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8/23/2026

Ezra Shabot y Enrique Krauze, compadres del mal absoluto

 José Steinsleger

Uno. En la incesante evolución de las ideas y sus praxis, el sionismo devino en la ideología más perversa de la cultura anglosajona y europea. Un adjetivo, “perversión”, que hasta nuevo aviso la RAE define como “acción de corromper o alterar una norma, costumbre, valor moral o función natural”.

Dos. Otras ideologías (liberales, conservadoras, anarquistas,socialistas, etcétera), guardan vigilia. Aunque sin la potencia persuasiva desplegada durante 200 años (1789/1989). Hoy, en la realidad-real, el sionismo ejerce el poder financiero, mediático, tecnológico, militar y ciberespacial de Occidente.

Tres. Se trata, antes que de conspiración alguna, de una suerte de mesianismo ideológico planificado y hostil a todos los credos milenarios. Empezando por el judío, al que distorsionó manipulando el Antiguo Testamento. De ahí su complicidad con el evangelismo ultraderechista estadunidense, el odio larvado frente a cristianos y judíos críticos, y el más explícito contra islámicos y musulmanes.

Cuatro. Desde su constitución formal (congreso de Basilea, 1897), el sionismo se fue transformando, pasito a pasito, en la némesis de lo que genéricamente entendemos por democracia, política y diplomacia, junto con cualquier asomo de justicia social, piedad, sensibilidad humana. Y tales son los antivalores explícitos de un nauseabundo texto suscrito por Ezra Shabot, alfil menor del sionismo en México ( Genocidio, Nexos, 02/8/26).

Cinco. Negándolo, Shabot justifica el genocidio del pueblo palestino, en sintonía con Ben Gvir (ministro de Seguridad Nacional de la entidad terrorista llamada Israel), quien acaba de recomendar el asesinato de “30 o 40 palestinos cada noche” (…) porque no merecen vivir, ni siquiera son personas” ( sic, agencias, 17/8/26).

Seis. Cagándose en las resoluciones de la ONU, organismos de derechos humanos, y respetables pensadores del mundo entero, Shabot niega el genocidio del pueblo palestino, a más de ignorar, cínicamente, el legado del reconocido jurista y filólogo judeo-lituano Rafael Lemkin (1900-59), autor de El poder del Eje en la Europa ocupada (1944), libro que explica, por primera vez, el término “genocidio”.

Siete. Escribe Lemkin: “Genocidio es la puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento”.

Ocho. Dos años antes de la publicación de su libro, en 1942, y temiendo que los crímenes de los nazis quedaran impunes en el derecho internacional, Lemkin se dirigió al presidente Franklin D. Roosevelt para frenar el judeocidio de Hitler. Respuesta del gobernante: “Paciencia”. Así, aunque presente en los juicios de Núremberg (1945/46), el término “genocidio” fue rechazado por los ingleses, y los jerarcas nazis fueron condenados por “crímenes de guerra”, y no por genocidas.

Nueve. El catedrático español Antonio Elorza cuenta: “Lemkin tuvo que emplearse a fondo (…) para que en 1948 la Asamblea de la ONU aprobase la Convención contra el genocidio, y luego fuera ratificada país por país” (La soledad del justo, El País, 13/2/14).

Diez. Pero lo francamente inusitado (cuanto retorcido), fue el hipócrita aviso de la revista Nexos, cuando decidió publicar el abominable artículo de Shabot: “Las-opiniones-expresadas-aquí-son- responsabilidad-exclusiva-del-autor- y-no-reflejan-la- postura-de-las-editoras-de- Nexos”.

Once. ¿Qué esperaban? ¿Que les dijeran ¡bien, muchachos!, no hay que confundir entre los que incitan al odio y los que le dan cuerda? Por ende… ¿quién tomó la decisión? ¿Héctor Aguilar Camín, director de Nexos, o su alter ego Galio Bermúdez, aquel sórdido personaje de una novela de su autoría ( La guerra de Galio, 1985), para el que según Carlos Fuentes “(…) las palabras son su vicio, su compulsión, su única prueba de, y similitud con el poder” ( Nexos, octubre de 1991).

Doce. De haberse publicado en el portal sionista Enlace Judío, o en Letras Libres, el libelo de Shabot empata con los que a diario aparecen en medios que, arteramente, confunden “libertad-de-expresión” con libertinaje. Una causa que la ONU estableció con directrices claras, para diferenciarla de “incitación al odio” (Rabat, 2012).

Trece. Primus inter pares. El primer elogio a nuestro “librepensador” del mes provino del judeovictimista Enrique Krauze: “un texto preciso, documentado y valiente que revela una verdad incómoda sobre la guerra de Gaza”, escribió en su cuenta de X (¿o ya lo tenía preparado luego de darle el visto bueno?).

Catorce. Días después, Shabot publicó otro artículo en el que despotrica contra el gobierno de la 4T, diciendo: “Incitar al odio o a la violencia, o mentir deliberadamente dañando la integridad física o moral de una persona, comunidad o institución, debe tener consecuencias legales a partir de las limitantes establecidas en relación con la libertad de expresión” (“Censurar”, El Economista, 6/8). “ Amazing”… ¿no?

5/03/2026

Claudia, benemérita de las Américas

José Steinsleger

Uno. Preliminares: si el título elegido para este artículo puede sonarle algo hiperbólico, lo siento. Me ganó la emoción, tras oír las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia (Barcelona, 18 de abril). https://www.youtube.com/watch?v= 5G1w5PqG4g8

Dos. En un contexto mundial volátil, confuso, totalmente incierto, el brevísimo discurso de Claudia (menos de 10 minutos), fue conciso, preciso y a-leccionador. Situándose, por ende, en las antípodas del belicista “Escudo de las Américas” (sic), impulsado por Donald Trump durante un aquelarre al que asistieron once gobernantes del continente, que obedecen sus directivas sin chistar (Miami, 7 de marzo).

Tres. Si llegó hasta acá, y en vista del lógico escepticismo con el que hoy se reciben los discursos políticos, propongo remontarnos al angustioso decenio 1857-67. Época en la que luego de que los tatarabuelos del PAN cedieran por monedas a Estados Unidos más de la mitad del territorio nacional (Tratado de Guadalupe-Hidalgo, 1848), México y los pueblos de nuestra América estuvieron a punto de ser balcanizados, esclavizados y devorados por el colonialismo europeo. Veamos:

1857-58. Fin de la guerra civil e inicio de la reforma liberal. Supresión de la deuda externa, y nacionalización de los bienes eclesiásticos sin indemnización.

1861. En Washington, el republicano antiesclavista Abraham Lincoln, asume la presidencia. Surge la esclavista Confederación de los estados del sur, y estalla la guerra civil. En República Dominicana, tras 17 años de independencia, España anexa el país como “provincia de ultramar”.

En Argentina, los liberal-conservadores probritánicos derrotan a las fuerzas patrióticas de la Confederación (batalla de Pavón).

1862. Tropas de España, Inglaterra y Francia desembarcan en Veracruz. Primera y victoriosa batalla de Puebla (5 de mayo) contra los ejércitos de Napoleón “el pequeño” (así llamó Víctor Hugo a Napoleón III). La moral nacional se levanta, pero los franceses regresan.

1863. Dolidos por sus derrotas, los tatarabuelos del PAN solicitan el auxilio de las monarquías europeas.

Napoleón III se entusiasma con la idea de crear un “imperio latino” (sic) en América del norte. Los franceses avanzan desde la costa, y ocupan la Ciudad de México.

1864. Los tatarabuelos del PAN constituyen una comisión, se trasladan a Trieste (hoy, Italia; entonces puerto del imperio austrohúngaro), y alli le ofrecen la corona imperial de México al archiduque Maximiliano de Habsburgo. En tanto, el banco de Londres decide financiar la guerra de la “triple alianza” (Argentina, Uruguay y el imperio esclavista de Brasil) contra Paraguay, uno de los países más desarrollados de la época. liderado por el mariscal Francisco Solano López. La guerra dura seis años, y acaba en genocidio.

El país pierde 300 mil vidas (70-80 por ciento de los hombres de 12 a 60 años, y 50-70 por ciento de su oblación).

1865. España abandona sus pretensiones anexionistas en la República Dominicana. Mientras, tras librarse la guerra civil más sangrienta de los tiempos modernos (700 mil muertos), los estados esclavistas del sur se rinden frente los ejércitos de la Unión. Cinco días después, el 14 de abril, Lincoln es asesinado.

1866. El tratado suscrito entre Napoleón III, Maximiliano y los tatarabuelos del PAN dice, literalmente: “…los soldados franceses permanecerán en México, hasta que puedan ser remplazados por un ejército mexicano digno de ese nombre”. Pero en las decisivas batallas de marzo, septiembre y octubre en Coahuila, Chihuahua, Hidalgo y Oaxaca, el ejército más poderoso de su época muerde el polvo de la derrota frente a los ejércitos juaristas.

