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10/05/2025

¿Quo vadis, ONU?

José Steinsleger

Uno. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (AG/ONU) acaba de celebrar el octogésimo aniversario de su fundación (San Francisco, 24 de octubre de 1945), ocasión en que varios estadistas y gobernantes desfilaron por la máxima tribuna del mundo, condenando sin remilgos el genocidio del pueblo palestino perpetrado por la entidad sionista llamada Israel.

Dos. El insípido portugués Antonio Guterres (secretario general de la ONU) inauguró la histórica reunión diciendo que los principios del organismo están “bajo asedio como nunca antes” y concentrando su discurso en el “caos climático”. No obstante, nada dijo de las un mil 346 resoluciones sobre Palestina expedidas por la AG, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social y el Consejo de Derechos humanos violadas por el régimen de Tel Aviv entre 1947 y 2012 (y desde entonces contando).

Tres. Simultáneamente, el horror. Lunes 22: festejo del año nuevo judío (Rosh Hashaná), con bombardeo al hospital infantil Al Rantisi y el oftalmológico San Juan (61muertos), a más de 371 asesinatos entre el martes 23 y el domingo 28, sin contar un millar de heridos.

Cuatro. En casi dos años de ininterrumpida limpieza étnica, a ojos de todo mundo, el total de víctimas en la franja de Gaza asciende a más de 67 mil, número que no incluye a docenas de millares de civiles sepultados bajo los escombros de edificios bombardeados.

Cinco. Así, opté por la vulgarizada expresión latina “¿ quo vadis?” (¿adónde vas?), pegándola a una entidad política concreta, en lugar de un vago e indefinido “mundo”. O sea, la litúrgica opción de los filósofos a la carta y youtubers del mes, que eluden, tergiversan (o simplemente ignoran) las causas políticas de la resistencia palestina.

Seis. V. gr.: la plañidera argentina Rita Segato, antropóloga social que frente al horror en curso dice sentirse “exhumana”, habiendo rehusado a ser parte de esta “especie infernal” ( La Jornada Semanal, 28/9/25). Por ende, es de esperar que de tan merolica reflexión, excluya a las compañeras y compañeros de la heroica y ejemplar especie humana que, en estos momentos, navegan a bordo de la Flotilla Sumud con rumbo a Gaza, exponiendo sus vidas.

Siete. Por otro lado, ¿Quo vadis? fue una exitosa novela del nacionalista polaco Henryk Sienkiewicz (1896) y llevada al cine en distintas épocas del siglo pasado. La obra narra la persecución de los cristianos en tiempos de Nerón, y de niño creo haber visto dos o tres veces el filme homónimo dirigido por Mervyn Leroy (1951), protagonizado por Robert Taylor, Deborah Kerr, el gran Peter Ustinov en el papel de Nerón y un par de adolescentes de 19 y 17 años que nos volaban la cabeza: Elizabeth Taylor y Sophia Loren.

Ocho. Luego, leyendo la novela, pude apreciar que el guion del filme había respetado momentos cruciales del texto. Por ejemplo, cuando el emperador Nerón convoca a su “círculo rojo” y, corriendo un telón, les muestra la inmensa maqueta de lo que sería “Nerópolis”, la nueva Roma. Claro que para ello, debía incendiar la ciudad vieja, expulsando a los habitantes cautivos de tóxicas ideas islamis… (¡perdón…! cristianas).

Nueve. Nerón indagó la opinión de sus desconcertados consejeros, y sólo Petronio se atrevió a decir que una decisión de esa magnitud destruiría los cimientos del imperio. Pero su jefe respondió diciendo que el único método para unir y civilizar el mundo bajo un solo poder obliga a derramar sangre. “¿Y los cristianos?”, preguntó Petronio. “Me vale… –dijo Nerón– Cuando haya acabado con los cristianos, la historia no estará segura de que hayan existido”.

Diez. Roma fue incendiada en 64 dC, ordenando a un contingente de legionarios que cerrasen el portón de la ciudad, impidiendo la evasión de los habitantes. Pero algunos consiguieron escapar, entre ellos el apóstol Pedro, quien en la huida se encontró con Jesucristo caminando en dirección contraria. Pedro le preguntó: “¿ Quo vadis, Dominae?” (¿Adónde vas, Señor?) El ungido respondió que iba a Roma para ser crucificado. “¿Vas a ser crucificado otra vez?” Respuesta del ungido: “Sí, Pedro. Voy a ser crucificado de nuevo”.

Once. Avergonzado, Pedro regresó a Roma donde, finalmente, en un circo de la colina vaticana donde los cristianos eran sacrificados, fue crucificado cabeza abajo a pedido expreso; sitio donde tres siglos después, el emperador Constantino erigió la primera basílica que lleva el nombre del mártir.

Doce. Así, dos grandes emperadores: Nerón y Constantino, que en mucho se parecen a Netanyahu y Trump. El primero acabó con Roma (no confundir con Gaza). Y el otro, bautizado minutos antes de estirar la pata, terminó sus días creyendo haber unido al orbe cristiano, aunque “…sin saber qué partido tomar ni a quien perseguir”, según Voltaire.

7/26/2025

Hambruna en Gaza desata presión internacional. Mujeres e infancias saturan hospitales y centros comunitarios

 

Los Ministros de Asuntos Exteriores de Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Italia, Grecia, Japón, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza, expresaron por medio de un comunicado que el modelo de ayuda del gobierno israelí en el que se busca trasladar a los habitantes a una «ciudad humanitaria», dividiendo así al Estado de Palestina en dos partes, es peligroso.

El desplazamiento forzado permanente es una violación al derecho internacional humanitario, por lo que los gobiernos de las 29 naciones se opusieron a cualquier medida encaminada a un cambio territorial o demográfico en los territorios palestinos ocupados explicando que, de implementarse el plan anunciado por la Administración Civil de Israel, se asimilará a lo que ocurre en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, donde se han creado varios asentamientos y la violencia de colonos se ha disparado.

«Instamos a las partes y a la comunidad internacional a que se unan en un esfuerzo común para poner fin a este terrible conflicto mediante el cese al fuego inmediato, incondicional y permanente. Más derramamiento de sangre no sirve para nada (…) Estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas para apoyar este dese y una vía política hacia la seguridad y la paz para los israelíes, los palestinos y toda la región» -29 países firmantes

La guerra entre ambas naciones es uno de los conflicto bélicos más prolongados y complejos del mundo. La principal disputa es la ocupación del territorio con una extensión de 365 kilómetros, en el cual persisten tres religiones: católica, musulmana y judía. En adherencia, es la Franja de Gaza, espacio donde se desata la guerra entre grupos militares de Israel y la organización Hamas. 

Este último, apoya el uso de violencia y fuerza para la creación de un Estado Islámico y previo al inicio de la guerra, el pasado 7 de octubre de 2023, se llevó a cabo la Operación Inundación de Al-Aqsa, con una serie de ataques coordinados por Hamas contra comunidades fronterizas en el que murieron mil 200 personas y 240 fueron secuestradas llevados a la Zona de Franja.

El ataque dio pie a que Israel declarara una guerra caracterizada por bombardeos en la Franja de Gaza que hasta el momento ya provocó la muerte de más de 45 mil personas, entre los que se estiman al menos 14 mil 500 quienes eran niñas y niños. En cuanto a las mujeres, se ha registrado que 10 mil mujeres han sido asesinadas, según se registró en el último informe de ONU Mujeres. 

Mujeres e infancias golpeados por la hambruna

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el bloqueo de ayuda humanitaria en Gaza ocurrió cuando la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) informaba sobre la mejora en la diversidad de la dieta durante el alto el fuego que se llevó a cabo el pasado 15 de enero gracias a que Palestina e Israel llegaron a un acuerdo para intercambiar rehenes, en el cual se liberaron a 3 ciudadanas israelíes, así como 90 palestinos, entre ellos 69 mujeres y 9 infantes.

Niñas y Mujeres son liberadas durante tregua entre Israel y Palestina – cimacnoticias.com.mx

Este periodo de paz permitió que las organizaciones civiles aumentaran la cantidad de suministros que necesitaba la población palestina en Gaza como alimentos, agua, vacunas para la inmunización rutinaria, suministros médicos desechables para hospitales y equipos especializados; sin embargo, la situación ya se invirtió y de nueva cuenta la destrucción afectó a 3 mil infantes y mil mujeres embarazadas o lactantes quienes fueron remitidas para recibir tratamiento contra la desnutrición aguda, según datos de la ONU.

El Hospital Especializado Al-Rantisi para Niño, uno de los pocos que aún resisten, recibe constantemente familias con niñez en estado de desnutrición extrema. No obstante, las madres también padecen la desnutrición, lo que provoca la disminución en la producción de leche materna afectando así la salud de sus hijas e hijos hasta que inevitablemente mueren.

«Junto a la cama de su bebé, la madre de la pequeña Sham Maqqat se encuentra impotente. No come lo suficiente para producir leche materna y no hay leche de fórmula disponible para salvar a su hija. “No hay leche, y no puedo amamantarla. Su salud está deteriorándose. Esperamos que se permita el ingreso de alimentos, leche y pañales para los niños. Vemos morir a nuestros hijos y no podemos hacer nada”, lamentó» -ONU en «Gaza se muere de hambre: Llamados de auxilio en medio del bloqueo».

