Mostrando las entradas con la etiqueta reivindicación de la lucha feminista. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta reivindicación de la lucha feminista. Mostrar todas las entradas

10/14/2023

Nobel de la Paz, qué significa el galardón a una militante feminista

 

Premian a la iraní Narges Mohammadi, una activista contra la opresión en su país
Por Sonia Santoro 

Fuentes: https://www.pagina12.com.ar

El jurado la distinguió «por su lucha para promover los derechos humanos y la libertad de todos». Repercusiones en el mundo y en la Argentina.


El Premio Nobel de la Paz fue otorgado este viernes a la activista y periodista iraní Narges Mohammadi por su combate contra la opresión de las mujeres en ese país. El jurado la distinguió «por su combate contra la opresión de las mujeres en Irán» y «su lucha por promover los derechos humanos y la libertad para todos». La mujer está presa en estos momentos en Teherán, cumpliendo su última condena, de enero de 2022, a ocho años de prisión y 70 latigazos. Organismos internacionales como ONU Mujeres y Amnistía Internacional se sumaron al pedido del Premio Nobel de la inmediata liberación de Mohammadi. En la Argentina, distintas voces valoraron la visibilidad que la agenda feminista tiene en el mundo y el hecho que se destaque la lucha de una mujer no occidental.

“Su valiente lucha ha tenido un tremendo costo personal. En total, el régimen la ha detenido 13 veces, la ha condenado en cinco ocasiones y la ha sentenciado a un total de 31 años de prisión y 154 latigazos«, declaró Berit Reiss-Andersen, presidenta del Comité Nobel noruego en Oslo.

«El premio de la paz de este año también recompensa a los cientos de miles de personas que, a lo largo del último año, han manifestado contra las políticas de discriminación y opresión del régimen teocrático contra las mujeres», dijo Reiss-Andersen, que considera a Mohammadi como «la líder indiscutible» de este movimiento.

La ONU celebró un premio que este año homenajea «el coraje y la determinación de las mujeres iraníes, que son una fuente de inspiración para el mundo entero» y pidió a Irán que libere a Mohammadi. «El caso de Narges Mohammadi es emblemático de los enormes riesgos que asumen las mujeres para defender los derechos de todos los iraníes. Pedimos su liberación y la de todos los defensores de los derechos humanos encarcelados en Irán», reaccionó el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. “Narges Mohammadi, ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2023, debe ser liberada de forma inmediata e incondicional”, publicó Amnesty Internacional en las redes sociales.

Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, dijo a este diario que “lamentablemente, sabemos que su reconocimiento hoy por parte del comité del Nobel de la Paz no la liberará, pero envía un claro mensaje a las autoridades iraníes de que su represión a las defensoras y defensores de los derechos humanos no quedará impune”.

Belski agregó que este premio es un “poderoso símbolo en varios aspectos. Por un lado, reafirma nuestra creencia en que la agenda de género es prioritaria a nivel global. La lucha de los feminismos por un mundo más justo es compleja, difícil y por momentos dolorosa, pero estas señales dan cuenta de que vale la pena seguir luchando. Por otro lado, es muy valiente por parte de Narges Mohammadi enfrentarse al régimen iraní. En el último año, las autoridades iraníes emprendieron un ataque despiadado contra los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Pese a que la detención arbitraria y muerte bajo custodia de Mahsa/Zhina Amini desencadenó protestas contra la legislación iraní que impone el uso obligatorio del velo que se prolongaron durante meses, las autoridades han restablecido la vigilancia de la ‘moralidad’ y adoptado una batería de otras medidas que vulneran los derechos de las mujeres y las niñas que desafían la obligatoriedad del velo. Sin ir más lejos, hace pocos días nos enteramos de un nuevo caso de una adolescente que quedó en coma tras ser golpeada por la policía de la moral”.

Se trata de Armita Garawand, una joven de 16 años que se encuentra actualmente en coma después de que, según la ONG iraní Hengaw, fuera «agredida» en el metro de Teherán por miembros de la policía de la moral, encargados de hacer cumplir la obligación de llevar velo.

Así, el premio a Mohammadi llega al calor de un amplio movimiento de protesta tras la muerte bajo custodia policial, hace un año, de Mahsa Amini. Esta joven iraní había sido detenida por vulnerar presuntamente el estricto código de vestimenta para las mujeres, que impone cubrirse la cabeza con un velo y lleva ropa discreta.