1867. Fusilamiento del emperador Maximiliano, en Querétaro. Benito Juárez restaura la República, y ya para entonces los congresos de Colombia y República Dominicana han promulgado sendos decretos que lo reconocen como “Benemérito de las Américas”, en vista de “…la abnegación y perseverancia que ha desplegado en defensa de la independencia y libertad de su patria”.

Cuatro. Con espíritu juarista, y fuera del categórico NO a la intervención militar del imperio en Cuba, Claudia habló en Barcelona “a nombre de un pueblo (…) que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación, y se niega a mirar al otro o la otra desde el desprecio”. Añadiendo: “no hay democracia cuando no hay opción para los pobres”.

Cinco. A su regreso, la presidenta asistió a la ceremonia por el 112 aniversario de la defensa del puerto de Veracruz, ocupado por Estados Unidos, de abril a noviembre de 1914. Ocasión en la que dijo: “el amor a la patria siempre vence al entreguismo”, “la soberanía se defiende todos los días” y “la independencia no es un hecho del pasado, sino una práctica constante”.

3/22/2026

Irán y las buenas conciencias de Occidente

José Steinsleger

Uno. Pasé el fin de semana ordenando la biblioteca, y, en los momentos de receso, me entretuve con Instagram para actualizar las recientes conspiraciones de judíos, comunistas, islamistas, jesuitas, obradoristas, norcoreanos, trumpistas, ambientalistas, pedófilos, masones, fidelistas, claudistas, chavistas, ayatollahs, lulistas, feministas, petristas, populistas, progresistas wokes, liberales, pedrosanchistas, narcodictadores, kirch-neristas, intelectuales “éticos”, putinistas, chinoístas, militantes de Hamas y Hezbollah, periodistas chayoteros, y terroristas a la carta.

Dos. A más de un video divertidísimo que, con recursos de IA (científica y tecnológicamente programados), aparece Netanyahu con seis dedos en una mano, siete u ocho en la otra, y amenazando con arrasar “al-régimen-de-Irán” en caso de continuar la firme determinación de su pueblo para perturbar el sueño de los justos y las buenas-conciencias-de-Occidente. Y, a propósito, ¿dónde está Benjamin Netanyahu?

Tres. Luego, regresando a la tediosa tarea, me puse a ordenar títulos de literatura política fantástica, que ignoro pa’ qué carajos los conservo. Pero bueno… en la extrema derecha: Derrota Mundial, del judeófobo mexicano Salvador Borrego (México, 1953), y Por una democracia sin adjetivos, del apátrida judeovictimista Enrique Krauze (México, 1984).

Cuatro. El primer texto (700 páginas), incluye un breve prólogo celebratorio del admirable José Vasconcelos (quién sabe a causa de qué lo escribió). Y el segundo, consagró a su autor como tergiversador de la historia nacional, ideólogo del saqueo neoliberal durante seis sexenios, chayotero de cinco estrellas, “reserva moral de la nación”, jefe de un grupo de achichinques cuya tarea es golpear a sus críticos, y que nunca da la cara, a no ser que se lo pida la revista ¡Hola!, o entrevistadores de su nómina.

Cinco. En la extrema izquierda: Historia del Partido Comunista de la URSS (PCUS, Moscú, 1939). Texto de 500 páginas sin una mención a los nazis que en Alemania gobernaban desde 1933. Omisión que los adictos a la “batalla de ideas” prefieren evitar, para-no-dar-pretextos-a-las-derechas. Y más o menos en el centro: la Declaración de los Derechos de Virginia (1776), del puritano abolicionista George Mason, dueño de un chingo de esclavos los cuales legó a sus hijos para que no padecieran hambre. Aunque de puño y letra haya escrito en el histórico texto: “Por naturaleza, los hombres nacen igualmente libres e independientes”. A poco. Una frase que Donald, el magnífico, hubiera calificado de “maravillosa”, al tiempo de ordenar la prisión de su autor por ser nieto de inmigrantes.

Seis. ¿Comedimientos de las “buenas conciencias de Occidente”, que llevan mil 500 años confiscando lo universal y, a partir de ahí, creen tener autoridad para situar y juzgar a todos los demás en función de su propia historia, sus fines y sus valores? ¡Uy! Olvidaba… ¿Alguien sabe dónde está Netanyahu? (digo, el que tenía cinco dedos en cada mano).

Siete. Las grandes ideas y bellas causas (elija sus favoritas) fueron pensadas para combatir la ignorancia y cultivar el conocimiento, lidiando, desde los Vedas, Adán y Homero, contra creencias supremacistas (elija sus favoritas). Ojo: apunté “creencias”, y no “credos”. V.gr.: las de judíos, cristianos e islámicos que, inspirados en el principio de “No matarás” ordenado por el patriarca Abraham a un gran caudillo egipcio de ascendencia hebrea, lo violaron sistemáticamente con sofismas que ni el erudito y rusófobo alemán Jürgen Habermas, entendería.

Ocho. En un artículo reciente publicado por el académico argentino Sergio Eissa, leemos: “A criterio de Kissinger (N de la R. Henry… el sionista genocida ex secretario de Estado que arrasó con Vietnam), Persia fue el punto de partida o bien el blanco eventual de casi todos los grandes conquistadores del continente euroasiático (…) Como China, en circunstancias grosso modo comparables, Persia conservó su distintivo de identidad, mantuvo la confianza en su superioridad cultural, y conservó su independencia en su visión del mundo” (H. Kissinger, Orden Mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países y el curso de la historia. Barcelona, Debate, 2024, pp.15, 157, 240).

Nueve. Añade Eissa: Muchos conquistaron Persia, pero su cultura los conquistó a ellos. Y aclara que si bien Estados Unidos y Gran Bretaña derrocaron al democráticamente elegido primer ministro Mohammad Mosaddegh, el 19 de agosto de 1953, porque Irán había nacionalizado el petróleo (…), Kissinger elogiaba el orden que se estableció en Europa después de la paz de Westfalia (1648), donde se controlaban mutuamente a través del equilibrio de poder, sin establecer “ninguna verdad o regla universal” (“Mambrú se fue a la guerra, Mesianismo y desinformación”, portal El Cohete a la Luna, 15/3/26).

Diez. Bien dicho. Pero olvidó decir que todo eso acabó con la creación de la entidad neocolonial, terrorista y genocida llamada Israel, el 14 de mayo de 1948. Por último: ¿Alguien sabe dónde está Netanhyahu?

3/09/2025

La crueldad ¿es natural o racional?




Uno. Cuando El País de España era un periódico más o menos progre… (perdón, digerible), envié a mi-otro-yo un breve y lapidario comentario del valenciano Manuel Vicent, titulado La crueldad (11/4/99). Y es que para mi viejo la crueldad era algo tan difícil de concebir, que cuando echaba mano a su pasatiempo favorito (palabras cruzadas), solía dejar en blanco las casillas que debía llenar con algún sinónimo relativo a lo cruel.

Dos. Papá agradeció el artículo, comentando que compartía las demoledoras reflexiones del valenciano. Resumo: “Habrá que aceptar humildemente que la crueldad humana es algo natural, efecto de una descomposición de minerales en algún bulbo del cerebro […]. Muchos intelectuales convertidos en estrategas tratan de compaginar los misiles con la misericordia. Todos deploran la guerra, todos lloran frente la tragedia de los deportados, todos maldicen la limpieza étnica”, etcétera.

Tres. A un mes del texto de Vicent, La Nación, de Buenos Aires, entrevistó al respetado sicoanalista argentino Fernando Ulloa (1924-2008), terapeuta que durante 15 años atendió a Les Luthiers, y perito en las causas de robo de bebés durante la dictadura cívico-militar (1976-83). Caso notable, pues su hermano gemelo fue el represor Roberto Ulloa (1924-2020), capitán de navío y gobernador de la provincia de Salta en dos ocasiones: en dictadura (1977-83) y en democracia (1991-97).

Cuatro. ¿De dónde surge la crueldad? Algunos fijan su atención en el entorno familiar o social, y otros en las pulsiones de Eros y Tánatos, trillado tópico freudiano. Sin faltar los que se escudan en la banalidad del mal, frívola expresión que la filósofa Hannah Arendt usó en 1961 para explicarse el perfil del nazi Adolf Eichmann. Hasta que en 2000 salieron a la luz pública las memorias que el propio genocida escribió en prisión, probando que lejos de ser banal, el exterminio de los nazis fue pensado, planificado y científicamente calculado en una de las sociedades más ilustradas y racionales de Occidente.

Cinco. Una sociedad tan ilustrada y racional como la estadunidense, que llevó al poder a un gobierno que días atrás difundió imágenes de la deportación inmigrantes encadenados, y sus autores calificaron de contenido relajante. De menos de un minuto, la publicación incluye el emoji de un altavoz en el que destaca el tintineo de las cadenas y esposas, y el sonido que hacen al rozar las escaleras del avión. Y Elon Musk, el dueño de la red antisocial X, compartió el video de la Casa Blanca con un Jajá, guau.

Seis. ¿Qué hacer ante eso? Quizá, ajustar lo que hay que tener, manifestando sin miedo la respuesta del presidente Gustavo Petro, cuando Musk festejó la motosierra que le regaló Javier Milei: “No saben que en Colombia ese instrumento se usó para descuartizar a miles de humanos. […] Las mutilaciones con motosierra fueron parte de los métodos de totura y exterminio de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia, organización narcomilitar de extrema dereha”.

