/16)
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