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8/29/2026

La economía política feminista de los ecosistemas digitales

 Por Julia Evelyn Martínez 

Fuentes: Rebelión

Los ecosistemas digitales no son neutrales. Son espacios donde se acumula riqueza, se organiza el trabajo, se sostiene la vida cotidiana y se disputa el poder político.

Detrás de cada aplicación hay infraestructuras, algoritmos y decisiones empresariales que determinan quién controla la tecnología, quién obtiene las ganancias y quién asume los costos. Una mirada feminista permite ver aquello que muchas veces queda oculto: este sistema se alimenta no solo del trabajo remunerado, sino también de los datos, la atención, la creatividad y los cuidados que millones de personas aportan todos los días. Por eso, la pregunta no es si debemos usar o no la tecnología, sino quién la gobierna, para quién funciona y qué vidas quedan expuestas cuando sus reglas se deciden lejos de las comunidades.

Capitalismo digital, trabajo y cuidados

Las grandes plataformas concentran la propiedad de la infraestructura, los algoritmos y los datos, mientras millones de personas aportan el trabajo que las mantiene en funcionamiento. Una mujer que vende productos por medio de una red social, por ejemplo, paga el teléfono, la conexión a internet y otros costos de su actividad. Además, dedica tiempo a tomar fotografías, responder mensajes, preparar pedidos y atender reclamos. Sin embargo, no decide las reglas de la plataforma, no conoce los criterios del algoritmo y puede perder su cuenta o sus ingresos sin una explicación clara.

Este trabajo digital no reemplaza las responsabilidades de cuidado que el orden patriarcal asigna principalmente a las mujeres. Con frecuencia, se suma a la atención de niñas y niños, personas enfermas o mayores y a las tareas domésticas. Por eso, la supuesta flexibilidad de trabajar desde casa puede convertirse en una jornada sin límites, sin descanso y sin protección social. Una mirada feminista permite reconocer que las plataformas obtienen ganancias gracias a ese tiempo de trabajo visible e invisible, mientras trasladan sus costos a los hogares y, dentro de ellos, especialmente a las mujeres.

La gestión algorítmica profundiza esta desigualdad. Los sistemas automatizados asignan tareas, miden el rendimiento, fijan ritmos de trabajo y aplican sanciones sin transparencia ni posibilidad real de apelación. Quienes trabajan bajo estas reglas son vigilados de manera constante, pero no pueden intervenir en las decisiones que afectan sus ingresos y su estabilidad.

A finales  de 2026, Meta eliminó alrededor de 8.000 puestos de trabajo, equivalentes al 10 % de su plantilla, en medio de una reorganización orientada a ampliar sus inversiones en inteligencia artificial. Muchas personas conocieron su despido mediante comunicaciones digitales. La forma y la magnitud de estas medidas muestran el desequilibrio de poder entre las corporaciones y quienes trabajan para ellas: una decisión tomada en la cúpula empresarial puede destruir, en segundos, los ingresos y la seguridad de miles de familias. La tecnología, que podría reducir las jornadas y liberar tiempo para el descanso y los cuidados, se utiliza para disminuir costos laborales, aumentar ganancias y debilitar derechos. Así se expresa la lucha de clases en el entorno digital.

Datos, atención y acumulación de riqueza

Cada búsqueda, compra, conversación o desplazamiento puede producir información que las empresas convierten en mercancía. Con frecuencia se afirma que los datos son “el nuevo petróleo”. Sin embargo, esta comparación oculta algo fundamental: los datos no aparecen de manera espontánea ni son un recurso separado de las personas. Se originan en nuestras actividades, relaciones, cuerpos y necesidades. Desde una perspectiva feminista, extraer datos también significa apropiarse de fragmentos de la vida cotidiana.

Las plataformas transforman esa información en perfiles de consumo que alimentan la publicidad dirigida y los sistemas de inteligencia artificial. Si una mujer busca un medicamento, información sobre un embarazo o un servicio de salud, su actividad puede utilizarse para anticipar sus necesidades e influir en sus decisiones. Esto no solo produce ganancias; también puede exponer información sensible y reforzar formas de vigilancia o discriminación.

Netflix registra cada visualización para decidir qué contenidos producir, recomendar y distribuir. De esta manera, la creatividad queda subordinada a cálculos empresariales que buscan reducir riesgos y maximizar ganancias. Productoras, artistas y trabajadoras culturales dependen de algoritmos que determinan qué historias circulan y cuáles quedan ocultas.

Amazon convierte cada búsqueda y cada compra en información para perfeccionar su logística y ampliar su poder sobre el comercio electrónico y los servicios de nube. Mientras tanto, quienes trabajan en almacenes, entregas y atención al público enfrentan ritmos intensos y condiciones precarias. La riqueza se concentra en la cúpula corporativa, aunque una enorme red de trabajadoras y trabajadores sostenga la infraestructura material que hace posible el negocio.

TikTok y Meta diseñan sus algoritmos para prolongar el tiempo de permanencia en pantalla. La atención de las personas se transforma en datos y, luego, en ingresos publicitarios. Al mismo tiempo, usuarias y creadoras producen contenidos, mantienen activas las redes y realizan un trabajo que rara vez es reconocido o remunerado de manera justa. Las mujeres, además, están más expuestas al acoso, la sexualización, la apropiación de sus imágenes y otras formas de violencia digital.

La magnitud de este negocio permite comprender el poder en disputa. El mercado mundial de publicidad digital alcanzó 567.900 millones de dólares en 2025 y se estima que crecerá a 662.300 millones en 2026 y a 1,69 billones en 2033 (Grand View Research, 2026). Por su parte, WPP Media estimó que los ingresos mundiales por publicidad llegaron a 1,08 billones de dólares en 2025. La publicidad exclusivamente digital representó el 73,2 % de ese total y el porcentaje aumentó al 81,6 % al incluir extensiones digitales como el streaming y la publicidad exterior digital (WPP Media, 2025).

Estas cifras muestran que cada clic y cada minuto de atención forman parte de un proceso económico de enorme escala. La respuesta no consiste en abandonar la tecnología, sino en disputar su propiedad, sus reglas y sus beneficios. Quienes producen la riqueza digital deben participar en las decisiones y recibir una parte justa del valor que generan.

Datos transnacionales y poder corporativo

La digitalización de los servicios públicos y privados ha acelerado la transnacionalización de los datos. Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud no solo ofrecen infraestructura tecnológica: también administran o almacenan información estratégica de millones de personas. Cuando los registros educativos, tributarios, laborales o médicos dependen de empresas extranjeras, los Estados pierden capacidad para decidir de manera autónoma cómo protegerlos y utilizarlos.

En 2025, el mercado mundial de servicios de nube alcanzó aproximadamente 680.000 millones de dólares y se proyectó que llegaría a 947.000 millones en 2026 y a 2,4 billones en 2030. AWS controlaba cerca del 28 % del mercado, Microsoft Azure el 21 % y Google Cloud el 14 %. En conjunto, estas tres empresas concentraban más del 60 % de la infraestructura mundial de nube (Synergy Research Group, 2026). Esta concentración condiciona la soberanía digital de los Estados y aumenta su dependencia de contratos privados sujetos a intereses comerciales y geopolíticos.

En México, la contratación de proveedores globales para digitalizar y almacenar información pública puede colocar datos escolares, tributarios y administrativos bajo infraestructuras que el Estado no controla plenamente. Aunque el portal datos.gob.mx reúne decenas de miles de conjuntos de datos federales, la apertura de información no garantiza, por sí sola, soberanía tecnológica ni protección frente al uso comercial de los datos.

En Brasil la Rede Nacional de Dados em Saúde integra historiales médicos mediante la interacción de instituciones públicas y privadas. La Ley General de Protección de Datos reconoce que la información médica es sensible, pero su protección también depende de quién controla la infraestructura, de las condiciones de los contratos y de la capacidad estatal para fiscalizar a las empresas.

En India, el sistema Aadhaar centraliza los datos biométricos de más de mil millones de personas y permite que empresas privadas participen en procesos de autenticación. Este modelo muestra cómo puede debilitarse la frontera entre lo público y lo privado cuando la expansión tecnológica avanza más rápido que los controles democráticos.

DoctorSV, en El Salvador, forma parte de esta tendencia mundial. La plataforma reúne información clínica y familiar de quienes utilizan el servicio. La digitalización puede facilitar la atención médica, pero también crea riesgos si no existen reglas claras sobre quién accede a los datos, dónde se almacenan, con qué fines se utilizan y durante cuánto tiempo se conservan. Estos riesgos tienen una dimensión de género: la información sobre salud sexual y reproductiva, embarazos, violencia, identidad de género u orientación sexual puede utilizarse para vigilar, excluir o discriminar a mujeres y personas LGTBIQ+. El respaldo financiero de organismos internacionales, como el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), no sustituye la obligación del Estado de garantizar transparencia, consentimiento, seguridad y control público.

