11/13/2018

México SA : Carlos Fernández-Vega


Megagasolinazo = Inflación alcista
Cierra EPN con precios históricos

Cierra el sexenio peñanietista con precios históricos en combustibles y tarifas eléctricas, producto de una política que en el discurso prometió reducirlos, en beneficio de todos los mexicanos, pero que en los hechos alcanzaron niveles estratosféricos, con lo que quedaron rebasados todos los mecanismos de supuesto control inflacionario.
Como bien lo advierte el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico en su más reciente análisis, del que se toman los siguientes pasajes: la decisión de política fiscal tomada durante el transcurso de la administración que está por terminar provocó un cambio estructural en el comportamiento de la inflación, tanto la que enfrenta el consumidor como la que repercute en las empresas, básicamente todo el sistema económico se vio afectado por un incremento en la inflación.
La liberalización del precio de los energéticos y sus derivados, fundamentalmente de los combustibles, y la volatilidad en el precio de la electricidad y el gas, han provocado que la política monetaria del Banco de México se haya visto rebasada por la presión del sistema de precios.
Además, y junto con la depreciación del peso frente al dólar, el que la inflación se haya ubicado fuera del objetivo de la política monetaria ha repercutido en un incremento en las tasas de interés. Si bien el banco central ha implementado una estrategia prudente para tratar de evitar una mayor afectación a la inversión y el crecimiento económico, el resultado ha sido modesto. Hoy la trayectoria de la inversión muestra una marcada desaceleración y la economía exhibe un crecimiento de únicamente 2.2 por ciento.
Aun si se consideran los incrementos observados en la tasa de interés y la intervención en el mercado de cambios, la evolución de la inflación se ha mantenido fuera del objetivo del banco central. Derivado del cambio estructural, la autoridad monetaria ha reconocido que no será sino hasta 2020 cuando la inflación podría volver al rango adecuado para la economía mexicana (3 por ciento, más-menos un punto porcentual).
Si bien en octubre pasado el alza de los precios (promedio) al consumidor fue de 4.9 por ciento, contra 5.02 en septiembre, la dinámica del componente más volátil, la inflación no subyacente, sigue en niveles que inhiben, en el corto plazo, la posibilidad de alcanzar el objetivo del Banco de México: los precios de ese componente crecieron 8.5 por ciento en octubre.
Lo descrito se exacerbará por dos factores, uno estructural y otro de coyuntura. En el primer caso se tiene a la baja productividad. Desde los años 80 el modelo económico mexicano ha fallado en lograr que la mayor parte de las empresas incrementen su productividad. En ese contexto resulta evidente que ésta no se ha constituido en un pilar que permita alcanzar mayores niveles de crecimiento sin que ello implique presiones inflacionarias.
El segundo aspecto para considerar respecto a las presiones inflacionarias es el tipo de cambio. La depreciación del peso ha repercutido en un aumento en los costos de las importaciones y con ello ha exhibido un efecto negativo sobre los costos de los productores y el consumidor.
La economía mexicana tiene un déficit estructural en materia comercial y de servicios, por lo que la pérdida del peso frente al dólar implica un impacto directo sobre el sistema de precios. En los años anteriores ese saldo negativo ha rondado 45 mil millones de dólares, y eso es básicamente lo que pagan empresas y consumidores por la dependencia que se tiene del exterior.
Tan sólo México importa más de 320 mil millones de dólares de insumos intermedios. Si bien parte se recupera en la exportación, es un hecho que en términos netos el país termina pagando más por las importaciones que realiza.
Las rebanadas del pastel
Y el dólar se vendió ayer hasta en 20.74 masacrados pesitos, con ganas de seguir el camino alcista.
Twitter: @cafevega

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