Escrito por Arlette Monserrath Valencia Ángeles

.-Ciudad
de México -Verónica es una mujer mexicana. Podría volver a su país tras
terminar su relación de pareja, pero no puede; su hijo, también
mexicano, está retenido en Argentina por su padre, el mismo hombre que
los violentó durante años. Aunque legalmente el adolescente podría
viajar con ella a México, el padre se niega a firmar el permiso de
salida, usándolo como herramienta para mantenerla atrapada.
“No
estamos en otro país por nuestro gusto, sino porque hay factores y hay
circunstancias que no nos permiten estar en nuestro lugar de origen y
que nosotros no lo estamos buscando”, enfatiza Verónica.
La Unión de Madres Protectoras (UMP) menciona que en los casos de
sustracción o retención internacional de menores por parte del
progenitor violento, se reproduce la violencia vicaria en clave
transfronteriza; es cuando el agresor se aprovecha de la distancia
geográfica, los marcos legales entre países, la nacionalidad de la hija o
hijo y los permisos de residencia para seguir controlando o castigando a
la madre, es lo que hoy le sucede a Verónica, mexicana atrapada en
Argentina bajo este tipo de violencia transfronteriza.
No
olvidemos que comete violencia vicaria quien sustraiga, retenga,
amenace, ponga en peligro la integridad y salud de las hijas y los hijos
de las mujeres; es decir, si les violenta física, económica,
psicológica o sexualmente. Además de quien interponga procedimientos
judiciales falsos para los mismos fines, como una forma de control,
manipulación, sometimiento, incluso provocar el suicidio o feminicidio
de las mujeres (REDIM 2024).
La violencia vicaria se manifiesta de
diversas formas, entre ellas está la violencia vicaria transfronteriza,
la cual no tiene un nombre reconocido por ley, pero sí por la
experiencia de mujeres en situación similar, representa una forma cruel y
silenciosa de violencia contra las mujeres, la cual según la psicóloga
clínica y forense Sonia Vaccaro, suele comenzar cuando la mujer decide
separarse del hombre.
El Informe Contextual sobre Violencia
Vicaria 2023, reconoce la relevancia de crear conciencia sobre la
realidad que viven millones de mujeres.
Debe
existir un compromiso real y tangible de todos los poderes públicos por
admitir que existe un tipo de violencia, como lo es la vicaría que no
solamente impacta a mujeres sino a otros grupos en situación de
vulnerabilidad, como lo son las niñas, niños y adolescentes que se ven
inmiscuidos y que son utilizados y por consiguiente afectados por las
conductas de sus progenitores varones
Para llegar a este grado de
violencia, se entiende que ya hubo violencia durante la relación de
pareja, pues la violencia vicaria muchas veces se deriva de la violencia
familiar – De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la dinámica de las
relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, se identifica que en México el
segundo ámbito con mayor prevalencia es en pareja con 39.9 por ciento.
Violencia
familiar: es el acto abusivo de poder u omisión intencional, dirigido a
dominar, someter, controlar, o violentar de manera física, verbal,
psicológica, patrimonial, económica y sexual a las mujeres, dentro o
fuera del domicilio familiar, cuya persona agresora tenga o haya tenido
relación de matrimonio, concubinato o mantengan o hayan mantenido una
relación de hecho.
Verónica conoció en 2006 a Ariel N. y en 2008
viajó a Argentina para casarse con él. Vivió con su suegro, a quien
recuerda con cariño. En 2009, tras un infarto de su padre, regresó a
México acompañada de su entonces pareja donde nació su hijo. Poco
después, volvieron a Buenos Aires los tres porque ahora su suegro
requería atención por una enfermedad terminal y radicaron en la nación
sureña.
A partir de estos hechos comenzaron los actos violentos de su pareja contra Verónica.
“A
la siguiente semana de que mi hijo cumplió su primer año, mi suegro
partió de este mundo. A partir de ahí el papá de mi hijo comienza con
estas actitudes violentas”.
Transcurrieron seis años
cuando en el 2016, Verónica junto con su hijo, interpusieron su primera
denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de Buenos Aires,
Argentina, en donde se corroboró que era víctima de violencia física,
económica, psicológica, sexual y simbólica por parte de su entonces
pareja.