AFP

Nacida en 1972, periodista y madre de gemelos adolescentes, Mohammadi dedicó su vida a defender los derechos humanos en su país, oponiéndose al velo obligatorio o a la pena de muerte y siendo repetidamente detenida y encarcelada por ello desde hace 22 años, cuando fue detenida por primera vez.

Esta activista y periodista es además vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos, fundado por la también Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi, que lucha entre otras causas por la abolición de la pena de muerte. El 16 de septiembre, Mohammadi y otras tres prisioneras quemaron sus velos en el patio de la cárcel, conmemorando el aniversario de la muerte de Mahsa Amini, según su cuenta de Instagram, gestionada por su familia.

Tras el anuncio, su hijo Ali, de 17 años, declaró en una rueda de prensa que estaba «muy, muy orgulloso» de su madre. El premio es «una recompensa para el pueblo iraní», dijo en París, donde vive exiliado con su hermana gemela y su padre, Taghi Rahmani. Mohammadi, detenida por última vez en 2021, no los vio desde hace ocho años y se ignora si fue informada del galardón, indicó Rahmani.

La noticia del Nobel fue recibida con frialdad por Teherán, que denunció una decisión «sesgada y política» e insistió en que Mohammadi «fue declarada culpable de reiteradas violaciones de la ley y que cometió actos delictivos».

Melody Amal Khalil Kabalan, presidenta de Instituto Islam para la Paz de la ciudad de Buenos Aires, dijo a Página/12 que “este nombramiento es un paso a favor para las mujeres no occidentales que se encuentran luchando en todas partes del mundo”. Y explicó que “cuando una mujer musulmana o un grupo de mujeres musulmanas es violentada o pierde su vida en nombre ‘del Islam’ salimos tanto mujeres como varones a aclarar que no es en nombre del Islam. Sino que se usa la religión, en este caso la islámica para aprovecharse de la libertad y derechos de las mujeres”.

“Desde nuestra secretaría de género –agregó– siempre afirmamos que no es lo mismo la lucha de una mujer blanca occidental que la lucha de una mujer migrante en Argentina o una mujer musulmana en Argentina o en Afganistán o Irán. Pero tenemos que dejar de buscar y hacer foco en ese discurso salvacionista y liberal e ir en busca de un feminismo interseccional, plural y respetar la cultura y las luchas de todas las compañeras en cualquier parte se encuentren”.

Mohammadi es la decimonovena mujer a la que le otorgan el Premio Nobel de La Paz. Además de la mencionada Shirin Ebadi que lo recibió en 1947, se destacan Wangari Maathai, de Kenia, Premio Nobel de la Paz en 2004, quien en 1977 fundó el Movimiento Cinturón Verde, especie de lobby ecologista responsable de la plantación de más de 30 millones de árboles por todo el país para evitar la erosión del suelo, y así mejorar la calidad de vida de las mujeres que lo llevaban a cabo; y a Tawakkul Karman, quien obtuvo el premio en 2011 junto a las liberianas Leymah Roberta Gbowee y Ellen Johnson Sirleaf, por su batalla no violenta a favor de la seguridad de las mujeres y de su pleno derecho en la plena participación de la obra de construcción de la paz.

El premio está dotado con una medalla de oro, un diploma y una suma de 11 millones de coronas suecas (alrededor de un millón de dólares).


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/595705-nobel-de-la-paz-que-significa-el-galardon-a-una-militante-fe

3/16/2019

¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!