Estos casos revelan un problema estructural: la creciente capacidad de las corporaciones tecnológicas para influir en las decisiones públicas y convertir servicios esenciales en nuevos mercados. La soberanía de los datos no es un asunto meramente técnico. Es una cuestión de democracia, justicia económica y autonomía colectiva. También es una demanda feminista, porque proteger los datos relacionados con los cuerpos, la salud, los cuidados y la vida familiar resulta indispensable para ejercer derechos y vivir sin vigilancia ni discriminación.

Autoritarismo digital y colonialismo cultural

Las plataformas también ejercen poder al decidir qué contenidos pueden circular, cuáles pierden visibilidad y qué cuentas son suspendidas. Estas decisiones se presentan como procesos técnicos y neutrales, aunque responden a reglas empresariales y a algoritmos diseñados desde contextos culturales dominantes. En América Latina ese poder puede silenciar expresiones indígenas, feministas y comunitarias y reforzar el racismo, el patriarcado y el colonialismo cultural.

Como documentan Lindero Cortez, Scarlet et al. (2026), en Brasil algunas comunidades indígenas, entre ellas los Kalapalo del Xingu, han visto cómo YouTube e Instagram eliminan videos de ceremonias tradicionales por considerarlos “contenido sensible”. Cuando las imágenes de vestimenta ancestral son clasificadas como inapropiadas, las personas creadoras se ven obligadas a modificar sus publicaciones para evitar bloqueos. Así, una regla privada impone criterios ajenos a la comunidad y limita la transmisión de sus saberes.

En México, organizaciones feministas han denunciado la reducción del alcance de publicaciones sobre derechos sexuales y reproductivos, violencia de género y diversidad sexogenérica. Aunque el contenido no siempre desaparece, deja de circular y pierde impacto político. En 2024, Meta bloqueó las cuentas de WhatsApp Business de Telefem y después eliminó su perfil de Instagram, que tenía 45.000 seguidoras. La organización atendía a más de 4.000 mujeres al mes en procesos de aborto seguro. La medida interrumpió servicios de salud, debilitó la credibilidad construida durante años y borró parte de la memoria digital de la organización.

En Guatemala, Facebook, TikTok y X han sido utilizados para difundir campañas de desprestigio contra liderazgos mayas, defensoras ambientales y activistas contra la corrupción. En el caso de Lesbia Artola, circularon acusaciones falsas que buscaban responsabilizarla por asesinatos de defensores de la tierra. La desinformación digital no permanece encerrada en una pantalla: puede preparar el terreno para amenazas, criminalización y persecución judicial.

Estos hechos muestran que el autoritarismo digital empresarial tiene consecuencias materiales. Las plataformas favorecen los contenidos más rentables y pueden penalizar las voces que cuestionan el patriarcado, el racismo, el extractivismo o el poder político. Esta violencia afecta de manera particular a mujeres indígenas, rurales, trans, lesbianas, periodistas y defensoras, porque sobre ellas se cruzan distintas formas de discriminación. Descolonizar lo digital exige transparencia en las decisiones algorítmicas, mecanismos eficaces de apelación y políticas que protejan las lenguas, los saberes y la organización de los pueblos.

Violencia digital y exclusión política

Las amenazas, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, el acoso sexual y las campañas de desprestigio no son simples insultos en redes sociales. Forman parte de una estrategia de control patriarcal que busca infundir miedo, disciplinar a las mujeres y expulsarlas de los espacios públicos. Periodistas, defensoras de derechos humanos, dirigentes comunitarias y candidatas enfrentan agresiones dirigidas no solo contra sus ideas, sino también contra sus cuerpos, su sexualidad, sus familias y su derecho a participar.

Cuando una mujer deja de opinar, organizarse o participar en política por temor a las agresiones, pierde ella, pero también pierde la democracia. Por eso, la violencia digital debe reconocerse como una forma de violencia política y estructural. Enfrentarla requiere prevención, atención, protección y sanciones efectivas, además de responsabilidades claras para las empresas que permiten o amplifican estos ataques.

Democratizar lo digital

Democratizar lo digital significa disputar el poder de las plataformas y construir alternativas colectivas. La soberanía de los datos debe garantizar que la información pública y sensible sea gestionada por instituciones democráticas, con control social y participación ciudadana. Se necesitan límites a la concentración empresarial, transparencia en los algoritmos y el derecho a recibir una explicación y apelar cuando una decisión automatizada afecta un empleo, un ingreso, un servicio público o la libertad de expresión.

La democratización también exige reconocer como trabajo las actividades realizadas mediante plataformas y garantizar derechos laborales, seguridad social y negociación colectiva. No basta con celebrar que las mujeres puedan vender productos o prestar servicios desde sus hogares. Es necesario asegurar ingresos dignos, descanso, protección frente a la violencia y corresponsabilidad social de los cuidados. De lo contrario, la inclusión digital solo agrega nuevas cargas a las desigualdades existentes.

Una agenda feminista debe incluir acceso universal y asequible a internet, formación tecnológica, protección de los datos personales y participación efectiva de las mujeres en el diseño y la regulación de los sistemas digitales. Esta participación debe incorporar la diversidad de experiencias de mujeres rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes, con discapacidad y de las personas LGTBIQ+. No existe justicia digital si las decisiones continúan concentradas en élites empresariales y técnicas alejadas de las comunidades afectadas.

También es necesario invertir en tecnologías públicas, comunitarias y cooperativas que prioricen el bienestar colectivo. Las plataformas deben respetar las lenguas y los saberes locales, corregir los sesgos de sus sistemas y proteger la organización social. Democratizar la tecnología no significa añadir mujeres a un modelo injusto, sino transformar las relaciones de propiedad y poder que lo sostienen.

Conclusión

La disputa por los ecosistemas digitales no es un debate técnico reservado a especialistas. Es una discusión pública sobre democracia, justicia económica y derechos. Hoy, las grandes corporaciones concentran datos, infraestructura y ganancias, mientras los costos recaen sobre trabajadoras, hogares, comunidades y Estados. Desde una perspectiva feminista, esto obliga a mirar el poder allí donde suele presentarse como innovación: en la extracción de datos, en la vigilancia del trabajo, en la moderación privada de contenidos y en la violencia que busca expulsar a las mujeres del espacio público.

Democratizar la tecnología no significa rechazarla. Significa cambiar sus reglas. Implica reconocer el trabajo que sostiene la vida, garantizar derechos laborales, proteger los datos personales y públicos, regular los algoritmos, limitar los monopolios y construir infraestructuras públicas, comunitarias y cooperativas. También implica que mujeres, trabajadoras, pueblos y comunidades participen en las decisiones y reciban una parte justa de la riqueza que contribuyen a crear.

Una agenda feminista para lo digital debe poner la vida en el centro. Eso supone cuestionar la concentración de la propiedad y de las ganancias, defender la autonomía de los pueblos, proteger las lenguas y los saberes locales, y exigir que las tecnologías no profundicen las desigualdades que prometen resolver. La inclusión digital, por sí sola, no basta si las reglas siguen siendo definidas por las mismas empresas que se benefician de la dependencia, la vigilancia y la precariedad.

Si queremos una democracia plena, también tenemos que democratizar lo digital. No se trata de pedir permiso para participar en plataformas diseñadas por otros, sino de disputar sus reglas, sus beneficios y su sentido. La tecnología puede servir para vigilar, precarizar y silenciar; pero también puede convertirse en una herramienta colectiva para cuidar, comunicar, organizar y ampliar derechos. Esa elección no es técnica: es profundamente política y feminista.

Julia Evelyn Martínez. Economista feminista, docente e investigadora.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

8/01/2026

Recorrer el mundo para hacer visible lo que la economía ignoraba

Entrevista a Lourdes Beneria, catedrática de Economía y feminista

Fuentes: El diario [Imagen: Lourdes Beneria, fotografiada tras realizar esta entrevista. Xavi Miralles]

La catedrática emérita y pionera de la economía feminista repasa en esta entrevista los inicios y su trayectoria en un mundo en el que tanto la universidad como las estadísticas eran cosa de hombres

Lourdes Beneria (Vall de Boí, 1937) lleva toda la vida siendo una pionera sin proponérselo. Nació en un valle del Pirineo leridano y estudió en una época en que muy poca gente lo hacía y menos las mujeres. Escogió Economía cuando se acababa de estrenar una nueva facultad en Barcelona y solo ella y otra alumna acabaron la carrera. El resto de los licenciados eran hombres, algo que en esos tiempos era habitual. Ellos eran mayoría entre el alumnado y aún más entre el profesorado.