Siete. La crueldad, asunto harto resbaladizo en que jueces y fiscales también ejercen la perversidad. Ejemplo: en la última audiencia del juicio por el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, el defensor de uno de los sospechosos pidió que se cite a declarar a la ex presidenta para que diga si se autopercibe mujer. Añadió: Más allá de que biológicamente pueda ser considerada una mujer, no podemos tener certeza con esta cuestión, lo que sería indispensable para la tipificación de la fiscalía en razón de la violencia de género (sic, Página 12 , 7/11/24).

Ocho. El doctor Ulloa supo distinguir entre agresividad y crueldad, pues a su juicio lo primero sería parte de la conducta humana, y lo segundo requiere de un dispositivo sociocultural para prosperar. Una hipótesis que se adelantó un cuarto de siglo al drama actual. Añade Ulloa: En este fin de siglo, los jóvenes están impuestos de triunfar a edades cada vez más cortas; la solidaridad social parece circunscribirse sólo entre los menos, el individualismo crece y la violencia se disemina en las relaciones interpersonales.

Nueve. En cuanto al papel de los medios en una sociedad proclive a aceptar la crueldad como producto de consumo, Ulloa ensayó otra lectura: Tal vez no hablaría tanto de los medios en sí, sino en el cómo se presentan los temas en los medios. Hay un teatro de la crueldad, un cine de la crueldad, que cumplen una función catártica, de denuncia. [...] Al mismo tiempo, los medios terminan convertidos en una frivolización que acaba en saturación, rompiendo incluso toda sensibilidad [...]. Los medios pueden tener una eficacia crítica, o un efecto anestésico.

Diez. Así, ayúdeme usted si conoce algún luchador social, sociólogo o politólogo de fuste, que haya arrojado algunas luces en países donde democráticamente y sin necesidad de represión sangrienta, el Estado practica deliberadas políticas de crueldad degradando normas y valores éticos, y arruinando la salud mental de millones de personas.

11/16/2022

Aquelarres mexicanos



Introducción. Uno. Por espacio de 15 días, nazifascistas de tercera y opositores rejuntados de segunda, se dieron cita en la Ciudad de México. Restan los ultraderechistas de primera, que el fin de semana entrante se reunirán en un hotel a toda madre erigido en la urbanización Santa Fe, antiguo tiradero de basura que hoy habita (ironías de la vida), parte del 0.0001 por ciento que domina la economía nacional (Roberto González Amador, La Jornada, 27/5/2000).

Dos. Empecemos por los nazifascistas de tercera, que en el salón Pentathlon de Santa María la Ribera (utilizado para adiestramiento militar), celebraron un recital de rock duro y nacionalista. Bandas de grupos españoles y mexicanos del género hardcore punk, ataviados con esvásticas y tatuajes hitlerianos, y que rechazan –oh, my God!– a personas obesas. Un padecimiento que, según ellos, refleja “…glotonería y pereza, símbolos de putrefacción y bajeza moral” (Sandra Hernández García, La Jornada, 9/11/22).

Tres. La reportera nos advierte que tales grupos son respaldados por legisladores del Partido de Acción Nacional (PAN). Por ejemplo, la diputada Alejandra Rangel Lorenzana, cercana al ultraderechista Vox de España, y firmante de la Carta de Madrid que busca frenar el avance del comunismo en América Latina (sic).

Cuatro. La diputada Rangel se define en sus redes como defensora de la vida y la propiedad. Está en contra de la ideología de género, y niega que la cadena de restaurantes Sonora Grill separe a los clientes según su color de piel. Cosa que a ella no le consta, porque sus admiradores dicen que usa mechas capuchinas para pasar como gringa.

Cinco. En cambio, el grupo Hell Fish (impulsor del street punk) tomó distancia de los fachos asegurando que tienen cabezales en distintas estelas económicas, calificándolos de “ whitemexicans del subterráneo”. Añade: “cosa curiosa…ellos se dicen apolíticos, pero no son conscientes de su clase y hasta de su origen étnico” (Juan José Olivares, La Jornada, 10/11/22).

Seis. En otro vértice del triángulo, la marcha el INE no se toca. Heterogénea demostración de opositores rejuntados, convocada por el empresario Claudio X. González, indiscutido prócer del referido 0.0001 por ciento. Y amenizada por José Woldenberg, quien en el luctuoso decenio de 1990 adiestró a un brillante equipo de mapaches en el ex Instituto Federal Electoral (IFE).

Siete. Sin desperdicio, el título y la crónica de Arturo Cano sobre la marcha: El gusto por la desmemoria explica la presencia de personajes tan disímbolos (https://www.jornada.com.mx/2022/11/14/politica/005n1pol).

Ocho. Asimismo, los esclarecedores análisis de Luis Linares Zapata (https://www.jornada.com.mx/2022/11/09/opinion/020a1pol), Bernardo Barranco V. (https://www.jornada.com.mx/2022/11/09/opinion/020a2pol), Juan Becerra Acosta (https://www.jornada.com.mx/2022/11/09/opinion/022a2pol), Américo Zaldívar V. (https://www.jornada.com.mx/2022/11/15/opinion/017a1pol) y Luis Hernández Navarro (https://www.jornada.com.mx/2022/11/15/opinion/018a2pol).

Nueve. ¿Qué aportará el medio centenar de insignes ultraderechistas que debatirán en el antiguo basurero de Santa Fe, bajo la batuta del piadoso activista Eduardo Verástegui, jefe del Movimiento Viva México? Vayamos previendo la declaración final: ¡a la mierda con el “modelo keynesiano y la casta política! Y de haber democracia, que sea como la de Cantinflas en Por mis pistolas.

Diez. Invitados de lujo: Steve Bannon, estratega de Donald Trump que luego cayó en desgracia; Eduardo Bolsonaro, quien financia bandas armadas para combatir al comunista Lula; Lech Walesa, ex presidente de Polonia y Nobel de la Paz 1983 por haber salvado a su país del comunismo; José Antonio Kast, quien en Chile perdió las elecciones frente al comunista Gabriel Boric; Ramfis Domínguez Trujillo, nieto del legendario tirano de República Dominicana; Javier Milei, quien propone dinamitar el Banco Central en caso de ganar las elecciones en Argentina, y un largo etcétera en los que mal podían faltar el cruzado español Santiago Abascal, líder de Vox, y prominentes miembros de la mafia cubana de Miami.

Once. Ojo: si desea concurrir al aquelarre, piénselo: estudiantes y profesores deben pagar donaciones de 750 pesitos; público en general mil 200, y si desea reservar asientos VIP (con desayuno, almuerzo y servicio de bar), na’ más que 20 mil pesitos (Astillero, Julio Hernández López, La Jornada, 7/11/22).

Doce. De mi lado, sugiero aprovechar el tiempo recordando el histórico diálogo entre dos demócratas de verdad: Arnaldo Córdova y Andrés Manuel López Obrador (https://www.youtube.com/watch?v=uOz9-SgUn_A).

Trece. Con matices, los vértices del variopinto triángulo descrito comparten igual obsesión: desestabilizar al gobierno de la Cuarta Transformación, encabezado por un presidente que sólo tiene 65/70 por ciento de respaldo popular, y un liderazgo mundial sin parangón en el convulsionado mundo en que vivimos.

9/23/2020

AMLO y los odiadores profesionales


La realidad política y social de México guarda notables similitudes con la de Argentina. Veamos: 1. Ex presidentes y funcionarios de Estado investigados por saqueo de fondos públicos y corrupción. 2. Falsas noticias, mentiras, difamación, satanización de los líderes populares en los medios concentrados, y legiones de trolls pagados en las redes antisociales. 3. Políticos desacreditados que abren la puerta de un refrigerador, y cuando se enciende la luz hacen declaraciones. 4. Chayoteros que con ilustrada candidez prenupcial, se victimizan, afirmando que la libertad de expresión está bajo asedio (sic).

Fuera de los trastornos mentales ocasionados por el Covid-19, nada de lo punteado es casual. Los gobiernos de México y Argentina no responden, exactamente, a los ideales de Donald Trump, Jair Bolsonaro y Benjamin Netanyahu.

A mediados de 2018, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó las elecciones presidenciales con poco más de 53 por ciento de votos válidos. Y a finales de 2019, Alberto Fernández (AF) se impuso con 48 por ciento de votos ídem.

No todos los votantes de AMLO eran izquierdistas, y no todos los de AF peronistas. Pero buena parte de sus detractores eran retrógrados que, parafraseando a Benito Juárez, también eran mexicanos y argentinos. Desde entonces AMLO y AF padecen el acoso de minorías sediciosas que buscan imponer su agenda. Se trata de un clásico de esta época tan desquiciada: izquierdas que se imponen con amplia mayoría, y son señaladas por la oposición de intolerantes y populistas. Y derechas que cuando llegan al poder con la mínima diferencia de votos, denigran a la oposición.