«La madre de Hossam Al-Taramasi afirmó que la situación de su familia se ha deteriorado debido a la guerra, y muchas veces no tiene nada para alimentar a su hijo. “Es una hambruna. No puedo cubrir las necesidades de mi hijo. Entramos al hospital el viernes y desde entonces, mi hijo vive solo de suero, no puede caminar”, dijo.» –ONU en «Gaza se muere de hambre: Llamados de auxilio en medio del bloqueo».

Ante esta situación, las cocinas comunitarias se convirtieron en el único refugio para muchas familias donde se ofrece una comida diaria para calmar el hambre, ya que los mercados permanecen vacíos. De acuerdo con la OCHA, las ciudadanas y ciudadanos que buscan alimento arriesgan constantemente sus vidas e incluso las multitudes desesperadas son blancos de disparos diarios por parte de las fuerzas israelíes.

Datos del Alto Comisionado para los Derechos Humanos señalan que entre el 27 de mayo y 21 de julio, mil 54 personas palestinas murieron a manos del ejército israelí en Gaza mientras intentaban acceder a alimentos. De ellos, 766 murieron en las inmediaciones de los emplazamientos de la fundación privada GHF y 288 alrededor de los convoyes de la ONU y de otras organizaciones de ayuda.

Las consecuencias de la guerra para las palestinas

De acuerdo con el último informe de ONU Mujeres, publicado en abril de 2024, desde el comienzo del conflicto bélico, niñas y mujeres no han podido atender sus necesidades básicas como comer, beber agua, ir al baño, usar toallas sanitarias, ducharse o cambiarse de ropa. A este panorama se suma que algunas se están enfermando, deben hacer el trabajo de cuidados y han quedado en estado de viudez. 

De manera general, se han llevado a cabo desplazamientos internos, la mayoría vive en Rafah, al sur de la Franja de Gaza, sin tener un lugar seguro al cual ir. Las escuelas, instituciones gubernamentales y los refugios están abarrotados, limitando la capacidad para ofrecer servicios como agua y comida.

Refugios con capacidad de 2 mil lugares, están cuidando de hasta 20 mil personas y 650 tienen acceso a una letrina para ir al baño. También hay que contemplar que hay personas que habitan en tiendas de campaña sobre las calles de la zona.

Antes del 7 de octubre, el acceso al agua ya era limitado como resultado de décadas de la ocupación israelí, más de un millón de palestinos en Gaza no reciben servicios de agua y saneamiento, por lo que dependían de camiones para acceder a agua potable. Esta sustancia resulta vital para la vida humana, pero sobre todo para las niñas y mujeres quienes necesitan satisfacer sus necesidades de consumo y domésticas. 

Algunos datos encontrados en el informe respecto a las niñas y mujeres son:

  • 1,1 millones de mujeres necesitan el acceso al agua potable.
  • 337 mil 057 niñas y niños menores de cinco años corren un riesgo particular de contraer enfermedades transmitidas por el agua.
  • Más de 540 mil mujeres y niñas en Gaza están en edad reproductiva y necesitan acceso a artículos adecuados para apoyar la higiene, la salud, la dignidad y el bienestar.
  • Se necesitan 10 millones de compresas menstruales desechables cada mes para cubrir las necesidades y preservar la dignidad de las mujeres.
  • La privacidad para la gestión de la higiene menstrual de más de 690 mil mujeres y niñas en Gaza es limitada.
  • 107 mil mujeres y hombres de edad avanzada enfrentan riesgo a contraer hepatitis A.
  • Las niñas y mujeres están en riesgo de exponerse a enfermedades infecciosas mientras realizan el trabajo de cuidados con sus familiares enfermos.
  • Hay un desafío particular al ayudar a personas con discapacidad motoras y múltiples, ya que se requieren de herramientas, equipos e instalaciones especializadas para dar servicios necesarios.

Prensa en Gaza

Mientras Israel despliega estrategias para adueñarse de Palestina, la guerra junto con los bloqueos humanitarios ya provocó no solo problemas para encontrar alimentos en la población palestina, sino también en personas periodistas. El pasado 21 de julio, la agencia de noticias AFP denunció las afectaciones en la salud de sus colaboradores periodistas en la Franja de Gaza, entre ellos, un escritor independiente, tres fotógrafos y seis guionistas de video desde 2024, cuando la prensa internacional quedó vetada del territorio.

Uno de ellos es Bashar un hombre de 30 años quien trabaja para la agencia desde el 2010 como fotógrafo. Hace unos días atrás publicó en su red social Facebook que no tenía fuerzas para continuar ante la hambruna, la cual ya le provocó un cambio físico y la muerte de su hermano. Al igual de los gazatíes, el colaborador tiene que moverse de un campo de refugiados a otro según son bombardeados por Israel y tan solo en un año trabaja desde la indigencia, falta de higiene personal y con alto riesgo de morir.

Pese a que los periodistas de AFP reciben un salario mensual, no existen víveres para comprar y los que existen están en precios exorbitantes. Asimismo, el sistema bancario desapareció, y quienes intercambian dinero entre cuentas bancarias en línea y efectivo cobran una comisión de casi el 40%, reportó la agencia. Tampoco cuentan con un vehículo para desplazarse ante la falta de combustible y la posibilidad de ser un blanco de la fuerza aérea de Israel.

«Vemos que su situación empeora. Son jóvenes y les fallan las fuerzas. La mayoría ya no tiene la capacidad física para desplazarse por el enclave y realizar sus trabajos (…) en los últimos días hemos entendido por sus breves mensajes que sus vidas ya no dependen de gran cosa y que su valentía, dedicada durante muchos meses a informar al mundo entero, no les ayudará a sobrevivir» -Agencia AFP

Gaza: vergüenza para la humanidad

 

.-Hace meses, si no más de un año, que la ofensiva israelí en la franja de Gaza dejó de ser una guerra defensiva para convertirse en guerra de exterminio.

Hoy, tras meses de bloqueo explícito de alimentos y agua, es imposible negar que lo que ahí sucede es una acumulación de crímenes contra la población civil, no una guerra contra el grupo terrorista Hamas. Aun cuando, para ocultar sus fines necropolíticos, el gobierno de Israel con el apoyo del de Estados Unidos decidieron en meses recientes distribuir alimentos para “evitar” un desastre humanitario, desde hace semanas se acumulan las cifras de personas asesinadas justo cuando van a buscar esa comida o agua imprescindible para sobrevivir.

¿Qué clase de humanitarismo es éste? ¿Qué clase de humanidad somos cuando vemos imágenes de personas esqueléticas y seguimos callando?¿cuando la mayoría de los medios de todo tipo evitan el tema o lo arrumban en páginas interiores?

El 7 de octubre de 2023 fue sin duda alguna un día de horror y terror para Israel y para muchas personas, judías o no judías, en el mundo. La violencia extrema contra civiles inocentes, entre ellos niños, mujeres, personas ancianas, pacifistas algunas de ellas, no puede justificarse, ni siquiera como reacción contra décadas de ocupación. Se llama terrorismo y no se debe tolerar.

Sin embargo, usar esa violencia para justificar una guerra anunciada como una campaña contra un grupo terrorista pero acompañada desde el inicio por discursos de odio que calificaban a todos los palestinos como “animales humanos”, sin derechos, que no merecían recibir agua ni electricidad, atenta contra el sentido más básico de humanidad y justicia. Esa justificación inicial y la (falsa) impresión de que las posturas extremistas en el gobierno de Israel eran minoritarias facilitaron el apoyo de países occidentales y la tolerancia de la opinión pública en muchos países ante la creciente evidencia de que los bombardeos no eran tan puntuales o estratégicos como la tecnología de punta israelí supuestamente podía permitir.

En estos casi 21 meses de guerra esas posturas extremistas han ganado fuerza y se han vuelto explícitas más allá del propio gobierno, según documentan expertos y periodistas de Israel y otros países.

Peor, si el gobierno de Estados Unidos fue antes cómplice de los crímenes de guerra que implica la destrucción de hospitales, escuelas, universidades y mezquitas, al seguir vendiendo armas a Israel y al empezar a amedrentar a quienes se atrevían a protestar y manifestar su solidaridad con la población de Gaza (rara vez con Hamas), desde la llegada de Trump al poder, su gobierno es corresponsable de esos crímenes.

¿Por qué?  Por seguir vendiendo armas  a Israel, por denostar a la Corte Penal Internacional y anunciar sanciones contra la relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, y por recibir como jefe de Estado (y amigo) a un criminal señalado por la justicia internacional. Esta postura deplorable fue precedida – o acompañada-, como sabemos, por la intensificación presiones gubernamentales contra las universidades más prestigiadas de E.U.A. por, supuestamente, no haber impedido protestas “antisemitas” en sus campus, imponiendo así una mirada retroactiva (aberrante jurídicamente) y una definición de antisemitismo que lo equipara con antisionismo o con críticas al gobierno de Israel.

