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9/13/2025

“A 15 días del Compromiso de Tlatelolco: avances, exclusiones y la digna rabia feminista”

 

.-La XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe concluyó en la Ciudad de México con un documento de 80 compromisos. Este acuerdo habla de una década de acción hacia la igualdad sustantiva y de la construcción de una sociedad del cuidado.

Sin embargo, el texto también refleja la exclusión de voces que no se alinearon a la visión hegemónica, contradiciendo la narrativa de democracia y participación que se espera en estos foros regionales.

El Compromiso de Tlatelolco nombra avances: reconoce el cuidado como un derecho humano, habla de paridad, de derechos sexuales y reproductivos, de erradicar las violencias y de reorganizar socialmente los cuidados. Pero, ¿qué pasa con lo que no se nombra? Varias mujeres sobrevivientes de violencias, activistas y feministas fueron excluidas sin tener la posibilidad de estar en el foro, otras fuimos “aceptadas” en el registro más no invitadas a la inauguración, solo algunas estuvieron presentes.

Durante el foro, hubo censura al feminismo abolicionista, las puertas no estaban abiertas como se dijo, las barreras patriarcales estructurales para la democracia estuvieron presentes en este espacio donde las voces diversas tendrían que escucharse dentro de una agenda por la igualdad sustantiva y el cuidado. Tampoco se reconocen los debates incómodos, los que incomodan a los Estados pero son urgentes para las mujeres.

Los compromisos solo tienen sentido si recogen todas las voces. Es indispensable que las voces invisibilizadas y excluidas, sean recuperadas y traducidas en política pública y presupuesto, porque también cuentan, también nombran exigencias y también deben ser contempladas en la ruta hacia la igualdad.

Mientras en los auditorios se repiten discursos, miles de mujeres siguen enfrentando violencias cotidianas. Manifestaciones pacíficas afuera de la sede lo evidenciaron, mujeres que dejaban claro que a la CEPAL no habían llegado todas, que los feminicidios y las violencias machistas seguían arrebatando la vida de las mujeres en México, evidenciando que un refugio les había salvado la vida y que la falta de presupuesto para estos espacios es una violencia institucional.

Firmar compromisos es un paso, pero el verdadero desafío es que el Estado mexicano garantice presupuestos progresivos y justicia para las víctimas. De lo contrario, la vida de miles de mujeres seguirá marcada por la impunidad, la precarización, el racismo y la falta de cuidados colectivos.

Han pasado más de quince días desde que se firmaron los 80 compromisos de Tlatelolco, pero el análisis no puede cerrarse con la clausura del foro. Desde el feminismo debemos mantener vigente la reflexión crítica y, sobre todo, vigilar que los Estados cumplan lo que prometieron.

Como feminista reconozco que este documento de 12 páginas nombra a las mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales, migrantes y con discapacidad, y coloca el cuidado como un derecho humano. Eso puede sentar bases para políticas públicas urgentes.

Pero también es indispensable que se reconozca a los refugios como parte del sistema de cuidados —porque sostienen vidas y garantizan derechos— y que la participación de las organizaciones de la sociedad civil esté contemplada de manera explícita en estos compromisos. Sin nosotras, las que llevamos décadas tejiendo redes y acompañando en los territorios, la ruta hacia la igualdad y los cuidados quedará incompleta.

Nuestra digna rabia no es cómoda ni complaciente. Nombramos lo que incomoda porque no aceptamos la exclusión ni los discursos sin hechos ni presupuestos.

Nuestra voz busca fortalecer una agenda que cumpla lo que se promete y que incluya a todas las mujeres. La crítica feminista es necesaria para avanzar.

Los 80 compromisos de Tlatelolco pueden ser un punto de partida, pero no bastarán mientras los debates incómodos sigan fuera de la agenda y mientras los Estados posterguen lo esencial: presupuesto, justicia y políticas que coloquen a todas las mujeres en su disidencia, en todas sus diversidades y etapas de vida en el centro.