Para simplificar la confusión de lo que cada quien entiende por izquierda y derecha, AMLO prefiere hablar de liberales y conservadores. Entiéndase bien: conservadores como los que de hinojos rogaron a un príncipe europeo aceptar el título de emperador (Trieste, 1863), y liberales como los que en el Cerro de las Campanas pusieron fin a sus días porque se lo creyó (Querétaro, 1867). México vivió tres grandes transformaciones políticas. La primera lo emancipó del pasado colonial (1810), la segunda del despotismo feudal (1857) y la tercera impuso un nuevo orden social (1917). Pero como su historia distó de ser perita en dulce, AMLO propuso la Cuarta Transformación (4T).

Originarios o no, los pueblos de México vertieron su sangre en esas luchas, y una pléyade de intelectuales las interpretó con sus luces. Naturalmente, todos ameritan ser leídos, estudiados y analizados. Es el único modo de tomar el pulso de la historia verdadera. De lo contrario, pensamos con el hígado. Se piensa con el hígado cuando uno de los hemisferios cerebrales anula al otro. Sentimientos como el odio y el amor carecen de ideología y conviven en el hemisferio derecho. Mientras el izquierdo (donde los entendidos sitúan la conciencia) reconoce lo que odiamos o amamos.

Por ejemplo, si vamos caminando por la calle y reconocemos un rostro, el hemisferio derecho lo identifica. Pero el nombre que corresponde a la persona que posee dicho rostro, junto con la reacción emocional que suscita, lo proporciona el hemisferio izquierdo. (V. gr.: ahí va el gran amor de mi vida, ya llegó ese hijo de la chingada, etcétera.)

Excepto cuando aparecen lesiones y tumores. Entonces, la percepción de la realidad se altera. Y de la percepción alterada surgen los odiadores profesionales que, a pesar de ser bípedos, revelan una mentalidad inferior a la de un cuadúpedo. Rasgo distintivo del odiador profesional: creer que su odio sólo le hace daño al otro.

En el caso de los que en días pasados salieron en defensa de la libertad de expresión, sería erróneo calificar a 650 abajofirmantes de odiadores profesionales, o cuadrúpedos. Cualquier bípedo iniciado sabe que menos de 20 acarrearon al resto. En particular, el que lleva 40 años sintiéndose la moral de la República, o algo así.

Estoy seguro de que la mayoría de los abajofirmantes aceptan no tener toda la verdad. Pero otro hubiera sido el documento de marras, de haber manifestado su dolor por los periodistas asesinados durante los sexenios de Carlos Salinas de Gortari (26), Ernesto Zedillo (20), Vicente Fox (35), Felipe Calderón (111) y Enrique Peña (86).

De los datos registrados por el Commitee to Protect Journalists de Nueva York, (CPJ) se infieren otros: en 122 años (1860-1982) México padeció el asesinato de 105 periodistas (1.16 por año); y en 35 años de neoliberalismo (1983-2018) fueron asesinados 278 (7.94 por año).

Ahora bien. Para que tal sangría fuera posible, era necesario contar con un pequeño batallón de académicos, economistas y pobretólogos especializados en omitir, maquillar o relativizar la barbarie intrínseca del llamado único modelo viable. En este sentido, AMLO tiene razón: el ejercicio del poder atonta a los que carecen de convicciones y principios. Y a los tontos los vuelve locos.

A Manuel Buendía (1926-84), Miroslava Breach (1963-2017) y Javier Valdez (1967-2017)

9/09/2020

Elecciones en el banco del hambre



A pocas semanas de los comicios presidenciales, Donald Trump espera que su compinche y asesor para América Latina (AL) en el Consejo Nacional de Seguridad, Mauricio Claver-Carone, consiga ser elegido presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En el BID se vota en función del poder accionario de los países miembros (Estados Unidos cuenta con 30 por ciento), y los peones de Washington (Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador, etcétera) garantizan, en principio, 75 por ciento que requiere el candidato trumpista. La elección será en forma digital (videoconferencia) y tendrá lugar el sábado próximo.
Argentina, México, Chile, Uruguay, Perú y Canadá (junto con países de la Unión Europea, miembros del BID pero que no votan) y el candidato demócrata Joe Biden, expresaron su desacuerdo con la designación de Claver-Carone. Proponen postergar la votación para marzo, y mantener la norma de colocar un presidente latinoamericano a la cabeza del organismo.
El BID está conducido por una asamblea de gobernadores (ex ministros de Hacienda, presidentes de banco central, altos funcionarios públicos) y desde su creación en 1959 ha sido la primera fuente de financiamiento multilateral de AL y el Caribe.
La trayectoria del BID revela que el organismo ha sido un instrumento al servicio del neoliberalismo y el poder corporativo global, habiendo promovido funestas políticas de libre comercio y apoyado programas de ajuste estructural.
En 1994, por ejemplo, se colocó en el primer lugar en la defensa del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En 2002, durante una de sus reuniones anuales en Fortaleza (capital del estado de Ceará, nordeste de Brasil), los movimientos sociales invitaron a la población a barrer con escobas el banco del hambre, en una plaza céntrica de la ciudad.
Un año después, en la 44 asamblea anual del BID celebrada en Milán, la globalización neoliberal impuesta por los gobiernos latinoamericanos fue puesta a revisión. Allí, varios especialistas probaron que en las pasadas dos décadas el BID había contribuido a empeorar la distribución de la renta, con reducción de la inversión pública, abandono de cualquier política industrial y regional, y renuncia a la responsabilidad de proveer servicios públicos.
En efecto, de 1980 a 2000, con apenas 8 por ciento de participación en el PIB mundial, la deuda externa de AL saltó de 205 a 740 mil millones de dólares (mmd). Las exportaciones de la región crecieron de 92 mil a 406 mmd, mientras las importaciones subieron de 93 mil a 418 mmd. El mayor aumento tuvo lugar en México, donde las exportaciones pasaron de 16 mil a 180 mmd. Por consiguiente, ningún país latinoamericano pudo reducir los niveles de pobreza, o mejorar la calidad de vida de la población.
Lo irónico es que la designación de Claver-Carone tampoco fue bien recibida por los que, justamente, aplicaron el modelo neoliberal de hambre y exclusión. A finales de agosto, en una declaración conjunta, los ex presidentes Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo, Felipe González, Ricardo Lagos, Juan Manuel Santos y Julio María Sanguinetti dijeron que la postulación carece de legitimidad (sic), y constituye una agresión a la dignidad latinoamericana (sic).
Sus voceros lamentan que, con Claver-Careone, las decisiones del BID estarían ideologizadas (sic), yendo contra la posición de neutralidad de quien conduce un organismo técnico-financiero. ¿Y José A. Fourquet, el director ejecutivo de Estados Unidos en el BID (nombrado por W. Bush en 2001), que durante seis años trabajó como agente encubierto de la CIA en AL y solía decir: Somos la alta gerencia de esta compañía llamada Estados Unidos? (revista Poder, México, 27/10/03).
Si tal es el razonamiento, el titular saliente del BID, Luis Moreno Ocampo, ex embajador de Andrés Pastrana (1998-2002) en Washington, artífice del Plan Colombia y ahijado político del narcoparamilitar Álvaro Uribe, habría sido ideológicamente aséptico...
¿Cuán distinto sería Claver-Carone de un Moreno Ocampo, o del ignoto Fourquet? De ascendencia cubana, el aspirante ha sido un entusiasta soporte del payaso venezolano Juan Guaidó, y uno de los responsables en desactivar la política de Barack Obama hacia Cuba, restableciendo sanciones, bloqueos y embargos.
Si Biden gana las elecciones, queda con una piedra en el zapato del BID. Si pierde, nada cambia para AL. Trump eligió a Claver-Carone con el fin de contrarrestar a China en el hemisferio occidental. Pero lo único que le importa son los votos del estado de Florida. Así, romper el quórum sería el único camino para evitar que Claver-Carone y Trump se salgan con la suya. O nombrar a un presidente interino hasta marzo, de forma similar a lo ocurrido en la Organización Mundial de Comercio.

