9/22/2026
El sicariato informativo en México. Casos concretos
8/02/2026
Derechos de las audiencias: entre la tutela y la polémica
7/13/2026
Arturo Kemchs, y el arte de la caricatura
Ok HV Otredades.
José Sobrevilla
De padre alemán y madre mexicana, el caricaturista Arturo Kemchs Dávila nació en la colonia Narvarte, CDMX, pero la vida lo llevó a radicarse en la Alcaldía Iztapalapa, lugar desde donde actualmente vive y desarrolla sus actividades. En entrevista pactada en la ciudad de Xalapa el pasado 7 de junio donde el Club de Periodistas reconoció su trabajo en el marco de la Libertad de Prensa, nos reveló que cuando era muy niño, veía los trazos de los caricaturistas y sabía que eso era a lo que tenía que dedicarse, y —finalmente— ese ha sido el destino que hoy nos comparte. “Muchos creemos que encontramos rápidamente nuestro oficio… pero no” —reveló Kemchs— (…) Tengo una hija que estudia periodismo (y ya lo ejerce), quien un día me dijo: “Papá, tú tuviste suerte porque encontraste tu vocación rápidamente (…) Lo que a muchos estudiantes nos cuesta muchos años: primero la prepa, la facultad, y a veces terminan la carrera y no era lo que ellos querían, y se regresan y van a otra, batallando así para encontrar un oficio que les haga sentir bien”.
…“Tú lo encontraste velozmente; te enamoraste de tu trabajo y de ahí te arrancaste”, le argumentaba su hija; pero, gracias a ello —reconoce Arturo Kemchs—, el haber empezado temprano, cuando estaba en la preparatoria, ha hecho que ya, dentro de un año y medio, esté cumpliendo 50 años de ser caricaturista; confiando que ha sido totalmente empírico, tanto en la pintura como en el dibujo de la caricatura.
Nos refirió que ya en la preparatoria había empezado a leer a Rius, comenzando con ‘Los Agachados’, y ‘Los Supermachos’, y que sus profesores de historia le habían empezado a inculcar, o proponer, que continuara con la lectura; fue así que retomó los libros de Eduardo del Río García (Rius); especialmente con su primer texto ‘Cuba para principiantes’, ‘La joven Alemania’, ‘Marx para principiantes’, ‘Lenin para principiantes’ (…) y con todos estos textos es que le voy tomando cariño a la caricatura (…) ni se diga el de ‘La panza es primero’.
Después de estas lecturas, entre otras cosas, fue que comenzó a dar con la combinación entre su interés por la política y el oficio de la caricatura, “y el destino me llevó a relacionarme con otros de los grandes maestros del trazo, y —así— empiezo a seguir sus pasos. Gracias a ello estoy armando ahorita el libro número 52 (…) mi primer libro lo hice cuando estuve en el último año de prensa”. Fue entonces, que se apoyó en los maestros de historia. Nos reveló que su primer libro se llamó “El México Atracado” y “aunque era una copia exacta de los libros de Rius, o sea, un fusil del estilo, la manera de escribir, de dibujar, pero fue todo esto lo que me fue dando escuela”.
— ¿Qué más puedes agregar de tus inicios en el mundo de la caricatura?
Principalmente que fui aprendiendo de los demás maestros dibujantes. En aquel entonces ya estaban caricaturistas como Naranjo, Magú y tantos más; los fui siguiendo y “qué bueno que la vida me permitió tratarlos y convivir con ellos. Sin quererlo —a lo mejor— ellos fueron mis maestros”.
Tengo otra faceta que, aunque ya no tengo tiempo, pinto muy poco, prácticamente no, pero pues va de la mano… si puedes hacer el trazo de una caricatura, un personaje, lo puedes pasar a lienzo utilizando otros materiales. Sin embargo, tengo muy pocas obras que no me alcanzarían para montar una exposición y también porque decidí poner una escuela para personas con síndrome de Down.