Una visión feminista de la deuda
CADTM


El colectivo feminista argentino Ni Una Menos ha colocado el enfrentamiento a las finanzas como uno de los ejes principales del movimiento, introduciendo la cuestión de la deuda entre los principales lemas del 8M
El 2 de junio de 2017, frente al Banco Central de la República Argentina, en Buenos Aires, miles de mujeres se concentraron bajo el lema “¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!”. La relación de las finanzas y el endeudamiento con la vida cotidiana y la violencia hacia las mujeres necesitaba ser estudiada. El colectivo Ni Una Menos visualizó la necesidad de problematizar esa capacidad que tienen las finanzas para plantearse como algo ajeno a la vida real, como si la deuda fuera algo casi místico, una norma sagrada de la naturaleza que se debe cumplir siempre y que no tiene nada que ver con las relaciones de poder, con la desigualdad, con la raza y, sobre todo, con las mujeres y las violencias que soportan cada día. Como si la deuda no tuviera nada que ver con el patriarcado.
“Sacar del closet a la deuda”, tal y como han bautizado las compañeras argentinas a este proceso de politización y colectivización del problema financiero, y de la deuda como su principal herramienta, trata de poner el cuerpo y narración concreta a la abstracción financiera. Expone cómo se asocia el problema de la deuda a las violencias contra los cuerpos feminizados y las actuales formas de explotación laboral. En resumen, trata de explicar por qué algunos feminismos confrontan a las finanzas.
Los logros del movimiento Ni Una Menos en esta confrontación, más extensamente explicados en el libro Una mirada feminista de la deuda. ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! (Rosa Luxemburgo, 2019) de sus integrantes Veronica Gago y Luci Cavallero, radican en haber convertido el problema del endeudamiento en un eje principal de la lucha feminista argentina. El 4 de junio de 2018, en medio de las negociaciones del Gobierno de Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI), distintos sindicatos se unieron y usaron esa consigna en la marcha NiUnaMenos. El pasado 25 de noviembre, Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, la visibilización de la deuda como herramienta de la violencia patriarcal tuvo también un especial protagonismo. Se usaron esas mismas consignas.
El patriarcado es funcional al capitalismo, porque mantiene sumisas a las mujeres, reproduciendo la mano de obra que este necesita, cuidando y formando a esos “recursos humanos”, hasta que se insertan en el mundo laboral para producir. La economista feminista Amaia Pérez Orozco lo llama, muy gráficamente, el “trabajador champiñón”. Sale rentable para el capital que los cuidados que sostenemos principalmente las mujeres sigan invisibilizados. El lema “Si paramos nosotras, se para el mundo” no es un simple eslogan vacío. Si las mujeres paran los trabajos reproductivos y de cuidados, el capitalismo caería en bancarrota. Y también la vida.
El lema “Si paramos nosotras, se para el mundo” no es un simple eslogan vacío. Si las mujeres paran los trabajos reproductivos y de cuidados, el capitalismo caería en bancarrota
Por otro lado, el capitalismo nos mete en una espiral de consumo y endeudamiento que nos vuelve más vulnerables, insertándonos en un mundo laboral hiperprecarizado, hipotecando nuestro futuro, obligando a reestructurar nuestra vida en torno a deudas. Esta realidad, en Argentina, ha llegado a unos niveles que en España nos pueden sonar lejanos, pero no lo son tanto. “La factura de la luz te llega con planes de pagos a plazos ante la imposibilidad de muchas familias de pagarlo de golpe y la mayoría de mujeres se han endeudado para pagar necesidades cotidianas, como ropa o pequeños objetos de consumo”. Así explicaba Verónica Gago el fenómeno de la financiarización de la vida cotidiana como “respuesta” a la creciente desigualdad y pobreza de las argentinas. Gago y Cavallero han realizado una reciente visita a España para tejer redes con otros movimientos feministas en el Estado español.
Las compañeras argentinas han entendido que, para ser libres de verdad, no basta con vencer al patriarcado, sino que tenemos que superar/derrotar al sistema económico que se basa en extraer recursos del futuro, obligándonos a encadenarnos, aceptando trabajos precarios, insalubres. Pone en riesgo el planeta, nuestros cuerpos y nuestras formas de relacionarnos.
Esa financiarización de la vida cotidiana no ha llegado a los mismos niveles en España, pero no podemos perder de vista ese ataque del capitalismo y el patriarcado, o pensar que “aquí no llegará”. La “acumulación por desposesión”, que diría el teórico británico David Harvey, ha llegado a nuestros hogares. El neoliberalismo se quiere apoderar de la vida cotidiana. Endeudar el pilar fundamental de esa vida, las mujeres y sus labores de reproducción y cuidados, es su actual vía de desposesión.
Endeudar el pilar fundamental de la vida cotidiana, las mujeres y sus labores de reproducción y cuidados, es la actual vía de desposesión del neoliberalismo