7/29/2020

México, Argentina y el golpismo fifí



En la segunda mitad del siglo pasado, cuatro grandes estadistas (bien distintos entre sí) fijaron la ruta estratégica de nuestros pueblos: Juan Domingo Perón, Fidel Castro, Salvador Allende y Hugo Chávez.
Fidel dijo: La fe de los pueblos se despierta con hechos, con realidades, con soluciones verdaderas (1962); Allende alcanzó a decir: la historia es nuestra y la hacen los pueblos (1973); Perón advirtió que su único heredero sería el pueblo (1974) y, cuando todo parecía perdido, Chávez nos alentó con su legendario por ahora (1992).
Asomando el nuevo siglo, los pueblos eligieron a gobernantes realmente representativos: Lula da Silva y Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Manuel Zelaya, Evo Morales y Rafael Correa; José Mujica, Néstor y Cristina Kirchner; Nicolás Maduro, Andrés Manuel López Obrador, Alberto Fernández…
He apuntado varias veces la palabra pueblo. ¡Que así quede! Pues no por esquiva, su definición suena menos hipócrita que la de sociedad civil, arma de doble filo que los intelectuales clonados fifí, manipulan a discreción.
Ninguno de los presidentes referidos, fueron y son iguales entre sí. Pero todos fueron y son desacreditados por los fifí, cuyas ideas (sic) responden a las agendas mediáticas, financieras, judiciales y militares de Washington, junto con las de Tel Aviv, la Unión Europea, y la de un marqués apátrida que, desde Madrid, dirige el coro de sus achichinqles latinoamericanos.
Sedientos de sangre popular como en Bolivia, Colombia y Chile, urgidos de políticos dementes como Jair Bolsonaro, ardidos por el fracaso de sus mercenarios frente a la heroica Venezuela bolivariana, los fifí vienen fogoneando, con crueldad y en plena pandemia, la desestabilización de México y Argentina. Indisimulable, la similitud del discurso golpista fifí en ambos países.
En México, con más estilo que el comandante del grupo Soriana que propuso derrocar al Presidente antes del 1º de diciembre, el ex conspirador del fallido operativo de la Berlinstrasse de Coyoacán, asoció al Presidente de México con Bolsonaro, Trump, Netanyahu y otros (Un gobierno destructorLetras Libres, 259, julio, 2020).
Mientras en Argentina, los golpistas fifí, apoyados por medios de incuestionable compromiso con la libertad de expresión (sic, La Nación, Clarín, y el tóxico portal sionista Infobae), salieron a las calles con propuestas como: fase 1: fusilar políticos; fase 2: fusilar sindicalistas, fase 3: Argentina despega. Por no hablar del diputado en funciones que pintó su coche con la leyenda Vamos por vos, chorra, en alusión a la vicepresidenta constitucional, Cristina Fernández.
El pedigrí del fifí lo identifica como odiador serial y golpista cobarde que empuja a bestias fascistas, como las que en noviembre acabaron con Evo Morales en Bolivia. O que se relamen cuando el Tesoro de EU transfiere a la Reserva Federal los recursos bancarios de Venezuela. O con el lawfare que, sin pruebas, sentenció por corrupción al ex presidente de Ecuador Rafael Correa, a ocho años de prisión.
Los golpistas fifí son peligrosos y representan algo más que meros intelectuales de derecha. Intuyen, con claridad, que Argentina se dis­po­ne a celebrar el 75 aniversario del mayor movimiento de masas del continente, y que así como la Revolución Mexicana, la 4T renueva la esperanza de los pueblos.
A los fifí les urge desacreditar al gobierno de la 4T. Una causa precedida por tres grandes momentos históricos, que a su vez inspiraron la ruta estratégica de los estadistas mencionados: primera T: el movimiento armado independentista para liberarse de los 300 años de dominio español (1810-21); segunda T: guerra entre liberales y conservadores de la que surgieron las Leyes de Reforma (1858-61); tercera T: revolución agraria y social que terminó promulgando la Constitución que rige actualmente en México (1910-17), cuarta T: el proceso en curso, liderado por AMLO desde 2018.
Se está con la 4T o en contra, expresó AMLO. O somos conservadores, o somos liberales, añadió. En este sentido, me complace remitir al lector a los lúcidos análisis, entre otros, de José Blanco, Pedro Miguel, Enrique Galván Ochoa, John Ackerman, Pedro Salmerón, Luis Linares Zapata, José Agustín Ortiz Pinchetti, Abraham Nuncio, Carlos Fernández Vega, y faltaba más, los extraordinarios moneros de La Jornada.

6/03/2020

Moctezuma en su laberinto



El futuro pinta conjetural, y en el presente manda San Agustín: Si nadie me pregunta qué es el tiempo, lo sé; pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, no lo sé. A propósito: ¿ya terminó la cuarentena que fue setentena? ¿Qué día es hoy? ¿Seguimos en mayo?
Tres meses atrás, cuando éramos normales (¡ejém!), nada de eso nos inquietaba. Pero el Covid-19 nos convirtió en anormales, y temo que la nueva normalidad desencadene epidemias síquicas, como la del baile de San Vito (Aquisgrán, Alemania, 1374), o la rarísima de Tanganika, que fue un brote de risa y llanto en masa, ocurrida en la costa occidental del lago Victoria (Tanzania, 1962)…
–¡Despierta, güero, despierta!
Sacudiéndome con suavidad, el brazo de Moctezuma me sacó de la pesadilla.
–¿Qué pasa, qué pasa, mi rey?
–¡Se están acercando, güero! Oye lo que dice el editorial del Financial Times: La terrible catástrofe humanitaria de Venezuela es una clara advertencia de lo que otros cuatro años y medio de Moctezuma podrían hacerle a Tenochtitlan.
–A ver, mi rey... ¿Ya leíste el ensayo que te recomendé anoche La condición humana en la obra de Ruy Pérez Tamayo, del educador Zenón Cuero Cera?
–Completito, güero. Totalmente de acuerdo con el final: Desarrollar ciencia propia tiene como razón forjar independencia y autonomía para nuestros países.
¿Tons qué? Bajo tu mando, Tenochtitlan ha prosperado: hospitales para veteranos de guerra y los pobres; un eficaz sistema preventivo de las epidemias, con cuarentenas y aislamiento para los enfermos; baños y temazcales, lavados diarios, uso de jabón y perfumes, con o sin epidemias. ¡Y el grandioso acueducto! Por esto te atacan.
–¡Lo sé! ¿Pero qué hago? ¿Extiendo la cuarentena, la suspendo, o dejo que los melones se acomoden mientras conduzco el carro? Los muy canallas recurren al miedo, dicen que Tenochtitlan necesita un plan de emergencia que abarque a toda la nación. ¿Cómo ves?
–Creo, mi rey, que los horribles se mueven en una suerte de nado sincronizado. Tus propios sacerdotes lo anticiparon en marzo, cuando el rey de Lombardía solicitó médicos a Cuba, China y Venezuela. Luego el rey de Anglosajonia ordenó el ataque a la embajada de Cuba, seguido del despojo bancario a Venezuela y la fallida invasión mercenaria al reino de Caracas…
(El rey me interrumpe alzando una mano, mientras un chamán le acerca un pergamino encintado, junto con un libro y varios artículos de filósofos europeos: vienen de la península, señor.)
Moctezuma leyó: Que la pandemia no sea un pretexto contra el autoritarismo. A ambos lados del Atlántico resurgen estatismo, intervencionismo y populismo. Rechazamos el falso dilema de que estas circunstancias obligan a elegir entre el autoritarismo y la inseguridad.
–¿Qué es esto? –estalló el monarca.
–Lo de siempre. Se trata de un grupo fi­fí de escribas de la corona española, junto con genocidas corporativos. Lo dirige el marqués José María Pedro Vargas Llosa i marqués de Vargas Llosa.
–¿Y quién chingaos es el tal marqués?
–Un súbdito de Castilla, mi rey. No hay pedo. En Anglosajonia, el movimiento Me Too lo demandó penalmente por haberse casado con su sobrina, tras divorciarse de su tía, materna o paterna, no recuerdo bien.
–A poco… ¡No me vengas con chismes! ¿Y este libro, Teoría de la revolución mundial inmediata? ¡Qué título tan optimista!
–¡Ah! Lo publicó la editorial vasca Hiru, y fue escrito por Marcel Mârien, quien según mis cálculos nacerá en 1920, y será miembro del movimiento surrealista belga. Es el libro de cabecera entre los que sienten que la erudición es prueba de buenos argumentos, y basta con escribir bonito para dar cuenta de realidades más mutantes que el coronavirus.
–¿Son peligrosos como los fifís?
–¡Qué va! Cuanto mucho son como tú has dicho: optimistas. Pero al confundir cuarentena con estado de excepción o régimen de vigilancia biopolítica, coinciden con los fifís que reclaman el derecho humano (sic), a salir a la calle y contagiarse.
–O sea que son iguales…
–No, mi rey. A los fifís les tiene sin cuidado llegar a una idea nueva. Y los de la revolución mundial inmediata se conforman con demostrar la propia opinión, o discutir opiniones opuestas. Pura retórica escolástica.
–¿En qué momento estamos, güero?
–Bueno, estamos en el ojo del huracán. Recuerda el error que cometen los residentes en las zonas donde los huracanes no son muy frecuentes. Piensan que el huracán amainó, y cuando el ojo les pasa por encima salen a inspeccionar los daños. Poco después, los violentos vientos del lado opuesto a la pared del ojo, los toman completamente desprevenidos.
–Cierto, güero. Mi gente anda dispersa, y creo que es hora de organizarla. De lo contrario, ni en Palenque me sentiré seguro.