Arturo Kmechs ha sido presidente de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas, director del Museo de la Caricatura y creador del actual Museo Zapata dentro del Metro Zapata de la CDMX. Dirige actualmente la UNIHG (Unión Iberoamericana de Humoristas Gráficos) y la Fundación Arte Down México A.C., donde comparte el arte con jóvenes de educación especial. Ha sido también ganador de múltiples reconocimientos, entre ellos cinco Premios Nacionales de Periodismo, y nombrado por la Witty World (revista internacional dedicada al universo de la caricatura, el cómic y la animación) como uno de los cien mejores caricaturistas del mundo.
Como le decía, el pasado 7 de junio de 2026, el también actual cartonista de El Universal participó en la compilación e inauguración de la Exposición Internacional de Caricatura “Humor y Talento Unidos por un balón” en la Universidad de Xalapa (“Saber para trascender”), lugar donde también recibió el reconocimiento por su trayectoria del Club de Periodistas de México, A.C., Delegación Veracruz.
— ¿Cómo surgió la Fundación Arte Down México A.C.?
Cierto día se me acercan unos chavos para que les diera lecciones de dibujo, y dije, “bueno, puedo un rato, los sábados, sin ningún problema, y empecé a enseñarles; pero estos chavos el día siguiente trajeron a otro, después dos más y a los quince días otros más, y cuando me di cuenta que esto ya era una necesidad social; o sea, faltaban escuelas para estos chavos y se tenía que hacer otra cosa, y fue así que me doy a la tarea de conseguir un inmueble para crear la Fundación Arte Dawn México, AC.
Fue hace dieciséis años que iniciamos la fundación. Cuando cumplimos quince hicimos una celebración con una exposición magna en el Aeropuerto Benito Juárez. Nos prestaron la galería por dos meses (me parece); para ese tiempo mis chavos ya estaban pintando obras de uno veinte por uno; o sea, de gran tamaño.
En realidad, mi objetivo ha sido rescatar a todos estos jovencitos, “porque hay Centros de Atención Múltiple (CAM), escuelas de gobierno donde tienen a personas con discapacidad, pero ahí están todas las discapacidades juntas, y a los dieciocho años los dejan ir a su casa.
Entonces, yo digo que a la edad de dieciocho los chavos están enteros, todavía pueden hacer muchas cosas y, efectivamente, el grueso de la población de Arte Dawn son jóvenes entre dieciocho y treinta y cinco años”.
Comenta Kemchs que todo empezó cuando estaba atendiendo a algunos papás que llegaban con sus chavos a inscribirlos, y empezaron a llegar algunas mamás con sus niños de brazos que también querían registrarlos. Entonces se dijo: “Aquí hay otra necesidad” y anotó los nombres y teléfonos de esas personas, y buscó al mismo tiempo apoyos solidarios, quienes —al aceptar— enviaron psicólogos, pedagogos, todo esto sin lucro alguno.
En la fundación nadie de los que participamos gana nada; y lo más valioso es que los maestros dicen ‘yo quiero trabajar con estos chavos’ y tenemos alumnos desde los 40 días de nacidos, que es cuando se tiene que empezar a trabajar con ellos, —y ahora— hasta los 40 o 50 años, ya tenemos todas las edades. “Contábamos con dos planteles, el más grande estaba aquí en Iztapalapa, donde llegamos a tener casi 80 alumnos; de hecho, tuvimos que escalonar las clases, porque la escuela no tenía la capacidad para atenderlos a todos; hubo un gran crecimiento, pero la pandemia (Covid19) nos mató; y, afortunadamente, contábamos con otra escuela muy pequeña, como con unos 30 alumnos en la colonia Narvarte, y esa ha sido con la que hemos sobrevivido este proyecto.
— Finalmente, mi querido Arturo, ¿cuál ha sido el fracaso, el reto o el momento de inflexión que más ha moldeado la persona que eres ahora?