Pasó por Francia e Inglaterra antes de obtener la beca Fulbright que le permitió trasladarse a Estados Unidos. Más tarde es ahí donde se hizo un nombre como docente. Pronto descubrió que, como en tantas disciplinas, las mujeres éramos invisibles en estudios y estadísticas. “El trabajo doméstico, los cuidados o el empleo informal de muchas mujeres existían, pero quedaban fuera del relato económico dominante”, explica.

Beneria rememora su trayectoria sin querer darle importancia, pero sus trabajos, recogidos en decenas de artículos y libros, la han convertido en un referente de la economía feminista. Hablaba de desigualdad de género cuando prácticamente nadie sabía qué era o de la importancia de que el sector público invierta en políticas de cuidados cuando los debates iban por otro lado. Tuvo conciencia ecologista también muy pronto. En eso también fue una pionera.

Usted nace en el Valle de Boí y acaba siendo catedrática en Cornell, en Estados Unidos. Dicho así, parece casi una vida de película.

No sé si de película, pero sí que ha sido una vida de mucho trabajo, muchos pasos y también de quebraderos de cabeza.

¿Cómo fue salir del Pirineo para empezar a estudiar?

Los tres primeros cursos de bachillerato los hice por libre: me preparaba con una maestra y acudía a examinarme al Instituto de Lleida. Después ingresé como interna en el colegio de la Sagrada Família de Lleida. Cuando llegó el preuniversitario, como allí todavía no se podía cursar, tuve que venir a Barcelona.

En aquella época estudiaban pocas chicas, especialmente en el Pirineo. Dependía mucho de si la familia podía pagar el viaje y la pensión.

¿Siempre tuvo claro que quería estudiar?

A partir de un cierto momento del bachillerato, sí. Mi familia no se opuso. Éramos seis hermanos y yo era la pequeña, con trece años de diferencia respecto al hermano anterior. Dos de mis hermanas también habían estudiado: una era farmacéutica y la otra, maestra.

¿Cómo decidió estudiar Economía?

Cuando llegué a Barcelona todavía dudaba entre ciencias y letras. Un día leí en La Vanguardia que se creaba una nueva facultad de Económicas y pensé que podía estar a medio camino entre ambas ramas. También tenía mucha curiosidad por entender la diferencia entre capitalismo y socialismo.

El primer curso éramos unas sesenta y cinco personas y solo tres mujeres. Al final, terminamos solo dos.

¿Cuándo descubrió qué ámbito de la economía le interesaba más?

La carrera duraba cinco años. Poco a poco vi que no quería dedicarme ni a la teoría económica ni a la historia económica. El último año tuve un profesor de comercio internacional y aquel campo me interesó mucho.

¿Cómo llegó a Estados Unidos?

Antes pasé temporadas en Francia e Inglaterra para aprender idiomas. Después obtuve una beca para estudiar el Mercado Común. Cuando quise volver a Inglaterra, me explicaron que las becas Fulbright facilitaban el acceso a Estados Unidos. Presenté la solicitud sin demasiada confianza, pero me la concedieron.

Allí hice un máster de un año y después volví a Barcelona. Me casé con un estadounidense y, una vez cumplidos los dos años de residencia obligatoria en el país de origen que exigía la beca, regresamos a Estados Unidos.

¿Cómo fue hacer el doctorado con dos hijos pequeños?

Muy difícil, pero salí adelante. Primero empecé en Columbia, pero me quedé embarazada y pedí una excedencia. Durante un tiempo vivimos cerca de Filadelfia porque mi marido había encontrado trabajo allí. Cuando volvimos a Nueva York, me matriculé de nuevo en el doctorado, ya con dos hijos.

¿Cuándo empezó a interesarse por la desigualdad de género?

El feminismo no ocupó un lugar central en mi pensamiento hasta finales de los años sesenta. Mi tesis doctoral estudiaba el sistema educativo español, pero incluía un capítulo sobre la educación de las mujeres. Aquella parte, que al principio parecía secundaria, acabó siendo la que más me interesó.

De aquel capítulo surgió mi primera publicación. Anagrama publicó el texto porque prácticamente no había trabajos en castellano sobre esta cuestión. Yo no era demasiado consciente de ser pionera; simplemente era un tema que me interesaba.

¿Cómo fueron sus primeros años como profesora en Estados Unidos?

Después del doctorado trabajé en la Universidad de Rutgers, cerca de Nueva York, y más adelante también enseñé en Columbia. Impartía asignaturas de economía, como macroeconomía o comercio internacional, pero al poco tiempo también empecé a ofrecer un curso sobre mujeres. En aquel momento había muy poca bibliografía y hacíamos lo que podíamos.

Yo no era demasiado consciente de ser pionera; la desigualdad de género simplemente era un tema que me interesaba.

En 1979 trabajó en la Organización Internacional del Trabajo. ¿Qué descubrió allí?

En un viaje a Marruecos observé una contradicción muy clara. Las estadísticas decían que la participación laboral de las mujeres era muy baja y la de los hombres, muy alta. Pero en un pueblo de montaña vi a mujeres realizando todo tipo de trabajos duros —transportando productos, lavando ropa, cuidando criaturas— mientras muchos hombres estaban en las tiendas sin actividad porque no era temporada turística.

Aquello me hizo ver que las estadísticas no contabilizaban buena parte del trabajo femenino. No era un problema exclusivo de Marruecos; también ocurría en España y en muchos otros países. De ahí nació un artículo sobre producción, reproducción y división sexual del trabajo.

¿Le hicieron caso?

No demasiado. Cuando propuse revisar las estadísticas laborales, algunos se rieron. Pero, con el tiempo, la cuestión se fue incorporando a los debates de la OIT y se empezó a contabilizar mejor el trabajo de las mujeres.

También investigó el trabajo precario de las mujeres en México.

Sí. Cuando volví a Estados Unidos hice trabajo de campo en México sobre la maquila doméstica: mujeres que trabajaban desde casa en tareas industriales muy mal pagadas y en barrios muy pobres. Realicé el estudio con una socióloga argentina y de él salió un libro. La Fundación Ford financió la investigación, que nos ocupó dos veranos.

En cierto modo, su investigación ha consistido en hacer visibles realidades ocultas.

Sí, sobre todo realidades que no aparecían en las estadísticas ni en las publicaciones académicas. El trabajo doméstico, los cuidados o el empleo informal de muchas mujeres existían, pero quedaban fuera del relato económico dominante.

¿Cómo valora hoy la evolución de las mujeres en el mundo laboral?

No se puede generalizar, porque depende mucho del país, del sector y del contexto. Pero se ha avanzado enormemente. Las Naciones Unidas han tenido un papel importante, especialmente con la Conferencia de Pekín, que marcó un antes y un después. Hoy la desigualdad de género es mucho más conocida y preocupa a mucha más gente.

¿Qué queda todavía por hacer?

Queda mucho, sobre todo para las mujeres migrantes, que a menudo ocupan los empleos más precarios y tienen menos opciones laborales. El ámbito de los cuidados sigue siendo central. Ahora se habla mucho más de ello que antes, pero los presupuestos públicos todavía son insuficientes, tanto a escala estatal como local.

¿Cree que existe el riesgo de retroceder en derechos?

Sí. En Estados Unidos y en otros lugares han aparecido movimientos que defienden un retorno a modelos tradicionales. Aun así, pienso que no volveremos exactamente al punto de partida, porque cuando las mujeres han conquistado espacios y derechos es difícil que los abandonen por completo.

La economía no es solo una cuestión de cifras, sino también de derechos y de poder.

¿Cómo ve el trumpismo?

Como un desastre. Me cuesta reconocer aquel país. Cada día es más reaccionario y autoritario. Una parte del movimiento MAGA procede del conservadurismo de siempre, pero también hay personas castigadas por las crisis económicas y por la pérdida de empleo industrial. Trump ha sabido convertirse en el líder de ese malestar y de sectores que antes no estaban tan organizados.

¿Qué piensa del discurso de la “prioridad nacional” respecto a la inmigración?

Es un discurso insolidario y alejado de la realidad. Nuestras economías dependen en buena parte de la mano de obra migrante. Es cierto que su incorporación puede generar desequilibrios temporales, pero no se puede ignorar que muchas actividades económicas necesitan a estas personas.

¿Puede la educación combatir estos discursos?

La educación es importante, pero no basta. También hacen falta conversaciones, debates y capacidad para convencer. Yo siempre he sido más bien tímida —soy del Pirineo—, pero me ha gustado argumentar e intentar convencer sin ser agresiva.

También ha defendido alternativas económicas vinculadas al ecologismo. ¿Le preocupa que el cambio climático haya perdido centralidad?

Mucho. La lucha contra el cambio climático no es una bandera ideológica, sino una necesidad. Me preocupa el avance del negacionismo y los intereses económicos que hay detrás.

