1/29/2010

Los periodistas pal café....



Julio Hernández López: Astillero
La llegada de Arturo Chávez Chávez a la Procuraduría General de la República ha empeorado la situación de una oficina ahora más sometida, ya sin pizca de reparo técnico o consejo táctico, a un comandante en jefe que desde Los Pinos dispara políticamente en redondo, utilizando con frecuencia justamente su ametralladora PGR-Chacha. Los odios, las alucinaciones y las presuntas genialidades políticas que las noches de poder generan en las alturas, han llevado a la mencionada PGR a descuidar hasta las mínimas formas, permitiendo socarronamente por todo el país la diaria violación de los derechos humanos, sobre todo a cargo de fuerzas militares y marinas en la presunta guerra contra el narco, y cometiendo desfiguros escandalosos como lo ha hecho ahora al aceptar la orden superior de convertirse en instrumento sustituto del panismo marianito en la cruzada contra los matrimonios entre personas del mismo sexo y su facultad de adopción.
Chávez Chávez es un personaje de breve equipaje administrativo y político (su mayor fama es su labor insuficiente, cómplice y denunciada internacionalmente en los casos de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez), pero aún así, o justamente por ello, fue impulsado contra viento y marea por Felipe Calderón. Cuando hubo de pasar por comisiones senatoriales que le ratificarían como sucesor de Eduardo Medina Mora, el ahora titular de la PGR fue puesto en penosa evidencia de ignorancia y pasmo por el senador perredista Pablo Gómez.
Esa misma ignorancia militante ha sido ahora reivindicada por su vocero, Ricardo Nájera, que ha tratado de explicar la confesional postura del citado monaguillo (no)Chavez (no) Chávez a la hora de hilvanar un remedo de alegato de inconstitucionalidad contra la decisión legislativa capitalina relacionada con matrimonios de homosexuales y la añadida facultad de adoptar menores de edad. Sin asidero jurídico real, forzando las circunstancias a partir de consideraciones enteramente subjetivas, el vocero ha sido pillado en entrevistas de radio (ayer, por ejemplo, con José Cárdenas en Radiofórmula; un día antes, con Salvador Camarena en W Radio) hablando de interpretaciones constitucionales que no tienen absolutamente ningún fundamento en artículo o letra constitucional. Lo más tragicómico del asunto es que el vocero Nájera, al ser requerido por sus entrevistadores para que mostrara las frases o palabras exactas a partir de las cuales la PGR estaría impugnando, arguyó no llevar en ese momento textos probatorios (ni un día ni el siguiente; tampoco hoy ni mañana).
Escandalosa ha sido la impúdica conversión de la PGR en Tribunal del Santo Oficio Calderónico (ojo, no se habla aquí del tribunal electoral que actúa por consigna y quema en leña verde estatutaria a herejes como el PT por apoyar a AMLO y, en particular, por postular con el PRI a un monrealista que ponga en riesgo los enjuagues Felipe-Amalia que pretenden darle Zacatecas al PAN). Los tiempos políticos muestran con claridad que el uso episcopal de la PGR se dio a partir de la debacle de la primera sobrina de Los Pinos, Mariana Gómez del Campo, quien no pudo orquestar una protesta social más o menos decente (nótese cómo esta columna comienza a utilizar adjetivos propios de la gente bien) en el tema de las bodas gay y las adopciones.
O sea, ¿ven?: no pudo hacer gran cosa. Sus arengas supuestamente incendiarias se aplicaban extinguidores a sí mismas a causa de un hablar pretencioso, sus denuncias de exclusión por parte de autoridades del GDF se topaban con las acusaciones probadas de haber censurado en internet las mayoritarias opiniones en contra de su proyecto, los números que quiso acomodar como producto real de una consulta ciudadana fueron presentados en su propia página de internet con resultados absolutamente adversos a esa cruzada panista y, para terminar el cuadro, el PRI no se sumó en la asamblea legislativa capitalina a la moralina del PAN y entonces este partido no consiguió el número necesario de diputados locales que impulsaran de manera natural la solicitud a la Corte de revisar la constitucionalidad de las reformas impugnadas. ¡Uf, cuántas cosas, ¿no?: o sea.
Y, entonces, cuando todo se complicaba, ¡que salta el Chapulín Pinoleado y le ordena a su Chacha (es decir, el de la PGR) que se preste a las maniobras marianitas, episcopales y yunquistas, presentando esa oficina supuestamente laica las impugnaciones que la querida sobrina no pudo!
