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8/16/2025

Los cuidados en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de ALyC

Este escenario representa una oportunidad clave para visibilizar los cuidados en contextos de movilidad humana. América Latina y el Caribe enfrenta hoy una movilidad sin precedentes, tanto por su magnitud como por sus consecuencias. La participación de mujeres y niñas en los denominados movimientos mixtos ha crecido significativamente. Según la Organización Internacional para las Migraciones, las mujeres representan el 51% de la población migrante internacional en las Américas; por su parte, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados señala que el 46% de las personas desplazadas forzadamente en la región son mujeres.

En 2024, el 37% de las 302 mil 203 personas que cruzaron la selva del Darién entre Panamá y Colombia eran mujeres y niñas. En el corredor migratorio más grande del mundo, entre México y Estados Unidos, se registraron más de un millón de eventos de personas en situación migratoria irregular, de los cuales el 31% correspondieron a mujeres. A ello se suma el aumento de la migración de retorno: entre enero y mayo de 2025 se reportaron 57 mil 089 devoluciones de personas mexicanas desde Estados Unidos, incluyendo 3 mil 717 niñas, niños y adolescentes, según la Secretaría de Gobernación.

Estas cifras no solo muestran la dimensión del fenómeno migratorio, sino también sus impactos diferenciados por género. En este contexto, el documento “La sociedad del cuidado” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte sobre la existencia de corredores migratorios del cuidado, donde mujeres migrantes, solicitantes de asilo, refugiadas, retornadas y desplazadas internas se insertan casi exclusivamente en el trabajo del hogar remunerado y en cuidados domiciliarios. Muchas de ellas forman parte de las llamadas cadenas globales de cuidados, migrando desde países de menores ingresos para asumir tareas reproductivas en países más desarrollados.

Esta realidad refleja y profundiza desigualdades estructurales de género. Las mujeres y las niñas en movilidad humana enfrentan una carga desproporcionada de cuidados que restringe su acceso a derechos básicos y se ve agravada por barreras como la falta de regularización migratoria, el limitado acceso a sistemas de protección social, la ausencia de redes de apoyo, la discriminación, y múltiples formas de violencia. Todo ello obstaculiza su integración económica, social y educativa, y las expone a una mayor exclusión y precariedad.

Frente a esto, tanto los Estados como la sociedad civil han promovido compromisos hacia una sociedad del cuidado con enfoque transnacional. El Compromiso de Buenos Aires, adoptado en la XV Conferencia Regional sobre la Mujer, marcó un precedente al fomentar la cooperación entre países de origen, tránsito, destino y retorno, con especial atención a las mujeres que forman parte de las cadenas globales y regionales de cuidados.

El Proceso de Quito ha impulsado la armonización de políticas con perspectiva de género, y la Declaración de Cartagena+40 destacó la necesidad de garantizar cuidados, educación y certificación escolar para niñas, niños y adolescentes en movilidad. Por su parte, el Consenso de Montevideo ha sido clave para promover una respuesta integral centrada en la salud sexual y reproductiva y en la atención a la violencia de género.

En este marco, el evento paralelo a la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer propone generar un espacio regional e intersectorial de diálogo sobre experiencias, aprendizajes y desafíos en torno a los cuidados en contextos migratorios.

Cerrar la brecha entre los compromisos y la realidad exige voluntad política, inversión sostenida y un enfoque que ponga en el centro la dignidad de las mujeres en movilidad. Reconocer y redistribuir el trabajo de cuidados en estos contextos no solo es una cuestión de justicia social, sino una condición indispensable para construir sociedades más igualitarias, inclusivas y sostenibles en América Latina y el Caribe.

Piden una «Palestina Libre» en Conferencia Regional sobre las Mujeres CDMX

 

Durante el último día de trabajos de la Conferencia Regional, se suscitó esta protesta en la sala principal del Centro Cultural Universitario de Tlatelolco de la Ciudad de México, donde se llevó a cabo la Conferencia Regional, se llenó de gritos de las presentes. Las asistentes no solo se opusieron de pie mientras alzaban los puños, sino que también alzaron banderas de Palestina y bufandas Kufiya, una prenda que representa un símbolo del nacionalismo en el país, siendo que ambas piezas fueron llevadas desde la parte trasera de la sala, hasta el medio del espacio.