Plantear esto no es negar que haya habido manifestaciones y actos antisemitas en algunas universidades, es señalar la manipulación del lenguaje con fines políticos que nada tienen que ver con la defensa de los derechos humanos. Del mismo modo, denunciar (como ya lo han hecho diversos periodistas y expertos en genocidio o en historia de Medio Oriente así como la CPI y algunos países), los actos del ejército israelí y los planes de su gobierno como crímenes  de guerra, de lesa humanidad o como “genocidio” no es en  modo alguno “defender a Hamas” o apoyar el terrorismo. Es exigir que un gobierno que se dice “democrático” y que apela al respeto hacia sus ciudadanos – y al derecho internacional cuando plantea que “israel tiene derecho a defenderse” – se comporte como integrante de una comunidad internacional donde el uso desproporcionado de la fuerza no puede hacerse “ley” ni gozar de impunidad como si se tratara de un Estado excepcional, intocable por crítica alguna.

Según el historiador israelí Omer Bartov, entrevistado por el NYT a raíz de un artículo acerca de la ofensiva israelí en Gaza, se lleva a cabo un genocidio cuando no sólo se mata a una proporción significativa de la población sino también se destruye la infraestructura vital, educativa y cultural de ese grupo, con el fin de hacerle imposible la vida y la reconstrucción de su identidad étnica, religiosa o de grupo.  

En este sentido, explica este estudioso del tema, el genocidio no consiste en matar a un millón de personas (por dar una cifra) sino en matar a parte de un grupo étnico, religioso, etc. y destruir su entorno con la intención de acabar con ese grupo como tal, con su identidad como grupo (véase el podcast: https://www.nytimes.com/2025/07/23/opinion/israel-gaza-genocide-scholar-response.html?searchResultPosition=1).  

Esta intención criminal subyace a los discursos de odio ya mencionados y a los planes de expulsar a la población palestina de Gaza (discutidos en el parlamento israelí esta semana).

Esta intención destructiva a ultranza (la llamemos como la llamemos, es evidente) quizá explique por qué, según la organización Reporteros Sin Fronteras, desde noviembre de 2023 han sido asesinados/as 200 periodistas gazatíes, más de 41 mientras trabajaban.

Por qué el gobierno e Israel no ha permitido la entrada de corresponsales internacionales en la franja y por qué hoy Gaza es el territorio más peligroso del mundo para el periodismo. Un territorio arruinado donde, según denunció la AFP, están muriendo de hambre periodistas, camarógrafos, algo “nunca visto” por quienes integran esta agencia y han perdido a integrantes de medios en guerras y catástrofes.

No soy experta en Medio Oriente ni pretendo presentarme como tal. He estudiado el discurso de odio y la violencia extrema y encontrado inspiración para pensar el mundo en la obra de Hannah Arendt. Quizá eso me ayude a tratar de entender, no a superar la impotencia. Sin embargo, no hace falta ser “experta” en un tema tan complejo como las relaciones de Israel con los palestinos desde su fundación, o entre ese país y Estados Unidos, para reconocer lo inhumano, intolerable e insoportable,  alzar la voz y denunciarlo.

Reivindico por eso el derecho de cualquier ser humano pensante y sensible a rechazar la idea de que unas vidas valen más que otras o de que un acto terrorista brutal justifica una guerra de exterminio contra una población civil, ahora sitiada por las bombas y el hambre.

6/19/2024

Delitos de lesa humanidad

 

El pasado 12 de junio el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá ordenó a la FGR investigar los crímenes de lesa humanidad, que ampara a 4 mujeres que son familiares de Lucio Cabañas Barrientos.

El proyecto del ministro remarca que no hay bases jurídicas que respalden y permitan que posibles crímenes de lesa humanidad no sean investigados y sometidos a procesos de justicia. Más bien resalta la imprescriptibilidad de este tipo de crímenes y su urgente atención. No hacerlo representa una violación al derecho a la verdad.

La perseverancia y el valor de las primas de Lucio Cabañas y de su sobrina Antonia Morales, que tenía 6 meses cuando el ejército desapareció a su papá Abelardo Morales “Ranmel”, en un retén en la entrada de Acapulco, vencieron el miedo y señalaron todas las violencias que padecieron.

El 17 de enero de 1972 fueron desaparecidas y torturadas en Tlaxcoaque, un centro clandestino de detención en cuyos sótanos torturaban, violaban, mataban y desaparecían a quienes consideraban enemigos del régimen priista.

Fueron víctimas de desaparición transitoria y tortura, sin embargo, el ministerio público dio carpetazo a sus denuncias para mantener el pacto del silencio, protegiendo a las autoridades responsables. Las 4 primas de Lucio aún viven. Ya conocen la noticia, ahora esperan que el ministerio público atienda estas resoluciones de la SCJN para que se judicialicen los casos y se castigue a los violadores de derechos humanos.

La resolución

La resolución es contra el fiscal especializado de control competencial de la Fiscalía General de la República (FGR), quien dictó el no ejercicio de la acción penal en la averiguación previa que se inició con motivo de su denuncia por los delitos clasificados como de lesa humanidad.

La denuncia la interpusieron en el 2015 y fue hasta febrero de 2022 cuando se les notificó a las víctimas el no ejercicio de la acción penal, debido a que se consideró que los hechos denunciados deberían de ser considerados como abuso de autoridad, y por esa razón, ya había prescrito.

Las 4 mujeres perseveraron en su lucha con el apoyo de su sobrina Antonia Morales quien solicitó el acompañamiento jurídico de la defensora Pilar Noriega y del defensor Nicómedes Fuentes, ex miembros de la Comisión de la Verdad de Guerrero.  

Con su asesoría interpusieron un amparo porque se trató de víctimas de desaparición forzada transitoria y tortura, en un contexto de violaciones graves de derechos humanos que se cometieron contra amplios sectores de la población en un período que va de 1965 a 1990.

En esos años cruentos la tortura y la desaparición forzada fueron una práctica sistemática y generalizada, al grado que constituyeron crímenes de lesa humanidad, que son imprescriptibles, a pesar de que en aquellos años no se consideraban como delitos.

Las bases jurídicas se encuentran en el artículo 7 del estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI), que señala claramente, que para constituir un delito de lesa humanidad, la desaparición forzada y la tortura, deben ser “parte de un ataque generalizado o sistemático.” En el caso de Irene, Juana, Rosa y Flavia, primas de Lucio quedaron acreditados estos delitos, al grado que toda su familia fue perseguida.

En el caso de Rosendo Radilla, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) en los párrafos 132, 136, 147 y 152 se refirió al contexto en que desapareció Rosendo. Indicó que en esa época tuvieron lugar desapariciones forzadas de personas en diversas partes del territorio mexicano, donde existió un patrón de detenciones, tortura y desapariciones forzadas de personas militantes de la guerrilla o identificadas como sus simpatizantes.

Se considera que el ataque es generalizado cuando se comete masivamente, a gran escala, contra una multiplicidad de víctimas. Se cataloga como sistemático cuando se trata de un patrón regular o un plan metódico u organizado, preconcebido. Se utilizan recursos públicos o privados considerables, no requieren que sean adoptados formalmente como política de Estado.

En la sentencia 178/2022 emitida por el juez sexto de distrito de amparo en materia penal argumenta que existen suficientes elementos para deducir que los hechos denunciados debieron estar comprendidos entre los delitos de lesa humanidad, por lo que la autoridad responsable viola los artículos 17 y 20 de la Constitución.

Existen datos para inferir que los hechos denunciados están dentro de una política sistemática de aniquilación contra Lucio Cabañas, su familia y simpatizantes.

El mismo decreto de creación de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el esclarecimiento histórico y el impulso a la justicia, comenta que el contexto social que permeaba en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa no pasaba inadvertido para el ejecutivo federal.

De lo expuesto en el decreto se advierte que el gobierno federal reconoció que en el periodo de 1965 a 1990 se consumaron violaciones graves a los derechos humanos.

En consecuencia, el acto reclamado es contrario a los derechos humanos en cuanto al acceso a la justicia y la verdad, por lo tanto, el ministerio público a cargo de la investigación deberá tomar en cuenta el contexto social y las características del entorno social en el que se cometieron los hechos denunciados, con el fin de  analizarlos bajo la perspectiva de los delitos de lesa humanidad.

Deberá también investigar y documentar todas las referencias de las averiguaciones previas iniciadas con motivo de los 532 casos identificados por la CNDH en su recomendación 26/2001. La investigación deberá evidenciar las conductas de las autoridades que actuaron violentamente contra las quejosas que fueron víctimas de graves violaciones de derechos humanos, solo por ser familiares de Lucio Cabañas.

Se ordenó al ministerio público que efectué la investigación en un término de doce meses, y al final deberá resolver el no ejercicio o el ejercicio de la acción penal. Cada dos meses deberá informar al juzgado de distrito y remitir copia certificada de sus actuaciones en ese lapso, en cumplimiento de la sentencia. No podrá decretar el no ejercicio de la acción penal si existen pruebas suficientes que acrediten delitos de lesa humanidad.

El ministerio público deberá apoyarse en la Comisión de acceso a la verdad, el esclarecimiento histórico e impulso a la justicia de las violaciones graves a los derechos humanos para que le proporcione la información que tenga a su disposición, con relación a los hechos en que se encuentren involucradas las quejosas. Si la Comisión no tiene la información deberá gestionarla ante las autoridades competentes para que sea remitida al ministerio público.

