1/21/2017

Llegaron la carestía y el viernes negro, las más afectadas: las mujeres


MONEDERO
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*

Hay un clima de profunda irritación y descontento social en todo el país, que si bien se desencadenó con el famoso “gasolinazo” y la subida de precios –incluyendo la del peso/dólar- en realidad es producto de un acumulado de varios años (no sólo los de este gobierno) de: errores, injusticias, corrupción, violencia, pobreza, desigualdad y represión para toda la población, pero muy en particular para las mujeres.
 
En el norte del país ha habido varias protestas y manifestaciones muy nutridas, para ellos los aumentos de precios han estado acompañados de un crecimiento en la violencia y el narco, así como la fuerte depreciación del peso, que tanto afecta su economía familiar. Además en estas ciudades hay mayor dependencia del automóvil, entre otras razones porque el transporte público es prácticamente inexistente y caro.
 
Los índices de aceptación del Presidente son los más bajos en los últimos 30 años, sólo una de cada diez personas aprueba su gestión. Las respuestas y explicaciones del gobierno y sus funcionarios ante estos problemas -y el propio aumento de los energéticos- o el problemón que representa la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos son un rosario de barbaridades, algunas de humor involuntario y otras (las más) un insulto a la inteligencia de la sociedad.
 
Habría que empezar por la firma del Pacto o Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar que se firmó el lunes 9 de este mes con la participación del Consejo Coordinador Empresarial y el Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
 
Del gabinete participaron los secretarios de Hacienda, del Trabajo y el de Economía. Hubo dos grandes ausencias muy importantes: los sindicatos independientes encabezados por la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y un sindicato empresarial, también importante: Coparmex.
 
El Consejo Coordinador Empresarial hace mucho que no representa a las pequeñas y medianas empresas o son una minoría, aunque en el país son la gran mayoría en la generación  de empleo y las más afectadas por los aumentos en sus costos  que implican estos incrementos en los energéticos y el precio del dólar.
 
Respecto a la CTM ésta ya es una entelequia, la mayoría de sus sindicatos agremiados son “sindicatos fantasma” o de “protección”, que únicamente representan a los patrones y están muy lejos de las necesidades de las y los trabajadores; de ninguna manera se puede decir que con su participación estuvieron representados los y las trabajadores, o como se decía anteriormente “el sector obrero”.
 
Nada que ver con la CTM que participó en los Pactos que se firmaron en los gobiernos de Miguel de la Madrid o aún en el de Carlos Salinas, donde persistía el corporativismo sindical, ahora en franca decadencia, y en proceso de extinción. Por tanto la presencia de la CTM actual en la firma del Pacto del lunes  es meramente decorativa.
 
Y más o menos el mismo problema enfrenta el actual Estado –o lo que queda de éste después de 30 años de neoliberalismo- donde se encargaron de desmantelarlo, sobre todo a partir del gobierno de Miguel de la Madrid. Por lo consiguiente, muchas de las medidas que propone este pacto –para empezar la del control de precios- no son factibles. ¿Cómo y con qué?
 
Importar los productos que se encarezcan como se hizo en otras ocasiones, con los precios que tiene actualmente el dólar, más que una solución implica un problema más.
 
Sin contar con que el descrédito que tiene este gobierno le resta fuerza y credibilidad, tal parece que su único y último recurso es la represión, de ahí la urgencia y el interés de discutir la famosa Ley de Seguridad Interior, que le dará mayores facultades al Ejército.
 
Las razones que esgrimió la Coparmex para no participar en el pacto son varias. Según ellos no es fruto de un amplio y verdadero consenso social. Planteó el cese a los aumentos subsecuentes a las gasolinas, recortes al gasto público, eliminar duplicidad de programas sociales y algo muy interesante: crear un partida presupuestal para refinar petróleo.
 