Las aberraciones del planteamiento chavista chavista han generado revuelo y protesta en el ámbito jurídico y el ánimo social. Pero a Felipe y su procurador monaguillo nada les importa. En el fondo está la alianza con los obispos sublevados, quienes sabrán pagar con inducciones al voto los favores hoy recibidos. Calderón cede gradualmente hilachos de lo que le queda de poder; ahora lo ha hecho ante la fuerza púrpura.
Astillas
Manlio Fabio Beltrones ha dicho que tiene interés en buscar la candidatura presidencial priísta, pero que tomará la decisión en 2011. El propio sonorense, con las escopetas políticas cargadas, reconoce que Peña Nieto es exitoso y sumamente popular, lo cual lo plantea como un candidato muy viable del PRI... En Acapulco, López Obrador reiteró ayer que las alianzas son un asunto de partidos, pero que él está en contra de ellas... Un licenciado de apellido Calderón deslumbró ayer en Davos cuando, en una cena para hablar sobre América Latina enfrentando el desafío democrático, filosofó así: “A mí me parece que debemos entender que vamos en el mismo barco, vamos en el mismo avión. El problema de nuestro avión es que el piloto sufrió un ataque cardiaco; hay manera de remplazarlo con otro piloto que va entre los pasajeros, pero nos hemos pasado el tiempo peleando entre los de clase turista y business class”... Y, mientras se siguen acumulando pifias vergonzosas en las investigaciones y búsqueda de los agresores de un deportista connotado, ¡feliz fin de semana, con un diputado federal perredista, creación política de Juan Sabines, dando muestras de racismo hacia los haitianos!
Fax: 5605-2099 •
juliohdz@jornada.com.mx

Enrique Galván Ochoa: Dinero uvo mejor suerte el presidente del banco central de Estados Unidos, Ben Bernanke, que el recientemente desempleado gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz. El Senado votó a favor de que permanezca en la Reserva Federal –así es su nombre oficial– por otros cuatro años. Originalmente fue nominado por Bush y lo conservó Obama. En esta misma semana había anunciado que la tasa de interés permanecerá cerca de cero puntos –entre 0 y 0.25%–, continuando la línea de abaratar el dinero para que las empresas se animen a pedir prestado e invertir. Lo que sucede allá es importante para México, ya el gobierno ha precisado con claridad que la economía americana es el remolque de la mexicana y mientras no se mueva seguirá atorada aquí. Es también una referencia para hacer comparaciones. Pemex anunció ayer que concertó un nuevo préstamo en los mercados internacionales, a través de una emisión de bonos por mil millones de dólares, a un plazo de 10 años con vencimiento en marzo de 2020. El cupón se fijó en 6.00% con un rendimiento al inversionista de 6.162%.
Carísimo
¡Qué dinero más caro! Con razón sube el precio de la gasolina y el diesel. La petrolera pagará un interés que equivale a seis veces la tasa principal de Estados Unidos. Los bonos fueron colocados entre inversionistas institucionales de Estados Unidos y Europa. Los agentes colocadores de la emisión son Barclays Capital, Citigroup Global Markets y Credit Suisse Securities. Según Pemex, los recursos obtenidos por esta emisión se destinarán al financiamiento de gastos de inversión, gastos de operación y refinanciamientos. No es nada nuevo, es lo que siempre dice, luego nos enteramos de las millonadas que salen de sus arcas para financiar las actividades políticas del sindicato de Romero Deschamps o los negocios de sus altos funcionarios. Fíjense ustedes: el interés para la compra de un automóvil nuevo, de un precio de 20 mil dólares, con un plazo a 48 meses, es de 6.56%, de acuerdo al más reciente reporte de Bankrate. ¿Cómo es posible que se concerte un préstamo por mil millones de dólares, a 10 años de plazo, pagando un interés ligeramente menor? Pemex está pagando cuando menos cuatro veces más de lo que debiera. ¿Y los señores consejeros independientes recientemente designados no son informados de lo que sucede, o es que aprueban a ciegas estas operaciones?

Julio Boltvinik: Economía Moral
Nuevamente los fantasmas de Keynes y de Marx recorren el mundo, dice Pablo Yanes en la ponencia que presentó en el seminario de la Fundación Heberto Castillo sobre la crisis. Es mucho lo que está en juego, señala: ya no sólo se trata de la resistencia a un modelo social en agonía, sino de las alternativas ante la crisis y la distribución de sus costos. La disputa es entre una nueva refuncionalización del modelo de dominación y explotación, o una salida popular y democrática a la crisis, posneoliberal y por qué no, poscapitalista. El fundamentalismo de mercado, que dominó el mundo los últimos 30 años, y las corrientes académicas que lo respaldaron con las ideas necesarias para justificarse y reproducirse, son hoy cada vez más impotentes y balbuceantes, añade. Igual que otros ponentes del Seminario, Yanes identifica con claridad que el keynesianismo fue la respuesta a una crisis de sobreproducción (la de 1929), mientras el neoliberalismo respondió a la crisis de los años setenta provocada por la baja en la tasa de ganancia.