Es difícil que te lo cuente en una sola respuesta, señala dubitativo: cuando empiezo con esta Fundación, dije “yo les puedo enseñar…”, y empecé a darles lecciones de cómo hacer caricaturas, pero me di cuenta que eso me rebasaba; que los chavos querían más y más, y fue así que me metí un poco más al tema de la pintura, a manejar otro tipo de materiales, pero la pintura siempre ha sido muy celosa, y tienes que dedicarte a ello, darle su tiempo; porque si lo haces en ratitos o cuando tengas ganas no te funciona; es un oficio también el cual merece respeto, cotidianeidad, al que necesitas trabajarlo diario (...) pero de momento realmente lo único que hago es caricatura.
—Más de 50 libros, cinco premios de periodismo… ¿Qué viene en tu vida? Porque no te veo muy satisfecho.
Todos ambicionamos —en el buen sentido de la palabra— algo más. Por ejemplo, me dicen, “¿cuál es tu caricatura preferida?”, respondo “es la que no he hecho todavía”; o sea, terminas de hacer tu cartón, lo mandas al periódico, y ya estás deseoso de ver el periódico para abrirlo y observar tu caricatura; pero en ese momento también te sientas a hacer la que viene, y entonces es otra vez un reto, y otra vez un deseo de volver a hacer algo, de mejorarte a ti mismo y seguir haciendo cosas.
Así como se habla de que el cartón pierde su vigencia y su vida en 24 horas, y siempre hay que hacer otro, yo creo que también es un impulso para los caricaturistas, es un reto permanente, “cuando me reúno con mis compañeros y platicamos del tema, pues todos los días es un reto de que el cartón que tienes que hacer, de hoy para mañana, tenga que ser mejor, y mañana vas a pensar lo mismo. Es un reto permanente…”
— ¿Nunca han censurado tu trabajo?
Sí, he tenido problemas con algunos periódicos. Hace algunos años todavía decía: “Díganme qué periódico hay, y yo les digo que ya estuve ahí”. He estado prácticamente en todos los periódicos de mi época. Hoy día ya muchos de ellos han desaparecido y han aparecido nuevos. Entonces, al estar en todos los periódicos, te encuentras con jefes de redacción y directores con diferentes circunstancias, otros estados de ánimo, diferentes compromisos y, por supuesto, sí se ha dado el caso.
Es más, si ahorita me preguntas de algún caso, no te lo tengo registrado porque para mí no ha sido importante; hay compañeros que sí les han corrido, pero yo nunca he tenido esa censura y, hasta hoy, que ya voy a cumplir muchísimos años en El Universal, nunca he tenido un problema de que me rechacen o que me hablen por teléfono, “ya bájale o súbele”; ha sido una plena libertad, espero que el jefe de redacción y el director —y todos— sigan convencidos de que estoy trabajando bien y no me vayan a correr un día. En los 18 años que estuve en el “unomásuno”, no se diga, ahí tuve una plena libertad también.
—¿Ha cambiado tu forma de trabajar con la llegada de las nuevas herramientas tecnológicas?
Sí, ha cambiado, y debo confesar públicamente que, si no tuviera un muchacho que me ayude en esta parte técnica, yo no podría incorporarme. Sigo trabajando como tradicionalmente se hacía: un papel, trazas con lápiz, después sobre lápiz entintas, con color, borras, haces asurado, le das sombra, todo eso sí lo puedes hacer todavía con la tinta: se escanea y se lo mando a un jovencito que me está ayudando a meter color y cosas así, y ya después se va al periódico.
Pero ahora con la tecnología es maravilloso, porque le puedes encontrar los colores que quieras, los tonos que quieras, hacer asurado y todo, puedes meter fotos de fondo, ¡esto es una maravilla! Hace como 15 días estuve en una plática porque se están cumpliendo 200 años de la caricatura en México. Entonces me preguntaban cuáles eran las ventajas o desventajas, o cuál era la situación en la que llegaba el caricaturista después de 200 años de haberse publicado la primera caricatura en 1826 1 .
Yo dije que encontraba tres desventajas: una, ‘el temor’, porque la verdad es que todos los días te miras con un poco de miedo de qué va a pasar, si el gobierno te va a permitir hasta dónde. Esa es una latente entre todos mis compañeros y de mi persona. Si me meto en una bronca, y si dicen que hice un dibujo inadecuado y al rato tengo demandas; o sea, hay un temor que antes no teníamos a ese grado; el otro es la tecnología, si tú ves caricaturas hechas con la computadora, te das cuenta que es difícilmente dibujado, puedes llegarle a esa categoría y sobre todo con esa rapidez, porque ahora competimos con la gente que maneja las computadoras.
