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11/27/2016

Un referente del siglo XX


Adios Fidel Castro
El líder cubano sorteó con éxito 638 intentos de asesinato
Instauró un gobierno socialista a 150 km de Estados Unidos
Foto
Ernesto Che Guevara y Fidel Castro en imagen tomada en los años 60
Foto Afp

Periódico La Jornada

Las últimas imágenes publicadas de Fidel Castro son del pasado 15 de noviembre, cuando se reunió con el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang. Todavía el 13 de agosto apareció pùblicamente durante la celebración de su cumpleaños en el teatro Karl Marx de La Habana.
Desde su retiro del poder en 2006, Fidel Castro vivía alejado de la primera línea política y solía recibir a personalidades internacionales en su residencia privada.
En abril, durante el séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro pronunció su último discurso en el que reafirmó las ideas políticas que marcaron su vida.
Sobreviviente único de los grandes protagonistas de la guerra fría, Castro instauró un gobierno socialista a sólo 150 kilómetros de las costas de Estados Unidos, y se alió con el enemigo acérrimo de éste , la entonces Unión Soviética. Sorteó con éxito 638 intentos de asesinato de los servicios de inteligencia estadunidenses.
Gobernó 47 años la isla y continuó como referente obligado en Cuba después de que enfermó y asumió el gobierno su hermano Raúl, cinco años menor, el 31 de julio de 2006.
Nació en la aldea oriental de Birán el 13 de agosto de 1926, tercero de siete hijos del inmigrante gallego y terrateniente Ángel Castro y de la campesina cubana Lina Ruz.
Fidel Castro forjó su disciplina en escuelas jesuitas y moldeó su rebeldía en la Universidad de La Habana, donde ingresó en 1945, graduándose de abogado en 1950.
Comenzó su activismo político a mediados de los años 40, cuando estudiaba las carreras de derecho y ciencias sociales al integrarse a la Federación Estudiantil Universitaria, periodo en el que comenzó a estudiar marxismo.
En 1947 se enroló en el contingente expedicionario para combatir a la dictadura de Leónidas Trujillo, en República Dominicana. La expedición, que se trasladaba en barco, fue interceptada por la Marina cubana; Fidel Castro, quien escapó al saltar con su arma al mar, calificó de vergüenza que la expedición terminara sin luchar, señala el portal www.fidelcastro.cu.
Simpatizante del Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), de tendencia progresista, participó de manera activa a partir de 1948 en las campañas políticas de ese partido y, en particular, de su principal dirigente, Eduardo R. Chibás. Dentro de su organización política trabajó por cultivar entre la militancia joven las posiciones más radicales y combativas. Tras la muerte de Chibás, redobló sus esfuerzos para desenmascarar la corrupción del gobierno de Carlos Prío, añade el sitio web. En 1948 viajó a Venezuela, Panamá y Colombia como dirigente juvenil para organizar un Congreso Latinoamericano de Estudiantes. Se encontraba en Bogotá cuando se produjo la rebelión popular que siguió al asesinato del líder colombiano Jorge Eliécer Gaitán, en abril de ese año. Se incorporó resueltamente a esa lucha. Sobrevivió por azar, refiere www.fidelcastro.cu.
En marzo de 1949 encabezó una protesta frente a la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana en rechazo a acciones de irrespeto al monumento del héroe cubano José Martí por marines estadunidenses.
Tras graduarse de doctor en derecho civil y licenciado en derecho diplomático en 1950, abrió un bufete en el que se dedicó a defender a personas y sectores humildes.
Tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista del 10 de marzo de 1952, denunció al régimen de facto y llamó a su derrocamiento.
Organizó y entrenó a un numeroso contingente de más de mil jóvenes obreros, empleados y estudiantes. Con 160 de ellos, el 26 de julio de 1953 comandó el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel de Bayamo, en una acción concebida como detonante de la lucha armada contra el régimen de Batista, que fracasó.
Fue apresado y condenado a 15 años de prisión. Como resultado de una fuerte presión y campañas populares, fue liberado en mayo de 1955.
Estancia en México
Semanas después fundó el Movimiento 26 de Julio para proseguir la lucha revolucionaria.
En julio de 1955, Fidel Castro viajó a México para para organizar desde el exilio la insurrección armada. Viajó también a Estados Unidos, donde creó junto a otros cubanos exiliados clubes patrióticos con el fin de conseguir apoyo político y económico para la lucha revolucionaria. Estuvo en Filadelfia, Nueva York, Tampa, Union City, Bridgeport y Miami.
Con la consigna: En 1956 seremos libres o seremos mártires, Fidel Castro, Raúl Castro, Juan Manuel Márquez, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, entre otros se entrenaron con largas caminatas por las calles de la Ciudad de México, escalamiento de montañas, defensa personal, tácticas de guerrillas y prácticas de tiro.
El 20 de junio de 1956, el jefe del Movimiento 26 de Julio, el Che y otros combatientes fueron detenidos, sus casas campamentos quedaron descubiertas y parte de las armas fueron incautadas.
Tras su liberación en México se aceleró la conspiración revolucionaria. Compraron el yate Granma, en el que zarparon hacia Cuba en la madrugada del 25 de noviembre de 1956, desde el Río Tuxpan, con 82 combatientes a bordo, cuya edad promedio era de 27 años.
Desembarcaron 7 días después en Cuba, dando inicio a una lucha de 25 meses, que culminó luego que las fuerzas de Batista reconocieron su derrota el 28 de diciembre de 1958.
Al amanecer del primero de enero de 1959, Fidel Castro derrota de manera definitiva, con el respaldo de una huelga general revolucionaria, acatada por todos los trabajadores, la dictadura de Batista. Entró victorioso ese mismo día en Santiago de Cuba y arribó a La Habana el 8 de enero.
Al concluir la lucha, mantuvo sus funciones como Comandante en Jefe. El 13 de febrero de 1959 fue nombrado Primer Ministro del Gobierno Revolucionario.
Bajo su mando, Cuba protagonizó la crisis de los misiles, se convirtió en santuario de la izquierda latinoamericana, y envió a sus tropas a África para defender al gobierno izquierdista de Angola contra las fuerzas del Apartheid sudafricano.
Sobrevivió a la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, a la crisis de los misiles en 1962 y a la desintegración de la Unión Soviética en 1991.
Una decena de ocupantes de la Casa Blanca –desde Dwight Eisenhower a George W. Bush– buscaron derrocarlo, hasta que Barack Obama en 2014 anunció el fin de la hostilidad hacia Cuba.
(Con información de www.fidelcastro.cu y Afp)