En Cornell participé en una protesta para evitar que destruyeran una pequeña zona arbolada del campus. Al final llegaron las excavadoras y talaron los árboles. Aquel día lloré, como muchos estudiantes y profesores. Desde entonces entendí de otra manera qué representan los árboles y cómo todo está relacionado.

La lucha contra el cambio climático no es una bandera ideológica, sino una necesidad.

¿La economía influye más en la vida de lo que solemos pensar?

Sí. La economía tiene muchas ramificaciones y no se puede separar de la naturaleza, la sociedad o la política. La industria moderna y el modelo económico pueden provocar un daño enorme si no se tienen en cuenta estas relaciones.

¿Qué recomendaría hoy a un estudiante de Economía?

Que entienda que la economía no es solo una cuestión de cifras, sino también de derechos y de poder. Y, sobre todo, les diría a las chicas que sus derechos valen tanto como los de los chicos, que deben luchar por la igualdad y que no deben permitir que regresen las leyes ni las prácticas del pasado.

¿Por qué decidió regresar definitivamente a Catalunya?

Cuando me jubilé me planteé quedarme en Ithaca, donde está Cornell, porque estaba muy bien allí, tenía muchos amigos y era una ciudad agradable. Pero ninguno de mis hijos vivía en Estados Unidos y mi familia estaba aquí. Finalmente, el peso de la familia y el vínculo Catalunya y el Valle de Boí me hicieron volver.

Se marchó del valle con trece años. ¿Volver es una forma de cerrar el círculo?

Sí. Es un poco aquello de recorrer el mundo y volver a casa. Me gusta regresar. Hace poco una prima encontró una fotografía mía de pequeña, con una ternera, y durante días no sabía quién era aquella niña. Cuando me la enseñó, me reconocí enseguida. Fue como reencontrar una parte muy antigua de mí misma.

Fuente: https://www.eldiario.es/catalunya/lourdes-beneria-recorrer-mundo-visible-economia-ignoraba_128_13377684.html 

3/08/2025

Mujeres invierten para conseguir su libertad financiera: PROFECO

Escrito por Wendy Rayón Garay 
.-ciudad de México.- De acuerdo con la Revista del Consumidor de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), pese a que persisten mitos y estigmas sobre la inclusión financiera de las mujeres, cada vez más mexicanas comienzan a invertir logrando cerrar las brechas de género en inversiones y generando una herramienta para fortalecer su economía personal.

Según el Banco de México (BANXICO), invertir es depositar el dinero ahorrado en algún instrumento financiero de mayor rendimiento o destinarlo a una actividad de la cual se espera obtener ingresos a futuro. Siguiendo lo establecido por la PROFECO, es necesario crear estrategias de empoderamiento para que las mujeres inviertan, ya que tienen una mayor esperanza de vida que los hombres, de un promedio de 78 años, y necesitan ahorrar para asegurar su futuro económico.

Recientemente, la encuesta de OctaFX, una plataforma para vender y comprar acciones en línea a nivel global reveló que las principales razones por las que las mujeres mexicanas invierten:

  • Generar un ingreso extra (68%): esto sugiere que las mujeres ven la inversión como una forma de complementar su salario y mejorar su situación financiera hacia la estabilidad.
  • Aumentar su ahorro para el retiro (48%): mostrando que existe una conciencia sobre la importancia de la estabilidad financiera a largo plazo y la planeación a futuro.
  • Mejorar su estilo de vida (39%): la inversión no solo se percibe como una herramienta de seguridad, sino también una vía para alcanzar el bienestar personal y familiar.
  • Ahorrar para la educación de sus hijas e hijos (28%): dentro de sus prioridades esta la formación académica y el futuro de sus hijas e hijos.
  • Lograr un retiro anticipado (24%): existe deseo de independencia económica y una estrategia para alcanzar la libertad financiera antes de la jubilación.

Además, son ellas quienes son más cautelosas y pacientes, prefiriendo productos de menor riesgo y a largo plazo. La misma encuesta señaló que los instrumentos más utilizados son acciones nacionales (62%), bonos (36%), acciones internacionales (32%), cetes (31%) y moneda extranjera (29%).

Sin embargo, las mujeres siguen enfrentando mitos y barreras basados en su género que les impide educarse financieramente para realizar esta actividad económica. Por ejemplo, entre algunos mitos conocidos se dice que «invertir es demasiado riesgoso para las mujeres», siendo que toda inversión conlleva riesgos; y la creencia de «las mujeres son más emocionales para invertir» perpetúa que ellas sean consideradas inferiores y menos competentes.

Normas sociales, la barrera que impide la inclusión financiera de las mujeres

De acuerdo con el informe «Expandiendo la inclusión financiera de las mujeres en México» del Banco Mundial, gracias a las normas de género -las cuales dictaminan los comportamientos, roles y responsabilidades esperados en función al género- se crea un marco de desigualdad en el que los hombres asumen posiciones de autoridad y poder dentro de instituciones políticas, sociales y económicas, mientras que las mujeres asumen responsabilidades relacionadas con el hogar y los cuidados de la familia.

Actualmente, existen 22 millones 863 mil 738 de mujeres de 15 años en adelante que pertenecen a la población económicamente activa (PEA) ocupada frente a 33 millones 997 mil 934 millones de hombres, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo Nuevo Edición (ENOEN) de 2022. De igual forma, la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022 señala que son ellas quienes destinan un promedio de 37.9 horas al trabajo de cuidado cada semana y sus homólogos dedican 25.6 horas

Esta dinámica se relaciona con el género, edad, nivel socioeconómico, educación, raza, ubicación geográfica, tradición, cultura, religión, familia, localidad y un sistema patriarcal que permea el ambiente para crear disparidades de género entre mujeres y hombres, afectando asó el acceso de ellas sobre el uso de servicios financieros

Dentro de las incidencias directas se encuentran la restricción de participación de las mujeres en el empleo formal, el manejo de finanzas en el hogar y la posesión de activos financieros como tierras, negocios o cuentas bancarias. Asimismo, en las indirectas están la perdida de la capacidad para desplazarse y el manejo de su tiempo causados por factores como la educación y el tipo de trabajo remunerado al que puede aspirar una mujer. Esto limita su independencia económica y su capacidad para generar riqueza a largo plazo.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las normas sociales tienen un impacto negativo en la inclusión financiera de las mujeres mexicanas. Los estereotipos sobre los roles refuerzan un sistema de la economía del hogar en el que existen dos figuras: el hombre proveedor que toma las decisiones financieras y las mujeres que dependen de dichas elecciones.

Este escenario ha provocado de muchas mujeres tomen decisiones financieras a escondidas de sus parejas o asuman un rol en el que parezca que son ellos quienes las hacen. Es este contexto, la participación financiera de las mujeres se toma como un «debilitamiento» del papel de proveedor de los hombres y una desviación de la función de las mujeres como cuidadoras.

Ninguna mujer en top 100 de atletas mejor pagados del mundo en 2024

.-Ciudad de México. – Desde hace cuatro años el portal deportivo Sportico realiza un ranking con los 100 atletas mejores pagados del año; el listado del 2024, por segundo año consecutivo, no incluye a ninguna mujer, a pesar de que en este se contemplan los ocho deportes más populares: baloncesto, fútbol, fútbol americano, golf, tenis, automovilismo, boxeo y béisbol, entre el público de 27 países diferentes.

En cuestión de salarios la brecha recrudece el panorama; los 15 atletas mejores pagados de la lista obtienen en ganancias la suma de mil 360 millones de dólares, mientras que en la misma muestra de mujeres mejor remuneradas por el deporte sólo reúnen 64 millones de dólares, es decir, en esta escala los hombres ganan mil 296 millones de dólares más que las mujeres.

El deporte, es una de las industrias más lucrativas dentro del entretenimiento, aun así es un sitio con una importante brecha de género, a pesar de que las mujeres también son consumidoras de esta industria pero simplemente son excluidas sus necesidades y aportaciones dentro del mismo.

Esta discriminación deportiva no sólo surge dentro del campo, los medios de comunicación juegan un rol fundamental en la reafirmación de esta problemática, puesto que, no se brinda el mismo espacio al aire a las mujeres deportistas que a los hombre, marcando no sólo una brecha salarial, también una de oportunidades por cuestiones de género.

Los 15 primeros atletas del top 100 en ganancias por publicidad reúnen la módica cantidad de 534 millones de dólares, mientras que las 15 mujeres con mayor participación en campañas deportivas sólo recolectan 157 millones de dólares, es decir, menos del 30 por ciento en comparación. Sin mencionar que sus apariciones en contenido publicitario suelen ser en periodos estratégicos como herramienta de “inclusión” para las marcas.