Y la otra es que los medios impresos se están viniendo abajo cada día, y hay menos; son las tres cosas que nos están fregando hoy día y que no sabemos cómo lo vamos a resolver, pero los caricaturistas nos quejamos un poco porque se nos ocurre un cartón el cual, para su realización, te llevas unas dos, tres horas, mientras que un jovencito con una computadora te lo hace en 15 minutos y además mucho mejor. VER VIDEOCHARLA (SociodigitalTV, @SobrevillasProductions en YouTube)
Entrevista realizada vía MEET el 19 de junio 2026
oooOooo
1 “La primera caricatura política en México se publicó el 15 de abril de 1826. Titulada ‘La Tiranía’, fue creada por el militar y litógrafo italiano Claudio Linati y apareció en el primer número del periódico crítico y literario El Iris”. Información de IA.
7/07/2026
Crónica de un desayuno en el University Club de México
Por José Sobrevilla, Premio Nacional de Periodismo 2023
Fuera de juicios y prejuicios, los que vivimos el periodo de conferencias mañaneras del expresidente AMLO (01/11/2018 al 30/09/2024), al irnos conociendo, vivimos grandes momentos: la convivencia cotidiana y disputa entre youtuberos contra periodistas tradicionales, las giras con el primer mandatorio, la lucha por obtener primeros asientos en Salón Tesorería, el trato —muchas veces preferencial— del equipo de comunicación para algunos medios sobre otros; en fin, tantas cosas acumuladas, varias plasmadas en 46 entrevistas publicadas en “Los que preguntan” (Grupo Editorial Letrame, España, 402 páginas/2023) de este su “seguro tecleador”; y que, para entregarle un ejemplar —en un desayuno— el colega Diego Elías Cedillo, invitó recientemente a este reportero a desayunar (los privilegios de la membresía) en el histórico University Club de México.
Diego Elías había entrado como corresponsal en las conferencias de Palacio Nacional para elperiódico “Basta”, de los empresarios Cantón Zetina, y ahora es director de información en la Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República.
La reunión inició a las diez y quince de la mañana del 15 de junio pasado (2026), con comentarios sobre los días vividos en las mañaneras y otros tópicos; pero mejor quisiera compartirles algunos datos del lugar, y de ese Club que fue fundado un 12 de noviembre de 1905, en plena época porfiriana, por algunos profesionistas mexicanos, estadounidenses y británicos, entre otros, Eman L. Bleck, J. N. Bellwald y Víctor Manuel Brasch, que todas las fuentes destacan, inspirados en clubes universitarios y sociales de la ápoca, existentes en ciudades como Nueva York y Londres, y dieron origen al The University Club of Mexico, espacio de convivencia —independientemente de su nacionalidad— para personas con formación universitaria y vocación cultural.
La primera sede estuvo en la esquina de la calle de Bucareli (construida en 1778 por el virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa) y Donato Guerra (que lleva el nombre del general jalisciense que luchó heroicamente contra la Intervención Francesa y el Segundo Imperio Mexicano). Así el University Club, en casi tres décadas, aumentó el número de socios, y se fue consolidando como punto de encuentro de empresarios, diplomáticos, académicos y miembros de la vida pública mexicana, por lo que se vieron obligados a buscar un espacio más amplio, y llegaron a su sede actual de Paseo de la Reforma 150, esquina con la calle antes llamada Fuentes Brotantes, hoy Lucerna, en la Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México y que en aquellos tiempos era llamada “la nueva Colonia Americana”.