Si bien el ministerio Público a cargo de la averiguación no figura como autoridad responsable no es obstáculo para vincularla al eficaz cumplimiento del fallo protector, ya que cualquier servidor público o ente estatal que esté vinculado al cumplimiento de la sentencia, deberá realizar los trámites necesarios para la observancia de la sentencia, aunque no haya sido señalada como autoridad responsable en el presente juicio.

Se concedió el amparo contra el fiscal especializado de control competencial de la FGR quien dictó el acto reclamado y resolvió el no ejercicio de la acción penal por el delito de tortura como delito de lesa humanidad.

Por su parte el fiscal promovió la revisión de la sentencia y las primas de Lucio Cabañas promovieron la revisión adhesiva. Este recurso lo promueve la parte que obtuvo una sentencia favorable en el amparo, porque se considera como un medio de defensa en sentido amplio que garantiza, a quien obtuvo sentencia favorable, la posibilidad de expresar agravios tendientes a insistir en la sentencia que favoreció a sus intereses.

El caso, conforme a la ley de amparo, se remitió a un tribunal colegiado que recayó en el segundo tribunal colegiado en materia penal, Los magistrados resolvieron que la SCJN era la instancia que debería de pronunciarse sobre la subsistente interpretación constitucional.

Así fue como la primera sala de la SCJN resolvió otorgar la protección de la justicia a las víctimas del período de la violencia política de Estado entre 1965 a 1990.Exhortó a la FGR a continuar con el trabajo que implica la garantía de justicia y el derecho a la verdad, para los cientos de víctimas que continúan luchando para que se castigue a las autoridades responsables de estas graves violaciones a los derechos humanos.

Por su parte la Secretaría de gobernación (SEGOB) informó que la FGR desde el mes de marzo de este año realizó la traslación de tipos penales para que se juzgue a personas por delitos cometidos en la llamada guerra sucia, sin que el transcurso del tiempo sea impedimento para sancionarlos.

Esto permite que las investigaciones iniciadas por delitos como secuestro, privación ilegal de la libertad o abuso de autoridad, también sean sancionadas, ahora como desaparición forzada de personas. Detalló que el equipo especial de investigación y litigación de la FGR ha radicado 244 expedientes en la fiscalía especializada en materia de derechos humanos (FEMDH), a fin de proseguir con su integración hasta su determinación legal.

Esta sentencia no solo sienta un precedente para cientos de casos que sucedieron en aquellos años, sino que, además se reconoce que los crímenes cometidos fueron de lesa humanidad, convirtiéndose en un parteaguas para el acceso a la justicia sobre crímenes del pasado en nuestro país.

4/13/2024

Conflicto México-Ecuador impactará en la ciudadanía: Loretta Ortiz, Ministra de Suprema Corte

 

.-Ciudad de México.- En entrevista para Cimacnoticias la Ministra Loretta Ortiz de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mencionó que la ruptura con Estado ecuatoriano impactará negativamente a la ciudadanía de aquella nación, ya que el aislamiento diplomático suele llevar consigo consecuencias políticas, económicas y sociales.

Hay que recordar que el punto más álgido de la crisis diplomática que enfrentan México y Ecuador, sucedió tras la irrupción de las fuerzas policiales ecuatorianas a la embajada de México en Ecuador. La acción del Estado ecuatoriano derivó en una serie de violaciones a leyes y estándares internacionales en materia de diplomacia y una pieza clave en la conciliación ha sido la Secretaria de Relaciones Exteriores Alicia Bárcena.

Recién iniciado el conflicto entre Ecuador y México, la ministra Ortiz dio reconocimiento a la labor desempeñada por la Secretaria de Relaciones Internacionales, Alicia Bárcena, ante los hechos:

«El desempeño de la canciller, Alicia Bárcena, frente a la ruptura de relaciones diplomáticas de México con Ecuador, ha sido extraordinario, se ha conducido de forma impecable, ha estado muy bien. Y es mucha la presión, pero, ha ejercido muy bien su función como secretaria de Relaciones Exteriores», señaló la ministra de la SCJN.

Volviendo a la entrevista con Cimacnoticias, La ministra que también se podrían ver afectados los intercambios académicos y culturales, así como la disminución de inversión extranjera y el deterioro de relaciones comerciales, todo esto como parte de las consecuencias inmediatas de la crisis a la que tendrá que enfrentar el país sudamericano.

«La ruptura de relaciones diplomáticas y consulares es una sanción, en sí misma, que no se cumplan con los acuerdos comerciales, son sanciones en el Derecho Internacional», subrayó Loretta Ortiz.


«En el Mercosur, casi 30 países han respondido de esta manera porque si ellos aceptan esta situación, el día de mañana se forma lo que es una costumbre internacional. En la que ellos pueden resultar afectados, les pueden invadir su embajada», refirió.

La ministra de la SCJN, refiere que la legislación internacional, son «reglas para jugar el fútbol» y si tú como Estado las incumples, «se viene abajo, todos los principios de por qué y para qué sirve una embajada, que es precisamente, para proteger a los nacionales en el exterior».

Aparte de las eventuales sanciones económicas, existen diferentes sanciones en el Derecho Internacional: «son cuatro sanciones; la retorsión -sé que es un nombre horrible-, pero es eso, cuando se realiza un acto contrario al derecho internacional la sanción es la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares», precisó.

En este punto ya se comienza a afectar a la ciudadanía de ambas naciones y, sus relaciones naturales, porque no se otorgan visas, ni permisos, ni nada. El escenario es de cero acuerdos.

Luego vendrían las sanciones de represalias y contramedidas, que es el segundo paso, luego de que un Estado dejó de cumplir con una obligación internacional, si se tenía algún acuerdo comercial o otro tipo de convenio e incumplo «ya no me puedes hacer nada porque es una sanción proporcional a lo que tú me hiciste», señaló la ministra de la SCJN, en el sentido, de expresar que existe una especie de acción vinculante.

«Y el Presidente Andrés Manuel López Obrador, ya lo dijo, cómo se pueden arreglar las desavenencias: con unas disculpas y garantía de no repetición», además, después del maltrato para los connacionales, se tendría que dar una indemnización.

Sin embargo, ahora frente a la demanda en contra de Ecuador, ante la Corte Internacional de Justicia, se abre un paréntesis en el conflicto, y se revisarán más aristas, como la de la violación al derecho del pueblo mexicano a brindar asilo.

No olvidemos que el expresidente Glas, se encontraba en suelo mexicano y tenía la connotación de asilado político. Entonces, el Ecuador no podía tocarlo ni llevárselo preso, existe una presunción de inocencia. Y los convenios de asilo lo protegían, ya que, al no formar acuerdos al respecto, México tenía la opción de salvaguardar a su asilado y, de entregarlo, en todo caso a un tercer Estado que sirviera de puente, hasta llegar a un acuerdo.

En materia de Convención de Asilo, existen dos leyes, una de asilo territorial y otra de asilo diplomático. La ministra, definió que en el caso de Glas o cualquier asilado político existe la presunción de inocencia.

Asilo político

La Ministra Ortiz durante la entrevista con Cimacnoticias recordó la tradición de asilo político en nuestro país, la cual se considera uno de los elementos centrales en política exterior del Estado Mexicano, pues se trata de «un compromiso inquebrantable» con la protección de personas de otros países que así lo solicitan cuando sus vidas o integridad se encuentran en riesgo por motivos políticos.

De acuerdo, al artículo 2 de la Ley sobre refugiados, protección complementaria y asilo político, se entiende por Asilo Político, a:

«La Protección que el Estado Mexicano otorga a un extranjero considerado perseguido por motivos o delitos de carácter político o por aquellos delitos del fuero común que tengan conexión con motivos políticos, cuya vida, libertad o seguridad se encuentre en peligro, el cual podrá ser solicitado por vía diplomática o territorial. En todo momento se entenderá por Asilo el Asilo Político».

El inciso tercero, del mismo Artículo 2, establece que el concepto de Fundados Temores, se trata de:

«Los actos y hechos que den o hayan dado lugar a una persecución, y que por su naturaleza, carácter reiterado, o bien, por una acumulación de acciones por parte de un tercero, ponen o podrían poner en riesgo la vida, la libertad o la seguridad de una persona».

Brindar asilo, no es cuestión de ideología, no es cuestión de derechas o de izquierda, porque te puedo dar muchos ejemplos, pongamos el caso de Pinochet, o el caso de Franco, que los puedo traer al calce, explicó Loretta Ortiz:

En el caso de España con la Dictadura de Franco, comentó: «en el caso de Franco, y todos los de izquierda ´entre comillas´ les puedes decir el nombre que quieras; que pidieron asilo; que vivieron y viven en México y que son comunidades muy fuertes».

Tradición humanista

En México existe el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos “Gilberto Bosques”, el objetivo de este Premio consiste en reconocer y alentar a personalidades, grupos y organizaciones mexicanas que destacan en la promoción y la defensa de los derechos humanos, la paz, la solidaridad y la justicia.