5/19/2010

Las reflexiones de nuestro compañero Fidel....


La trascendencia histórica de la muerte de Martí.

Haciendo abstracción de los problemas que hoy angustian a la especie humana, nuestra Patria tuvo el privilegio de ser cuna de uno de los más extraordinarios pensadores que han nacido en este hemisferio: José Martí.

Mañana, 19 de mayo, se cumplirá el 115 Aniversario de su gloriosa muerte.

La magnitud de su grandeza no sería posible valorarla sin tener en cuenta que aquellos con los cuales escribió el drama de su vida fueron también figuras tan extraordinarias como Antonio Maceo, símbolo perenne de la firmeza revolucionaria que protagonizó la Protesta de Baraguá, y Máximo Gómez, internacionalista dominicano, maestro de los combatientes cubanos en las dos guerras por la independencia en las que participaron. La Revolución Cubana, que a lo largo de más de medio siglo ha resistido los embates del imperio más poderoso que ha existido, fue fruto de las enseñanzas de aquellos predecesores.

A pesar de que cuatro páginas del diario de Martí han estado ausentes de los materiales al alcance de los historiadores, lo que en el resto de aquel diario personal minuciosamente escrito y otros documentos suyos de aquellos días consta, es más que suficiente para conocer los detalles de lo ocurrido. Como en las tragedias griegas, fue una discrepancia entre gigantes.

La víspera de su muerte en combate escribió a su íntimo amigo Manuel Mercado: "ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin."

Cuando Martí escribió esas palabras lapidarias, Marx ya había escrito El Manifiesto Comunista en 1848, es decir, 47 años antes de la muerte de Martí, y Darwin había publicado El origen de las especies en 1859, para citar sólo las dos obras que, a mi juicio, más han influido en la historia de la humanidad.

Marx era un hombre tan extraordinariamente desinteresado, que su trabajo científico más importante, El Capital, tal vez no se habría publicado nunca si Federico Engels no se hubiese ocupado de reunir y ordenar los materiales a los que su autor consagró toda su vida. Engels no sólo se ocupó de esa tarea, sino que fue autor de una obra titulada Introducción a la dialéctica de la naturaleza, en la que habló ya del momento en que la energía de nuestro sol se agotaría.

El hombre no conocía todavía cómo liberar la energía contenida en la materia, descrita por Einstein en su famosa fórmula, ni disponía de computadoras que pueden realizar miles de millones de operaciones por segundo, capaces de recoger y transmitir, a su vez, los miles de millones de reacciones por segundo que tienen lugar en las células de las decenas de pares de cromosomas que aportan la madre y el padre a partes iguales, un fenómeno genético y reproductivo del que tuve noción después del triunfo de la Revolución, buscando las mejores características para la producción de alimentos de origen animal en las condiciones de nuestro clima, que se extiende a través de sus propias leyes hereditarias a las plantas.

Con la educación incompleta que los ciudadanos de más recursos recibíamos en las escuelas, por lo general privadas, que eran consideradas como los mejores centros de enseñanza, nos convertíamos en analfabetos, con un poco de más nivel que los que no sabían leer y escribir o asistían a las escuelas públicas.