5/20/2020

México y la fayuca ideológica



Cuando me honraron con el acta de ciudadanía, juré ser leal a México. ¿Amarlo? Ya lo amaba a través de Leyendas de América, revista publicada por la Editorial Novaro. O cuando en los cines de mi barrio, con ansiedad, esperaba la última de Cantinflas. Luego, las novelas de la revolución y el Ulises criollo.
El poeta Hugo Gutiérrez Vega contaba que algo similar le pasaba con Billiken, la legendaria revista argentina para niños. La memoria de Hugo era de miedo. Pero supo rendir honores a la de Adolfo Bioy Casares, a quien oyó declamar Suave patria, completito, en el café La Biela, de Buenos Aires:
Como la sota moza, Patria mía, / en piso de metal, vives al día, / de milagros, como la lotería. Otros tiempos.
Mi México no es todo México. Me gusta el de los mexicanos que cantan al grito de guerra, y me angustia la guerra que liberales, conservadores y fayuqueros de izquierda o derecha, le han declarado al presidente democráticamente elegido en 2018.
Por ahora, con terrorismo mediático y opinólogos que presumen de ser independientes. Mentira. Nunca lo fueron. Lo que ocurre es que se les acabó el pituto, después de 36 años de saqueo neoliberal. En jerga chilena, el pituto alude a la relación con alguien influyente para obtener una ventaja, al margen de los méritos propios. ¡Bah, chambistas!
Uno de ellos, naturalizado también (aunque del otro lado de la cordillera de los Andes), publicó días atrás un brulote contra AMLO y la Cuarta Transformación, calificándola de visión extasiada de la redención de la patria, que le hace recordar al socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez.
Con fayuquera seriedad, agrega: “El nacionalismo entendido como soberanía autárquica, no es sostenible en el siglo XXI… la Cuarta Transformación es un resultado de la educación que se ha impartido durante décadas en este país, y que se reduce ante todo a la reproducción de la idea de nación”.
Uhm. ¿Incluirá tal apreciación el nacionalismo suprematista que sostiene el expansionismo judeoisraelí? Quien sabe. Porque en su concepción de nación, como en toda ideología voladora, hay restricciones. Por ejemplo, las que apuntó en su ensayo El antisemitismo y la ideología de la revolución mexicana (FCE, 2010).
El ensayo empieza así: Una de las características curiosas de la Revolución mexicana es el odio generalizado que los revolucionarios expresaban contra la élite tecnocrática de la dictadura, los llamados científicos.
Más adelante, una perlita. ¡No!... un chicharito: En realidad, el antisemitismo mexicano de principios del siglo XX ayudó a dar forma a una modalidad de nacionalismo revolucionario dependiente, hipermasculino y autoritario.
Y en el párrafo final del ensayo…: Es muy posible que los científicos hayan sido la élite tecnócrata más cosmopolita que México haya tenido jamás, y es interesante hacer notar que en el nacionalismo revolucionario mexicano, les tocó desempeñar el papel de los judíos.
¡Jijos! De haberlo sabido, ni madres me hago mexicano. ¡Vaya forma pervertida de retorcer la historia! ¿Qué sigue? ¿El antisemitismo y la ideología de las 4T? ¿El antisemitismo y la ideología de Thor Heyerdahl en su venturoso viaje de África a las Antillas en nave de papiro? ¿”El antisemitismo y la ideología de los ‘Caballeros Águilas’ de Malinalco”?
No viene al caso nombrar al fayuquero naturalizado, con títulos y cargos en universidades estadunidenses, y amigo del New York Times, gran periódico que expresa los intereses progres del sionismo yanqui, y que AMLO criticó por su falta de ética.
A ese contrabando maquillado de excelencia académica nos habían acostumbrado. Sin embargo, es posible que el paisano trasandino tenga el corazón nacional partido, como el mío. Aunque por su discurso, es claro que la épica del Batallón de San Patricio no le cae muy bien que digamos.
Bien. Los pueblos se crecen cuando tienen posibilidad de ejercer el derecho a opinar lo que le canten sus pelotas. Pero llama la atención que la publicación del brulote de marras haya coincidido con la fallida invasión de mercenarios a Venezuela. Y cuando en México, un comandante del Grupo Soriana admitió liderar al grupo de empresarios que exigen acabar con AMLO “…antes del próximo 1º de diciembre”.
Pero lo que mucho me dolió del brulote fue el renglón en que el remilgado profesor dice: “…la historia patria [de AMLO y las cuatro T] se funde con el sentimentalismo guitarrero de la vieja izquierda latinoamericana, estilo Mario Benedetti”.
Típico comentario de los que se dicen de centro. Cuando la verdad es que por izquierda y derecha, nunca cogieron bien. Digo: la historia.

4/15/2020

Virus de dos patas


Los infectólogos llaman agente biológico patógeno (virus) al microorganismo capaz de producir enfermedad o daño a la biología de un huésped, sea animal o vegetal. Hay varios. El más tenaz y destructivo se llama V2P (virus de dos patas), un enemigo mortal del cerebro humano.
Por ejemplo, los asesinos de los doctores Emeterio Ceballos, Gerardo Urquiza Martínez y el anestesiólogo Jesús Vidaña Marrufo, médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), acribillados el viernes pasado en la comunidad de Tilzapotla (Puente de Ixtla, Morelos), padecían el V2P. Así como los choferes de la empresa Pullman de Morelos, que se niegan a transportar a las enfermeras del IMSS.
Se estima que el V2P brotó en el siglo XIII, cuando la Iglesia cristiana, en disputa con el Islam, bloqueó el desarrollo de la medicina occidental. “Bajo pena de excomunión –dijo el papa Inocencio III– queda prohibido a cualquier médico curar a un enfermo si este último no se ha confesado previamente. Porque la enfermedad proviene del pecado” (Concilio de Letrán, 1215).
Así, 800 años después, algunos patriarcas que padecen el VP2 aseguran que la pandemia del Covid-19 sería un grito de Dios a la humanidad ante el desorden social, la violencia, la corrupción, la eutanasia y la homosexualidad (monseñor Ramón Castro, obispo de Cuernavaca, 22/3/20).
Una creencia compartida por otro enfermo con el V2P, el rabino Yaakov Litzman, ministro de Salud del enclave terrorista llamado Israel. Acusado de violar el distanciamiento social promovido por su propio ministerio, Litzman y su esposa contrajeron el Covid-19, que el ministro atribuyó a la homosexualidad ( Forbes, 7/4/20). Y como resultado de un contacto reciente con Litzman, Benjamin Netanyahu y otros altos funcionarios se vieron obligados a aislarse.
No todos piensan igual que monseñor Castro o el rabino Litzman. En Nicaragua, el cardenal Leopoldo Brenes, lideró la conmemoración católica de la Semana Santa. Y desde la Catedral de Managua, completamente vacía, dijo en una misa a puertas cerradas: Cristo es la esperanza, ha venido para que tengamos vida, no ha venido a promover la muerte, ha venido a destruir la muerte.
Sin embargo, el presidente Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo (quienes desde hace años padecen el V2P), promovieron la alegría revolucionaria sandinista, con actividades que llamaron a la aglomeración en abierto desafío a la pandemia. Por consiguiente, el Summer Music Fest 2020 fue un éxito total, con certámenes que requerían que los competidores juntaran sus cuerpos y tocaran con sus bocas un mismo objeto de manera simultánea. Sería interesante que el Foro de Sao Paulo, y otros espacios que aseguran defender a la humanidad, emitan una declaración sobre el asunto. No hay que tener miedo a los V2P.
Volvamos a México, donde otro infectado por el V2P, cuestionó al presidente Andrés Manuel López Obrador la idea de traer médicos cubanos especializados en terapia intensiva. Se trata (¡uf!) del hijo de Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa (1921-97), uno de los cancilleres más dignos de México.
Con furia propia de converso, Jorgito advirtió en el tóxico portal sionista Infobae (7/4): No todos los médicos son espías, pero muchos de los espías son médicos, y esto es algo que se sabe muy bien, porque las misiones médicas cubanas en el extranjero tienen una larga historia.
Jorgito tiene mucha razón. Por donde aparecen, los médicos cubanos han recogido vivas, aplausos, homenajes y eterno agradecimiento por su coraje y solidaridad. Y en cuanto a lo otro, también.
Los médicos espías de la isla llevan 60 años espiando en sus microscopios el virus de la fiebre porcina africana, la plaga de la roya, el moho azul del tabaco, el dengue hemorrágico, la conjuntivitis hemorrágica, la disentería , la seudodermatosis modular bovina, la mamilitis ulcerativa en las vacas, la sigatoka negra del plátano, el pulgón negro que ataca a los cítricos, la enfermedad hemorrágica del conejo, la broca del café, la varroasis de la abeja, la enfermedad ulcerativa de la trucha, el ácaro del arroz y la plaga trips que afecta a la papa, el frijol pimiento, el pepino y la calabaza.
Por eso, el gobierno de Jair Bolsonaro (quien a más del V2P, porta el Covid-19 y el virus del ántrax) se prepara para recontratar a los médicos cubanos, tras romper en 2018 el acuerdo de cooperación con La Habana. El gran líder los había acusado de formar núcleos de guerrilla. Y ahora prevé su readmisión, sin exigirles la llamada reválida, o prueba que permite la homologación de los diplomas obtenidos en el extranjero.