Gilberto Bosques Saldívar Fue un profesor, periodista, político y diplomático mexicano. Fue un defensor de la dignidad de las personas, pero sobre todo de las y los perseguidos durante el fascismo y nazismo en la Segunda Guerra Mundial.

Se estima que salvó alrededor de 40 mil personas de prisión, tortura y muerte, con lo cual escribió algunas de las más brillantes páginas de la diplomacia mexicana.

«En la Organización de las Naciones Unidadas (ONU) le otorgaron un premio posterior a su muerte que fue recibido por sus hijas. El reconocimiento, tuvo el sustento con base en los testimonios de todas las personas que salvó de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial», puntualizó la ministra Loretta Ortiz.

La base para brindar asilo, está en el artículo 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: «esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella, y todos los tratados hechos y que se hicieren por el Presidente de la República, con aprobación del Congreso, serán la ley suprema de toda la Unión».

En este análisis planteado por la Ministra Ortiz, las embajadas sirven para mantener representación política, económica y social con otro Estado Nación, con la salvedad, de ser extensión territorial del país al que pertenecen. Para ponerlo en claro, el gobierno ecuatoriano no invandio un edificio, sino territorio mexicano.

Recientemente, el Estado Mexicano presentó una demanda en contra de Ecuador, ante, la máxima instancia para dirimir disputas entre Estados, la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Lo anterior, resultado del desacato a leyes y convenciones internacionales del gobierno ecuatoriano hacia nuestro país.

El clímax de la ruptura de relaciones diplomáticas, entre ambas naciones se dio, luego de que policías ecuatorianos entraran por la fuerza a la Embajada Mexicana en la capital de Quito, Ecuador y se llevaron detenido al ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, asilado político refugiado en las instalaciones de la cancillería, considerado por el derecho internacional como suelo mexicano.

Lo anterior, desencadenó una serie de reacciones de la comunidad internacional, en la que diversos países en América Latina y Europa, así como múltiples organizaciones internacionales y parlamentarias, como la Organización de las Naciones Unidad (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (CELAC), expresaron su solidaridad con México, y están a la espera de sanciones apropiadas hacia el gobierno ecuatoriano.

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¿Quién es Loretta Ortiz Ahlf?

La Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Loretta Ortiz Ahlf es egresada de la Escuela Libre de Derecho, maestra en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana y doctora en Derechos Humanos y Derecho Comunitario Europeo por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España.


Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III. Fue Directora y docente del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

A nivel nacional ha impartido cátedra en la Universidad Panamericana, en el Instituto Matías Romero y en la Escuela Libre de Derecho.
A nivel internacional ha sido docente de la Academia de Derecho Internacional de La Haya, Holanda.

Cuenta con diversas publicaciones en materia de derecho internacional y derechos humanos, destacando los títulos “Derecho Internacional Público”, “Régimen Interno e Internacional de los Tratados” y “Las Tres Vertientes de la Protección de los Derechos de la Persona Humana”.

4/09/2024

Qué esconde el asalto a la embajada de México en Ecuador



Marcos Roitman Rosenmann

El asalto a una sede diplomática no es una decisión tomada a la ligera. En ella intervienen las fuerzas armadas, empresarios, partidos políticos y los miembros del gobierno. Se manejan y miden al milímetro sus repercusiones. Ello nos lleva a pensar que la irrupción policial ecuatoriana en la embajada de México en Quito no ha sido un arrebato, sino a una acción planificada. Si consideramos que el actual presidente, Daniel Noboa, es un advenedizo, cuyo único mérito, si se puede considerar mérito, es ser hijo de Álvaro Noboa, empresario, cinco veces candidato a presidente y cinco veces derrotado, deja poco lugar a duda. Por consiguiente, podemos inferir que es el padre quien ejerce el poder en la sombra, controlando a voluntad a su hijo, actual inquilino del palacio de Carondelet. Asimismo, una primera aproximación, hace pensar que la embestida a la embajada de México, desnuda la precariedad de un presidente títere, a la par que destapa lo efímero de su mandato. Por otro lado, la abierta crisis diplomática acabará siendo revertida. Pero a corto plazo, Ecuador logra su objetivo, al menos momentáneamente, impedir la salida al exilio del ex vicepresidente, durante el mandato de Rafael Correa, Jorge Glas Espinel. Aunque con un coste calculado, se ha previsto el sacrificio posterior de piezas menores implicadas en el asalto. Así, cubrirán sus vergüenzas y el incidente diplomático pasará a la historia.

Al día siguiente del asalto, el 6 de abril, La Jornada, en su "Rayuela", sintetizó el significado político de la acometida a su sede diplomática en Quito: ni Pinochet ni la junta militar argentina se atrevieron a tanto. Tal afirmación nos obliga a escudriñar en la historia reciente de América Latina. Así, para encontrar un caso similar, debemos retroceder al 31 de enero de 1980. El entonces general y presidente de Guatemala, Fernando Romeo Lucas García, ordenó asaltar e incendiar la embajada de España. Fue una masacre. Entre el personal diplomático, los campesinos guatemaltecos que se encontraban dentro y los invitados del embajador, el ex vicepresidente de ese país Eduardo Cáceres, y su ex canciller Adolfo Domínguez, a la sazón, miembro del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, fueron asesinados. Se contaron 37 víctimas. Hubo dos sobrevivientes, el embajador Máximo Cajal y el dirigente campesino Quiché, Gregorio Yujá Xoná. Conceptualizado como terrorismo de Estado, escribe una de las páginas más negras de la historia diplomática, protagonizada por un país latinoamericano. Ahora, en 2024, debemos sumar a esta historia de la ignominia, el asalto a la embajada mexicana perpetrado por la policía ecuatoriana y ordenado por el gobierno de Daniel Noboa. En la historia de América Latina, tampoco debemos pasar por alto el intento de asaltar la embajada cubana en la República Bolivariana de Venezuela, durante el frustrado golpe de Estado del 12 de abril de 2002. El entonces alcalde de Baruta, Henrique Capriles, sería juzgado y condenado por dicha acción terrorista. En este sentido, cualquier asalto a una sede diplomática ha de conceptualizarse como terrorismo de Estado al violar el derecho internacional, practicar la violencia contra sus representantes diplomáticos o impedir el derecho de asilo de sus refugiados.

El mejor contraejemplo, que supone respetar la inviolabilidad de una sede diplomática, lo encontramos en Perú durante la dictadura de Manuel Odría. El entonces dirigente del APRA, Raúl Haya de la Torre, solicitó, en 1949, asilo político en la embajada de Colombia. La negativa de la dictadura a concederlo, acabó en la Corte Internacional de Justicia. Fueron cinco años de estancia en la sede diplomática. Pero, en 1955, Haya de la Torre partía a Bogotá de la mano del embajador. Otro caso, ha sido el protagonizado, también por el gobierno ecuatoriano del presidente Lenín Moreno. Más allá de considerarlo una traición, en 2019, retiró el estatus de asilado a Julian Assange, concedido en 2012 por el entonces presidente Rafael Correa, facilitando la entrada de la policía británica en Londres, para su arresto del periodista, tras siete años de permanecer en sus dependencias.

Si nos remitimos al ataque de la embajada de México en Quito, debemos asumir que los responsables intelectuales y materiales del asalto deberán ser detenidos, juzgados y condenados, así como el ex vicepresidente, Jorge Glas, tendrá que ser entregado a las autoridades diplomáticas que estipule México, mientras se mantenga la ruptura de relaciones diplomáticas, con el fin de garantizar su derecho de asilo, del cual fue despojado por la fuerza. No corresponde al presidente Daniel Noboa, ni a sus fuerzas armadas o plutocracia, decidir a quién concede México asilo político. Tampoco se puede consentir que el asalto a una embajada se justifique esgrimiendo un malestar por declaraciones de responsables políticos, sean de quien sea y vengan de donde vengan. De ser aceptado dicho argumento, podría considerarse un eximente para violar el derecho internacional, cualquier excusa. La potestad de conceder asilo político no corresponde a los verdugos, se fundamenta en la necesidad de salvaguardar la vida de quienes se ven abocados a solicitarlo a fin de evitar su encarcelamiento arbitrario, ser sometido a torturas o terminar asesinado. En definitiva, la comunidad internacional debe responder sin ambages a este asalto que evidencia la bajeza moral de quienes lo implementan, canallas que lo patrocinan y políticos que lo justifican.

4/06/2024

El genocidio de mujeres, niñas y niños más perverso de la historia

 Por Claudia Espinoza Iturri 

Fuentes: Rebelión

Cuando empezaron los bombardeos sionistas en la Franja de Gaza, en octubre pasado, el mundo pensó que se trataba de una persecución al grupo Hamás. Sin embargo, con el pasar de los días su enemigo principal se configuró con un fuerte sesgo de género y generacional. Las bombas y balas tenían como blanco a las mujeres, las niñas y niños palestinos.

El enfoque patriarcal del asedio más cruento de los últimos tiempos se confirma en la cantidad y las historias de las víctimas. Porque son las mujeres, las reproductoras de vida, de cultura, gestoras de la sobrevivencia, organizadoras de la escasa comida y el agua, curanderas milenarias y portadoras de las tradiciones más profundas del pueblo palestino, ellas son las víctimas martirizadas.