Actualmente, los ataques a Palestina se han intensificado y loas bloqueos de ayuda humanitaria han provocado hambruna, sobre todo en la Franja de Gaza, espacio donde se desata la guerra entre grupos militares de Israel y la organización Hamas. Como consecuencia, diversos infantes y mujeres han muerto por desnutrición o por estar en puntos estratégicos donde se entrega comida y algunos víveres.

Asimismo, mientras Israel despliega estrategias para adueñarse de Palestina, la guerra junto con los bloqueos humanitarios ya provocó no solo problemas para encontrar alimentos en la población palestina, sino también en personas periodistas. El pasado domingo 10 de agosto, un ataque aéreo terminó con la vida de seis periodistas del medio Al Jazeera, uno de ellos fue Anas al Sharif quien fue descrito como «terrorista» por Israel.

Desde octubre de 2023 ya suman 238 personas periodistas asesinadas, entre ellos 20 mujeres.Entre ellas se encuentran Iman Al-Okaili, Salma Mukhaimer, Doaa Sharaf, Salam Mema, Ayat Khaddoura, Nermin Kavvas, Haneen Al-Qutshan, Hiba Al.Abadla, Ala Hassan Al-Hams, Engham Ahmad Adwain, Wafaa Abu Dabaan, Amina Hmeid, Haneen M. Barud, Nadia L. Al-Sayed, Walaa al-Jabari, Eman El Shanti, Wafa Ali Aludaini, Zahra Abu Sakhil, Alaa Asaad Hashim, y Farma Hassona.

CIMAC | Crédito Julieta Regina León

Por ello, durante su discurso para la clausura del evento, Citlalli Hernández mencionó que, desde la Conferencia Regional, se rechazaban todo tipo de ataques contrarios a la Carta de los Derechos Humanos contra el derecho al desarrollo de los pueblos y que profundizan las desigualdades y afectan de manera desproporcionada a las mujeres y niñas del país.

La mandataria apuntó que los bloqueos disfrazados de sanciones son una forma de violencia estructural y sistemática que se debe denunciar, ya que el silencio ante el genocidio en cualquier región del mundo promueve complicidades de desigualdad. Agregó que, espacios como la Conferencia Regional son importantes para pensar en el mundo que se quiere construir, dónde se está resistiendo, dónde se está luchando, dónde se está avanzando y señalar lo que está procediendo.

«Nuestro abrazo solidario a todas las mujeres que hoy en nuestra región y en el mundo viven bajo gobiernos conservadores que les arrebatan los derechos conquistados (…) no están solas, esta conferencia también es su trinchera, es su refugio y que juntas defenderemos cada conquista frente a cualquier intento de retroceso.» -Citlali Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres

Las consecuencias de la guerra para las palestinas

De acuerdo con el último informe de ONU Mujeres, publicado en abril de 2024, desde el comienzo del conflicto bélico, niñas y mujeres no han podido atender sus necesidades básicas como comer, beber agua, ir al baño, usar toallas sanitarias, ducharse o cambiarse de ropa. A este panorama se suma que algunas se están enfermando, deben hacer el trabajo de cuidados y han quedado en estado de viudez. 

De manera general, se han llevado a cabo desplazamientos internos, la mayoría vive en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, sin tener un lugar seguro al cual ir. Las escuelas, instituciones gubernamentales y los refugios están abarrotados, limitando la capacidad para ofrecer servicios como agua y comida.

Refugios con capacidad de 2 mil lugares, están cuidando de hasta 20 mil personas y 650 tienen acceso a una letrina para ir al baño. También hay que contemplar que hay personas que habitan en tiendas de campaña sobre las calles de la zona.

Antes del 7 de octubre, el acceso al agua ya era limitado como resultado de décadas de la ocupación israelí, más de un millón de palestinos en Gaza no reciben servicios de agua y saneamiento, por lo que dependían de camiones para acceder a agua potable. Esta sustancia resulta vital para la vida humana, pero sobre todo para las niñas y mujeres quienes necesitan satisfacer sus necesidades de consumo y domésticas. 