Al menos hasta 2023, la cobertura de los deportes femeninos en medios de comunicación sólo representaba el 15 por ciento de las transmisiones totales en materia deportiva, según The Collective y en los pasados juegos olímpicos y paralímpicos de 2024 aunque el 70 por ciento de la audiencia veía deportes femeninos, sólo el 16 por ciento de los medios de comunicación los cubrían.

Para este año UNWOMEN en el artículo Datos y cifras: las mujeres en el deporte, pronostica un aumento de 4 al 20 por ciento total en cobertura de deportes femeniles por parte de los medios de comunicación más influyentes en el ámbito.

Coco Gauff

De forma particular, y aunque no figura en la lista, la mujer deportista con mejor sueldo dentro de la industria es Coco Gauff, la tenista estadounidense; debutó en 2019 ganando su primer título Women´s Tennis Association (WTA) a los 15 años, siendo la tenista más joven en obtenerlo, en el mismo año clasificó para el campeonato de Wimbledon, derrotando a la veterana Venus Williams.

Se puede asumir que de ser una lista extendida, Gauff ocuparía el puesto 125, ganando 30,4 millones de dólares en el mismo periodo de tiempo.

Sus ganancias representan poco más del 10 por ciento de lo que ganó el futbolista Cristiano Ronaldo, que reportó un ingreso de 260 millones de dólares, 229.6 millones de dólares más que la tenista, aunado a que por segundo año consecutivo encabeza el ranking.

Para una comparativa dentro del mismo deporte esta Jannik Sinner, tenista italiano, número 43 del listado, que registró 52,3 millones de dólares en ganancias el año pasado, es decir, 21.9 millones de dólares más que Gauff.

En retrospectiva, Gauff ganó 7.1 millones de dólares menos que el mariscal de campo Daniel Jones, el último puesto del top 100 de los atletas mejores pagados de 2024.

Como aditivo, la segunda mujer deportista mejor pagada del año pasado es Elieen Gu, esquiadora acróbata de China, que en el mismo caso hipotético, de ser una lista extendida ocuparía el puesto 250 de los atletas mejores pagados del 2024, es decir, aparte del top 100 encabezado únicamente por deportistas masculinos, existen otros 75 hombre de por medio entre las 2 atletas mejores pagadas del año pasado.

Mujeres en el deporte

De acuerdo con el estudio ‘Desigualdades en el deporte femenil Latinoamericano: revisión sistemática de barreras y oportunidades’, se pueden identificar diferentes barreras y desafíos que enfrentan las mujeres deportistas ligados a aspectos socioeconómicos, culturales y estructurales que a lo largo de su vida han generado impactos significativos en su participación y desarrollo profesional.

Una de las barreras más importantes es la falta de financiamiento y recursos que las imposibilita de acceder a equipos deportivos adecuados, entrenadores especializados y oportunidades de entrenamientos de calidad. Las asignaciones presupuestarias en los deportes favorecen a los hombres, incluso se deja de lado las disciplinas que han sido estigmatizadas como femeninas.

A este panorama se suma la brecha salarial, donde las mujeres son premiadas con una  remuneración menor a la de los hombres, lo que perpetúa la idea de que el deporte femenino tiene menor valor ante la existencia paralela del deporte desempeñado por hombres, pues esto también aplica en el reconocimiento social, aunque se trate del mismo deporte en la misma categoría con el mismo nivel.

Los estereotipos de género y la discriminación continúan siendo obstáculos a resaltar, ellas enfrentan percepciones negativas sobre sus capacidades en deportes de alto rendimiento, especialmente si requieren de fuerza o resistencia. La cobertura meditativa ha reflejado la desigualdad al enfocarse más en la apariencia física de las deportistas y resaltando los logros de sus homólogos.

Otro desafío es la falta de representación femenina en el liderazgo deportivo. Las mujeres ocupan menos cargos en la toma de decisiones dentro de las federaciones y comités deportivos, lo que se traduce en políticas que no consideran adecuadamente sus necesidades. Esto también afecta la presencia de modelos femeninos a seguir, lo que limita la aspiración de las niñas que desean hacer deportes.Finalmente, el estudio concluyó que la discriminación contra las mujeres en los deportes se debe a la falta de políticas inclusivas y programas específicos que agravan la situación. En algunos países no existen iniciativas para fomentar el deporte femenino y la educación sobre igualdad de género en este ámbito también es limitada.

11/23/2024

Grupo de Trabajo ‘Empoderamiento de Mujeres’ del G20 pidió economías fuertes con igualdad de género

 Escrito por Wendy Rayón Garay 

Janja da Silva destacó la importancia de garantizar la igualdad de género en las políticas públicas globales, mencionó como ejemplo garantizar el acceso de alimentos, trabajo e ingresos para que niñas y mujeres salgan de la exclusión. 

“Es inaceptable que tengamos un PIB global de billones de dólares, y que miles de niñas y mujeres aún tengan que andar kilómetros para buscar agua, alimentos y cocinar con leña, carbón y queroseno, especialmente en los países del Sur Global”. –

Janja da Silva, primera dama de Brasil.

El pasado viernes 11 de octubre se llevó a cabo la primera reunión ministerial de empoderamiento femenino del G20 en Brasilia, el cual tuvo la participaron de la primera dama del país, Janja da Silva, y de las ministras Esther Dweck, Luciana Santos y Macaé Silva.

De acuerdo con Cida Gonçalves, en su primer año se realizaron varios diálogos y negociaciones sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres con las economías más importantes del mundo. Como resultado se reconocieron diferentes problemáticas que las niñas y mujeres enfrentan, así como los logros obtenidos, los cuales son:

  • La inclusión del compromiso de promover la igualdad de género y la participación de las mujeres en los 10 Principios de Alto Nivel sobre Bioeconomía;
  • Aprobación de una declaración ministerial para que el GT de Agricultura se comprometa a crear políticas agrícolas para pequeños agricultores, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes, así como integrar nuevas tecnologías y conocimientos tradicionales para enfrentar los desafíos de la agricultura moderna;
  • Reconocimiento de la economía del cuidado como un tema importante en la promoción de la autonomía económica de las mujeres. 
  • Realización de una investigación sobre la sobrecarga del cuidado como una de las razones que impiden a las mujeres acceder al trabajo exterior; 
  • Lanzamiento de la ‘Política Nacional para la promoción de la Cocina Limpia’ como una medida ante la pobreza energética que enfrentan las mujeres. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA) en el mundo aproximadamente 2,3 millones de personas no tienen energía limpia, lo cual afecta principalmente a las mujeres 
  • Desarrollo de un evento para dialogar sobre la lucha de las desigualdades, el empoderamiento en las favelas y comunidades urbanas; y una segunda charla para abordar la búsqueda de la igualdad y el empoderamiento de la mujer en la construcción de un mundo justo y un planeta sostenible.

Otro de los puntos mencionados en la reunión ministerial de empoderamiento femenino fue la insuficiencia de reconocer la afectación del cambio climático en las mujeres, Cida Gonçalves apuntó que es necesario colocarlas en el centro de las soluciones que busquen frenar la crisis climática, priorizando así la perspectiva de género.

Creación del GT de empoderamiento de las mujeres

El G20 o Grupo de los 20, creado hace 25 años, es el principal foro de cooperación económica internacional para la cooperación económica, financiera y política que busca la creación de políticas públicas que los resuelvan. De acuerdo con un video presentado por G20 Brasil, la primera recomendación que hizo esta organización en defensa de los derechos femeninos fue en 2012.

Sin embargo, la inclusión de los temas de género en la agenda se logró hasta 2023 cuando la presidencia de India ordenó la creación del Grupo de Trabajo de empoderamiento de las mujeres que se consolidó hasta 2024 con el mandato de Brasil. Los temas principales de la agenda son la discusión de la igualdad de género donde se incluye la brecha salarial entre hombres y mujeres, políticas de cuidado y el odio hacia la mujer.

Ante la formación de este grupo de trabajo, Cida Gonçalves declaró que es el resultado de una lucha y compromiso por el derecho de las mujeres, durante la apertura de la reunión técnica del Grupo de Trabajo del G20. También rescató la importancia de colocar a las mujeres en las agendas globales.

“Por eso este Grupo de Trabajo es tan importante y fundamental, porque significa las decisiones de la Cumbre de nuestros países desde nuestra declaración, diciendo que las mujeres serán incluidas en estos procesos”. -Cida Gonçalves, a ministra de la Mujer.

Ahora con los avances del Grupo de Trabajo de empoderamiento de las mujeres, la ministra considera que el G20 tiene la oportunidad de construir políticas públicas con igualdad de género para construir economías fuertes

8/31/2024

Aportación económica de latinas en Estados Unidos aumentó 50% en una década

 

El Informe del PIB de las latinas de EE. UU., uno de los primeros sobre la creciente distribución económica que visibiliza la fuerza laboral y económica de las mujeres en Estados Unidos, revela que ellas han aportado en los últimos años el mayor valor monetario de los bienes y servicios. 