Debido a esto, Verónica y su hijo fueron canalizados a un
refugio para mujeres en situación de violencia “si esa fue la
experiencia más cercana que es estar en la cárcel es horrible” narra
Verónica. Durante todo el tiempo ella enfrentó vulnerabilidad económica
en un país que no era suyo porque dependía del dinero que le destinara
su pareja y agresor. «yo en México, era como cualquier ciudadano
promedio, me desempeñaba como secretaria, llevaba una vida tranquila,
sin problemas»
Al llegar a Argentina, sus estudios en secretariado
debían ser revalidados y al encontrarse en urgencia de trabajar,
realizar trámites y enfrentarse a la burocracia era muy ambicioso, así
que las circunstancias la orillaron a conseguir trabajo informal. Con
las pocas oportunidades que ofrece un país como Argentina, encontró
empleo en limpieza domestica o cuidados de enfermos. Con el tiempo esta
labor al exigir esfuerzo físico, desgasto sus rodillas y su espalda,
dejándola en una condición delicada de salud, aunado a la situación de
violencia que enfrentaba, termino perdiendo su trabajo y quedando a la
deriva económicamente.
En el 2021, tuvo que realizar una nueva
denuncia debido a que Ariel N. continuó ejerciendo violencia la cual
escaló a feminicidio en grado de tentativa.
Cabe señalar que
Verónica nunca pudo obtener la nacionalidad argentina por obstáculos que
le impuso su agresor, lo que le impidió tener una situación migratoria
regular para incorporarse al mercado laboral formal y aunado a eso, el
agresor destruyó sus papeles migratorios mexicanos.
Esta situación
que ha vivido Verónica pone en manifiesto que la dinámica vincular de
poder entre ambas partes era asimétrica, donde Verónica quedó en una
posición de sometimiento y subordinación, y que los comportamientos de
alta impulsividad y agresividad que habría desplegado Ariel N, habían
puesto en riesgo la integridad psicofísica de su hijo y la denunciante,
según el informe del ministerio de justicia y derechos humanos de
Argentina, sobre su caso.
Según la Oficina de Violencia Doméstica
(OVD) de Buenos Aires, Argentina, cuatro de cada 10 personas mujeres
denunciaron a sus parejas o ex parejas. En cuanto a las niñas, niños y
adolescentes, 8 de cada 10 tenían vínculo filial con la persona agresora
(padre y/o madre).
La unidad de Igualdad de género de Argentina
(UIG) enfatiza, que la violencia que se vive en pareja no es un tema
privado, sino social, por la cantidad de víctimas y sus consecuencias,
es un fenómeno universal que impide el desarrollo de las mujeres en
diversos países “En suma es un problema de derechos humanos”.
Abandono institucional
Pese
a que las denuncias y documentación oficial de la violencia de la que
ha vivido Verónica y su hijo, ha sido registrada en el sistema de
justicia, con toda la evidencia que ella ha juntado donde el señor Ariel
N. la amenaza y hostiga; además de documentación de especialistas que
validan la posición en la que se encuentran ella y su hijo, el caso fue
desestimado y archivado en distintas ocasiones.
“Justicia, sé que
yo no voy a tener, porque ya la fiscalía de lo criminal desestimó todo
lo que yo presenté, todas las pruebas que presenté contra este señor. Sé
que ahí no voy a tener justicia, pero sí quiero que mi hijo esté
tranquilo en su país, con su abuelo, yo saldría adelante por ellos dos”.
Verónica
ha olvidado todas las instituciones a las cuales ella y su hijo han
recurrido, pues la lista es extensa. Aunque ella puede comprender que
las instituciones tienen ciertas limitantes y aunado a esto reconoce la
saturación con la que se enfrentan, no logra asimilar cómo es que las
instituciones que sí podrían hacer algo al respecto y simplemente
orientarla, darle un seguimiento, le cierran fríamente las puertas.