El terreno perteneció a don Juan Nepomuceno Federico Florentino Pedro Urquiaga Rincón- Gallardo (descendiente de Manuel José Rincón-Gallardo Calderón, Marqués Guadalupe Gallardo) hijo de Don Juan Nepomuceno Urquiaga Rincón-Gallardo y la señora Luz Rincón-Gallardo Rosso, quien habría nacido en 1861; y sobre él se inició la construcción de una vivienda en 1899, con el propósito de habitarla con la que sería su esposa, Doña María Olmedo Goytia ‒hija de José María Rincón-Gallardo Santos del Valle, Marqués también de Guadalupe Gallardo‒, según ha documentado el maestro en historia de la UNAM, Rafael Fierro Gossman en su blog “Grandes Casas de México” y que publicó el 20 de agosto de 2015.
El 31 de julio de 1901, —continúa el relato de Fierro Gossman— “Urquiaga vendió la propiedad a don José Gargollo y Garay, quien alteró sutilmente el diseño y continuó con la construcción, reformando apenas parte de lo ya edificado; a la propiedad original añadió tiempo después un nuevo predio ‒con frente a Fuentes Brotantes y superficie de cerca de 650 m²‒ sobre el que se extendió el proyecto de la residencia, dotándola además con un jardín privado al centro de la manzana…”
Don José Gargollo y Garay, hijo de Don José Joaquín Gregorio Gargollo y de la Parra y Doña Dolores Garay Tejada, se casó con una muy joven Alicia Rivas-Mercado Castellanos (hija del reconocido arquitecto Antonio Rivas Mercado (1853/1927), creador de “La victoria alada”, que representa a Niké, la diosa griega de la victoria, y que hoy conocemos como El Ángel de la Independencia), y con Doña Matilde Cristina Castellanos Haaf (1869/1943).
Esta residencia (150 del Paseo de la Reforma) fue propiedad del matrimonio Gargollo/Rivas 1 , que terminó de construirla en 1905 el arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta (1881-1952), urbanista mexicano, a quien debemos la subdivisión de la Ciudad de México en la Colonia Hipódromo de la Condesa, diseñada en 1926 e inspirada en parte en la Ciudad Jardín del urbanista británico Sir Ebenezer Howard (1850-1928)”.
La Revolución Mexicana y la Gran Depresión afectaron las finanzas de la familia Gargollo y, tras diversos problemas financieros e hipotecarios, la propiedad fue transferida en 1933 y adquirida para convertirse en la nueva sede del University Club, lo que permitió ampliar sus actividades. Por todo el siglo XX pasaron por ahí políticos, diplomáticos, empresarios, intelectuales y representantes de la comunidad internacional establecidos en México.
Actualmente, el University Club funciona como espacio de encuentro empresarial, cultural y social; y la Casa Gargollo es considerada uno de las pocas mansiones porfirianas que sobreviven prácticamente íntegras sobre Paseo de la Reforma, la avenida trazada en 1865 por mandato del emperador Maximiliano de Habsburgo, inspirado en los grandes bulevares europeos, y hoy —la casa— es testimonio más visible del esplendor arquitectónico de la Ciudad de México de principios del siglo XX, y catalogada como patrimonio protegido de la capital mexicana.
Pero antes de irnos, quiero decirle que Maximiliano de Habsburgo tomó el mandato de México tras la intervención francesa en el país, y llegó a México el 12 de junio de 1864, habiendo salido el 14 de abril de ese año, cuando él y la emperatriz Carlota partieron del puerto de Trieste, en Italia, “en medio de una emotiva despedida”, relatan los párrafos publicados de historia.
La famosa anécdota de las chinches cuenta que Maximiliano de Habsburgo, recién llegado a México en 1864, tuvo que dormir en una mesa de billar en Palacio Nacional porque su cama estaba infestada de chinches, y su esposa, Carlota, pasó su primera noche en un sofá nada cómodo. Esta anécdota la escuchó por primera ocasión —el que esto escribe—, de don Rafael Álvarez Díaz, un artesano culto que la había leído en la obra de José Luis Blasio “Maximiliano íntimo, memorias de un secretario particular”, y que hoy edita la Coordinación de Humanidades de la UNAM.