4/01/2020

La montaña mágica, un siglo después



El cuate de la tienda. La vendedora de tortillas. La chica de la lavandería. La peluquera sin clientela. La señora de la limpieza. El conserje orgu­lloso de que su nieto será guarura. Su hija con dos niños pequeños, sobreviviendo con lo del día. El plomero que (¡por fin!) compone el water. La vieja enfermera que me inyecta dicoflenaco, y cuando le dejo saludos a su esposo, contesta, como si nada, ya se murió.
Todos me han dicho: Cuídese, don. Aunque no me atrevo a preguntarles cómo se cuidan ellos. Estúpidamente, les digo: todo lo que sube, baja. En algún momento la pandemia caerá. “ Pos sí…”, responden con resignación.
Realidad distante años-luz de los pensadores mediáticos (¿?). Que difícilmente caerán, porque son inmortales. Y porque parecería que en la muerte, la enfermedad, el miedo de los otros, encuentran subterfugios para aferrarse a su particular visión del mundo. O quizá, un modo de preservar la dignidad profesional. Sobrevivir pensando, pensar leyendo. Hete aquí la cuestión.
Leo: “Hans Castorp fue a ver al difunto. Lo hizo en señal de rebeldía contra el principio del sanatorio de ocultar la muerte sistemáticamente, porque despreciaba ese deseo egoísta de ignorar, de no querer ver ni oír nada de los demás […]. En la mesa había intentado llevar la conversación hacia el fallecimiento del caballero, pero al no encontrar eco en sus compañeros…”
Sigue: “La señora Sthör se mostró casi grosera. ¿A qué venía sacar semejante tema en la mesa? […] El reglamento de la casa protegía a los pacientes para que esas historias no les afectasen en modo alguno…” (capítulo V: Danza de la muerte. La montaña mágica. Edhasa, 2008, p. 423).
Thomas Mann (1875-1955) empezó a escribir La montaña mágica en vísperas de la Primera Guerra Mundial (1914-18). Diez años después, cuando la publicó (1924), habían muerto 60 millones de europeos: 10 millones en la guerra, 1.5 millones por el genocidio turco en Armenia (1915-23), y de tres a cinco millones en la guerra civil rusa, la mitad por epidemias, tifoidea en particular (1917-23). Pero en España, que no participó en la guerra, murieron en tan sólo un año de 40 a 50 millones a causa de la mal llamada gripe española, transmitida por soldados de Estados Unidos (1918-19).
El escenario de La montaña mágica tiene lugar en un sanatorio de los Alpes suizos, ubicado en la ciudad de Davos. Un mundo herméticamente cerrado en sí mismo. Sus pacientes son miembros de la realeza, magnates de la industria y de la alta burguesía más o menos ilustrada, más o menos culta.
En el sanatorio, los personajes matan el tiempo con largas disquisiciones acerca de la democracia liberal, el socialismo, el espiritismo, el anarquismo, la música, la filatelia, las artes plásticas, la filosofía, la ciencia y las ideologías que empiezan a socavar el mundo de ayer.
Hans Castorp ( alter ego de Thomas Mann) es un joven ávido de conocimientos que el autor utiliza para saldar sus diferencias con intelectuales consagrados. De personalidad influenciable, Hans reflexiona, discute con todos y se enamora perdidamente de una condesa que desea comerse a besos, aunque se lo impida el tifus que ambos padecen. Da igual: se comen a besos.
A Bertolt Brecht (1898-1956) le fastidiaban los libros de Thomas Mann. Decía que era un escribano fiel al gobierno, a sueldo de la burguesía. Sin embargo, Georg Luckács (1885-1971, otro marxista que se atrevió a pensar cuando Stalin decía un muerto es una tragedia y un millón es estadística), calificó La montaña mágica de magnífico testimonio de la desarticulación de la conciencia europea en manos del capitalismo (1949).
En 1991, los principales líderes políticos y empresariales del capitalismo, periodistas e intelectuales posmodernos, se reunieron justamente allí, en Davos, al pie de La montaña mágica. Y constituyeron el Foro Económico Mundial para analizar, entre otros asuntos, la salud y el medio ambiente. Eso dijeron…
En las alturas, el sentido de la realidad volvió a confundirse, cumpliéndose la advertencia que Hans recibió de un primo, cuando llegó al sanatorio: “Aquí, la percepción del tiempo es considerablemente distinta de la que impera ‘allá abajo’ […] Tres semanas no son prácticamente nada para nosotros, los de aquí arriba; claro que para ti, que estás de visita y sólo vas a quedarte tres semanas, son mucho tiempo”.
Ahora bien… ¿cómo será el amor en la era del poscoronavirus? ¿Los enamorados se mostrarán certificados médicos antes de comerse a besos? Fieles a la nobleza de sus sentimientos, el día que Hans Carstop y la condesa se despidieron, tuvieron la delicadeza de intercambiar sus respectivas placas pulmonares.

3/25/2020

Pandemia y pandemónium

La Jornada: 
José Steinsleger

El  coronavirus (Covid-19) se ha convertido en la ansiedad cotidiana de… ¿cuántas personas en el mundo? Un microorganismo que en menos de 15 días frenó drásticamente todo, poniendo a doblar las campanas del orbe entero.

Apenas hasta ayer, alentábamos a las mujeres que daban cuenta del injusto desorden que vivimos, esperábamos que Donald Trump se aguantara de lanzar la guerra nuclearlimitada, anhelábamos que el próximo tsunami y el irreversible cambio climático fuera menos destructivo que los padecidos, y que el meteorito, que según dicen se aproxima peligrosamente a la Tierra, desviara su camino.

Pero no. El Covid-19 resultó un virus bien terrestre. Y en pocos días empezó a matar a miles, infectando a cientos de miles, y obligando a millones a incurrir en onicofagia, que es el feo hábito de comerse las uñas. Un virus que vive pero no vive porque no está formado por células, y que fue manipulado por científicos poco interesados en ponderar las palabras de Francois Rabelais en Gargantúa y Pantagruel:Ciencia sin conciencia es ruina del alma(1534).

¿Sonó la hora de reflexionar sin parámetros ortodoxos? En todo caso, la ocasión pinta ideal para evocar a John Milton cuando en El Paraíso perdido(1667), y urgido de una voz que nombrase la capital del infierno, inventó el vocablopandemónium(oreunión de demonios), palabra que el poeta usó para ilustrar la lucha delpueblo elegido… contra los restantes. Y que la Real Academia define comolugar en el que hay gran confusión, excitación, enojo, ruido, griterío.

Siglo y medio después, decepcionada frente al curso que en Francia excluía a las mujeres de la Gran Revolución, Mary Shelley publicó El último hombre(1826), una novela futurista que la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), situó en 2070, cuando una misteriosa pandemia arrasa países enteros, poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad.

En ambos libros, Mary cuestiónó, metafóricamente, los delirios dela ciencia sin concienciay las consecuencias del romanticismo, con su idealismo político excesivo. Idealismo y delirios privativos de los hombres, y que siguió creciendo como una suerte de virus bicéfalo. Hasta que el 16 de julio de 1945, en el desierto de Alamogordo (Nuevo México), tomó forma de hongo nuclear. Elpadre de la bomba atómica, Robert Oppenheimer, no era poeta. Pero aquel día, estremecido, recitó un fragmento del Bhagavad-gita:Yo soy la muerte / el fin de todos los tiempos.

Después de la bomba y el exterminio de los nazis, las potencias se comprometieron a vivir en un mundo mejor, redactando fantásticos acuerdos de paz, cooperación, fraternidad universal, la mar en coche. Compromisos que a la postre resultaron fantasiosos, pues todas anhelaban tener una, dos, tres, cientos, o las necesarias para garantizarla paz.

Fueron más o menos 20 años de ingenuo y sano optimismo (1945-65). Mientras, Estados Unidos y un enclave neocolonial diseñado a medida para lavar la complicidad de Occidente en el exterminio nazi, Israel, redoblaban el delirio de sentirsepueblo elegido… frente a los restantes. Y entonces, todas las pandemias (sanitarias, económicas, políticas, culturales) se convirtieron en pandemónium.

¿Cómo situarnos frente a ellas? Poco antes de la nunca aclarada caída de las Torres Gemelas, en febrero de 2001, la politóloga estadunidense Susan George publicó, a modo de parodia, el inquietante Informe Lugano. Allí, la autora imagina ungobierno mundial en las sombras. Conclusión similar (aunque esta vez en serio), a la que solapadamente aparece en varias definiciones del Diccionario del siglo XXI, publicado en 1999 por el economista y socialdemócrata francoargelino Jacques Attali, primer presidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

Supongo que George y Attali conocen al insigne filósofo italiano Giorgio Agamben, quien el 26 de febrero, con su artículoLa invención de una pandemia(sic) hizo llorar, posiblemente, a varios lectores de su país, que conectados a respiradores artificiales y en estado terminal, se despedían de sus seres queridos con tablets. ¿Les habrá pedido perdón? Quién sabe. Los grandes intelectuales (y en particular los que una y otra vez repitenen mi modesta opinión) suelen ser omnipotentes.

Qué curioso. Esta vez, en medio del pandemónium disparado por la pandemia, el hipercitado Noam Chomsky no ha sido muy citado. ¿Será porque el maestro, cautelosamente, se limitó a declarar que la emergencia es prueba del fracaso del neoliberalismo, y negó una intención política en la propagación del coronavirus?

