8/09/2026

Buen pronóstico


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▲ Se cree que esta imagen muestra a la Compañía E del 16 Regimiento de la Primera División de Infantería participando en la oleada de asaltos durante el Día D en Normandía, Francia.Foto Ap / Archivo
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ebo confesar mi enorme gusto por las películas bélicas –buenas, malas o regulares–, en especial las situadas en la Segunda Guerra Mundial en el territorio europeo. O sea, aliados contra nazis. Por otro lado, soy un obstinado observador de los pronósticos del clima, porque me gusta saber cuándo debo llevarme el paraguas. Ambas instancias explican mi especial interés por El día D: Bajo presión, del director australiano Anthony Maras.

En su segundo largometraje –el primero fue el estrujante thriller Hotel Mumbai: el atentado– Maras adaptó una obra de teatro de David Haig para hacernos un recuento original de lo sucedido en los días previos a la invasión de las playas de Normandía el 6 de junio de 1944. Según se sabe, la complicada operación estaba bajo el mando del general Dwight Eisenhower (Brendan Fraser), quien antes había hecho un desastroso ensayo llamado Ejercicio Tigre.

Tratándose de una operación marina, el clima era un elemento fundamental para asegurar el éxito de ésta. El meteorólogo gringo Irving Krick (Chris Messina) pronostica sol y cielos despejados para el día 5. Pero el recién llegado colega escocés James Stagg (Andrew Scott) tiene otros datos: lluvia y clima tormentoso.

Esa es básicamente la premisa de El día D. La actitud de Stagg es rígida y estrictamente profesional. Krick, en cambio, es un tipo canchero, como dirían los argentinos, quien se basa en datos analógicos para hacer sus predicciones. Es decir, estudia anteriores comportamientos del clima para adivinar situaciones similares. Lo de Stagg es mucho más científico y eso le permite más precisión. Contra la opinión de todo el alto mando, el hombre propone que la invasión se retrase un par de semanas. Le toca a Eisenhower tomar la decisión correcta.

Maras consigue la necesaria tensión dramática para hacer de su película una variante interesante sobre todas las películas hechas sobre el día D. Sí, hay escenas de consecuente combate –varias de ellas reminiscentes de lo realizado por Spielberg en Rescatando al soldado Ryan (1998), en escala mucho menor– pero el drama es el enfrentamiento entre los dos meteorólogos y las reacciones de los generales. No importa que sabemos históricamente lo sucedido en la invasión, el desarrollo narrativo mantiene el suspenso.

Gran parte de ese mérito pertenece al actor irlandés Scott en otra brillante actuación. Aunque su personaje resulta antipático, uno entiende las razones de su rigidez: Stagg no vino a hacer amigos sino a procurar resultados, bajo la presión adicional de tener una esposa a punto de dar a luz a su primogénito. Fraser cumple como un Eisenhower dubitativo, pero inclinado a entender razones. Mientras la siempre bienvenida Kerry Condon aporta el factor femenino como la prudente asistente de Eisenhower. (La rumorología señala que era su amante, detalle no explorado por la película). Y Damian Lewis se divierte documentando la legendaria pomposidad del general británico Montgomery.

El día D: Bajo presión no va a cambiar la historia del cine, ni lo pretende. Es simplemente un buen relato bélico, contado con solvencia y economía (dura apenas 100 minutos). Ideal para pasar el rato en una tarde lluviosa.

El día D: Bajo presión

( Pressure)

D: Anthony Maras / G: Anthony Maras y David Haig, basado en la obra teatral de David Haig / F. en C: Jaimie Ramsay / M: Volker Bertelmann / Ed: Anthony Maras / Con: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina, Damian Lewis / P: StudioCanal, Working Title Films. Reino Unido-Francia-Estados Unidos, 2026.

X: @walyder

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