En este marco se inscriben los recortes en partidas más sensibles para las mujeres, como sanidad, educación o dependencia, debidos en gran parte al incremento de la partida de pago de la deuda en los Presupuestos Generales del Estado. El cambio en el artículo 135 de la Constitución Española para poner la deuda por encima de cualquier otro pago. El veto de los partidos clásicos a la implementación de la educación infantil pública y gratuita. Un verdadero ataque del neoliberalismo a nuestro estado de bienestar pero, sobre todo, un ataque a las mujeres que crea lo que, desde la Plataforma de la Auditoría Ciudadana de la Deuda, siempre hemos llamado “ deuda de género
- La deuda del patriarcado
- No reconocimiento del trabajo femenino
- Violencia de género
- Desigualdad laboral
También hay ataques directos a la mujer en este país mediante el uso de la deuda. Las relaciones de desigualdad y patriarcales, que la derecha española trata de promover y proteger, usan el endeudamiento, la precariedad y la necesidad de sobrevivir para empujarnos a la desesperación, siendo buena muestra de ellos. Que las personas que resistieron hasta cuatro desahucios en el edificio de Argumosa 11 , en el barrio madrileño de Lavapiés, enfrentándose a fondos buitres y especuladores fueran mujeres no es casual. Que los antidisturbios que las acabaron sacando y tirando a la calle fueran hombres, tampoco lo es.
Que las mujeres que acaban gestando bebés para otras personas sean pobres, en su inmensa mayoría, tampoco es casualidad. Ese “feminismo liberal” que defiende Inés Arrimadas no es más que la transposición del neoliberalismo patriarcal a los cuerpos de las mujeres. La capilarización del poder del dinero sobre la tarea de reproducción principal y necesaria para la continuidad de la vida y exclusiva de las mujeres: parir. No es casualidad que, en la guerra semántica de intentar blanquear ese patriarcado capitalista, hayan abandonado el uso del término “vientres de alquiler”. Intentan camuflar que ese feminismo liberal se basa en la libertad de aceptar transacciones financieras partiendo de situaciones de desigualdad e injusticia. Proponen mercantilizar los cuerpos de las mujeres, saldar deudas mediante el alquiler de las tareas reproductivas. Ese mal llamado feminismo habla de libertad obviando que, para ser verdaderamente libres, hay que tener las necesidades mínimas cubiertas. Optar entre quedarse en la calle por no poder pagar o aceptar alquilar el vientre no es libertad: lo sería si la mujer tuviera un trabajo digno, bien pagado, independiente de su cuerpo. No es el caso. Por eso, el feminismo liberal es cualquier cosa, menos feminista.
También existen aquí factores que se asimilan a las experiencias en Argentina que nos explicaron las dos compañeras de Ni Una Menos y que van avanzando en nuestras calles: la inmensa proliferación de las casas de apuestas en los barrios obreros, cerca de institutos de secundaria, provocando problemas de ludopatía y endeudamiento en personas cada vez más jóvenes. Aumentan las empresas de préstamos rápidos que anuncian sus créditos “para imprevistos” y que se acaban convirtiendo en cárceles de deudas con intereses leoninos. La burbuja del alquiler empujada por un ciclo especulativo que vuelve a empujar una burbuja inmobiliaria bajo el dogma de “para lo que valen los alquileres, mejor compro” está elevando de manera alarmante el endeudamiento de las familias. Los datos de desahucios y endeudamiento no están desagregados por sexo pero, según un informe de Amnistía Internacional , las mujeres se ven afectadas por la trampa de la deuda. Toda una serie de mecanismos que nos alertan de que lo que denuncian nuestras compañeras argentinas está ya muy presente entre nosotras.
De los gritos del 8 de marzo se aprende mucho. En cada país, las reivindicaciones globales del feminismo adquieren tintes propios de la realidad local. Este año, se oirán lemas y consignas generales del feminismo, acompañadas de otras más específicas de cada entorno. Seguro que aquí nos acordaremos de Laura Luelmo y la Manada, del resurgir de una extrema derecha misógina que ataca frontalmente y “sin complejos” al feminismo. Quienes militamos en el movimiento antideuda de España tenemos el reto de ser capaces de transmitir cómo la deuda se enreda en el patriarcado, para que en España, y en el resto de países de nuestro entorno y del Sur global, podamos escuchar y aprender de estos consejos que nos llegan de nuestras compañeras argentinas. Vamos a gritar, todas a unas misma voz: ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!
Yago Álvarez, (@EconoCabreado), es activista y periodista. En 2014, fundó el medio de economía crítica y social El Salmón Contracorriente que más tarde pasó a unirse con otros medios para formar el medio independiente y cooperativista El Salto , donde es coordinador de la sección de economía. Como activista de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) ha dado decenas de charlas y talleres sobre deuda y auditorías ciudadanas. Es coordinador y promotor de la Red Municipalista contra las Deudas Ilegítimas y los Recortes y publicó el libro “Descifra tu deuda. Guía de auditoría ciudadana municipal” .
Soraya González Herrero, Izaskun Aroca Sánchez, El Salto TV.




Envía esta noticia