Concibe así la característica central del keynesianismo: el trabajo como factor de la demanda y su explotación basada en aumentos sostenidos de la productividad en un contexto de pleno empleo y redes de protección e inclusión social. Pero este keynesianismo-fordista habría dejado de ser funcional para el capital que convocó a reemplazarlo, concibiendo al trabajo ahora como un costo de producción, que como cualquier otro debe ser abatido, y ya no como factor de la demanda. Fue la hora del neoliberalismo que el autor concibe como una ofensiva mundial para la reorganización de todo el orden social para subordinarlo a la lógica de la acumulación y de la ganancia, por lo cual la restructuración se centró en una ofensiva contra el trabajo, que lo desvalorizó y lo re-mercantilizó plenamente, eliminando toda barrera a su libre intercambio (excepto la migratoria internacional), lo cual significó una redistribución masiva del ingreso del trabajo en favor del capital a escala planetaria. Pero, sostiene Yanes, el neoliberalismo llevó en el pecado la penitencia: generó producción global sin consumo global, elevando a escala planetaria la contradicción irresoluble entre crecimiento mundial de la producción y caída mundial de los salarios reales que originó la Gran Depresión del 29.
La desvalorización mundial de la fuerza de trabajo ocurrió, señala Yanes, en el contexto de una revolución de las tecnologías de la información que hizo posible la desterritorialización de la producción. La explosión del crédito, el sobre-endeudamiento de las familias, particularmente en EU, que se convirtió en el consumidor de última instancia (dada su situación monetaria asimétrica, habría que añadir, que le permite aumentar su déficit comercial sin restricciones), pasaron a ser en el neoliberalismo los instrumentos principales de ampliación de la demanda, añade. El autor, sin embargo, deja fuera el hecho, documentado ampliamente en las ponencias de Guillén y Boltvinik, sobre los montos masivos de plusvalía que no se pueden absorber productivamente y que se canalizan a las burbujas financieras. (Véase gráfica).

Carlos Fernández-Vega: México SA
Pasan los años, se intensifican las quejas, los efectos negativos crecen aceleradamente –aunque no a la velocidad de los discursos–, se contradicen las políticas públicas y lejos de encontrar soluciones el problema avanza, y lo hace a tal grado que en unos cuantos años México desplazó a Estados Unidos (hasta hace poco primer lugar mundial) en lo que se refiere a población obesa y con sobrepeso.
Cuando menos desde cinco años atrás en las cámaras de diputados y de senadores se han presentado diversas iniciativas de ley para erradicar de la pantalla chica la propaganda de alimentos chatarra. Todas han sido desechadas, o en el mejor de los casos enviadas a la congeladora. Paralelamente, el bombardeo publicitario de este tipo de productos se ha incrementado a la par de los abdómenes de los mexicanos, especialmente de los niños.
Los datos oficiales disponibles advierten que en sólo siete años la obesidad en niños de entre cinco y 11 años de edad aumentó 77 por ciento, pero el citado bombardeo publicitario no sólo se mantiene (al igual que la negativa del Legislativo para reglamentar la promoción de chatarra en los medios electrónicos), sino que se incrementa, al igual que la comercialización de esos productos justo en los centros educativos. Como la espuma crecen las concesiones, permisos, autorizaciones y conexos que otorga el gobierno para que en escuelas y oficinas públicas se instalen expendios electrónicos con este tipo de artículos, al tiempo que el gobierno federal es uno de los principales clientes de las empresas que los fabrican.
Pero el problema, más allá de la salud pública, es de carácter político. De hecho, el propio secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, reconoce que aún no se suspende la venta de comida chatarra en las escuelas del país porque se enfrentan “cotos de poder, de grupos de las mismas cooperativas y por una inercia que lleva muchos años… La regulación para comercializar alimentos chatarra se está revisando, pues son situaciones que tienen inercias de muchos años”. Apenas el miércoles pasado informó que 4.5 millones de niños sufren sobrepeso y obesidad en México, con un crecimiento promedio de 1.1 por ciento anual en la población infantil, a los que se suman 6 millones de adolescentes; en el país 42.5 millones de adultos mayores de 20 años padecen obesidad y sobrepeso (32 millones cinco años atrás), lo que representa un gasto directo para el sector salud de 42 mil millones de pesos, debido a la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas vinculadas con esta pandemia, a lo que se suman 25 mil millones en gastos para las familias, cifras que en la próxima década podrían incrementarse a más del doble (La Jornada).