Porque resulta que el jardinero de la casa de Habsburgo, Wilhelm Knechtel, entre la primavera de 1864 y la segunda mitad de 1867, emprendió el viaje a estas tierras, como avanzada, antes de que Maximiliano y Carlota hicieran su viaje, y quien había revisado el palacio donde vivirían, el Castillo de Chapultepec (rebautizado por ellos como Palacio Imperial de Chapultepec y Miravalle); sin embargo, a la obra le faltaban muchos detalles, pero nunca detectó la plaga y, al intentar dormir, encontró que la cama estaba infestada de chinches. VER VIDEO (SociodigitalTV, @sobrevillasproductions, YouTube)
Fuentes consultadas
Gobierno de la Ciudad de México, Casa Gargollo (University Club).
The University Club, un club con tradición centenaria (MXCity, 2017).
The University Club se modernizará con una torre de 39 pisos (Obras Expansión).
Reforma, de paseo histórico a bulevar de rascacielos (El Universal).
University Club of México celebra su 120 aniversario (Reforma).
University Tower, la más alta torre de vivienda en Reforma (Excélsior).
Y otros espacios de Internet.
6/29/2026
La fábrica de realidades y el Sicariato Informativo
La fábrica de realidades y el Sicariato Informativo
· Cómo las redes sociales, la inteligencia artificial y la desinformación están transformando la democracia en México y América Latina
Por José Sobrevilla
¿Se ha dado cuenta de que hoy la verdad compite contra un algoritmo? Tan ha sido así que un conocido columnista mexicano fue criticado por decir que “la realidad era irrelevante” y lo que importaba era la “narrativa”. Todavía en el siglo pasado, la información pública circulaba a través de periódicos, estaciones de radio y canales de televisión sometidos a criterios editoriales relativamente identificables. La llegada de Internet prometía democratizar el acceso al conocimiento y ampliar la libertad de expresión, pero, dos décadas después, América Latina enfrenta la paradoja de que nunca había existido tanta información disponible y, al mismo tiempo, jamás había sido tan difícil distinguir entre realidad y manipulación.
La irrupción de las redes sociales, la inteligencia artificial generativa, los sistemas automatizados de difusión de contenidos y los llamados “deepfakes” han transformado radicalmente el ecosistema informativo, comenzando una revolución tecnológica que se ha convertido en uno de los principales desafíos para las democracias contemporáneas.
Gran parte de esta información ha sido concentrada en un libro llamado “El Sicariato Informativo, El algoritmo su arma letal” que circula ya en Amazon y cuya autoría es del comunicador Juan Ayón Bernal (exjefe de información del periodista y conductor Ricardo Rocha) y de este columnista. ¿Por qué escribimos este libro? Precisamente porque organismos internacionales, autoridades electorales, universidades y centros de investigación coinciden en que la desinformación se ha convertido en un factor capaz de alterar procesos políticos, influir en la opinión pública, exacerbar conflictos sociales y erosionar la confianza ciudadana en las instituciones.
Originalmente las plataformas digitales no fueron diseñadas para difundir información verificada, sino para captar atención. Su modelo económico depende de mantener a los usuarios conectados el mayor tiempo posible; así, diversos estudios académicos han demostrado que los contenidos que provocan emociones intensas —miedo, enojo, indignación o sorpresa— generan más interacciones que la información objetiva y contextualizada. Como consecuencia, los algoritmos tienden a favorecer publicaciones que despiertan reacciones inmediatas.
La UNESCO ha advertido que esta dinámica facilita la propagación de contenidos falsos o engañosos, especialmente en contextos de polarización política y desconfianza institucional, características presentes en numerosos países latinoamericanos.
La velocidad con la que se propagan estos mensajes supera ampliamente la capacidad de verificación de periodistas, estudiosos del tema, académicos y autoridades. Cuando una noticia falsa es desmentida, el daño a menudo ya está hecho. Decía con frecuencia el expresidente AMLO “La mentira, cuando no mancha, tizna”.
Lo conocido globalmente es que México se ha convertido en uno de los principales laboratorios regionales de la desinformación política. Durante los procesos electorales de los últimos años, el Instituto Nacional Electoral (INE) y diversas organizaciones de verificación documentaron la circulación masiva de videos manipulados, fotografías sacadas de contexto y narrativas falsas relacionadas con supuestos fraudes electorales.