De acuerdo con datos del Portal de Datos sobre Migración, en 2020 la proporción femenina entre todos los migrantes internacionales en América del Norte alcanzó el 51.8 por ciento, superando la de los hombres, quienes representan el 48.2 por ciento. 

Pese a que los hombres actualmente son los que más migran a Estados Unidos, las estadísticas muestran que existen dos factores principales para que haya una mayor prevalencia de mujeres: la presencia de un mayor número de migrantes adultas mayores en la población y la tendencia a una mayor esperanza de vida de las mujeres.

Entre los principales hallazgos del estudio podemos destacar que:

  • El PIB de las mujeres latinas en EE.UU. creció 2.7 veces más que el de las no hispanas entre 2010 y 2021. En la actualidad, el Producto Interno Bruto de las mujeres latinas es mayor que toda la economía del estado de Florida.
  • Entre 2010 y 2021, el número de mujeres hispanas en la fuerza laboral de EE. UU. creció un total de 32.9 por ciento, en comparación con el 2.7 por ciento de las mujeres no hispanas.
  • Entre 2010 y 2021, los ingresos reales de las mujeres latinas estadounidenses aumentaron un 46 por ciento frente a sólo el 18.5 por ciento de las mujeres no hispanas, es decir, el crecimiento de los ingresos de las mujeres latinas es 2.5 veces superior al de sus homólogas femeninas no hispanas.
  • El número de mujeres latinas con una licenciatura o un nivel de educación superior aumentó un 103% entre 2010 y 2021, mientras que el número de mujeres no hispanas con un nivel de educación superior sólo aumentó un 38,3%.

Cabe señalar que este último dato se refiere a las mujeres latinas que alcanzan la mayoría de edad y pertenecen a la segunda y tercera generación de su familia, es decir, son hijas y nietas de mujeres y hombres inmigrantes, que llegaron a vivir a Estados Unidos hace años y decidieron hacer su vida en este país.

“Esta investigación revela que las mujeres latinas superan a sus homólogas de género y etnicidad en medidas económicas clave que incluyen niveles récord de participación de las mujeres latinas en la fuerza laboral, logros educativos y crecimiento de los ingresos”, agregó el Dr. Matthew Fienup, uno de los dos profesores que desarrollaron el proyecto. 

Fuente: CIMACFoto, César Martínez

Mercado laboral para mujeres latinas y migrantes, aún sin muchas oportunidades

Aunque actualmente las mujeres latinas migrantes son una fuerza laboral importante para la economía externa e interna de países como Estados Unidos, en la mayoría de las ocasiones y por décadas su trabajo se ha dado bajo circunstancias desfavorables para ellas, por lo que su decendencia, de tenerla, es la que suele gozar de las oportunidades que ellas no tuvieron al migrar.

Las mujeres migrantes latinas, en su mayoría, sólo pueden acceder a trabajos de cuidados, con jornadas laborales superiores a las ocho horas y pagos precarizados en comparación con los hombres migrantes, dando cuenta del rezago económico y la falta de oportunidades de crecimiento para ellas. 

Al respecto, Carmen Ponce Meléndez, economista especialista en temas de género, dijo en 2022 para Cimacnoticias que las mujeres migrantes envían 36 por ciento de las remesas que se reciben en el país. No obstante, su valor económico es menor (26.5 por ciento), debido a que sus salarios son más bajos que los migrantes masculinos.

Esto, de acuerdo con la especialista, se debe a que ellas suelen desempeñar trabajos de baja calificación, como cuidadoras (niñeras, trabajo doméstico o cuidado de personas adultas mayores), jornaleras agrícolas y servicios de hotelería o restaurantes, y en menor medida en industria maquiladora y construcción. 


Fuente: CIMACFoto, César Martínez

Esto último lo rectifica la Síntesis analítica del Encuentro Internacional sobre la Situación de las Mujeres trabajadoras Migrantes levada a cabo por ONU Mujeres y El Colegio de México publicado en 2017: 

“Al analizar la estructura de trabajo en la que se insertan las mujeres latinas en Estados Unidos, se observa que éstas se concentran en el sector de servicios: dos terceras partes de las migrantes centroamericanas trabajan en él”. 

Por otro lado, datos del documento del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), La emigración mexicana de género femenino y el ingreso por remesas, señala que en 2019 Estados Unidos fue el destino de 9 de cada 10 mujeres migrantes.

Esta migración ha mostrado un crecimiento vigoroso, al pasar de 28 de cada cien en 2007 a 40 para 2020.  Sin embargo, las situaciones de violencia extrema a que se ven sometidas durante el trayecto hacia la frontera, después en el cruce fronterizo y ya en Estados Unidos por parte de los abusos de los contratistas, sumado a las condiciones de discriminación sexual y racial en que desempeñan sus diferentes empleos, dificultan su crecimiento laboral y personal. 

En resumidas cuentas, los estudios señalan que existe una amplia participación laboral y económica por parte de mujeres migrantes latinas en Estados Unidos, no obstante, la gran mayoría de ellas se insertan en el mercado estadounidense en condiciones de vulnerabilidad.

La integración social y económica de ellas y sus familias en una sociedad tan segregada y racista, como la estadounidense, es compleja, y enfrentan grandes desventajas al no contar con la ciudadanía.

6/08/2024

Política económica de Sheinbaum rompería brechas de género: Carmen Ponce

 Escrito por Rita Magaña Torres 


Por ejemplo, beneficios de este gobierno se reflejan también en el aumento a los salarios mínimos, en el centro del país rebasó el 100% y en la frontera norte se triplicó, eran salarios que estaban en 80 pesos y se pasó a más 200, con eso se redujo la pobreza laboral, o sea el gobierno actual se tomó muy en serio el tema laboral y las reformas en la materia que benefician directamente a las trabajadoras.

La especialista hizo una reflexión sobre lo que se plantea en el nuevo gobierno presidencial que encabezará, por primera vez, una mujer, al mencionar que no solamente se estaría considerando seguir la misma ruta en la parte económica, sino también contar con una política sobre violencia de género.

En entrevista con Cimacnoticias, Carmen Ponce Meléndez afirmó que en la parte económica para las mujeres hay una claridad con el gobierno que encabezará Claudia Sheinbaum, porque tiene propuestas concretas y perfectamente definidas para las mujeres.

Citó como ejemplo lo relativo a la prudencia fiscal, una de las acciones que buscará asegurar el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, y que para la especialista en economía es lo que se ha hecho en todo este sexenio (por terminar), lo que quiere decir es que se va a continuar cobrando impuestos a quien tenga que pagarlos, pero también se deja abierta la puerta para una reforma fiscal que es indispensable.

“Ojalá se haga, porque hace mucha falta una reforma fiscal, (pues) todas las acciones que propone Claudia Sheinbaum implican recursos y los recursos que requieren las finanzas públicas, una fuente muy importante, son precisamente los impuestos. Si queremos un buen estado de bienestar, que ese es el proyecto en concreto, tiene que haber gasto público y para eso tiene que haber finanzas fuertes”, enfatizó.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirmó que las brechas de género en los ingresos se mantienen. El promedio mensual de las mujeres, a nivel nacional, es de $3 mil 400 pesos inferior al de los hombres pero la diferencia aumenta con la edad: mientras que el ingreso de las mujeres de 12 a 19 años es $754 pesos inferior al de los hombres de la misma edad, las mujeres de 50 a 59 años perciben, al mes, $4 mil 765 pesos menos que los hombres de la misma edad.

Es importantes señalar La ENIGH es un recurso esencial para evaluar el avance de los objetivos de la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que México y otros países adoptaron en 2015. En esta labor por construir un futuro próspero y sostenible, los siguientes resultados de la ENIGH nos proporcionan una «fotografía» de mitad de camino.

El bienestar y desarrollo de las personas guardan una estrecha relación con la economía de sus hogares. Por esta razón, comprender la dinámica de sus ingresos y gastos es fundamental para diseñar políticas efectivas, planificar servicios adecuados y analizar desigualdades y brechas. 

Durante el 2022, el ingreso mensual para quienes hablan alguna lengua indígena, o se consideran indígenas, fue de $6 mil 143 pesos: entre los hombres fue de $7 mil 529 pesos y entre las mujeres, de $4 mil 634 pesos. En seis años, el ingreso de las mujeres que se consideran indígenas o que son hablantes de alguna lengua indígena incrementó 21.6 por ciento; el de los hombres 16.4 por ciento.

Carmen Ponce Meléndez señaló que básicamente lo que está haciendo el secretario de Hacienda es dándole tranquilidad a los mercados financieros, a los inversionistas, dándoles certeza de un equilibrio macroeconómico, lo que quiere decir que lo mismo que se hacía en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se va a tener la misma política.