Pues bien, las empresas de chatarra alimenticia (desde las refresqueras hasta las botaneras) despliegan una decidida labor de convencimiento entre los legisladores de las distintas bancadas para evitar que las citadas iniciativas de ley sean aprobadas. Por ejemplo, a finales de octubre de 2005 el entonces senador panista José Antonio Haghenbeck Cámara presentó un proyecto de decreto para reformar los artículos 115 de la Ley General de Salud, y 49 de la Ley Federal de Protección al Consumidor, con el fin de “obligar a las autoridades de salud a realizar estudios sobre el consumo de estos productos (chatarra) y el impacto en la salud de niños, adolescentes y adultos, y por otro, limitar la publicidad, promociones y ofertas respecto a los mismos, contribuyendo así en el combate del consumo desmedido de alimentos y bebidas no alcohólicas de bajo contenido nutricional o elevado valor energético que provoquen trastornos de salud… Las reformas contribuirán a limitar los efectos nocivos que provoca la exagerada publicidad sobre el consumo excesivo de alimentos poco nutritivos o que proporcionan elementos energéticos no saludables y, por tanto, de las consecuencias que esto provoca”.
En aquel entonces, el Senado de la República aprobó la iniciativa del panista, y la turnó a la Cámara de Diputados para su ratificación. Hasta allí, porque desde mayo de 2006 las empresas chatarreras iniciaron su cabildeo, utilizaron influencias y abrieron chequeras, por si acaso, para convencer al grueso de los diputados panistas y priístas para que no ratificaran la minuta enviada desde Xicoténcatl. Y la mayoría de los inquilinos de San Lázaro eficientemente procedieron en tal sentido, aduciendo que, de aprobar la iniciativa, los puestos de trabajo generados en esa industria se ponen en peligro.
Atrás del convincente cabildeo aparecía el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (los chatarreros organizados), en el que están inscritas muchas de las empresas que desde los medios electrónicos bombardean a la población, particularmente la infantil, con su propaganda. Pero estos mismos consorcios también participan activamente en el desinteresado financiamiento de campañas políticas (curules, escaños, gubernaturas e inquilinaje en Los Pinos) de partidos y sus candidatos, que al final de cuentas, haiga sido como haiga sido, ocupan las posiciones desde las que se decide sobre qué sí y qué no conviene a la nación.
Desde aquellos tiempos, el citado consejo hizo pública su “profunda preocupación por las reformas contenidas en la minuta (del Senado, la misma que pasó a la Cámara de Diputados y de allí directamente a la congeladora), debido a que éstas desconocen las importantes acciones que ha venido realizando la industria de alimentos y bebidas, en colaboración con las autoridades de salud, para atender estos retos… Nos preocupa el hecho de que, al aprobar estas reformas, se estaría privilegiando la imposición de medidas intervencionistas y no el diálogo con la industria, que en reiteradas ocasiones ha manifestado su total disposición para colaborar en la solución de estos problemas”. Los chatarreros, pues, se negaron a que desapareciera su publicidad de los medios electrónicos, especialmente las televisoras, lo que obviamente lograron. Paralelamente, el duopolio de la televisión también presiona, pues la propaganda de alimentos chatarra representa una gruesa rebanada de sus ingresos.
Cinco años después, el bombardeo publicitario se incrementa, al igual que el vientre de los mexicanos, mientras avanza el gasto público destinado a la atención de enfermedades asociadas a la obesidad y México desbanca a Estados Unidos en este renglón. Pero el Legislativo dice que no, que no es necesario.
Las rebanadas del pastel
¿Y las empresas? Las de siempre: Bimbo (más Barcel, Marinela, Sara Lee, Lara, Ricolino, Suandy, Coronado y Lonchibón, por citar unas cuantas), Coca-Cola Femsa (con toda su línea de refrescos y jugos), Pepsi-Cola (ídem) con Sabritas, Kellogs, Nestlé, McDonald’s, Burguer King, entre otras.
cfvmexico_sa@hotmail.com - mexicosa@infinitum.com.mx

El Correo Ilustrado
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