Las plataformas digitales se fueron transformando en espacios donde millones de ciudadanos recibieron información sin filtros editoriales y sin mecanismos eficaces para distinguir entre contenido auténtico y contenido fabricado. La situación se agravó debido a la creciente polarización política. Las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios de interacción para convertirse en campos de batalla donde grupos políticos, simpatizantes, operadores digitales y usuarios anónimos compiten por imponer narrativas.
Expertos en comunicación política señalan que la discusión pública ya no gira necesariamente en torno a los hechos, sino alrededor de interpretaciones emocionales de esos hechos; por lo que la percepción termina siendo más importante que la evidencia, como bien lo ha dicho el cuestionado columnista de El Financiero, Raymundo Riva Palacio.
Uno de los fenómenos más documentados en América Latina es la utilización de redes coordinadas de cuentas automatizadas. Investigaciones realizadas por universidades y centros especializados han identificado estructuras capaces de generar miles de mensajes simultáneamente para amplificar tendencias, posicionar etiquetas o desacreditar adversarios políticos; operaciones que funcionan creando la ilusión de apoyo masivo. Un usuario promedio observa cientos o miles de mensajes similares y puede concluir erróneamente que representan una opinión mayoritaria. Ejemplos de ello han sido incluidos en el mencionado libro “El sicariato informativo”.
Brasil fue uno de los primeros países de la región donde este fenómeno alcanzó gran escala. Durante diversos procesos electorales se documentaron campañas coordinadas que utilizaron redes sociales y aplicaciones de mensajería para difundir información falsa o engañosa. En México, Colombia y Argentina también se han detectado operaciones digitales destinadas a influir en la conversación pública mediante mecanismos automatizados. Lo preocupante es que la inteligencia artificial ha reducido significativamente los costos de estas estrategias. Lo que antes requería decenas de operadores humanos hoy puede ejecutarse mediante sistemas automáticos capaces de producir textos, imágenes y videos de apariencia auténtica, y Brasil representa uno de los ejemplos más estudiados de desinformación digital en el mundo.
Investigaciones periodísticas y académicas han documentado cómo millones de mensajes fueron distribuidos mediante grupos de WhatsApp durante campañas electorales, aprovechando la naturaleza privada y cifrada de la plataforma. A diferencia de Facebook o “X”, donde el contenido puede ser monitoreado públicamente, las cadenas de WhatsApp se propagan en espacios cerrados difíciles de rastrear. Esta situación permitió la difusión masiva de rumores, teorías conspirativas y contenidos falsos que alcanzaron audiencias de enorme magnitud antes de ser verificados.
El fenómeno reveló una realidad inquietante: las campañas de desinformación ya no necesitan medios tradicionales para alcanzar impacto nacional. En Venezuela, por ejemplo, la manipulación informativa ha adquirido características particularmente complejas debido a la intensa confrontación política.
Diversas organizaciones internacionales han documentado tanto campañas oficiales de propaganda como operaciones digitales destinadas a influir en la percepción pública dentro y fuera del país. La abundancia de información contradictoria ha generado un entorno donde la ciudadanía enfrenta enormes dificultades para verificar hechos básicos sobre economía, política y derechos humanos.
Especialistas describen este fenómeno como una “guerra de narrativas”, donde la lucha por controlar la percepción pública se vuelve tan importante como los acontecimientos mismos. Si la desinformación tradicional ya representaba un desafío considerable, los deepfakes han elevado el problema a una nueva dimensión, porque con ellos, mediante inteligencia artificial, es posible crear videos en los que una persona parece decir algo que jamás dijo o participar en eventos que nunca ocurrieron.
Los avances tecnológicos han sido tan rápidos que incluso especialistas encuentran dificultades para distinguir algunos contenidos falsificados. Un video falso de un candidato presidencial, un líder empresarial o una autoridad gubernamental podría desencadenar crisis políticas, financieras o sociales antes de que las verificaciones logren desmentirlo. Pero quizá el efecto más peligroso sea otro: la destrucción de la confianza en la evidencia audiovisual. Si cualquier imagen puede ser falsificada, entonces cualquier imagen auténtica también puede ser cuestionada.