También, dejó en claro que otro hecho que va en beneficio de las mujeres es la posibilidad de reformas constitucionales, porque el famoso Plan C se cumplirá, por los millones de votantes a favor de Morena y de Claudia Sheinbaum, «fue impresionante la forma que se dio esa participación nacional», donde se vieron las filas en todo el país y en el extranjero de todos los que salimos a votar.

Carmen Ponce Meléndez, enfatizó la importancia de continuar con Rogelio Ramírez de la O como secretario de Hacienda «para tranquilizar a los mercados y continuar con la estabilidad del país», porque la titularidad de la Secretaría de Hacienda del gabinete económico es el nombramiento que más vigilan los mercados financieros y los inversionistas.

«Además, este secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, tiene la aprobación de los mercados financieros, así como la política que se ha hecho durante este sexenio, la cual se ha caracterizado por tener un cambio en la cotización del dólar al dejarlo en 16 peso, cuando el tipo de cambio estaba en 22 pesos por billete verde en la toma de posesión de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre de 2018», subrayó. 

La economista especializada en temas de género recordó que había pronósticos catastróficos con la llegada de López Obrador al poder, se especulaba que la cotización del dólar llegaría de 25 y hasta los 30 pesos, pero casi al término de su mandato el tipo de cambio lo bajó a 16 pesos por dólar, “todos estos agoreros del desastre se quedaron con un palmo de narices, porque fueron mentiras que estuvieron difundiendo, hasta hoy la siguen difundiendo”.

Por todo lo anterior, Carmen Ponce Meléndez consideró que el hecho de que Claudia Sheinbaum y Rogelio Ramírez de la O ratifiquen la línea económica calmará a los mercados internacionales, por lo tanto para la especialista en temas financieros «fue tan atinada la medida que Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) regresó a sus niveles, avanzó y también los mercados financieros van a empezar a presentar buenos resultados».

Añadió que al haber logrado el Plan C, haberlo logrado, las propuestas que impliquen modificaciones constitucionales van a avanzar, sobre todo por el hecho de tener esa mayoría en el Congreso, hace pensar en que se puede avanzar en un capitalismo de Estado, es decir, en que el Estado tenga avances en el área económica que se necesitan.

Rogelio Ramírez de la O

Es doctor en Economía por la Universidad de Cambridge y licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México.

En el ámbito profesional, cuenta con una trayectoria destacada en organismos y comités internacionales, como el Comité Reinventing Bretton Woods, la Comisión para la Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Centro de las Naciones Unidas sobre Empresas Transnacionales, así como en la Conferencia de Washington de Economistas del Sector Privado, entre otros.

En el sector privado, Rogelio Ramírez de la O ha sido consultor independiente para diversas compañías. Asimismo, ocupó el cargo de Director de Análisis, Informes y Pronósticos de Macroeconomía Mexicana en Ecanal durante casi 40 años. En este cargo, participó en varios consejos empresariales y conferencias internacionales, al mismo tiempo que estableció relaciones con organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales.

Ha publicado cerca de 40 trabajos de investigación sobre política económica, deuda externa, industria automotriz, comercio México-Estados Unidos, política monetaria e integración económica.

Rogelio Ramírez de la O actualmente se desempeña como titular de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público de México, desde julio de 2021.

6/18/2022

Un plan para combatir la inflación

  

En el rubro no subyacente, la inflación anual fue de 8.60 por ciento. Aquí la mayor presión se dio en el ámbito agropecuario, en donde los precios aumentaron en 12.67 por ciento en comparación con el mismo periodo del 2021, mientras que las tarifas de gobierno y energéticos mostraron un incremento de 3.42 por ciento.

La carestía general anual se colocó en 7.72 por ciento, para dimensionar esta cifra baste mencionar, en igual periodo de 2021, la inflación anual de 6.05 por ciento. Las entidades más afectadas son: Chihuahua, Colima, Aguascalientes y Jalisco.

Mientras que la Canasta básica mostró un incremento en su precio de un 14 por ciento, el doble de la inflación. Una familia de cuatro personas que habita en el medio urbano necesita 7 mil 900 pesos al mes para adquirirla. Si se trata de una familia que vive en el medio rural, son 6 mil 072 pesos mensuales. En ambos casos el valor de la Canasta básica supera el salario mínimo mensual,  de 172.87 pesos diarios, 5 mil 255 pesos mensuales.

Destaca el encarecimiento de los medicamentos en comparación interanual:

  • Medicamentos expectorantes y descongestivos: +11.3 por ciento
  • Medicamentos dermatológicos: +9.4 por ciento
  • Medicamentos anticonceptivos (condones) y otros tratamientos hormonales: +9.4 por ciento
  • Medicamentos antigripales: +8.1 por ciento
  • Medicamentos para la diabetes: +7.1 por ciento

Si bien es cierto que buena parte de esta inflación es importada por causas que van desde la guerra de Ucrania hasta la interrupción de las cadenas globales de producción derivadas de la pandemia, combinada con los efectos de la guerra, también es indispensable reconocer que sí existe una parte de la inflación doméstica y esa debe tener prioridad en las políticas anti-inflacionarias.

Se dice que es inflación importada porque los factores que continúan presionando al INPC (Índice Nacional de Precios al Consumidor) son externos: escasez de materias primas, alteraciones en las cadenas globales de suministro, tropiezos en el comercio internacional por sanciones y el bajo ritmo de reactivación económica mundial.

Para el Banco de México –institución con la misión de combatir la inflación–, el nivel de precios se estabilizará hasta 2024. ¿El país y concretamente las Mujeres están en condiciones de resistir dos larguísimos años más, empobrecidas por la carestía en alimentos y etcétera, etcétera? NO, mucho menos con la combinación de la política monetaria que un día sí y otro también aumenta la tasa de interés, se prevé llegar a 8.50 o más. Sí, es un fenómeno internacional, pero eso no es consuelo, sino preocupación que debe atenderse aquí en el país.

Respecto a esta política agresiva en las tasas de interés de Banxico (precio del dinero), Carlos Serrano –economista en Jefe del BBVA México– advirtió que dicha política no contendrá la inflación, pero sí afectará la demanda de crédito de las empresas y, por lo tanto, la inversión.

Sin embargo, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell dijo recientemente que habrá tasas elevadas hasta que se controle la inflación, implica que habrá dinero caro por un buen tiempo.

El impacto negativo de esta carestía y sus efectos en la población ya se reflejaron en el índice de confianza del consumidor, formulado por Inegi /Banxico, y  con justa razón. En el reporte del mes de mayo el índice general se estancó, es igual al de abril.

¿Cuáles son los renglones más afectados? “Situación económica del país esperada dentro de 12 meses, respecto a la actual” registra una caída de -2.1, en relación al mes de abril de 2021.

“Comparando con el año anterior ¿cómo cree que se comporten los precios en el país en los siguientes 12 meses?” (-1.6); “Planeación de algún miembro del hogar para comprar un automóvil nuevo o usados en los próximos 2 años” (-1.5); “Posibilidades actuales de ahorrar parte de sus ingresos” ( -3.1), respecto al mes anterior. Expectativas negativas, desesperanza y frustración cuando el salario se lo come la carestía en los precios, con cero posibilidades de ahorro.

En un afán de controlar o moderar esta crecida de precios, a inicios de mayo el Gobierno anuncia la aplicación del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC). Contiene 16 medidas, con una duración de seis meses, para enfrentar los altos niveles de precios; de las 16 medidas hay cinco que directamente tienen que ver con los precios al consumidor:

La estabilización del precio de las gasolinas y electricidad; el congelamiento de las cuotas de peaje en las carreteras; el compromiso de Telmex y Telcel de no subir precios; el arancel cero para 21 bienes de la canasta básica y cinco insumos importados y la elaboración de una lista de 24 productos básicos que tendrán precios “acuerdo”; destaca el anuncio de los aranceles cero, porque abaratará el precio de algunos productos como la carne de pollo, el frijol y la leche.

Adicionalmente se eliminan los aranceles a las importaciones de productos clasificados en 72 fracciones arancelarias, como una medida para reducir sus precios y mitigar el avance de la inflación; la liberalización estará vigente por un año, el cual podrá ser prorrogable por un periodo igual. Esta medida abarca:

Ciertos tipos de aceite de maíz, arroz palay, atún, carne de cerdo, carne de pollo, carne de res, cebolla, chile jalapeño, frijol, huevo, jabón de tocador, jitomate, leche, limón, manzana, naranja, pan de caja, papa, pasta para sopa, sardina, zanahoria, harina de maíz, harina de trigo, maíz blanco, sorgo y trigo. Animales vivos de las especies bovina, porcina, caprina y ovina, además de gallos, gallinas, patos, gansos y pavos.