5/31/2025

Avanzan preparativos para la XVI Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe con sede en CDMX

 

.-Ciudad de México.- La región de América Latina y el Caribe estarán en la mira durante la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer que se celebrará del 12 al 15 de agosto en la Ciudad de México. En coordinación con ONU Mujeres y el Gobierno de México, se han producido las primeras reuniones subregionales a fin de reconocer las diversas necesidades de las mujeres los márgenes de lo político, económico, social, cultural y ambiental.

En cada uno de estos encuentros, la representación de cada gobierno y organismos internacionales expusieron algunos avances en sus respectivos informes que presentarán en la Conferencia, siendo el tema principal: la transformación estructural y cultural para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género.

De este modo, se esbozan los primeros pasos en aras de conmemorar la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, una reunión punta de lanza en el mundo que se celebra desde 1977 cada 3 años, considerada la reunión por la defensa de los derechos humanos de las mujeres más importante de la región; un foro que nació de la articulación feminista. En el caso particular de México, esta es la segunda ocasión que es sede; la primera en 2004 cuando fue casa de la Novena Conferencia Regional y ahora, 21 años después, albergará la décimo sexta conferencia regional.

La línea de actividades estará construida de la siguiente forma:

  • Presentación de la hoja de ruta de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe – del 12 al 15 de agosto en Ciudad de México.
  • Una vez presentados, se elaborarán documentos de cada una de las delegaciones y se hará lectura de las demandas de la sociedad civil.
  • El jueves 14 de agosto se darán 3 mesas de trabajo enfocadas en el desarrollo de políticas públicas de cuidado.
  • El viernes 15 de agosto, como cierre, se dará una conmemoración llamada «Memoria y Futuro» que recordará los 50 años de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (1975) y los 30 años de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995), seguido por la consideración de los acuerdos y la clausura.

Así, estos son los aspectos más destacables de qué sucedió en estas reuniones preparativas y algunos apuntes que son imprecindibles a reconocer a 3 meses de esta conferencia internacional.

Mujeres en el Caribe: Lucha contra el cambio climático y migración

Con sede en Barbados, esta reunión convocó a las y los representantes de los gobiernos del caribe anglófono para discutir aportes sustantivos y construir el documento de posición que presentará en la próxima conferencia, además, de poner la lupa cuáles son los avances de cada Estado.

La reunión fue inaugurada por Diane Quarless, directora de la Sede Subregional de la CEPAL para el Caribe; Isiuwa Iyahen, directora ad interim de la Oficina Multipaís de ONU Mujeres para el Caribe; y Daniela Pacheco, directora de Política Exterior Feminista y Cooperación Internacional de la Secretaría de las Mujeres de México, en representación de México.

¿Qué se discutió aquí?: Teniendo como eje rector el objetivo general de la sociedad de cuidados, se colocaron sobre la mesa algunos de los desafíos -y obstáculos- que han cooptado y atravesado la autonomía de las mujeres: los movimientos migratorios y el cambio climático.

Según atajaron las representantes de Anguila, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Granada, Guyana, Islas Turcas y Caicos, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Surinam y Trinidad y Tobago, existe un rezago importante para cambiar rumbo a la sostenibilidad de la vida y la corresponsabilidad. Esto está ligado a los fuertes flujos migratorios; familias desplazadas en busca de mejores oportunidades o a causa del cambio climático. Una dinámica que termina por dejar a la mujer como único sostén del hogar y cuidadora de la familia.

Para las voces caribeñas, el eje transversal de la sociedad del cuidado es frenar los impactos ambientales -y sociales- que el cambio climático acarrea y que tiene particular impacto en las mujeres.

Mujeres al Sur de América: Pobres instituciones y marcos normativos

El 8 de abril se gestó esta reunión y fue inaugurada por Ana Güezmes García, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL; María-Noel Vaeza, directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres; y Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres de México, en su calidad de país anfitrión de la XVI Conferencia Regional.


Los problemas esenciales que se identificó en esta parte de la región fue un «nudo estructural» que no está permitiendo avanzar hacia mejores sociedades. Este «nudo» hace alusión a todas las condiciones que el sistema impone a las mujeres y a las estructuras del Estado que se traduce a pobres políticas públicas e instituciones ineficientes.