Por otro lado, el primer país del mundo donde se intentó aplicar las ideas de Marx fue Rusia, que era el menos industrializado de los países de Europa.

Lenin, creador de la Tercera Internacional, consideraba que no había en el mundo organización más leal a las ideas de Marx que la fracción Bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Aunque buena parte de aquel inmenso país vivía en condiciones semifeudales, su clase obrera era muy activa y sumamente combativa.

En los libros que escribió Lenin después de 1915, fue incansable crítico del chovinismo. En su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, escrita en abril de 1917, meses antes de la toma del poder como líder de la fracción Bolchevique de aquel Partido frente a la fracción Menchevique, demostró igualmente que fue el primero en comprender el papel que estaban llamados a jugar los países sometidos al colonialismo, como China y otros de gran peso en diversas regiones del mundo.

A su vez, la valentía y audacia de que Lenin era capaz se demostró en su aceptación del tren blindado que el ejército alemán, por conveniencia táctica, le proporcionó para trasladarse desde Suiza hasta los accesos de Petrogrado, por lo cual los enemigos dentro y fuera de la fracción Menchevique del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia no tardaron en acusarlo de espía alemán. De no haber utilizado el famoso tren, el final de la guerra lo habría sorprendido en la distante y neutral Suiza, con lo cual el minuto óptimo y adecuado se habría perdido.

De alguna forma, por puro azar, dos hijos de España, gracias a sus cualidades personales, pasaron a jugar un papel relevante en la Guerra Hispano-Norteamericana: el jefe de las tropas españolas en la fortificación de El Viso, que defendía el acceso a Santiago desde la altura de El Caney, un oficial que combatió hasta ser mortalmente herido, causándoles a los famosos Rough Riders —jinetes duros, norteamericanos organizados por el entonces Teniente Coronel Theodore Roosevelt, que el precipitado desembarco lo tuvieron que hacer sin sus fogosos caballos— más de trescientas bajas, y el Almirante que, cumpliendo la estúpida orden del Gobierno español, zarpó de la bahía de Santiago de Cuba con la infantería de marina a bordo, una fuerza selecta, y salió con la escuadra de la única forma posible, que fue desfilar con cada barco, uno por uno, saliendo por el estrecho acceso frente a la poderosa flota yanki, que con sus acorazados en línea disparaban sus potentes cañones sobre los barcos españoles de mucho menor velocidad y blindaje. Como era lógico, los buques españoles, sus dotaciones de combate y la infantería de marina fueron hundidos en las profundas aguas de la fosa de Bartlett. Sólo uno llegó a pocos metros de la orilla del abismo. Los sobrevivientes de aquella fuerza fueron hechos prisioneros por la escuadra de Estados Unidos.

La conducta de Martínez Campos fue arrogante y vengativa. Lleno de rencor por su fracaso en el intento de pacificar la Isla como en 1871, apoyó la política ruin y rencorosa del Gobierno español. Valeriano Weyler lo sustituyó en el mando de Cuba; éste, con la cooperación de los que enviaron el acorazado Maine a buscar justificaciones para la intervención en Cuba, decretó la concentración de la población, que ocasionó enormes sufrimientos al pueblo de Cuba y sirvió de pretexto a Estados Unidos para establecer su primer bloqueo económico, lo cual dio lugar a una enorme escasez de alimentos y provocó la muerte de incontables personas.

Así se viabilizaron las negociaciones de París, en la que España renunció a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba, después de más de 400 años de su ocupación en nombre del Rey de España a mediados de octubre de 1492, tras afirmar Cristóbal Colón: "esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieron."

La versión española de la batalla que decidió la suerte de Santiago de Cuba es la más conocida, y sin duda hubo heroísmo si se analiza el número y los grados de los oficiales y soldados, que en la más desventajosa de las situaciones defendieron la ciudad, haciendo honor a la tradición de lucha de los españoles, que defendieron su país contra los aguerridos soldados de Napoleón Bonaparte en 1808, o la República española contra la embestida nazifascista en 1936.

Una ignominia adicional cayó sobre el comité noruego que otorga los premios Nóbel, al buscar ridículos pretextos para conceder ese honor en el año 1906 a Theodore Roosevelt, que fue electo dos veces Presidente de Estados Unidos en 1901 y 1905. Ni siquiera había quedado clara su verdadera participación en los combates de Santiago de Cuba al frente de los Rough Riders, y pudo haber mucho de leyenda en la publicidad que recibió con posterioridad.

Yo sólo puedo dar testimonio de la forma en que la heroica ciudad cayó en manos de las fuerzas del Ejército Rebelde el Primero de Enero de 1959.

¡Entonces las ideas de Martí triunfaron en nuestra Patria!

Fidel Castro Ruz

Mayo 18 de 2010

6 y 12 p.m.