1/18/2019

La política exterior, en vez de “independiente”, comprometida con oprimidos

Pedro Echeverría V.

1. Total acuerdo con Nietzsche: la realidad, los hechos, existen, pero acerca de ellos “no hay verdades, sólo interpretaciones”. ¿Con qué criterio, con qué ideología, se puede criticar o defender la política exterior de México sino no es porque cada quien representa intereses de clase social? Todo mundo habla de la “independencia”, la “autonomía”, pero cada quien interpreta ésta de acuerdo a sus propios intereses de clase. Durante décadas México ha seguido fielmente la indicaciones de los gobiernos de EEUU y, si algunas veces se rebeló –como el caso Cuba de 1962- es porque así le convenía.

2. El gobierno de López Obrador invitó a su toma de posesión a todas las personalidades políticas del mundo, entre ellas al presidente venezolano Nicolás Maduro. La derecha mexicana panista desarrolló una gigantesca campaña contra Maduro para que no llegue a México. Luego el gobierno mexicano votó en una cumbre del grupo de Lima contra la intervención en Venezuela, provocando que esa derecha haga críticas más violentas. Días adelante prohibió que López Obrador asista a la toma de posesión de Maduro exigiendo una “política exterior independiente”.

3. El gobierno mexicano ha subrayado que su posición es “independiente”, pues consiste en la “No intervención y libre determinación de los pueblos”. Dice elsubsecretario Maximiliano Reyes que México no apoya las censuras contra Maduro ni le “otorga un cheque en blanco”, sino que busca espacios para una salida negociada a la crisis política. Sin embargo, en opinión de los ex cancilleres Derbez, Castañeda, así como del embajador Berruga, “la postura mexicana es aislacionista y retoma la política del viejo PRI de no criticar para no ser criticado”. Dos interpretaciones políticas.

4. He pensado siempre que la postura “anti intervencionista” de política exterior mexicana, que pretende ser “independiente”, es muy limitada y muy cómoda. El gobierno de los EEUU ha intervenido de manera violenta y descarada en 100 países en nombre de “la libertad” y México no ha dicho ni pío. A EEUU le vale un carajo las protestas contra sus aviones y bombardeos, ¿de qué serviría la doctrina mexicana de “No intervención”, sus votos en cumbres o reuniones de cancilleres, si los gobiernos de países más poderosos están masacrando a países débiles?

5. Pienso que México por encima de cualquier “independencia” debe tener una política comprometida con los países más débiles que son calumniados, acosados o invadidos. ¿Cómo aplicar una política de igual a igual cuando el mundo está dividido entre siete u ocho países imperiales que saquean riquezas y mandan y más de 110 países oprimidos y jodidos? Ante una invasión yanqui a Venezuela o Bolivia ¿gritaríamos “No intervención” o romperíamos relaciones con los yanquis y diríamos que más de cien voluntarios mexicanos saldríamos a ayudar a los invadidos?

6. La realidad es que México tiene miedo a todas las represalias que acostumbra tomar el gobierno yanqui contra todos los países que se le indisciplinan. La dependencia de México por endeudamiento, por la cantidad de mexicanos migrantes en los EEUU, por miedo a una invasión del ejército gringo, los yanquis nos hay impuesto hasta su manera de respirar. Sólo se liberará México de los EEUU cuando este país sea derrotado en el campo económico y político por China, Rusia, La india y Europa. En tanto, como pueblo con dignidad, sólo nos queda resistir y protestar un poco. (18/I/19)


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