Se destacó que en esos países 1 de cada 4 mujeres no cuenta con ingresos propios, en contraparte, 1 de cada 10 hombres enfrenta esta misma situación, según datos del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe. Los problemas expuestos desde la CEPAL para el Sur de América fueron:

  • Baja capacidad de crecimiento
  • Elevados niveles de desigualdad
  • Débil gobernanza institucional
  • Feminización de la pobreza
Gabriela Rivadeneria, directora de la Cooperación Técnica de la Secretaría de las mujeres dio a conocer en esta reunión que se conformará un Comité Organizador para garantizar el éxito de la Conferencia Regional, además de que México impulsará espacios autogestionados como el Foro Feminista y el Foro Parlamentario.

Desde esta parte del continente, se realizó el compromiso de llevar a la Conferencia la diversidad de las voces de la región, priorizando las necesidades de las mujeres indígenas y de las organizaciones civiles. En esta reunión, se contó con la participación de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y Ecuador.

México y Centroamérica: Crimen organizado y migración

Celebrada el 9 de abril, esta reunión subregional fue convocada por ONU Mujeres, la CEPAL y el Gobierno de México. Aquí participó la titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora y representantes de los gobiernos de Costa Rica, Cuba, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.

El documento de posición para esta parte de la región se titula «La sociedad del cuidado: gobernanza, economía política y diálogo social para una transformación con igualdad de género», y fue Ana Güezmes García, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL quien presentó los avances de este documento donde se destacó que:

«Los procesos demográficos, las tendencias epidemiológicas y el cambio climático aumentarán los requerimientos de cuidados en los próximos años. Necesitamos un pacto regional que garantice el cuidado como derecho humano y bien público, con mecanismos de financiamiento sostenibles y corresponsabilidad social y de género» -Ana Güezmes García, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL.

En representación de México y durante la presentación del esbozo de la hoja de ruta, Gabriela Rivadeneira, directora general de Cooperación Técnica de la Semujeres señaló que, si bien se impulsará una Conferencia transformadora, el Estado también debe reconocer su rol promotor sin perder de vista los fenómenos que han obstaculizado el acceso a una sociedad de cuidados y sostenible: la violencia, el crimen organizado y la inseguridad alimentaria.

Estos ejes estuvieron presentes y destacaron como los elementos únicos, es decir, en ninguna otra conferencia subregional se reconoció el impacto del crimen organizado y su nexo directo en recrudecer el trabajo de cuidados de las mujeres. Los efectos tienen distintas causales, sin embargo, se puede ejemplificar con el trabajo de las madres buscadoras; víctimas indirectas del crimen organizado, que dedican su vida a buscar a sus seres queridos volviendo insostenible el trabajo de cuidados.

El comentario de Gabriela Rivadeneira no sólo fue atinado, sino que además, esbozó las diferencias que atraviesa a cada mujer de la región; no sólo es caer en la trampa de hablar de cuidados como eje económico, sino realmente, comprender todos los efectos que contribuyen a que las mujeres no accedan a una verdadera autonomía. Y al menos, en la región de Centroamérica y México, el crimen organizado y la inseguridad, golpea fuertemente a las mujeres que intentan sostener sus hogares ante crisis como la desaparición de sus seres queridos, los homicidios, el reclutamiento forzado y el feminicidio.

Entretanto, el resto de los países reforzaron el compromiso de promover sistemas de cuidados y estrecharon la posibilidad de fortalecer alianzas con los países vecinos de Centroamérica.

«Las Reuniones Subregionales permitieron avanzar en la construcción colectiva de una visión compartida sobre la sociedad del cuidado como pilar de un nuevo modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe. Este proceso reafirma el compromiso de los Estados con la Agenda Regional de Género y con el fortalecimiento del multilateralismo, en un momento clave para renovar pactos sociales, consolidar políticas públicas transformadoras y proyectar soluciones regionales con impacto global.» -ONU Mujeres