En las antiguas batallas, se solían ver a jóvenes y adultos enfrentar los tanques con piedras. En este asedio que empezó hace unos 150 días, el sionismo atacó justamente lo que administran las mujeres: el agua y el pan, las medicinas, los mercados y la vida.

A la mitad de los ataques, cuando Israel se empecinaba en destruir hospitales en la Franja, Naciones Unidas denunció que cerca de cinco mil mujeres embarazadas no tenían donde dar nacimiento a sus hijos e hijas. Mientras más se conocían los pormenores de la destrucción, menos se supo qué sucedió con esas miles de mujeres y recién nacidos.

La estrategia sionista de exterminar el pueblo palestino -a través de las mujeres- apareció estampada en las camisetas de sus soldados: “dispare a una embarazada y mate a un terrorista”, así lo vestían sonrientes los oficiales de la muerte.

Cuántas madres fueron retiradas bajo los escombros abrazadas de sus hijos e hijas. Y cuántas criaturas quedaron enterradas bajo los cementos de cientos de casas y edificios destruidos que tardarían 15 años en reconstruir. Cuántas mujeres desoladas al perder sus familias enteras; cuántos huérfanos y huérfanas obligados a seguir solos en esta vida, con hambre, heridas y lo peor: el terror en el corazón.

El genocidio causado por todos los aliados de Occidente, el silencio de los países árabes, la inacción de las potencias de la seda y el Kremlin ha convertido a Gaza en el cementerio del feminicidio e infanticidio masivos más crueles y perversos de la historia contemporánea.

Las cifras oficiales señalan que en torno al 70% de las víctimas fatales del genocidio, son mujeres, niñas y niños: más de 8.800 mujeres y 13.230 menores de edad, incluidos bebés de pocos meses o años. Estos datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad de Gaza, la ONU considera fiables. Estas cifras suben cada día, y se adhieren denuncias de violación, tortura, robos y otros delitos enfocados en las mujeres.

Desde los feminismos y humanismos sabemos que las cifras no representan el contexto y el dolor de las historias que se esconden detrás de cada muerto. Por eso este Ramadán será rememorado como el año del feminicidio e infanticidio colectivos más crueles de los últimos tiempos, donde solo la resistencia de las hermanas palestinas y la solidaridad internacional superarán el olvido.

Claudia Espinoza Iturri, es periodista de Bolivia

Ilustración de Edwin Calle, artista boliviano

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

10/22/2023

Netanyahu y el genocidio que viene

 


Tras la Operación Diluvio de Al-Aqsa de la guerrilla palestina islámica Hamas del 7 de octubre, que incluyó el asesinato en masa de civiles israelíes, y después de una semana de acciones de castigo colectivo de la aviación y la infantería de Israel contra la población civil de la franja de Gaza −con la utilización de fósforo blanco y el arrasamiento de barrios enteros−, el régimen sionista y expansionista de Benjamin Netanyahu está listo para iniciar una nueva limpieza étnica de palestinos a escala masiva y reducir a escombros Gaza.

No obstante, persisten las contradicciones acerca de si la acción de Hamas tomó por sorpresa a las autoridades israelíes (versiones indican que el Servicio General de Seguridad israelí (Shin Beit) y el Mosad (Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales) habían sido puestos sobre aviso por la inteligencia egipcia y la CIA estadunidense); fue un mal cálculo del ala dura del sionismo, cuyo objetivo estratégico es reconfigurar territorialmente el Estado de Israel extendiéndolo desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo (con prescindencia de un Estado palestino), o si se trató del mayor fracaso de los servicios de inteligencia de Israel y Estados Unidos.

En abono de esta última interrogante, Scott Ritter, el ex oficial de inteligencia del cuerpo de Marines de EU, sostiene que Israel ha perfeccionado la inteligencia humana contra el objetivo Hamas, con un historial probado de colocación de agentes en lo más profundo de la jerarquía de toma de decisiones de la organización. Y que la Dirección de Inteligencia Militar israelí (AMAN) y la Unidad 8200 han gastado miles de millones de dólares en crear capacidades de recopilación de inteligencia que absorben cada fragmento de datos digitales que proviene de Gaza: llamadas de teléfono celular, correos electrónicos y mensajes de texto SMS.

Según Ritter, Gaza es el lugar más fotografiado del orbe, y entre imágenes satelitales, drones y circuito cerrado de televisión, se estima que cada metro cuadrado se registra cada 10 minutos. De allí que para él, la mayor fuente del fracaso israelí fue la excesiva confianza en la capacidad de la inteligencia artificial (IA) para anticiparse a las acciones de Hamas, como parte de una guerra asimétrica basada en algoritmos que ya había puesto en práctica en 2021 durante el conflicto llamado Guardián de los Muros. Concluye que Hamas pudo haber explotado la dependencia excesiva de los algoritmos basados en ordenadores para fines operativos y analíticos, elaborando un plan de engaño que mantuvo un nivel de comunicaciones suficiente en cantidad y calidad para evitar ser señalado por la IA y los analistas israelíes, corrompiendo los algoritmos de forma que cegaran a los ordenadores y a sus programadores humanos, encubriendo así la verdadera intención y capacidad del grupo.

Respecto de la acción de Hamas y las operaciones de represalia israelíes, cabe consignar que terrorismo es el uso calculado y sistemático del terror para inculcar miedo e intimidar a una sociedad o comunidad. Es una clase específica de violencia. Como táctica, es una forma de violencia política contra civiles y otros objetivos no combatientes, perpetradas por organizaciones no gubernamentales o agentes clandestinos que pueden ser incluso estatales o paraestatales. Hace más de 40 años Noam Chomsky y Edward Herman hablaron de la violencia al por menor de quienes se oponen al orden establecido (guerrillas como el FSLN, FARC, ELN, Sendero Luminoso, ETA, OLP, Hamas, Hezbollah) y la violencia al por mayor, mucho más extensa tanto en escala como en poder destructivo, practicada pos las dictaduras de la seguridad nacional sudamericanas, que dieron lugar a la categoría terrorismo de Estado, asimilable, también −entonces como ahora−, a Israel.

La amnésica narrativa del poder racista y expansionista israelí −y de sus patrocinadores anglosajones−, oculta que la escalada de violencia terrorista entre árabes e israelíes se inició el 9 de abril de 1948, con la matanza de 110 palestinos en la aldea de Deir Yassin por integrantes de grupos sionistas autodenominados Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel o Irgun (Iluminación, comandado por Menahem Begin) y Luchadores por la libertad de Israel (la Banda Stern). Se invisibiliza, también, que la resolución A/RES/37/47 de la Asamblea General de la ONU de diciembre de 1982, respaldó, sin reservas, el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, la independencia nacional, la integridad territorial, la soberanía y la unidad nacional sin interferencia extranjera, y reafirmó la legitimidad de su lucha por todos los medios necesarios, incluyendo la lucha armada.

En ese contexto, la vieja dialéctica de la hipocresía liberal utilizada por los colonialistas franceses en Argelia, es replicada ahora por las almas buenas (Frantz Fanon dixit) de Occidente −incluida la izquierda progre domesticada, con su humanismo racista y su falsa equivalencia sobre los crímenes de guerra perpetrados por los misiles caseros de la insurgencia palestina y las múltiples matanzas y pogromos del ejército de Israel, una potencia militar mundial poseedora del arma termonuclear−, que demoniza y criminaliza la guerra de liberación de los palestinos, mientras condena de manera abstracta la violencia israelí (las rutinarias expediciones punitivas, castigos colectivos, torturas, bombardeos, asesinatos a manos de soldados y colonos supremacistas y encarcelamientos de palestinos), cuyos dirigentes han reducido a los habitantes de los territorios árabes ocupados al nivel de monos superiores, para justificar que se los trate como bestias. Animales humanos, los llamó el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, al ordenar que se dejara sin electricidad, comida y combustible a los 2 millones de personas, que antes de que Netanyahu declarara la guerra total, ya vivían hacinadas bajo un férreo control militar en lo que se conoce desde hace mu­cho tiempo como la prisión al aire libre más grande del mundo.

Mientras Israel se prepara para atacar Gaza con bombas antibúnker suministradas por EU y borrarla del mapa, China, Rusia, Cuba y otros países abogan por la creación de un Estado palestino independiente y soberano dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén oriental como su capital, según el mandato de Naciones Unidas.

¿Quién duerme en Gaza?



El poeta no tiene país al cual volver pero tampoco hay uno que pueda desterrarlo. Dormiré como duerme la gente / cuando caen las bombas / y el cielo se abre en carne viva. / Soñaré como sueña la gente / cuando caen las bombas, soñaré con traiciones. Y más aún: Me despertaré al mediodía para preguntarle a la radio lo que pregunta la gente: ¿Ha terminado el bombardeo? / ¿Cuántos fueron asesinados?, escribe Najwan Darwish.

Curioso que el poeta palestino vivo más reconocido y traducido en el mundo, Najwan Darwish (Jerusalén, 1978), comparta el mismo apellido, sin parentesco, con el poeta mayor palestino y artista determinante de la cultura árabe contemporánea Mahmud Darwish (1942-2008). (Al respecto, ver: https://www.jornada.com.mx/2008/08/18/ index.php?section=opinion&article=a04a1cul).