¿Los asesoró Andrés Manuel López Obrador? porque fue él quien propuso la construcción de cinco refinerías en el país en su campaña presidencial. La respuesta que entonces recibió por parte de los “expertos” fue de críticas y burlas: ¿para qué construir refinerías? si salía más barato importar gasolina.
 
Ahora ya quisieran contar aunque fuera con una, o por lo menos no haberse comido “la gallina de los huevos de oro” en corrupción, en lugar de invertir en refinerías, minimamente  en las existentes. Aclaro que eso de la “gallina de los huevos de oro” lo dijo el propio Presidente, en una de sus atinadas declaraciones (¡gulp!).  
 
Pedirles a los empresarios que absorban los costos de los incrementos (incluyendo la depreciación del peso), sin aumentar precios de los productos tiene  un efecto muy negativo. Ahorran despidiendo personal y en esos casos las que encabezan las listas de despidos son las mujeres.
 
De acuerdo a las expectativas de los expertos consultados por Banco de México,  en 2017 se espera un desempleo de 4.0 y 4.22 por ciento, superior a la de 2016, con una generación de empleos formales de 6.3 por ciento menos a la del año anterior. 
 
Con el agravante de que las cifras de desempleo que sigue publicando el Inegi están más que maquilladas, particularmente las relativas al desempleo femenino.
 
Por su parte los Sindicatos independientes encabezados por la UNT  pusieron como condición para participar en la firma del citado pacto la cancelación de los subsecuentes aumentos en la gasolina y un aumento de emergencia del salario, ambas cosas les fueron negadas y no firmaron. 
 
Están proponiendo una marcha para el próximo 31 de enero, un paro general y la publicación de un pronunciamiento que firman diversas organizaciones obreras y campesinas, donde se señala entre otros aspectos:
 
“Al incremento en los combustibles anunciado por el gobierno el 27 de diciembre del año pasado, es previsible que seguirán otras medidas desafortunadas que en su conjunto tendrán un alto costo social, como ya hemos vivido en otros momentos de nuestra historia reciente: mayor desempleo, pérdida del poder adquisitivo del salario, ajustes del gasto público en los renglones que afectan la calidad de vida de la mayoría de los mexicanos, y en general una caída del crecimiento que afectará en particular a las pequeñas y medianas empresas. El modelo de desarrollo seguido hasta ahora está mostrando signos de agotamiento, lo peor de la crisis aún está por venir si no actuamos para cambiar las políticas económicas instrumentadas hasta ahora”.
 
El resultado es que crecerá más la pobreza, como bien lo señala este documento y esto conlleva a que más jóvenes se incorporen al narco, ya sea como sicarios o como “halcones”, prácticamente es su única “ventana de oportunidades”, especialmente ahora con la llegada del viernes negro, como acertadamente se le llama  a la toma de posesión de Trump.
 
VER GRÁFICA AQUÍ   Mayor pobreza femenina Como bien se ilustra en la gráfica, en los últimos 11 años (2005-2016), el número de trabajadores y trabajadoras con un salario mínimo creció considerablemente, sobre todo las mujeres, cuya participación pasó de 11.9 a 16.4 por ciento (datos de Enoe-Inegi). Esos son el tipo de empleos que se han creado recientemente (y se seguirán creando),  de los que tanto presume el Presidente.   Todo este panorama se complica considerablemente con la llegada de Trump –fascista y pendenciero-, sus “ofertas” para nuestro país y sus humillaciones además de ser muy costosas (social, económica y políticamente), ameritan una respuesta digna -del gobierno y de la sociedad civil- y no colaboracionista, como lo es el nombramiento de Luis Videgaray de Canciller. Habría que aprender de Canadá y su primer ministro, también hizo cambios importantes en su gabinete, ante tremendo acontecimiento, pero reforzándolo, no debilitándolo como aquí.   * Economista especializada en temas de género twitter @ramonaponce  
Especial
Cimacnoticias | Ciudad de México.-  

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