Leonardo García Tsao
Pero no. La atracción es tan intensa que el fantasma de Farisha (“mariposa” en árabe) se le aparece a Faris en un mundo alternativo, onírico, que tendrá una duración de 40 días. Aunque el joven se niega a vivir sin ella e intenta una solución fatídica, no todo es tan fácil. Faris tendrá que revivir el accidente varias veces para tener una revelación.
Akin filma todo –menos el final y algunos letreros– en estético blanco y negro, lo cual se presta a un lirismo algo lánguido. El relato es previsible, hasta cierto punto, y muchas de sus instancias fantásticas resultan inevitables (por ejemplo, el tatuaje de mariposa que ella lleva en su cuerpo cobra vida y vuela). De una filmografía muy desigual, Akin ha hecho su mejor película a la fecha en Expulsados del paraíso (2025), recién vista en nuestro país. Con Geister va a concursar por primera vez por la Concha de Oro.
La segunda película en competencia fue la enésima versión cinematográfica de Los miserables, la célebre novela de Víctor Hugo que fue adaptada desde tiempos del cine mudo. Menuda faena la del director para mí desconocido Fred Cavayé, insistir en los conocidos personajes y temas que más recientemente se desarrollaron en la cargante adaptación del musical de Broadway, dirigida por el inepto Tom Hooper, en 2012.
Inútil repetir la trama del pobre inocente Jean Valjean, condenado a la cárcel por robarse una hogaza de pan, o del siniestro inspector Javert, obsesionado con su captura. Cabe anotar que Cavayé, quien también se encargó del guion, ha hecho una loable labor de volver a contar la tan querida historia para espectadores contemporáneos.
Con un presupuesto de superproducción, esta versión es vistosa y entretenida al grado de que no pesan sus tres horas de duración. El nuevo Valjean es interpretado, a partir de que adopta otra identidad, por el sólido Vincent Lindon. Mientras Tahar Rahim, de origen argelino, hace algo muy interesante con su Javert, dotándolo de una neurosis que lo corroe.
Haciendo comparaciones con otra adaptación reciente de un clásico de la literatura – La Odisea, por supuesto– se aprecia que Cavayé es mucho más modesto que Nolan y consigue momentos emotivos que eludieron al británico.
Hoy fue también el estreno mundial de Morro, meritorio segundo largometraje del mexicano Rodrigo García Sáiz en la sección Nuevos Directores. El drama gira en torno a un veterinario que, tras la pérdida de su hijo, cura a la fuerza al perro de un narco local. Bajo un clima de permanente tensión, el realizador no ofrece fáciles soluciones. El premio de esta sección es de 50 mil euros para el director ganador. Ya saben a quién pedirle los tragos si Morro gana.
X: @walyder
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