Algunos datos encontrados en el informe respecto a las niñas y mujeres son:

  • 1,1 millones de mujeres necesitan el acceso al agua potable.
  • 337 mil 057 niñas y niños menores de cinco años corren un riesgo particular de contraer enfermedades transmitidas por el agua.
  • Más de 540 mil mujeres y niñas en Gaza están en edad reproductiva y necesitan acceso a artículos adecuados para apoyar la higiene, la salud, la dignidad y el bienestar.
  • Se necesitan 10 millones de compresas menstruales desechables cada mes para cubrir las necesidades y preservar la dignidad de las mujeres.
  • La privacidad para la gestión de la higiene menstrual de más de 690 mil mujeres y niñas en Gaza es limitada.
  • 107 mil mujeres y hombres de edad avanzada enfrentan riesgo a contraer hepatitis A.
  • Las niñas y mujeres están en riesgo de exponerse a enfermedades infecciosas mientras realizan el trabajo de cuidados con sus familiares enfermos.
  • Hay un desafío particular al ayudar a personas con discapacidad motoras y múltiples, ya que se requieren de herramientas, equipos e instalaciones especializadas para dar servicios necesarios.

Publican «Compromiso de Tlatelolco» en Conferencia Regional CDMX. Colombia próxima sede

 

Así que los Estados participantes quienes también forman parte también de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979) y su Protocolo Facultativo, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará, 1994), ratificaron su compromiso para proteger, respetar y garantizar los derechos humanos de todas las mujeres, adolescentes y niñas, sobre la base de los principios de igualdad y no discriminación con 80 compromisos.

Jennifer Feller Enríquez, directora general de Derechos Humanos y Democracia en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) agrego que, entre los compromisos principales se encuentran el reconocimiento del derecho al cuidado como un derecho humano, siendo esta una obligación que deben garantizar los Estados y en corresponsabilidad con todos los sectores involucrados (sociedad, comunidades y familias).

Por otro lado, la conferencia cambio de nombre a «Conferencia Regional sobre las Mujeres en América Latina y el Caribe» en el reconocimiento de todas las mujeres de la región. En respuesta, Citlali Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres (Semujeres), apuntó que se trata de una modificación simbólica y política, ya que lo plural reconoce la diversidad de las identidades, lucha y realidades de las mujeres.

En tercer lugar, el Compromiso de Tlatelolco reconoce y visibiliza a los conocimientos ancestrales y contribuciones a la historia de los cuidados de las mujeres indígenas, afrodescendientes y rurales. Asimismo, Jennifer Feller mencionó que el documento la posee un lenguaje histórico en materia de derechos sexuales y reproductivos.

Finalmente, otro logro establecido es la creación de un marco de acción, a nivel regional y nacional, que permita avanzar en el marco normativo, institucional, de participación y fortalecimiento de la capacidad del Estado en el cuidado, así como la movilización de recursos, cooperación, evaluación y revisión de cuentas; de la mano de la sociedad civil.

Citlali Hernández añadió que el Compromiso de Tlatelolco es una hoja de ruta con bases para conformar una sociedad de cuidados en los próximos 10 años para llegar a la igualdad sustantiva y a la redistribución, reconocimiento y remuneración de esta labor que históricamente ha recaído en las mujeres.

«Nunca hay que perder el acento puesto en las mujeres más olvidadas, más ignoradas, más pobres en esta visión interseccional que hemos abrazado desde los propios pronunciamientos de reconocer a las mujeres indígenas, a las mujeres afro, a las mujeres de la violencia sexual, a las mujeres discapacitadas, a las mujeres indígenas A las mujeres invisibles que sostienen y han sostenido la vida desde abajo y en las comunidades, porque cuando pensamos en una sociedad de cuidados, pensamos en que las mujeres, sobre todo las más olvidadas, tengan una vida totalmente distinta» -Citlali Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres (Semujeres)


Entre otros compromisos asumidos se encuentran:

Promover medidas para superar la división sexual del trabajo y transitar hacia una justa organización social de los cuidados, en el marco de un nuevo estilo de desarrollo que impulse la igualdad de género en las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo sostenible.