En Colombia y Argentina, investigadores han observado cómo las redes sociales amplifican divisiones políticas preexistentes. Los algoritmos suelen mostrar contenidos compatibles con las preferencias ideológicas del usuario. Con el tiempo, esto genera comunidades digitales donde las personas interactúan principalmente con quienes comparten sus creencias, formando cámaras de eco informativas.
Dentro de estas burbujas, las noticias falsas encuentran condiciones ideales para prosperar porque rara vez enfrentan cuestionamientos significativos. La consecuencia es una creciente fragmentación del espacio público y una disminución de los consensos mínimos necesarios para el funcionamiento democrático.
La manipulación digital no afecta únicamente a la política. Mujeres, periodistas, activistas y menores de edad se encuentran entre los grupos más vulnerables. UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), la agencia de la ONU dedicada a proteger y promover los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes, ha alertado sobre el incremento de imágenes y videos falsificados mediante inteligencia artificial con fines de explotación sexual, acoso o extorsión.
Periodistas de investigación han sido blanco de campañas coordinadas destinadas a desacreditar su trabajo mediante rumores, montajes y ataques digitales. La violencia simbólica generada por estas prácticas tiene consecuencias reales en la vida cotidiana de miles de personas. La principal víctima de la desinformación no es una elección específica ni un gobierno determinado; las democracias requieren que los ciudadanos compartan una base mínima de hechos verificables para debatir, discrepar y tomar decisiones colectivas.
Cuando la verdad se vuelve relativa y cada grupo construye su propia versión de la realidad, la posibilidad de diálogo disminuye y aumenta la polarización. La confianza en los medios, en las instituciones y en la evidencia misma comienza a deteriorarse. Por lo tanto, México y América Latina atraviesan una transformación histórica del espacio público. La combinación de algoritmos, redes sociales, inteligencia artificial, bots, fake news y deepfakes ha creado un ecosistema informativo donde la percepción puede ser moldeada con una eficacia sin precedentes.
La región enfrenta un reto que trasciende la tecnología. Se trata de una cuestión democrática, cultural y educativa. La capacidad de las sociedades para distinguir entre información verificable y manipulación digital será uno de los factores decisivos para la calidad de la vida pública en las próximas décadas.
La pregunta ya no es si la realidad puede ser manipulada digitalmente. La evidencia demuestra que puede hacerlo. La verdadera pregunta es si las democracias latinoamericanas serán capaces de desarrollar las herramientas necesarias para defender la verdad en una era en la que la ficción puede parecer más real que los hechos. VER VIDEO en YouTube (SociodigitalTV y @Sobrevillasproductions)
Fuentes consultadas
*[UNESCO – Disinformation in Latin America and the Caribbean](https://www.unesco.org/en/articles/how-can-latin-america-and-caribbean-deal-disinformation?utm_source=chatgpt.com)
*[Instituto Nacional Electoral (INE) – Estrategia Certeza contra la desinformación](https://centralelectoral.ine.mx/?utm_source=chatgpt.com)
*[Oxford Internet Institute – Computational Propaganda Project](https://demtech.oii.ox.ac.uk/?utm_source=chatgpt.com)
*[UNICEF América Latina y el Caribe](https://www.unicef.org/lac/?utm_source=chatgpt.com)
*[Reuters Fact Check] (https://www.reuters.com/fact-check/?utm_source=chatgpt.com)
*[First Draft News Archive (desinformación digital)](https://firstdraftnews.org/?utm_source=chatgpt.com)
* [International Fact-Checking Network (IFCN)](https://www.poynter.org/ifcn/?utm_source=chatgpt.com)
* Organization of American States – Informes sobre integridad electoral y desinformación.
* World Economic Forum – Riesgos globales de desinformación e información falsa.
* OECD – Estudios sobre resiliencia democrática e integridad de la información.