“Hemos
recurrido tanto en el juzgado como en el estado del gobierno argentino a
la defensoría del menor y adolescente, que son quienes protegen sus
derechos”. Pese a que su abogada ha solicitado que respeten los derechos
universales del hijo de Verónica, actualmente buscan la revinculación del menor con el padre a petición de éste, aun cuando el menor expresó que no desea establecer ningún vínculo afectivo con Ariel N.
A
la lista de instituciones involucradas se suma la Secretaría de
Relaciones Exteriores de México (SRE), pero esta no fue contactada solo
por Verónica. En 2018, en un acto desesperado, también recurrió a
medios de comunicación en México. La periodista Mónica de Ávila Lozano
fue la primera en darle espacio para exponer su caso y también contactó a
la SRE. Ambas solo recibieron un “no” como respuesta, a pesar de que la
institución tiene conocimiento completo de su situación en Argentina.
La misma respuesta negativa la obtuvo recientemente de la Secretaría de
las Mujeres, ONU Mujeres en México, y de instancias internacionales
tanto en México como en Argentina.
La revictimización por parte de
diversas instituciones y organizaciones a las que ella ha acudido,
persiste durante su búsqueda de ayuda y justicia; incluso cuando el
personal debería estar sensibilizado y capacitado para atender casos de
esta índole. Además, ha sido señalada y juzgada en múltiples ocasiones
por una sociedad que, influida por el modelo tradicional de relaciones
estereotipadas, la responsabiliza de su situación.
Lo más que el
sistema de justicia en Argentina ha ofrecido es una orden de restricción
contra el señor Ariel N, quien ha incumplido esta medida en múltiples
ocasiones. Aunque dichas violaciones han sido informadas a la jueza, no
se han tomado acciones contundentes en su contra. Por el contrario,
durante todo el proceso legal, se le ha otorgado un trato preferencial.
Verónica considera que esto se debe a la discapacidad del denunciado, ya
que el sistema lo percibe como incapaz de causar daño. Sin embargo, a
pesar de esta percepción, Ariel N. ha logrado violentar reiteradamente
tanto a ella como a su hijo.
Además han permitido que procedan
denuncias por parte de Ariel N. contra Verónica -pese a los antecedentes
de violencia doméstica- Donde la acusa de intento de secuestro del
menor, con la cual se está amparando para impedir la salida del país a
su hijo, pues menciona que le preocupa la calidad de vida del menor, aun
cuando él mismo lo ha dañado directamente, evidenciando la nula
preocupación por su bienestar.
La Encuesta Nacional: “El
reconocimiento de la Violencia Vicaria en México” 2023, rescata los
siguientes aspectos característicos dentro de los procesos: El 88 por
ciento de los agresores han iniciado trámites legales en su contra y el
71 por ciento de las víctimas ha sufrido violencia institucional.
Finalmente, se indica que por lo menos el 86 por ciento de los casos, el
agresor amenazó a la mujer en hacerle daño a través de sus hijas e
hijos.
El informe contextual sobre violencia vicaria 2023,
presenta cuatro casos que plasman las evidentes consecuencias de la
negligencia del sistema de justicia y la responsabilidad del estado de
priorizar y proteger a toda costa la vida de las mujeres en esta
situación y los hijos e hijas como víctimas directas de la violencia
vicaria.
Como se puede observar, la violencia vicaria no ocurre
de forma aislada, sino que confluye con otras formas de violencia como
la violencia familiar, la alienación parental y, en los casos más
extremos, el infanticidio o el homicidio en razón de parentesco. En este
contexto, resulta comprensible que Verónica, no pueda simplemente
«seguir con su vida» como le han sugerido algunos servicios psicológicos
estatales en Argentina. De concretarse las amenazas que ha recibido, y
al no contar con una red de apoyo en el país, su hijo podría quedar a
merced de su agresor.
«Este
pedido de ayuda es directamente a la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo,
presidenta de los Estados Unidos Mexicanos. Que, por favor, como madre,
como presidenta, se toque el corazón y desde su lugar de alguna forma
con sus medios, con sus conocimientos puede ayudar a dos mexicanos que
estamos acá padeciendo estas injusticias» -Verónica Orta, desde
Argentina.