Reconocer el derecho humano al cuidado, que incluye el derecho de las personas a cuidar, a ser cuidadas y a ejercer el autocuidado, sobre la base de los principios de igualdad, universalidad y corresponsabilidad social y de género y, por lo tanto, como una obligación del Estado y una responsabilidad que debe ser compartida por las personas de todos los sectores de la sociedad, los hombres y las mujeres, las familias, las comunidades y el sector privado.

Adoptar marcos normativos, políticas, programas y sistemas integrales de cuidado con perspectiva de interseccionalidad e interculturalidad, sostenibles en el tiempo, que respeten, protejan y cumplan los derechos de quienes reciben y proveen cuidados de forma remunerada y no remunerada, que prevengan todas las formas de violencia en el mundo del trabajo formal e informal, garanticen la plena, significativa e igualitaria participación de las mujeres en la vida pública, en la política y en la economía, y liberen tiempo para que las mujeres puedan incorporarse al empleo y a la educación y disfrutar plenamente de su autonomía.

Formular políticas orientadas a eliminar contenidos sexistas y discriminatorios, y promover la incorporación de referentes que visibilicen el valor y la corresponsabilidad de los cuidados en medios de comunicación.

Compromiso de Tlatelolco está disponible en: https://conferenciamujer.cepal.org/16/sites/crm16/files/2500331s_crm.16_compromiso_tlatelolco.pdf

Cómo se conformó el Acuerdo

Durante esta semana de trabajo, las asistentes reconocieron que la actual organización social de los cuidados en América Latina y el Caribe es injusta y desigual y ha afectado históricamente a las mujeres, adolescentes y niñas, en particular a las indígenas y afrodescendientes, y su considerable contribución al desarrollo de las sociedades y la importancia de lograr que participen de forma plena, igualitaria y significativa en todos los aspectos de la sociedad.

Las más de mil asistentes quienes viajaron de toda la región hacia la Ciudad de México también coincidieron en que las mujeres sostienen las sociedades a través de los trabajos de cuidado ya sea remunerados o no remunerados y su aporte sigue sin reconocimiento pleno ni políticas que lo protejan, redistribuyan o dignifiquen, por lo que encontraron una oportunidad política clave para avanzar en este tema y comenzar una transformación política, económica y cultural.

Recordemos que fue en Argentina donde se llevó a cabo la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe donde se llegó al consenso llamado Compromiso de Buenos Aires, donde se promovió una sociedad del cuidado con enfoque transnacional.

Con respecto del Acuerdo de Tlatelolco, la Secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernádez, detalló que bajo su organismo se había distribuido el documento Compromiso de Tlatelolco: una década de acción para el logro de la igualdad sustantiva de género y la sociedad de cuidados, de fecha 15 de agosto para aprobación de las delegaciones, desde el 15 de julio y se abrió un espacio de una semana para la recepción de comentarios.

Ese plazo venció el jueves 24 de julio con las contribuciones de nueve países y el día 29 de julio se llevó a cabo una sesión virtual informativa para comunicarle a las delegaciones sobre el procedimiento que se seguiría en la facilitación de negociación del proyecto de Compromiso Tlatelolco.

En dicha oportunidad, varias delegaciones solicitaron extender el plazo para la recepción de nuevas contribuciones o incluso para complementar sus propios textos y se abrió un nuevo espacio hasta el 30 de julio y ese día se recibieron dos contribuciones adicionales a las nueve anteriores. Con lo que en total contaron con 11.

Para el 8 de agosto, es decir, cuatro días antes del arranque la Conferencia Regional CDMX se circuló un documentó que se analizó de nueva cuenta en las sesiones de trabajo de los días 13 y 14 de agosto, cuyo resultado derivó en el texto consensuado.

2/01/2020

Países de América Latina y el Caribe aprobaron el Compromiso de Santiago que busca acelerar esfuerzos para cumplir la agenda regional de género


Hoy concluyó en Chile la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL con apoyo de ONU Mujeres.