Su objetivo es reducir la inflación importada especialmente en alimentos, al quitar los aranceles es posible reducir sus precios de importación y/o comercialización.

La eliminación  de aranceles será por más de 8 mil millones de dólares y se aplicarán en diferentes porcentajes, por ejemplo: 10 por ciento en harina de trigo,  maíz blanco (15 por ciento),  para carne de pollo alcanzará hasta un  75 por ciento.

En la inflación doméstica se adoptan medidas tales como el compromiso de poner 12 mil policías y 2 mil 300 vehículos en las carreteras para mejorar la seguridad; el anuncio de que se reducirán los costos y los tiempos de despacho en las aduanas y en los puertos marítimos.

Estas acciones se incluyen en el contexto del programa antiinflación, porque hay un reconocimiento del Gobierno de que la inseguridad es inflacionaria, lo mismo que la corrupción y las ineficiencias en las aduanas y puertos. Esta triada, carreteras, aduanas y puertos contribuyen a combatir la inflación doméstica, esa que no se importa.

El plan también implica un aumento en la producción de los principales granos: maíz, frijol y arroz; así como la constitución de una reserva estratégica de esos productos, además de un estímulo al programa Sembrando Vida. En esta dimensión se ampliará de cuatro a nueve estados el plan de entrega gratuita de fertilizantes, con lo que el gobierno pretende aumentar en 2 millones de toneladas la producción en granos básicos, además de 800,000 toneladas con el programa Sembrando Vida.

Según estimaciones de Raquel Buenrostro, jefa del SAT (Servicio de Administración Tributaria), el costo del subsidio a la gasolina para frenar la inflación en 2022 será de 400 mil millones de pesos. Se considera que esta cifra se compensará con el incremento del precio al petróleo y no tendrá un efecto tan negativo en las finanzas públicas.

Obvio el PACIC no tendrá resultados inmediatos y quizá tampoco tendremos algo contundente. AMLO fue claro: sabemos que esto no resuelve el problema, pero no podíamos quedarnos con los brazos cruzados. Estamos frente a un problema que puede agravarse, frente al cual no hay soluciones fáciles. No es un fenómeno temporal, igual que los problemas de crecimiento económico, para 2022 se estima un PIB de 18 por ciento.

Esta cifra está por debajo de los niveles previos a la pandemia; se estima que la recuperación plena será en 2024. ¿Y las Mujeres?

Según Coneval, a 53 millones de mexicanos y mexicanas sus ingresos no les alcanzan para comprar la canasta alimentaria, pese a tener empleo, aunque con bajos salarios. Sin la menor duda se puede afirmar que ahí están las Mujeres, estirando su salario hasta donde les es posible, la primer estrategia de supervivencia es sacrificando la calidad en los productos, ya sea alimentos, diversión o ropa y calzado.

5/14/2022

Maternidad y barreras del mercado laboral



CIMACFoto: César Martínez López

Es sabido que para una mujer la maternidad conlleva un gran sacrificio en varios ámbitos, uno de ellos está en el mercado laboral. Ese sacrificio o barreras, como queramos llamarlo, está “naturalizado” y se convierte en esclavitud. La causa principal es la cultura patriarcal, el machismo y la misoginia; el mismo que asesina mujeres a sabiendas de que no le cuesta nada, tiene impunidad. Esas “barreras” se traducen en desempleo y pobreza, por tanto, en fragilidad. Precisamente una constante en los casos de feminicidio es la pobreza y fragilidad de las víctimas.

Barreras maternidad versus mercado de

La inserción de las madres en el mercado de trabajo se ve disminuida en alrededor de 5 puntos porcentuales durante los primeros años de vida de las y los hijos.

A nivel nacional el promedio de las tasas de ocupación de las madres de 21 a 55 años se ubica en 55 por ciento, mientras que de acuerdo con las cifras de 2016 a 2020, la de las mujeres sin hijas e hijos es al menos mayor en 10 puntos porcentuales.

Ante el cierre de escuelas y estancias registrado durante la pandemia por COVID-19, el aumento del trabajo de cuidados de la población infantil del hogar se hizo evidente, por ello, al considerar la condición de maternidad y paternidad. se observa que las mayores reducciones en el número de personas empleadas se presentaron en las poblaciones de madres y padres con hijas e hijos menores de 5 años.

Las horas promedio semanales que las mujeres dedicaron a las tareas de cuidado de otras personas del hogar superaron en 11.5 a las dedicadas por los hombres a la misma actividad en 2020 a nivel nacional.

La pandemia de COVID-19, que ha demandado una mayor cantidad de tiempo y tareas para los quehaceres del hogar, muestra que entre 2018 y 2020 el incremento en el número total de horas que las mujeres destinaron a los quehaceres domésticos fue de 67 millones, mientras que en los hombres fue de 44 millones, es decir, en 2020, ellas destinaron 4.2 veces más horas a este trabajo doméstico que ellos (976 y 233 millones de horas, respectivamente).

Si se compara el periodo de agosto a noviembre de 2020 con el mismo periodo en 2018, el número de mujeres en situación de pobreza en búsqueda de un empleo aumentó en 118.5 y en 61.7 por ciento en aquellas que no se encontraban en situación de pobreza

La actual pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2 ha demandado mayor cantidad de tiempo y tareas en los quehaceres del hogar. De 2018 a 2020, el incremento en el número total de horas que las mujeres destinaron a los quehaceres domésticos fue de 67 millones, mientras que para los hombres fue de 44 millones; por lo que en 2020 ellas destinaron 4.2 veces más de horas al trabajo doméstico (976 y 233 millones de horas, respectivamente). Mayor trabajo doméstico es igual a menor trabajo asalariado o bien, una barrera más para incorporarse al mercado laboral.

En síntesis, una enorme desigualdad entre mujeres con hijos y las que no los tienen, desigualdad que se amplía entre trabajadoras y trabajadores, donde maternidad es sinónimo de pobreza y esclavitud y lesiona severamente sus posibilidades de una autonomía económica. Son datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El Consejo recomienda: “fortalecer estrategias y programas destinados a apoyar el cuidado de la niñez del hogar, verificar y en su caso, anular el impacto negativo originado por la eliminación del Programa Escuelas de Tiempo Completo, así como diseñar otras políticas públicas que otorguen servicios directos de cuidado a las infancias, adultas mayores y con discapacidad y consolidar el proyecto federal del Sistema Nacional de Cuidados”.

Un Sistema Nacional de Cuidados apenas es el primer paso, también urge incorporar a la población masculina en las tareas domésticas y de cuidado y en la paternidad, como adultos funcionales.

Es inversoimil que en pleno SXXI siga siendo la espalda de las mujeres el receptáculo de todas las desgracias que conlleva una sociedad tan patriarcal y machista como la nuestra. Adicionalmente carga con las desgracias del neoliberalismo, como si fuera poco.

Se ha insistido que durante la pandemia se agudizaron las brechas de género. En este tema Coneval expresa lo siguiente:

La ocupación sin pago constituye una de las desigualdades de género ya que es más frecuente en las mujeres, situación que se ha reforzado durante la pandemia. De 2018 a 2020, los mayores aumentos en el porcentaje de mujeres ocupadas sin pago se observaron en adultas mayores fuera de situación de pobreza con un alza de 7.9 puntos porcentuales, en las adultas mayores en pobreza el aumento fue 4.2 puntos porcentuales.

Las ocupaciones feminizadas presentaron las mayores pérdidas de empleo en el periodo de agosto a noviembre de 2020. La población ocupada de mujeres en este tipo de labores disminuyó en 948.3 mil personas, mientras que el descenso del empleo de los hombres en estas ocupaciones fue de 220.3 mil personas.

El monto total de las transferencias monetarias provenientes de los programas sociales tuvo un aumento mayor en los hombres que en las mujeres y, ante la brecha histórica de género en cuanto a ingresos, es imperativo reforzar la perspectiva de género en las estrategias gubernamentales, aún más en contextos como el de la pandemia de COVID-19. Si bien, el monto total de transferencias para las mujeres es el doble respecto de los hombres, los incrementos para 2020 en ellos fueron del 38 por ciento en situación de pobreza, y 33 por ciento en ausencia de esta; y para ellas fue del 6 por ciento en situación de pobreza, y del 10 fuera de esta.

Dicho de otra manera la dimensión de esta problemática para mujeres -con o sin maternidad- obliga a tareas para el Estado y gobierno; es un hecho que los programas sociales están feminizados debido a los altos niveles de pobreza de las mujeres, pero no cuentan con perspectiva de género y justo esto recomienda Coneval, es obligado, lo mínimo, pero de ninguna manera lo único. Son tarreas urgentes y prioritarias para la democracia y justicia.

Sistema de Indicadores sobre Pobreza y Género en México 2016-2020 https://bit.ly/3OBXBsN

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