Me niego a conjeturar nada. Prefiero, en cambio, subrayar una frase del Eclesiastés:No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.

3/18/2020

Covid-19 y sopa de murciélago




Mis nietos, mi hija y su esposo viven en Trento, a mitad de camino entre Venecia y Milán. Pequeña ciudad del primer mundo (muy parecida a la de los cuentos de Heidi), Trento debe su fama al gran concilio que modernizó el Santo Oficio de la Inquisición (1545-63), y a las Brigadas Rojas que allí surgieron, y que en 1978 asesinaron al primer ministro (democristiano) Aldo Moro.
Poco más al sur Florencia, cuna de Dante Alghieri y Nicolás Maquiavelo. En la Divina comedia, Dante describió el infierno, y en El príncipe Maquiavelo advirtió que en la política siempre acechan virus infernales. Pero ninguno imaginó que políticos celosos de sus prerrogativas terminarían encerrando compulsivamente a millones de personas para combatir una pandemia global, sin curación a la vista.
Por ahora bien, papá. Claro, mi hija tiene un espacio relativamente cómodo. Sin embargo, entre sus amistades hay cuatro infectados de Covid-19 (coronavirus) en estado crítico. Y cuenta que el fin de semana, una mujer del vecindario que vive con sus tres niños y esposo en 50 metros cuadrados, pidió auxilio a gritos porque el jefe del hogar amenazó con matar a tutti.
El norte de Italia concentra casi la mitad de la población del país, y 60 por ciento del PIB nacional. En la hipercontaminada Milán trabajan miles de chinos en empresas chinas. Hay vuelos directos entre Milán y Wuhan (donde supuestamente apareció el Covid-19), o con escala en Teherán. La nueva ruta de la seda: Sudcorea-Wuhan-Teherán-Milán, epicentros de la peste. Y ahora, inmersos en el tedio obligado por la cuarentena, los niños de la industriosa región septentrional italiana descubren que el cielo puede ser brillante y azul.
Los neofascistas echaron la culpa a los chinos por su costumbre de paladear un delicatessen milenario: sopa de murciélago crudo. China les calló la boca enviando, gratuitamente, 30 mil kilos de tapabocas, material médico, alcohol en gel y personal sanitario. Mussolini o Confucio.
¿Sopa de murciélago? Qué asco. No obstante, recuerdo que en el mercado de Taxco, un antropólogo marxista-leninista me invitó a probar tacos de jumiles. Lo atajé diciendo: gracias, no. Soy peronista. Y luego, en el de Chiapas se vengó. Adrede, me cambió uno de cabeza por otro de hormiga chicatana. Confieso que no supo mal.
Mi admirado Andrés Manuel tiene razón: La cultura nacional puede enfrentar cualquier adversidad. Que Juárez me perdone, pero… ¿sería mucho pedir, señor Presidente, que deje de besuquear a los niños? No olvidemos al besuqueador de la oposición que le estampó un beso al jefe del Senado, y temiendo quedar infectado el honorable corrió al baño para lavarse la cara con detergente.
No quiero imaginar qué pasará cuando los víveres y recursos de los confinados empiecen a escasear. En Lopburi, Tailandia, los turistas se divertían alimentando a los monos que paseaban por las calles. Hasta que el Covid-19 asestó un golpe mortal al turismo y, hambrientos, nuestros antepasados abandonaron sus cuevas, marcharon sobre la ciudad en busca de comida, y allí se cruzaron con otra tribu. Uhm... Mejor le doy el link de lo que pasó (https://bit.ly/38XeKHA).
Algunos han dicho: La realidad parece señalar que los motivos epidemiológicos para declarar una pandemia no están justificados, aunque sí desde una perspectiva política. Sin reparar en que la lucha contra un virus agresivo, letal, que nadie sabe cómo eliminar, pueda quedar sujeta a opinión.
A los comentaristas ideológicamente correctos (y que dicen no dar cuerda a teorías conspirativas) cabe la observación del poeta lituano-polaco Czeslaw Milosz: En los campos de concentración había visto cómo los filósofos se disputaban las sobras en los cubos de basura. Milosz se guardó de aclarar si se trataba de filósofos de pensamiento crítico, o conservador.
Voy cerrando con la atinada conclusión del economista y colega León Bendesky: En general, aún da la impresión, según sugieren algunos, de que se trata de algo que no es para tanto, que la tasa de mortandad es baja, que hay otras enfermedades que provocan más decesos. Pero quien lo dice seguramente no quiere estar entre los contagiados y menos aún entre los fallecidos (El doctor Rieux, La Jornada, 9/3).
Por ahora, como dice mi hija, los italianos cantan a la vida para vencer el miedo a la muerte. Entre las muchas canciones, le sugiero oír Ma il cielo é sempre piú blu (Pero el cielo es siempre más azul), en la desgarradora y optimista voz de Rino Gaetano. Óigala a todo volumen, por favor (https://bit.ly/2vytwqy).

9/25/2019

Una lágrima por Almeyra



Nunca acompañé el pensamiento político de Guillermo Almeyra. Pero cuando en momentos difíciles me preguntaba si alguien podía ser transparente y generoso in extremis, alguien en quien confiar sin aprensión, me decía: Almeyra.
Almeyra ha muerto, y cabe ahora inclinarse para evocar al amigo y adversario. Dualidad que permite distinguir al que presume de ser águila, volando como gallina. Para Guillermo, la amistad era un valor. Y mucho se cuidaba de ajustarla a los prejuicios de una agenda política.
En un par de ocasiones, Guillermo me abrió las puertas de su casa (gracias, Anaté) y preparaba espaguetis. Una pasta que empieza a cocinarse con lo que ambos éramos: agua y aceite. Y que el buen vino diluía, dando paso al afecto y la comunicación.
Guillermo nació en el mismo año del Che, en una sociedad conservadora, autoritaria, clasista, despiadada, enemiga de su pueblo. Y si él empezó a pensarla en el traumático decenio de 1940, yo lo hice en el más alivianado de 1960. El primero, aturdido por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, el asesinato de Trotski, la bipolaridad. El segundo, reformulando todo desde la revolución cubana, el asesinato del Che, el inicio de la multipolaridad.
Para muchos argentinos del siglo pasado, México despedía un halo magnético, especial. Hace 47 años, en Tapachula, Chiapas, un agente de migración preguntó a qué me dedicaba. ¡Soy periodista!, respondí. El celoso guardián del Suchiate, devolvió: “ay, güero… ¿no entiendes?” Y a cambio de los 20 dólares que me quedaban ¡paf!... selló el pasaporte. ¡Bienvenido a México!
Luego, y conforme me iba enredando en la pelota de plumas del ser nacional, me propuse escribir un libro que se llamaría La Revolución Mexicana: ayer, hoy y mañana. Pero tenía un problema que muchos años después, confesé a Guillermo: ya no sabía en cuál página iba.
La cosa fue así: escribía una página y, misteriosamente, la impresora (antes, papel carbónico) arrojaba dos o tres que había dejado en la memoria y cajones (antes, tintero). Y en aquella época, tomaba al pie de la letra lo dicho en un aforismo por un erudito alemán del siglo XVIII: lo mejor queda en el tintero (cajones, memoria) y el resto se escribe con pluma de ganso.
Los textos de Almeyra sobre el peronismo eran demoledores. Yo trataba de quitarle crema a los tacos, y él les echaba doble ración. Algo parecido acontecía cuando discutíamos acerca de AMLO. Polémicas que, invariablemente, se cruzaban con las del peronismo. Y que a los mexicanos, por suerte, no les quitaba el sueño, inmersos en sus propias pesadillas.
Dije que no compartía el pensamiento político de Almeyra. Sin embargo, entendí que mi libro no avanzaba por lo que a él sobraba: disciplina, tenacidad, capacidad de trabajo. Por sobre todo, su inquebrantable fe en el proletariado mundial, causa que para mí sonaba fantástica. Lo demás era lo de menos.
A inicios de 2017, publiqué en este espacio una reseña de Militante crítico, su autobiografía. Buen libro en el que subrayé algo que llamó mi atención: “Durante muchos años de ignorancia y superficialidad fui ‘marxista’ y ‘trotskista’ (p. 368), en una vida que se ‘inició por razones éticas y durante años fui voluntarista’ (p. 372)”. https://www.jornada.com.mx/2017/03/08/opinion/023a1pol.
Implacable consigo mismo, la honestidad autocrítica de Guillermo quedó convalidada en Mi última batalla, su conmovedora despedida del domingo pasado. https://www.jornada.com.mx/2019/09/22/opinion/015a1pol.
Guillermo, no te hagas… sé que estás por ahí, leyendo. Sólo quería decir que fue dialécticamente provechoso disentir contigo, cara a cara, mirándonos a los ojos, sin dobleces. Prometo que lo voy a seguir haciendo, y arranco desde ya. ¿Qué fuiste? Bueno… fuiste uno de los nuestros. Palabras de un general que te causaba jaqueca, cuando murió el Che.