Comunicado de prensa | 31 de Enero de 2020
foto de la mesa clausura

Los países de la región reunidos en la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe en Chile aprobaron hoy el Compromiso de Santiago que establece “tomar todas las medidas necesarias para acelerar la efectiva implementación de la Plataforma de Acción de Beijing y de la Agenda Regional de Género, fortaleciendo la institucionalidad y la arquitectura de género a través de la jerarquización de los mecanismos para el adelanto de las mujeres y de la transversalización de la perspectiva de género en los diferentes niveles del Estado”.
Esto se logrará, dice el acuerdo, “incrementando, de acuerdo con las realidades, capacidades y legislaciones nacionales, la asignación de recursos financieros, técnicos y humanos, la presupuestación con perspectiva de género, y el seguimiento y la rendición de cuentas, con miras a reforzar la aplicación de políticas de igualdad en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.
Entre los 48 puntos del Compromiso de Santiago se destacan acuerdos para erradicar la violencia de género, otorgar acceso universal a servicios de salud integrales, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva, fomentar la participación laboral de las mujeres en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, implementar políticas y programas que contribuyan a un envejecimiento saludable y activo, que incluyan la perspectiva de género, reducir la brecha salarial y aumentar la representación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones a fin de alcanzar la democracia paritaria, entre otros.
Los países también se comprometieron a “implementar políticas contracíclicas sensibles a las desigualdades de género para mitigar los efectos de crisis y recesiones económicas en la vida de las mujeres, y promover marcos normativos y políticas que dinamicen la economía en sectores clave, incluido el de la economía del cuidado”, así como a “integrar la perspectiva de género en las políticas nacionales de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos, reconociendo sus impactos diferenciados en las mujeres, las adolescentes y las niñas”.
“Hoy la realidad que vive nuestra región nos interpela y nos convoca a avanzar con paso mucho más firme hacia el fin de las desigualdades, porque tenemos muy claro lo que queremos: Queremos igualdad, que no se haga nada sobre nosotras, sin nosotras. Queremos un mundo sin feminicidio, sin violencia, con igualdad en materia de salarios, en materia económica”, dijo Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la sesión de clausura. “Llegó la hora de cambiar el esquema de género en nuestros países y terminar con el patriarcado como modelo de sociedad. Llegó la hora de abrir el camino a la paridad en todas sus formas y escenarios”, subrayó la máxima representante de la CEPAL.
Durante su intervención, Isabel Plá, Ministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile, señaló que “hemos logrado un importante avance con el Compromiso de Santiago, el cual representa un gran paso en la agenda regional de género con acuerdos que esperamos impulsen cambios para las mujeres de América Latina y el Caribe, ya que sin cerrar las brechas sociales, económicas y políticas que aun afectan a las mujeres, no cruzaremos la puerta del desarrollo sostenible”. Plá asumió la Presidencia de la Mesa Directiva de la Conferencia hasta la realización de la próxima edición en Argentina en 2022, según el acuerdo de los países.
María-Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, destacó que “en estos tres días hemos atestiguado cómo en América Latina y el Caribe se han dado importantes avances hacia la igualdad de género. Aun así, queda mucho por hacer. Las mujeres no podemos esperar más. El Compromiso de Santiago, resultado de esta Conferencia, debe ser la hoja de ruta que le permita a la región reconocer y saldar la deuda que los países contrajeron en Beijing hace 25 años con las mujeres y las niñas, para avanzar de manera conjunta en la consolidación de la Agenda de Género”.
Al encuentro, organizado por la CEPAL con apoyo de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), asistieron representantes de 33 Estados Miembros y 6 miembros asociados de la CEPAL, 365 organizaciones de la sociedad civil, 14 agencias, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas y 11 organizaciones intergubernamentales. Se destacó la participación de los Vicepresidentes de Colombia, Costa Rica y El Salvador, además de una veintena de ministras de la Mujer y altas autoridades de los mecanismos para el adelanto de las mujeres de la región.
La Mesa Directiva de la Conferencia Regional quedó compuesta por Chile en la Presidencia y por Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Granada, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Suriname y Uruguay, en las Vicepresidencias.