Aquí se habla del más joven, y se le cita sin pudor e indistintamente en las traducciones de Juan José Vélez Otero (Nada más que perder, Valparaíso Ediciones, Granada, 2016) y de Diana Sofía Calderón y Alí Calderón (Durmiendo en Gaza, Valparaíso México, 2017), siendo sus traductores del árabe al inglés Kereem James Abu-Zeid y Atef Alshaer, y su libro más reciente Exhausto en la cruz (2021).

Autor prolífico, Darwish el joven publica su primer poemario en 2000. De entonces para acá ha sumado a sus emotivos y dolientes versos una labor amplia como promotor teatral y literario, periodista cultural y editor en Europa y el mundo árabe.

Visitó la Ciudad de México en 2017, invitado al festival Di/Verso, que lamentablemente causó baja sexenal en 2018. Hoy su lectura se torna urgente, tanto como las magistrales creaciones de Darwish el grande.

Dice a Jerusalén, su ciudad y su tormento: Fuimos al Monte / a ofrecerte un sacrificio, / y al ver nuestras manos alzadas / y vacías / supimos que nosotros éramos tu sacrificio. Y también: Cuando te dejo me convierto en piedra. / Cuando regreso me convierto en piedra. No parece tener otro destino que ser parte de un muro, de unos escombros, de una piedra arrojada en defensa propia contra sus verdugos cristianos libaneses y judíos sionistas. En desarraigo lamenta su silencio, es una ciudad a la que nos impiden llegar los invasores. En su tierra, los árboles procuran mecerse sin caer / ya que aquí los árboles caídos no los acoge la tierra / ni nada ni nadie.

Su identidad es un caleidoscopio imaginario del hoy llamado Medio Oriente. Fue kurdo, armenio que no creyó en las lágrimas, sirio en Belén, turco de Konya que entró a Jerusalén por la puerta de Damasco, y tan pronto pisó suelo argelino se supo amazigh. Anduvo donde lo creyeron iraquí y se ha sentido egipcio. Su principio es arameo, tuvo tíos bizantinos y fue un niño hiyazi mimado por Omar. Mi desprecio por los sionistas no me impedirá decir / que también / fui un judío que expulsaron de Andalucía / y que todavía / le encuentro sentido a la luz de aquel ocaso. Advierte: Si todo esto no es así, uno no es árabe.

Natalie Handal escribe de Najwan Darwish: Su poesía, como su ciudad de nacimiento, Jerusalén, está compuesta de Historias. La Palestina de sus poemas es un lugar donde se puede explorar la conciencia humana.

La memoria de Sabra y Chatila en Líbano lo ronda sin cesar. En esos campamentos de refugiados fueron masacrados entre 750 y 3 mil 500 palestinos por una milicia cristiana alentada y encubierta por Israel en 1982: Ahora amo más el resplandor del sufrimiento / que mis propias pesadillas.

Lo tremendo del destino de su pueblo es que La Libertad con sus pies descalzos pisa al pueblo que tiene debajo. Padece como condena la fobia de los otros: Me expulsarán de la ciudad antes que caiga la noche, alegando “que me negué a pagar por el aire… que no pagué rentas por el sol / ni cuotas por las nubes”. Los aviones de la muerte salieron volando de El Libro Sagrado / para lacerar una familia / a la orilla del mar.

Consuelo, justificación o resignación, plantea que todo lo que alimenta las pesadillas de su vida errante es invención: su pueblo y el de los judíos, la gente de la cruz, la viejas mujeres ortodoxas, las palabras en hebreo, los sueños, las batallas imaginarias, el dolor de los siglos. A la desaparición de un amigo por la policía israelí, en un sueño supo que “este final vergonzoso / era la culminación de una historia entera de deshonra… / desde los días lejanos en que nuestros antepasados aprendían turco, / hasta los tiempos que aprendíamos la lengua de los hebreos y deambulábamos desnudos por sus mercados”.

Su esperanza es pobre. Si acaso, cuenta con que los hijos de su pueblo sobrevivirán a nuestros intentos por guiarles. Por lo demás, los asientos de la esperanza están siempre reservados. Aún así, en otro poema admite: es todavía mi deber decir unas cuantas palabras envenenadas de esperanza. En cuanto a la historia, la desesperación es su espacio vital, / los más viejos lo saben.

Espeta al Jesús crucificado: Sigues colgado en algún monte de Jerusalén, / sigues colgado en las afueras de un campamento de Gaza. En breve, del Infierno apunta: En los años treinta / los nazis tuvieron la idea / de meter a sus víctimas en cámaras de gas. / Los verdugos de hoy son más profesionales: / meten las cámaras de gas / dentro de sus víctimas.

(Para darse una idea adicional, ver el documental español, ahora en Netflix, Nacido en Gaza, de Hernán Zin, que data de 2014.)

10/24/2019

Rosario Ibarra de Piedra, pilar de los derechos humanos

Editorial La Jornada


El Senado de la República reconoció con la Medalla Belisario Domínguez a Rosario Ibarra de Piedra, la luchadora social que por primera vez puso en el centro del interés nacional y de la vida política de México el problema de los derechos humanos; es decir, de los delitos cometidos contra los ciudadanos desde el poder público.
La legendaria luchadora social empezó su lucha de 45 años tras la desaparición forzada de su hijo Jesús Piedra Ibarra, quien en 1974 fue detenido de manera ilegal en Monterrey por una docena de agentes policiales que posteriormente lo entregaron a instancias castrenses. Ha sido imposible dar con su paradero, pese a las más de cuatro décadas de incansable labor de búsqueda y recopilación de evidencias.
En el curso de su lucha, doña Rosario se topó con la indiferencia o el franco hostigamiento por parte de las autoridades, emprendió huelgas de hambre, fundó junto con otros familiares de desaparecidos el Comité Eureka –la primera organización consagrada a la búsqueda de las víctimas de desaparición forzada– , fue en dos ocasiones (1982 y 1988) candidata a la Presidencia de la República y respaldó las campañas presidenciales posteriores de Cuauhtémoc Cárdenas y de Andrés Manuel López Obrador. Asimismo, se solidarizó con la insurrección de los indígenas chiapanecos de 1994, con la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), con los comuneros de Atenco que fueron bárbaramente reprimidos en el sexenio de Vicente Fox y con otras causas sociales que han dejado huella en la historia reciente del país. Su paso por la política formal culminó con su elección como senadora en 2006.
La indoblegable activista fue postulada en varias ocasiones al Premio Nobel de la Paz y ha recibido diversas distinciones nacionales e internacionales. Más relevante aun, cerca de 150 desaparecidos han sido localizados con vida por la organización que ella fundó y en 1978 fue aprobada una ley de amnistía que permitió que decenas de presos políticos recuperaran su libertad.
Debe recordarse que la desaparición de Jesús Piedra Ibarra y de cientos de ciudadanos –500, de acuerdo con la lista elaborada por el Comité Eureka– se produjo en el contexto de la guerra sucia, la vergonzosa estrategia aplicada por los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo para aniquilar a las organizaciones guerrilleras y a sus integrantes.
Asimismo, es necesario remarcar que estos grupos surgieron en diversos puntos del país a finales de la década de 1960 como resultado del asfixiante autoritarismo alcanzado para entonces por el régimen priísta, el cual confirmó brutalmente en la masacre del 2 de octubre de 1968 su incapacidad para procesar las demandas ciudadanas en términos institucionales. En la búsqueda de su hijo, Ibarra de Piedra mantuvo en pie la bandera de los derechos humanos y la presentación con vida de los desaparecidos a lo largo de los sexenios de Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Su lucha de casi medio siglo es el cimiento sobre el que se construyeron instituciones fundamentales del Estado mexicano moderno como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y es también inspiradora de una nueva generación de familias que buscan a las víctimas de desaparición que dejaron los sangrientos sexenios recientes.
Al recibir la máxima condecoración que otorga el Senado por intermedio de sus hijas Claudia y Rosario Piedra Ibarra, la luchadora social solicitó al presidente Andrés Manuel López Obrador que custodie la medalla hasta que pueda entregarla junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos hijos y familiares y con la certeza de que la justicia anhelada por fin llegará.
Así, hizo de la recepción de la presea un capítulo más de esa lucha, en el cual puso en manos del Ejecutivo federal la obligación moral de esclarecer el paradero de todos los ciudadanos víctimas de desaparición forzosa, compromiso que deberá impulsar el propósito del actual gobierno en el respeto y promoción permanentes de los derechos humanos.

