9/20/2026

Televisa, TV Azteca y más mercenarios

 Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

"Si Televisa y TV Azteca no han abordado los casos del Fobaproa y Cerimedo es porque tampoco les importa el periodismo".

Televisa, TV Azteca y más mercenarios. Álvaro Delgado

En el periodismo importa lo que se informa y también lo que se calla, y en México las dos principales cadenas de televisión —Televisa y TV Azteca— han sido históricamente y en la actualidad  instrumentos para ocultar las más ominosas lacras políticas, empresariales, religiosas y criminales, un poder mediático bicéfalo que lidera a otros medios de comunicación y periodistas mercenarios, siempre al servicio de lo peor.

Dos casos vigentes ilustran cómo la lógica de los intereses ideológicos, políticos y económicos se imponen al derecho de la sociedad a saber: el Fobaproa, el mayor saqueo a México desde la Colonia —que tiene hipotecado nuestro futuro con una deuda impagable—, y la cloaca de la extrema derecha para poner de rodillas ante Estados Unidos a toda América Latina que quedó al descubierto con la captura del mercenario argentino Fernando Cerimedo en Bolivia, cuyas conexiones llegan a nuestro país con La Derecha Diario, un instrumento de propaganda y desinformación que trajo el magnate Ricardo Salinas Pliego con el español Javier Negre.

En ambos casos, el silencio de los medios de comunicación y los periodistas más renombrados de México ha sido y sigue siendo escandaloso, porque en los dos están involucradas las élites de las que forman parte precisamente Televisa y TV Azteca, con todas sus ramificaciones de intereses en toda la prensa del país.

Este viernes 18 de septiembre se cumple un mes de que fue detenido en Santa Cruz, Bolivia, el consultor argentino Fernando Cerimedo, asesor de la campaña de Javier Milei en Argentina, y desde entonces, salvo medios alternativos, la gran prensa de México y sus opinadores más renombrados han preferido ocultar no sólo que este personaje poderoso contrató sicarios para matar a su amante embarazada de él —que podría quedarse en el ámbito personal de la hipocresía conservadora—, sino que quedó al descubierto una estructura trasnacional de guerra sucia, desinformación y manipulación digital para adulterar la voluntad popular en favor de la ultraderecha en América Latina, incluido México, cuyas conexiones llegan al gobierno de Estados Unidos con Brad Parscale, asesor de Donald Trump.

En este mes, las cadenas de televisión, los grupos radiofónicos y los principales medios escritos mal llamados nacionales de México, entre ellos Reforma, El Universal y Excélsior, ocultaron a sus audiencias el escándalo de los mercenarios de extrema derecha que, por su operación en las elecciones, afectó a Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Honduras, Ecuador y Colombia, cuyos presidentes ya se han pronunciado, incluida Claudia Sheinbaum, por la gravedad de sus estrategias digitales de desinformación, tácticas golpistas y de fraude electoral para imponer a gobiernos latinoamericanos al servicio de Donald Trump.

La razón de este ocultamiento es ideológica, porque el ecosistema mediático mexicano siempre ha sido mayoritariamente de derecha y en los años más recientes se ha corrido a la ultraderecha, como el PAN y el PRI —sus partidos—, pero también porque proliferan los mercenarios en los principales medios, periodistas que se venden y se alquilan conforme a las circunstancias. Si conviene son Gobierno, si conviene son oposición: pegan para que les paguen.

Son exactamente como Cerimedo confiesa lo que es él mismo y lo que es su socio español Javier Negre, el fabricante de mentiras que trajo a México Salinas Pliego: “Es un mercenario, peor que yo”.

En el caso del Fobaproa, esa multimillonaria deuda de unos pocos que en 1998 el PRIAN convirtió en deuda de todos, los medios y periodistas también han guardado un escandaloso silencio pese a que, cada año, significa pagar alrededor de 50 mil millones de pesos sólo de intereses y el principal no deja de crecer.

Ningún medio prominente ni ningún periodista renombrado informa que, en 27 años, los mexicanos han pagado un billón 600 mil millones de pesos y que, pese a ello, la deuda original de 552 mil millones de pesos han subido al doble: un billón 200 mil millones de pesos. ¿Cuándo se terminará de pagarse? Nunca.

¿Por qué medios y periodistas prominentes no informan a sus audiencias sobre la deuda pública del Fobaproa-IPAB que anualmente absorbe dinero inmenso que debería ir a la educación, a la salud y a la ciencia? Por la misma razón ideológica y de intereses económicos que implica el caso del mercenario Cerimedo. No van a afectar a quienes han sido sus gurús y mecenas, por más que sean los responsables del saqueo: el PRIAN de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Si Televisa y TV Azteca no han abordado los casos del Fobaproa y Cerimedo es porque tampoco les importa el periodismo. La única gloria periodística de Televisa en su historia es haber transmitido el video de la matanza de Aguas Blancas, en Guerrero, cometida el 28 de junio de 1995, y fue por el arrojo del periodista Ricardo Rocha, no por una lógica de interés público de Emilio Azcárraga.

Pero TV Azteca ni eso. Su más memorable acontecimiento informativo ha sido la perorata de Salinas Pliego, el 7 de junio de 1999. Y no fue para conmemorar el Día de la Libertad de Expresión, sino para culpar al Gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas por el asesinato del cómico Francisco Stanley. “¿Y dónde está la autoridad? Pregunto yo, preguntamos todos. ¿Para qué pagamos impuestos?”, arengó el magnate que aún hoy debe impuestos y quien seis años antes Carlos Salinas de Gortari le entregó las concesiones de su televisora, con un préstamo de 30 millones de dólares de Raúl Salinas de Gortari…

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