Aún preguntan: ¿Dónde están?…


Cargada de simbolismos, la ceremonia de entrega de la Belisario Domínguez a la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra, a quien la senadora Ifigenia Navarrete llamó mujer símbolo, transcurrió ayer en dos esferas que nunca terminaron de fusionarse. Una, dentro del recinto del Senado de la República, donde se congregó el mundo de los políticos. Otra, la del patio central, donde decenas de mujeres sobrevivientes de esta épica lucha tuvieron que conformarse con seguir la ceremonia por las pantallas. Y donde siguieron gritando sus consignas, que desgraciadamente nunca dejaron de tener vigencia: Porque vivos de los llevaron, vivos los queremos.
En el presídium se cumplió cabalmente el protocolo de la entrega anual de una medalla que honra a un senador comiteco, Belisario Domínguez, quien le lanzó a la cara la verdad a un usurpador del poder, Victoriano Huerta, y por ello fue asesinado en 1913.
Al centro, un Presidente atento, grave. Junto a él, los representantes de los poderes: Senado, Cámara de Diputados, Suprema Corte. En las primeras filas al frente, otros políticos de primer nivel; de manera no muy usual, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval.
En un extremo, un poco inhibida, una mujer de sonrisa dulce, siempre vestida de negro, Celia Piedra de Nájera, que vino desde Guerrero para atestiguar el reconocimiento de la República a su mejor amiga, Rosario, que fue como un timón para todas nosotras, las que sin saber muy bien cómo, andábamos de aquí para allá buscando a nuestros familiares.
Ella buscaba a su marido, el profesor Jacob Nájera. Rosario a su hijo Jesús. La última vez que vieron a ambos estaban en poder de los militares, uno en el Campo Militar Número Uno; otro, en el cuartel de Atoyac, Costa Grande. Esos dos casos, como tantos otros, siguen en la lista de pendientes de las fuerzas armadas.
En esa esfera del recinto había escaños vacíos. Sólo algunos legisladores siguieron atentos el discurso que, en nombre de su madre –la ex senadora Ibarra–, pronunció su hija Claudia y en el que plasmó el horror de un México doloroso que fue y no ha dejado de ser. Un México donde policías y soldados, por una decisión de Estado, arrasaron pueblos enteros y llenaron las cárceles de gente inocente. Donde “en las ciudades, las hordas de la Dirección Federal de Seguridad y la brigada blanca allanaban los domicilios, saqueando y golpeando a sus moradores”; donde las cámaras de tortura de los campos militares, las bases navales y aéreas, y en todos los centros clandestinos de detención, se tiñeron de sangre y retumbaban con los alaridos de dolor de las víctimas. Y todo ello, con la complicidad de los poderosos del sistema, los empresarios cómplices, sostén de estos malos gobiernos.
No eran pocos los políticos que escuchaban con desapego las palabras de la mujer menuda, vestida de terciopelo negro como solía vestir su madre. Ni siquiera reaccionaron cuando ahí mismo, frente a ellos, el discurso hizo una pública reivindicación de la lucha armada de la generación a la que perteneció Jesús Piedra: Ellos vieron la lucha armada como única respuesta a un régimen represivo, brutal y autoritario. Ellas, sus madres y esposas, también pelearon sus batallas. “No tomamos las armas… pero usamos todo lo que pudimos y tuvimos a nuestro alcance para arremeter contra las conciencias, para sacudirlas”.
Apenas hace dos meses una bancada entera de ese mismo Senado exigía la destitución de un funcionario, Pedro Salmerón, por haber llamado valientes luchadores a los guerrilleros que participaron en un operativo en el que murió el empresario Eugenio Garza Sada en 1973, mismo que en ese momento fue elogiado y calificado de hombre de paz, sin recordar que formó parte de un fuerte grupo de presión que exigía acabar con los insurrectos a sangre y fuego. Ayer ni siquiera relacionaron el hecho de que el hijo de Rosario Ibarra participaba de ese grupo insurrecto.
En las palabras precisas, veloces y nítidas de Rosario por conducto de Claudia se hizo también presente en la ceremonia a uno de sus siete nietos; uno que le confesó a la abuela que él guardaba rabia en su corazón, porque ustedes llevan más de 40 años esperando un gobierno justo ¿y qué ha pasado?
López Obrador volteó la mirada intensa hacia la oradora: Más de un año de ese gobierno, que creyeron firmemente que sería el añorado y con el cual no habría ningún obstáculo que salvar o acuerdo que negociar, como en antaño, y no ha sido así.
Se levantó la sesión. La clase política se dirigió al salón del Muro de Honor para atestiguar cómo el nombre de Rosario quedaba inscrito en letras de oro, junto con su antecesor, Carlos Payán. Y al finalizar, ya en el patio central, López Obrador se acercó a saludar a las doñas sobrevivientes del Comité Eureka y otros familiares de desaparecidos lo esperaban con su reclamo de siempre ¿Dónde están? Entre otras cosas, ellas esperan también que este Presidente les conceda audiencia.

Periódico La Jornada

12/16/2018

¿Peña a La Haya?



El 7 de diciembre Gilberto Lozano informó que la Corte Penal Internacional (CPI), situada en La Haya, Holanda, empezó ya a revisar la demanda interpuesta contra Enrique Peña Nieto por la organización Congreso Nacional Ciudadano, en la que se inculpaba al ex presidente de violaciones a los derechos humanos, corrupción y crímenes de lesa humanidad –en particular en los casos de los crímenes cometidos en Ayotzinapa y Tlatlaya. El día de ayer un vocero de la corte explicó que sólo se había recibido la denuncia y el siguiente paso, en caso de darse, sería determinar si el tribunal contaba con jurisdicción para iniciar las investigaciones. En pocas palabras, en la CPI no existe todavía una investigación contra Peña. Y, sin embargo, por lo pronto, la demanda interpuesta contra el ex mandatario mexicano ha llegado bastante más lejos –en términos procesuales– de la que alguna vez –en 2011– interpuso un vasto grupo de ciudadanos contra Felipe Calderón en el mismo tribunal y por los mismos delitos. Habrá entonces que esperar.
Fundada en 1998, la CPI es un organismo del todo sui generis que no forma parte de la ONU, aunque se relaciona con ella por su norma fundacional, el Estatuto de Roma. Su cometido es llevar a juicio agresiones de lesa humanidad, genocidios y crímenes de guerra. Sólo procede en los casos que un Estado no pueda juzgar o no juzgue estos delitos y, en principio, ha funcionado de manera visiblemente selectiva. Charles Taylor, ex presidente de Liberia, acusado de proveer armas durante la guerra civil de Sierra Leona, en la que murieron más de 120 mil pobladores, fue juzgado entre 2007 y 2011. Laurent Gbagbo, ex jefe de Estado de Costa de Marfil, compareció acusado de crímenes de guerra. Fue juzgado y sentenciado a prisión en la misma ciudad de La Haya. Slobodan Milosevic, ex presidente de Yugoslavia, sin duda el caso más célebre del tribunal holandés, fue inculpado de genocidio étnico y sometido a una investigación que se prolongó durante más de cinco años. Murió en su celda durante el proceso en 2006. Milan Milutinovich, ex presidente de Serbia, acusado de crímenes de guerra, fue absuelto en 2009. Slobodan Praljak, criminal de guerra croata, inculpado por las masacres cometidas por las tropas de Croacia contra musulmanes bosnios, tomó un veneno letal durante una sesión del proceso frente a las atónitas miradas del juez, el fiscal y el público asistente. Khieu Samphan, ex jefe de Estado de Cambodia, continúa en juicio desde 2011 por los crímenes de guerra cometidos por los khmer rojos durante 1975-1979.
Ningún ex mandatario latinoamericano ha sido requerido por la corte, aunque casos no han faltado. Pinochet habría sido un excelente candidato. Es obvio que Occidente cuida de la reputación de sus propios criminales. Aunque la Corte Internacional mantiene en la actualidad investigaciones en Colombia y Honduras.
No por casualidad, los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña– no han firmado el estatuto de la CPI. De alguna manera se mantienen blindados frente a sus sentencias. De ahí el sinnúmero de críticas que se le han hecho al tribunal, el cual hizo caso omiso de llevar a su banquillo, entre otros, el caso de Henry Kissinger.
Sea como sea, la notoriedad mediática y jurídica que ha alcanzado es notable. Sus investigaciones, que siempre son públicas, se extienden durante varios años. Y los juicios son acompañados de exhibiciones y testimonios pormenorizados de los crímenes cometidos por los inculpados. La justicia convertida en un espectáculo inclemente. Un juicio a Peña Nieto en ese tribunal traería consigo no sólo un examen de la tragedia mexicana de los pasados dos sexenios, sino una revisión completa de la historia del régimen instaurado por la tecnocracia desde mediados de los años 80. Sabemos que se trata de un caso que la Corte Internacional podría atraer a su jurisdicción. Las declaraciones de El Chapo en el juicio que se le sigue en Estados Unidos propician un ambiente para ello. Sería una ironía en la que finalmente se revelaría que la supuesta guerra contra el crimen organizado no fue más que un mecanismo de control político. Se puede decir que se trata solamente de coincidencias; pero ya son demasiadas coincidencias.
¿No acaso valdría la pena, en aras de mantener la mínima soberanía jurídica, pensar en un juicio local bajo la jurisdicción de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México? En su discurso inaugural, Andrés Manuel López Obrador dijo que no abriría expedientes porque eran demasiados y sólo se perdería el tiempo. Pero aquí se trata de un solo expediente. Nada más de uno: el de quien obstruyó la justicia para emprender las investigaciones en torno al caso Ayotzinapa. No se perdería ningún tiempo y acaso se repararía la integridad de una nación entera. Esto, y no la instauración de una vaga Comisión de la Verdad, daría inicio a un efectivo cambio de régimen político.